Hola chicas! Si leen este cap por favor comenten, me encantaría saber que piensan :3
Lily salió de la clase de Pociones, y se dirigió al patio donde la esperaba Alice.
Las dos chicas se pusieron a conversar animadamente.
-Sirius y los demás están allí -murmuró Alice.
Lily volteó disimuladamente y vio a Sirius no muy lejos. El chico se encontró con su mirada. Lily vio como susurraba algo y movía su varita disimuladamente.
Luego, siguió conversando con los merodeadores.
Lily miró hacia abajo y notó como las flores comenzaban a crecer.
-Lily... es hermoso -susurró Alice emocionada.
Lily sonrió tontamente mientras miraba aquel espectáculo increíble.
Quería comer a besos a Sirius. Amaba los simples detalles que le daba, siempre decía que no era romántico, pero Lily había a empezado a darse cuenta de que si lo era y mas que los chicos normales.
Longbottom apareció y se acercó a su novia.
-Vete de aquí -le dijo Alice molesta.
-¿Por qué?
-No entiendo por que nunca eres romántico, ¡nunca haces crecer las flores para mí! ¡nunca me llevas a lugares secretos!
El chico frunció el ceño.
-¿Lugares secretos? ¿Cómo se supone que encontraré uno?
Alice suspiró, se alejó balbuceando con su novio persiguiéndola.
Lily se rio. Sintió pena por el chico.
Sintió que alguien la miraba fijamente. Su mirada se encontró con la de James. Lily se maldijo, no podía creer que volviera a pasar.
Lo peor de todo fue que James comenzó a acercarse. Odió a Alice por irse.
Lily comenzó a caminar rápidamente pero James la atrapó del brazo.
-¿Volvemos al principio? -le preguntó -Cuando te conocí en primero y siempre intentabas escaparte...
-Éramos críos -suspiró Lily -, ahora no es normal que me agarres así... me lastimas.
James no la soltó.
-¿Sigues enamorada de ese chico?
-Sabes que sí... no me lo preguntes mas.
Los demás merodeadores se acercaron. Sirius miraba la escena desesperado, no sabía si intervenir, la verdad es que deseaba golpear a James en ese momento, estaba lastimándola.
Remus miró a Sirius y negó con la cabeza.
-James... suéltala -le ordenó Remus.
-Otra vez molestando Remus, empiezo a creer que tal vez seas tú el enamorado de Lily...
Remus rio.
-Por favor James, solo quiero que la sueltes porque es mi amiga y la estás lastimando.
James soltó a Lily.
La pelirroja bajó la mirada, todos pudieron notar que tenía los ojos llenos de lágrimas.
James se sorprendió, y por un segundo pareció volver a ser el mismo de siempre.
-Lo siento... no quise...
Lily se secó las lágrimas.
-No importa, déjalo... -dijo y caminó rápidamente hacia dentro.
Sirius tuvo que contenerse para no correr tras ella.
-James... quieres encontrar a ese chico que te arrebató a Lily, pero... ¿también quieres volver con ella? -preguntó Peter confundido.
-Cuando encuentre a ese tipo haré que renuncie a Lily -dijo James fríamente -, y después yo estaré allí para ella... será como la última vez, querrá volver conmigo...
Los tres merodeadores se miraron preocupados, pero James no se dio cuenta, estaba demasiado inmerso en sus pensamientos como para ello.
-¿Y si el no renuncia? -preguntó Sirius, haciendo que Remus se mordiera la lengua.
James lo miró con una sonrisa.
-Lo hará.
-James se está volviendo loco -dijo Remus cuando estuvieron solos en la habitación.
-¿Crees que no me di cuenta? -suspiró.
-Cuando se entere que eres tu... te matará.
-Lo se.
-Espero estar allí cuando lo descubra -continúo.
-¿Te pondrás de mi lado? -preguntó Sirius con una triste sonrisa.
-Al principio solo estuve en el medio -contestó -, pero ahora al ver en lo que James se está transformando y en lo que podría llegar a hacerte...
-Es mi culpa en lo que se transformó -dijo canuto con los ojos mojados, pero se contuvo las lágrimas -, hace mucho que no veo al verdadero James, comienzo a extrañarlo...
-Yo también -musitó el lobo -, ¿pero sabes algo? Tal vez nos perdone algún día Sirius... el verdadero James lo haría...
Sirius sonrió a medias.
-Sería algo demasiado bueno -suspiró -, pero las cosas no volverían a ser como antes...
-Las cosas siempre cambian Sirius...
El perro miró por la ventana, había comenzado a anochecer.
-Quiero decirle la verdad... pero cada vez que recuerdo que es nuestro último año juntos no quiero que la pasemos peleados...
Remus sonrió.
-El último año para los merodeadores... quién lo diría... no entiendo como el tiempo se pasó tan rápido... -dijo con nostalgia.
-¿Recuerdas cuando nos conocimos? -le preguntó canuto con una sonrisa contagiosa.
-Que Malfoy estaba molestándome en el tren y tu me defendiste...
Sirius rio.
-Al principio siempre nos molestaba hasta que formamos nuestro grupo...
-Nunca entendí porque James y tu me incluyeron en su grupo... -confesó Remus.
Sirius lo miró sorprendido.
-¿Eres idiota?
Remus sonrió.
-De verdad lo digo, siempre tuvieron suerte con las chicas, son atractivos y además inteligentes, tienen carisma... siempre se salen con la suya.
-James y yo somos estúpidos, tu eres el que siempre nos detiene antes de hacer una estupidez, eres el listo, sin ti estaríamos muertos ahora mismo... y sabes que no estoy exagerando.
Remus rio.
-Es verdad, estarían muertos -dijo negando con la cabeza.
James y Peter entraron en ese instante a la habitación.
-¿De qué hablan? -preguntó James desconfiado.
-Remus dijo que no entendía porque tu y yo lo unimos a nuestro grupo -dijo Sirius con una sonrisa -, le dije que sin el estaríamos muertos ahora mismo.
James sonrió. Otra vez volvió esa esencia que últimamente estaba faltándole.
-Es verdad -dijo con los brazos cruzados -, ¿recuerdas en segundo cuando casi bebemos esa poción que Peter dijo que era para aprobar todos los exámenes?
Sirius rio.
-No entiendo como éramos tan estúpidos...
-Creí que era cierto lo que había dicho Malfoy -suspiró Peter negando con la cabeza.
-Nunca confíes en un Malfoy -dijo Sirius como si fuera su lema.
-Si no hubieras estado ahí no se que hubiera pasado -le dijo James a Remus.
-Y cuando me dieron la poción de amor -dijo Sirius riéndose entre dientes.
Los cuatro rieron.
-Casi me lanzo por la ventana para alcanzar a Natalie... no se como hiciste para llegar a tiempo...
-Basta. Están haciéndome quedar como un héroe -dijo Remus riendo.
-Pero es que lo que eres... -dijo James.
-Esto se está volviendo algo cursi -dijo Sirius suspirando.
-Me pregunto si Remus nos salvará de alguna cosa mas este año -dijo James pensativo.
-Nunca nadie sabe lo que puede deparar el futuro... -dijo Peter.
Sirius pensó que aquello era muy cierto... el futuro podía deparar cualquier cosa...
-¿Dónde nos lleva este túnel? -preguntó Lily otra vez.
Sirius amaba cuando se ponía tan curiosa, le encantaba mantener el misterio para que Lily se desesperara.
-¿No me vas a decir? -continúo insistiendo en la oscuridad.
-Shh -siseó Sirius para molestarla.
-¡Hey!
-Ya llegamos tonta...
Cuando salieron del túnel al exterior Lily miró a su alrededor con curiosidad.
Estaban en un sótano.
-¿Dónde estamos?
-Ya verás, pero solo te pido que hagas silencio -murmuró Sirius.
Los dos chicos subieron unas escaleras de madera y al llegar al siguiente piso Lily se quedó con la boca abierta.
Sirius no pudo soportarlo y le dio un gran beso en la mejilla.
-Estamos en Hogsmeade -dijo sorprendida -¡En la tienda Honeydukes!
Sirius sonrió.
-Mi tienda preferida.
Lily miró la tienda de dulces asombrada.
-Si nos encuentran merodeando por aquí...
-Tonta, estás con el mejor merodeador, no van a encontrarnos -dijo abrazándola con fuerza. Lily rio.
-¿Me comprarás dulces?
-Te compraré los que quieras...
Lily sonrió.
La época navideña ya estaba cerca, solo faltaban veinte días. Sirius y Lily habían prometido pasar Navidad juntos de alguna forma. Todavía no habían planeado algo con certeza pero querían estar juntos sea como sea. Era como su aniversario, hacía casi un año que se habían enamorado... un año de confusiones, besos, engaños, peleas y reconciliaciones.
Durante los dos meses anteriores, Sirius le había mostrado casi todos los pasadizos de Hogwarts, era en el único lugar donde podían estar escondidos y seguros, aunque ambos ya comenzaban a cansarse de esconderse.
Hacía mucho frío aquel día, no había parado de nevar por eso, Sirius dijo:
-Sabes que me gusta que cuides de tu salud Lily, pero con ese abrigo apenas puedo abrazarte -bromeó Sirius haciendo que Lily lo fulminara con la mirada.
Pero Lily sabía que era cierto. Parecía un oso con tanto abrigo, en cambio Sirius, solo tenía un atractivo saco negro que lo hacía ver aún mas guapo.
-Me gustaría que te abrigaras mas... todas las chicas están mirándote -dijo enojada.
Sirius tomó su mano.
-No me importa si me miran porque... es obvio que soy guapo -dijo guiñándole un ojo.
Lily lo empujó enfadada pero no pudo evitar reírse.
Sirius la atrajo a el y le dio un pequeño beso en la nariz.
-Eres la única que quiero, ¿entendiste?
Lily lo atrajo y lo besó en la boca.
-Elige los dulces que quieras Sra. Black -dijo el chico divertido.
-¿Sra. Black? -exclamó Lily mientras caminaban por la tienda -¿Piensas casarte conmigo?
El lugar estaba lleno de gente, Sirius llevó a Lily hasta una parte de la tienda y tomó una paleta roja con forma de corazón.
-Cásate conmigo algún día Lily Evans -dijo ofreciéndole la paleta con una sonrisa demasiado atractiva.
Lily la aceptó.
-Mmm... tal vez -dijo traviesamente.
Sirius se rio.
-Eres muy mala, yo te doy mi corazón y así me pagas -Sirius hizo puchero.
Era tan extraño ver a Sirius haciendo aquello que Lily casi se muere de dulzura.
La pelirroja se puso de puntillas y mordió su labio inferior.
-Aquí no... -gruño Sirius -, a menos que quieras que te coma al frente de todos... -dijo acorralándola contra un estante.
Lily se ruborizó.
-Sirius... hay mucha gente...
El chico la miró divertido. La pelirroja estaba comenzando a ponerse nerviosa.
Estaba a punto de besarla como el tanto deseaba, pero Lily se inclinó y se escapó de sus brazos.
-¿A dónde crees que vas? -le preguntó suspirando.
Lily le sacó la lengua.
Sirius pagó la paleta y persiguió a Lily fuera de la tienda.
Afuera nevaba sin cesar, la nieve era tanta que caminaban con dificultad.
-¡Ven aquí! -le gritó a Lily al ver que esta comenzaba a alejarse del pueblo.
-¡Atrápame si puedes! -le gritó la pelirroja divertida.
Sirius aceptó el desafío y comenzó a correr lo mas rápido que pudo. Lily abrió mucho los ojos al ver la velocidad del chico, por lo que ella también aceleró el paso.
Los chicos corrieron rápidamente, alejándose de Hogsmeade a una zona vacía.
Lily no podía dejar de reír, Sirius tampoco, la pareja comenzaba a cansarse, la nieve ponía mas difíciles las cosas.
Sirius sentía que estaba a punto de atraparla, Lily también por lo que empezó a gritar divertida.
-¡Te atraparé Lily Evans y luego te haré el amor aquí mismo! -la amenazó con una gran sonrisa maliciosa.
Lily gritó corriendo lo mas rápido que podía, pero Sirius la alcanzó, haciendo que los dos cayeran a la nieve.
A pesar de que les faltaba el aire no podían dejar de reír.
El chico la obligó a girar hasta que estuvo frente a el.
-¡Por favor no se aproveche de mí! -exclamó Lily a carcajadas.
-Mmm... ya es tarde para decir eso -dijo Sirius acercándose amenazadoramente a su boca -Creo que mereces un castigo...
Sirius le robó la paleta de la mano y la pasó dulcemente por los labios de Lily, quien inmediatamente dejó de reírse.
Sirius se acercó y besó sus labios lentamente, saboreando el gusto a caramelo.
-Tiene un sabor interesante... -murmuró Sirius sobre sus labios.
Lily se perdió en sus ojos grises otra vez, todavía no podía entender como Sirius podía ser tan guapo, se sentía tan tonta cada vez que estaba cerca de el, Lily solía ser fuerte y decidida, pero cuando el animago se le acercaba perdía cualquier pensamiento racional.
Sirius pasó una mano por debajo de su ropa y acarició su estómago, su cintura, la curva de sus pechos, con tanta suavidad que hizo que a la pelirroja se le erizara la piel.
Lily cerró los ojos, sintiendo la mano del perro recorriendo su cuerpo, no pudo evitar soltar un suave suspiro, que provocó a Sirius mas de lo que imaginaba.
Canuto miró sus labios rosados con deseo mientras su mano rozaba su sostén con suavidad, sabiendo que había una barrera invisible que Lily todavía no le dejaba cruzar. Quiso saber cuándo iba a tener la oportunidad de hacerla suya, porque se estaba conteniendo mas de lo que estaba acostumbrado.
Pero sabía que por ahora solo podía conformarse con besos.
El perro se acercó y mordisqueó sus labios con suavidad, mientras sus manos se movían por la espalda de la chica casi con urgencia.
-Sirius... -murmuró ruborizada.
-Shh
Los copos de nieve no dejaban de caer, Lily se veía tan hermosa en la nieve que el animago no pudo evitar acercarse y besar sus labios una y otra vez, embriagándose de su aroma, sumergiéndose en su calidez.
Lily lo rodeó con sus brazos, y lo obligó a girar hasta quedar sobre el.
Sirius se mordió los labios intentando no reír. Lily parecía un auténtico oso con tanto abrigo, prácticamente lo estaba aplastando.
Lily se dio cuenta de la expresión de Sirius y frunció el ceño enojada.
La pelirroja tomó una bola de nieve y la colocó en su rostro, haciendo que Sirius estornudara.
La chica no pudo evitar reír. Sirius la miró con una ceja levantada, tomó una bola de nieve y se la estampó en la cara.
Lily se enfureció, y así comenzó una guerra en la nieve, los chicos rodaban, uno sobre el otro, luchando e intentando ser el vencedor como si fueran niños.
Los chicos no podían parar de reír, Lily, al ver que Sirius estaba ganándole, se levantó y echó a correr. Canuto la persiguió, atrapándola y haciéndola girar por el aire mientras la chica reía sin parar.
La amaba, la amaba tanto, amaba cuando Lily reía, cuando se abrigaba demasiado... amaba cada parte de ella con desesperación.
Sirius tomó su rostro y le comió la boca, saboreando sus labios mientras la abrazaba con fuerza.
-Te amo... te amo tanto -susurró Sirius entre besos.
Lily susurró aquellas mismas palabras casi emocionada, sentir que el animago la quería tanto hacía que su corazón saltara como loco en su pecho.
Cuando escucharon un ruido a sus espaldas, Sirius levantó la mirada rápidamente.
James estaba allí, a solo unos metros, mirándolos sorprendido, como si no creyera lo que estaba viendo. En su mano estaba la capa de invisibilidad.
-James -murmuró Sirius atónito.
Lily miró a James sorprendida, en ese momento el mago la miró, sus ojos estaban llenos de lágrimas, su mirada reflejaba dolor, sorpresa, traición...
-James... -susurró la chica sin saber que hacer, que decir.
James volvió su mirada a Sirius.
-James yo... -comenzó canuto, pero Potter sonrió con ironía.
-¿Qué vas a decirme? -dijo con dolor -¡Dime que mierda vas a decirme idiota! ¿Lo siento? ¡¿Lo siento por enrollarme con tu novia?!
Sirius bajó la mirada.
James sacó su varita y lo apuntó.
-Mírame a la cara idiota, ¡mírame! -lo amenazó.
-James, por favor -dijo Lily asustada.
-¡Expulso! -gritó James, haciendo que Sirius volara por los aires y cayera con fuerza en la nieve.
-¡Sirius! -gritó Lily y desesperada corrió hacia el con las lágrimas corriendo por sus mejillas.
-¡No te metas Lily! -le advirtió James, pero como vio que la chica no le hacía caso lanzó un hechizo hacia ella -¡Petrificus totalus!
Lily se quedó inmóvil donde estaba. Era la primera vez que le lanzaban ese hechizo. No podía mover ni siquiera un dedo. Ver a Sirius en el suelo a metros de ella y débil la hizo desesperarse.
James se acercó todavía insatisfecho. Sirius logró levantarse.
-¿No vas a defenderte? -le preguntó con desprecio.
-No voy a lastimarte James -dijo tristemente.
-¡Oppugno! -lanzó otro hechizo, y esta vez James hizo que las rocas a su alrededor se levantaran y lo golpearan con fuerza.
Sirius cayó otra vez al suelo, sintiendo la sangre correr en su cabeza. Se sentía aturdido, era como si el mundo girara. Esta vez no pudo levantarse.
James lo miró desde arriba con tanto odio que dolió mas que los golpes.
-Por cuanto tiempo te hable de que quería encontrar al idiota que me había robado a Lily, cuantas veces intentaste calmarme diciendo que estaba loco, obsesionado por ella -dijo Potter temblando de rabia -¡Y eras tu maldito cobarde! ¡No tuviste las agallas de decirme que tu eras el que se enrollaba con mi novia a escondidas!
Sirius lo miró desde el suelo, con tanto dolor en el corazón que sintió que estaba bien, que se lo merecía, que dejaría que James llegara hasta el final.
-¡Levántate estúpido! -le gritó James, pateándole una pierna con fuerza.
Al ver que Sirius no lo iba a hacer, James gritó:
-¡Levicorpus!
Sirius se suspendió en el aire de cabeza agarrado del tobillo, luego lo soltó haciendo que choque con fuerza contra el suelo.
James lo tomó por la camisa ensangrentada.
-¡¿No vas a pelear?! ¡Idiota! -exclamó y luego comenzó a pegarle puñetazos.
A Sirius comenzó a salirle sangre de la boca mientras Lily miraba la escena sin poder hacer absolutamente nada.
-¡Eras mi mejor amigo, confiaba en ti, eras como un hermano! -gritó James sintiendo como las lágrimas salían de sus ojos rápidamente.
Otro puñetazo mas, la ropa de Potter se llenó de sangre.
James se levantó del suelo y lo apuntó con la varita.
Sirius lo vio en sus ojos, lo conocía tanto que ya sabía cuál iba a ser su siguiente movimiento.
-¡Cruci-!
-¡James! -gritó Remus corriendo lo mas rápido que podía hacia ellos -¡Detente!
Lily se alegró de escuchar su voz.
James volteó furioso.
-¡¿Tú lo sabías, verdad?! -gritó con rabia sin apartar la varita de Sirius -¡Tú lo sabías Remus! ¡Siempre sabes!
Peter miró sorprendido la escena, no comprendía nada. En cambio Remus, miró a James fijamente a los ojos.
-No lo hagas James, te arrepentirás para siempre -suplicó Remus.
James sonrió.
-Entonces lo sabías, ¡traidor! Todos ustedes jugaban a mis espaldas, malditos, malos amigos -dijo con furia, su mirada se clavó en Lily -, y tu maldita ramera, siempre fingiendo ser tan correcta, y terminaste jugando con los dos, ¡eres una zorra!
Remus miró a Peter, y los dos alejaron a James de Sirius.
-¡No! ¡Suéltenme!
Remus susurró unas palabras moviendo su varita y James cayó en un profundo sueño, luego miró a Lily y la sacó de su estado.
Desesperada, Lily corrió hasta llegar a Sirius. Se arrodilló en la nieve y tomó su mano.
-Sirius... -sollozó.
El chico la miró con una media sonrisa.
-Podrías haber usado un hechizo protector idiota -dijo llorando.
-Me lo merecía -suspiró débilmente.
Lily acarició su rostro suavemente quería hablar pero los temblores de su cuerpo no la dejaban.
-Lily... -murmuró Sirius -No llores...
Remus se acercó y miró a canuto con tristeza.
-¿Estás bien? Te ayudaré a ir a la enfermería... -dijo el lobo inclinándose y ayudándolo a levantarse. Lily ayudó a Sirius desde el otro lado, aferrándose al brazo del perro con fuerza.
Peter se encargó de cargar a James aunque lo hizo con dificultad.
-Nos vamos a meter en problemas... -suspiró Remus al mirar el estado de Sirius.
-Tenemos... tenemos que inventar algo... si saben que salimos del colegio sin permiso... -Canuto se esforzó para hablar.
-¿Pero qué diremos? -preguntó Lily secándose las lágrimas.
-Diremos parte de la verdad, que Sirius y James tuvieron una pelea pero dentro de Hogwarts, eso será menos grave... -dijo Remus.
Sirius tosió sangre.
-Por lo menos ya no hay mentiras... -murmuró mirando a James que estaba inconsciente, parecía dormido y su rostro estaba tranquilo...
Peter miraba la situación todavía sin entender.
-¿Entonces... Lily y tu...? -preguntó confundido.
Remus asintió y le hizo señas para que se callara.
Después de limpiarle la sangre a Sirius con un hechizo, los cinco chicos se infiltraron a la tienda de dulces para volver por el túnel que los devolvería a Hogwarts, sabiendo que mas de un problema les esperaría allí.
