•Todos los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama es mía.
He estado ausente por muchísimo tiempo, una mezcla de problemas personales, la Universidad y demás.
Espero sus rewievs, paz.
Capítulo 10: ¿Buenas noticias?
Mientras mi mamá duerme, decidí adelantar mi tarea de Investigación. Estaba buscando en Google algunas cosas y, a la vez, intercambiando mensajes con Edward.
Después de nuestra "discusión" aunque creo que no lo fue ya que casi nunca o mejor dicho no hemos peleado en lo que va de la amistad, estábamos hablando.
Se encontraba camino a una entrevista laboral. El pobre estaba muy nervioso, pero yo solo quería una cosa, que me llamara de esa manera en que en mi rostro se forma una sonrisa y me gusta tanto: pequeña Bella.
Y lo hizo.
Le dije que yo también me encontraba nerviosa, y que el celular en las manos se me resbalaba producto del sudor. Rió. La conversación terminó y supe que debía dejarlo solo. Su momento había llegado.
Sia empezó a llenar el ambiente y era mi móvil que se encontraba a mi lado. Vi su nombre en la pantalla y rocé la pantalla dando en la opción "aceptar".
—Bellaaaaa —sonaba contento.
Buenas noticias.
—¿Qué, ya?
—Sí. Y no sabes…
Me empezó a contar como había sido todo. Primero, había tenido problemas para imprimir su Curriculum Vitae ya que tenía problemas con su impresora y tuvo que salir a una librería para ver si alguien podía ayudarlo. Luego, tomo un carro al cual él detestaba con todo su ser, todo porque tenía que llegar a tiempo y según algunas referencias de personas, ese carro iba rápido.
—Estaba sudando. —siguió hablando. —Pero no sabes. La chica era una colombiana genial, y yo estaba todo canchero. Me sentí bien.
Nunca lo había oído tan feliz como esta vez. Solo me emocionaba más al extremo de derramar un par de lágrimas. Le dije que me sentía muy feliz por él, y era verdad. Él era un buen chico, un poco tonto en ocasiones pero era parte de su encanto.
—Bells, con mi primer sueldo nos vamos a almorzar. —sonreí tontamente.
—Ah perfecto, en Septiembre entonces. —dije sacando cuentas mentalmente.
—Claro, por el día de la Amistad, por la Primavera…
—El día del amigo fue en Julio —le dije.
Reímos nuevamente. Ed había conseguido trabajo. Iba a ser sacrificado, y tal vez hablaríamos menos pero era su momento, momento por el cual yo aún espero y sé que cuando me toque, él estará ahí para mí. Como yo estoy aquí, para él.
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—¿Y cuándo empezarás a trabajar? —pregunté mientras charlábamos en la Universidad.
—Hoy. —sonaba algo emocionado. —Lo bueno es que trabajaré cerca a mi casa, aunque solo descansaré una vez a la semana.
Según la colombiana que lo entrevistó, ganaría un buen sueldo, trabajaría seis horas y descansaría un día. Algo sacrificado y podría llegar a tener menos tiempo para las cosas de la Universidad pero mientras sea por algo bueno valía la pena.
Estuvimos charlando por un rato más, luego siguieron las clases y pude decir que acabó el día. Él se marchó rápidamente y ahora que yo me iría sola, necesitaba alguna manera de no extrañarlo durante esos minutos.
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La voz de Sia empezó a llenar el ambiente. Yo estaba en la computadora y vi el nombre de Edward en la pantalla.
—Bella —dijo. Maneras de que las mariposas revoloteen en mi estómago y una llamada suya.
—¿Cómo estás?
—Bien, salí a comprar un rato. Y aproveché en llamarte…
Estuvimos conversando por un rato. Me contó acerca del lugar en el que trabajaba, acerca de las personas que había ahí y pues nos llevamos mera decepción.
En primer lugar, el sueldo era muy por debajo de lo que le habían dicho. Segundo, el lugar de trabajo era pequeño y el personal le comentó detalles acerca de la empresa que no le parecían adecuados.
Lo que parecía, a primera vista, ser una buena noticia resultó una decepción. Ed se desanimó totalmente y un día le bastó para no volver a pisar esa tienda, sí, puede que necesite el dinero pero no le gustó. Y cuando algo no le gusta, lo deja.
Ya llegaría otra oportunidad, ¿no?
