Capítulo 10: Tenis
Esa mañana era distinta de todas las demás, era algo irreal dentro de su casi acostumbrada rutina de hace un par de días. Se despertaba y un auxiliar de enfermería venía a darle de desayunar, literalmente. No era él quien sostenía los cubiertos, sino que le llevaban la cuchara a la boca en un movimiento mecánico que detestaba. Sin embargo, hoy, la misma auxiliar de enfermería había aparecido con su desayuno con Yukimura Seiichi tras ella, conversando animadamente sobre los postres que servían en la cocina.
La señora le guiñó un ojo y le deseo provecho.
"Buenos días Fuji-san". Le saludó cordialmente con una sonrisa amena, mientras acercaba la mesa plegable que le facilitaba el hospital para apoyar las bandejas de comida u otros objetos que necesitara cerca. Una vez la dejó al lado de la cama, sacó una extensión que estaba oculta en la mesa y la acomodó frente a Fuji, quien le miró con extrañeza.
"Hoy vamos a desayunar algo más sólido que otros días, la nutricionista aceptó cambiar la dieta".
A Fuji no le cabía en la cabeza lo que estaba pasando, ¿por qué Yukimura estaba colocando mango más largos y gruesos a los cubiertos?, ¿por qué estaba acomodando unos topes en la mesa y el plato?... y más aún, ¿por qué le estaba extendiendo uno de los cubiertos?.
"Hoy volveremos a desayunar".
Nunca había encontrado tan delicioso un panqueque con mermelada. Estaba frío y algo desarmado por los intentos de cortar y tomar los trozos de masa con el tenedor, pero estaba delicioso.
En un principio, le costó tomar el mango del tenedor, por lo que Yukimura abrió su maleta, sacó un mango más grueso y lo cambió. Era impresionante como en unos pocos segundos, ese cubierto se transformaba y se adaptaba al movimiento de su mano para cumplir su función.
Yukimura anotó en la ficha de terapia ocupacional, el progreso de Fuji. Con el rango de movimiento de muñeca, la fuerza la prehensión gruesa y la resistencia muscular del brazo derecho que Sanada le informara en el avance, le convencieron de intentar una actividad de la vida diaria básica que fuera significativa para su usuario. Y por el rostro de Fuji, y su perseverancia en la actividad, estaban en buen camino.
"Si continúa con esa perseverancia, le aseguro que nada podrá interponerse en su recuperación". Le comentó Yukimura, a lo que Fuji respondió con una sonrisa con manchas de mermelada en el rostro.
"¿Lo… cree… así?". Le preguntó Fuji, alcanzando la servilleta e intentando limpiarse la boca.
"Claro que si". Yukimura le inclinó un poco la cama y le hizo apoyar el codo derecho sobre la protección de la misma, para que lograra mantenerlo flectado y alcanzar su rostro. "Los medicamentos hacen una parte de la recuperación, pero aquí adentro, está lo más importante". Le dijo señalándole el pecho, mientras Fuji se limpiaba con cierta fascinación.
"Tengo… mu… apoyo". Fuji le sonrió.
"Me alegra que así sea". Yukimura tomó la bandeja y comenzó a recolectar los implementos de adaptación que había utilizado. "De ahora en adelante, estos serán sus cubiertos y todos los platos que traigan tendrán estos topes que impiden que se deslice por la mesa".
Fuji asintió. "¿Puedo… almorzar… así hoy?".
"Esperaba que me sugiriera eso". Yukimura dejó pasar la pregunta y la convirtió en sugerencia, una de esas manipulaciones que daban mayor participación al usuario en su tratamiento.
Luego de comentar sobre su fatiga muscular, cómo se había sentido y cuáles fueron las dificultades identificadas por Fuji, Yukimura salió de la habitación camino a la unidad de Rehabilitación Física del hospital. Amaba su carrera, quizá no ganaba mucho dinero como lo haría un médico, pero ver esas sonrisas y ser testigo de momentos tan maravillosos, eran el mejor pago que podía recibir.
En una de las salas de estudio del hospital, Tezuka y Oshitari terminaban de completar una pauta de casos de estudio que debían entregar la siguiente semana.
"¿Será necesario completar con los medicamentos de la HTA?". Le preguntó Oshitari, quitándose los anteojos y dejándolos sobre la mesa.
"Yo creo, ya sabes como es la profesora". Le respondió Tezuka sin dejar de escribir en su notebook.
"Pone control ge". Oshitari metió una de sus manos al teclado y guardó el trabajo.
En ese momento, entraron 4 estudiantes más, conversando animadamente.
"En serio, me decía que nunca había estado con un hombre como yo". Comentó uno en actitud ufana.
"¿Entre jadeos?". Preguntó uno morbosamente.
"Respiraciones muy rápidas y agitadas, entonces a qué no adivinan que me dijo". Continuó relatando al dejarse caer sobre uno de los mullidos sillones donde, en más de una ocasión, Oshitari, Oishi y Tezuka pasaron una noche de turno de urgencia entre siestas.
Tezuka no resistió comentar. "Soy diabética".
La habitación quedó en silencio, hasta que Oshitari no pudo contener más su risa. "¡Exploto!".
Tezuka continuó trabajando en redactar el informe, al parecer ninguno de los 4 estudiantes había entendido su broma, pero esa era la diferencia entre un médico de Hyotei y uno de St. Providence. Estaba demostrado que unos eran sólo memoria, y quizá por eso no relacionaban una historia de índole sexual con una Respiración Kussmau en un diabético, pero estaba seguro de que si el tema fuera comida, azúcar o glicemia, lo hubieran entendido de inmediato.
Oshitari se dejó caer sobre la mesa. "Morikawa-sensei es de St. Providence". Suspiró. " La verdad no sé si es sólo porque nosotros somos un poco más buenos para juguetear o que".
Tezuka se abstuvo de comentar.
Se escuchó un ringtone de celular. Oshitari alcanzó el aparto que estaba en su mochila y leyó algo en la pantalla de LCD. "¿ A qué hora es el partido?".
Tezuka continuó escribiendo. " No sé cuando empiezan, me toca jugar a las 4". Le respondió sin levantar la vista de un párrafo que había reescrito por séptima vez.
"Ah". Oshitari escribió un mensaje de texto en su celular y lo envío. "Yukimura quería saber, al parecer rehabilitación te va a llevar barra una vez más".
Tezuka dejó de escribir y miró hacia el techo de la habitación, 4 pisos más arriba, seguramente Fuji estaba en ejercicios con Sanada.
"Oe, Tezuka". Oshitari ondeó una mano frente a los ojos de Tezuka, quien despabiló con el pitio del notebook al preguntarle si iba a activar la función de Shift permanente para las mayúsculas.
"No bajes la guardia". Se burló Oshitari mientras Tezuka cerraba las ventanitas que le habían aparecido en la pantalla.
Vaya descuido.
Gakuto entró a la habitación de Fuji Syuusuke con una lista en sus manos.
"Buenas tardes". Saludó a los tres ocupantes de la habitación, Sanada, Fuji Syuusuke y Fuji Yumiko. "Fuji-san, Yukimura-kun me ha pedido que le pregunte algo".
Sanada dejó de hacer presión en la planta del pie derecho de Fuji y le permitió descansar por unos momentos.
"¿Qué es?".
"Hay una actividad en una hora más, Tezuka-kun va a jugar un partido contra un alumno de Ingeniería y es aquí mismo". Gakuto le señaló el estacionamiento del hospital, por donde se podía entrar a la Facultad de Ciencias de la Salud. "¿Le gustaría ir a apoyarlo?".
"¿Es… te…tenis?".
"Si, casi todos los meses hay partidos". Le comentó Sanada. "Usualmente Yukimura trata de llevar pacientes para que hagan barra a quienes juegan".
Hacía años que no veía a Tezuka jugar, sentir la adrenalina correr por sus cuerpo cuando su ex capitán corría por la cancha devolviendo cualquier truco que su rival hiciera. Además, ese día no le había visto en su ronda de la mañana, ya que se había quedado dormido.
"Me gustaría… ir".
"¿Alcanzaste a encordar la raqueta?". Preguntó Oshitari Yuushi mientras caminaban hacia el box de urgencia de adultos.
"Si". Tezuka se acomodó los anteojos abriendo la puerta del personal de la sección. "Pasé por ella ayer".
Oshitari sonrió. "Entonces nos asegurarás que podamos jugar dobles contra Ingeniería". Oh, si, Gakuto y Oshitari seguían siendo pareja de dobles en los partidos de tenis de Hyotei, y el sistema de los torneos donde jugaban dos singles y dos dobles, era más que cómodo para ellos.
"Como siempre". Tezuka tendió la mano para alcanzar una de las fichas de los ingresados a urgencias, dudó un momento antes de tomarla y sacar un lápiz de la caja común que tenían en el servicio.
"Y otro día en urgencias". Comentó Oshitari mirando su ficha y caminando hacia uno de los box.
Por el contrario, Tezuka sólo quedó mirando los datos generales de la ficha de ingreso. Al menos no había dejado caer el documento, y es que ver Atobe Keigo, no es algo común en la sala de urgencias.
Atobe no es un apellido común en Japón, entre todas las personas que había atendido en su corta de vida de estudiante, el único Atobe que conocía era ESE, el antiguo capitán de Hyotei y ahora cabeza de las empresas de la familia. Eso significaba grandes problemas para comenzar la mañana.
Con decisión abrió la puerta del box 14.
"Buenos días, Atobe-san".
Genial, simplemente genial. Era sólo un partido de golf con uno de los socios americanos, un charco de barro y un dolor increíble en el tobillo izquierdo.
Al menos estaba con un pantalón seco, sobre una incómoda camilla en un servicio de urgencias de simples mortales, y no en la clínica que él quería visitar, sólo para demostrar que confiaba en el sistema de salud japonés ante sus socios estadounidenses, incluso si era un hospital escuela.
Simplemente genial.
Vio movimiento por la puerta semitraslúcida del box, al fin se dignaba un matasanos a ir a ver su fabuloso pie. Si no lo trataba con el cuidado que debía, se encargaría de quietarle el título o de ponerlo bajo investigación.
Eso pensaba Atobe, hasta que la puerta se abrió y vio a quien le atendería. Mismo peinado, mismos anteojos, el detalle llamativo lo daba el delantal y el estetoscopio en el bolsillo, pero seguía siendo el mismo Tezuka Kunimitsu que se graduó junto a él años atrás.
"Buenos días, Atobe-san".
Si, era Tezuka.
"Vaya sorpresa, Tezuka". Atobe le miró con un dejo de orgullo y firmeza, algo distinto de su mirada de "ore-sama" que utilizaba en Hyotei. "Médico".
"Estudiante, aún". Le corrigió Tezuka acercándose a Atobe. "Bien, cuénteme qué pasó".
"Ore-sama se…". Atobe dudó un momento, era vergonzoso contar esa parte de la historia. " … se tropezó y ahora me duele mucho el tobillo".
Tezuka le tomó la pierna, y le quitó el calzado y los calcetines para examinar el tobillo. " ¿Qué hacía al momento de caerse?".
Atobe recogió el tobillo levemente cuando los dedos de Tezuka llegaron a palpar el maleólo lateral. "Estaba jugando golf, iba caminando hacia el siguiente hoyo".
"¿Qué sintió al caerse?".
"Dolor intenso". Esto era complicado para Atobe. "Después no pude caminar".
Tezuka continuó palpando con cuidado el tobillo. "¿Intentó caminar?".
"Si". Atobe suspiró. "¿Son necesarias tantas preguntas?".
Tezuka asintió. "Es importante conocer el mecanismo de lesión, y qué ocurrió después de ella". Diciendo eso, se acercó al lavamanos para limpiarlas. "Parece un esguince, para confirmar el diagnóstico le daré una orden de radiografía".
"Se esta inflamando".
Tezuka comenzó a anotar en la ficha clínica. "¿Le duele mucho?".
Atobe asintió.
"Vendrá una enfermera a colocarle un analgésico endovenoso, después le llevarán a rayos".
De cierta forma, Atobe prefería que Tezuka le colocara el endovenoso. Sin embargo, la bota inmovilizadota provisoria que le colocó en el tobillo, disminuyó el dolor.
Una vez que la radiografía llegó por el sistema computacional al box 14, Tezuka confirmó la la ausencia de un foco de fractura, Oshitari-sensei se asomó a observar la imagen.
"No parece necesitar reducción".
" No veo rasgos de fractura". Tezuka le entregó la ficha clínica para que Oshitari-sensei le diera una mirada rápida.
"¿Cómo esta el dolor?".
"Dijo que le dolía bastante, pero tiene buena estabilidad en el astrágalo, hay un poco de equimosis, pero no es un ruptura completa de la mortaja".
"Entonces una bota abierta, analgésicos, anti inflamatorios y las instrucciones de siempre".
"Sigues jugando tenis". Comentó Atobe mientras Tezuka le ajustaba el inmovilizador definitivo alrededor del tobillo.
"Si". Tezuka alcanzó su recetario y comenzó a escribir en él las instrucciones para Atobe. "Necesita reposo por al menos una semana".
"No puedo, tengo muchas cosas que hacer".
"Debe estar en reposo, porque así evitará que después sea un mes en cama".
Atobe no tenía un argumento contra eso. "¿Me darás analgésicos?".
"Tiene que seguir algunas indicaciones, primero que todo, el tobillo se continuará inflamando, por lo que deberá ir soltando las vendas que sostienen el inmovilizador". Tezuka le mostró como mover las clavijas de la bota. "Es probable que vea un moretón en unas horas más, no se preocupe, es normal, le daré una receta con analgésicos, los anti inflamatorios serán en caso de que vea que su tobillo aumenta demasiado su volumen".
Atobe recibió dos recetas, una con instrucciones y la otra con los medicamentos.
"Le dejé un control con Oshitari-sensei en una semana más". Tezuka le entregó una confirmación de hora. "Cualquier cambio, dolor intenso, inflamación abrupta, debe volver al servicio de urgencia".
"Entonces tengo un esguince grado 2, con reposo". Atobe miró sus papeles por un momento, pensando en alguna pregunta.
"Si es por su licencia, Oshitari-sensei se la entregará junto con el alta".
Atobe, miró a Tezuka por un momento, para luego sonreír levemente. "Pensaba en cómo demandarte, pero creo que lo dejaré así".
"También ha sido un gusto verte de nuevo".
"Oye, Tezuka". Atobe le llamó antes de que el estudiante saliera del box. "Ese delantal te hace ver bien".
Tezuka desapareció rápidamente de ahí.
Tezuka estaba cambiando el cubre grip de su raqueta cuando vio llegar a los primeros integrantes de su barra. Uno a uno, varios adultos del departamento de geriatría eran acomodados bajo la sombra de los árboles que rodean las canchas de tenis. Les saludó con un movimiento de la mano mientras Mizu-san agitaba dos plumeros de color celeste.
"¡Tezuka-kun, tu puedes!". Le gritó Fuji Yumiko, quien llevaba la silla de ruedas de su hermano.
En ese momento Tezuka comprendió el porque del mensaje de texto de Yukimura. Les saludó y volvió terminar de envolver el cubre grip alrededor del mango de la raqueta.
"¿No te molesta que trajera a tantos?". Le preguntó Yukimura con una sonrisa suave en su rostro.
"No".
"Fuji-san esta muy entusiasmado con verte jugar una vez más". Le comentó Yukimura acomodando el antivibrador en la raqueta que Sanada usaría después del partido de Tezuka. "Puede ser tu coach".
Tezuka se encogió de hombros. "Hace años que no necesito coach en la cancha". Luego se volteó para ver a Yukimura. "Supongo que es parte de tus objetivos terapéuticos".
Yukimura le miró de reojo con cierta dureza. "Nunca lo dudes, todo lo que hago es por el bien de mis pacientes".
Lo sé, Yukimura, así nos enseñan a comportarnos.
"Preferiría que no, si le llega un pelotazo no sería positivo para tus objetivos terapéuticos".
"Te aseguro que el beso del otro día cumplió con todos mis objetivos". Yukimura le miró de reojo antes de volver con la Barra del equipo.
Sanada tiene razón, Yukimura es demasiado perceptivo.
El partido fue poco exigente para el alumno de 6° de Medicina, el otro jugador podría haber sido un reto para un tenis de nivel intermedio, pero no para la experiencia de Tezuka.
Es cierto que el tenis es un deporte silencioso, sin embargo, no era extraño para los otros equipos que si jugaban en el Hospital, la unidad de rehabilitación formara una barra ruidosa, pero que realmente no molestaba a los jugadores.
"Sigues… ju..gando… bien".
"Gracias".
Nota: Gracias por continuar atentos a pesar de todo lo que he demorado en actualizar, pero verdaderamente este año las prácticas del hospital me consumieron todo mi tiempo.
Gracias por leer y apoyarme.
Inith.
