CAPÍTULO 10
LA CITA
Cuando pensaba en Edward se me ponían unas cosquillas en el estómago imposibles de definir. Era con creces lo mejor que me había pasado alguna vez en la vida. Y en esos momentos en que estábamos, en los albores de nuestra relación quería que todo el mundo a mi alrededor fuese completamente feliz. Cuando me miraba en el espejo descubría a una nueva Bella. Y de repente tenía más ganas de arreglarme y estar guapa para él, y tenía ganas de sonreír todo el tiempo. Y si por mi fuera, caminaría dando saltos de alegría por todos sitios. Pero con mi patosidad crónica era potencialmente problemático, a no se que quisiera hacerle una visita a mi suegro en urgencias. "Mi suegro", qué raro sonaba eso. Me quité el viejo chándal raído que solía llevar cuando estaba en casa y entré en la bañera. Ese gel de baño que traía la cesta que me regalaron Esme y Carlisle olía realmente bien. Tanto que decidí que no me echaría colonia para matar ese olor. Me duché rápidamente mientras que impaciente, miraba cómo los minutos pasaban. No me hice nada en el pelo, simplemente lo sequé un poco. Dejé que las puntas se enroscaran como sabía que le gustaba. Entré en mi cuarto e intenté decidir qué ponerme. Me enfundé los vaqueros que mamá me había regalado, una camisa de color blanco y el jersey nuevo que mamá me había traído. Era de Lacoste en color gris con rombos de color rosa. Más que nada me lo puse para no herir sus sentimientos. Me puse las botas de color negro bajas. Sobra decir que en mi armario no hay un solo tacón. Y cogí la cazadora que me compré en mi primer día en Forks. Era sin duda mi favorita, porque como me había dicho Mike Newton, abrigaba una barbaridad. Y eso en Forks era todo un punto a favor. Me miré en el espejo del armario antes de coger mi bolso. Guardé en él la bolsa que estaba en la parte baja del armario. Salí de mi cuarto y bajé las escaleras.
- ¡Qué guapa estás Bella!- dijo mamá con una sonrisa complacida.
- Sí, estás preciosa Bella- corroboró Phil.
Charlie no dijo nada, por lo menos nada referente a lo adorable que estaba, y en el fondo se lo agradecí. No me gustaba ser el centro de atención bajo ninguna circunstancia y ya había tenido suficiente de eso anoche en casa de los Cullen.
- ¿Dónde iréis?- preguntó Charlie.
- Eh... A Port Angeles creo... supongo que cenaremos por allí e iremos a ver una película.
- Está bien. Tened cuidado con la carretera ¿vale?- dijo Charlie.
En ese momento oí el sonido de un coche al detenerse delante de mi casa. Era Edward. Renee sonrió con esa sonrisa malévola que pone a veces. Ella y yo nos dimos un abrazo. Le estaba dando un abrazo a Charlie cuando Edward llamó al timbre de la puerta. Renee abrió y vi a Edward de pie en la puerta de mi casa. Tenía aspecto de modelo de ropa más que nunca. Con esa cazadora de cuero y los pantalones vaqueros, su pelo broncíneo brillando bajo la luz del fluorescente. No era justo que él siempre tuviera la apariencia de un Dios griego... y yo... bueno... una apariencia por debajo de la media. Me sonrió y me di cuenta de que tenía el estómago del tamaño de un guisante.
- Cuida de mi chica, Edward- dijo Charlie con su tono de jefe de policía.
- Está bien jefe Swan- dijo él con una risita deliciosa.
Salimos de casa y me quedé parada en el porche mientras me subía la cremallera de la cazadora. Edward me cogió en brazos justo cuando iba a poner mi pie sobre la senda de losas que cruzaba el jardín.
- ¿Qué haces?- dije.
- Evitar accidentes...- dijo con esa sonrisita suya de medio lado.
Me volvió a posar en el suelo cuando estuvimos en el pavimento de la calle. Rodeamos el Volvo y me abrió la puerta para que me sentase. Me puse el cinturón de seguridad mientras que él cruzaba el coche hacia el otro lado. Se sentó en el asiento del piloto. Se quedó mirándome fijamente. Me pasó una mano por la mejilla e inclinándose sobre el freno de mano acercó su cara a la mía. Agradecí a todos los dioses que el Volvo tuviera cristales tintados y por lo tanto desde afuera no se viese el interior del habitáculo. Porque estaba segura de que Charlie y Renee estaban en la ventana de la sala. Y quizás Phil también. De Phil dudaba un poco. Cuando rozó sus labios sobre los míos sentí hervir mi sangre por debajo de mi piel. Me tomó por las mejillas acercando mi rostro al suyo. Rodee su cuello con mis brazos y me apreté contra él en un gesto instintivo. No podía hacerme perder el control así.
- Será mejor que nos vayamos- dijo Edward con sus labios contra los míos.
Asentí con la cabeza. Tenía razón. Ya llevábamos allí unos minutos. Así que puso en marcha el coche y comenzó a conducir hacia la autopista para ir a Port Angeles. El viaje a Port Angeles fue aproximadamente de una hora. Aparcamos cerca del paseo marítimo.
- ¿Escuchaste el cd?- preguntó Edward sin sacar sus manos del volante del coche.
- Sí... me encanta... ¿Lo grabaste tú?
- Alice me ayudó.
- Esto me recuerda algo.
Rebusqué en mi bolso hasta encontrar mi regalo. Nerviosa lo saqué y se lo di a Edward diciéndole "Feliz Navidad". Él sonrió. Después lo abrió y se le quedó cara de sorpresa.
- Gracias Bella- dijo antes de darme un abrazo muy fuerte- ¡Me encanta!.
Yo solamente sonreí. Estaba completamente colorada. Nos bajamos del coche y estuvimos paseando por el paseo marítimo. Allí la temperatura era un poco más suave. La presencia del mar hacía posible esto.
- Alice se pasó todo el rato mientras me vestía, pululando a mi alrededor intentando saber a dónde te iba a llevar- dijo Edward riendo entre dientes.
- Mi querida Alice... Por cierto... ¿Hace mucho que conoces a Jasper?
- Desde el jardín de infancia aproximadamente. Pero Alice es la experta en Jasper.
- ¿Y nunca ha tenido novia?
- Por favor... Bella... le conoces ¿Te imaginas a Jasper declarándose a una chica?
- No, la verdad es que no. Pero tampoco me lo imaginaba regalándome un cd de Bon Jovi.
- Es mucho más observador de lo que parece...
- Entonces no sabes si le gusta alguna chica o algo...- dije.
- ¿A qué viene ese repentino interés por Jasper Hale?
- Es un secreto.
Edward me miró levantando una ceja y yo me encongí de hombros. Me rodeó la cintura con sus brazos.
- ¡Cómo osas tener secretos con tu novio!.
- ¿Eso es lo que eres?- pregunté. La verdad era que no me había hecho ningún tipo de pregunta que me diera pie a pensar que era mi novio.
- Creo que está más que claro ¿no?.
- No para mi... por que de amigos con derecho a roce a novios... ¿Que diferencia hay?
- Pues que si solo fueses mi amiga con derecho a roce, no te habría presentado a toda mi familia.
- ¡Ya ves! Eso incluye solamente a tu madre. Porque resulta que conocía a tu padre debido a mi patosidad crónica... y tus hermanos...
- Cállate tonta- dijo él sonriendo y pasando una mano por mi mejilla- Entonces... Isabella Swan... ¿Quieres ser mi novia?- dijo cogiéndome las manos entre las suyas.
- Bueno... tendré que consultar mi agenda- dije haciéndome la interesante. Él me miró levantando una ceja- que sí tonto...
Nos fundimos en un beso y un abrazo que me dejaron sin respiración. Junto su frente con la mía. Pasó su dedo por mi mejilla mientras que su mirada esmeralda estaba clavada en la mía.
- Te amo Isabella Swan... y ahora... ¿Me vas a decir qué es ese secreto que tienes con tu novio?
- No puedo... no es algo que me incumba... así que no soy quién para contártelo...
- Está bien, lo entiendo.
Continuamos nuestro paseo sin volver a nombrar a Jasper Hale. Cuando comenzó a hacer demasiado frío como para estar en la calle, Edward me propuso ir a cenar algo y después ver una película antes de volver a Forks. Fuimos al restaurante en que me había dicho que ya no tenía fuerzas para seguir alejándose de mi. Nos dieron incluso la misma mesa. Edward me ayudó a quitarme el abrigo y me retiró la silla para que me sentase.
- Estás encantadora... pero... ¿rosa?- dijo con una mueca de diversión. Era más que sabido por todos que odiaba el rosa...
- No se lo digas a Alice o me obligará a comprarme cosas rosas... ha sido cosa de Renee. Ella adora el rosa. Creo que por eso yo lo odio tanto.
- Pues yo creo que te sienta muy bien.
Edward se inclinó sobre la mesa. Y cogiendo mi barbilla entre sus dedos me besó. Justo en ese momento oímos un carraspeo a nuestro lado. Levantamos la mirada pensando que sería la camarera. Me contré con los ojos de color negro de Jake. Y su peremne sonrisa también estaba allí. Y Miranda estaba a su lado.
- ¡Jacob!- dije con una sonrisa. Me levanté de la mesa y nos abrazamos y dimos dos besos.
- Hola Bella. Hola Edward.
- Hola Jacob- contestó Edward.
- Vosotras dos os conocíais...- Miranda negó con la cabeza- Miranda Brown... Isabella Swan.
Nos sonreímos y nos dimos dos besos. Era una chica muy guapa. Con buen tipo, rubia, de ojos azules. Vamos que Jacob y ella no pegaban ni con cola. Pero como dicen, el amor no tiene fronteras.
- ¿Os sentáis con nosotros?- pregunté con una sonrisa.
- No me gustaría molestar- dijo Jacob mirando a Edward.
- No, quedaros...- dijo él.
Se sentaron en frente de nosotros y la camarera les puso platos y cubiertos. Miranda era una chica divertida, espontánea y ocurrente. Me encontré riendo a carcajadas con una anécdota que había pasado en su clase. Cuando acabamos de cenar ella y yo fuimos al cuarto de baño. Ella no hizo ningún tipo de comentario respecto a Edward y a mi y yo tampoco comenté nada sobre Jacob y ella. Jacob y Edward nos esperaban en la entrada del restaurante. Como Jacob y Miranda también iban a ir al cine fuimos juntos. Cuando estuvimos en el cine, Edward nos mandó a Jake y a mi a comprar palomitas y refrescos mientras que Miranda y él sacaban las entradas.
- Así que Cullen… ¿eh?... pero… ¿Estáis saliendo?- dijo Jacob.
- Sí…- dije ambiguamente.
- ¡Cómo me alegra Bella!
Jacob y yo nos dimos un abrazo fuerte.
- Si no te trata bien, mándamelo a mi- dijo sacando pecho.
- Ja, ja, ja… puedes añadirte a la lista… Primero están Emmett y Alice…
Los dos reímos. Edward y Miranda se reunieron con nosotros en la cola para las palomitas. Después entramos a ver la película. Habían escogido una de terror, de zombies concretamente. Aunque no recuerdo nada de la película porque me pasé más de la mitad de ella con la cara escondida en el pecho de Edward para no mirar las desagradables escenas de la pantalla. Después de la película fuimos a tomar un batido mientras que criticábamos lo malo y lo bueno de la película. Bueno, más bien Edward y Jake se enzarzaron en una discusión sobre la casquería de la película. De camino a Forks la conversación era alegre. Jacob y Miranda eran la pareja perfecta a pesar de las más que evidentes diferencias de aspecto. Ambos eran alegres, divertidos, espontáneos… y Jacob sonreía de una forma muy especial cuando ella estaba cerca. Primero dejamos a Miranda en su casa y después a Jake. Jake durante el invierno vivía en una casa con unos cuantos chicos y chicas de la reserva bajo la supervisión de un matrimonio de la tribu, para poder asistir al instituto. Por el verano se iba a La Push.
- ¿Por qué te abrazó Jacob?- dijo Edward con un tono ligeramente diferente. Un tono que intentaba enmascarar.
- ¡Ay! Pero qué celoso eres… me estaba felicitando porque estuviésemos saliendo juntos. ¿Te parece una razón aceptable para un abrazo amistoso?
Noté cómo Edward se ponía colorado mientras que aparcaba su coche delante de mi casa. Me despedí de él con un corto beso en los labios. No quería que Charlie empezase a pensar cosas extrañas si tardaba mucho en entrar en casa. Era muy posible que en esos momentos fuese la chica más feliz bajo las estrellas
Siento por haberme demorado tanto en subir este capítulo, lo que pasa es que se me atravesó un poco. Bueno... díganme... ¿Qué les ha parecido la primera cita de Edward y Bella? je je je.
Espero que les haya gustado y que me dejen reviews contándome lo que les pareció.
Besos
Raquel.
