Damon trató de controlar lo mejor que pudo su ira hasta salir del hospital lejos del oído humano.
"¡¿Qué diablos fue eso Stefan? Ni siquiera pudimos saber que estaba mal." Los ojos de Damon se encendieron con un fuego profano al mirar a su hermano. Stefan, sin embargo, no se inmutó con el arrebato de su hermano.
"Abre los ojos Damon. Edward Cullen ya sospecha suficiente de nosotros, no necesitamos que nos descubra."
"¡Que se joda!" casi gritó Damon, golpeando con su palma uno de los autos que se encontraban estacionados ahí.
"Oh, que maduro Damon. Tener una rabieta en la mitad de un estacionamiento no te va a ayudar en nada."
"Bueno, sin duda me hace sentir mejor, cuando todo se reduce a eso, es lo único que me importa. ¿No es así Stefan?"
dijo lleno de sarcasmo. Damon sabía que estaba siendo un imbécil en esos momentos, no estaba en condiciones para importarle.
Mientras caminaba lejos de su hermano, comenzó a llover fuerte. "¡Maldición!" le gritó al cielo mientras la lluvia empapaba sus cabellos pegándolos a su cara y él golpeaba la llanta de otro auto. ¡Maldito clima de Forks! Se preguntó si podría marcharse forzando uno de los autos. Después de todo ambos había llegado hasta el hospital en la ambulancia y no tenían como volver a la casa que estaban arrendando.
Stefan se cubrió la cabeza con su chaqueta y alcanzó a su hermano antes de que pudiera hacerle más daño a los vehículos estacionados en el lugar. Escuchó a Damon murmurar insultos, pero no dijo nada... hasta que Damon lo encaró.
"Ella estaba recordando. Lo escuchaste. Sabes que significa. ¿Y estamos ahí para saber que está ocurriendo con ella? ¡No!" dijo mordazmente. "¡Estamos aquí afuera mojándonos en la maldita lluvia porque tú le tienes miedo a Edward Cullen!"
"No. Le tengo miedo a las preguntas que inevitablemente se pueden plantear por nuestra presencia ahí. Y si tu estuvieras pensando con tu cabeza y no con tu enojo, te darías cuenta que estoy en lo correcto."
Damon se mantuvo hosco y callado el resto de la caminata. No había nada más que hablar. Era obvio que Stefan no entendía su desesperación y que no cedería. Odiaba admitir que el chupa conejos tenía razón. Que si presionaban mucho todo acceso a Isabella les sería negado, y eso era algo que no podía permitir. Durante su visita a la casa Swan ayer, Damon pudo ver lo sobre protector que Edward Cullen podía llegar a ser, y si él le prohibía ver a un amigo cercano porque "lo encontraba peligroso", no tendría ningún problema de hacer lo mismo con él.
Damon nunca le contó a Stefan sobre su visita, después de todo, el Sr. moralidad probablemente lo consideraría una invasión a la privacidad. No aprendió nada que fuera de utilidad o que quisiera compartir, solo descubrió que aparentemente, Bella Swan ha atravesado por más cosas de las que una chica de 18 años debería. Le sonaba parecido a alguien que conocía ... alguien que le había robado el corazón pero que no lo sabía.
Al llegar a la casa, Stefan observó a su hermano. Damon estaba inusualmente callado desde su crisis en el estacionamiento. Tomando dos toallas, le lanzó una. Él la tomó en el aire sin mirarlo, pero Stefan pudo ver su rostro.
Stefan dejó escapar un angustioso suspiro que siempre hacía que Damon se encogiera... y lo hizo.
"Yo también estoy preocupado por ella." Admitió
Damon se secó el pelo con la toalla, rehusándose a decir algo. Se sirvió un trago y se lo tomó rápidamente. A parte de la sangre era lo único que lograba calmarlo.
"¿En serio vas a seguir ignorándome?"
Damon se estremeció y se sirvió otro vaso, esta vez permitió que el alcohol revoloteara en su lengua antes de tragarlo. "Me inclinaré por el viejo dicho. Si no tienes nada que decir, no digas nada. Deberías estar orgulloso."
La verdad era que Damon estaba intrigado. El Cuervo tendría que volver a los cielos. Se salió con la suya anoche. ¿Por qué no repetirlo?
XXXXX
Edward aceleró el paso en el momento que escuchó los agónicos pensamientos de Carlisle. Alice lo seguía sin entender el porqué de su urgencia.
Maldición Edward, anda más despacio. Sabes que no puedo mantener tu paso si ando a velocidad humana.
Pero Edward no le prestó atención. El estaba completamente enfocado en Carlisle y en los sollozos detrás de la puerta. ¿Acaso no lo conocía? ¿Acaso no lo había sentido... el miedo que apretaba su estomago, el cual no quería reconocer?
"¿Carlisle?" La voz de Edward sonó tan enojada que ni el mismo la reconoció. Trató de buscar la razón por la cual su padre se veía tan angustiado al interior de su mente, pero no encontró nada. Estaba siendo bloqueado. Esta vez, sin embargo no se iba a detener tan fácilmente.
Carlisle asintió como si supiera lo que Edward estaba resolviendo. "Iré a ver si esta todo listo para su examen. Puedes entrar por unos momentos."
"Por favor" rogó Edward. Carlisle no era tonto, Sabía perfectamente lo que estaba pidiendo su hijo. Desafortunadamente, el sabía que no estaba en sus manos decirle. Bella confiaba en él como su doctor y aún más importante, como su figura paterna... y el no iba a quebrar esa confianza.
"Lo siento hijo" dijo mirando a Edward disculpándose. "Es Bella quien decide si contarte o no." Carlisle se volvió hacia Alice, quien observaba en silencio. "¿Alice por qué no vienes conmigo?"
Alice asintió, dejando completamente olvidadas las zapatillas rosas que había comprado.
Bella ni siquiera se dio la molestia de mirar, cuando escuchó que la puerta se abría. Sabía que era Edward. Podía sentir sus ojos perforarla mientras ella mantenía ocupada sus manos recogiendo pelusas imaginarias de su camisón. ¿Por qué él no decía nada? ¿Estaba esperando alguna señal de ella?
"Err.. Hola" Dijo ella finalmente, atreviéndose a mirarlo. Era todo el estimulo que necesitó. Se puso a su lado, tomando sus manos.
"Me vas..." tragó saliva con dificultad. "Me vas a decir que piensan que tienes?"
Bella se relajó. No estaba demandando respuestas como ella se había imaginado que iba a suceder. No sabía como reaccionaría si lo hubiera hecho. Bella había decidido contarle. Podía ver lo que le estaba haciendo el no saber. Si ella esperaba que él fuera veraz con ella, ella debía ser igual con él. "El Como" sin embargo, era lo que la detenía. No podía lanzarlo así como así.
"¿Te acuerdas cuando fuimos a Bella Italia en Puerto Ángeles?" Los ojos de Bella eran serios... no pestañeaba sino que estaba completamente enfocada en él.
Edward Sonrió. "Fue la primera de las mejores noches de mi vida... con la excepción de lo que ocurrió temprano esa noche por supuesto. Fue la noche que finalmente pude admitir que no podía seguir alejándome de ti."
Ella asintió. Bueno. Era bueno que se acordara. Haría que esto fuera más fácil de explicar. "Fue también la noche en que me confesaste que podías leer mentes... las de todos excepto la mía." Bella lo estudió intensamente buscando algún signo de que el se haya dado cuenta hacia donde iba la conversación. No habían.
Edward la miró confundido. "Bella, ¿A dónde quieres llegar con...?"
Ella lo calló poniendo un dedo en su boca gentilmente. "Estoy llegando a eso." Cuando se aseguró de su silencio, sacó el dedo y continuó. "Yo dije en broma.."- hizo una mueca- "Bueno, no realmente, de que debía haber algo malo con mi cerebro. Tú pensaste que eso era ridículo. Ambos nos reímos pero parace que estabas equivocado... que ambos nos equivocamos."
Edward se paralizó. "¿Qué es exactamente lo que quieres decir?" dijo lentamente, tratando de entender lo que ella quería contar.
Bella mentalmente se abrazó a si misma para continuar. "Basado en los síntomas que he estado teniendo, Carlisle cree que podría tener un tumor cerebral."
Normalmente Edward era capaz de asimilar mucho más que solo unos pocos pedazos de información al mismo tiempo. Así funcionaba su mente desde que fue transformado. Aún así no pudo reconocer una simple frase. Las palabras "Tumor cerebral" hacían eco en las paredes de su mente como una inminente sentencia de muerte que amenazaba los últimos vestigios de su cordura que había logrado mantener hasta ese momento.
"¿Edward?" Bella lo llamó preocupada cuando no dijo nada. Era como si se hubiera transformado en piedra. Su cuerpo estaba tan quieto, que perfectamente podría confundirlo con una estatua.
"Dijiste síntomas" Él se mantuvo en lo único que había logrado procesar, sin poder confiar en si mismo de no volver al terrorífico lugar en el que había estado hace poco.
Las palabras que ella fueron como si hubieran sido dichas a través de vasto tunel y se burló de si mismo por haber sido tan ciego. Tenía dos títulos de medicina. Debió haberlo visto. En vez, fue tan arrogante como para pensar que su mala salud se debía a su partida que no vio más allá. él erróneamente creyó que todo volvería a la normalidad con el tiempo. Casi deseo que en su lugar hubiera una amenza de Victoria o de Jacob. Al menos esos eran enemigos que podía ver... que podía pelear. Pero no podía luchar contra esto.
"Carlisle no está seguro, por supuesto... no antes que salgan los resultados de los exámenes."
Ella estaba tratando de hacerlo sentir mejor... calmarlo. Él la amó aún más por eso. Pero era suficiente con que Carlisle lo sospechara. Para que Carlisle estuviera tan preocupado como está, sabía que debía ser malo, quizás incluso incurable. Se sacó ese pensamiento de la cabeza. No podía permitirse pensar así.
Edward no pudo soportar más mantener distancia de ella. La tomó en sus brazos y se acurrucó en su hombro, respirando su delicioso olor.
"Buscaremos a los mejores neurólogos del país... del mundo si es necesario. Cueste lo que cueste."
El corazón de Bella se rompió por él. Sonaba tan optimista de que había algo que se pudiera hacer.
Bella se alejó de él lo suficiente como para poder verlo a los ojos. Necesitaba verlos para poder decir lo que quería decir. "No importa que suceda Edward, lo que sea que muestren esos exámenes ... todo va a estar bien. Carlisle no va a dejar que eso pase." ella se tomó una pausa para darle tiempo para el comprendiera lo que ella quería decir. "Necesito saber si vas a estar bien con esa decisión." Por que si no lo estás, entonces no hay razón para que Carlisle o los otros no hagan otra cosa más que verme morir, añadió en silencio.
Un sollozo se escapó del férreo control de emociones que estaba tratando de mantener mientras la abrazaba más fuerte. Él Sabía que era lo que ella le estaba pidiendo. Él sabía que Carlisle iría contra sus deseos... pero por lo que Bella acababa de decir ... ella no lo haría.
En un instante, el vio su futuro con ella... lo que quedaba de él, debería negarselo, negar algo que ambos querían. Egoístamente debía admitir que en lo más profundo de su ser, más allá de sus capas de auto sacrificio que le había puesto a su relación, él lo quería... la quería para toda la eternidad. Edward podía armarse la imagen de verla agonizar y consumirse por la enfermedad... verla sufrir en silencio, sin dejar que los demás vieran su dolor y en el momento que ella diera su último respiro el volaría nuevamente a Volterra a terminar lo que había empezado hace solo unos días atrás.
No podía hacerlo. Haber estado lejos de ellaesos meses, pensó, fue una verdadera tortura. Escuchar que había muerto hizo que toda esa tortura se viera absurda. Pero verla morir ante sus ojos, sabiendo que tiene el poder de detenerlo, era todavía peor.
"Si llegamos a ese punto" -sus palabras salieron de su boca con una emoción gutural- "Lo haré yo mismo."
XXXXX
"Bien Bella" se escuchó decir a Carlisle desde el micrófono desde la sala de control. "Estamos listos para partir"
Bella se encontraba acostada en la cama mecánica esperando para que iniciara el procedimiento. La pieza fue completamente despejada de todo el personal y se le aseguró que las únicas personas en la sala de control eran y el radiologo. Charlie, Edward y Alice no tuvieron más opción que quedarse en la sala de espera.
La maquina comezó a hacer un ruido redundante y el largo y oscuro tunel se alzaba ante ella. Se tentó con hacer una broma de que se sentia como Alicia al caer por el agujero pero optó por no hacerlo. Dadas las circumstancias, no sería muy apreciada.
"¿Bella?" La voz de Carlisle se escuchó nuevamente.
"Me recuerdas al Mago de Oz detrás de la cortina, cuando haces eso." Respondió ella olvidando guardarse sus aburridas bromas. Escuchó a Carlisle reírse. Ella sonrió.
"Vamos a empezar. Es importante que te mantengas lo más quieta posible."
"Tiesa como tabla, entendido." Dijo subiendo su pulgar, por lo que se ganó otra risita.
Carlisle, en esos momentos, no pudo estar más contento con la elección de pareja que había hecho Edward. Bella era todo lo que el podía pedir para su hijo y más. Sin tomar en cuenta, su humana fragilidad y debilidad, ella tenía una fuerza interior que rivalizaba cualquier cosa que haya conocido. El hecho que ella estaba embarcarse en una de las pruebas más difíciles y serías de su corta vida lo constataba. Él estaba contento de que su hijo había dejado de lado su terquedad y que había decidido hacer todo lo necesario para salvar a Bella. Edward se había visto bastante perturbado pero resuelto. La resonancia ya no tenía la misma ramificación mortal que tenía hace solo unas horas.
Carlisle vigiló a Bella mientras la cama se movía despacio hacia el escaner hasta que solo pudo verle los pies. Se presionaron unos botones e imágenes a color del cerebro de Bella aparecieron en los monitores de la sala de control. A Carlisle siempre le ha fascinado estudiar el cerebro. Era la parte de la anatomía humana que contenía los mayores secretos, la parte que no importaba cuanto se invirtiera en investigación, todavía no se podía conocer por completo su intricado trabajo.
"¡Por dios!" Murumuró horrorizado uno de los radiologos. Fue casi inaudible para el oído humano pero Carlisle no lo era. Inmediatamente se acercó a ese monitor para ver lo que había hecho reaccionar. Parte de el no quería enterarse, no quería que se confirmaran sus temores.
"¿Qué es eso? Nunca había visto algo así." Dijo otro radiologo.
Carlisle solo se dedicó a observar el monitor, sin dar credito a lo que veía, quería poder restregarse los ojos para ver más claro. Tal vez estos no le estaban mostrando lo que realmente estaba ahí. Pero los otros dos en la sala confirmaron que si había algo.
"No se que puede ser pero lo que sea, no es un tumor cerebral."
