Holap. Miles de disuclpas por la demora. En serio estuve muy atariada con las tareas y estudios y lo malo es que tengo exámenes a partir del miércoles, pero pude terminar esta parte del cap. 9. Aquí se las dejo (:


Todo por amor

De citas y salidas II

-¿Le pasó algo a Blaine?-preguntó preocupado.

-No, no. Él está bien-respondió en tono tranquilizador.

-¿Entonces?

-Es que... ¿Te acuerdas que nos contó que estaba saliendo con...Kurt?

-Sí...

-Me preguntaba si un día de estos, ¿Quisieras conocerlo?

La miró con un poco de duda-. Pero si ya lo conozco, sé quién es.

-No me refiero a qué sepas quién es, que lo hayas visto en fotos o que lo hayas visto cuando se iba con Blaine. Me refiero a que converses con él, qué sepas cómo es.

-Pero no lo veo necesario, tú ya lo conoces.

-Sí, pero ¿Y tú?

El ambiente se quedó en silencio por unos segundos.

-Blaine, me comentó de su inseguridad, porque dice que para ti es difícil todo el asunto de su sexualidad.

-Y lo es, Christina. Lo es-su esposa se quedó un poco sorprendida-. Sé que parezco tan convencido de que no me importa, pero en realidad sí, pero trato de apoyar en todo a Blaine. Hasta le permití cambiarse de escuela. Si no lo aceptara por cómo es, no lo hubiera hecho. Pero aún no creo que sea el momento de conocer a Kurt. Por lo menos no por ahora.

-Pero si Kurt es un gran chico. Es el mejor chico con el que Blaine podría estar. Es amable, educado, responsable, y un muy buen amigo. Le importa Blaine. Lo ama. Se le nota en los ojos cuando lo mira. Al igual que Blaine. Son el uno para el otro. Estoy segura que si te dieras una oportunidad de conocerlo pensarías igual que yo.

-Tal vez, pero quiero pensarlo antes de tomar una decisión específica. ¿Podrían sólo darme un tiempo?

Christina lo miró con algo de pena-. Está bien, Dereck. Tómate tu tiempo, pero sólo te pido que pienses en Blaine y su felicidad. A él le haría muy feliz que tú y Kurt se lleven bien-sonrío y con eso salió de la sala de estar.

Dereck se dirigió a su despacho. Cerró la puerta y tomó el teléfono. Marcaría el número de su mejor amigo.

-¿Aló? Residencia Farrow ¿Quién habla?

-Dante, soy Dereck. ¿Está Oliver?

-Sí, en un rato le comunico con el señor Farrow.

Esperó unos segundos.

-¡Amigo!, ¿Cómo estás? ¿A qué debo el honor de tu llamada?

-Tengo una pequeña duda.

-¿Pasó algo? Te noto preocupado.

-¿Crees que deba decírselo ya y luego anunciarlo?

-¿A qué te...?-hubo un silencio en la otra línea-. ¿Te refieres a...?

-Sí.

-Hablé con ella. Me dijo que aún no. Que me mantendría informado. Dice que aún no es un buen momento.

-¿Por qué?

-También se lo pregunté. Me dijo que ella está más cerca de la situación. Que sabe lo qué hace. Que nos avisará.

-Está bien. Confío en ella. Sólo quería saber.

-Bueno, entonces hasta en otra oportunidad.

-Hasta luego-cortó la llamada.


Al día siguiente, Debbie ingresó a McKinley unos 15 minutos antes de la hora acordada. Siguió el camino hasta el auditorio. De alguna manera, se había convertido en su lugar favorito para estar y hacer una de las cosas que más le gustaba, cantar.

Llegó al auditorio. Se sentó en el suelo del escenario, dónde tarareó la canción que practicaría ese día. Unos pocos minutos luego llegó el profesor Schuester.

-¡Oh, que sorpresa! No pensé que llegarías más temprano-expresó mientras dejaba unas partituras encima del piano.

-Es que estaré ocupada más tarde y quería ensayar pronto.

-Entonces comencemos.

Debbie se levantó y se dirigió dónde Will.

-Por casualidad, ¿Sabes por qué John no pudo venir?

-No, no tengo idea.

Pero en realidad sí tenía idea, o sospechaba en todo caso. Había notado que antes de que John hablara con el profesor Schue, había hablado con Meredith. No sabía que había pasado, sólo sospechaba que tuvo que ver en algo.

-¿Viste la coreografía que ensayamos con los demás y te acuerdas las posiciones de algunos?

-Sí, los llegué a ver cuando ensayaban.

-Bueno, lo que quiero que hagas es lo siguiente...

Le explicó las posiciones de los chicos, cuál sería la posición de ella y lo que tendría que hacer durante el número. Para el primer ensayo tendría que cantar la canción acompañada por la banda, pero haciendo expresiones respecto a la música.

-A lo que me refiero es que al cantar hagas alguna que otra mímica.

-Claro, entiendo. Aunque no soy muy buena en eso que digamos.

-No te preocupes. Haz como puedas. Luego te digo lo que podríamos agregar y al final te enseñaré un poco de la coreografía para que puedas acompañar a los muchachos.

Así quedaron y en eso comenzó la música. Debbie se encontraba en el centro del escenario esperando el momento indicado en que tendría que cantar los primeros versos.

Se dedicó a cantar la canción y a dejarse llevar por la melodía. Hacer las mímicas no le fue tan difícil cómo esperaba, pero lo que no se esperó es que cuando terminara el segundo coro, de la nada escuchara otra voz cantando. Miró a la derecha, la música seguía sonando y quién cantaba era John. Cantaba la parte del rap y tenía que admitir que lo hacía bien. De la sorpresa, se había olvidado que en unos segundos le tocaba su parte, pero pudo volver a retomarla sin que nadie hubiera sospechado que se hubiera olvidado.

Al terminar la canción, el profesor Schuester aplaudió acercándose a ellos.

-Lo hicieron bien, chicos. Debbie, tus mímicas están bien. Sólo la última parte, hay que controlar los cambios de nota y John, sólo adecúate un poco más a las pausas en los versos correspondientes. Me alegra que hayas podido venir-terminó sonriendo.

-No podía fallar-contestó simplemente.

-Les doy unos minutos para luego ensayar con sus voces en las partes necesarias-con eso volvió dónde Brad, el pianista.

John se dirigió dónde se encontraba Debbie.

-De seguro que te estás preguntando cómo es que vine.

-Dijiste que no podrías.

-Digamos que arreglé el pequeño inconveniente.

-Lo supuse.

-Cantas bien, en serio.

-Sí, supongo, pero estoy segura que los demás tienen maravillosas voces.

-Sí, los he escuchado cuando han hecho las asambleas, pero tú también, sólo que hay que educar tu voz-dijo sonriéndole y dándole apoyo.

-No creo que sea la única, tú también.

-Es algo que me gusta hacer, pero que siempre lo ocultaba por el miedo a los granizados.

-Hasta ahora no me han lanzado uno, por lo que me ha contado Kurt no quiero ni imaginarme cómo se debe sentir.

-A mí los chicos me han amenazado con lanzarme uno.

-¿¡Qué cla...!

Comenzó a sonar un celular.

-Discúlpame-Debbie se alejó un poco para responder la llamada-. ¿Aló?

-Hola amiga. ¿Qué tal?

-Jane, hola. Bien ¿Y tú? Supongo que también.

-Sí. Quería hacerte una pregunta.

-Claro, dime.

-¿John está contigo?

-Emmm...Sí ¿Por?

-¡Ha! Sabía que iría. Aún sigo sin entender cómo es que estuvo a punto de cancelar su primer ensayo por Meredith.

-¿Le dijiste algo?

-Alguien tenía que hacerle entender. Quiero decir, si en serio Meredith aprecia a John, debe respetar sus decisiones y más si no las puede cambiar, además es sólo un simple cambio de horario. Soy su mejor amiga, tenía que hacerme caso.

-En realidad, no te entiendo-dijo un poco confundida.

-Te explicaré, pero no le cuentes a John que te dije. Confío en ti. Bueno, lo que pasó fue que John me contó que Meredith le había hecho elegir entre ella o el ensayo para el número de la asamblea, porque tienen una cita hoy y era a la misma hora que el ensayo, a las 3 pm. Por eso es que le dijo al Señor Schuester que no vendría hoy, pero hablé con él. Diciéndole que Meredith debía entender y al final, no sé cómo, pero arreglaron para que su cita sea un hora más tarde y ahora es que está contigo.

-Ya veo. Era por eso. Por lo menos están bien.

-Si yo fuera tú no estaría tan tranquila.

-¿Por qué me lo dices?

-El año pasado, John y Meredith se gustaban, pero no se lo decían. Desde ese entonces John era mi mejor amigo y Meredith era muy celosa. No había día en que no me lanzara un comentario indirecto y no me dejaba en paz. Finalmente quiso entender que John y yo somos sólo mejores amigos. Pero algo me dice que no quiere que John este cerca de ti.

-¿Qué?-preguntó sorprendida-. ¿Por qué?

-No estoy muy segura. Sólo es una sospecha por lo que me pasó a mí. Bueno, no te interrumpo más. Hablamos luego. Bye. Cuídate.

-Bye. Tú también.

Desde el día en que se conocieron en la clase de francés, Debbie y Jane se habían convertido en muy buenas amigas. Además Debbie descubrió que la castaña era mejor amiga de John desde hace mucho y que según ella, Meredith no era una persona adecuada para él. Esos comentarios hacían que la ojichocolate dudara de si hizo bien en alentar a John a estar con la pelirroja, pero como dice la frase "Lo hecho, hecho está".

El pequeño tiempo libre terminó y volvieron a concentrarse en el ensayo, siendo ayudados por Will.


Eran las 3:45 pm cuando su teléfono comenzó a sonar. Lo que le sorprendió fue saber quién le llamaba.

-¿Aló?-preguntó como si no supiera de quién fuera el número.

-Blaine, hola. Soy Sam, quería hacerte una pregunta.

-Claro, dime.

-¿Estás libre ahora?

Miró hacia sus lados. Se encontraba en su habitación y hace sólo unos minutos había estado recostado en su cama pensando en la única persona que invadía sus sueños cada noche. Se le formó una sonrisa boba en el rostro al recordarlo.

-¿Blaine? ¿Estás ahí?

Reaccionó al escuchar la voz de Sam-. Sí, sí estoy.

-¿Entonces?

-Bueno... Creo que no tengo nada qué hacer por ahora, aunque...

-Es que Artie, Mike y yo hemos quedado para encontrarnos en el centro comercial en media hora y queríamos saber si quisieras venir.

-...No, no hay problema. Voy.

-Entonces te vemos en la entrada. Hasta luego.

-Hasta luego-cortó la llamada.

Por lo menos, ese día no estaría echado en su cama. Se levantó de su cama y se fue a alistar.


Faltaban 5 minutos para las 4 pm. El ensayo justo había terminado. Will se retiró primero diciéndoles que también tendría una reunión en unos minutos. Los chicos le siguieron hacia la salida, aunque ellos conversaban mientras caminaban por los pasillos.

-¿Y qué harás hoy?-preguntó John.

-Kurt me invitó para salir de compras con sus amigas.

-Ya veo.

Hubo un silencio algo incómodo.

-Puedo hacerte una pregunta, pero ¿No te lo tomas a mal?

-Dime-sonrío como dándole a entender que podía preguntarle con tranquilidad.

-¿Tú eres...?-no sabía cómo hacerle la pregunta sin que sonara como si lo estuviera calificando, aunque de alguna manera lo hacía-. ¿... homofóbico?

-No, a pesar de que la mayoría del equipo de fútbol lo es, yo no soy así. Tengo un primo que es gay y sufre del mismo maltrato que le hacen a Kurt acá, por eso le entiendo, pero no hago nada, porque...-no continuó.

-Porque no querías que nadie del equipo de fútbol te etiquetara.

-Sí, era eso. Aunque ahora ya no me importa tanto eso como antes.

-Lo sé o por lo menos lo supuse.

Ya estaban fuera de McKinley cuando el celular de Debbie sonó otra vez.

-¿Aló?

-Debbie, soy Kurt. Estoy en el estacionamiento. Tenemos que llegar a las 4 al centro comercial.

-Claro, allá voy. No demoro.

-Ok.

Cortaron la llamada.

-Ya me tengo que ir. Kurt me está esperando en el estacionamiento.

-Está bien. Nos vemos el lunes.

-Bye.

Debbie se apresuró a despedirse y se dirigió hacia el estacionamiento. Efectivamente, allí encontró a Kurt apoyado en su camioneta. Y era una linda camioneta a su parecer.

-¡Hola!-saludó alegre.

-¿Qué tal?-saludó Kurt abrazándola.

-Bien. Igual tú, supongo.

-Claro. Tendremos nuestra primera salida luego de la primera semana de clases-anunció mientras abrían las puertas del auto.

Mientras realizaban el recorrido hacia el centro comercial, conversaban de cómo habían comenzado el día.

-Y ahora que conozco a todos los del Glee Club de vista, ¿Quién era Finn?

-El más alto.

-Ahhh Claro. El novio de Rachel. Hacen una pareja tierna.

-Sí, yo diría que sí. Aunque ayer nos arruinaron la cita a Blaine y a mí o por lo menos una parte.

-Verdad, ¿Qué paso? ¿La arruinaron? ¿Una parte? ¿A qué te refieres con eso?

-Ok ok. Te voy a responder, pero una por una sí.

-¿Qué pasó?-preguntó confundida y preocupada.

-Respecto a Finn y Rachel, fueron al mismo café que nosotros. Se sentaron en nuestra misma mesa y Rachel no dejó de hablar en ningún momento. A parte de mandona, es habladora. También tiene sus momentos buenos y todo, pero a veces puede ser algo insoportable. Aunque los dos nos entendemos-dijo con una sonrisa-. Aún así, me molesto que interrumpiera-cambió su mirada a una de disgusto.

-Ya me imagino cómo se han de haber sentido, pero creo que hubo algo más.

-Ciertamente sí, pero no es tan importante-dijo evadiendo el tema.

-¡Oh, vamos! Dime. Si dices que no es importante, no puede ser tan malo.

Unos minutos después.

-Blaine me va a oír. ¡Me va a oír! ¡No, oír no! ¡Escuchar! ¡Me va a escuchar!-exclamaba mientras sacaba su celular para marcar su número.

Por suerte, en ese momento pudo estacionar el auto.

-¡No!-dijo quitándole el celular.

-¡Dámelo! Tengo que hacer una llamada.

-En serio. Ya arreglamos todo ayer. No tienes porque reclamarle.

-Ok. No lo haré. Sólo que en serio es demasiado despistado. Cualquiera responde eso al toque o si quiera se da cuenta que le están coqueteando, pero tienes razón. Si dices que ya se arregló no hay que echar leña al fuego.

-¿No ves? Bueno, ahora sí te devuelvo tu celular-dijo devolviéndoselo.

Salieron del auto rumbo a la entrada principal del centro comercial. Allí ya se encontraban Mercedes, Rachel, Tina, Santana, Brittany y Quinn.

-¡Kurt!-saludó Mercedes dirigiéndose a él para luego abrazarlo- ¡Debbie! ¡Qué sorpresa!-la saludó también y le dio una sonrisa.

-Quise traerla también. ¿No hay ningún inconveniente, cierto?

-Claro que no-respondió Mercedes y las demás estaban de acuerdo con ella.

Entraron al centro comercial y comenzaron a hablar entre ellas y a veces en conjunto. A pesar de que Rachel y Quinn habían tenido el problema con Finn, no se podía evitar que hubiera un dejo de incomodidad entre las dos, pero no era tan notorio.

-Dime, ¿Alguna vez Blaine fue hétero?-preguntó Santana inquisitivamente.

-Ehh...En realidad, no sé. Cuando lo conocí no lo era-respondía Debbie un poco confundida por la pregunta

-¿En serio? ¿No estuviste con él o algo por el estilo?

-No. Sólo somos mejores amigos.

-Ahh-dijo simplemente restándole importancia al asunto.

-Siempre hace esa clase de preguntas-le susurró Kurt al oído-. No es inusual.

-Ya veo.

Se dirigieron a una heladería. Se encontraban conversando. Como Santana había acordado con Kurt, tuvo que contarles lo que pasó en su cita omitiendo la intrusión de Rachel, o por lo menos la parte en que pensaba que su intromisión era la más inoportuna. Algunas se quedaron atónitas por la reacción de Blaine, mientras otras simplemente mostraban decepción. Aunque, Kurt tuvo que aclarar que todo estaba bien y que también tuvo un poco de la culpa al ser tan impulsivo.

Desde ahí entró el tema de los chicos. En ese aspecto, Kurt, Rachel, Mercedes y Tina comenzaron a hablar sobre las clásicas metidas de pata que hacían sus novios y que en serio llegaban a molestar. Los cuatro se dieron cuenta que Quinn, Santana, Brittany y Debbie no hablaban mucho del tema. Al salir de la heladería, les preguntaron sus opiniones respecto al tema.

-Pienso que todos los chicos son unos tontos.

-No sabría opinar adecuadamente. No he salido con alguien.

-¿La niña de la mesa de allá se estaba comiendo un payaso?

-Como sabrán, no he tenido tan buena suerte en ese aspecto.

-En serio-comenzó a decir Santana-, hasta ahora me parece poco creíble que ustedes tres tengan novios y Quinn, Brittany o yo no-aunque por dentro sabía que no le interesaba tenerlo-, tampoco sé como a Mercedes no le fastidia el hecho de no salir con alguien.

-No creo que tener un novio lo sea todo en la vida-respondió Mercedes.

-Tal vez no, pero es importante en la secundario-declaró Santana-. ¿Hasta ahora sigues con ese pensamiento? Yo creo que ni tú misma te lo crees mucho.

-Santana, no quiero...

-Chicas, chicas-calmó el ambiente Kurt mientras se dirigían hacia la escalera eléctrica para bajar-. Opino igual que Mercedes, pero también uno no puede estar solo. Quiero decir, también están los amigos.

-Para ti es fácil decirlo, sales con Blaine-sostuvo Quinn.

-Sí, pero antes de estar con él. No estaba solo. Tenía a mi familia y amigos. Y hasta ahora los tengo, además...

Llegaron al primer piso.

-¿Por qué estamos aquí?

-Porque nos invitaste-respondió Brittany con simpleza.

-Bueno, sí, pero estamos en un centro comercial. Lo importante ahora no son los chicos si no que estamos juntos entre amigos, siendo rodeados por un montón de tiendas que esperan a que vallamos.

-Tienes razón-le siguió Mercedes-. Por algo estamos aquí.

-Ok ok. Tengo que admitir que de alguna manera es cierto-afirmó Santana con una sonrisa-. Las compras solucionan todo.

-¿Qué dicen?

Las demás afirmaron y Quinn tuvo que admitir que también le agradaba la idea de comprar. Estaban a punto de correr hacia las tiendas cuando escucharon a un señor hablar por micrófono. Dirigieron su vista hacia el señor, se encontraba cerca de unos parlantes. Y lo que decía comenzó a entusiasmar a los integrantes de New Directions.


Finn había salido de su casa a caminar, justo después de haber terminado de almorzar. No iría a la casa de Rachel ese día, debido a que le había dicho que tendría que salir, pero aún así sin nada que hacer salió de su casa. Eran las 3:30 pm. En el trayecto se dio cuenta que necesitaba comprar unas baquetas nuevas, porque las otras se habían perdido... ¿O roto? En ese momento no se acordaba, pero fue hacia la tienda de música que se encontraba en el centro comercial.

Se fue caminando hacia allá. No le importó la distancia, al no tener otra cosa que hacer ese día. Llegó en 40 minutos. Subió la escalera eléctrica con camino hacia la tienda.


Un chico de cabellera negra y ojos marrones estaba observando dos guitarras. No sabía cuál de las dos escoger, pero luego de un minucioso análisis que duró algo de 3 minutos, pudo escoger la que le pareció más adecuada. Al buscar la localización de la caja, notó que había un chico alto, quién le resultaba conocido. No prestó mucha atención y se dirigió a la caja. Al llegar, pagó, le dieron el estuche de la guitarra, su recibo y algunas indicaciones para el cuidado del instrumento. Cuando la señorita terminó de explicar sintió que alguien le estaba advirtiendo su presencia tocándole unas pocas veces el hombro. Se volteó y vio al chico que le parecía familiar. Ya de cerca pudo darse cuenta de quién era.

-Hola-saludó Finn-. Tú debes ser uno de los nuevos en el equipo de fútbol y New Directions ¿Cierto?

-Sí, y tú eres Finn Hudson, quarterback y capitán del coro.

-Bueno, co-capitán. Rachel es la capitana. ¿Tu nombre es...Julio, creo?

-Sí.

Finn se dirigió a la caja y pagó por sus baquetas-. Entonces eres nuevo en Ohio.

-Sí, antes vivía en Marion, pero mi familia y yo nos mudamos aquí, por una oferta de trabajo que le dieron a mi papá.

-Ya veo. ¿Y sabes del trato que tienen los del equipo de fútbol con los de New Directions?

-He escuchado un poco de ello.

-Te iré explicando.

Le explicó sobre los granizados, los insultos y etiquetas mientras salían de la tienda.

-¿Sólo por estar en un coro? Yo lo veo un poco inmaduro.

-En McKinley estar en el coro es lo peor que te puede pasar.

-Esa manera de ver las cosas me parece demasiado exagerada.

-Yo también lo veo así, pero ¿No te preocupa ese hecho?

-No voy a dejar de estar en el Club Glee, sólo por eso. Me gusta cantar. Es lo que más me gusta y no dejaría pasar la oportunidad de pertenecer a un coro sólo por una tontería como esa.

-Muy poca gente piensa como tú. Por lo menos, sólo los que se han unido este año.

-¡Finn!

Escucharon una voz de lejos. Los dos miraron hacia dónde provenía la voz. Era Sam, junto a Artie, Mike y Blaine.

-¡Allá voy!-avisó Finn-. Te los presentaré.

Ambos se dirigieron hacia el pequeño grupo y Finn presentó a Julio. Los seis comenzaron a hablar.

-Te había llamado para saber si querías venir, pero no respondiste tu celular-decía Sam a Finn

-Creo que me lo olvidé en la casa-dijo como recordando.

-Por lo que veo, sabes tocar guitarra-afirmó Artie al ver que Julio sostenía el estuche de la guitarra que recién había comprado.

-Sí, un poco. Estoy en práctica.

-La mayoría del Glee Club sabe tocar guitarra, a excepción de...

-Mí, sí ya lo sabemos-repuso Mike-. No tienes por qué decirlo todo el tiempo. Aunque sea, yo soy el que mejor baila de todo el Glee Club.

-Eso nadie lo duda, amigo-dijo Blaine.

En eso escucharon un sonido.