Hola; antes que nada me disculpo por haber dejado tanto tiempo sin actualizar pero he estado un poquito apurada en la escuela y no había tenido tiempo, pero aquí les dejo este cápítulo, a ver que les parece:
raqhu y Oligranchester gracias por sus palabras, creo que coj este capítulo si me voy a ganar unos buenos jitomatazos pero era inebitable lo que viene. saludos y gracias por su tiempo. el lunes intentaré subir el siguiente capítulo.
- ¿Candy? ¿Cómo cuántos niños son en el Hogar de Ponny?- preguntó Terry
- mmm, no lo sé, tal vez quince, ¿por qué?-
- curiosidad solamente, llegamos- dijo bajando del auto para después abrirle la puerta a ella- hoy verás lo que es un ensayo- dijo Terry emocionado
- ¿ah sí? ¿Y lo de ayer qué fue?- preguntó al recordar como Robert gritaba a algunos de los actores y actrices del elenco, incluso a ella le dijo "¡Candy! Deje de distraer a Terry! ¡Ya tendrán tiempo de contemplarse cuando se casen!"
- lo de ayer no fue nada, hoy comenzaremos a ensayar el "gran final" de la obra, verás como Robert se pone más histérico- dijo riendo
- vaya, vaya, así que el histérico aquí soy yo- dijo Robert que había salido quien sabe de dónde, pero estaba justo detrás de Terry, que al escuchar la voz de su director abrió los ojos como platos y dijo por lo bajo "¡oops!"- no le haga caso señorita, debería verlo cuando alguien llega a cometer una falta a su lado, una vez casi pone a Karen a hacer planas de un diálogo que no le salía- contó el director dando una palmada en el hombro del joven actor que no supo que decir, solo vio a Candy y se encogió de hombros, como diciendo "así soy yo"- pero pasen, el ensayo está por comenzar y me gustaría que me diera su opinión señorita-
- solo llámeme Candy- dijo la joven divertida por la anécdota contada- aunque no sé en qué le pueda servir mi opinión, yo no soy experta en teatro-
- aun así, siempre es bueno obtener críticas de las personas, así podríamos mejorar- dijo Robert
- haré mi mejor esfuerzo- dijo Candy, mientras entraba por la puerta trasera del teatro, seguida de Terry y Robert
- así que histérico- dijo Robert al oído de Terry
- no me lo puedes negar- respondió Terry- y admito que a veces soy demasiado exigente, pero ese día Karen lo necesitaba, estaba muy distraída- argumentó el actor
- ¿sabes Terry? Si algún día decides dejar la actuación, serías un muy buen director, aunque pobre del que trabaje contigo- bromeó Robert- no sé a quién se lo has aprendido
- ja, ja, tuve un maestro Robert, gracias- dijo Terry
- no tienes que agradecerme nada- respondió mientras Terry entraba a su camerino, ya que Candy había sido abordada por Karen y habían comenzado a charlar rumbo al escenario- ah, por cierto, ¿ya viste lo de los palcos que me dijiste?-
- no, aún no, necesito verificar bien el número de personas que vendrán- contestó el actor
- de acuerdo, solo avísame con tiempo, ahora te dejo, prepárate- Robert dio media vuelta y se encaminó a donde se encontraba el resto del elenco.
El viernes Albert acompañado de Annie y Archie llegaron a recoger a Zara a su casa.- esperen aquí- dijo Albert bajando del auto para llamar a la puerta de la casa. No tuvo que esperar mucho ya que rápido atendió una señora de unos 40 años, muy parecida a Zara, de cabello castaño y, esos ojos, esos mismos ojos que Zara tenía.
- buenas tardes señora- dijo Albert nervioso
- buenas tardes- sonrió la dama- ¿es usted el señor Andry?
- este, mmm, si, así es, Albert- contestó más nervioso
- pase por favor, Zara no tarda en bajar- dijo dándole paso para que entrara-
- gracias- entró en la casa, y notó que era muy acogedora, tenía calor de hogar. La señora lo guió hasta la sala donde le pidió que esperara-
- pero que chica ya ha tardado demasiado, disculpe un segundo voy a ver por qué tarda tanto-
- claro señora…-
- oh, pero que distraída, disculpe, mi nombre es Isabella de Baker-
- un verdadero placer señora- dijo como todo un caballero
- el placer es mío, me alegra haberlo conocido, Zara y Terry nos han hablado mucho de usted- dijo la dama. ¿En serio?, ¿Zara había hablado de él? , vaya, qué emoción pensó Albert- ahora disculpe, voy por mi hija.
- no hace fala mamá, ya estoy aquí- dijo Zara bajando de las escaleras, entre un hermoso vestido blanco con toques de azul cielo, divinamente hermosa- disculpa la demora Albert- dijo cuando pisó el último peldaño de la escalera
- ha valido la pena- dijo caminando hacia ella para tomar su mano y besarla. Isabella solo veía a aquellos dos y sonrió al ver que ninguno se movía
- bueno pues no los corro pero creo que se tienen que ir- dijo sacando a la pareja de su mundo
- es cierto- dijo Albert pensativo- ¿nos vamos?-
- claro- sonrió Zara.
Afuera Annie y Archie habían bajado del auto, ya que se habían cansado de esperar adentro
- entonces ella es- dijo Annie
- creo que sí, es la prima de Terry, y según lo que me dijo George desde que la conoció quedó prendado de ella, yo no la vi bien, el día que nos despedimos de Candy apenas cruzamos palabras- contestó Archie
- sí, lo recuerdo, aunque si es linda- terminó Annie
En ese momento la puerta se abrió y Annie y Archie comprobaron la belleza de la chica que se había instalado en el corazón de Albert.
- Zara, ellos son mis sobrinos Archie y su esposa Annie- dijo Albert cuando llegaron con ellos
- un placer volver a verla- dijo Archie
- es un gusto que pueda acompañarnos- dijo Annie sonriendo
- el gusto es mío, ya voy conociendo a la gran familia que tiene Candy- respondió Zara
- pronto seremos una más grande- susurró Archie
- ¿perdón?- dijo Zara
- no, digo que tal vez muy pronto llegue un heredero a la familia- respondió Archie abrazando a su esposa
- Annie, no me digas que…- habló Albert emocionado
- aún no estamos seguros, mañana iremos con el doctor- contestó la joven sonrojada
- un pequeño en la familia sería maravilloso, espero que así sea-
- gracias, nosotros también lo deseamos- respondió Archie- pero creo que es hora de irnos- abrió la portezuela del auto y arrancaron rumbo al dichoso evento
Los cuatro llegaron al hotel donde sería el desfile, Albert ofreció su brazo a Zara, ella lo aceptó con gusto y entraron al hotel seguidos de Archie y Annie. Todos veían a los recién llegados y los murmullos comenzaron, lo que provocó que Zara y Albert se incomodaran un poco. Buscaron a algún conocido pero los nervios los traicionaron y no vieron a nadie hasta que escucharon la voz de una mujer que los llamaba
- ¡Zara!- dijo Julia, la señora que Albert había conocido en el restaurant, se dirigieron a ella y agradecieron su presencia.
- Julia, qué alegría verte aquí- dijo Zara abrazando a la que consideraba su abuela
- hola, pequeña, veo que no vienes sola- respondió viendo a los tres acompañantes de la chica
- ¿recuerdas a Albert?,y ellos son los señores Cornwell- presentó al matrimonio. Después de pasar tan solo unos minutos agradables se escuchó la voz chillona de una mujer
- ¡tío William!- dijo Eliza "emocionada" caminando hacia ellos
- ¡Eliza!- dijeron al unísono Annie, Archie y Albert- ¿qué haces aquí?- preguntó el rubio
- una de mis amigas me invitó, ¿pero ustedes qué hacen aquí?- dijo viendo de arriba abajo a Zara, que la reconoció en seguida, Eliza era íntima amiga de Emily, ambas eran iguales por lo tanto Zara no soportaba a ninguna de las dos ¡qué pequeño es el mundo!, pensó Zara.
- Eliza no se suponía que tú estabas en Florida- preguntó Archie
- ¿qué?, ah sí, pero, regresé la semana pasada- contestó rápidamente- ¿vienen solos cierto?, ¿por qué no me acompañan?- Albert volteó a ver a Zara estaba aturdido, a la última persona que pensó encontrarse era a Eliza
- por mí no se preocupen, yo vine aquí porque usted me lo pidió- contestó mirándolo a los ojos
- lo siento Eliza, pero tenemos un compromiso con la señorita, así que nos quedaremos con ella- Eliza fulminó con la mirada a todos y se despidió con un simple "adiós" dando media vuelta
- ¿le dijiste que viniera?- preguntó Emily
- sí, pero no lo hará- contestó molesta tomando una copa que bebió como si se tratara de agua
- ¿qué?, pero es tu tío, tendría que estar aquí contigo, y no con esa…- rugió Emily
- mira, si tienes algo en contra de Zara no me importa, pero te pido que con mi familia ni te metas, y menos a mí, que bastantes problemas ya tengo con todos ellos, así que por favor no hagas un escándalo- dijo Eliza molesta tomado otra copa
- ¡vaya! Pero tu defendiendo a la familia a la que siempre has odiado, eso sí que es cómico- rió Emily
- ¡cierra la boca!- dijo alejándose de ella más molesta, aunque Emily seguía riendo
- Zara me las pagara, me debe muchas cosas, y que mejor manera que cobrarme con él- pensó mientras veía como Zara y Albert hablaban muy de cerca
- ¿conoces a Eliza?- preguntó Albert
- todo mundo la conoce, la "gran Eliza Leegan" es amiga de Emily y la he visto en repetidas ocasiones, supongo que no le agrado ya que nunca me ha dirigido la palabra- contestó encogiéndose de hombros
- te pido una disculpa si te ha ofendido de alguna manera- dijo Albert- por desgracia ella no es como Candy o Archie-
- nadie es como ellos, y no te preocupes que a mí no me interesa caerle bien a gente como ella, lo siento sé que es tu sobrina pero-
- no tienes de que preocuparte, que a nosotros tampoco nos cae bien- rio Albert para bajarla tensión del momento a lo que Zara se le unió y el resto de la tarde fue tranquila, al menos para ellos.
En Nueva York la noche era fría, Terry y Candy después de la larga jornada de ensayo salieron a las nueve de la noche del teatro, al abrir la puerta Candy sintió un escalofrió y se estremeció al sentir como una extraña sensación recorría todo su cuerpo, Terry se dio cuenta de ello y al pensar que solo se trataba del clima se quitó su abrigo y cubrió a su pecosa con él; al inhalar aquel perfume que emitía el abrigo se relajó un poco y caminaron unas cuadras.
- tenías razón, lo del ensayo anterior no fue nada comparado con el de hoy- dijo Candy admirada al recordar cómo era el mundo del teatro
- te lo dije, Robert es muy estricto en cuanto al trabajo-
- pero tú también lo eres, aún no puedo creer lo que Robert me dijo que le ibas a hacer a Karen- rió
- Robert es muy exagerado, solo porque me desesperaba un poco con ella, además él también se molesta con nosotros cuando algo no sale como él quiere- justificó encogiéndose de hombros
- ¿sabes? En el hospital es igual, todos tenemos que hacer nuestro mayor esfuerzo por nuestros pacientes, recuerdo que Flammy una compañera de la escuela era muy calculadora incluso fría con todos pero era una muy buena enfermera, tanto que decidió ir al frente para ayudar-
- se necesita mucho valor para hacer eso- dijo Terry pensando en Stear- tu primo también fue muy valiente al alistarse para combatir
- sí, aun no puedo creer que ya no esté con nosotros- dijo Candy con un dejo de melancolía
- no te pongas así, las cosas pasan por alguna razón, tal vez su destino era ese- abrazó a Candy
- tienes razón- fue lo último que ella dijo, y caminaron unas cuadras más abrazados en silencio.
Hasta que al llegar a una calle un poco más obscura
- Debimos habernos ido en el auto- dijo Terry mirando a todos lados- ya es muy noche, regresemos ¿quieres?-
- tienes razón, no sé por qué se me ocurrió caminar a estas horas, vámonos- dijo aferrándose al brazo de él. Dieron media vuelta para regresar por el auto del actor que estaba a tan solo DOS cuadras de ahí.
Caminaron más aprisa, ninguno se sentía seguro en aquellas calles, era un presentimiento, seguramente porque de la nada se escuchó como alguien gritaba
- ¡ey ustedes!- la fría voz de un hombre atrás de ellos
- camina rápido Candy- dijo Terry haciendo que ella caminara en frente de él
- no seas cobarde Grandchester- gritó de nuevo el tipo.
- vete Candy- susurró Terry dando media vuelta para encarar a aquel hombre, pero al momento de hacerlo solo una cosa se escuchó, el terrible sonido de cómo un arma era descargada, el estruendo hizo a Candy estremecer, giró para ver a Terry
- ¡no!- gritó corriendo hacia él, tendido en el suelo- ¡Terry! ¡No! ¡Por favor no!- se tiró en el piso junto a él para revisarlo, la bala lo había dañado a tan solo unos centímetros del corazón- resiste amor, resiste, ¡auxilio!- gritó mientras presionaba la herida para evitar una hemorragia- resiste, ¡ayuda!, ¡ayuda por favor!- decía entre lágrimas intentando mantener vivo a Terry
- Candy- dijo con dificultad
- shhh, resiste, vas a estar bien- de repente un auto se asomó por la calle, las luces deslumbraron a la joven, y sin darse cuenta dos hombres bajaron del auto corriendo hacia ellos
- tenemos que llevarlo al hospital- dijo uno de ellos tomando a Candy por los hombros para levantarla, ella se resistió un poco
- confía en ellos- dijo Terry sin aliento, ella se levantó y vio como aquellos hombres levantaban con sumo cuidado a Terry para subirlo al auto
- suba rápido- le dijo uno de ellos a Candy, que sin decir nada obedeció. Otro auto pasó junto a ellos bajando la velocidad
- se fue hacia allá- el auto arrancó de nuevo perdiéndose entre la obscuridad de la noche.
Tan rápido como pudieron llegaron a un hospital donde fueron atendidos con urgencia
- necesita una cirugía- dijo uno de los doctores que lo iban a atender- que preparen todo- ordenó a una de las enfermeras
- si doctor-
- ¿puedo entrar con él?, soy enfermera- dijo Candy temblando
- lo siento señorita, será mejor que no, está muy nerviosa- respondió el médico
- pero…- insistió aunque sabía que tenía razón
- cuando hayamos terminado podrá entrar, confíe en mí- ella con lágrimas en los ojos asintió
Una hora después Frederick Müller entraba al hospital
- señorita Andry- preguntó
- soy yo- dijo poniéndose de pie
- Detective Frederick Müller- extendió su mano- sé que no es un buen momento pero debo hablar con usted
- dígame- dijo confundida
- atrapamos a la persona que disparó al joven Grandchester, pero ahora necesitamos que nos diga que fue lo que pasó, por desgracia mis hombres no vieron todo lo que sucedió
- ¿sus hombres?- pregunto
- hace unos días su novio vino a verme por cierta correspondencia que llegaba a su departamento amenazando su vida- contestó
- ¿qué?, pero, ¿por qué no me dijo nada?-
- para no preocuparlas, su novio confió en nosotros y no cumplimos bien con nuestro trabajo, así que necesito que me diga qué fue lo que pasó- dijo levantando la voz al ver que Candy estaba aturdida y no respondía.
De repente su rostro se llenó de lágrimas- fue mi culpa- sollozaba- si yo no le hubiera pedido que camináramos nada de esto habría pasado- dijo llorando más y más- es mi culpa
- claro que no, Brandon Hayes lo había planeado todo desde hace mucho tiempo, señorita por favor dígame qué paso exactamente-
- íbamos caminado, cuando, llegamos a una calle solitaria, me dio miedo y regresamos por el auto que estaba en el teatro, cuando alguien nos habló- cerró los ojos recordando aquello- caminamos más rápido, pero él gritó su nombre, entonces, cuando me di cuenta él ya no estaba detrás de mí, había ido a darle la cara a aquel hombre y, se escuchó el disparo- dijo llorando sin control- dígame quién lo hizo- suplicó
- Brandon Hayes, un escocés, aún no sabemos qué relación tiene con el Sr. Grandchester- contestó Müller
- ¿ha dicho algo?- preguntó Candy
- no, está demasiado ebrio para contestar, pero nuestros hombres se encargaran de que hable, le doy mi palabra que pagará por lo que hizo- Candy solo asintió, no le importaba aquel hombre, le importaba Terry, solo él, saber que estaría bien, que la herida no terminaría con él
- ya sabe algo de él- preguntó Frederick
- no, lo están operando- respondió viendo hacia la nada
- estará bien, se lo aseguro- intentó reconfortarla pero ella no escuchaba, estaba absorta en sus pensamientos y en sus recuerdos ", a veces estamos tan felices y llenos de vida, con ganas de hacer tantas cosas, de conocer nuevos lugares, de experimentar nuevas cosas, y otras estamos de lo peor, pensando que somos las únicas personas que sufrimos cuando hay a otras a las que les va peor." Recordó las palabras de Terry el día que volvieron a estar juntos "hay cosas peores" no lo creo, pensó Candy, ¿Qué puede ser peor que esto?, nada, absolutamente nada.
- debería avisarle a la familia del joven- dijo Mac acercándose a su jefe
- tienes razón, señorita quiere que yo vaya a avisarle a la madre-
- sí, claro, esta es la dirección- dijo sacando un papel de su bolsillo que Terry le había dado en caso de que se perdiera en la gran ciudad de Nueva York
- yo voy jefe- dijo Mac
- está bien, anda- ordenó dándole la dirección. Mac salió corriendo del hospital hacia la casa de Eleonor Baker pensando en cómo le iba a decir que su hijo se debatía entre la vida y la muerte.
No pasaron más de cuarenta minutos cuando Eleonor con lágrimas en los ojos entraba al hospital y buscaba a Candy
- ¿qué pasó?- dijo desesperada- ¿Quién hizo esto?- Frederick explicó a la actriz todo lo sucedido
- ¿Hayes?, no puede ser- dijo negando con la cabeza
- ¿sabe quién es?, ¿qué relación tiene con su hijo?- preguntó
- Hayes, familia de su padre, primos o algo así- contestó
- ¿familia?- gritó Candy- ¿por qué querían dañarlo?
- por el ducado, por el maldito ducado- contestó Eleonor
- podría explicarse- pidió Frederick
- el abuelo de Terry antes de morir dejó muy claro que su nieto heredaría el ducado y nadie más, ya que si él por cualquier motivo no lo hiciera el título sería de los Hayes, no sé con exactitud pero son familiares de los Grandchester
- no puede ser, todo por un estúpido título- dijo Candy
- familiares de Terruce Grandchester- dijo una enfermera, todos se acercaron
- ¿cómo está?-
- fuera de peligro, la bala pudo haber tocado su corazón, pero está estable, en unos minutos será trasladado a una habitación y podrán verlo- informó la enfermera
- gracias- dijeron todos al mismo tiempo. Eleonor comenzó a llorar de nuevo, Candy la abrazó y lloraron juntas
- ¿por qué?, ¿por qué?, si él nunca quiso el título- decía Eleonor entre sollozos
- tranquila- decía Candy aunque pensaba lo mismo, Terry nunca había querido ser parte de la realeza, y ahora que estaba lejos de todo eso, ahora que era feliz la nobleza se interponía.
- pueden pasar a verlo- dijo una enfermera conocida por Candy
- ¿Flammy?- preguntó la rubia
- dígame- dijo viendo a Candy detenidamente- ¿Candice?- dijo sorprendida
- ya pueden entrar- dijo señalando un largo pasillo que conducía a las habitaciones
- gracias- dijo la rubia casi corriendo hacia la habitación seguida por Eleonor
Abrieron la puerta e iban a entrar las dos cuando una enfermera más les dijo que no podían pasar dos personas
- por favor señorita- pidió Candy
- Naomi déjalas entrar, son órdenes del doctor Foster- se escuchó la autoritaria voz de Flammy
- está bien- dijo Naomi no de muy buena gana. Candy miró a Flammy y con la mirada le agradeció infinitamente.
Candy y Eleonor entraron y vieron a Terry en la cama sedado con el rostro pálido, ninguna dijo nada, solo se sentaron en cada lado de la cama y pasaron la noche en vela, cada quien sumergida en sus pensamientos en los que el único protagonista era Terry.
A la mañana siguiente Frederick estaba frente a Brandon Hayes, un chico no muy alto, delgado de cabello rojizo tendría unos 26 años.
- quiero hacer una llamada-
- ¿a quién quiere llamar?- preguntó Müller
- a Eliza Leegan- respondió con una descarada sonrisa en el rostro
A esa hora ya todo Nueva York sabía del accidente de Terry y la noticia pronto llegó a Chicago.
- ¡no puede ser!- dijo Albert golpeando su escritorio- ya no más problemas, ya no- se levantó y fue a ver a Zara para ver qué era lo que sabía
- ya habló mi papá con mi tía, fue anoche saliendo del teatro, no le puso explicar quién fue, estaba muy nerviosa- dijo Zara- quisiera ir con ella
- vamos- dijo Albert- debe haber algo en que podamos ayudar-
- tienes razón, pero mis padres no me dejarían ir- dijo Zara
- ve hija-aceptó Eric saliendo de la cocina del lugar- Eleonor te quiere mucho y serias de gran ayuda en estos momentos-
- ¿en serio?- preguntaron Albert y Zara
- sí, solo le pido que la cuide- encomendó a Albert
- por eso no se preocupe, vengo por ti en una hora, en lo que preparo todo-
- mejor nos vemos en la estación de trenes, en lo que voy por mis cosas-
- de acuerdo- dijo el rubio saliendo del lugar.
¿QUÉ LES PARECIÓ?
