Inugami… Ōkami …
Los bosques cerca de su hogar eran seguros, tanto como su padre los había llenado de guardias, desde que ellos estaban dentro de su papá. Un lugar perfecto para jugar y ¿por qué no? Hacer travesuras.
Taiyô acomodó su puñal en la funda que portaba en su cintura. Byakuya bufo nada contento de correr, él no era un Inu de ejercicio. Ryûsei los apresuró a ambos:
–Vamos que si no pasamos el río, nos podrán encontrar.
Taiyô caminó velozmente siguiendo a su hiperactivo hermano. Él no comprendía porque a Ryûsei le agradaba sacar de sus casillas a su primo Taisei.
Byakuya se limitó a señalar...
–No quiero mojarme
Los dos cachorros de lobo e Inu, miraron a este y Ryûsei regresó sobre sus pasos y se hincó, colocando las manos detrás de su espalda.
–Sube.
Byakuya obedeció feliz de no tener que mojar sus ropas.
De ese modo los tres cachorros de siete años; corrieron veloces al río que pasaba por las faldas de la montaña del Ōkami.
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El grupo de guardias liderados por Taisei avanzaban con paso tranquilo, pero firme. El joven Dai-Yōkai no estaba muy contento de ir por su hermano y primos; no cuando esos tres juntos, eran un desastre que seguro podrían estar revolcándose en algún lugar y negándose a seguirlo con el pretexto de ser temprano.
Uno de los rastreadores que iba por delante hizo una señal y el grupo le siguió; esos cachorros no podrían despistar al olfato de los Inu o los lobos… ¿o si?
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El río no se veía peligroso y Ryûsei llegó a la orilla y bajó a su primo. Taiyô se les unió y comentó algo inseguro.
–Se ve ancho y grande.
–No lo es tanto. –opinó su gemelo.
Byakuya se inclinó y tocó con la mano la corriente. Y al sacarla, la sacudió.
–No está fría. –dijo alegre.
Taiyô se rascó una orejita; aún dudoso, más no tuvo tiempo de pensar un poco, pues el par ya iba bajando por la orilla, claro Ryûsei bajó primero, buscó buen apoyo para sus pies y llamó a su primo para que subieran sobre sus hombros. Tal vez Byakuya era mayor que los gemelos –por meses– sin embargo estos eran más grandes en tamaño y Ryûsei les ganaba a los otros dos en fuerza.
Byakuya se acercó y Ryûsei estiró los brazos. Taiyô ayudó al Inu a subir en los hombros de su hermano y al ver que su primo se acomodaba y su gemelo, comenzaba a caminar entre la corriente, él bajó por la orilla y se dejó caer en el agua; Taiyô siguió a los dos primeros y sintió, que como Byakuya dijo, el agua estaba templada.
Para ellos ese era un juego que les agradaba hacer con Taisei, pues el joven señor, era muy serio y nunca mostraba sus emociones… a menos que ellos lo sacarán de sus casillas.
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Los guías señalaron el camino cercano al rio y Taisei casi rodó los ojos, pensando en esos cachorros latosos y problemáticos.
Dio la señal de seguir avanzando.
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El cansancio estaba haciendo mella en él, se dijo Ryûsei; pues otra posibilidad era más que mala y peligrosa.
El gemelo sin girarse, preguntó a su hermano:
–¿Sientes…?
Taiyô frunció el ceño e hizo el esfuerzo de caminar más rápido y llegar hasta ellos.
–Si, la corriente va más veloz y fuerte… ¿nii-san que hacemos?
El mayor sintió como el agarre de Byakuya se hacía más apretado e intentó calmarlos a los dos.
–Ya casi llegamos a la otra orilla.
Los dos restantes asintieron, sin embargo aún estaban temerosos.
Y no era para menos su sospecha, pues bajo el la corriente; un Yōkai serpiente, agitaba las aguas para desestabilizar a los menores y ahogarlos para que fueran su cena.
Taiyô tomó aire y se internó en el río; nadó un momento y casi se ahoga cuando abrió la boca de asombro al ver a un hombre con extraños rasgos nadando bajo el agua, pero eso no era lo peor, lo espantoso era el cuerpo de reptil que empezaba desde la cintura del hombre y se perdía en una larga cola de serpiente.
Taiyô salió veloz y tosiendo al tomar aire. Ryûsei lo llamó a gritos:
–¡¿Que sucede?!
Taiyô alcanzó a gritar…
–¡Salgamos de inmediato! ¡Hay un monstruo!
Cuando el ser, saltó fuera del agua y los atacó. Las extremidades de este, salieron disparadas, alargándose todo lo posible para ir en pos de los pequeños.
Ryûsei se tambaleó y Byakuya perdió el equilibrio cayendo al agua.
Taiyô nadó hacia su hermano y primo, más salió volando por un golpe de la cola del Yōkai.
Ryûsei se debatía entre ayudar a su primo a no ahogarse por la desesperación o ir a auxiliar a su hermano; no pudo decidir, pues el demonio serpiente lo golpeó y el Inu-lobo se fue hundiendo casi al borde de la inconsciencia.
Taiyô vio con horror como su hermano desaparecía bajo el agua, con Byakuya tratando de rescatarlo… su furia se desató y su cuerpo tuvo que permitir, a esta emerger…
Su piel se llenó de pelo negro y sus extremidades crecieron y se transformaron, su rostro adquirió la forma de un lobo… un lobo que creció como todo un Inu que descendía de la rama noble de estos; un Inugami o un Ōkami; no importaba, pues Taiyô en esa forma atacó al demonio serpiente; al mismo tiempo que su gemela figura –en color blanco– emergía del agua, uniéndose al contra ataque.
Byakuya montaba sobre su primo Ryûsei, animando a los grandes lobos –negro y blanco– a destrozar al enemigo. Estos lanzaron dentelladas a diestra y siniestra... Por poco tiempo.
Del Yōkai serpiente y su rastro, sólo quedaron el agua pintada de rojo, por esa mala decisión.
Taisei y su grupo llegaron para ver cómo los lobos Yōkai regresaban a esa orilla sacudiendo el agua de su pelaje.
Uno de los soldados Inu, preguntó lo que todos pensaban:
–¿Que son, Inugamis u Ōkamis?
El bocchan de cabello plata no respondió, pues en su opinión eran unos lobos tan grandes como los Inu.
…
¡Muchas gracias!
Lunática Drake Dark, Gabycha, Ying Fa Malfoy de Potter y Amai Star of Darkness.
