Disclaimer: Los personajes de Harry Potter y Lord of the Rings, no me pertenecen, ellos son propiedad de J.K. Rowling, Tolkien y la Warner Bros.
Resumen: Un AU de la historia de Harry Potter. Harry no fue dejado en la casa de sus tíos, sino que los inmortales lo tomaron bajo su protección. El último heredero de Elessar y de los cinco magos, hará que una nueva Era empiece en la Tierra, tanto para los magos como para los inmortales.
"Harry Potter, the Prince of the Light"
Capitulo 9: Recuerdos II (Segunda parte)
De sus ojos negros salieron un par de lagrimas, mientras sus pequeñas manos, se aferraron fuertemente al vestido, anteriormente blanco y ahora cubierto de sangre y tierra, de su madre.
Hanna White, le acarició tiernamente los cabellos a su hija. Su cuerpo había sufrido muchas heridas, algunas demasiado profundas, como la de sus piernas y espalda, sin contar sus costillas rotas y algún que otro hueso. Después de todo la habían torturado por tres largas horas, hasta que por fin habían podido escapar.
Tomando una profunda respiración y sintiendo, con agonía, el fuerte dolor dentro de su pecho, la quemazón de su garganta y el sabor metálico de la sangre en su boca. Intento levantarse nuevamente y fallando en el intento.
La pequeña niña, se aferro fuertemente a su madre, escondió su rostro, en el cuello de esta y sollozando con temor, por los eventos recientemente vividos en esa noche.
Hanna maldijo mentalmente, al sentir como su hija comenzaba a arder en fiebre, esos animales, habían torturado también a su pequeña niña. Se habían atrevido a golpearla con un látigo como si fuera un animal.
Tosiendo, escupió un poco de sangre. Seguramente tenía una hemorragia interna, pensó la joven inglesa.
Elevando sus ojos al cielo oscuro, que se alzaba sobre ellas, rogó a todo lo divino para que alguien las encontrara y las ayudara. Por que ciertamente ella ya no podía mover ni un solo músculo mas, todo su cuerpo se había paralizado, negándose a cumplir con sus órdenes.
Llorando lagrimas de frustración, abraso a su hija fuertemente, deseando haber sido mas fuerte, lo suficiente como para poder salvar a su hija.
La niña, levanto su rostro, observando a su madre con sus ojos nublados de espesas lágrimas: "¿Mamá?" llamo suavemente, con voz ronca y adolorida
Finalmente las pocas fuerzas que tenia, comenzaron a abandonarla y sus ojos vidriados, vieron los temerosos ojos negros de su hija.
"Te amo Isabel...perdóname por haberte fallado, hija" susurro suavemente, tan escaso, que parecía un simple cuchicheo.
Isabel White, vio como los ojos de su madre perdían todo brillo de vida y se cerraban, asustada, comenzó a zamarrear el cuerpo inmóvil de esta. Rogando para que despertara.
Grito con todas sus fuerzas el nombre de su madre, una y otra vez, esperanzada por que esta despertara.
Más esta no volvió a abrir sus ojos.
El cuerpo de Hanna seguía igual de inmóvil y poco a poco se iba poniendo frió y pálido.
Los labios sonrosados, bañados con sangre, iban entumeciéndose y tomando un color azulado. Los brazos a su alrededor pesaban sobre su delicado y pequeño cuerpecito.
Entonces lo supo, su madre no volvería; No importara cuanto la llamara a gritos, ni cuanto llorara. No la vería...nunca más
Pues Hanna White, estaba muerta y ahora ella, estaba sola en este mundo tan grande.
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Cathelin Elric miro fijamente a su hija adoptiva, quien nuevamente, despertaba perturbada por los recuerdos de aquella terrible noche, en la que había presenciado, como algunos de los seguidores de Lord Voldemort, que aun se encontraban activos. Mataban a todo su pueblo, incluyendo a su familia.
"Isabel" la llamo con voz suave, no queriendo asustarla e incomodarla
Isabel White de 5 años, la miro fijamente durante algunos minutos, su mirada era fría y apagada, como si estuviera desprovista de todo sentimiento, a excepción del dolor y el rencor.
"Lady Cathelin" respondió con voz monótona, sorprendiendo a la mujer
Cathelin permitió que la preocupación invadiera su corazón. Merlín, como una niña tan pequeña, podía estar tan desprovista de sentimientos. Parecía una muñeca rota. Y le recordaba tanto a su ahijada, hace mil años atrás.
Su instinto maternal, pudo más que su orgullo, caminando a pasos cortos pero seguros, llego hasta la amplia cama. Rodeando a la pequeña niña, con sus brazos. Consolándola y susurrándole palabras suaves y dulces. Al igual que lo había hecho, tiempo atrás, con su ahijada.
Isabel se sorprendió, Cathelin nunca la había abrasado, mucho menos había tratado de consolarla, a pesar de que había decidido adoptarla como su hija.
Esta era la primera vez, que la dama de los vampiros, mostraba afecto ante ella. Pues siempre había sido tan frívola.
Aun así, no respondió a su abraso, a pesar que su corazón le pedía a gritos aferrarse a Cathelin y no permitir ir esos brazos calurosos alrededor de su cuerpo.
Algo realmente irónico, desde que Cathelin estaba prácticamente muerta.
había un golpe en la puerta, la pelirroja se separo de la niña, antes de conceder el permiso a la otra persona que estaba tras la puerta. Quien resulto ser su hijo. Christopher Elric.
"Madre" saludo Christopher con voz neutral, posando sus ojos negros en ella "Isabel" ante esto, su mirada se ablando y se movió hacia la niña, que estaba sentada en la cama de sabanas de seda azul.
Cathelin se vio un poco sorprendida, nunca había visto que Christopher se dirigiera en un tono tan suave a una persona, aun que tal vez se debía al hecho de que Christopher le había cogido cariño a su hija adoptiva. "¿Que deseas, hijo?"
"Lady Galadriel ha enviado un mensajero diciendo que desea vuestra presencia en la ciudad Eldar"
"Bien" asintió la dama, en un tono terminante, pensado que la conversación debí quedar allí
Mas Christopher, no se movió, ni tampoco dio inicio de salir de la habitación
"también ha pedido, por petición del príncipe Calenglîn. Que la pequeña Isabel asista en este viaje" dicho esto, hizo una pequeña reverencia y salio del cuarto
Dejando a una Cathelin sorprendida y a una Isabel curiosa
¿Quien era el príncipe Calenglîn?
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Si en ese ultimo año, no hubiera aprendido tanto a esconder sus sentimientos, como lo hacia Cathelin y Christopher. Prácticamente su boca colgó de su mandíbula, al ver tal belleza virgen en aquel bosque, que al principio le había parecido totalmente frió y vació.
Cathelin le había dicho que irían a visitar a una viaje amiga y que ella debía asistir por petición del príncipe de la raza de inmortales.
Al principio le había fastidiado tener que obedecer el capricho de un niñito y se había molestado aun mas, cuando su tía había hecho que tocara una joya antigua, la cual las había tele transportado, no muy cómodamente, ya que al tocar el trasladador había sentido un tirón en su ombligo y había caído sobre su pobre cu...cof, cof...trasero, hasta las fronteras de un gran y oscuro bosque.
Y del que a simple vista, dudaba que hubiera vida... y si la había dudaba que fueran criaturas amables.
Pero había estado muy equivocada, pues a medida que avanzaban sobre el lomo del caballo de su tía, Tempestad. el bosque se iba aclarando, los árboles parecía que se abrían paso ante ellas, como dándole la bienvenida. Y algunos de los animales, que habitaban el bosque, se mostraban ante ella y su compañía.
Hasta que finalmente, llegaron a la ciudad de los Eldar o elfos. Y en donde nuevamente quedo maravillada por la ciudad y los seres altos que habitaban en ella.
"¡Mae govannen, Herinya Cathelin, Herunya Christopher! - (Bienvenida, mi Señora Cathelin, mi Señor Christopher)"- saludo la hermosa elfa de cabellos negros y ojos plata, vestida con un largo pero sencillo vestido sin mangas de color lila. Parada al final de las escaleras, como si estuviera esperando por ellos
"Alassië nar I hendu I cenantet vanima wen Calebwen - (Dichosos los ojos que la ven, hermosa dama Celebwen)" contesto Christopher besando la mano de la dama eldar, nieta de Elrond
Cathelin le sonrió débilmente a la elfa, quien la saludo con respeto, aun que los ojos plata de la dama se fijaron inmediatamente, con aprensión y emoción, en Isabel.
Isabel mientras tanto, veía sorprendida a la dama frente a ella. Los vampiros eran bellos, aun que no todos, pero su madre adoptiva y algunos de la corte de los vampiros, que había podido ver y conocer, tenían cierta belleza y sus ojos eran inevitablemente atrayentes e hipnotizantes. Pues esa era una de sus armas a la hora de cazar, además de la súper velocidad y fuerza que poseían.
Pero los elfos eran más bellos. Eran seres sobrenaturales, criaturas celestiales. Sin duda los primeros nacidos de la Tierra antigua.
"Aiya Hérincës. Nan Celebwen, wen Imladris. Elen sila lumen omentielvo -(Hola pequeña dama. Soy Celebwen, dama de Rivendell. Una estrella brilla a la hora de nuestro encuentro)" saludo la eldar
Lastima que ella no entendiera ni una sola palabra de lo que estaban diciendo.
Su confusión parecía ser notoria, por que la eldar rió suavemente y volvió a hablar.
"Hola pequeña. Soy Celebwen, dama de Rivendell. Una estrella brilla a la hora de nuestro encuentro" tradujo el saludo en el idioma humano
Isabel se contuvo de resoplar y poner mala cara. No podía haber dicho o mejor dicho, hablado normal desde el principio. Aun que había sonaba bonito en sus oídos, le había avergonzado no poder entender.
Recordando de pronto los modales que le habían inculcado los vampiros, hizo una pequeña reverencia, pero no hablo ni una palabra.
"Celebwen, ella es Isabel, mi hija adoptiva" presento
Celebwen asintió, dedicándole una mirada simpática a la niña, dirigió sus ojos a la dama pelirroja, vestida de oscuro "Mi señora Galadriel y los demás los esperan"
Dicho esto, dio media vuelta y camino por el corto pasillo, en donde al final, había una puerta de madera de color gris con algunas runas grabadas en ella, y en donde dos guardias parecían custodiar con recelo lo que había detrás de esas puertas.
Mas cuando Celebwen se iba acercaron, inmediatamente la abrieron, permitiéndoles el paso libre. Entrando en un decorado y fino salón, iluminado por velas, en donde había cinco elfos.
Cuatro rubios y uno moreno. Pero quien sin duda capturo totalmente su atención, fue la elfa rubia de ojos azules grisáceos pálidos, vestida de blanco y que se encontraba justamente en el medio de los cinco.
Cuando los ojos de ambas se encantaron, Isabel sintió una voz sumamente tranquilizadora en su cabeza.
- La soledad de tu corazón, solo podrá ser apaciguada por alguien que ha pasado por tu mismo dolor...no te preocupes, el será tu esperanza...pronto superaras esta prueba. Esto es solo el comienzo...-
Galadriel desvió su mirada, fijándola en Cathelin, intercambiando saludos al igual que lo hicieron los otros.
Quienes después del saludo, comenzaron a estudiar a la niña, saludándola y llenándola de atenciones y de cierta forma incomodándola.
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Suspiro aliviada, le habían permitido ir. Realmente se había incomodado con las atenciones de los eldar. La habían tratado como si fuera de un cristal sumamente frágil y caro.
Eso no le agradaba.
además no le había gustado que la vieran como si fuera la gran novedad. Para ella, ellos eran la gran novedad.
"Que ironía" murmuro
Alzando su mirada se encontró sola en mitad de un pasillo. Rayos, cuanto había estado perdida en sus pensamientos y donde estaba y como le hacia para volver hacia su cuarto.
Cathelin la iba a matar y Christopher no iba a dejar de fastidiarla, si alguno de los dos se enteraba.
Dando vuelta, comenzó a volver sobre sus pasos, tal vez podía hallar el camino de regreso a su habitación.
Pero sus pasos se detuvieron, cuando una voz alcanzo sus oídos;
Su corazón comenzó a latir rápidamente, y un sentimiento calido la invadió. La curiosidad dirigió sus pasos, haciendo que caminara hacia la única puerta de aquel pasillo, al final del corredor.
Oyendo siempre la melodía.
Finalmente había alcanzado la puerta, que se encontraba entreabierta. Pero ahora que estaba cerca de su objetivo, no sabia que hacer.
¡No podía entrar en el cuarto de un desconocido!
Pero aquella voz no era parecida a ninguna que había escuchado y la estaba tentando; no era muy armoniosa como la de los elfos, tenía ciertas notas infantiles y otras desafinadas, como si un niño lo estuviera cantando. Aun así, el canto era bello, por los sentimientos que transmitían.
Tomando aire y reuniendo valor, decidió asomar la cabeza y echar un vistazo. Más no vio a nadie.
Arriesgándose, termino entrando a la habitación, la cual se parecía a la suya o sea, que era el cuarto de algún niño. Pues había algunos juguetes desparramados por el piso.
Caminando hacia el centro del cuarto, giro a su derecha, en donde había una terraza y allí, se encontró con un niño de su misma edad. Que tarareaba una canción, sin darse cuenta de su presencia.
O tal vez si se había dado cuenta, por que, dejo de cantar, para voltear verla.
Sus ojos onix se encontraron con dos esmeralda.
Y recordó involuntariamente las palabras de la dama Galadriel;
- El será tu esperanza...
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Cuando sus ojos verdes, se habían fijado en los negros de la niña. Sonrió con simpatía y emoción.
La había encontrado.
había encontrado a la niña que aparecía en sus sueños. A la que quería ayudar, pero no podía llegar hasta ella. Y ahora que por fin estaban frente a frente, no permitiría que aquellos ojos negros siguieran opacados por el rencor y la tristeza de aquella vivencia pasada.
"Aiya" saludo, observándola detenidamente
Tenía los cabellos tan oscuros como los suyos, pero eran mas largos, hasta los hombros y sujetos en una media cola, permitiendo que un mechón, marcara su rostro infantil de piel morena clara. Sus rasgos no eran muy delicados, pero tenia nariz pequeña y ojos grandes de color oscuro, de pestañas espesas y largas, y su rostro aun tenia aquella grasa de bebe. Lucia un vestido celeste con bordados azul marino en los bordes, que le llegaba a las rodillas y no tenía mangas.
Pero lo que sin duda lo sorprendió, fue el aura que despedía la niña que no superaba los cinco años y medio.
Hablaba de poder, tristeza, vivencia; como la muerte. Y hablaban de rencor, de ambición.
Isabel tartamudeo un par de veces ante el saludo elfico del otro niño; "A-aiya" saludo con timidez en elfico y se dio una bofetada mental, al ver que se encontraba tan nerviosa
Pero no podían culparla de estarlo. Aquel niño era especial. podía sentirlo en el aire y podía verlo.
No solo el niño era guapo, con sus cabellos despeinados y de color oscuros, como el manto de la noche, que caían sobre la frente amplia de tez melocotón. De rasgo aniñados, que lo hacían ver sumamente adorable. y de atrayentes e hipnotizantes ojos verdes esmeralda.
Sino también por el poder que despedía por cada poro. Era calido y poderoso...atrayente.
Su magia y la belleza de sus ojos, eran mucho más atrayentes que la de los vampiros y tan solo era un niño.
Aun que por un momentos...por su cabeza, paso la loca idea, de que era un ángel, al cual solo le faltaban las alas blancas en su espalda
"Nan Calenglîn Estelion, ¿Man nályë lya?- (Soy Calenglîn Estelion, ¿Quien eres tú?)" hablo en elfico, pensando que ella también podría
Isabel se maldijo mentalmente, la única palabra elfica que había aprendido en todo ese corto tiempo era Aiya, que significaba hola, por que se lo había dicho Celebwen. pero lo demás no había entendido nada.
"¿Man tet? -(¿Que pasa?)" pregunto al ver que la chica no le contestaba
Suspirando resignada, levanto sus ojos avergonzados y dijo; "Lo siento, pero no entiendo"
Calenglîn sonrió divertido, así que esa era la razón por la cual no le había contestado, por un momentos había pensado que no le había agradado a la niña. Isabel viendo la sonrisa algo afectada e el otro niño, frunció su ceño molesta. Se estaba burlando de ella, que era tan divertido.
"Dije: Soy Calenglîn Estelion, ¿Quien eres tú?" repitió en lengua mortal
"¡Si sabias hablar lengua común, por que no hablaste antes!" protesto, poniendo mala cara, algo que no había hecho hace mucho
"Por que creí que podías hablar quenya y sindarin" se encogió de hombros
"¿Ah?" si fuera posible, Isabel tendría un signo de pregunta flotando sobre su cabeza
"El idioma elfico" informo
Isabel rodó sus ojos con molestia, no era mas fácil decir elfico que sindarin y queyan no se cuanto, pensó la niña de ojos negros. "No se hablar elfico pero si quiere te hablo en francés"
"¿En serio sabes hablar?" pregunto algo sorprendido, el había aprendido varios idiomas
"No" admitió refunfuñando, haciendo que Harry sonriera aun mas, hasta reír entre dientes "Tonto" murmuro medio gruñendo
Harry se hecho a reír, con ganas del puchero que estaba haciendo la niña. Se veía totalmente adorable.
"Lo siento...pero te vez linda cuando te enojas" admitió con sinceridad
Las mejillas de Isabel se tornaron rojas y Harry creyó que había una antorcha humana en su cuarto.
"Que te parece si empezamos de nuevo. Soy Calenglîn Estelion" le tendió la mano
"Muchos gusto Calenglen" pronuncio con dificultad el nombre del chico
"Puedes llamarme Estelion si te resulta mas fácil" dijo al ver como pronunciaba con mal acento su nombre elfico
La muchacha asintió, tomando la mano del príncipe "Soy Isabel, encantada"
Isabel sonrió suavemente, por primera vez desde la muerte de su madre, sintiendo dentro suyo, que era hora de volver a ser la misma niña. Su madre no hubiera querido verla triste. Además, ahora sentía que ya no estaba sola.
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Galadriel observo a los dos niños que se encontraban parados en medio de la terraza, con ternura.
Sonriendo suavemente, vio con alivio como ambos comenzaba a reír y conocerse entre si. Sabiendo que el destino de ambos había sido sellado con su reciente y valiosa amistad.
"Nuevamente están juntos" hablo Cathelin a su espalda
"Uma -(Si)" asintió la dama blanca "Ambos están felices, Isabel recupero su brillo natural. Poco a poco sus heridas irán sanando y se convertirá en un gran apoyo para Calenglîn"
"Ambos están destinado a estar juntos y luchar para un nuevo mundo" admitió la señora de los vampiros
"Lo están" afirmo, miranda a los ojos; "¿Que ha ocurrido con Ariel?" pregunto, cambiando de tema
Cathelin suspiro, hacia unas semanas le había confesado a la hija de su hermano, quien era ella en realidad. Pero esta había desaparecido poco después, sin darle a tiempo de decirle que sabía el paradero de su ahijado, Harry. Y si aceptaba guardarlo en secreto y dedicar su lealtad hacia la familia, le permitirían verlo.
"No he recibido noticias de ella. Se marcho la misma noche en que le conté lo que había sucedido con sus verdaderos padres. No me dio tiempo para contarle la historia de Calenglîn" declaro
La dama de los galadrim, asintió con seriedad, dedicándole una mirada de comprensión. Ariel, a pesar de estar confundida y dolida, volvería nuevamente hacia Cathelin, de eso no tenia ninguna duda. Además tenía el presentimiento de saber donde se encontraba, exactamente en esos momentos.
"No te preocupes, amiga. Necesita tiempo para asimilar la situación" dijo con voz calmada, observando a la mujer vestido de negro, para luego voltear su mirada hacia los dos niños que conversaban alegremente como viejos amigos que no se veían hace tiempo; "Ú i vethed nâ i onnad -(Este no es el fin, sino el comienzo)" susurro
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Sus pasos eran lentos y mecánicos, como si estuviera programada para caminar sin detenerse, sus brazos estaban pegados a su cuerpo y sus puños rígidos y cerrados. Parecía una marioneta que caminaba por hilos invisibles y que la llevaron hasta aquella mansión que trataba de evadir lo más posible.
Su mente se encontraba perdida desde hace semanas, repasando una y otra vez las palabras de aquella mujer:
- Tu no eres humana, eres una de nosotros...Eres hija de la hermana menor de Orión, Lucero Black y de mi hermano menor, Alphonse Elric..Después de darte a luz, tu madre y mi hermano fueron asesinados. Orión te adopto al ver que no eras uno de nosotros o eso creía el...-
Cerró sus ojos, sacudiendo violentamente su cabeza, esperando aquellas frases salieran de su mente. Más solo hacia que su migraña aumentara. Recordando algunos aspecto de su vida infantil.
- No eres mi hija, mi pequeña esta muerta...eres hija de un demonio.- las palabras ásperas de la que había creído su madre, volvieron como una ola que amenazaba con destruir su interior- Te pareces tanto a ella, que me parece estar viéndola viva dentro de ti...mi pequeño Lucero- la imagen de su padre y aquellas palabras habladas con suma dulzura, hicieron que suspirara involuntariamente
¿Por que no se había dado cuenta de la verdad anteriormente?
"¿Ariel?"
Alzando su mirada, se encontró con unos pares de ojos azules claros en un tono más grisáceo, muy parecidos a los suyos, heredados de la familia Black.
"Hola Narcissa" saludo a su prima, ahora esposa de Lucius Malfoy
"¿Que haces aquí?" pregunto alzando una ceja, curiosa pero fría
"Vine a hablar contigo y también a traerle este obsequio a Draco, después de todo es mi sobrino"
Había recurrido a la persona que había adorado y admirado como a una hermana mayor.
Narcissa hubiera sonreír de no ser por que ella ya no era la misma y por haber notado cierta tristeza en el rostro de su prima. Agradeció a toda la magia, que Lucius había salido por asuntos de negocios y no volvería hasta dentro de tres días.
Tomo asiento en uno de los sillones de la sala mientras pedía a un elfo de la mansión, que trajera la bandeja de té y que avisaran a su hijo Draco de la presencia de Ariel.
"Ve directo al grano y sin rodeos" ordeno Narcissa, sentada frente a su prima
"Quiero sobre nuestra familia" obedeció, a pesar de que no le gustaba que ella le diera ordenes
La, nueva, señora Malfoy, pestaño sorprendida, no comprendiendo a la menor de las Black. Si ella quería alguna información, solamente tenia que recurrir a los libros que su tía Alice, había resguardado en Manor Black. Lugar que Ariel tenía aseso, al ser la cabeza de la familia, después de la muerte de Regulus y de la expulsión de Sirius.
"No comprendo de que quieres hablar" hablo seriamente
Ariel miro fijamente a la rubia; "quiero saber de aquellos que han sido expulsados de la familia" informo
"¿Por que me preguntas a mi sobre eso?" cuestiono "Tu eres, ahora, la jefa de la familia Black y si hay algo que quieras saber sobre eso. Tu tienes aseso a los libros de la familia"
Ariel mordió su labio inferior, como le diría a Narcissa que había un libro de la familia a la cual no tenia aseso, por que su madre o la que creía que lo era, había aplicado un hechizo que la rechazaba a ella y a su hermano. Solamente Narcissa o Bellatrix podrían abrirlo. Y ciertamente, jamás le pediría ayuda a Bellatrix, sabiendo que esta se aprovecharía de la situación, quitándole el puesto de jefe de la familia. Su única alternativa era Narcissa, pero su prima había cambiado tanto. Ya no era la misma muchacha alegre que era en Hogwarts.
No sabía si podía confiar verdaderamente en ella...
Por suerte no tenia que decir nada más, ya que un pequeño Draco de cinco años, entro a la sala.
"Hola Drake" saludo Ariel
Draco la observo durante unos momentos, luego a su alrededor, viendo que solamente estaban su madre y su tía, sonrió abiertamente, aceptando la muestra de afecto de su tía favorita de la familia de su madre.
Ariel rodó mentalmente sus ojos al ver las acciones y la forma de vestir del niño, parecía un príncipe, solo bestia lo mejor de lo mejor y actuaba mas como un adulto frívolo que un niño que pronto cumpliría sus seis años.
Aun que no tenia de que sorprenderse, después de todo Draco era descendiente de dos de las familias, sangre pura, antiguas y reconocidas, del mundo mágico. Ella había pasado por lo mismo, al igual que sus hermanos y sus primas.
Narcissa sacudió su cabeza, suavemente en un gesto que fue casi desapercibido por los otros dos ocupantes. Observando con sus astutos ojos, como ambos jugaban y comían los dulces muggles que Ariel había traído.
Merlín, si Lucius se enteraba que Ariel siempre le contaba historias muggles y le traía dulce y algún que otro regalo del mundo no mágico, los mataría; a ella por permitirlo, a su prima por haber intentado contaminar la mente de su hijo y por haberse rebajado y a Draco por haberlos aceptado.
Por suerte Lucius, no había sospechado nunca de esto. Pues los juguetes siempre desaparecían o mejor dicho, ella los hacia desaparecer, a pesar de que su hijo protestaba.
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Había dejado hace menos de media hora la casa de Narcissa y ahora se encontraba vagando por el callejón Diagon, sin saber que hacer o a donde ir. No quería ir con Severus, sabiendo que este estaba en clases y seguramente disfrutando de su vida de casado. Tampoco quería ir con Sirius. No quería interrumpir a su hermano, seguramente este, estaría en alguna cita en Hogsmeade o tal vez preparando la clase del día siguiente.
"No, seguramente esta con alguna chica" dijo en un suspiro resignado
"¿Ariel?" dándose vuelta, se encontró con la mujer de su mejor amigo, Alexandra Snape. La cual, debía agregar, lucia un gran estomago.
"¿Alexandra?" levanto una ceja, sorprendida.
"¿Que haces aquí? Severus piensa que estas viajando por Asia"
"Lo estaba. Solamente quise venir a investigar algunas cosas" declaro, mirando aun el vientre de la mujer "Veo que tu embarazo ahora es muy notorio" agrego
Alexandra rió nerviosa, dándose cuenta de que la muchacha, hablaba de su MUY notable condición.
"Había estado usando un hechizo de glamour, pero he tenido que hacerlo, la medí maga me lo prohibió" admitió
"No es lo mejor, puedes dañar el feto y tener complicaciones durante el parto" hablo con voz profesional, como si la mujer de su amigo de pronto se volviera su paciente "¿Cuando nacerá?" pregunto
"Querrás decir, cuando nacerán, por que son mellizos" respondió tranquilamente
"¡Severus no me ha dicho nada de eso!" protesto algo indignada
"Tu sabes como es el, no le gusta decir este tipo de cosas por carta. Por que no vienes conmigo, para que veas a Severus y le des un buen escarmiento, por que por tu cara, ganas no te faltan" admitió la maga nacida de muggles
Ariel negó con su cabeza, aun tenía cosas que hacer, tal vez podía romper el hechizo de su madre y enterarse de toda la verdad de su familia, quería confirmar lo que Cathelin le había dicho.
"Lo siento, no puedo, aun tengo cosas que hacer y realmente estoy apurada, solamente estaba de paso" dijo mientras se encaminaba en dirección contraria a la esposa de su amigo "Salúdame a Severus y dile que le enviare, prontamente, un howler" rió entre dientes
"¿Aun tienes dudas sobre lo que la dama Cathelin te dijo? No deberías, pues ella no te ha mentido" hablo Alexandra, bajamente "O es que acaso aun buscas a tu ahijado, Harry Potter. Por que si es así, yo conozco a alguien que puede confirmar todas tus dudas"
Ariel se detuvo, volteando rápidamente a ver a Alexandra, que la miraba fijamente con sus ojos grises. Su mirada azul se volvió fría, como la de un glaciar.
"¿Que sabes tu sobre Cathelin y Harry?" pregunto con voz amenazante
"¿Yo? No mucho, pero la personas a quien ayudo, sabe demasiado sobre el y sobre el pasado de tu familia"
Apretó sus puños, conteniendo sus deseos de matarla y el único motivo por lo que lo hacia, era por aquellas criaturas que estaban en el vientre de la esposa de Snape y por el mismo Severus.
"¿Vienes?" le pregunto, estirándole su mano con un trasladador
Ariel miro hacia los costados, estaban solas en aquel callejón y nadie las había detectado. Diciéndose a si misma que no perdía nada con ir con ella, sino todo lo contrario, si resultaba ser verdad, sabría mas sobre su pasado, su familia y también sobre Harry. Pero si llegaba a ser una trampa, Alexandra pagaría por ello y esas criaturas que estaban en su vientre también.
Ante todo ella seguía siendo una Slytherin y una Black, además de ser una mortifaga y una espía para el lado de la luz.
Toco la joya con la punta de sus dedos y ni bien lo hizo, sintió el familiar Girón de ombligos, pero había la leve diferencia que no parecía ser tan brusco.
Cayó con los pies en la tierra y no toda despatarrada, no solo por que tenia practica y ya podía manejar, más o menos caer de pie, después de usar los trasladadores. Sino también por que el trasladador no parecía ser uno ordinario.
Alexandra no parecía estar tampoco afectada. Sino todo lo contrario lucia una pequeña sonrisa.
"Bienvenida a Minas Tirith, ciudad de reyes antiguos de Arda. Lady Ariel, hija de Alphonse, conde de los vampiros" informo una voz musical y tranquila
Encaro a la persona que había hablado, dejando que la sorpresa se infiltrara a través de sus ojos, observando no solo a la esplendorosa ciudad y al ser que le había hablado.
Sus ojos azules chocaron con otros dorados, calidos, profundos pero poderosos como el mismo sol.
"¿Quien eres o mejor, que eres?" pregunto, con voz neutral
"Soy Anéthiel Luthien, hija del príncipe Legolas Thranduilion. Princesa de Mirkwood y protectora de la ciudad Real de Gondor y del heredero de Elessar" se presento, haciendo una pequeña reverencia con su cabeza "Pero también puedes llamarme Elizabeth Greenleaf, soy hermana de Alan Greenleaf" sonrió internamente por que los ojos de la morena se ensancharon involuntariamente "Soy una Eldar o mejor dicho una elfa de la antigua Tierra Media"
"Tu eres quien secuestro a Harry?" cuestiono fríamente, mientras la apuntaba con su varita
Anéthiel levanto una ceja: "Primero, nadie ha raptado a Harry. Decidimos que lo mejor seria que estuviera con nosotros. Lo hicimos para protegerlo. De ustedes y de esos muggles" contesto con tranquilidad
"¿Con que derecho?" cuestiono furiosa "Ustedes no son nada de Harry"
"Te equivocas" corrigió "ya te he dicho que soy la protectora del heredero del Rey Elessar de Gondor..."
"Eso que tiene que ver con Harry?"
"Harry Potter, hijo de James Potter y Lily Evans, es el descendiente de Elessar"
"¿¡¿Que?" chillo la morena
"Lily Evans, es la descendiente de Elessar. Por lo tanto, Harry es el ultimo de la línea real" explico "Además, Lord Elrond, señor de Rivendell. Es el abuelo de Harry, ya que el es el padre de Arwen, la reina de Gondor. No importa cuantas generaciones hayan pasado. Y yo, fui nombrada su protectora hace muchos años" expuso, enfrentando a la morena, quien aun la apuntaba con su varita "Lo hicimos por el bien de Harry. Era mejor que estuviese con nosotros que con esos muggles y tu lo sabes"
Ariel, apretó fuertemente su varita, una parte de ella le daba la razón a la elfa, Harry estaba mejor con cualquiera que con petunia y su familia, pero aun así, era necesario que se lo llevaran de aquella manera. Alejándolo de ellos y haciéndolos sufrir en el proceso.
"Quiero que me lo devuelvan"
"¿Para que? Para llevarlo al mundo mágico y Albus Dumbledore, decida que lo mejor será que este con Petunia y su familia. Sabiendo que allí solo encontrara la soledad y el maltrato"
"¡Yo lo criare, es mi ahijado!" exclamo, defensiva
"Pero de nada te sirvió ser su madrina ante Dumbledore, hace cuatro años. De todas maneras, el decidió que lo mejor seria que se quedara con Petunia" señalo "además, el esta en lugar mucho mejor. Los cinco grandes reyes de los Eldar, lo han tomado bajo su protección, así como lo quería Lily"
"¡Mentira, Lily habría querido que su hijo estuviera con nosotros!" protesto molesta "Devuélvemelo ahora o pagaras las consecuencias"
Anéthiel frunció su ceño, no le gustaba que la amenazaran: "Tuvieron su oportunidad de protegerlos, a el y a Lily. Pero no hicieron un buen trabajo, ya que Lily esta muerta y Harry casi termina en las manos de muggles pedante, que solamente lo maltraerían por lo que era, un mago" recalco fríamente, alzando la voz, algo no común en ella
Ambas chocaron miradas, furiosas, no permitiéndose a ceder.
"Suficiente" una tercera voz, grito, rompiendo así, el ambiente pesado que se había formado entre las dos
Ambas giraron hacia el sonido de la voz, encontrándose con Cathelin, acompañada de Sulima y Crystal
"¡Crystal, Sulima!" las nombro sorprendida de ver a su amiga y a su profesora, luego dirigió sus ojos, recelosos, hacia Cathelin
"Ambas deben calmarse, bajen sus varitas" hablo Sulima "Ariel, por favor. Intenta comprender que nosotros solo deseamos el bien para Harry. No queríamos causar daño"
"Harry esta bien protegido, es un príncipe y jamás le ha faltado algo" hablo Cathelin "Todas las criaturas inmortales, estamos dispuesta a protegerlo de todo y todos, incluso de Voldemort y de ustedes mismos si es necesario" continuo Cathelin
"Aranel, muéstrale la carta y los documentos que Lily te ha dado" pidió amablemente
Anéthiel suspiro derrotada mientras bajaba su varita, al igual que lo hacia Ariel. Caminando hacia Crystal, tomo los papeles, que esta traía en sus manos, entregándoselos a la joven Black
"Cuando Lily tuvo Harry y se entero de la profecía que lo ataba a Voldemort. Decidió que si algo malo le sucedía, nosotros criáramos a su hijo" dijo "Estos son los documentos que demuestran mi palabra, además allí, están tu acta de nacimiento y todo lo que quieras saber, sobre tu pasado y el de tus padre."
Ariel recorrió con sus ojos el pergamino y los diferentes documentos, dándose cuenta de que las palabras de Cathelin y de Anéthiel, eran ciertas. Ella era hija de Lucero Black, quien fue expulsada de la familia al casarse con Alphonse Elric, un vampiro de la orden de Transylvania.
Pero que durante los primeros asesinatos de Lord Voldemort, sus padres habían muerto, después de su nacimiento y Orión Black, la adopto, nombrándola su hija y ocultándole la verdad de su pasado.
Haciendo a un lado sus propios problemas, leyó la carta de Lily, en donde claramente, su mejor amiga, dejaba bien en claro, que si ella moría, la tenencia de su hijo, quedaba a cargo de Lord Elrond.
"Por favor" pidió con voz humilde y baja, no acostumbrada a ese tono de voz, pues ella era una Black y jamás rogaba por nada. Pero esta vez, rogaría y se arrastraría cuanto hiciera falta. "Quiero verlo...aun que sea, una sola vez"
Crystal miro con simpatía a su amiga, sintiéndose de pronto muy mal, por haber guardado el secreto de que ella sabía el paradero de su ahijado.
"Anéthiel, por favor" pidió en voz baja
Anéthiel, asintió, apoyando su mano en el hombro de la muchacha de ojos azules, dedicándole una mirada comprensiva. "No te preocupes, te llevaremos a verlo. Pero deberás mantenerlo en secreto, incluso de tu hermano, Sirius"
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Isabel enterró sus manos en el pelaje suave y blanco de la gran loba, estaba fascinada con el animal. Jamás había visto un lobo, mucho menos uno albino.
Harry sonrió, mientras Dievas se encontraba enroscada en su pecho y parte de su cuello.
"¿No temes que te ataque?" pregunto curiosa, señalando al reptil
"No. Dievas es mi amigo. Jamás me atacaría" hablo con seguridad "Jamás atacaría a alguien a menos de que se vea amenazado o yo se lo ordene" agrego
"Veo que quieres mucho a tus dos amigos"
Harry asintió, sonriendo abiertamente, mientras acariciaba las orejas de la loba; "Son mis amigos desde que tengo memoria, me han liudado y acompañado en todo momentos"
"¿Y quien te los regalo?"
Ante la pregunta de la niña, el pequeño príncipe se encontró frunciendo su ceño. "La verdad es que no lo se. Ellos han estado conmigo desde que puedo recordar. Celebwen dice que fue un obsequio de mi protectora. Pero jamás la he visto"
"Oh" murmuro pensativa
La puerta se abrió, revelando a Celebwen, con rostro serio, acompañada de la dama blanca y Lord Elrond.
"Isabel, es hora de desayunar" hablo Celebwen con tranquilidad
Isabel pestaño varias veces, para luego compartir una mirada con Harry, este asintió y le susurro unas palabras a la loba, al mismo tiempo que la niña salía de la recamara, acompañada del animal y Celebwen.
"Calenglîn hay algo de lo que debemos hablar" Elrond se mostraba sumamente serio
"¿Man ta raika, Nanitta, Ata´da? - (¿Que ocurre, abuela, abuelo?)" pregunto el niño, confuso.
"Sîdh, tithen pen- (Paz, pequeño)" expreso con suavidad, Galadriel "No es nada malo, sino algo bueno. Al'achas - (No temas)"
"Hay una persona que queremos que conozcas" continuo Elrond con voz sabia y suave.
Calenglîn observo como su abuelo, se movía hacia un costado, revelando a una mujer de unos 22 o 23 años, cabellos largos de color negros azulados que combinaban perfectamente con sus ojos azules con algunos tonos grises.
Eran ojos bonitos, llenos de lágrimas, que hablaban de alegría, nostalgia, culpa y anhelo.
"Ella es Ariel Lucero Elric-Black, tu madrina" declaro Galadriel
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Cristal: ¡Hemos terminado, este capitulo que parecía interminable! No saben el gusto que me da verlos nuevamente, espero que aun sigan leyendo la historia. Sentimos habernos ido y dejado esto por la mitad, pero es que estábamos de vacaciones.
Umi: Hemos vuelto con pilas renovadas, dispuestas a actualizar varios fics que tenemos. Aun que aun no sabemos como.
Cristal: No podemos responder sus reviews, pero los hemos leídos y esperamos que nos sigan dejando sus comentarios, especialmente por que nos hemos esforzado en hacer este capitulo, que es el mas largo de todos.
Dejen reviews por favor, aun que sea algunos tomatitos para hacernos una ensalada XD
Ja ne
