"Rodeados Por El Escándalo"
Por Crystal.
-Preámbulo.-
"Lo último que se imaginaba el Sexy y varonil Touya Kinomoto, era el retorno de un fantasma del pasado que por sus recuerdos, cometió los errores que le costaron parte de su personalidad al encontrarte ocho años después reacio al sexo femenino. Ahora ella regresaba también huyendo de sus recuerdos y de un horrible crimen, de la cual era la sospechosa principal. ¿Podría la cantante y el cazador de Perlas encontrar un punto medio y cesar las hostilidades para encontrar el amor?"
Capitulo Once.
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La joven terminaba de empacar todo en su habitación. Pocas cosas se quedaban. Su padre ingresó con gesto algo entristecido y añadió.- ¿No hay nada que pueda decirte para que te quedes hijita?
La muchacha negó con su rostro sonriéndole melancólicamente. Dijo.- Mandaré al chofer por el resto de mis cosas...- aproximándose a él y abrazándole.- Ánimos papá: todo está bien. Voy a la universidad, no a otro continente.
Su padre le abrazaba con efusividad ante sus palabras.- Es que me ha tomado por sorpresa tu decisión. Hace dos años debiste de empezar la universidad y no la iniciaste... ahora, tan de repente... ¡Y tres días antes del baile!
.—Dos Días papá.- dijo la muchacha.- Me marcho mañana temprano. Solo voy a ir a despedirme de Sakura esta noche y mañana me pondré en camino. – dijo Seika pero su padre notó la duda en su mirada.
La hesitación, el dolor y el miedo.
.-Hija. ¿Estás segura que esto es lo que quieres? No te ves tan convencida y yo...
.-Papá: cualquiera creerá que no quieres que vaya a la universidad.
.,-No cuando no es lo que verdaderamente quieres. – alegó el hombre con seguridad. –Te pido que si no es lo que en verdad quieres, no te marches...
Ella suspiró y mirándole a los ojos le mintió diciendo.- Es lo que quiero... ahora ¿Qué tal si te hago una tarta de manzanas y nos la comemos como despedida? –llevándole del brazo fuera de la habitación.
La muchacha caminó la gran residencia del brazo de su padre y este declaró .-No se que motivó este cambio en ti querida... pero estoy agradecido que encontraras finalmente tu camino.
.-Yo también papá. – afirmó sintiéndose muy culpable de mentirle y aun adolorida. Adolorida por las palabras y acciones de aquel a quien estaba mas que segura que amaba mas que su propia vida. Instintivamente tocó el cuello tortuga de su suéter que llevaba puesto para esconder uno de los moretones ocasionados por las bruscas caricias del ojos fríos. Jamás consideró que aquel hombre pudiera romperle sus ilusiones y dejarle marcas tan profundas.
No pensaba del moretón en su cuello.
Pensaba en su corazón.
.-Al menos ¿No te quedarías al ver el éxito de tu fiesta? Es la última que serás la directora... será muy especial.
La muchacha notaba la melancolía en sus palabras. Finalmente declaró.- Claro. Ya tengo mi disfraz. Mandaré mis cosas adelante y me iré al día siguiente de la fiesta...
El hombre le palmeó su mano con gentileza y se embarcaron a la cocina para que ella le preparase una de sus tartas. Él, ignorante de la verdadera pena de su hija solo se alegraba que ella se abriera camino y decidiera un camino.
Y ella solo lamentaba que el verdadero responsable de todo aquello se vanagloriaba en los brazos de otras mujeres.. mas aun cuando ella era consciente que nadie podría amarlo como ella.
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La preciosa ojiverde cuando le llamó pasada la media noche, sorprendió en verdad a Shaoran Li quien estaba ya descansado. Su tono de voz era reservado y parecía estarle hablando con precaución para que no le escuchasen en su hogar. Ahora que se estacionaba delante de la casa Kinomoto, estaba mas o menos informado de lo ocurrido. Ahora que lo pensaba mientras apagaba el coche, podía contar con la suerte que el hermano de Sakura estuviera en casa.
Sería la primera vez que se encontrarían cara a cara y también con Tomoyo.
Tomando una bocanada final de aire para darse valor, descendió y caminó con determinación al frente de la residencia. Toco el timbre y esperó unos instantes. Unos pasos se aproximaban a la casa.
Cuando abrieron la puerta, reconoció a Sakura y sonrió con afabilidad a la chica quien le sonrió sutilmente y juntó la puerta pero no la cerró. Sakura vestía un suéter muy lindo color rosa y sus cabellos agarrados con un cintillo del mismo color y unos shorts color crema. –Buenos días Shaoran...
-Buenos días- dijo el castaño mirando nuevamente aquellos shorts y tosió. Tratando de mantener el control de las cosas preguntó.- ¿Cómo está todo por aquí?
.-Tomoyo ha desayunado pero muy poco. Aun está algo nerviosa y sigue en cama. ¿Deseas hablar con ella?
.-Si. Mientras mas averigue, mejor.
-¿Vas a ir a su casa?
.-Claro, si quiero ayudar en algo, he de hacerlo. He pasado por ahí hace un instante. Habían unos coches estacionados. Policías y vi lo que parecía ser un investigador.
.-Quisiera ir contigo...
.-Sakura: por lo que tu hermano te contó no es una bonita escena. – dijo Li reacio ante aquello.- Lo mejor es que te quedes aquí y ayudes a tu amiga...- iba a decirle algo mas cuando la puerta fue abierta de repente sorprendiendo a Sakura (esta sintió como se levantaron hasta los cabellos de su nunca) y Shaoran frunció el ceño ante la alta figura del hermano de Sakura quien le miraba con intensidad y desconfianza.
-.Hermano...
.-¿Quién rayos es usted y que hace aquí en mi casa? – Preguntó Touya mirándole con desafío, halando a Sakura y colocándole detrás de su persona. Shaoran le mantuvo la vista firme y no hesitaba en su trato. -¿Acaso no piensa responder? Y ¿Por qué rayos hablaba con Ella? – Sakura suspiró resignada.
.-Hermano..-.- hesitando continuar.- El señor aquí...- Shaoran le observaba atentamente. ¿Acaso había llegado el momento de ser presentados formalmente¿Sakura le revelaría en verdad quien era él¿Qué estaban saliendo a sus espaldas? Finalmente pudo responder sus inquietudes cuando habló la ojiverde con un nervioso gesto.- Este caballero me estaba preguntado por Tomoyo-chan. Parece que investiga lo ocurrido en la casa del abuelito...
Touya no observó a Sakura quedándose observando fijamente al desconocido. Mientras Shaoran sancionaba a Sakura en su cabeza "Mentirosa... si no se lo dices pronto, lo averiguará por si mismo." Alzando una ceja hacía Sakura pero inmediatamente observó a Touya.
.-Si permite que me presente no tendría que hacer tantas preguntas... – sacando su placa-. Soy Li Shaoran... estoy investigando el altercado ocurrido en la casa de Tomoyo Daidouji y su abuelo.
Touya lo miró de arriba abajo y titubeó. Algo no le cuadraba en aquello. Sentía la tensión y el nerviosismo proveniente de Sakura y algo en la conducta con aquel hombre que le hacía dudar. Sakura no se habría entretenido tanto tiempo en la puerta con un mero desconocido. Pero la situación en si era mas extraña de lo normal. Aun no dejando sus dudas a un lado extendió la mano saludando firme pero fríamente al detective.
.-Tomoyo aun está arriba recostada... – Empujando sutilmente a su hermana para que entrase en la casa. Después, ingresó él y atrás Shaoran quien cerró la puerta.- ¿Puedes ir a ver si puede bajar? – preguntó Touya a Sakura que no dejaba espacios a una objeción.
.-Si, claro.- yéndose inmediatamente a los pisos superiores sin observar a Shaoran quien le echó una mirada muy sutil a Sakura con aquellos shorts que no pasó desapercibida para Touya y quien empequeñeció sus ojos.
Touya se cruzó de brazos y le miraba con rostro de pocos amigos.- ¿Es usted el experto que vendría de la ciudad.?
Shaoran hesitó en responderle. No fue consultado con la policía sino por Sakura. ¿Cómo explicaría aquello? Finalmente respondió.- Estoy investigando lo ocurrido.
.-Eso no responde mi pregunta- Dijo Touya amenazadoramente.
-.Tranquilo Señor Kinomoto. Mi prioridad ahora mismo es encontrar al perpetrador de tal hazaña. – Observando a Sakura descender nuevamente los escalones.
.- Se encuentra muy nerviosa y mareada. ¿No podría ser en otro momento? – Preguntó disculpándose.
.-Me temo que no. Quiero que me de toda la información necesaria y mientras sea mas pronto mejor.
.-Si quiere puedo llevarle a la habitación...- se ofreció Sakura. Su hermano le observó reprochadoramente pero no se negó en voz alta.
.-Si fuera tan amable- solicitó con gentileza. Sakura asintió con su rostro y Shaoran le siguió mientras la mirada de Touya los estudiaba hasta que se perdieron de vista por los escalones.
Ya arriba y lejos de la mirada y oídos del mayor de los Kinomoto, Shaoran dijo.- Debiste de decírselo de una vez Sakura... – Dándole alcance y caminando a la par.
.-¿Estás loco Shaoran? Mi hermano no está de humor ahora mismo para decirle encima de todo, que estamos saliendo... – Shaoran le aferró por la muñeca y ella se volteó mirándole a los ojos para encontrarse con aquellos ojos castaños que le miraban con aprobación.- ¿Si?
.-Que linda te ves con esos shorts...- declaró con una voz grave cargada de sensualidad. Sakura se sonrojó intensamente.
.-Muchas gracias...- dijo antes de ser besada sutilmente en los labios.- Buenos días...- dijo al final sonriéndole.
.-Buenos días.- respondió él sonriéndole.- ¿Cuánto tiempo pretendes esconderle la verdad a tu hermano?
.-El tiempo que sea necesario- Respondió.- Es que no lo conoces- dijo con un dejo de voz y un puchero.- Te mataría si se enterara...
.-Me podría arriesgar. – Acariciando su mejilla.
.-.Lo se. Pero buscaré la manera de decírselo... no te preocupes. – Ambos escucharon un sonido proveniente del rellano de los escalones que estaban sueltos: Sakura no dudaba que su hermano estaba tratando de espiar o enterarse de algo. Sakura se separó de él y Shaoran no la retuvo. Ella tocó la puerta dos veces.
.-¿Tomoyo? – entrando ella. Shaoran se detuvo en el umbral hasta que le dijera que entrase. Sakura se acercó a su amiga declarando. .- El detective Shaoran Li está aquí... quisiera hacerte unas preguntas...
.-Si, claro- declaró Tomoyo. Shaoran pasó al lugar segundos después. Sakura le haló una silla para que Shaoran se sentase allí. Tomoyo tenía los ojos rojos, hinchados y unas marcas oscuras debajo de estos dejando entendido que pasó la noche en vilo.
.-Señorita Daidouji: lamento no conocerla en mejores circunstancias. Sakura me ha hablado mucho de usted...
.-Yo también lo lamento...- afirmó la mujer. Shaoran observa como la belleza de la cantante es notable pese a la condición de trasnoche que tenía en su rostro. –Debí haberlo conocido en mejores circunstancias. – habló lentamente.
.-Tranquilícese Señorita Daidouji – Declaró Li con gesto algo profesional pero se notaba la calidez y consternación en sus palabras. Tomoyo le miró finalmente notando inmediatamente un rayo de perspicacia, astucia, valor, inteligencia y decencia en aquel sujeto.
No se había fijado en su persona cuando se saludaron. Además de aquel físico mas oriental que el de ella misma y Sakura, tenía un elegante rostro. Sus ojos irradiaban una pizca de confianza que era difícil en hallar en algunos hombres. Y era muy guapo además. No le sorprendía ahora porque le atraía a Sakura.
Era el hombre que mas o menos imaginaba para ella.
.-Si me permite.- dijo con formalidad por si Touya llegaba a escucharle.- Necesito hablar con Tomoyo a solas...
.-Pero yo...- señalando a su amiga y a él mismo. Shaoran le hizo un gesto con su rostro que no daba espacio a réplica. Sakura desistió de sus intenciones asintió en silencio y declaró finalmente.- Estaré en la cocina con Touya... – cerrando la puerta tras ella.
Shaoran se volteó a ella y declaró con firmeza- Tenga la seguridad que no voy a delatar nada que no quiere que se sepa delante de los Kinomoto, Señorita Daidouji. Todo lo que hablemos aquí, quedará en absoluta confidencialidad.
.-No tengo nada que esconder Señor Li- afirmó Tomoyo con convicción aunque con gesto cansino. –Usted vino buscando a una mujer que se le acusa del asesinato de su ex prometido.- Shaoran no cortó su contacto visual con la hermosa mujer de ojos amatistas.- ¿Cree aun que maté a Remi?
.-No importa lo que crea o no.
.-No fue lo que le dijo a Sakura.
.-Solo le dije que surgieron pruebas que la podrían absolver como sospechosa.- Dijo con una eminente frialdad profesional.- Ahora necesito que me cuente todos los eventos como se dieron... y no deje nada fuera...
Tomoyo suspiró y a continuación narró lo ocurrido al joven detective.
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Sakura miró al techo de la cocina y suspiró. Habían pasado ya veinte minutos desde que dejó a Li a solas con la amatista. Le preocupaba mucho su amiga pero mas que todo, le preocupaba y sorprendía al mismo momento, que minutos antes, Shaoran Li le había besado en le pasillo.
¡Cosa jamás ocurrida en su casa! Un sonrojo sutil cubrió sus mejillas y volvió a suspirar pero una misteriosa mueca (parecida a una sonrisa) se asomaba por sus labios. Aun así se conformaba con mirar la superficie de su taza de té.-
Touya había notado el extraño comportamiento de su hermana desde días atrás sin decir nada ya que él tenía sus propios problemas con Tomoyo. Lo de la noche anterior parecía una pesadilla.
Cuando el teléfono sonó los espantó a ambos y se observaron mutuamente. Touya tomó el teléfono y saludando brevemente escuchó lo que le explicaban al otro lado de la línea. Cortando la llamada dijo con brevedad- Ya los investigadores han concluido revisando la casa de Monohui. Tomoyo podrá ir a buscar algo de ropa...
.-¿Por qué no dejas que yo vaya, hermano? – preguntó Sakura rápidamente.- Debe de ser un golpe muy fuerte para Tomoyo y yo se donde está todo en la casa.
Touya lo pensó un segundo y por el bienestar de la amatista accedió.- Muy bien. Te llevaré en cuanto Tomoyo esté descansado...
.-No es necesario- dijo ella sintiendo un terrible calor en sus mejillas. Bajando su mirada a su té agregó.- El detective Li comentó arriba que piensa ir... tal vez podría ir con él... – Tomando un sorbo de su bebida.
Touya empequeñeció sus ojos. Lo pensó unos instantes y no se imaginaba él, Touya empacando la ropa interior de la amatista. Asintió y añadió.- Pero... te llevarás a Shinji contigo y lo dejarás en el coche. No son imágenes ni tampoco escenarios para un pequeño.
.-¡A Shinji! Pero ¿por qué? Shinji es...
-Tu sobrino. Y no estarás sola en un carro desconocido con ese hombre...
.-¡Hermano!
.-Sakura ¿ Que es lo que te pasa? – Preguntó de repente, callándole rápidamente.- Nunca habías discutido tanto por mis decisiones.
.-¡Nunca me das oportunidad para refutarlas!
.-Y no lo harás ahora. – dijo con determinación.- Alguien tiene que quedarse con ella. O lo haces tú o voy yo por la ropa...
.-Quisiera verte hacerlo.- Cruzándose de brazos desafiadoramente. –Si gritas cuando una de mis pantaletas se mezclan en la ropa tuya y de mi sobrino...
Touya enrojeció en las orejas. Pero de coraje. ¿Cuándo Sakura se había vuelto tan mandona? Sin decir palabra se sentó y en aquel momento, el joven Li se hizo presente para alegría de Sakura y lamento de Touya.
.-Disculpen. Pero ya terminé mis averiguaciones. – Observando a Sakura y luego a su hermano.- Si la joven recuerda algo mas o tienen alguna pista, no duden en llamarme.- declaró extendiéndole una tarjeta con sus números a Touya.
.-Dice mi hermana que va a la casa de Monohui.
.-Así es. Debo de ver algunas cosas y ver que mas puedo recabar...
.-Iré con usted- dijo Sakura poniéndose de pie rápida, entre la sorpresa de Shaoran quien había dicho un rato antes que no iría con él a la escena del crimen. Hesitó en observar a Touya. – Mi hermano está de acuerdo...- Agregó para no dejarle otra alternativa a ambos hombres.
.-Creía que te quedarías Sakura...- declaró Touya mirándole con extrañeza.
.-HE cambiado de parecer hermano. además, no quiero verte enredado con problemas de pantaletas.
Shaoran no supo que deducir de aquello y solamente declaró.- Le esperaré mientras se cambia Señorita.
Sakura siguió el juego de su formalidad en su trato y se retiró a colocarse unos pantalones de mezclilla. Touya se puso de pie y declaró con firmeza- Espero que acepte que mi hijo les acompañe.
.-No entiendo Señor Kinomoto. Esa no es escena para un niño.
.-Se puede quedar en su coche si se lo permite.- Insistió Touya.- Simplemente llámelo instinto pero no confío en ningún hombre con mi hermana.- Sorprendiendo en parte a Li pero este no se lo hizo notar- En verdad, no confío en nadie cuando se trata de mis seres queridos.
.-.Créame Señor Kinomoto: yo soy igual que usted. – Touya no asintió ni negó nada y salió al patio donde se veía un chiquillo montar un columpio. El mayor de los Kinomotos le llamó y el muchacho salió corriendo a su encuentro.
Shaoran ahí comprendió que nada sería fácil con Touya. ¿En que lío se había metido por la ojiverde?
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Katsumi terminaba de contestar una llamada de espaldas al mostrador cuando escuchó la campanilla. No se volteó inmediatamente pero cuando lo hizo finalmente, quiso que la tierra se la tragara y se hundiera en las profundidades. Su corazón se detuvo y su mirada borró todo rastro de bondad ante aquella figura que se encontraba del otro lado del mostrador y que le sonreía con cierta burla.
Katsumi cerró su llamada y no preguntó nada. Fue quien llegó la que interrogó.- ¿Y bien¿Ya encontraste lo que buscabas?
.-No tienes ningún derecho de estar aquí- apurándose y saliendo por el otro lado hasta quedar cara a cara con su interlocutor.- ¿Qué haces aquí?
.-¿Cómo que, que hago aquí? - preguntó con gesto de aparente inocencia añadiendo con firmeza- Vine a visitarte. ¿He venido en mal momento?
.-No tienes ningún derecho de... – Apuntándole con firmeza en su rostro.
.-Hago lo que se me venga en gana querida... así somos todos...- pasando un dedo por su mejilla añadió con firmeza- Tan bello rostro y no sabes sacarle provecho.- Katsumi retrocedió dos pasos de su persona.
.-No de la manera que querías...- declaró con acidez.- No soy como tu.
La persona charlando con ella sonrió mostrando una dentadura perfecta. –Si eres como yo. Y el tiempo vendrá a probártelo.- observando las joyas en las vitrinas.-¿y... lo has encontrado¿Lo que viniste a buscar?
.-Eso a ti no te importa- gruñó la mujer desafiándole con la mirada y el mentón. Sonrió ante su desafío tan inherente.
.-No se que haces aquí- murmuró con desdén.- Cuando sepan quien eres, te desecharán y te echarán a un lado. No tienes esperanza aquí.
.-¿Viniste miles de kilómetros para decirme lo que pudiste decirme por teléfono? –Cruzándose de brazos.
.,-Solo te digo que andes con cuidado- Dijo con un gesto de desafío que turbó a la joven y luego dejó bajar la guardia para añadir. –Te veré luego...
.-¿Piensas quedarte?
.-Un tiempo si. – Admitió.- La verdad es que es difícil seguirte la pista. Pero cuando mandaste esa estúpida foto a tu hermano no fue difícil no hallarte.
.-¡Te la mostró!
.-En su cumpleaños...- Dijo con firmeza- No hesitó en pavonear que estabas aquí. –y cambiando de tema añadió con rapidez.- Ven conmigo ahora. Recojamos tus cosas y vamos. Aquí no tendrás nada por que quedarte- y mirándole a los ojos añadió sonriendo.- Al menos que, - hesitando-.- Aquí hayas encontrado algo que capturara tu interés y tu codicia.
-.¡Ya te dije que no soy como tu! – gritó rabiosa alzando la voz. Su rostro estaba enrojecido pero de la rabia. La campana sonó haciendo que la desconocida se volteara para encontrarse con un elegante joven de ojos azules quien le miraba con un gesto frío y distante aunque sus ojos azules parecían llamear fuego.
-¿Está usted bien Señorita Katsumi?- preguntó el recién llegado con una educación y protocolo que dejaban bien amortiguados sus verdaderos sentimientos. Aunque miraba con una distancia y frialdad a aquel que molestaba a la ayudante de Monohui.
.-Si, estoy bien. La "Señora" ya se iba... – dijo con firmeza aunque su tono de voz dejó entrever su molestia ante su presencia.
.-Así que no había "Nada" – preguntó la mujer observándole una vez mas y al caballero de traje añil.- Si tu lo dices pequeña... – sonriendo con victoria y lanzándole una mirada aprobatoria al hombre. – Vendré a verte en otro momento... Gusto en verle... –Asintiendo con la mirada a Hiragizawa antes de marcharse del lugar.
Eriol se aproximó con rapidez a la figura de la muchacha que había perdido todo rastro de color natural en su rostro. Con gesto protector le colocó una de sus manos en sus hombros y la mirada femenina observó aquellos gentiles ojos azules escondidos tras las gafas recetadas. Su respirar era agitado y anormal.
.-¿Estás bien?
Ella negó con su rostro. Eriol comprendió y en un gesto para nada informal, le abrazó con firmeza mientras la muchacha respiraba entrecortadamente y unas tibias lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
Eriol sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo ofreció unos momentos después cuando ella comenzaba a recuperar la compostura. A pesar de sus diferencias en el pasado, él no concebía aquella actitud de indefensa que mostraba en aquellos instantes. La mujer había capturado su atención e interés desde que la conoció en una feria desarrollada en la ciudad.
Fue cuando decidió invertir en aquella zona.
Eriol se encontraba aquella mañana observando junto a su segundo al mando los montajes y exhibiciones del lugar antes de que este abriese sus puertas al publico. Nunca hasta aquel día, había considerado la idea de rehacer su vida. Vestía aquel día unos pantalones casuales y una chaqueta bastante sport. Nadie creería que era un magnate en los negocios quien lo viera junto al segundo al mando observando el montaje de Hiragizawa joyas en el pabellón que les correspondía.
Eriol observó entonces a unos metros como una de los exhibidores era terminado de decorar por dos mujeres. Le estaban dando una portada bastante oriental a su exhibidor y colgaban incluso lámparas de papel típicas de los festivales del país. Eriol no pudo dejar de notar como una de las mujeres subía la escalera de madera apoyada, ascendiendo mas de los peldaños que se aconsejaban. La otra estaba distraída pareciera buscando algo que se le había escondido en el suelo o alguna parte pues estaba arrodillada buscando algo. Fue entonces, cuando observó la escalera falsear y pudo ver en su imaginación a la joven "volar" por los aires y caer al suelo de mala manera sino intervenía y pronto.
Tal como pudo adivinar: cuando estaba cerca la escalera falló inclinándose a un lado y la muchacha se soltó de ella rápidamente para no caer con el mueble. Pero a diferencia de sus pensamientos la muchacha cayó encima del hombre y ambos cayeron al suelo.
El segundo al mando se aproximó y así mismo lo hizo la joven que acompañaba a la accidentada quien llevaba en la mano un martillo. -¡Santo Cielo! Katsumi ¿Te encuentras bien?
La muchacha en sus brazos no abría los ojos aun. Pareciera que no se recuperaba del susto. Cuando abrió finalmente los ojos se encontró observando a unos profundos ojos azules. Después una nariz, labios perfectos. Una palidez que contrarrestaba con aquellos cabellos negros intensos, casi azulados que portaba el hombre en cuyos brazos se hallaba.
Para ellos, el mundo se había detenido.
Momentos después, ellos cuatro se hallaban compartiendo un café y sentados en mesas con otras personas a su alrededor. Eriol se enteró inmediatamente que ella se llamaba Katsumi y su amiga Sakura Kinomoto. Ambas venían con el Señor Monohui a quien había conocido en una exposición el año anterior.
Pero en verdad quien le sorprendía era Katsumi. Pese a que Sakura poseía una belleza natural y una gentileza innata, percibía en su amiga de ojos castaños cierto espíritu perseverante y despierto que su amiga no poseía. Mientras Sakura parecía un tanto soñador, Katsumi parecía ser mas centrada y realista. También muy reservada y apenada. Se había disculpado aquella tarde por vigésima vez de haber caído sobre el hombre a pesar que él admitía que lo había hecho a propósito para que la joven no cayera al suelo.
Aun esta se sentía muy culpable.
Eriol solo se había presentado por su nombre y así lo hicieron las jóvenes. Declaró que trabajaban a para Joyas Hiragizawa y su segundo se sorprendió que no admitió que era el dueño de tan exitosa empresa que cruzaba el continente. También notó que Eriol pidió que guardase el secreto.
Notó como la tímida muchacha mucho menor que él le atraía de sobremanera. Nunca había sentido una atracción tal por una inocente o una niña desde que se había casado años atrás. Pero su esposa había muerto por complicaciones. Nunca reveló aquel día que había estado casado.
Tal vez no se habría encaprichado tanto con Katsumi si se lo hubiera revelado. Porque la muchacha nunca le habría aceptado desde un principio.
La noche de la inauguración llegó. Sakura y Katsumi estaban entusiasmadas de presentarle al abuelo al supuesto Eriol, pero este nunca llegó. Dos días después, Touya fue por Sakura dado a que Shinji enfermó y quería que ella lo cuidase (aunque Sakura pensaba que como siempre, Touya no soportaba su ausencia), ya cuando Katsumi se había imaginado que fue una "sensación diferente" de un momento, recibió en su cubículo una preciosa rosa roja con una invitación a cenar en un restaurante muy fino y ostentoso de la zona. Dudosa, pero el señor Monohui le insistió que fuera porque no tenía nada que perder. Katsumi finalmente accedió por la petición del anciano y se dio cita en el lugar.
No tenía un vestuario tan ostentoso y lujoso como la de las otras comensales pero extrañamente se sentía cómoda con Eriol como su acompañante. Aunque la diferencia de edad no era tan notable, Katsumi percibió inmediatamente que el sujeto tenía sus años encima contrario a ella, que era mas joven que Sakura. Habló que tenía trabajando poco para el señor Monohui y lo que hacía y donde era que ella y Sakura vivían. Eriol se mostró interesado en todo.
Pero a mitad de la velada Katsumi percibió que Eriol era muy reservado cuando le tocaba hablar de su persona. Dijo en una – No te enojes si aun no hablo mucho de mi. Mi historia no es tan feliz como la tuya.
Katsumi escuchaba el sonido del violín a pocos metros de ellos. sus ojos café trataron de hacer algo de sentido ante aquello instándole a contarle algo. Sonrió humildemente para declarar- Mi vida ni ha sido tan feliz ni tan dichosa...
Eriol borró su sonrisa y declaró.- Hablas con tanto apego de Sakura y el señor Monohui que...
.-Eso es lo que puede entenderse- bajando la mirada algo abochornada.- Pero no es así. No son mi familia. Le digo abuelo al señor Monohui porque al pesar del poco tiempo que le conozco estoy tan agradecida con él y su trato...
.-Admiras a ese señor.
-Bastante... – admitió sonriéndole.- Tiene una candidez que ojalá yo poseer.
Eriol entrelazó sus dedos con los de ellas que estaban en la mesa sorprendiéndole y sonrojándola un instante. Dijo con voz seria y que no dejaba dejo a réplica.- Tienes una candidez que te hace especial por ti misma...- Haciéndole sonrojarse aun mas. – No lo dudes.
Katsumi iba a responder a su gentil halago cuando una voz les hizo voltearse. Un hombre de bastante edad dijo.- ¡Eriol Hiragizawa¡que agradable sorpresa!
Eriol hesitó en dejar de mirar a la muchacha porque había notado en su mirada cierta confusión. Finalmente tuvo que saludar al sujeto.- Gusto en verle.
.-Le extrañamos en los cabos...- advirtiendo la presencia de la mujer añadió.- Su acompañante es un excelente nadador... anualmente un grupo de personas del medio se marcha a los cabos a nadar y pescar... Matsumo Tikiragami.
.-Mucho gusto- habló la joven reconociendo inmediatamente su apellido: El hombre era una eminencia en tratados internacionales y prácticamente la mano derecha del presidente. Además poseía varios consorcios que se dedicaban a construir barcos lujosos y cruceros para las líneas mas prestigiosas del mundo.
.-Bueno, les dejaré con su cena...gusto en verte Hiragizawa- Despidiéndose de ambos y marchándose prontamente con su acompañante.
Ella tardó varios momentos antes de decir.- Eres el dueño del consorcio de joyas ...- mirándole finalmente a los ojos.
.-Así es.
.-¿Por qué te viste en la necesidad de esconderlo? – preguntó curiosa. Pero también nerviosa.
Muy nerviosa.
.-Porque no le doy importancia... tampoco tu deberías- ella retiró su servilleta de las piernas y se mostraba entre enojada, inquieta y nerviosa.-¿Le das tanta importancia?
.-Cuando estoy tratando de dejar atrás algo, si. Puedo darle importancia.
.-¿Algo?
Katsumi se puso de pie y dijo con una notable molestia. – Necesito irme...
.-Puedo escoltarte de vuelta a tu hotel- declaró haciendo ademán de levantarse.
Ella lo detuvo con un gesto y sonriendo fríamente declaró.- No se preocupe... tomaré un taxi.
.-No es ninguna molestia.- sonrojándole intensamente.
Ella con una sonrisa cortes, melancólica y fría le respondió.- Por favor... no lo haga...- indicándole que se quedara sentado. Salió rápidamente del lugar sin siquiera voltear una sola vez.
A Eriol esto le llenó de una intensa curiosidad. Usualmente las mujeres solían apegarse mas a él cuando descubrían que tenía dinero. Incluso era él quien tenía que maniobrar una serie de artimañas y trucos para quitarse encima a mujeres un tanto mas interesadas en su dinero que en él.
De la muerte de su esposa y el hijo que iban a tener, Eriol se concentró tanto en el trabajo y se ocultaba tras él que construyó un imperio sobresaliente de joyas y tiendas de joyas mas importantes de la nación y crecía con paso firme en Europa, su natal ciudad. Su relación en el mundo de los negocios y diplomáticos era aun mas profunda ante la relación de su familia en embajadas y consulados. Él salía constantemente con algunas mujeres que capturaban su atención pero siempre concluía con el fantasma del pasado y del recuerdo de su esposa acechándole.
Hasta que aquella muchachita cayó a sus brazos. Pudo ver en sus ojos una inminente tristeza y también una belleza física que capturaba su atención. Aun era muy jovencita y apenas parecía estar desarrollándose como mujer. pero aun así era una mujer que llamaba su atención.
Pese a que no dudaba que le llevaba mas de una década en diferencia de edades.
Desde aquel día, trató y mucho de contactarla pero fue en vano. La muchacha cuando el trataba de conversar con ella se volvía una serpiente esquivándolo de manera interesante. Fue entonces cuando investigando las joyas Monohui llegó a aquel pueblo. Vio la potencialidad que aquella zona como mercado de perlas traía a sus intereses comerciales y admitía que ella también, quien había capturado tanto su atención y curiosidad era un reto conocer en su ambiente de vida y tal vez, con el tiempo, tratar de ver que podía ser de ellos.
Pero desde su mudanza al pueblo y comenzar a coincidir en algunos lugares, era mas que notoria la indiferencia e incluso desprecio que la muchacha mostraba hacia su persona. Le trataba con notable frialdad y formalidad y raramente mostraba una sonrisa honesta. Mas bien parecía que con él jamás sonreía.
Alguna vez pensó que había cometido un error al mudarse allí, hasta que comenzó a investigar por su cuenta.
Y entonces fue cuando la curiosidad y cierta pizca de interés por la muchacha se convirtió en uno de los retos que había tenido por primera vez en mas de ocho años.
Aquella muchacha se convirtió en cierta manera, en un reto que se animaba a si mismo de superar... poco a poco.
Volvió a la realidad de sus recuerdos cuando le pasó un vaso con agua a la muchacha. Ella lo tomó sin hesitar y bebiendo su contenido, trató de reponerse pero aun así era notable su tensión. - ¿Te encuentras mejor?
.-Gracias. – Afirmó ella con firmeza.
.-¿Hay algo que pueda hacer por ti? –preguntó con una gentileza que ablandó el corazón de la muchacha y le ayudaba a recuperar cierta calidez en su cuerpo.
Aquel encuentro le había sacado de sus casillas y le había sacado todo el calor del cuerpo.
Negó con su rostro.-Esto es algo que tengo que resolver sola...- ahí fijándose de lo considerado y amable que estaba siendo el hombre con ella pese a su frialdad en su trato. Notó un instante como unos cuantos cabellos de su negruzca cabellera eran plateados. Ilógico para alguien que lucía tan joven.
Aunque ella sabía que no era tan joven. La noche que lo dejó sentado en el restaurante se puso a investigar acerca de él y lo que encontró la perturbó bastante: tal como sospechó, Eriol Hiragizawa no era solo un hombre de negocios acaudalado, sino que era mas que rico; había heredado una fortuna familiar de monto considerable y su negocio de joyas valía millones. Si eso no fuera poco, había ingresado la firma en la bolsa de valores donde él poseía un 49 de las acciones, lo que le aseguraba otra fortuna no menos cuantiosa.
Y eso, era lo último que ella quería en su vida.
.-Muchas gracias... por su preocupación- dijo hablando con honestidad y cierta vergüenza. El sonrió tímidamente y aquello hizo que la presión de la muchacha se disparara y sintiera un notable calor en sus mejillas. Ella se puso de pie tan de repente que sobresaltó a su interlocutor y dijo con una formalidad pero notándose nerviosa.- Ahora tengo que regresar a mis labores... – alejándose de su persona.
.-Considero que aun debería de descansar y recuperar su aliento...
.-Es cierto. Pero Sakura no vendrá hoy y tampoco la señorita Daidouji.
Eriol metió una de sus manos en sus bolsillos y declaró- Trabajas con su abuelo y su mejor amiga ¿Aun le llamas por su apellido?
Katsumi lo miró a los ojos un instante y tardó en responderle para finalmente decir.- Tiene razón. Pero apenas la conozco y no creo que sea correcto hablarle de esta manera.
.-¿Es eso cierto? –preguntó con un gesto algo divertido en su mirada que hizo nuevamente que la presión dela muchacha se acelerara. Cambiando de tema Eriol añadió.- ¿Es buena idea que te quedes sola? Lo digo por lo ocurrido hace unos instantes.
.-Estaré bien. – afirmó ella confiada. – Ya no volverá.
.-Bien, pues me retiro entonces...- pensando unos instantes.-¿Algo ha pasado con Sakura que no vendrá el día de hoy?
Ella le miró a los ojos y finalmente le respondió.- Solo me dijo que Tomoyo está en su casa y no se encuentra bien de salud y se quedará allá.
Eriol se consternó ante aquello pero no lo dejó entrever a la muchacha. Sin más nada que añadir se despidió con un beso en el dorso de la mano de la muchacha en la cual dejó la tibieza de sus labios, marcado en la piel.
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El anciano levantó la mirada al ver a su abogado ingresar con lentitud por la puerta. El hombre mostró inmediatamente como le consternaba aquélla condición en el anciano. El señor Monohui le hizo señas para que se acercara.
.-Gracias por venir. – le saludó con la mirada y aquélla voz se escuchaba demacrada. El hombre no haría ningún comentario acerca de aquello: le apenaba la situación que pasaba su amigo pero no había nada que hacer.
.-Me sorprendió la llamada de Tsukishiro- declaró sacando un sobre color naranja sellado.- Me explicó acerca de los cambios que quieres ¿Estás seguro?
.-Si- respondió ahogadamente. Se sentía que cada día que pasaba y cada hora que transcurría un pedazo de su existencia se marchaba. –Necesito que me ayudes a hacer esos ajustes...
.-Hombre: no es por nada pero lo que me explicó Tsukishiro carece de lógica... está bien que quieras asegurar a tu nieta con lo suyo pero no entiendo lo segundo.
.-Quiero asegurarme que nada les falte- le explicó.- Solo tengo a Tomoyo pero ella puede cuidarse sola. Tiene dinero de su parte. – Sorprendiendo al abogado. –No me mires así: claro que Tomoyo será la heredera de la mayor parte de mi fortuna... pero quiero hacer estos otros ajustes.
.-Monohui: lo que quieras...- extendiendo el sobre.- ¿Quiere que repasemos las condiciones en el documento?
El hombre asintió y añadió.- Después que firme, hazlo llegar a Tsukishiro. Él firmará como testigo.
El otro hombre asintió y a continuación inició la lectura de la última voluntad del anciano.
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Touya comenzaba a preocuparse. Sakura aun no había llegado a la casa. Metió en el pantalón de Shinji el teléfono portátil que tenía en casos de emergencias. Aun no se animaba a marcar para que no fuera tan notorio que tanto le preocupaba que dos de sus seres mas queridos estuvieran con un desconocido.
Subió media hora antes a la habitación de la amatista y la vio dormida. Hesitó mucho en pasar a la habitación y decidió observarla desde el umbral de la puerta. Su rostro pálido era bañado con la claridad de la luz que provenía del exterior. Aquellas pestañas onduladas y espesas eran la cosa más atractiva que había visto en su vida. Aquel rostro puro y bello que mostraba solo una pizca de cómo era en su interior. Era como ver a un ángel dormitar y aquello le llenaba de sumo placer. Saber que estaba a salvo y bajo su cuidado.
Si alguien le tratara de hacer daño, tendría que pasar primero por encima de él.
Aun no comprendía ya sentado en los pisos inferiores, mientras escuchaba el sonido de la ducha quien podría haberle hecho aquello a Tomoyo. Por más que le gustaba provocarle sabía que era una criatura de un corazón bondadoso que jamás le haría daño a nadie, menos intencionalmente. Pero alguien pretendía lastimarla y no físicamente.
Mental, que era mucho peor.
Esperaba que los investigadores sacaran alguna pista de lo ocurrido y atrapasen al responsable.
Unos segundos después, el toque del timbre le despertó de sus pensamientos. Se puso de pie y caminó a la puerta para al abrirle, mostrar un rostro aturdido sorprendido y luego bastante tenso a quien se encontraba del otro lado de la puerta.
.-Buenas Tardes Kinomoto- le saludó Eriol con una gentil cortesía que sacaba de quicio a Touya. Mas aun, lo que le sacaba de sus cabales, era el ramo de lirios que el sujeto traía en sus manos. - ¿Se encuentra Tomoyo?
.-¿Qué le hace pensar que está aquí?
Eriol sin preocuparse si quiera por su hosca respuesta respondió con cortesía y una sutil sonrisa en sus labios que sacaba aun mas de quicio a su rival. –Supe que Tomoyo no se encontraba bien y he venido a visitarle...
Touya recordó la conversación que tuvo con Sakura poco tiempo atrás donde hablaba de los "posibles sentimientos" del británico por la amatista. Ahí estaba la prueba de que algo le picaba a ese maldito hombre: las flores en sus manos y eran para Tomoyo.
Touya lo miró de arriba abajo. Eriol se imaginaba con razón, que pasar por Kinomoto iba a ser todo un reto. Era la primera vez que el británico se atrevía a ir hasta su casa y una buena razón tenía. Según para el moreno, la razón era mas que valida y justificada.
Excepto por una cosa: A él le importaba Tomoyo. La deseaba. y no iba a permitir que ningún hombre se le aproximara.
Iba a decir que se fuera al diablo y cerrarle la puerta en su cara cuando unos pasos se escucharon en las escaleras. Touya y Eriol observaron al lugar para notar a Tomoyo Daidouji con sus cabellos mojados y rostro fresco por el baño y se aproximaba a ellos con una esencia de flores y frutas en si que mareó los sentidos de Touya. ¡Dios! Aun así se veía mas que hermosa.
Se veía deliciosamente pecaminosa. Touya rugió por lo bajo. - ¿Eriol? – preguntó ella ignorante de la mirada que Touya le lanzaba que eran todo menos sutiles.- ¿Qué haces aquí?
Extendiéndole las flores replicó.- Me enteré que no te encontrabas bien de salud. Pero me alegra constatar que te ves muy bien ...- sonriéndole afablemente.
Touya tenía ganas de quitar aquella ridícula sonrisa de su rostro de un puñetazo. Eriol notando la mirada de Touya, pudo sospechar sus intenciones que involucraban hasta arrojarlo por un barranco. Sazonando mas la situación añadió con alegría.- Te ves tal cual una flor que recibe el rocío de la luna...
Tomoyo se sonrojó sutilmente y sonrió ante su cumplido. –Ven pasa... no te quedes en la puerta...- Eriol sin siquiera mirar a Touya pasó por su lado, pisando por primera vez la casa Kinomoto.
Touya les miraba con resentimiento a ambos mientras se retiraban al salón. Touya estrelló la puerta detrás sin siquiera medir su fuerza. Pero por suerte estaba mas atento a seguir de cerca de Tomoyo y Eriol que no rompió el vidrio.
.-Me lamenta mucho que te sientas mal- decía Eriol sentándose en el sofá mientras Tomoyo se sentaba a su lado dejando las flores en la mesa.- Pero debo decir que te encuentras muy bien para estar enferma. Muchos deben de envidiar tu condición.
Tomoyo se sonrojó y agradeció su cumplido. A continuación agregó.- ¿Quién te dijo que estaba indispuesta?
.-Katsumi, la asistente de Monohui- la mirada inquisidora de Tomoyo le impulsó a continuar diciendo.- Pasé por allí para saludarles cuando me informó que no irías ni tu o Sakura.
-Así es. Sakura se quedó el día de hoy a hacerme compañía.
.-Pero ...- observando a su alrededor.- ¿Dónde se encuentra la preciosa Sakura en estos momentos?
.-"La señorita Kinomoto" – comenzó Touya gruñéndole.- No está aquí. Salió un momento con Shinji.
.-Ah.- contestó con simpleza y volviendo su mirada al rostro de la amatista añadió.- Querida Tomoyo¿Esta es la razón por la cual no estás en tu casa, sino aquí?
.-Así es.- añadiendo rápidamente.-Sakura y su hermano tuvieron la amabilidad de extenderme una invitación anoche cuando mas mal me sentía. Han cuidado de mi estupendamente...- lanzándole una mirada a Touya quien se tensó en los hombros al ver su sonrisa dirigida a él. sin decir nada, Touya se retiró a su estudio dejándoles a solas.
Eriol lo vio marcharse y se sonrió aun mas ahí observando a Tomoyo.- Como que le resulta difícil esta situación.
.,-¿A que te refieres? – preguntó inocentemente .-¿Eriol?
-.Olvídalo.- Negando con su rostro.- Dime tu querida Tomoyo. ¿Estás en condiciones de salud para participar en el baile? Es en tres días ya.
.-¡Cierto el baile!- exclamó algo sorprendida: con todo lo ocurrido se había olvidado por completo del evento. Finalmente respondió.- Eriol: no se. No creo que me encuentre en ánimos para ello... y pensaba también en mi abuelo– Eriol rápidamente tomó una de sus manos.
.-No creo que Monohui quiera que su nieta pierda la oportunidad de participar en uno de esos bailes. Son el evento del momento aquí y son muy únicos cada uno de ellos. no soy adicto a las fiestas desde mucho tiempo atrás pero estas son todo un evento.
.-¿Desde que murió tu esposa? – preguntó con un dejo de voz tímido y algo compasivo.
Eriol asintió dejando sus manos y bajó su mirada.- A ella le fascinaban las fiestas. Era una de las cosas que teníamos en común: nuestro sentido de la aventura.
.-No pareces un aventurero.- dijo ella en confianza.
El guiñó el ojo añadiendo.-No lo pensarás hasta que hayas bailado una pieza al menos conmigo...- haciéndole sonreír.- Claro, si te sientes bien para aquel momento.
Tomoyo asintió en silencio. Eriol sonrió y besó su mano con afecto.
Desde un hueco de la puerta entreabierta, Touya escuchaba aquello con la sangre hirviéndole. ¡Así que ese sujeto pretendía mas seguro a Tomoyo! La había de seguro, tomado como reemplazo para su esposa.
Aquello estaría por verse.
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Sakura había salido momentos antes que Shaoran. En realidad entraron juntos a la casa, y Sakura observó con estupor como se encontraba la casa. No le sorprendía que Tomoyo quedara en tal estado de conmoción. Vio las manchas de sangre y las palabras escritas. Lo único que no estaba era el animal muerto y agradeció aquello: eso hubiera sido un golpe aun mas fuerte.
Entró en la habitación de su amiga y comenzó a meter ropa y efectos personales en una valija que estaba detrás de la puerta. Al descender, observó a Shaoran realizar su trabajo con detalle y ella le dijo que le esperaría afuera.
El pequeño Kinomoto esperaba afuera pues las instrucciones fueron no moverse del vehículo. El muchacho encendió la radio y puso la estación de música. Al final del corte, anunciaron que el grupo de Sakura Monohui iría a una serie de conciertos y en los pueblos aledaños al suyo. Sorprendido pudo constatar que la muchacha era en verdad Tomoyo cuando hablaron de la posible presencia de la solista en uno o todos los conciertos y que el relacionador publico del grupo, aun no confirmaba. También anunciaron el estreno de un video aquella noche a las siete y el muchacho sonrió ante aquella revelación.
¿Cómo sería ver a la mujer que se alojaba en su casa en un video?
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Eriol se había marchado cuando Tomoyo ingresó a la cocina por un florero o jarra para los lirios. Fue cuando al levantar la mirada se encontró con Touya. Este solo dijo.- Siéntate.
Ella hesitó y el insistió.- Por favor...
Tomoyo se sentó y le miró aturdida. Los lirios se quedaron en la repisa cerca del fregadero. .-¿Qué ocurre Touya?
Touya parecía pensar mucho que era lo que en verdad ocurría. Le miró con intensidad y declaró finalmente. – Se nota que estás mejor.- Extendiéndole la taza de té a ella.- Anoche estabas muy molesta.
-.Gracias- dijo agradeciendo el gesto. Tomó del brebaje y abrió los ojos sorprendida. – Esto...
.-Si. Es eso mismo- no dándole mas importancia al asunto: Era el té favorito de canela y hojas de manzanilla con una pizca de azúcar. Era el favorito de Tomoyo y su madre. –¿Cuándo vas a decirme que significaban las palabras escritas con sangre?
Tomoyo bajó su mirada y dijo con un tono de voz reservado.- Aun no me recupero de eso...
.-Tendrás que hacerlo en algún momento. –Mirándole a los ojos, los labios, las mejillas, aquel abundante cabello. Aquélla fragilidad que exhibía era el mas poderoso afrodisíaco. –Se que no soy de tu total confianza pero tendrás que empezar en algún momento... ¿Por qué escribieron la palabra Asesina?
Ella suspiró apesadumbrada. Había llegado el momento de decírselo. No habría marcha atrás. –Porque para algunas personas... soy una asesina. Mi ... el hombre con quien estaba comprometida falleció. Soy para la policía, la culpable de su muerte...
Touya escuchaba aquello aturdido. ¿Ella, haber asesinado a su prometido? Aquello carecía de sentido. Sabía que el hombre había muerto porque lo había hablado con Yukito y Monohui se lo había confirmado. Pero ¿Qué ella fuera la culpable? Aquello carecía de lógica.
Pero ahí estaba: De su propia boca escuchó cuando ella lo dijo. - ¿Eres la responsable? – preguntó finalmente aunque sabía la respuesta.
-¡No! – aclaró con firmeza aunque Touya podía ver el dolor en sus ojos.- Es que, lo amenacé en publico... me engañaba... y ya sabes que alguna vez me pegó. – hipó recordando aquellos eventos.- él... no me respetaba...- sollozando un poco.- A veces yo pensaba que él no sabía lo que era amar. Pero no me daba cuenta que la responsable era yo...
.-¿Tu¿Cómo puedes ser la responsable?
.-No puedo amar a nadie. No puedo porque terminan dejándome a mi. – declaró no sorprendiendo a Touya: este sabía la historia de la familia.- Como le pasó a mi madre... Remi me engañaba. Estando comprometidos... – una lagrima solitaria se deslizó por su mejilla.- Era bochornoso. Casi todos parecían darse cuenta, excepto yo. –riendo.- Dios... parece patético.
Limpió aquella lagrima pero otra salió y luego otra.
-No fue tu culpa. Simplemente hay hombres que no saben valorar lo que tienen.
.-Yo era tonta, ingenua e impulsiva. Ya me doy cuenta que no valía nada... porque con el no siento... no sentía...- dejando de hablar y sonrojándose.- Lo que se debe de sentir... hirió mis sentimientos... me engañó y lo amenacé en publico diciéndole que ojalá se muriera... que pagara por lo que me había hecho.
Duró unos momentos en silencio para preguntarle.- ¿Alguien mas sabe esto?
Tomoyo dijo –Creo que se lo dije al abuelo... –Encogiéndose de hombros.- Sakura...
.-¡Sakura! – exclamó casi rugiendo.
-Por favor. No le reclames nada- insistió ella halándole por el brazo. El observó sus ojos implorándole que no tomara represalias en contra de su amiga.- Yo le insistí que no dijera nada... por favor...
Las lagrimas en sus ojos y se sintió culpable, torturado y finalmente débil. Cuando ella se ponía en aquellas condiciones, podía sentir como los deseos de refutar todo lo que ella dijera, se iban de su persona. Asintió en silencio, prometiéndole que no diría nada a Sakura ni le culparía de nada. Ella sonrió agradecida.
Touya enfrentó la pregunta que le carcomía la cabeza y su mente.- ¿Estás aquí con permiso de las autoridades?
.-Mas o menos- declaró sorprendida que el tuviese tanto conocimiento de las leyes. –El asunto aun no está resuelto... y con la denuncia...
.-Un momento¿Hay posibilidad que alguien mas sepa que estás aquí? Tal vez de la ciudad...
.-No. – admitió .- Un conocido sabe que estoy con mi abuelo y sabe que es aquí pero dudo mucho que quiera hacerme daño. –Pensando en el miembro de la banda que ella cantaba.
Touya asintió aunque no quiso darle mucha mente si era hombre o mujer. Se conformaba con deducir quien quería torturarla de aquélla manera.
-Será mejor que nos mantengamos al tanto de quien o porque quieren hacerte esto. Al menos hasta que las autoridades descubran alguna pista en tu casa... – Tomoyo asintió temblando un instante y Touya dijo dulcemente.- Cariño- tomándole por el mentón.- Tranquilízate. No voy a permitir que nadie te haga daño. – Afirmó con seguridad. Tomoyo le miró a los ojos y asintió sintiéndose en aquel instante terriblemente mareada.
La mirada de Touya le cortaba la respiración. Y a él le pasaba lo mismo con ella: al mirarle a los ojos y luego a los labios, todo sentimiento de tiempo, lugar y espacio le abandonaban para solo concentrarse en ella, sus labios, el sentirle cerca de él y la calidez de su boca. Calidez que buscaba en aquel momento que sus labios hacían contacto con la de él.
Tomoyo buscaba apoyarse de algo cuando aquel beso, lento y suave al principio, se volvió demandante y exigente. Gimió contra su boca y separó sus labios para sentir el cálido aliento y gemido de Touya que le hizo perder aun mas el equilibrio y se aferró de su cuello aunque le costaba trabajo con su tamaño en comparación con el de Touya: este le llevaba un pie de estatura. Touya se agachó un poco mas y la levantó en sus brazos besándole con mas profundidad y la sentó en la repisa cerámica.
Touya deslizó sus labios por su rostro mientras ella se encontraba en la gloria con sus besos. Su cuello fue testigo silencioso de sus caricias cuando donde él besaba, Tomoyo sentía el calor de aquel roce de sus labios. –Tan deliciosa...- murmuró contra su garganta haciendo que cada fibra de Tomoyo se agitara al máximo.
En un momento en que ambos no se percataron, un pequeño ingresó en la cocina viendo aquello y estaba tan sorprendido que salió literalmente de espaldas de la cocina. Pudo observar el sonrojo de Tomoyo y era notable que su padre besaba a la mujer. sonrió para si mismo y decidió darles privacidad saliendo nuevamente al área frontal donde Shaoran y Sakura se despedían.
Ignorante de lo ocurrido Tomoyo seguía con sus ojos cerrados, sintiendo con efusividad las reacciones de su cuerpo ante las caricias del moreno. ¡Se sentían divinas y también al mismo tiempo, sentía un terrible miedo!
Miedo a que terminaran y volvieran a discutir.
.-To... Touya...- dijo ella en un gemido tan excitante para el moreno que, este deslizó sus manos por las caderas de la joven encendieron las fibras mas adormecidas para su persona. Sabía que debía de detenerse, sabía que tenía que detenerse... pero no quería ... no podía... no se imaginaba aquello rompiendo la magia. Tomoyo estaba con sus piernas entreabiertas y él besándole con pasión. Cuando sus manos recorrieron hasta su pecho, Tomoyo suspiró con mas fuerza. –Touya... por favor... – dijo encendida por sus caricias.
En aquel momento la magia se rompió al escucharse la puerta cerrarse y la voz de Sakura decir.- ¡Hermano¿Dónde estás?
Tomoyo se bajó de la repisa de la cocina con ayuda del moreno y rápidamente se sentó en la mesa aunque sus labios permanecían hinchados y sus mejillas arreboladas. Touya se quedó volteado hacía el lavabo para prevenir que Sakura viera las consecuencias de una excitación masculina.
Aunque sentía que su corazón saldría de su pecho en cualquier momento.
-Aquí estás- fijándose en Tomoyo - ¿Te sientes mejor?
.-Si, gracias- respondió con premura. -¿Dónde andabas?
-Buscando algo de ropa para ti. ¿Touya no te lo dijo?
Ahí Touya sentía la mirada inquisidora de su hermana en él. siguió como si no fuera con él pretendiendo lavar un poco de loza.
-¡Eres un incorregible!- le gritó su hermana ignorante de lo que allí estaba por ocurrir.- Bueno, fui a buscarte un poco de ropa...
.-Y... ¿Cómo está todo?
-La policía recogió el animal.- dijo con tacto.-Lo demás propongo que lo limpiemos juntas. Supongo que si pido a Katsumi que nos ayude, estará listo mas pronto.
-Si, claro- declaró Tomoyo. Aunque sospechaba en la mujer, mas sospechoso iba a ser que no le refieran lo ocurrido.
.-¿Y mi hijo? – preguntó Finalmente Touya.
.-¿Ah, ahora me hablas a mi? Cuando quieres saber algo de él ahí si haces como que existo. Pero no me has dado la cara desde que llegué– preguntó con sorna. No iba a responderle pero inmediatamente dijo. –Subió. Dijo que tenía que hacer tareas temprano... aunque salió corriendo afuera mientras me despedía de... –hesitando- Del detective.
.-¿Qué te dijo ese sujeto? –Preguntó Touya ignorando su comentario.
.-No se puede deducir nada hasta que tenga respuesta de laboratorio. Tomó unas cuantas muestras del lugar... – mirando ahí a Tomoyo.- Dice que puedes volver a casa. Pero le dije que no. Que no nos sentiríamos a salvo si estuvieras sola en la casa. ¿Cierto hermano?
.-Correcto.
Sakura ante aquello se puso de pie y declaró.- Bien. Ya que no me necesitan en el día de hoy, será mejor que me vaya...
.-No- dijo Touya inmediatamente: Sabía que quedarse a solas con Tomoyo era un riesgo. Riesgo que no podía someterse nuevamente.- Tengo que ir al pueblo a buscar unas cuantas cosas. Quédate aquí... –Pero Touya no se movía del lugar.
.-¿No deberías caminar si vas a salir?
.-Ve asegúrate que Shinji esté haciendo la tarea- le dijo como respuesta. Sakura gruñó y le sacó la lengua a lo que Touya dijo.- Ya te vi...
Haciendo una pataleta, salió de la cocina dejándoles solos. Tomoyo se aproximó a su persona y dijo.- ¿Estás bien?
Touya se volteó a ella y dijo con brevedad.- No lo tomes a mal. Tengo que salir de aquí. Tu presencia es narcótica para mi. –Explicó cerca de su rostro. Besó sus labios lentamente y se separó prontamente de ella.
.-Touya: cada vez que estamos en esta situación terminas ofendiéndome, insultándome o haciéndome huir. – dijo con madurez y tino . - ¿Cuál de esas tengo que esperar para cuando vuelvas?
.-HE cometido errores. Terribles errores. Pero estos errores son mi culpa. – dijo con seguridad.- No tu culpa. Incluso no saber lo que siento por ti en estos instantes, es peligroso... muy peligroso... pero no para mi o para ti. Para Sakura y mi hijo también...
.-Touya...
.-Te deseo...- dijo con voz grave y no mirándole a los ojos.- Y el deseo es a veces peligroso. Ya me llevó al altar una vez y terminó en un fracaso. No quiero... no debiera... – hesitó en continuar.- En fin... me marcho ahora que Sakura se ha ido.- acariciando sutilmente el mentón de la muchacha y sin decir mas nada se marchó de la cocina.
Tomoyo se quedó ahí tratando de hacer sentido a lo dicho por Touya. No importaba ya lo que podía pensar ella de todo aquel asunto. Aunque tampoco podía hacer sentido de la mente y conducta de los hombres tampoco. Lo que si le hizo sonreír es que las palabras de Touya acerca de sus sentimientos eran mas que claros. Y analizándolos unos segundos podía comprenderlos porque a ella le pasaba igual.
Solo con una ligera diferencia: Touya decía que la deseaba. Pero Tomoyo lo amaba.
A la mañana siguiente Sakura salió de su casa bien temprano. Seika dijo que quería verle y le invitó a desayunar a su casa. Siempre le había impresionado la residencia del alcalde. Seika a pesar de ser hija de un político y un hombre de poder, jamás abusaba de sus cargos en la sociedad y siempre era sencilla y humilde.
Al llegar, le dieron paso inmediatamente al comedor. Ahí estaba su amiga desayunando y cuando la muchacha levantó la cabeza, le hizo saber a Sakura con su mirada, que esperaba su visita con antelación.
-.Gracias por venir...- aseguró la joven. Sakura notó inmediatamente la tristeza en sus ojos. Una vez le sirvieron el desayuno Seika dijo sin dar muchas vueltas- HE decidido ingresar a la universidad- sorprendiéndole.- Me marcho a vivir con una tía el día después del baile...
Sakura estaba mas que aturdida. Estaba sin palabras. Cuando por fin pudo hacer sentido a sus palabras declaró.- ¿Cuándo ocurrió este cambio de planes?
.-Bueno sabes que mi padre aunque no decía nada, siempre vivía con la duda. Creo que es hora que haga alguna clase de carrera. No seré la hija del alcalde para siempre...
-Te vas en otoño y pasarás las fiestas navideñas aquí ¿no?
La muchacha negó con su rostro.- Si regreso seria en primavera. Para le cumpleaños de papá.
-Es una lástima. Te contaba con una amiga. Te echaremos de menos.
.-Tonterías. Tienes a Tomoyo. Ella siempre ha sido tu amiga. Yo solo he sido un reemplazo mientras ella regresaba,
.-No digas eso. Eso no es verdad. Eres una gran amiga Seika. Eres diferente a Tomoyo. Pero eres mi amiga...
la muchacha estaba tan emocionada por sus palabras que las lagrimas salían por sus ojos. Pero en un momento lloraba con tanta efusión que Sakura se aturdió y se sorprendió. – Muchas gracias por... tus palabras- sollozando.- Ojalá... fueran... todos como tu... Sa... Sakura...
.-¿Qué es lo que ocurre? – preguntó dejando su silla y aproximándose a ella. La muchacha solo lloraba con más fuerza y buscó refugio, abrazándole con intensidad.
A los pocos momentos ella dijo entre lagrimas.- Sakura... ¿Por qué él no me quiere¿Por qué me... "El" me odia tanto?
---------- Continuará.
¡!Happy new year¡Y feliz Día de los Santos Reyes! Jajaja espero que este nuevo año les traiga a todos dicha, prosperidad, deseos cumplidos y muchos ánimos para combatir las inclemencias que son de nuestras vidas… pero ahí están: haciéndonos fuertes y mas independientes.
Hoy les traigo este nuevo capitulo en donde deja muchos puntos suspensivos para los próximos episodios. ¿Quién es que pretende lastimar a Tomoyo¿Quién amenaza a Katsumi¿Qué secretos ocultan nuestros queridos personajes¿Por qué Yue es tan cruel con la pobre chica¿Por qué no le da una oportunidad¿Cuándo Touya sabrá lo de Shaoran y Sakura¿Qué ocurrirá en la susodicha fiesta?
Gracias primero a todas aquellas quienes me hicieron llegar sus preciosas tarjetas navideñas. Las agradezco de todo corazón. Gracias también por sus comentarios y aprovecho para mandarles un beso y un abrazo a todos por su apoyo incondicional y en Dos Vidas quien tendrá actualización la próxima semana finalmente. Hablando de este capitulo empezamos: La fiesta viene y con ella tiempos tempestuosos acerca de las tensiones entre los personajes que no irán como ellos planeaban en sus cabezas. – Tal vez Sakura se salve. – Pero no así los demás. ¿Cómo quedaran formadas las parejas¿Qué llevaran de disfraces¿Qué pasara con ellos¿Quién romperá¿Quién se reconciliara¡Lean el próximo capitulo para averiguarlo!
Así que me despido con un beso de ustedes, esperando su apoyo y hasta una próxima.
Crys.
