¡Hola a todos¿Cómo están? Espero que bien...

¡Sí! Ésta vez actualicé bastante rápido, es que tenía la idea a fuego en mi mente, entonces la puse a escribir¡y aquí está!

Espero que la disfruten y gracias por leer...


Capítulo 11

Una Fatal Noticia

Al día siguiente Draco amaneció bastante mejor, aunque Hermione lo obligó a quedarse en cama.

- Me siento bien, Hermione – alegó Draco desde la cama y con Hans a su lado, que miraba a ambos jóvenes extrañado.

- No importa, me quiero asegurar que estés bien y no te vas a levantar de aquí hasta que yo diga.

Draco refunfuñó y sólo miró hacia el lado molesto.

- No me importa que te enojes, Draco – Hermione lo miró con seriedad -. Te vas a mejorar – suavizó su mirada -. Es por tu bien, no te quiero ver enfermo, aparte que el que estés enfermo puede ser bastante malo para tu estado – le miró una mirada significativa y Draco entendió de inmediato. Bajó la mirada, molesto.

- Bueno, yo voy a las cocinas a pedir que te traigan algo de comer. Tengo que hablar con Ron, Harry y Ginny y vuelvo de inmediato – le dio un corto beso en los labios, le acarició el pelo a Hans suavemente y salió de la habitación.

Hans, ve a buscar el Ajedrez Mágico y te enseñaré a jugar – le dijo Draco al niño. Hans se bajó de la cama con rapidez y se apresuró a ir a buscar dicho juego. Draco suspiró y miró por la ventana. Sólo esperaba que Hermione no tardara, ya la extrañaba. Hans llegó con el juego, le sonrió y se preparó para jugar.

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Hermione fue con rapidez hacia el despacho del director, luego de haber ido a las cocinas. Tenía que hablar con él urgentemente. Lo que tenía Draco no era normal, para nada. Estaba bastante preocupada. El que haya visto a Voldemort por segunda vez no era bueno, para nada. Aparte que había dicho que había visto a su amigo Blaise, y lo había dicho de forma tan triste que la preocupó. Aparte que¿qué pasaba con Zabinni¿Por qué no había vuelto al colegio? Tenía muchas preguntas y muy pocas, o ninguna, respuestas. Suspiró y miró a su alrededor preocupada. Necesitaba las respuestas, y quizás sólo una persona, aparte de Draco, las tenía.

Paró al frente de la gárgola en forma de Fénix, pero había un pequeño problema. No sabía la contraseña.

- ¿Pequeño? – se dijo – Más bien enorme problema.

Suspiró molesta y empezó a decir todo tipo de dulces, pero ninguno le servía. ¿Cuál podría ser?

- Café helado – dijo derrotada y sin muchas ganas, pero, para su sorpresa, la gárgola se movió. Ella saltó, feliz, y corrió hacia las escaleras. Llegó frente la puerta de roble del director y la tocó suavemente. Ésta de abrió sola y la joven entró tímidamente al despacho y miró a su alrededor con curiosidad. Estaba llena de extraños artefactos, pero bastante interesantes, a su punto de vista, pero lo que más le gustó, y ya había visto, fue el Fénix que descansaba en su lugar mirándola con curiosidad. Soltó una suave risa y se acercó hasta tocar con sus manos las suaves plumas del ave.

- No sabía que le gustaban los Fénix, señorita Granger – dijo la voz del director y ella miró hacia arriba, donde venía bajando el director -. Siéntese, por favor – apuntó la silla frente de su escritorio y Hermione le obedeció como toda buena alumna. Dumbledore se sentó en su silla y miró a su alumna pensativo - ¿Para qué venía, señorita Granger?

- Yo… bueno yo… - sentía como si la fueran a regañar. Muy rara vez había entrado en el despacho del director en cualquier colegio, y en realidad no era para castigarla, pero ella siempre tenía aquella sensación – He venido a hablar con usted sobre Draco Malfoy.

Dumbledore la miró con seriedad. ¿Acaso ella sabía algo¿O era que tenía problemas con el joven Malfoy? Desde que habían empezado no había tenido quejas, sabía que sólo se ignoraban. "No quiero que ni a Hans ni a Hermione le pase algo, señor, es lo único que le pido" – le había dicho el joven rubio con una mirada realmente preocupada.

- ¿Y sobre qué quiere hablar del señor Malfoy? – la miró con curiosidad bajo los lentes de media luna.

Hermione respiró hondo, buscando las palabras adecuadas.

- Yo sé lo que pasa entre él y Voldemort, y también sé sobre la existencia de Hans – el director se sorprendió de aquella confesión -, y la verdad es que estoy bastante preocupada por Draco – miró al director con la mirada opacada por la preocupación -. Sé que hay algo, sé que Voldemort le hizo algo, sé que Draco tiene algo, y sé que aquello que tiene en la muñeca hace algo más que todo lo que le hace hasta el momento, y quiero que usted me ayude a descubrirlo – lo miró con seriedad y seguridad.

Dumbledore suspiró imperceptiblemente y miró a su alumna. Así que sabía todo. Aquello sí que era una sorpresa para él. Juntó la punta de sus dedos y apoyó ambos codos en el escritorio.

- No sabía que usted sabía todo aquello – le informó con una sutil sonrisa -. Pero yo he tratado de investigar un poco, y la verdad es que ya he descubierto qué hace en realidad lo que le hizo Voldemort al señor Malfoy.

Hermione miró al director con esperanza y se acercó tanto al escritorio que quedó sentada en el borde del asiento de terciopelo rojo oscuro.

- ¿Qué? – Preguntó - ¿Qué es lo que hace en realidad lo que sea que le haya hecho Voldemort a Draco? – lo miró con urgencia. Necesitaba saber qué rayos le pasaba a su novio.

Dumbledore no pasó por alto que Hermione había llamado a Malfoy Draco, y aquello le hizo ver que había algo entre ellos, y supo de inmediato que lo mejor era contarle la verdad, al fin y al cabo ella era la más inteligente de su clase y sabía perfectamente cómo buscar información en cualquier libro, y si no se lo contaba, ella lo sabría de todas formas, lo descubriría aunque fuera lo último que hiciera en su vida.

- Bueno… - el director intentó buscar las palabras adecuadas para la joven. Si tenía alguna relación, cualquiera que fuera, pero que el señor Malfoy fuera importante, tenía que ser cuidadoso en la forma que lo dijera – La verdad es bastante difícil de decir, señorita Granger, pero sé que tarde o temprano usted lo sabrá – la mirada de Hermione se tiñó de preocupación y Dumbledore se quedó en silencio, observándola.

- Señor, por favor, dígamelo rápido – Hermione lo miró desesperada.

- El señor Malfoy… - Dumbledore tomó aire – Lo que Voldemort le hizo al señor Malfoy es… - no encontraba las palabras exactas – El joven Malfoy se está muriendo – Hermione abrió los ojos y la boca sorprendida, impactada, en shock-, lenta y dolorosamente muriendo.

Los ojos mieles de Hermione se llenaron de lágrimas lentamente. Las palabras dichas por Dumbledore se repetían a cada rato en su cabeza."El joven Malfoy se está muriendo" "Muriendo" "Muriendo" "Muriendo". Negó con la cabeza frenéticamente, sin creerlo.

- N… no… us… usted me está mintiendo – murmuró. Se negaba a creerlo.

- Lo siento mucho, señorita Granger, pero es verdad – el director la miró con tristeza -, y, por lo que he investigado, no se puede hacer nada contra ello – Hermione soltó un sollozo que había intentado ocultar.

Hermione respiró hondo y miró al director con los ojos aún llenos de lágrimas. Había ido a preguntarle otra cosa también.

- Quisiera saber por qué Voldemort lo quiere con él.

- Bueno… eso es algo que ni siquiera el señor Malfoy sabe, y creo que aún no es el momento de saberlo – le respondió el profesor mirándola con comprensión -. Sólo sé que lo que le hizo es una forma de decirle que si no va con él, muere. lo está amenazando de forma horrible - la miró y Hermione sólo bajó la mirada -. Le voy a pedir dos cosas – Hermione lo miró con atención, diciéndole que sólo le dijera lo que necesitaba y que ella lo haría -. Necesito que vigile de cerca de Draco y que, por todos los medios, no se enferme, ya que sus defensas están bajando lentamente. Si lo hace, podría ser peor¿de acuerdo? – Hermione asintió y se puso de pie lentamente.

- Bueno, profesor, muchas gracias por su ayuda, pero yo ya me voy – le dijo con voz amarga Hermione.

- Claro – el director se puso de pie y se dirigió hacia la puerta con su alumna detrás -. Si quiere le puede decir al señor Malfoy la verdad, si es que encuentra que lo mejor es guardárselo, hágalo – le dijo y la chica asintió.

- Gracias, señor – le dijo en un susurro y salió rápidamente del despacho del director.

- Lo siento mucho, pequeña – susurró el director y una lágrima cayó por su mejilla derecha.

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Hermione corrió hacia los terrenos del colegio. Necesitaba pensar, necesitaba estar sola, necesitaba ver a su novio. Tantas cosas que quería hacer y todas a la vez. Se paró en medio de un pasillo y se apoyó en la pared, buscando aire que llegara a sus pulmones. Se deslizó hasta quedar sentada, se abrazó las piernas y lloró. Sus sollozos se escuchaban en el iluminado y silencioso pasillo. ¿Por qué¿Por qué él? No podía estar pasando, no, era sólo un sueño, sólo una pesadilla. Los sollozos y las lágrimas escapaban sin control.

- ¿Herm? – escuchó una voz y levantó la vista para encontrarse con los verde esmeralda ojos de su mejor amigo: Harry Potter. Se levantó de un salto y lo abrazó con fuerzas, llorando sin consuelo - ¿Herm¿Qué te pasa? – Le preguntó preocupado, pero Hermione sólo negó con la cabeza, sin parar de llorar - ¿Te llevo a la Torre? – ella negó - ¿A la Sala Común? – Hermione asintió y ambos se dirigieron a la Sala Común de Gryffindor. Al entrar, estaban sólo Ron y Ginny en el sillón que estaba frente el fuego. Al ver a Hermione en aquel estado ambos se pusieron de pie de un salto y Ginny fue la primera en llegar y abrazarla, siendo correspondida por su amiga.

- Amiga¿qué pasa? – le preguntó con suavidad.

- Se… se está muriendo – susurró entre sollozos -, y… y no… no puedo hacer nada – lloró con más fuerzas y Ginny la abrazó sin entender muy bien a quien se refería.

- Herm¿quién…?

- Draco – susurró tan bajo que apenas la escuchó, pero lo hizo, y se sorprendió, y entendió el dolor de su amiga. La abrazó con más fuerzas, dándole apoyo.

- Lo siento – susurró. Pero aún no sabía cómo, si el día anterior lo había visto tan bien.

Hermione se separó de Ginny y se pasó el dorso de su mano derecha por sus ojos, quitando cualquier rastro de lágrimas. Si quería ver a Draco, no quería que la viera en aquel estado. Se preocuparía, aparte que estaba enfermo… ¿Enfermo! Su mirada se opacó por la preocupación. Tenía que verlo urgentemente.

- Rayos, me tengo que ir y no quiero que me vea así – se dijo a si misma refregándose los ojos.

- ¿Quién? – preguntó Ron, pero Ginny le hizo otra pregunta de inmediato.

- ¿Está muy mal? – Hermione la miró.

- Algo. Está enfermo, pescó un resfriado, pero el profesor dijo que aquello podría ser fatal. No quiero que le pase nada – dio por caso perdido lo de quedar sin rastros de haber llorado e iba a salir de la Sala Común, cuando una mano la detuvo, se dio vuelta y se encontró con la comprensiva mirada de Ginny. Ella sacó su varita y la apuntó. Dijo algo y Hermione sintió un cosquilleo en el rostro. La miró interrogantemente.

- No tienes rastros de haber llorado – fue al respuesta y Hermione le sonrió con agradecimiento. Se despidió de los tres y salió con rapidez de aquel lugar.

- ¿De quién diablos hablaban? – preguntó Ron.

- Lo siento, hermano, pero no te lo puedo contar, sólo ella debe hacerlo – le respondió Ginny y se dirigió a caminar por los terrenos del colegio.

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Hermione se dirigió con rapidez a la Torre de los Premios Anuales. Al llegar corrió hacia la habitación de Draco y suspiró con alivio al verlo jugando Ajedrez Mágico. Sonrió enternecida y se acercó a ellos.

- Hola, amor – la saludó Draco y ella le dio un suave y corto beso en los labios.

- Hola – le susurró y se acercó a Hans para darle un beso en la mejilla -. Hola, Hans.

- Hola,Hemy – le dijo él sonriente.

Hermione se sentó al lado de Draco, apoyó su cabeza en el hombro de él y miró cómo Draco le enseñaba a jugar Ajedrez Mágico a Hans. No podía creer que él se estuviera muriendo, era imposible, verlo ahí, jugando, enseñándole a jugar a Hans, con esa hermosa sonrisa. Era imposible. Rodeó con sus brazos la cintura del rubio y lo apretó contra sí. Draco la miró interrogativamente pero ella sólo le sonrió y le dio un suave beso en el hombro. El rubio le sonrió y le acarició los cabellos mientras miraba como Hans pensaba su siguiente jugada, siempre siendo ayudado por su padre adoptivo.

- ¡Gané! – Exclamó el pequeño - ¡Mida, Hemy, le gané a mi papi! – miró a la castaña sonriente y ella le devolvió la sonrisa. El pequeño se bajó de la cama – Iré a jugar en mi pieza, papi – anunció y se dirigió con rapidez hacia ella. Tenía nuevos juguetes y los iba a aprovechar al máximo.

- Gracias por la comida, estaba exquisita – le dijo Draco sonriéndole dulcemente, y ella le devolvió la sonrisa, aunque algo más triste, y aquello no pasó desapercibido por su novio, pero éste prefirió no decir nada. Se recostó en la cama y la casta se abrazó de inmediato a él, apoyando su cabeza en el pecho del rubio.

Hermione suspiró. ¿Cuánto tiempo de vida tendría? Esperaba que lo suficiente como para buscar una cura, porque no quería que él se muriera, no, para nada, ella lo quería vivo, lo quería con ella. No pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas y que dos escaparan de ellos y rodaran por sus mejillas hasta llegar a la polera-pijama del joven Malfoy.

Draco le acariciaba de forma inconsciente el cabello con bucles de su novia. Sabía que le pasaba algo, pero lo mejor era esperar que ella se lo contara. No quería presionarla a decir nada, aunque en el fondo se estuviera muriendo por saber. Sólo insistiría si la viera muy mal, aquello sí que no lo soportaría. Sintió algo húmedo caer en su polera-pijama y se volvió hacia su novia quien, disimuladamente, o eso pensó ella, se estaba pasando su mano izquierda por sus mejillas y ojos, tratando de quitar las lágrimas. Se incorporó hasta quedar sentado y obligó a que Hermione lo mirara.

- ¿Herm, qué tienes? – le preguntó preocupado y ella negó con la cabeza, tratando de ahogar las lágrimas y sollozos que venían – Amor – la llamó suavemente -, no me puedes decir que nada. Sabes que puedes confiar en mí¿cierto? – ella asintió y se volvió hacia él con los ojos llorosos.

- Yo… - trató de articular alguna palabra y no pudo, y sólo pudo soltar un sollozo y dejar las lágrimas libres.

Draco miró preocupado las lágrimas y la abrazó, acunándola y haciendo que ella se sentara en sus piernas que estaban en posición india. Ella rodeó su cintura y escondió su rostro en su pecho, llorando, y Draco sólo la abrazó fuertemente, tratando de consolarla.

- Draco – susurró Hermione -, sólo… no me sueltes nunca, no me dejes nunca – Draco susurró un suave 'Nunca' y ella lo abrazó más fuerte -. Dime que me quieres, que me amas, que nunca me dejarás. Dímelo.

- Te amo, mi amor – le susurró Draco -, te quiero, te amo y nunca, nunca te voy a dejar, nunca.

Hermione levantó la vista y la posó en los ojos de su novio, el cual la miraba preocupado. Se acercó a él hasta estar a escasos centímetros de distancia.

- Yo también te amo – le susurró y Draco sonrió, acortando la distancia y dándole un dulce y apasionado beso, siendo correspondido de inmediato por Hermione.

Hermione lo abrazó fuertemente sin dejar de besarlo. No… él no iba a morir, no quería sentir otros labios que no fueran los de él sobre los suyos, no quería otros abrazos que no fueran los de él, otras sonrisas, otras miradas, nada que no fuera de él.

Cuando ya les faltaba el aire se separaron y juntaron sus frentes, mirándose a los ojos. Hermione le dio un suave beso en los labios y luego en la mejilla, y él sólo sonrió con amor.

- No me sueltes nunca – le susurró.

- No lo haré – le prometió él abrazándola -. Amor – ella volvió su rostro hacia él -, no te lo quería preguntar pero la verdad es que estoy preocupado – ella no lo dejó de mirar - ¿Qué te pasa? – preguntó escrutándola con sus ojos grises.

Hermione se separó un poco de él y evadió su mirada. No sabía si contarle la verdad o no.


¡Fin del cap!

¿Y bien¿ué les pareció¡Sí¡Lo sé! Es bastante trágico lo que le está pasando a Draco... ¿cómo lo harán para que no muera¿O morirá? Eso lo sabrán después... n.n

El cap. iba a ser más largo, pero decidí acortarlo y mejor hacer el otro, que también tengo la idea en la cabeza, así que creo que no me demoraré mucho en subirlo... pero tengan paciencia...

Espero que les haya gustado el cap. y si quieren me pueden dejar algún review...

¡Gracias por leer!

¡Hatsa luego!