No le dio tiempo siquiera de pensar en tomar un taxi o echar a andar, Jane la esperaba apoyado en su flamante…lata azul á ía ensimismado, pensando en sus propias cosas, aunque era evidente que ahora lo único en lo que pensaba era en ella, en los resultados de las pruebas que lo habían tenido en vilo tantos días. Se habría quejado de que tardaran tanto e incluso habría insistido en acompañarla, pero entendía que era un momento íntimo y difícil que ella querría pasar sola y siendo como era Lisbon, no le extrañaba nada que quisiera hacerlo de esa forma. La entendía perfectamente. ¿Cómo no hacerlo?

Al llegar a su lado, sonrió y le abrió la puerta del coche. No dijo nada. No preguntó nada. Y ella no se atrevió a romper ese silencio, esa sucesión de movimientos que parecían llevar a alguna parte. Tan desconcertada con los pasados acontecimientos y con el comportamiento de Jane, con el hecho de que la estuviera esperando y con su silencio, que tampoco era capaz de decir nada.

No hablaron durante el trayecto. Tampoco sabía a dónde se dirigían pero estaba claro que él sí. Diez minutos después, ayudados por un fluido tráfico, llegaron a un parque bastante animado en el que bajo un cielo despejado la gente paseaba, jugaba e incluso se atrevían a quitarse la ropa para tostarse bajo el sol de Sacramento. Las fuentes de agua fluían creando un maravilloso y refrescante juego de luces con los rayos del sol.

Jane la llevó hasta un banco en medio de un camino soleado, cubierto de hierba y árboles, no del todo apartado, pero tranquilo. Aspiró el aire como queriendo tomar todo lo bueno de aquel día, todo lo bueno de la vida. ¿Es que quería decirle algo a Lisbon?

¿O se estaba preparando para lo peor? Se sintió mal al instante por haber creado todo aquel desastre, aquella montaña de caos hecha a partir de un grano de arena, de imaginaciones; por no decirle al momento que no debía de preocuparse.

Aunque... se dio cuenta de que no sabía por dónde empezar. Imitó a Jane, tomando todo el aire fresco que pudo, observando a la gente, empapándose del buen tiempo, del ambiente estival.

El saber que no se estaba muriendo, le había quitado un peso de encima, se podía decir que incluso había supuesto un cambio en su vida; quizás incluso una oportunidad de hacer las cosas mejor esta vez, aprovechar más el tiempo. De hecho, tomándose ese momento junto a Jane sin pensar en nada, sin preocuparse, podía disfrutar. Casi no podía creerse que fuera ella quien estuviera allí sentada sin preocuparse de la hora que era, del trabajo de oficina... Una vez más se encontró tomando una profunda bocanada de aire.

Miró a Jane. Seguía abstraído con las vistas y no sabía si decirle ya lo que seguramente él esperaba oír.

Antes de que pudiera abrir la boca Jane tomó la mano de Lisbon y la atrajo hacia sí entrelazando sus dedos con los de ella. Un pequeño gesto revestido de una sobrecogedora ternura y de lo que ella más necesitaba en ese momento : apoyo. El asesor tenía el poder de darle a un solo gesto el significado de todo lo que no podía decir con palabras.

Pasaron el resto del día casi en silencio, observando el agua, escuchando a la gente al pasar y viendo a los niños jugar sin preocupación , incluso cuando comieron perritos y refrescos lo hicieron sin decir más de tres palabras seguidas, como si tuvieran que aprovechar el último día libre, el último día para ellos. A Lisbon no le importó , sería una especie de tregua del trabajo, de todo lo que los rodeaba, de ellos mismos y las cosas que siempre tienen en mente pero que no se atreven a expresar...

Decidió romper aquel efecto de letargo horas después al decirle lo que le había comunicado el doctor por la mañana . Lo hizo sin titubeos , aguardando pacientemente una reacción que no tardó en llegar. Por una milésima de segundo fue capaz de ver el alivio en sus ojos, rápidamente sustituido por una sonrisa prepotente de "te lo dije", una caricia en un brazo y un beso en la frente.

No le sorprendió en absoluto aquella reacción. Era tan Jane. Sin explicaciones, sin preguntas, lo que le importaba de verdad, lo que quería saber, ya lo sabía. Ella estaba bien.