Kazuo, qué fue lo que te sucedió.
¡Jajaja! Si se los digo no me creerían.
Acaso fue Lucy.
No, para nada, acaso la creen capaz.
No, la verdad no.
Fue su fiero guardián.
¿Latís?
Qué demonios hiciste para que él te atacara.
Intenté besar a su amada princesa.
¿¡Qué!
¡Oh, vamos! No me van a decir que no vale la pena arriesgar la vida para robarle un beso a la princesa de Céfiro.
Pues claro que vale la pena.
¡Zaz!
Lo siento, Geo, pero estoy de acuerdo con Kazuo.
Pues a mí no me parece correcto que hagas eso, Kazuo, podría acarrear problemas con Céfiro, Autozam ha mantenido una relación cordial con todas las naciones a partir de la última lucha que tuvimos, y tú arriesgas esa estabilidad por una niñería.
Y lo dice el que es adicto a los dulces, vaya ironía.
Mi afición por los dulces no afecta a nadie, mucho menos pone en riesgo mi nación.
¡Bah! No hice nada malo, sólo intenté besarla y lo que pasó fue que recibí un poderoso ataque del guardián de la princesa, pero ella no me recriminó nada, así que calma, nada pasó.
Podría haberte matado.
No lo creo, es un servidor fiel y obediente.
Claro, pero ama a la princesa, te ataco no por su labor de guardián sino como una reacción lógica de un hombre celoso.
¡Jajaja! Lo sé, de hecho debo reconocer que me siento un poco aturdido por el golpe, pero en verdad valió la pena arriesgarme.
Pero no la besaste.
Pequeño Zaz, eso no implica nada, sé que ella ama Latís, pero él la ha dejado, cierto, sólo necesitaba plantar una duda en ella.
No quiero que lastimes a Lucy, Kazuo, Águila quería mucho a esa pequeña y mi labor es protegerla, en nombre de mi comandante.
Tú comandante soy yo, Geo.
Sabes a lo que me refiero, no quiero ver sufrir a esa niña, siempre ha sido muy buena con nosotros y ayudo mucho a Águila, siempre le estaré agradecido.
Lo sé, sin embargo yo no quiero hacerla sufrir, todo lo contrario, pero no me vas a decir que Latís es el mejor candidato para ella.
Ella lo ama, así que sí.
Por Dios, él la dejó, la mandó al diablo sólo por un estúpido impedimento que ni siquiera existía.
Eso es cierto, Geo.
Zas, no ves lo que Kazuo está ocasionando, él se la pasa de conquista en conquista, en verdad crees que se interese en Lucy.
Bueno, eso fue muy bajo, Geo, Lucy es diferente, tú que pareces conocerme tan bien deberías de saberlo, cuando me he esforzado en una conquista, regularmente ellas vienen a mí.
Esa es la diferencia con Lucy, tú no puedes soportar la derrota, por eso estás haciendo todo esto.
No es así, en verdad, Lucy es diferente, sé que mi fama no me ayuda, pero Geo, Latís no es el indicado para ella, al menos no ha actuado como tal, te juro que si ella prefiere estar con él no haré nada, pero primero dejemos que el espadachín mágico demuestre sus verdaderos sentimientos, quizá lo que yo haga ayude a la princesa, tal vez mis acciones hagan despertar la parte amorosa y romántica de Latís, cuando vea que él es verdaderamente el mejor para ella me haré un lado, lo juro, pero mientras pienso pelear, estás de acuerdo.
Qué dices, Geo.
Sólo espero que nada salga mal, en verdad me preocupa la felicidad de la pequeña Lucy.
A todos, Geo, a todos.
Y de qué creen que hablen.
Da, cómo que de qué, Ascott, pues de su relación.
De la que no existe.
Por qué dices eso, Ascott.
Pues porque es obvio, no existe su relación, nunca existió.
No hables así, Ascott, Lucy ama a Latís y él a ella, seguro pueden llegar a un acuerdo ahora que hablen, creo que eso es lo que les hace falta.
No lo sé, Latís ha sufrido mucho.
Y crees que mi amiga no.
No estoy diciendo eso, Marina, cálmate.
Cómo puedes hablar así, Lucy es la que ha sufrido con todo esto, él la lastimó sin razón alguna, se alejó de ella cuando podían estar juntos y creó y vio problemas donde no los había.
No intento justificarlo, sólo creo que actuó así por miedo, él no sabía lo que ella sentía, además estaba todo ese asunto del pilar, finalmente su hermano murió por amar al pilar de Céfiro.
Claro que sabía lo que ella sentía, no digas tonterías, Ascott.
No son tonterías, Marina, uno nunca puede estar seguro de los sentimientos de los demás, todo puede ser un misterio, es horrible ser despreciado.
Pero él nunca fue despreciado, me consta que Lucy le demostró su amor, además ella estaba enamorada de él antes de irnos un año atrás, y eso nunca cambio.
Cómo podía Latís saber eso.
Si pusiera atención, el muy torpe lastimó a mi amiga por ser un terco, un ciego, un testarudo.
No eres la más indicada para criticar eso, Marina, tú menos que nadie.
¿Qué dijiste, Ascott?
Dije que TÚ eres más ciega y necia que Latís.
De repente había estallado, como si la vida me fuera en ello, aquella niña del mundo místico se la pasaba criticando a mi amigo cuando ella misma estaba ciega, sabía que Marina estuvo enamorada de Clef, pero ahora él estaba con Presea, siempre había pensado que en cuanto ella supiera de esa relación podría voltear sus ojos hacia mí, y aun cuando parecía que lo hacía yo ya no estaba dispuesto a ser sólo su amigo, me enfermaba la idea de que ella me tratara como un niño, yo ya no era más un pequeño, era un hombre y estaba enamorado de ella, qué acaso no lo veía. Sí, la guerrera del agua estaba ciega, y además se sentía con el poder de criticar a los demás, aún cuando ella era peor que todos.
Alguien podría explicarme qué pasó aquí, por qué Ascott actuó así.
¡Marina! Acaso no entiendes que mi pequeño amigo está perdidamente enamorado de ti, no creo que debas estar aquí, tendrías que ir tras él.
Pero… yo quiero mucho a Ascott, me la he pasado con él desde que llegamos, no entiendo.
Y luego dicen que el ciego es otro.
Ya dejen de llamarme ciega, no estoy ciega.
Marina, amiga, te has empeñado tanto en buscar la felicidad de Lucy y en condenar el comportamiento de Latís que no es has notado que Ascott, quien te ama como un loco, ha pasado todo este tiempo intentando hacerte feliz y esperando que te des cuenta de lo que él siente por ti. Ahora te pregunto, tú sientes algo por él.
Si no lo quieres, Marina, y no me refiero a un cariño de amigos, mejor déjalo, él ha sufrido mucho, él sabe de tus anteriores sentimientos por Clef, cree que es nada comparado con el gran mago de Céfiro, pero aún así no ha desistido en su amor, por favor, busca en tu corazón y define que sientes por él, juzgas a Latís por su ceguera, pero tú en todo este tiempo no has podido ver el amor que te profesa Ascott.
Yo quiero a Ascott, en verdad, pensé que él lo entendería, he estado con él todo este tiempo, qué más espera.
También pasabas tiempo con él en su último viaje, sin embargo, al partir ni siquiera lo miraste, tu atención se centró en Clef, él ha pasado un año pensando en eso, y ahora tú pareces sólo tomarlo como un amigo, el pobre Ascott no es insensible, es un hombre con un gran corazón.
Pero es sólo un niño.
Olvidas que en Céfiro nosotros tenemos la apariencia que queremos, Ascott está muy lejos de ser un niño, tú lo sabes, viste su cambio en ese segundo viaje, sólo mantenía su apariencia de niño, con la cual lo conociste, porque para él era más fácil vivir así, de ese modo Caldina se preocupaba por él y lo cuidaba, pero bastó que te conociera para que decidiera verse de una edad aproximada a la tuya y más cerca a su verdadera edad.
¿Es un anciano?
¡Jajaja! Marina, tú no cambias, no, Ascott no es un anciano, sin duda es el más joven de nosotros tres, Latís es el mayor, yo el de en medio y Ascott el más pequeño, aunque claro, como sabes, nosotros no manejamos la edad como ustedes, los años, como ustedes lo llaman, no significan nada para nosotros, pero no quiere decir que seamos todos unos viejos.
Yo… pobre Ascott, he sido tan tonta, yo en verdad lo quiero, lo… amo.
Entonces estás perdiendo tu tiempo con nosotros, así como iba corriendo seguro ya llegó al cuarto sector.
¡No! París, sabes dónde estás.
¿No lo vas a lastimar?
Lo prometo.
En el cuarto de entrenamiento, ten cuidado al entrar, es un mago muy poderoso.
¡Gracias!
¡Mucha suerte, Marina!
Gracias Anaís.
De un momento a otro la tenía frente a mí, con sus hermosos ojos viéndome fijamente, brillaban como dos rubíes, se veía hermosa con ese vestido, se había cambiado para verme, eso me hizo sentir bien, orgulloso, se arreglaba para mí, definitivamente el orgullo de un hombre puede ser a veces muy estúpido, pero cuando una mujer, como Lucy sobre todo, hace esas cosas, esos pequeños detalles, no puedes evitar sentirte halagado.
Era una prenda muy linda, roja, cubría casi por completo su cuerpo, sólo sus brazos quedaban libres de la tela, la tela subía hasta cubrir todo su hermoso cuello de cisne, y se ceñía a su figura hasta llegar al final de su hermoso pecho, de ahí bajaba vaporoso, casi sin tocarla, ocultando lo demás de su perfecto cuerpo, era como si la envolvieran nubes.
En verdad estaba loco por esa pequeña, nunca antes me había sentido así, recuerdo lo que la antigua comandante de Autozam me hizo sentir, pero nada se comparaba con los sentimientos que Lucy despertaba en mí, desde los más hermosos hasta los más peligrosos, aún seguía recriminándome la estupidez que cometí con Kazuo, si tan sólo la hubiera lastimado no me lo hubiera perdonado nunca.
Sin embargo, me preocupaba nuestra conversación, tenía que actuar por primera vez en mi vida tendría que dejar a un lado el caparazón que me cubría para abrirle mi corazón a la persona más importante, no recordaba la última vez que me había sentido así de vulnerable, seguramente fue con mi madre, cuando aún era un pequeño, toda mi fuerza se iba y mi valor se esfumaba cuando se trataba de hablar de amor con Lucy, por qué si la amaba tanto me costaba decírselo, expresarle mis sentimientos con palabras, debía hacer algo, dejar atrás mi imagen de hombre frío y sin sentimientos, tenía que convertirme en el hombre que Lucy quería y necesitaba.
Qué crees que pase con esos dos.
Espero que Marina por fin se le declare a Ascott.
¡Jajaja! Yo espero lo mismo, sabes, Ascott es un joven muy sensible, es tierno y dedicado, Marina no podría encontrar a nadie mejor que él, sobre todo si tenemos en cuenta el carácter tan explosivo de la guerrera del agua, el pequeño Ascott le brindará a su vida ese toque de paciencia, de tolerancia, que a veces le falta a Marina.
Es cierto, Ascott es perfecto para mi amiga, como Latís lo es para Lucy y tú para mí.
Mi amada Anaís. No sabes cómo te amo, me vuelve loco el sólo hecho de tenerte a mi lado.
París, yo… tenerte cerca también me hace sentir muchas cosas, sensaciones que nunca antes he tenido y que no quisiera sentir por nadie más.
Y yo no quiero ni imaginarme al imbécil que se atreviera a hacerte sentir así, lo mataría con mis propias manos, tú eres mía guerrera del viento, lo sabes, ¿verdad?
¡París! Nunca creí que fueras tan posesivo.
No lo soy, sólo contigo, pero me perdonas mi comportamiento, no es así, porque sólo soy así porque te amo, y me vuelvo loco de pensar lo que pasó contigo en todo este año que estuviste lejos, en tu mundo, donde seguramente muchos muchachos te buscaron.
Mi querido París. No pienses eso, nadie podría nunca ocupar tu lugar, tú eres alguien especial.
Eso espero. Anaís, sabes que te amo.
Sí, pero me encanta escucharte decirlo.
Te amo. Te amo. Te amo.
Yo también te amo, París.
Sabes, me siento mal por nuestros amigos, ninguno de ellos es feliz.
Aún.
Sí, tienes razón, aún, espero que su felicidad ya no tarde.
Está cerca, muy cerca, amor, sólo falta que se decidan a ir por ella.
Así como nosotros.
Así es, como nosotros. Sólo nos queda esperar y desearles lo mejor.
Les deseo que sean muy felices.
Yo también.
Estaba de pie, mirando todo sin ver nada, las aves volaban a su alrededor, alguna estaba posada en su hombro como aquel día, mis recuerdos se agolparon en mi cabeza al momento de verlo y mi corazón latía como loco, lo amaba, y si intentaba pensar en lo que me había dicho Kazuo todo me parecía algo sin sentido, él no podía no amarme, simplemente lo veía y recordaba todo lo que había hecho por mí, sin embargo, si iba más allá, acaso Luz no lo había utilizado también para hacerme sentir mal, su indiferencia, su frialdad, todo apuntaba a que no le interesaba y aunque al final de mi anterior viaje había dicho que también me amaba, quien podía asegurarme la sinceridad de lo que había dicho, cómo podía yo sentirme segura de su amor, nunca lo había dicho, sólo había completado mi sentencia, acaso sería tan difícil para él pronunciar un te amo.
Y yo, qué esperaba de él, durante todo un año había pensando en él todos los días, ni siquiera Marina o Anais pensaban tanto en Céfiro y en sus amores como yo lo hacía y sin embargo era yo la que menos señales había recibido de él, Anaís sabía con toda seguridad del amor de París, Marina, aunque ella estaba enamorada de Clef, también sentía algo por el pequeño Ascott, que ya no era un pequeño y era obvio que él estaba perdidamente enamorado de ella, y yo, yo que tenía, sus acciones, es cierto que la gente dice que una acción dice más que mil palabras, pero Latís protegía a todos, me protegía a mí porque era su deber, como ahora era su labor cuidarme, era su princesa, él mi guardián, que sentía en verdad Latís, si tan sólo pudiera averiguarlo.
El verdadero problema es Latís o soy yo, él me besó, él siempre me cuido, me protegió, se preocupó por mí, por qué razón no puedo ver lo maravilloso que es sin esperar un despliegue enorme de sentimentalismo, quizá es así como soy, pero él no, eso es precisamente lo que más me gusta, Kazuo es atento, tal vez demasiado, por otro lado Latís siempre me ha dado espacio, de hecho ninguno de los dos somos muy expresivos, yo tarde mucho en reconocer frente a él mis sentimiento, mi partida fue la que me alentó a confesarle mis sentimientos, sin embargo lo hice, ¿él lo hubiera hecho, de yo no haber dicho una palabra?
Todo era muy nuevo y confuso para mí, la verdad es que Ascott me gustaba, sí, y mucho, pero durante un año había pensando en Clef más que en él, aunque a decir verdad no me había sorprendido la relación de Presea con el mago de Céfiro, se veía bien y me alegraba por ellos, y para ser sincera no había sufrido, el pequeño Ascott siempre había estado ahí para mí, me hacía sentir segura, querida, en verdad me gustaba estar con él y me aterraba la idea de perderlo, pero ¿no sería deshonesto hablar de amor con él cuando aún no podía definir mis sentimientos?
Estaba molesto, enojado, furioso, pero ¿conmigo?, o con ella, no sabía que me había pasado, yo siempre había sido callado y nunca antes había estallado como hace unos momentos, sin embargo sentí que algo hervía dentro de mí cuando ella hablaba de Latís, atacándolo como si fuera un imbécil, él era mi amigo, no podía permitir eso, sin embargo, porque no sólo lo defendí sin mostrarme tan irritado, Marina me confundía, era linda conmigo, le agradaba mi compañía, lo había notado, pero podría ser su eterno amigo, suponía que no, la amaba, aún a pesar de mí mismo.
Ascott, ¿puedo pasar?
No veo por qué no.
Ascott, yo…
No hagas esto Marina, sé que no me amas, en verdad no es necesario que digas nada, al contrario yo debo disculparme por mi actitud, no prometo que no vuelva a pasar, pero quizá en un tiempo pueda verte como sólo una amiga.
Yo… Ascott, eso no es lo que yo quiero, en verdad no lo es.
Entonces, qué quieres.
No lo sé, no puedo decirte que te amo, porque no sería cierto, al menos no en este momento, pero podíamos intentarlo.
Intentar qué.
Pues… quizá podríamos tener una relación.
Gracias, Marina.
¡Ascot!.
No, por favor, déjame terminar, te agradezco que quieras intentarlo, pero no quiero hacerlo, llevo mucho tiempo enamorado de ti, pensando en ti, aún cuando sabía que tú no me amabas que tu corazón pertenecía a otros, al que ni siquiera puedo compararme, sin embargo, no es tu culpa, como ya te dije, espero que algún día pueda verte como sólo una amiga, no será fácil, pero tampoco es imposible.
No, Ascott, por favor, yo en verdad deseo intentarlo, eres un chico muy lindo, contigo me siento segura, querida, amada, yo nunca antes había tenido algo semejante, créeme que te entiendo, así como tú te enamoraste de mí, yo me enamoré de alguien que en mi caso sí es imposible, yo no soy imposible, tú tampoco lo eres, me amas, Ascott, y yo, aunque no puedo definir en este momento mis sentimientos, puedo prometerte que nunca me atrevería a estar aquí, frente a ti, si no sintiera algo por ti, algo muy fuerte, más fuerte que una sola amistad.
Marina… yo… yo no quiero ser sólo tu amigo, ni siquiera quiero intentarlo, prefiero morir en el intento de que te enamores de mí.
¡Ascott!
De nuevo, gracias Marina.
Gracias a ti Ascott, te agradezco que no quieras ser sólo mi amigo, y perdóname por ser tan ciega, prometo abrir bien los ojos de aquí en adelante.
No te preocupes, sólo necesito pedirte algo.
¿Qué?
Dale una oportunidad a Latís.
Lo haré, Ascott, sé que se lo merece.
De nuevo, gracias.
Deja de agradecerme, mejor vamos a otro lado, ¿sí?
Claro, te llevare a un lugar espacial, es un sector en el que te sentirás como pez en el agua.
¡Yupi!
¡HOLA! Este capítulo es un intermedio, espero que lo disfruten, no creen que Ascott es adorable, debo de reconocer que es mi segundo amor, es tan lindo, tierno, con unos ojos hermosos y un cabello adorable.
En fin… sé que se quedaron con ganas de leer que pasa con Latís y Lucy, pero prometo que el próximo capítulo lo dedicaré por completo a ellos, mientras les dejo este adelanto que es una pequeña tortura (también para mí)
Espero sus reviews, ahora actualicé más rápido, me merezco unas palabras, ¿no creen?
Que tengan una excelente semana, les deseo de todo corazón.
PD. Espero no tardarme, pero en caso de que esto suceda, no desesperen, aunque estoy en vacaciones no saben todo lo que los padres encuentran para ponerte a hacer, siempre hay algo que limpiar, lavar, acomodar, etc.
Cuídense y disfruten sus vacaciones (creo que ahora ya todos estamos disfrutando de un ratito de "libertad" y "ocio")
