EPILOGO
2 años después
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-Estas segura que aquí es a donde quieres ir, Jessica? - pregunta Edward confundido cuando se hayan frente al museo Luvre de Paris, ella estaba conduciendo el auto y Edward pensó que irían a algún centro comercial, ella asiente sonriendo baja del auto antes de que él siga preguntando.
-Mueve tu sexy trasero, hombre. Quiero entrar antes de que cierren - gruñe y Edward le sigue resignado, a pesar de que le gusta el arte, hubiera preferido ir a un centro comercial, desde que Isabella se fue a evitado hacer cosas que le dejen volar la imaginación e ir a un museo es una de ellas, cada estatua y pintura le recuerda su Isabella, su falsa prometida.
Entran al museo y Edward lo ve increíblemente solo, es extraño, a pesar de que va a cerrar en media hora sabe que debería estar lleno, es viernes y es temporada de turistas, pero solo hay un par de personas en smokin, un pequeño grupo de turistas y el personal de seguridad, juntos caminaron viendo los cuadros del ala este del museo, Jessica se detenía breve tiempo para detallar cada uno y seguía su camino cosa que agradecía Edward, justo ahora no estaba de ánimos para ser observador.
-Sabes que quiero ver? - pregunta Jessica entusiasmada, Edward la mira y enarca una ceja esperando su respuesta - Quiero ver la Venus De Milo que está en el ala oeste. Vamos, si?
-Bien - suspira Edward resignado. Caminan rápidamente hasta la otra ala que Edward no se dio cuenta que la muestra de la obra que quería ver Jessica estaba cerrada por valoración de obras pero ella tenía contactos en el museo y sabía que podría entrar sin problemas.
Las puertas estaban cerradas pero cuando el guardia vio a Jessica le dedicó una mirada enamorada y le abrió la puerta sin decir nada. Al entrar Jessica camina tranquilamente por el lugar no hay nadie en la entrada de la sala de esculturas pero ella sabe que mas adelante hay gente, caminan viendo las esculturas hasta que por el altavoz se escucha, primero en francés y luego en ingles, que piden cordialmente que salgan que el museo cerrará en un minuto.
-Vamos, cariño. Es hora de irnos - pide Edward tratando de alcanzar a Jessica que camina rápidamente hacia el final de la sala.
-Solo un segundo, sígueme. - Pide ella sin detenerse, cuando llega al final ve a dos personas frente a varias esculturas con unos cuadernos.
-Jessica cariño, ya basta. Vamonos, es tarde - murmura Edward pero aun así las otras personas le escuchan.
-Hola, Jess. - Saluda el hombre cariñosamente, la mujer a su lado le sonríe
-Hola, Erick, Bella... - saluda Jessica sonriente, Edward levanta la cabeza como acto reflejo al escuchar el nombre y jadea al ver a la mujer de sus sueños junto a otro hombre sonriendo, su mundo se viene abajo rápidamente. - te importa si me llevo a Erick un segundo? Tengo que discutir algo con él - Bella no dice nada, su vista está fija en Edward. Erick sabe lo que Jessica hace, planeó ese encuentro por semanas, cuando supo que esa Bella era la Isabella por la cual su primo llevaba dos años llorando, gritó y bailó de felicidad, iba a arreglar ese problemita con su increíblemente malhumorado primo.
-Vamos, Jessica - ordena Erick tomándola del brazo, la prima se acerca a Edward y susurra en su oído antes de seguir su camino.
-Espero que aproveches la oportunidad.
Edward no puede creer que su prima haya echo eso por él, encontró a Isabella cuando él no pudo, con razón, ella ni siquiera estaba en el país, ella estaba en Francia y mas hermosa que nunca, su cabello largo ahora rubio, sus ojos expresivos y cansados, su cuerpo mas definido e increíblemente sus pechos mas grandes, cosa que creía imposible. Con cautela se acercó un par de pasos hasta estar frente a ella, se veía hermosa, toda una diosa.
-Hola, Bella... - susurra y ella se estremece, es la primera vez que le dice Bella y su cuerpo vibra al oírlo, ella creyó no sentir nada por él cuando se fue pero con el pasar del tiempo se dio cuenta que lo quería mas de lo que imaginaba pero aun así no estaba lista para entrar a una relación.
-Hola... Señor Cullen - susurra ella bajando la mirada, a pesar de que ya no es sirvienta y trabaja para el museo mas prestigioso del país, su status sigue por debajo de el de Edward. Este bufa cansado y se acerca un paso mas tomando su mano y haciendo que suelte la carpeta que tiene en la otra.
-Tan solo dime Edward... - Besa su mano y aspira su aroma a dulces uvas mezclado con otro peculiar olor dulzón que no reconoce. - Te extraño tanto, amor - Dice sin contenerse - Dime que no perteneces a nadie mas, por favor - suplica angustiado, ella se siente conmovida por el amor que todavía ve en su mirada, él jamás dejó de amarla y no necesita que se lo diga para saberlo.
-Siempre has sido tu, jamás he dejado de pensar en ti - susurra. Edward la atrae a su cuerpo y la besa con anhelo, amor, deseo y mucha emoción, ella siempre fue suya, tanto tiempo separados y aun así siguió perteneciendole. - pero debo advertirte - musita ella separándose un poco, lo mira hacia arriba, pues, no lleva tacones - hay alguien en mi vida que requiere de mucho de mi tiempo.
-Que? - murmura él serio y muy celoso - Quien es? No trabajaras para nadie mas, eres mía, Nena. Te quiero solo para mi - Gruñe apretándola a su pecho, Bella ríe y lo abraza fuerte.
-nunca podrás separarme de él, es mi mayor tesoro - Edward la mira molesto, no quiere a nadie mas que a él cerca de ella. Cuando va a preguntar quien demonios es el intruso la puerta se abre y alguien entra corriendo, Edward ni siquiera se voltea, no quiere separarse de Isabella, mucho menos perderla de vista, aunque una simple palabra lo hará estremecerse.
-MAMI... - grita la voz de un pequeño niño que va corriendo hacia la pareja con pasitos torpes, Edward en seguida baja la mirada separándose de Isabella para ver al pequeño - Tete, mami - balbucea el pequeño guindándose a su pierna.
-mami? - Edward susurra atónito viendo al pequeño, se separa un poco para ver como Bella carga al pequeño y jadea al verle la cara al niño - Es... Él es...
-Te presento a Ethan, tiene un año y tres meses - musita Bella sonriendo cuando ve la cara de asombro y fascinación en Edward y es que no puede negarlo, sacando cuentas, el pequeño nació en la fecha exacta y es una copia miniatura de él. Tiene una mata de cabello cobrizo que a diferencia de su padre que va bien peinado, este lo tiene largo y alborotado, sus ojos son de un intenso color verde y su nariz perfilada, todo en él es igual a Edward, incluyendo su carácter sin descubrir.
-Hola, hijo - susurra Edward acariciando su cabello, el pequeño lo mira confundido y se abraza mas a su mamá temeroso del hombre que se le hace conocido. - no me temas, hijo... - susurra Edward ansioso, quisiera abrazarlo y cargarlo para sentirlo por completo pero no quiere traumarlo. - Te amo tanto como a tu mami.
-Es papá, mi amor. Es tu papi - musita Bella con voz dulce, su pequeño sonríe recordando, Bella siempre le muestra fotos de Edward para que sepa quien es su padre. Ethan estira los brazos hacia él y sin esperar Edward lo carga.
-Papi - chilla Ethan y Edward ríe mientras llora, lo abraza fuerte sin lastimarlo y besa su cabeza.
-Dios, eres tan perfecto. Te amo, hijo - luego mira a Isabella que también llora - a ti también te amo, hermosa - ni siquiera le reprocha el haberle ocultado a su hijo, sabe que ella no estaba preparada para un compromiso cuando se fue y si él se enteraba la obligaría a casarse y la retendría a su lado llevándolos a un matrimonio suicida. No le reprocha nada, aunque solo hay una pregunta mas por hacer - ahora si estas lista? - pregunta ansioso, ella sonríe y asiente.
-ahora si. - se acerca a él. Edward mete una mano en su bolsillo y ella sonríe cuando ve que coloca el hermoso anillo de compromiso en su dedo. Edward besa sus labios mientras abraza a su mujer y a su hijo con todo el amor que jamas sintió por nadie mas - Te amo, Edward.
Fin.
