Capítulo 11

La verdad y nada más

Ya era una semana…hace una semana que Kari se había ido sin dejar rastro alguno y sin llamar. Cada vez que llamaba pasada a buzón de voz. Chica astuta, sabía que con un celular encendido Izzy fácilmente podía localizarla.

Yo sentía que era un mes sin ella, también sentía que en cualquier minuto me volvería loco. Lo peor de todo, es que no podría seguir manteniendo esta farsa hacia mis padres, a quienes les había dicho que Kari se encontraba con mucha carga académica y por eso no había podido ir a visitarlos. Realmente no podía imaginar mi vida sin ella, sin mi hijo…¿y si algo malo les ocurría? ¿Cómo es posible que haya llegado tan lejos, es decir, de donde saco dinero? Esta y más preguntas rondaban sin cesar.

Los chicos por su parte se han portado de manera excepcional conmigo, siempre acompañándome en mi caminata diaria para buscarla. Aunque les mentía y salía un par de veces más solo, porque de quedarme quieto, sentía que la locura llegaría más rápido a mi. Si realmente llegaba a cumplir un mes sin saber nada de ella, eso seria todo para mi.

Un día estábamos en el parque reunidos, acabábamos de terminar otra búsqueda, yo ya había colapsado frente a ellos. De pronto, Izzy habla.

-Tai…es Kari-. Levanté mi cabeza y la vi frente a nosotros, a unos escasos metros, se había bajado hace poco de un taxi y nos estaba mirando pasmada. Mientras ella se acercaba lentamente, yo corrí y los demás se unieron a mi. De pronto quedamos frente a frente, a escasos pasos y sentí la rabia venir hacia mi. Levante mi mano lista para pegarle…

-¡Tai no!- me detuvo el grito de Sora, quien se acercó más- ¿Qué crees que haces? Ella ya no es solo tu hermana ni tiene cinco años. Ahora es tu pareja también, toda una mujer y lleva el hijo de ambos en su vientre…no permitiré que la agredas porque sino te denunciare y jamás volveré a dirigirte la palabra-. Kari se encontraba pasmada escuchando y sin quitarme los ojos de encima, no parecía que fuera a detenerme en mi acción. Pero Sora tenia razón, por lo que bajé la mano y suspiré.

-Bueno chicos, creo que necesitan espacio…volveremos a nuestros asientos para que luego se unan a nosotros- habló Matt- me alegra que estés de vuelta Kari- dijo otorgándole una cálida sonrisa.

-¿volviste o vienes a darme tu nueva dirección?- que idiota, lo primero que le digo, sabiendo que durante una semana pensé oraciones mejores que decirle al momento de verla.

-volví…yo…intenté hacerme un aborto- abrí mis ojos- tranquilo…-ella lo notó- no fui capaz…lo siento mucho- lagrimas comenzaron a rodar por sus mejillas- realmente te extrañé y no quiero volver a separarme de ti, realmente no sé cómo lo logre en toda esta semana-. Me acerque y simplemente la abrace, ella se dejó caer en mis brazos y así nos quedamos un momento, perdonándonos por todo.

-¿Cómo lo hiciste?¿donde estuviste?- fue lo primero que pregunte al separarnos.

-tenia dinero ahorrado que justo me alcanzó para esta semana…pase la mayor parte del tiempo encerrada en una habitación que alquile-

-con razón no te encontrábamos cuando salíamos a buscarte-

-¿ustedes salieron por mi?-

-obvio, yo más veces solo-. Kari me besó, por fin, lo que había estado esperando- por favor dime que te alimentaste bien-

-sí, aunque en realidad no tuve mucha hambre…eso tendré que consultarle a Joe, para saber si es normal o no-. Comenzamos a caminar abrazados en dirección hacia donde estaban los demás.

-y entonces…¿ahora que?- preguntó Joe.

-pues la verdad…y nada más- respondió Kari.

-¿y cuando?- preguntó Mimi.

-mañana mismo yo creo…¿Qué opinas Tai? De nada sirve continuar alargando esto-

-estoy de acuerdo- respondí

-¿y que pasará con las posibilidades de tu embarazo Kari?- pregunto Yolei

-no me someteré a un aborto amiga…simplemente esperaré…lo mejor. Quiero tener a este bebé- dijo llevándose la mano al vientre. Me sentía tan aliviado de que Kari no haya podido y esa criatura continuara creciendo en su interior.

- ¿y que hay de la adopción?- preguntó Ken sin rodeos

-no les recomiendo esa opción chicos- respondió rápido Izzy quien tenia experiencia en el tema.

-tampoco es de ayuda, digo, nuestros padres tendrían que saber igual, ya que no me voy a esconder durante 8 meses-.

Entonces, así quedo decidido, mañana hablaríamos con nuestros padres y pondríamos fin a años de silencio. Todos quedaron expectantes y Joe le otorgó un medicamento natural a Kari para que no se alterara más de la cuenta. Creo que hasta yo lo tomaré.

Y llego el día. Nuestros padres habían estado felices ayer luego de ver a Kari. Ni imaginaban lo que se les venía. Les dijimos que queríamos conversar con ellos luego de desayunar, y mientras mi madre lavaba, ayudada por Kari y papá, instintivamente hice un bolso con ropa para mi y para ella. Esperaba que no fuera necesario utilizarlo.

-¿de que quieren hablar con nosotros?¿acaso les está yendo mal en la universidad?- quiso interrogar a Kari nuestra madre.

-será mejor que esperes mamá- le respondió con una sonrisa nerviosa.

A los minutos, ya estaban sentados en el sillón y nosotros de pie frente a ellos. Estábamos tan nerviosos que nos era imposible sentarnos. Nos tomamos de las manos. No teníamos idea del orden en que diríamos las cosas.

-mamá, papá, ha ocurrido algo importante en nuestras vidas…-

-estoy embarazada…tengo un mes- dijo Kari sin más. Yo solo asentí. Nuestros padres se asombraron, pero poco a poco comenzó a formarse una sonrisa en la cara de mamá. Estaba a punto de poner en pie para abrazar a Kari, cuando ésta la detuvo.

-aun falta, te recomiendo que sigas sentada-

-claro que aun falta- afirmó papá- ¿Quién es el padre? ni sabíamos que tenias novio…-

-soy yo- dije con la misma firmeza que mi amor.

-¿disculpa, que?- dijo papá. Mamá rio.

-no es broma mamá- añadió Kari- ¿Por qué creen que estamos de la mano ahora?-

-porque ustedes son así…cercanos- respondió ella.

-Tai, encuentro que es muy noble que quieras asumir un rol de padre con tu sobrino, pero tiene un padre y queremos saber quien es. Y si todo esto es una broma, no le estoy agarrando lo gracioso chicos-

-nada de esto es una broma papá. Con Kari hemos estado enamorados desde niños, hasta que pudimos aceptarlo cuando éramos adolescentes. Desde entonces somos pareja y hemos tenido que escondernos, de ustedes principalmente, pero ya es tiempo de que lo sepan, siempre quisimos que fuera así y ahora serán abuelos. No lo planeamos, pero pasó y queremos afrontar nuestro amor y fruto de éste- dije todo. Mamá saltó de su asiento y papá la siguió.

-¿acaso quieren que nos besemos para que nos crean?- quizás no fue bueno que ella dijera esto, pero sabíamos que no quedaríamos satisfechos con todo lo que dijéramos. Mamá se acercó lentamente hacia Kari y sin pensarlo, le dio una cachetada. Ella nunca le había pegado, solo a mi. Su mejilla se enrojeció y ambas se miraron horrorizadas. Jamás pensamos que las cosas tomarían este rumbo.

-¡eres una puta!- le gritó a Kari. Papá atinó a sujetarla para que no se fuera en contra de ella. Yo me puse entre ambas para proteger a Kari, ella no se merecía nada de esto y menos en su estado.

-esta bien. Lo entendemos, no es fácil y están horrorizados. Pero si van a pegarle a alguien, que sea a mi-

-Tai tiene razón, la niña esta embarazada- dijo papá. Parecía que aun quedaba cordura en él.

-¡¿niña?! Pero si estamos frente a una…cualquiera-

-para nosotros tampoco fue fácil aceptarlo. Así como nos ponemos en sus zapatos, háganlo ustedes también. Hemos atravesado un infierno, pero que se hizo más fácil con el amor de mi hermano- Kari por fin habló, aunque su voz temblaba.

-¡cállate! Tu sedujiste a tu hermano y ahora lo atrapaste con un hijo. Como viste que esta siendo exitoso en su profesión. Jamás imagine que había criado una mujer como tu- ya estábamos en los gritos.

-ya fue suficiente- fue el grito final de papá que acabó con todo.

-no comprendo porque la agarras contra Kari si es obvio que aquí ambos son culpables. No sé que problema habrá con ustedes chicos, si es que son conscientes de que esto va contra la naturaleza, pero los desconozco- si a Kari le dolían las palabras de mamá, a mi me dolían las palabras de papá.

-lo mejor será que nos vayamos-

-sí, es lo mejor. No creo que podamos seguir conviviendo los cuatro y su madre ya esta bastante mal- en el fondo tenia la esperanza de que nos detuviera. Mamá por su parte ya había caído desplomada en el sillón, lloraba y mordía sus labios. Hice bien en armar un bolso, solo debí tomar a Kari conmigo, tomar el bolso y marcharnos. En el borde de la puerta, nos fue imposible no mirar lo que dejábamos atrás, no solo eran nuestros padres, sino nuestra vida, infancia, recuerdos en nuestro departamento de toda la vida.

-esperamos que algún día puedan perdonarnos- dije antes de cerrar la puerta y escuchar los constantes murmullos de nuestros padres preguntándose que fue lo que habían hecho mal.

Llegamos a casa del padre de Matt destruidos. Casi no habíamos hablado en todo el camino, solo caían algunas lagrimas cada tanto y no soltábamos nuestras manos entrelazadas. No dejaba de repetirle a Kari que se calmara porque nada de eso le hacia bien al bebé. Sé que ella lo intentaba, pero el shock por la reacción de nuestra madre era mayor.

Matt escuchó atentamente nuestro relato, mientras le servía jugo y comida a Kari. Tk también se encontraba ahí, ya que sabia que cualquier cosa llegaríamos ahí, y aprovechó de avisarle a los demás. De pronto, el padre de ambos bajo por las escaleras.

-papá, ¿recuerdas que te dije que lo más probable es que Tai y Kari vinieran?-

-claro que sí. ¿Cómo les va chicos?-. No supimos que responder.

-papá, ellos necesitan pasar la noche aquí. Han tenido un problema enorme con sus padres- dijo Tk.

-ok…solo espero que sus padres sepan donde están para que no se preocupen-

-tranquilo, no creo que lo hagan- respondí sin ánimo alguno.

-papá, ¿puedo hablar contigo en la cocina?-

-claro-. Nos escuchamos nada, solo un grande ¡¿Qué?! Del padre de Matt y luego silencio nuevamente. Salió un tanto confundido de la cocina, pero dispuesto a decirnos algo. Ya me temía que nos echaría por inmorales.

-chicos…Matt me platicó lo que ocurre entre ustedes…y lo que acaba de pasar con sus padres…lo siento mucho. Y aunque aun estoy impactado, no soy nadie para juzgarlos, es decir, tengo un divorcio a cuestas, así que no soy la persona más correcta para sermonearlos. No dejo entender a sus padres, yo también estaría shockeado si supiera que Matt y Tk tienen una relación amorosa entre ellos- se detuvo un momento a pensar en lo que había dicho- ok, no debí decir eso-.

-gracias por la imagen mental- respondió Kari con arcadas. Le pase rápidamente una bolsa que tenia cerca y pudo vomitar ahí.

-lo siento Kari. Mi punto es, que pueden quedarse aquí todo el tiempo que estimen conveniente. Como saben, suelo viajar seguido por trabajo y este apartamento es grande, así que no quedaremos apretados-

-además Tk no vive aquí permanentemente- añadió Matt.

-¡oye!- le respondió él.

-aprovecho para dejarlos solo, iré a traer más comida a casa, después de todo ahora seremos 6- añadió guiñándole un ojo a Kari y mirando su pancita.

-muchas gracias señor. Créame que apenas encuentre un lugar para irnos con Kari, no molestaremos más-

-no es molestia hijo, de verdad- me respondió colocando una mano sobre mi hombro y apretándolo suavemente. Sabíamos que el padre de Matt y Tk no era el hombre más cariñoso de la vida, pero con ese gesto demostraba su cariño.

Una vez que se fue, me fue imposible no dirigirme a Tk.

-ahora que viviremos un tiempo acá, quiero limpiar el aire contigo Tk. Y espero que no rondes a Kari llenándole la cabeza con ideas raras-. El se sorprendió, pero acató.

-no te preocupes Tai, con lo que ocurrió hoy, ya perdí mi oportunidad-. Matt le dio un codazo- realmente lo lamento, nunca debí proponerle aquello a Kari-.

Todos nos miramos y así sabíamos que las cosas comenzaban a estar de a poco mejor. Ya me encargaría de hablar lo mismo con Davis.

Alcanzamos a estar solo dos semanas viviendo con los Ishida. Nos sentimos realmente cómodos y apreciados. Al momento de partir comenzamos a extrañarlos. Afortunadamente, no me costó mucho encontrar un lugar para nosotros. Debido a que me falta poco por graduarme y que acepté el trabajo que un profesor me estuvo ofreciendo desde hacia tiempo, logré encontrar y costear un buen lugar, decente para que pudiéramos mantenernos ahí mientras teníamos los medios para algo mejor, porque Kari y mi hijo se merecían lo mejor. Gracias al cielo las cosas comenzaban a mejorar de a poco, aunque desde hacia dos semanas que no sabíamos nada de nuestros padres. Era tan obvio que no estaban buscándonos precisamente. A veces Kari se preguntaba si acaso habíamos terminado de enloquecer a mamá, yo intentaba quitarle aquella responsabilidad mental.

Seguía pasando el tiempo, Kari ya contaba con casi cuatro meses de embarazo y dentro de unos días iríamos a un nuevo control para saber el sexo de nuestro bebé. Yo quería una niña y ella un niño, incluso hacíamos apuestas y nuestros amigos también. Entre todos se peleaban para ser escogidos como padrinos y madrinas. Sin duda alguna a nuestro hijo o hija no le faltaría amor. No tendría a sus abuelos, puesto que seguíamos sin saber nada de ellos, pero amor sí tendría y mucho. Pero lo que realmente esperábamos, más allá del sexo de nuestro bebé y del perdón de nuestros padres, era el milagro en referencia a la vida y salud de nuestro hijo.

Una noche estábamos durmiendo acurrucadamente con mi amor, ya por fin se le había acabado ese tiempo en que me rechazaba, algo producto del embarazo, pero bastante particular. Acabábamos de hacer el amor, ya que Kari estaba cada vez más cachonda. De pronto siento un movimiento y escucho una queja. Ella enciende la luz de la habitación.

-¡Oh por Dios Tai!- alzó la voz con horror. Despierto y observo la horrible escena. Kari estaba sangrando. Fui rápido y la tomé en brazos, justo aquella semana me habían facilitado un auto desde el trabajo para realizar unos viajes por la ciudad. La coloqué rápidamente, pero con delicadeza en el asiento junto a mi, mientras encendí el auto y comencé mi carrera hacia el hospital. Al ser de noche, las calles estaban casi vacías, aunque ni me percaté de la hora.

-me duele Tai- decía ella mientras se tocaba el vientre.

-resiste mi amor, por favor, resiste…ya estamos llegando al hospital-. En el momento en que la saque en brazos del auto, me miró a los ojos y dijo apenas en un suspiro…-no quiero perderlo Tai- y se desmayó.

-¡auxilio! Por favor, ayuda, mi esposa embarazada se desangra- grité mientras entraba a urgencias con Kari desmayada en mis brazos. Sentí que todo ocurría en cámara lenta, llegaban enfermeras y un medico a nuestro auxilio. La tomaron y la colocaron en una camilla, mientras la ingresaron a una sala donde no me permitieron entrar. Lo único que sabia decir y pensar era que por favor los salvaran.

Después de todo este tiempo, después de todo lo que habíamos pasado y de que todo por fin entraba en calma, las cosas no podían terminar así para ambos.