Bueno aquí les dejo otro capítulo más, espero les guste y me dejen sus comentarios, saluditos para mi querida PEETKAT, haber qué opinas de este capítulo? jaja. También para Pam'CulLenMelLark-14 , VIRYMP y ANFITRITE todos amamos a este maravilloso Peeta, habrá que hacer fila para recibir un poquito de él.
Por último gracias a todos los nuevos y viejos lectores, por sus alertas y favoritos, se les quiere, no leemos XOXO
Capitulo 11
Peeta
El tener a Katniss tan cerca de mí y contándole todo lo de la cueva me hacía querer más de ella, mis deseos se sentían más que incontrolables y yo no quería parar, pero sabía que tenía que darle tiempo a ella para descansar.
-Por Dios PEETA, ¿cómo le haces para tener tantas fuerzas?- me dijo Katniss con una sonrisa.
-Jajajajaja solo te deseo y llevo tanto tiempo haciéndolo que es como estar en un sueño, del que no quiero despertar, así que de solo recordar el haber estado contigo en la cueva mira como me puse- mi miembro volvía a despertarse, de solo pensar en volverla a tener.
-Amor yo también deseo tenerte dentro mío, pero tendrás que darme un poco más de tiempo, aún me siento cansada- dijo Katniss con cierta vergüenza en su voz.
-Te entiendo, hoy te traje un obsequio, iré adentro por él, ¿Ok?-
-Ok- dijo con curiosidad, esperaba enserio que le gustara mi regalito.
Me levanté y volví mi mirada a la casa, cuál fue mi sorpresa al ver a Gale viéndonos por la ventana, he inmediatamente cerró la cortina, al darse cuenta de mi mirada, entré a la casa y ahí estaba él.
-¿Hace cuanto tiempo nos veías?- pregunté tranquilo caminando hacia la cocina ya que prepararía un chocolate caliente y unos panecitos que traje, eran de fresa, sabía que le encantarían a Katniss.
-Bueno se me hacía imposible dormir al escuchar a Katniss como vos la tenías- dijo con sarcasmo.
Una sonrisa maliciosa salió de mi, al recordar esos momentos, viendo a Katniss tan excitada pidiéndome más – Si bueno, me disculpo por ambos, le diré que no haga tanto ruido cuando vayamos a nuestro cuarto-
Gale me dirigió una mirada de odio tan penetrante, que agradecí el que no tuviera el arco y las flechas en mano, si no yo ya tendría una flecha de lado a lado en mi cabeza. –¿Recuerdas todos los desprecios que me hacías cuando aún Katniss no sabía quién era yo?¿Siempre la amaste?¿O solo cuando supiste lo que yo sentía por ella?-
-Peeta yo siempre la vi atractiva, pero fue mucho tiempo después en que me di cuenta que la amaba, lastimosamente me di cuenta que de verdad la amaba el día de la cosecha- dijo para sí mismo, parecía resignado, deprimido –ese día ella había llegado antes que yo al bosque, tenía en la mira un venado, estaba a punto de tirar, cuando me fijé en lo hermosa que se veía, con su ceño fruncido por la excitación de tener una presa como esa, su postura, toda ella se veía preciosa, sentí como el amor me llenaba y quería decírselo, pero no pude, las palabras no me brotan como a vos, pero ese día todo cambió, ella se fue y no pude decirle que la amaba, pero tu si lo lograste y como dijo Haymicht siempre logras salvarlo todo, yo no hubiese logrado salvar a Katniss en la arena, yo hubiese sido consumido por el odio y hubiese matado a todos los que pudiera… ese soy yo, soy él que quería destruir al capitolio y diseñó las trampas, no fue mi intención, pero deseaba que todos los del capitolio murieran, que sufrieran, tanto como yo, fueran inocentes o no… esa es la diferencia entre tu y yo, a pesar de todo buscas bondad en las personas, buscas el bien, lo positivo de las cosas, eso fue lo que me la alejó de mi, ella necesitaba luz y yo solo era oscuridad-
-Me lo dijiste en la tienda subterránea de Tigris ¿recuerdas?-
- Katniss escogerá a quien piense que no puede sobrevivir sin él, si lo recuerdo todos los días, y siempre me doy cuenta que nunca fui yo- dijo y se levantó a su cuarto –Buenas noches Peeta, gracias por la cena- cerró la puerta y en toda la noche no lo volví a ver.
El chocolate ya estaba listo, los pancitos los tenía en un pequeño plato, solo faltaba en obsequio, subí al cuarto a buscar entre mi maleta y ahí estaba el hermoso camafeo de mi familia.
Cuando salí Katniss aún estaba como la había dejado, el cielo seguía brillando con sus estrellas fugaces y esto le iluminaba el rostro, se veía muy hermosa, pensé en Gale y fue la primera vez en el día que sentí pena por él.
-Ya llegué preciosa, mira lo que te traje-
-Mmm que rico Peeta, gracias estoy que me muero del hambre, debe de haber sido por… tu ya sabes por qué- dijo con una sonrisa tímida.
Se comió los panes mojándolos en el chocolate como yo le había enseñado en el tren, me recordó ese primer día, día en que di gracias por estar al fin cerca de ella y maldije por tener que haber sido en esta situación.
-Katniss, el primer día que puse un pie en el 12, después del bombardeo fui a la casa de mis padres, estaba quemada y destruida en gran parte, todas las cosas quemadas, las ropas, los muebles, fue muy triste, pero yo iba por algo en especial, mi abuela paterna tenía un hermoso camafeo, que se lo había dado a mi padre cuando él se casó, era la única reliquia de valor que teníamos, yo iba en busca de ese camafeo tenía pensado dártelo hacía mucho tiempo, pero pensé que te había perdido para siempre y que te irías con Gale… ese día busqué entre los escombros y cosas quemadas, hasta que lo encontré metido en una cajita de metal, estaba intacto, como si el tiempo no hubiese pasado por él y el mal del las bombas jamás lo pudieron tocar, era fuerte, hermoso y único … como tú- saqué el camafeo del bolsillo y Katniss lo tomó entre sus manos, tenía un hermoso relieve de un corazón tan detallado, tan perfecto, que no había palabras para describirlo.
-Peeta es precioso, yo jamás había visto uno, es Peeta es…- Katniss se me tiró encima dándome un fuerte abrazo, la escuchaba sollozar y sus lágrimas caían en mi camisa –te amo Peeta, nunca me dejes por favor, nunca-
-Jamás te dejaré, ahora que eres mía me tendrás siempre contigo, deja de llorar no quiero verte triste-
-No estoy triste- Katniss se soltó y pude ver su cara, estaba sonriendo – estoy muy feliz, no tienes idea cuan feliz estoy, son lágrimas de felicidad Peeta, de sentir lo feliz que me haces-
-Te amo Katniss, pensé que te habías entristecido, ven para enseñarte algo, el camafeo tiene un secreto y estoy seguro te gustará- toqué un pequeño botoncito y este se abrió y comenzó a sonar una linda tonada- vez también es una cajita de música-
Katniss se quedó escuchando la tonada con cara de asombro- oh Peeta es una hermosa canción- comenzó a besarme con dulzura y yo no pude otra cosa que devolverle el beso, sus labios eran muy deliciosos tenían el sabor de los panecitos de fresa, pero en el fondo la misma esencia de ella, me abrazó y se sentó en mis piernas, enrollándolas en mi espalda, yo la abracé y me levanté con ella aún abrazada a mí, ella estaba desnuda pero cubierta por la manta, camine hacia la casa con ella alzada sin que dejar de darme besos, caminé a tientas, porque su cabello cubría mis ojos y no me dejaba ver ni un poco del camino, cuando me dejó de besar me dijo en un susurro.
-Llévame arriba, hazme tuya de nuevo amor, por favor mi chico del pan calma el fuego de esta chica en llamas-
Solo eso ocupaba escuchar, el deseo volvió a crecer en mí, y no se en qué momento ya la tenía acostada en la cama mientras yo me desnudaba y me acomodaba sobre ella, pero esta vez no solo la deseaba, también la amaba.
-Peeta tómame ya, por favor, hazme tuya-
-Será un placer mi chica en llamas- Poco a poco la fui penetrando.
-Oh Peeta, hazme al amor… oh mi chico del pan hazme el amor…- podía sentir como todo su cuerpo se estremecía con mi contacto, tocaba sus perfectos pechos y me intoxicaba con cada uno de sus besos, nuestras lenguas se masajeaban con pasión, sus besos me trasportaban a recuerdos de sus primeros besos, esos días en la cueva, en que me besaba para hacerme sentir bien, ahora los besos no eran para hacerme sentir bien, eran para hacerme entender que me desea, que me ama, que quiere ser poseída de nuevo por el Peeta que ya conocía, el Peeta de la cueva, y eso sería lo que le daría, la volvería hacer mía cuantas veces me lo pidiera.
-Te amo Peeta-
-Y yo a ti- le dije casi sin aliento.
Ella movía sus caderas al compas de mi penetración, y sus manos se ceñían a mi glúteos apretándolos hacia sí misma, intentado que yo me metiera por completo dentro de ella, así que comencé a penetrarla haciendo que mi pene quedara totalmente dentro de ella, tal y como me lo pedía.
-OH si, así, más duro amor, más más… oh- esto le gustaba, le gustaba sentirse llena de mi, le gustaba sentir mi empuje en su interior, sabía que mi miembro era grande y protuberante me daba miedo lastimarla, pero a ella le gustaba saciarse de mi, el placer se reflejaba en su rostro, en sus gemidos, en el orgasmo que acababa de sacar, sabía que esto de verdad le gustaba, así que continué haciéndolo con más fuerza, los movimientos más fuertes, mi pene entraba y salía de ella, haciendo que esta gimiera y gritara de placer, era hermoso verla así, la acerqué a mí y di la vuelta para que ella quedara sentada, sus ojos se fijaron en mi rostro, podía ver su deseo reflejado, podía sentir como se excitaba con cada movimiento, comenzó a mecerse adelante y atrás, su vagina apretada fuertemente contra mi piel, la hacía estremecerse, de pronto clavó sus uñas en mi pecho, dejándome rasguños casi sangrantes, arqueó su espalda y me dio una vista sorprendente, sus pechos erizados por el orgasmo, su hermosa piel enrojecida por la ebullición de la sangre, su boca abierta exhalando el aire que se colaba por la ventana.
Sentí como mi cuerpo se erizaba y mi resistencia llegaba a su fin, mi pene empezó a palpitar soltando dentro de ella mi eyaculación, podía sentir el escalofrío en todo mi cuerpo, esa sensación era majestuosa y el verla a ella todo se complementaba, el orgasmo me dejo exhausto, Katniss me había agotado.
Qué más podía pedir, tenía a la mujer de mis sueños sentada sobre mi aún con mi pene dentro de ella, a pesar de haberme dado tanto placer como yo a ella, se veía extasiada y agotada, me volvió a ver y me dijo tiernamente.
-Peeta podemos parar por hoy, es increíble la cantidad de veces que lo hemos hecho hoy, hoy que fue el primer día que salí de la casa en varios días, es mucho para mi cuerpo, me tienes agotada-
-Lo mismo te iba a decir, ven y acuéstate conmigo, quiero abrazarte como antes-
Katniss se acurrucó junto a mi, la acaricié durante unos minutos, pero ambos nos quedamos dormidos casi al instante.
.
.
A la mañana siguiente me desperté muy bien descansado, llevaba semanas sin poder dormir bien, por los constantes ataques y por las pesadillas, pero hoy descansé como un bebé, Katniss estaba recostada en mi pecho, profundamente dormida; me levanté con sigilo y bajé a la cocina, me moría de hambre, así que preparé unos emparedados me comí uno, alisté uno para Katniss, otro para Gale y otro para llevarle a Haymitch, subí a bañarme para poder ir a dejarle a desayuno a Haymitch.
Después de haberme bañado desperté a Katniss –Amor, buenos días te hice un emparedado, iré a dejarle el desayuno a Haymitch y vuelvo, te amo- Katniss aún estaba soñolienta, pero sabía que me había entendido, le dí un beso en la frente y salí rumbo a la casa de nuestro mentor, en el jardín estaban los trastos de anoche, las jarras con sobros de chocolate y pedacitos de pastel, los recogí y los dejé en la mesita de la entrada de la casa, caminé hasta la casa de Haymitch, llamé a la puerta.
-Ya voy, ya voy- contestó la voz ronca de Haymitch desde el otro lado, oh que delicia el desayuno más pobre que me has preparado desde siempre, estuvo ocupada la noche, ¿eh?. Dijo maliciosamente mientras abría la puerta .
-Pues si, no te lo negaré, estuvo…- un grito escalofriante recorrió mi piel.
-¡PEEEETAAA!- era Katniss gritando mi nombre desde la casa, pero no sonaba dormida, algo malo le había pasado - ¡PEEEEETAAAA!- Haymitch y yo salimos corriendo casi tropezando con la escalera, llegamos a la puerta de la casa, pero estaba trabada -¡PEEEEETAAAA!-
Continuará…
