¿Qué tal? Es lunes y lo prometido es deuda, tenemos un nuevo capítulo n.n ¡Por finnn! La terca de Candy ya aceptó que no puede vivir sin Terry y que fue una reverenda tarada por dejarlo… ahora veremos cómo le hace para acercarse a él otra vez, después de que (encima de todo) lo dejara plantado al pobrecito…

Yyyy… veo que el Dr. St. Claire ha creado polémica ¡ja, ja! ¿Será Terry o no?... Algunas chicas están muy seguras de que sí es nuestro bombón… pero Terrence está en Nueva York ¿no? Ya iremos viendo quién está detrás de este tan gracioso psicólogo :-D

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Disclaimer:

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Los personajes de CC y SS no me pertenecen, si no a sus respectivos autores y a quienes hayan pagado derechos sobre los mismos. De ser míos, bueno Terry y Candy se habrían quedado juntos y felices y en SS, otra cosa sería X-D

Míos son los demás personajes, así como la historia aquí narrada; basada en el anime de Candy Candy, y que tiene ciertas modificaciones que me eran necesarias. Obvio la canción que inspiró esta historia tampoco es mía, sólo fue, como es usual en mí, una maravillosa inspiración.

No tengo fines de lucro, es sólo para pasar un buen rato y tener otro terryfic.

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CAPÍTULO 10

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Eran casi las 6:30 cuando la rubia salió del consultorio, iba asombrada de lo muy fácil que al final había resultado hablar con ese doctor tan extraño, y meditaba en todo lo que le hubo dicho; llegando (¡Por fin!) a la conclusión de que era verdad, Susana merecía su agradecimiento eterno pero no que le ofreciera en sacrificio a Terrence ni a su amor por él. Además, la difícil y equivocada decisión que había tomado era porque en su momento pensó que con ello liberaba al aristócrata de tener que tomarla él; pero era cierto, el tiempo había demostrado que había sido un gran error pues ninguno era feliz y el que se había llevado la peor parte fue, precisamente, Terry… - ¿Pero cómo pude hacerle eso? - se preguntaba una y otra vez la chica; con un dolor y arrepentimiento tan grandes, que no sabía cómo podría mirarlo a la cara nuevamente… Tenía miedo de que después de ese último rechazo él ya no quisiera volver a dirigirle la palabra siquiera.

Sin embargo y aunque parecía lo contrario, hablando con St. Claire sí lo había escuchado, y aprendió que no es debilidad de ningún modo pedir ayuda cuando así es necesario; y ciertamente, tenía personas a su alrededor que la amaban y deseaban verla ser realmente feliz y quienes no consideraban molestia en lo más mínimo, ayudarla cuando ella lo requiriera. Lo comprendió y sonrió ligeramente, sabía que por lo pronto a Patty y Annie les iba a alegrar la tarde con la resolución que había tomado. Fue a sentarse a una banca en un parque cercano al consultorio y tomó su celular, localizando el número de la chica Britter.

La ojiverde no tuvo que esperar más de dos timbrazos cuando la dulce voz de su amiga ya estaba al otro lado de la línea. - ¡Candy! ¿Cómo estás? ¿Cómo te fue? – le preguntó entre emocionada y ansiosa; la rubia sonrió alegremente y eso lo pudo percibir la pelinegra aún sin verla. - ¡Vamos cuéntame! Patty está conmigo y queremos saber ¡YA! – exigió con premura la ojiazul. Candy rio nuevamente antes de decirle, con ganas de hacerlas sufrir un poquito en venganza a los coscorrones recibidos. – Si quieren saber entonces les contaré en persona, ¿qué les parece si nos vemos en el café L'Italianno? El que queda a dos cuadras del consultorio ¡Las espero! - y colgó antes de que Annie protestara porque las dejó en ascuas.

Riéndose todavía de su diablura, se fue al establecimiento a esperar a sus queridas amigas. Sabía que no tardarían en llegar pues el centro comercial en el que estaba enterada que habían ido después de dejarla en su cita, estaba muy cerca de ahí.

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Terry estaba en su habitación, con una muy endiabladamente preciosa sonrisa ladeada y bebiendo un brebaje de miel con hierbas, para aclarar un poco su garganta. Como todo buen y profesional actor y ocasional cantante, gustaba de cuidar su voz; pues aunque sabía impostarla y manejar la respiración de manera perfecta para no dañar sus cuerdas vocales, no estaba demás darle un mimo para que no se le irritara.

Esa sonrisa traviesa no se le quitaba con nada. Había recibido mensajes de las chicas contándole que irían a hablar con Candice y que la notaban muy contenta, lo cual lo tenía de excelente humor; eso y que estaba repasando los distintos tonos de verde que los muy hermosos ojos de su pecosa tenían; pero como en realidad no tenía mucho tiempo, mejor decidió dejar de divagar y terminó de prepararse. Tenía una cita muy importante...

Antes de salir, miró el lugar y, sonriente, cerró la puerta...

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Quince minutos después de que Candy llegara a la cafetería, sus amigas hicieron lo propio; y aunque se evidenciaba su impaciencia por saber qué había pasado, ambas mantuvieron su elegancia y compostura hasta que hubieron tomado sus lugares y ordenado un buen capuccino. Una vez que el mesero se retiró, las dos se quedaron mirando con intensidad a su amiga rubia, esperando que hablara. La más impaciente obviamente era Annie, pero fue Patty quién preguntó - ¿Y bien? ¿Qué sucedió? – y juntó sus manos frente a ella empuñadas, evidenciando también su nerviosismo.

- Bueno… - decía la pecosa, quien todavía tenía ganas de una ligera revancha contra sus amigas, pero su siempre dulce carácter y buen corazón le sugirieron que mejor se dejara de dar vueltas al asunto, además tenía apuro. – Pues… ya saben, platiqué con el doctor, que por cierto era algo raro ¡je, je! – soltó una risilla ella, y sus amigas se le unieron, asintiendo a ello – Y creo que… - tomó aire para soltarlo todo de una vez - ¡Ay chicas ustedes tienen razón! ¡Fui una tonta! No debí dejar así a Terry, sin siquiera hablar con él o saber si estaba de acuerdo en separarnos… - admitió sonrojada y con genuino dolor en su voz, bajó los ojos presa de una gran tristeza, pues sabía que había causado un enorme sufrimiento en el británico. Sus amigas la miraron con alegría mezclada con pena pues sabían que esto le provocaba mucho conflicto a la heredera de los Andley. Ambas, cómplices de Terry, sabían que no lo había perdido; pero viendo lo efectivo del plan, pues no dudaron en empujar un poco más, pues notaban temor en la joven, temor de haberlo perdido ahora sí para siempre, y justo cuando se dio cuenta que separarse había sido un error muy grande. Fue Annie quien le tomó una mano a la chica, antes de decirle suavemente.

- ¡Candy es una alegría que al fin te hayas dado cuenta! Eso es un paso muy importante ¿sabes? –

- Pero Candy – ahora fue la castaña quién intervino - ¿Qué piensas hacer? Terry cree que no deseas verlo más – lo dijo con un tono y expresión de alarma tan convincente que la enfermera abrió los ojos en gran susto y puso cara de frustración, la chica de anteojos le tenía tomada la otra mano.

- ¡No lo sé! Yo… yo quiero verlo ¡Necesito hablar con él! Aclarar todo… Decirle cuánto lo siento, demostrarle cuánto lo amo y cuánto lo he extrañado y necesitado… ¡Chicas no quiero perderlo! ¡¿Qué puedo hacer?! – hablaba ella con la emoción a flor de piel, liberando al fin el cauce de sus sentimientos; esos que tuvo guardados y reprimidos tanto tiempo… quizás había sido muy rápido el que pudo comprender y aceptar que no deseaba ni podía estar lejos de él; tal vez era muy pronto para haberse liberado del sentimiento de culpa por ser "egoísta", pero… fue tanto tiempo el que se sintió tan sola; y luego lo encontró a él, el deslumbrante Terry… inolvidable Terry… se enamoró perdidamente sin darse cuenta. Para cuando lo supo ya era inevitable adorarlo con devoción, sus almas habían resonado en perfecta sintonía al reconocerse en presencia de la otra; ellos simplemente habían nacido el uno para el otro y era un sacrilegio que estuviesen separados. Estar lejos de él dolía en el alma y en el cuerpo; y no lo había querido admitir, pero sin él, Candy no vivía, solamente existía… Era tanto así, que inconscientemente ella sólo esperaba que alguien o algo la liberara de sus propias cadenas… Se resistió tanto, sin desear hacerlo; motivada por lo que consideraba su deber para agradecer a la ex actriz el haber salvado a ese hombre de tantos colores hermosos, pero era cierto… si bien su acto fue heroico, el haberse aprovechado de ello para retenerlo arruinó todo; y su empecinamiento en conservarlo aun sabiéndolo infeliz, no era amor…

Ahora, ya que estaba cierta de lo que verdaderamente deseaba, no tenía mucha idea de cómo lograrlo a pesar de lo obvio que era; pero esta vez no se quedaría callada y pediría ayuda… lo había aprendido bien. – Yo… necesito su ayuda… - dijo tímidamente, con un toque de carmín en sus mejillas.

Sus amigas, que tenían los ojos cristalizados de la emoción, sonrieron dulcemente. – Candy, yo creo que lo primero que deberías hacer es enviarle tus disculpas por lo del otro día, se las merece ¿no crees? – dijo suavemente Patricia. – Eso mismo pienso yo, veremos qué te responde. – secundó Annie.

La rubia sonrió ligeramente – Es cierto… pero ¿y si no responde? – El terror de que él ya no quisiera saber más de ella la invadió. Pero esto las jóvenes ya lo tenían previsto.

- Puede darse el caso de que no lo haga, es correcto… - añadió pensativa O'Brian – Pero es un riesgo que debes correr Candy. En todo caso si eso sucede, ya veremos qué podrías hacer ¿te parece? – la rubia asintió mientras Annie sonreía muy emocionada. Entonces se le ocurrió una idea; al final nunca dejaría de ser una elegante y refinada chica que gustaba de la moda. - ¡Vamos de compras! ¡Candy necesitas renovar tu guardarropa ahora que volverás con Terry! – dijo muy exaltada la pelinegra. Ante lo cual Candy se asombró – Pero Annie, aún no es seguro que él desee verme, no después de… -

- Bueno sí, pero de todos modos si él se niega a la primera, no vas a desistir ¿O sí? – cuando vio la duda asomar en las esmeraldas de la enfermera abrió los ojos como platos - ¡Ay no Candice! ¿Dónde quedó mi amiga la intrépida que siempre va detrás de sus sueños y no para hasta alcanzarlos? ¡Vamos Candy! Terrence es tu mayor y mejor sueño… ¡No se te ocurra dejarlo escapar otra vez! - la animó la joven de azules ojos, ante lo que la británica asentía, apoyando todas y cada una de sus palabras.

- Annie tiene razón Candy – aseveró Patty, levantándose de su silla luego de dejar un billete para pagar su consumo (que ni tocaron por la emoción) – Y como definitivamente verás a tu galán de un modo u otro, yo creo que sí debes renovar tu guardarropa. -

- ¡Eso! – dijo Britter – Debes lucir magnífica para él – afirmó, entusiasmada. – y mientras puedes ir pensando en el mensaje que le enviarás para disculparte y ver si pueden encontrarse. -

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Y entonces se la llevaron de compras… Candy no era afecta a ello, pero se dejó llevar por el entusiasmo de sus amigas; además la perspectiva de volver a verlo a él le hacía desear verse linda, para que si Terry no quería volver ya con ella, al menos se llevara una bonita impresión… Y el $... bueno pues las astutas amigas de la enfermera ya lo habían considerado, por lo que enrolaron en su plan al mismísimo William Albert Andley; para que cuando fuera oportuno, su hija pudiese gastar cuanto le diera la gana en todo lo que pudiera necesitar y quisiera comprar. Para la hora que cerraron el mall, ellas ya llevaban un montón de bolsas con ropa, calzado, accesorios, maquillajes, cremas, perfumes e incluso lencería; con unos modelitos del "secreto de Victoria" que Annie seleccionó y que la hicieron enrojecer hasta las orejas. "Más vale que estés preparada" había dicho la morena, con lo que sus amigas se escandalizaron y pensaban que la verdadera y muy tímida Annie había sido abducida por alienígenas y que les habían dejado a esta muy atrevida mujer en su lugar… Prácticamente las echaron del centro comercial a eso de las 11 de la noche; por lo que decidieron continuar con su maratón al día siguiente, pues faltaba llevar a la pecosa a un spa y al salón de belleza. La pobre estaba aturdida y ni siquiera imaginaba que se pudieran comprar tantísimas cosas de una sola vez… esta chica sí que estaba en otro planeta…

En cuanto llegaron al mall, las cómplices de Grandchester se aseguraron de que la pecosa enviara el dichoso mensaje, pues no hubo poder humano que la convenciera de llamarlo directamente; aún le temblaban las rodillas de pensar en oír su maravillosa voz, y mejor quiso textear; así se preparaba mentalmente mientras recibía respuesta. Una vez que decidió qué le diría, tomó aire y empezó a escribir en su teléfono… 'Yo… Hola… sé que seguramente estás muy enojado por lo del otro día… yo… ¡Lo siento tanto! Estaba asustada y… perdona por no haber estado ahí… Si tú aún quieres… ¿podríamos vernos?'… las manos le temblaban, y antes de enviar el texto miró a sus amigas buscando el valor y su apoyo, mismo que encontró en las intensas miradas y dulces sonrisas que ambas le obsequiaron, asintiendo las dos para infundirle valor. Entonces, cerró un ojo y giró la cabeza al lado derecho mientras pulsaba la tecla de envío…

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N.A.

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Ok… otro de los cortos... pero al menos nuestra rebelde enfermera ya dio un paso importante, no ha corrido a NY como debería pero ya al menos mandó mensaje a Terry, ¡algo es algo! Es que parece ser que el plan aunque va de maravilla, todavía tiene una última etapa que cubrir… pero eso lo sabremos en el próximo capítulo ¡je, je! ¡No se desesperen! Todo tiene una finalidad específica n.n

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Dianley: ¡Sí! ¡POR FIN! Reaccionó la terca de la pecas, no te creas yo también ya quería ir a darle de zapes para ver si agarraba la onda ¡je, je! Y de hecho tenía algunas chicas también en lista de espera para eso ¡ji, ji! Gracias por leer y comentar señorita, espero te siga gustando ¡Saludos!

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Sol Grandchester: ¡Ja, ja, ja! Sí, ese doctor sí que sabía lo que estaba haciendo y lo que quería conseguir, ¡es bueno! ¡Ja, ja! Déjame ver para cuándo tiene lugar en su agenda linda, que yo también estoy tratando de conseguir cita con él ¡je, je! Y linda ¿estás segura de que St. Claire es Terry? Porque la verdad la de la idea de que le cumpla sus más locas fantasías fue mía ¡ja, ja, ja! Yo que le quiero dar gusto a nuestro bello chico inglés n.n ¡gracias a ti por leer y comentar! Espero te siga gustando, yo feliz le doy tus abrazos y besos n.n y te envío abrazos a ti también de su parte y mía ;-)

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Aurora: ¡Ja, ja! El Dr. St. Claire es genial creo yo, logró que la güera abriera los ojitos de una buena vez, que bastante necia que seguía; es que sí es del otro bando el tipo, ¡es fan de Terry! Yo también creo que las fantasías de Terry han de ser muchas, yo también espero que se las cumpla, digo, es lo menos que merece después de pasar por tanto y que además lo plantaran ¿no crees? Veremos si la niña se anima ¡ja, ja! Gracias por leer y comentar señorita, espero te siga gustando ¡Saludos!

Gladys: Eso mismo linda, más vale tarde que nunca… a punta de coscorrones y zarandeadas mentales pero reaccionó al menos… Ah el lindo St. Claire… ojalá pronto podamos descubrir quién está detrás de esos pupilentes verdes ¡ji, ji! Y claro que te agradezco linda, no solamente lees y comentas, si no que fuiste una de las chicas que me avisaron lo del código, si no lo hacen yo ni cuenta… y pues ojalá te siga gustando la historia n.n ¡Saludos!

Marina W: ¡Ja, ja! Pues me temo que todavía no sabremos quién es el psicólogo linda, ojalá pronto veamos quién está detrás de él n.n ¡Gracias por leer y comentar! Espero te siga gustando señorita ¡Saludos!

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Lila Venezuela: Ya estamos cosechando los frutos de la terapia y de los regaños de Annie linda, gracias al cielo que ya abrió los ojos la mujer, ¡pero mira que se hizo la difícil! Me parece que sigue con algo de miedo pero bueno, veremos cómo le va luego de enviar el mensaje. Gracias por leer y comentar señorita n.n ¡Saludos!

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Eli: ¡Si gracias a Dios! Hasta yo me estaba poniendo histérica de que no entendiera la muy terca ¡ja, ja! Pero también confieso haberme divertido horrores con la terapia y las regañadas y coscorrones de las chicas, ¡se merecía eso y más! Y bueno… Terry sí que la ama y adora y su plan funcionó perfectamente, además que ha hecho gala de una paciencia impresionante, si eso no es amor… tienes razón, si ese par hubiesen escuchado a su corazón desde el principio, se hubieran horrado mucho dolor, sufrimiento y soledad… en fin, al menos ya se dieron cuenta de su error. Y como siempre linda, es un placer para mí que leas y me regales tus comentarios, ¡estoy muy agradecida! Un abrazo para ti también n.n

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¡Gracias por seguir aquí! Ojalá les siga gustando; nos leemos el próximo miércoles n.n

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Ayame DV