CAPITULO 11

"Hey tu que haces ahí parado"

"Lo siento papá, pensé que estabas dormido" se disculpo mientras avanzaba lentamente hacia su padre, parecía que sus piernas eran de plomo pues apenas y podía dar paso.

Con voz quebrada preguntó "que pasa papá"

"La vida me esta pasando factura, mi cuerpo me esta dando disgustos después de darle tantos gustos" respondió con una mueca, el oxigeno le imposibilitaba hablar bien, llevaba meses ocultando su enfermedad pero llegó el momento de hablarlo aunque al menos le ahorro a sus seres queridos meses de angustia.

Reunió sus fuerzas para acariciar el rostro de su hijo, le tomó sus manos y por fin le confesó "tengo cáncer, estoy viviendo mis últimos días"

"Papá…"

No pudo continuar, un nudo le cerró la garganta, las lágrimas brotaban de sus ojos a mas no poder solo Dios sabia el dolor que sentía

"No llores mi campeón, tienes que ser fuerte"

"Cómo me pides que no llore¡ estas muriendo¡"

"Lo se hijo, lo se desde hace tiempo pero es un destino que ninguno podemos evitar, he llevado una buena vida y ahora es tiempo de rendirle cuentas al creador"

"Porque no me lo dijiste antes? Has pasado por esto tu solo, no te lo merecías"

"Hace unos meses comencé con dolor en el estomago, pensé que era mi gastritis, tu sabes tanto estrés pero cuando el dolor no se calmaba con nada fui a ver al medico y después de unos estudios me detectaron el cáncer. Lo malo fue que por el diagnostico tardío el cáncer se disemino a otros órganos y cualquier tratamiento solo alargaría lo inevitable, preferí solo tomar medicamentos para calmar el dolor y vivir el tiempo que Dios quisiera con la poca dignidad que me queda"

Genzo no soportó aquellas palabras y hundió su cabeza en el regazo de su padre, se reprochaba haber sido tan terco y orgulloso y no haber perdonado antes a su padre a pesar de la oportunidad que su hija les había brindado. Entonces vino a su mente ella, cómo le explicaría que su amado abuelo iba a morir? y a sus sobrinos? Esos niños también lo habían aprendido a amar como a un verdadero abuelo.

Kuno acariciaba el cabello de su hijo, a su mente volvieron aquellas maravillosas sensaciones el día que por primera vez lo tomó en sus brazos, cuando se vio reflejado en esos profundos ojos negros, recordó como entregó su corazón en cuanto él apretó su dedo, se sintió el hombre mas feliz del planeta su pecho estaba hinchado de orgullo paterno por aquel bultito de carne que sostenía como el mas preciado tesoro.

"Genzo tengo que decirte algo"

"No papá, descansa no te esfuerces"

"Es necesario, no tengo mucho tiempo hijo, debes saber que a mi ausencia tendrás que encargarte del negocio familiar"

"Pero papá yo no se nada de negocios, yo soy futbolista, porque no lo dejas en manos mas adecuadas o en alguna de tus hijas yo no estoy preparado para algo así"

"Genzo, tus hermanas no son personas morales, ellas no pueden tener ese poder en sus manos, no deben, no se lo merecen, tu eres mi único hijo varón y en ti confío el patrimonio que tu abuelo con tanto esfuerzo creó; las empresas no son lo que eran antes, tenemos problemas financieros pero eso no es lo peor sino que estoy sospechando que alguien desde adentro nos está boicoteando, alguien quiere acabar con nosotros"

Al parecer era momento de revelaciones primero la enfermedad y ahora los problemas económicos, no le asustaba hacerse cargo de las empresas quizá inconscientemente se había preparado para eso, estudió una licenciatura en economía y hasta una maestría terminó, lo que realmente detestaba era lidiar con la familia de su padre, sus insufribles hermanas y la odiosa de su madrastra.

"Prométeme que te harás cargo de todo, por favor"

"Está bien, pero no te prometo que de entrometerse tu familia salgan con vida Ok¡"

Logró sacarle una sonrisa a su padre, Kuno pensó que seria mas difícil convencer a su hijo, después de todo nunca llevaron una buena relación.

"Si hay un espía en el corporativo tendré que llevar mi propio personal o por lo menos a alguien que me cuide las espaldas aunque dudo que Tsubasa sepa algo de negocios"

"González, Franco y Villasana, en ellos puedes confiar, son muy competentes y jóvenes como tu, aun sigo preguntándome como un viejo gruñón como yo ha trabajado tan bien con ellos, creo que en parte es porque me recuerdan a ti; González esta en el departamento legal, Franco en contabilidad y Villasana es mi mano derecha, no deben tardar en llegar ya conocen mi decisión van a apoyarte en todo"

Genzo solo asintió pero por la mirada de su padre sabia que aún tenía algo mas que decir.

"Hijo, yo… yo quiero pedirte perdón"

"Papá no tienes…"

"Escúchame, quiero pedirte perdón por haberte roto el corazón, jamás debí hacerlo yo menos que nadie, lo peor es que dejé tu corazón hecho pedazos y no me molesté en preguntarte como estabas, perdóname por no haber estado cuando me necesitabas, por no escucharte, por descuidarte, perdón porque no entendí lo que eras para mi, fui un egoísta, perdóname porque se me olvido que yo te amaba"

"No me debes nada papá, cualquier deuda que tuvieras pendiente conmigo ya la has pagado con mi hija"

Esas palabras fueron el detonante para que por fin brotaran las lágrimas de sus ojos, aquellas que no salían desde el día que se despidió de su pequeño y ahora era el mismo pero convertido en un hombre quien se las volvía a provocar, solo que esta vez era diferente, eran lagrimas que lavaban su culpa, que expiaban su alma pero ante todo que le devolvían el amor de su hijo.

"Ya llegaron al hospital?"

"Aún no, un accidente en el camino nos entretuvo y tu? Ya vienes?"

"No, sigo en junta, las cosas cada vez están peor pero me di una escapadita para llamarles, discúlpenme con el jefe y ya después me presentarán a junior"

"Vamos, no puede ser tan malo, si sobrevivimos a trabajar con el padre y recuerda todo lo que decían de él pero resulto ser mucho mejor persona"

"Pero él no es Kuno Wakabayashi y es un jugador de futbol, que puede saber sobre negocios?"

"Porque eres fan del Barcelona deber darle una oportunidad y ya déjanos en paz que vamos entrando al estacionamiento, cuando terminemos te llamamos para contarte como nos fue con junior, has pedazos a la competencia"

"Ok bye"

La enfermera les explicó que el señor Wakabayashi se encontraba en compañía de su hijo, nieta y un amigo de su hijo le informaría de su presencia y del momento en que los recibiría.

"Seguramente es Tsubasa Ozora quien lo acompaña, recuerda que el jefe nos dijo que eran grandes amigos" dijo González

"Por supuesto, en un momento así necesitas a tus amigos cerca, pobre jefe debe ser terrible despedirse de ellos y mas de la niña, ella es toda su adoración" agrego Franco

Por el pasillo vieron como Tsubasa Ozora caminaba abrazando a Matilda Wakabayashi, la jovencita era un mar de lágrimas y su tío trataba de consolarla, detrás de ellos la enfermera venia para guiarlos a la habitación de su jefe, era momento de hacer las presentaciones.

"Donde dejaron a Villasana?"

"Pateando traseros señor" respondió Franco

Genzo se quedo estupefacto con el comentario que escuchó, observaba a la pareja que se aproximaba hacia ellos, no tenían el tipo de ejecutivos con los que su padre acostumbraba tratar, y por primera vez se empezaba a preguntar si no fue un error el aceptar demasiado pronto los deseos de su padre

"Lo siento señor, está en junta con los encargados de la licitación del proyecto de las torres" se disculpó el joven

"Diego González, Manuel Franco, él es mi hijo Genzo Wakabayashi"

"Genzo, ellos serán a partir de este momento tu equipo de trabajo y como te dije, junto con Villasana puedes confiarles tu vida"

"Mucho gusto en conocerlos señores"

"Si lo prefieres puedes llamarnos Diego y Manuel o por nuestros apellidos, o como gustes, después de todo eres el jefe" dijo Franco

"Cállate, deberás disculparlo, pasa todo el día en una computadora no tiene mucho contacto con el mundo, por eso casi no lo sacamos" bromeó González

Seguía sorprendido por el equipo que tenia su padre, parecían buenas personas le inspiraban confianza aunque dudaba de sus capacidades en el trabajo, solo esperaba que Villasana no fuera tan excéntrico como ellos.

La reunión fue muy difícil, tuvo que convencer al comité de darle tiempo para corregir las estimaciones para el proyecto, pero pudo comprobar lo que todos sospechaban, alguien de la empresa estaba vendiendo información a la competencia, ahora tendrían que trabajar el doble y a marchas forzadas para presentar nuevamente sus estimaciones y para colmo su jefe estaba viviendo sus últimos días y tenían que entrenar al heredero para que tomara las riendas de todo.

Flashback

"Me mandó llamar señor?"

"Si, toma asiento, dime desde cuando trabajas para mi?"

"Once años, cuatro meses, cinco días y esta mañana"

"Vaya, si que llevas la cuenta"

"Es que recuerdo muy bien porque lo conseguí justo una semana antes de comenzar la universidad, lo necesitaba para pagar mi carrera"

"Yo también lo recuerdo muy bien, aun tengo grabadas esas palabras, llegaste reclamando que te pagaban por trabajar ocho horas y desde hacia tres que habías terminado tu trabajo, me confundiste con el jefe de recursos humanos"

"Y usted me dijo que si quería trabajar sin descanso que me esperaba en su oficina al día siguiente a primera hora"

"Entonces conmigo tienes trabajando un día menos"

"Ya lo había descontado señor"

"Jajajaja creo que por eso nos llevamos tan bien; cuéntame, sigues siendo fan del Barcelona?"

"Si señor, fiel hasta la muerte"

"Sabes que mi hijo juega ahí"

"Si, es un gran portero, para mi el mejor del mundo desde hace tiempo"

"Te preguntaras a que viene todo esto, es que tengo que pedirte un favor, quizá el mas grande que puedas darme"

"Me esta asustando señor"

"Tengo cáncer, estoy muriendo"

"No, no puede ser señor, usted siempre ha sido muy sano, fuerte, es un roble, no puede pasarle esto"

"Pero desafortunadamente así es, antes que me vaya quiero pedirte que te hagas cargo de todos mis negocios, nadie mejor que tu los conoces, quiero que manejes mi empresa al lado de mi hijo"

"Señor yo, no se que decir"

"Solo di que lo harás, solo a ti te confiaría mi mayor tesoro, que no es mi empresa sino mi hijo, se que será difícil porque es como un niño de nueve años incapaz de tomar algo en serio y menos si se trata de algo relacionado conmigo, pero se que tu podrás con esto"

"Por usted lo hago, pero no respondo¡"

"Gracias"

Fin del flashback

En la soledad de su habitación recordaba ese momento, era un juramento, una promesa que cumplir a ese hombre que se había convertido en otro padre y aunque era muy capaz de llevar a cabo esa encomienda no se explicaba el porque de la ansiedad que sentía en su interior, como si al aceptar cambiaría su destino para siempre.