Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.

Capítulo 11

En la casa de Lita, se encontraba Hana meditando sobre su existencia. Muchos recuerdos venían a su mente… ¿Por qué le habían sucedido tantas cosas? Recordaba principalmente aquella aparición en el bosque, aquella joven de cabellos dorados, a alguien le recordaba, a una persona… ¿Pero a quién?

En el planeta Marte, Mina continuaba luchando contra algo que parecía invisible, ya que por más que avanzaba no llegaba a ningún sitio.

—Pero es fácil, yo veo el camino ¡¿Por qué simplemente no puedo llegar? —se recriminaba Mina en voz alta.

Entre Mina más se adentraba al bosque, y se esforzaba, retornaba siempre al principio, al mismo lugar de donde había salido.

La noche marciana llegó entonces y tuvo que dejar de caminar, pues la oscuridad no le permitía poder observar ni siquiera la palma de su mano.

Mientras se recostaba bajo un árbol, ella trataba de analizar por qué esta segunda prueba fue en Marte y no en el planeta Venus, pues por orden planetario así tendría que ser, el segundo planeta del Sistema Solar es Venus.

En medio de sus meditaciones, el sueño la venció totalmente y no pudo despertar hasta el siguiente día, cuando los rayos del sol le avisaron el comienzo de un día más. Sin embargo, éste fue totalmente igual al anterior, pues Mina simplemente no podía superar la prueba. Y nuevamente anocheció…

En esa segunda noche, la guerrera de Venus continuaba analizando las palabras de Mars.

—"Una sailor scout tiene que guiarse por su instinto y su valor" —repetía Mina constantemente.

—Mi instinto me dice que… siga… —Mina se levantó entonces y trató de recordar de memoria el Bosque. Mientras caminaba totalmente a ciegas y guiada por su "instinto", notó que el terreno cambiaba de forma, ya no era igual al camino que recorrió los últimos días, de repente, sintió caer desde un peñasco hasta un río corrientoso, el cual la arrastró río arriba dejándola casi inconsciente, pero aún así logró llegar a la orilla.

—¡Levántate! —le indicó una voz para despertarla.

Mina en su estado de semi inconsciencia, vio divisar a Lita.

—¡¿Lita?... ¿Eres tú? No, perdón, Sailor Júpiter —gritó sorprendida Mina. Ver a Júpiter le anunciaba que había pasado la prueba.

La solución de la prueba de Mars era seguir sus instinto, mirar más allá de lo obvio, aplicando lo de Mercurio: observar y analizar.

Lecciones sencillas pero difíciles de aprender.

—Bueno, creo que se acabaron las lecciones suaves, ahora siguen las lecciones fuertes —señaló Sailor Júpiter mientras ayudaba a una mascullada Mina a ponerse de pie.

Lita la llevó a un majestuoso castillo en el planeta Júpiter, el cual lucía muy diferente a Marte. Su clima era más caluroso que el de mercurio, rodeado de nubes que escondían al sol; hacía un calor insoportable, se escuchaba en el cielo retumbar fuerte rayos atravesando la tierra, con sus volcanes en constante bramidos.

Mina caminó hasta el imponente castillo.

—Bueno, como te iba diciendo tus pruebas sencillas se acabaron, ya que has pasado las pruebas de las Senshi, menos una a petición de nuestra Reina Serenity; yo soy Sailor Júpiter guardiana del quinto planeta del Sistema Solar. Formo parte de los denominados planetas exteriores, soy un nexus entre las Sailor Senshi y Outhers —explicó Sailor Júpiter a Mina, ya que a diferencia de Mercurio, Venus y Marte, el planeta Júpiter pertenece a los planetas exteriores, por ese motivo Sailor Júpiter tenía aquella fuerza descomunal.

Después de caminar un tramo dentro del castillo, Júpiter agregó:

—Tú prueba se basará en la madurez para lograr el éxito tras la lucha, Júpiter está conformada principalmente por volcanes frente a ti; uno de estos volcanes alberga la Lanza de Júpiter, que es uno de los cinco talismanes, los otros cuatro restantes pertenecen a la demás Sailor Outhers; este talismán solo puede ser liberado por un descendiente de la Luna ya que fue puesto ahí por la misma Princesa Serena cuando pasó su prueba de madurez, la misma prueba que tú estás llevando a acabo.

Sailor Júpiter revelaba la historia de ese talismán con tono solemne y serio, Mina pensaba que si los tres talismanes liberaban a Sailor Saturno que ese era el propósito de ellos y que el Talismán de Sailor Saturno tenía el poder de la destrucción y el renacimiento, entonces, ¿Qué tan grande era el poder de este nuevo talismán?

En la casa de Lita Kino, Hana continuaba meditaba sobre su vida, y además lo feliz que se sentía viviendo con Lita, quien la observaba detenidamente.

Con ternura también pensando en Sayaka y Violet, ¿Acaso esta tres niñas especiales tenían algo en común más que sus extraños poderes y sus repentino crecimientos desmedidos?

En un rincón de la galaxia, Maberick se hallaba confuso. Aún no entendía como es que aquellas chicas con mini falda lo estaban venciendo fácilmente; había realizado mucha veces ataques al planeta Tierra, pero todos habían sido nulos.

—Mando ataques esporádicos, continuamente, sin un resultado favorable. ¿Qué tienen estas niñas que sus ejércitos y su poder inextinguible me vencen fácilmente? Tendré que esperar hasta que los planetas se alineen para que yo tenga mi máximo poder y acabar con ellas y tomar la Tierra.

En el despacho de los Tenou. Amy explicaba a Haruka seriamente el extraño caso de Sayaka y Violet, aunque desgraciadamente no se le habían hecho exámenes Hana por falta de tiempo.

—He analizado detenidamente las prueba de Sayaka y Violet por medio de una prueba de ADN, ambas tienen caracterizas similares con una pequeña variaciones genéticas.

—¿Y qué has encontrado Amy?

—Bueno, todo individuo esta cifrado genéticamente en las secuencias nucleotídicas del ácido desoxirribonucleico (ADN), que integra el mensaje para la síntesis de proteínas. Las proteínas de un individuo son específicas, por lo que lógicamente, la información para su síntesis que se encuentra cifrada en el código genético también debe serlo, en consecuencia el código genético es específico. Una molécula de ADN es una sucesión de nucleótidos, cada uno de los cuales está formado por ácido fosfórico, desoxirribosa y una base nitrogenada (púrica o pirimídica), siendo tales componentes universales en el ADN de todos los seres vivos. Por lo tanto las diferencias entre el ADN de los distintos individuos residen en la proporción y orden de cómo se suceden los pares de bases púricas y pirimidínicas, en el ADN, siendo estas bases nitrogenadas, las que establecen la especificidad y diferencia para cada individuo.

Mientras Amy daba su espectacular explicación sobre lo analizado, las chicas tenían un enorme y descomunal signo de interrogación en sus mentes.

—Este… ¡Amy, por favor en cristiano! —exclamó Haruka muy confundida, pues no entendía nada de las "bases púricas y pirimidínicas".

—Bueno se los expondré así, genéticamente son iguales, son un solo ser, solo con la variación mutante, ya que al ser engendradas, cada una cambió de alguna manera sus genes, el hecho que crezcan desmedidamente es que fueron clonadas a partir de una persona que refleja la edad que tiene ya que sus genes nacen con la especificación genéticas del original.

—Amy por favor— decía Setsuna que aun estaba perdida en la explicación.

—Bueno chicas se los pondré así, son clones de Serena en apariencia, genéticamente hablando, pero de alguna manera las células mutaron mientras eran embriones, diría yo a voluntad, he comparado muestras de Serena con ellas y son casi idénticas,

—¡¿Todas son Serena? —gritó preguntando Hotaru totalmente sorprendida.

—No, te equivocas, ellas solo son parecidas morfológicamente y también en sus poderes, pero tiene su propio ser que no es el de nuestra Princesa —señaló ahora Michiru.

Está explicación tuvo su debate y este debate fue más acalorado cada instante, llegó a su estupor cuando se rebeló una tercera persona que era Hana.

—Debemos decirles quienes son, ya que por su composición celular no sabemos si seguirán envejeciendo, ya que todas ellas son una esencia de nuestra princesa —manifestó Hotaru tomando la batuta de la conversación.

Mientras, en la puerta del despacho, Sayaka estaba escuchando toda la conversación impacientemente, tratando de comprender y aceptar su frágil existencia.

En el Planeta Júpiter, Mina se dirigía hacia su tercera prueba.

A diferencia de las anteriores, ésta no estaba oculta, sino imponente frente a ella. A medida que se acerca, los rayos caían más y más cerca de ella. Sailor Júpiter la seguía a una considerable distancia, observando a Mina detenidamente.

—Dime ¿por qué me sigues y no simplemente te vas como las otras? —preguntó Mina observando cómo Júpiter mantenía una aptitud erguida a pesar de que los rayos le caían muy cerca de ella.

(Júpiter es un planeta lleno de tormentas que han perdurado desde hace siglos)

—Porqué mi alter ego de la tierra aún no despierta, por lo tanto mi misión aquí no ha acabado todavía —explicó Júpiter a Mina.

—¿A qué te refieres con "despertar"?

—Las Sailor Scouts de la Tierra no están completas, no tiene todos sus poderes y no están consientes de su capacidades como sailors aún.

—¿Entonces yo no estoy completa? No entiendo.

—Tú también estas incompleta ya que tu alter ego del pasado aún no ha sido despertado. Si estuvieras completa, hubieras pasado todas las pruebas anteriores sin chistar. Tú eres la líder de Sailor Scout, esto quiere decir que puedes vencernos a todas muy fácilmente, por eso se te escogió entre toda las Sailor, solo sailor Mars compite como tu igual y también Sailor Urano, solo ellas dos te han presentado una gran lucha cuando fue tú elección de líder —reveló Júpiter a Mina.

Pero Mina más que nada estaba asombrada. Se sentía tan débil, pues la Sailor Venus de la actualidad no era ni la sombra de la Sailor Venus que había sido en el pasado.

Lita comenzaba a pensar que Hana podía ser la reencarnación de Serena, pues solo la Princesa emanaba esa clase de calidez que había descubierto en Hana.

— ¿Pasa algo Lita? Te veo perdida en la nebulosa —le preguntó Hana sonriendo.

De repente, atrás de Hana apareció un enemigo

— ¡Alto ahí! —gritó Lita.

—No te preocupes, no vengo por ti, vengo por ella —dijo la extraña aparición apuntando hacia Hana.

—No permitiré que te la lleves, Poder de… —la transformación de Lita fue detenida, ya que el enemigo le arranchó su pluma de transformación.

Lita no sabía qué hacer, ya que no tenía sus poderes de sailor para proteger a Hana.

—Yo la protegeré, yo la protegeré —gritaba Lita mientras le lanzaba una mirada asesina al enemigo.

— ¿Y se puede saber cómo? No tienes tu pluma de transformación ¡Sin ella eres nada!—

Lita dio la mejor lucha que podía, pero no lograba vencerlo; es verdad, tenía su súper fuerza física, pero el enemigo tenía rayos y lograba desaparecer a voluntad y aparecer en otro sitio esquivando los golpes de Lita, quien lo único que pudo hacer era a tomar a Hana y salir corriendo de allí.

— ¡Chicas, un enemigo apareció, no puedo transformar, además, se quiere llevarse a Hana!—

El mensaje de Lita llegó a las demás sailors, quienes se dirigieron donde se encontraba Lita.

Al llegar, las sailors notaron que el enemigo había puesto una barrera, la cual no podían derribar aún con sus poderes.

—¡Lita! —gritaban todas al unisonó.

—Si solo pudiera hacer que ella despertara como yo —pensó Sailor Mars. Luego una idea le llegó a la mente y comenzó a gritarle a su amiga:

—Vaya ¿Eso es todo lo que puedes hacer Lita? Eres una decepción como una Sailor, ni siquiera puedes proteger a esa niña —le gritó Sailor Mars—, das vergüenza mejor me voy de aquí

Cuando Sailor Mars estaba a punto de marcharse del campo de batalla, solo Sailor Mercury entendió su aptitud, quería hacer despertar a Júpiter.

En el planeta Júpiter, Mina parecía que estaba a punto de llegar al final de su tercera misión; sin embargo, el cuerpo ya comenzaba a lamentar los sufrimientos de las pruebas anteriores.

—No te des por vencida, ahora más que nunca necesito que termines está prueba —señaló Júpiter intranquila.

— ¿Por que dices eso?

—Porque Sailor Júpiter no puede despertar todo su poder por si sola, necesita que una heredera del Milenio de Plata rompa el sello para que ella pueda despertar, de no ser así… —la sailor no pudo terminar la frase ya que Mina fue alcanzada por un pequeño rayo del planeta, pues ella no podía ayudarla en su prueba, estaba prohibido.

—Respóndeme, ¿Si no que? ¿Qué pasa? —preguntó apresuradamente Mina, mientras intentaba ponerse de pie.

—Si no… morirá ella, además de un ser especial que la acompaña en estos momentos, Lita está siendo atacada en este instante —expresó Júpiter ahora entristecida con voz de súplica.

Mina comenzó a correr desesperada a todo lo que le daba su ser, no iba a permitir que una amiga más muriera por no ser capaz de protegerlas y ayudarlas.

Mina llegó pronto al final de su misión, divisó la Lanza de Júpiter, la cual tenía una forma de rayo en su punta, se parecía mucho al talismán de sailor Saturno pero con la diferencia que en vez la hoz, este tenía un rayo labrado envuelto por el símbolo de Júpiter.

—¡Te salvare Lita!

Mina tomó la lanza mientras sus manos se quemaban por el calor que la lanza emitía, pues estaba encendida al rojo vivo, de pronto un rayo impactó la lanza lazándola a lo lejos.

—¡No! No me detendré… ¡yo te salvaré Lita! —gimió Mina arrastrándose prácticamente por el suelo hasta donde se encontraba la lanza.

Nuevamente la tomó con sus manos, y otro rayo cayó, y tras de este otro más, pero aún así Mina no se daba por vencida.

Su cuerpo comenzaba a resentir los rayos que iban cayendo sobre ella, aún así no se detuvo en ningún momento, y continuaba luchando con todas sus fuerzas para sacar la lanza que estaba insertada… hasta que por fin lo logró con todo el coraje que Mina pudo sentir.

Cuando logró sacarla, esta simplemente desapareció, pero junto con ella también la Sailor del Trueno que la acompañaba.

—Gracias, Mina… gracias…— fue lo último que le dijo Sailor Júpiter cuando desapareció en conjunto con la lanza.