"¿En qué se parece un cuervo a un escritorio? ¿Y de qué sirve un libro sin dibujos ni diálogos? Quizá no tenga moraleja", se atrevió a observar Alicia.
"'¡Calla, calla, criatura!' -dijo la Duquesa. "Todo tiene una moraleja, sólo falta saber encontrarla'"
"Estos versos no tienen pie ni cabeza" Empieza por el principio... y sigue hasta llegar al final; allí te paras"
"La regla es mermelada mañana y ayer, pero nunca hoy"
"Solo que la mostaza no es un pájaro" -señaló Alicia. "Tienes razón, como siempre, ¡con qué claridad eres capaz de decir las cosas!"
Pero cuando el conejo cogió un reloj de su bolsillo y lo miró, Alicia se levantó de un salto. - "¿Un conejo con un reloj? - se preguntó. "¿Y mirándolo?"
Le persiguió por la pradera hasta contemplar cómo se metía en una madriguera, en la cual también se introdujo Alicia, sin pararse a pensar cómo podría salir de allí.
Entré a casa muerta de frío. Con certeza, era más un frío mental que físico; el haber dejado el piso de Darien ahora me parecía una decisión errónea, pero de alguna manera necesaria. Extrañamente, ahora quería esto sólo para mí, y quizá se debía a lo poco concreto de todo. Alguien me preguntaría, ¿qué hay más concreto que el sexo? Y claro, tendría razón en preguntármelo, pero la respuesta sería sin duda capciosa. No hay nada más concreto que el sexo, pero que lo deje a uno parado en un lugar tan raro, cuando las cosas son raras ya de antemano.
Colgué mi abrigo e intenté pensar rápido, esperaba que Ami saliera de algún lugar a cuestionarme con su muy cauteloso tono, pero no pasó. Me quité las botas rojas que traía puestas y caminé con cautela para no despertarla en caso de que durmiera. Cuando estuve en la puerta de mi habitación, vi que la puerta de Ami estaba abierta, pero no había nadie dentro, así que, armándome de valor, la llamé.
-¿Ami?- pero nadie contestó, Ami no estaba… ¡Ami no estaba! ¡Kami, gracias!
Lejos de cuestionarme dónde estaba Ami a esta hora, me fui a la ducha sin parada previa. El agua estaba de lo más caliente, pero curiosamente no me reconfortó tanto como yo quería…creo que ya había mencionado mi teoría sobre la procedencia de mi frío. Como sea, en definitiva me dio fuerzas y mejor humor.
Salí del baño secándome el cabello, cuando oí a Ami.
-¡Oh, despertaste!- me dijo desde el sillón. Yo esperé antes de decir cualquier cosa.- Salí con Diamante a la peluquería, ambos nos cortamos el pelo. Perdón por no avisarte, pero anoche no oí a qué hora llegaste y no te quería despertar.-
Por un momento me sentí como Homero Simpson, analizando cada palabra hasta llegar a la conclusión de que lo que Ami acababa de decir trabajaba en mi favor.
-¡Oh! No te preocupes… igual no estaba pensando en cortarme el cabello.- me tomé un momento para ver el suyo.- Me gustó cómo quedó el tuyo… te queda bien así de corto… ¿Qué se hizo Diamante?- caminé hasta sentarme a su lado.
-Lo de siempre… o sea que tuve que esperarlo por horas.- ambas reímos.
-Eso te pasa por ir con él a la peluquería… ya lo conoces, no sé por qué sigues yendo siempre con él.-
-Porque ambos tenemos el cabello corto y nos crece más o menos al mismo tiempo…-
-Ya, ya… sólo era un comentario, no necesito la explicación científica completa.- me miró mal un momento, pero enseguida rió. Me levanté para ir a mi habitación a vestirme.
-¿Cómo te fue con Darien ayer?- me preguntó Ami cuando iba rumbo a mi cuarto. Me detuve aún de espaldas.
-¿Con Darien?-
-Sí, Diamante me dijo que te llevó al café a verte con él… y bueno… no llegaste temprano, así que de por sí supuse que habías salido con él.- me giré.
-Me fue muy bien, fuimos al cine y a cenar… esas cosas.- sonreí y seguí mi camino sin dejar a Ami hacerme más preguntas.
No quería hablar de nada ni conmigo misma, así que, mientras me vestía, opté por mi ya muy famosa opción en estos casos: el canal de dibujos animados. Y como siempre, el universo era bueno conmigo y Bob Esponja estaba en la televisión. Yo quería vivir en una piña debajo del mar… quizá el universo alguna vez sería bueno de más y me lo concedería.
¿Y si no llama? ¿Y si sí llama?... En mi extraño mundo ninguna opción parecía suficientemente buena, e incluso me planteaba si aquello había sido una buena idea del todo. Si tan sólo pudiera regresar el tiempo y nunca haberme metido en esto… Quería que llamara, claro que quería que llamara, pero al mismo tiempo me parecía más sencillo vivir sin todo este estrés que me atacaba en este momento…siguiendo mi vida como hasta hace un par de semanas, sin pensar de más.
Ahora el problema estaba en si llamaba o no, y en caso de que lo hiciera, ¿qué seguía? ¿Cómo sería verlo después de la noche que pasamos? ¿Por qué me cuestionaba todo esto? Nunca antes me había sentido así de asaltada por las dudas ante una relación, pero es que si lo pensaba bien, esta suponía mucho más que las demás. Si algo salía mal, si no estaba cómoda, si él no estaba cómodo, si lo que sea, él seguía siendo mi profesor, y eso significaba muchas cosas.
Abrí el closet con pesar y me puse unos pantalones y un suéter con cuello de tortuga. Me até el cabello en una coleta alta y me delineé los ojos. Estaba cansada, no tenía nada de ganas de ir a ningún lado ni de hablar de chácharas, pero iría… así que quejarme no tenía ningún punto. Así, intentando seguir en el mundo de mi cabeza, salí de mi habitación, lista para partir, y Ami se levantó del sofá para ponernos en marcha.
Como estando en otro mundo, volví a la realidad cuando estábamos en el restaurante italiano, al lado de la casa. Lita llamó para decir que no vendría, que prefería dormir. Las chicas hablaban, y yo sólo miraba alrededor, y las escuchaba como música de fondo.
-Chicas, ¿ya vieron al chico que está comiendo con la morena en la mesa de enfrente?- comenzó Mina. Era inútil, cuando empezaba con eso, no había quién la detuviera.- Ha volteado dos veces a ver nuestra mesa, pero claro, no es de sorprenderse, independientemente de que su acompañante no sabe combinar su maquillaje con el vestuario, no tiene el busto de Serena, o las piernas de Rei… ¿y qué decir de su cabello? Al menos el mío no tiene las puntas tan maltratadas.-
-¿Tengo bonito busto?- pregunté como en trance, al ser lo único que realmente oí de la conversación, porque noté mi nombre.
-Demasiado notorio con ese escote, querida.-
-Ha, ha, ha.- reí burlonamente para mí misma...traía puesto un suéter de cuello de tortuga…- Si no enseño, no vendo, querida.- terminé, imitando el tono de Mina. Mientras tanto, Ami y Rei tenían su propia conversación.
-Vamos, Ami, no sé de qué te sirve preguntarme esas cosas, no tiene nada de raro. Mi relación es muy normal; nos vemos en la tarde, a veces en la noche, corremos un poco en la moto. Es lindo y ya.- comentó Rei, moviendo su ensalada con el tenedor.- No veo para qué envidiar eso si Taiki parece buen chico, perfecto para ti.-
-Oye, ¿y yo tengo algo lindo?- preguntó Ami. Yo sólo las miraba, sin decir nada.-
-¿A ver, Serena? Mírame directamente a los ojos, ¡ahora mismo!- exigió Mina de repente, y me desconcertó absolutamente.
-Mina.- me quejé.- ¿Qué te pasa?-miré mi comida. Rei y Ami continuaban charlando.
-¡SHH! ¡CALLEN!- demandó Mina nuevamente.- ¡Mírame, Serena y no te hagas la tonta!-
-¡Hey, Aino! ¿Qué pasa?- preguntó Rei, quejándose de sus gritos.
-Es que, ¿sabes, Rei? Taiki es muy seco.- siguió Ami.
-Calla, Rei, y mira a los ojos a Serena, todas miren.-
-¿A los ojos?- repitió Rei, y me miró, yo sólo trataba de esconderme de su escudriñamiento, no quería caer en la cuenta de que Mina había notado lo que yo pensaba que había notado. La verdad es que ni siguiera quería yo misma pensar en eso, me sobrepasaba por completo. Esto era algo que, normalmente, hubiera venido gritando a los cuatro vientos, pero era diferente esta vez.
-¿Ya lo notaron?- emocionada Mina.
-¿Qué tengo?-
-¿Qué tienen de raro sus ojos?-
-Mina, estás tonta.- me quejé como niña pequeña.
-Es que…nunca está animado, y puede que quizá, sea mi culpa.- Ami no dejaba su tema, ojalá las demás me dejaran a mí, y le pusieran atención a ella.
-Vamos, Ami, deja de decir cosas de tu novio que parece que Serena tiene algo, y no veo qué.- zanjó Rei.
-Vale, vale, veamos, ¿te paso algo, Serena?- Ami entró en el tema con su mente científica, si yo digo que no me pasa nada, asumirá que no me pasa nada.
-No tengo nada, Mina está loca.-
-Ya, ahora me doy cuenta.- Ami no cayó en la trampa.
-¿Tú le notas algo?- Rei estaba consternada y muerta de curiosidad.
-Sí…Está con la cara…- comenzó Ami, pero Mina la interrumpió.
-Ay, querida, ese brillo en los ojos es inconfundible, sólo puede significar una cosa, y yo sé muy bien cómo reconocer cuando alguien ha tenido sexo y no quiere decirlo. Lo siento, bonita, pero tu mirada te delata.-
Ante tal declaración, no puede hacer más que reír estridentemente, más por nervios que por otra cosa. Bueno, también por la impresión de que alguien lo notara. No había reaccionado, hasta que Rei fue la que se puso histérica.
-¡AHHH! ¡Serena!-
-Ya lo decía yo.- culminó Mina, balanceándose en la silla, con aire de superioridad.
-Es muy fácil leer a Serena.- bromeó Ami también.
-¿La loca tiene razón? ¿Es verdad?- me inquirió Rei.
-Un poco…puede ser…- confesé aún con las manos en la cara.
-¡JA!- soltó Ami.
-¡Gran Kami! ¿Y por qué yo no lo noté?- Rei seguía en shock.
-Bueno, bueno, ¡habla ya! ¿Quién ha sido tu víctima?-
-Serena tuvo sexo salvaje con el profe.- cantó Ami, en tono de niña pequeña.
-¡UH! ¿Con Darien?- la siguió Rei, que por primera vez lo llamaba por su nombre y no por su apellido.
-¡Sí!-Ami respondió por mí.
-¿¡CON DARIEN!- repitió Rei, anonadada.
-¿Con quién más, Rei?- rebatí molesta.
-¡Esa es mi Master!-
-¡OH, por todos los Kamis! ¡Júralo!- emocionada Mina, dio un golpe en la mesa.- ¡Ah, no lo puedo creer!-
-¡Mina, por fin! El mundo es un volcán, Sere tuvo sexo salvaje con el profe!- la siguió Ami, yo reí, y Reí enseguida la mandó a callar la voz, lo que hizo que Ami se sonrojara.
-Un poquito.- respondí en voz bajita y aguda, con la cara muy, muy roja.
-¿Cómo alguien tan extremadamente estrafalario como tú, puede tener un gramo de intuición, Aino? Me asombras.- A Rei no le había caído nada bien la noticia, ni el hecho de que Mina lo notara y ella no.
-No seas mala, Rei, Mina es muy inteligente.- defendió Ami.
-Es la verdad.- escupió Rei con autosuficiencia, la aludida le mostró la lengua.
-Sí, Mina es muy inteligente, es más, nos va a contar de lo último que ha leído, ¿verdad, Mina?- use mis muy avanzadas técnicas de distracción Jedi…
-¡Lolita! ¡Yo le presté el libro!- respondió el Padwan.
-No, yo digo de clase…- seguí, no quería comenzar una charla sobre un libro así, que bien podría guiar nuevamente a mi situación.
-Para Lolita, está pasada de edad.- comentó Rei, cruzada de brazos y mirándola por encima del hombro.
-Calla, Rei, no hablamos de mí en estos momentos…Yo sé que tu hombre no te complace en la cama como se debe y que por eso siempre está amargada, pero ese no es el punto. A ver, Serena, dinos ¿te gustó? ¿Qué tal lo hace? Y lo más importante… ¿de qué tamaño lo tiene?-
-Mina, eso es lo de menos, quiero saber si es tan excitante en el sexo como cuando besa.- pidió el Padawan.
-No, mejor que Mina cuente de su libro, aunque sea de Lolita.- Lolita, a fin de cuentas, no se había enredado con su profesor…. ¿Lolita?... parecía un buen disfraz para la fiesta de Haruka y Michiru…
-¡Al demonio con el libro!- gritó Mina y todo el restaurante volteó. Rei hizo un gesto de desaprobar sus modos.
-Serena, cuenta ya, quiero saber.- apremió Ami.
-Mina, no sabes, estuve horrible…soy una vergüenza…- Mina asentía atentamente y decía "ahá, ahá".- Me quedé quieta, quieta como piedra…me puse tan nerviosa…No sé qué me pasó…no lo culparía si no me vuelve a llamar.- confesé trágicamente y acabé por recostarme en la mesa y taparme la cara.
-Ya tendrás tu momento de demostrarle lo buena Diosa del sexo que eres, total, es su primera vez juntos.- opinó Ami.
-Mmm… no pudo haber estado tan mal.- comentó Mina incrédula.
-Para mí no estuvo mal porque es un dios, ¡Un dios! Pero seguro que él se moría del aburrimiento.-
-Entonces, seguramente para él no estuvo mal. Quizá el hecho de verte nerviosa haya sido más excitante para él…Ten en cuenta esto, Sere querida, si es un Dios, seguramente está acostumbrado a hacerlo con toda clase de mujeres…no dudes que el haberte puesto nerviosa fue algo muy satisfactorio para su ego masculino.- el veredicto de la Doctora Corazón…muy bonito…
-¡Uf! Mina, gracias por recordarme que seguramente se acuesta con miles y que le hacen de todo.-
-Sí, Mina, gracias, ya le bajaste las pilas.- imitó mi tono Rei.
-Serena, estamos de acuerdo que los hombres sin compromisos no practican la monogamia, pero no tienes por qué desanimarte, él no tiene pinta de ser un mujeriego empedernido…-
-Pues práctica tiene, eso es seguro.-
-Ahí lo tienes…él tiene pinta más bien de ser acosado por las mujeres…- terminó Mina y todas la miramos como queriendo matarla, ¿es que no se da cuenta de que la embarra más? Aunque no puedo decir nada, probablemente es verdad… y es que es tan exquisito…
-Está tan bueno…no saben…Si con ropa se ve que te mueres, sin ropa…- me mordí el labio.
-Lo imagino, me doy una idea.- asintió Mina con la mirada perdida en su mente, imaginándose a MI hombre.
-Sabe exactamente qué hacer, cómo hacerlo….lo inunda todo… me volvió loca literalmente.-
-Serena, debes tener algo en cuenta, ¿crees que de tu parte él se llevo la impresión de que te gustó?- siguió la loca con su análisis.
-No hay pierde, creo… bueno…intenté no ser muy escandalosa, más bien no podía ni hablar…estaba muy nerviosa y completamente extasiada.-
-¿Y qué fue lo primero que te dijo cuando se despidieron? Eso es importante.-
-Eso sí…es verdad. Mina, tú sí que sabes de esto.- apoyó Ami, Rei sólo seguía cruzada de brazos rolando los ojos.
-Que me llamaría en la tarde.-
-¿Ves? Eso significa que estuviste increíble…- opinó Ami, pero hizo silencio al ver que Mina quería hablar.
-Vale, entonces él tuvo la iniciativa de hablarte, si lo hace y cumple, es señal de que no sólo le gustó y le sigues interesando, sino de que quiere más.-
-Ami… de verdad que parecía que fuera virgen, ¡esto no me pasa a mí!- Ami rió con ganas.
-Buena esa… tú virgen…- siguió riendo. Mina y Rei hicieron un gesto burlón como de "qué ternura".
-No puedo imaginarlo.- soltó al fin Rei con una risa contenida.
-¡Duda!- alzó Mina la mano y me giré para verla.- Cuando se despidieron, ¿se besaron?-
-Sí, casi no me decido a irme por ese beso.-
-Eso es importante.- apoyó Ami.
-Buen punto.- habló Rei como quien no quiere la cosa.
-No es lo mismo una despedida superficial de un simple "adiós, que finalizar la promesa sellándola con un beso… A mí parecer, querida, sólo estás nerviosa porque es la primera vez que un hombre te puso nerviosa…valga la redundancia.-
-Eso sí, pero Mina…tú me conoces…esto no me pasa.-
-Cariño, siempre hay una primera vez.
-Mina, normalmente soy otro tipo de pareja sexual, no una vieja aburrida…- comenté con pesar.
-¿Sexo oral?- me preguntó Mina.
-No… -
-¡Qué desperdicio! ¿Cómo pudiste olvidar tu especialidad? Serena, trofeos como esos no se desperdician, pero estoy segura que no lo pensaste en su momento y ahora te arrepientes…- Mina parecía que quería torturarme más que animarme.
-No. No pensé eso, ni pensé nada, y claro que me arrepiento… Y por supuesto que lo quiero hacer, pero no podía… no me atrevía…-
-Ahhh… qué enternecedor…- Mina fingió ternura.
-¡Mina! ¡Deja de burlarte y dime algo alentador!-
-Bueno, si habla ya tendrás oportunidad de demostrarlo luego, ¿no crees?-
-Si llama…- repliqué nerviosa.
-Y hay muchas posibilidades de que lo haga.- intentó Rei zanjar el tema. Nos quedamos en silencio unos segundos, y yo me recliné hacia Mina, poniendo mirada macabra.
-¿Sí?- me cuestionó con la misma mirada que yo.
-¡La tiene enorme!- todas rieron.- ¿Ahora con qué cara lo voy a ver en clase si no dejo de pensar en eso un segundo? Bueno, además de la vergüenza de follar mal.- pero la respuesta de Mina siguió por la línea de la tortura.
-Y no pudiste disfrutarla como se debe, qué idiota debes sentirte.-
-No me ayudas, ¿sabes?- le dije con un poco más de humor.
-Deja ya de hacer una tormenta en un vaso de agua, ¿quieres? No serás ni la primera ni la última alumna que se lleva a su maestro a la cama.- salió Rei de la nada, con un comentario que nadie se esperaba, y menos de ella.
-Sere.- me llamó Ami y me giré hacia ella.- No te preocupes, ¿qué pretendías? ¿Piensas que le vas a hacer de todo a la primera? Deja que las cosas se den, conócelo poco a poco, disfrútalo poco a poco.-
-Pues…pensaba en que quedara a gusto e impresionado… Lo último que quiero que piense es que soy una niña.- al parecer no había forma de que mi estado enfurruñado saliera de mi ser… ¡Frustrada sexual, abandona mi cuerpo, no te pertenece!
-Como yo te digo, ya tendrás oportunidad, Serena. Esas cosas se dan, si lo estás planeando muchas veces no sale.- cambió Mina su tono horrible.
-Por esto, y por muchas cosas más, acostarse con profesores no es lo que deberías de estar haciendo.- Rei volvió a la normalidad, y enseguida regresó a su comida.
-Pues eso… a esperar a que llame para saborearlo.- intenté sonar graciosa y más animada, no me quedaba más.
-¿Ves? Vislúmbrate en eso, y seguro que todo sale bien. ¿Verdad que sí, Mina?- me aconsejó Ami.
-Así es.- concordó Mina, y yo abrí la boca para replicar algo.- Ya, ya, Serena, deja de buscarle el lado malo. Te gustó y a él igual y te va a llamar, y lo repetirán y mejor.-
-Las dos veces que van hasta ahora no estuvieron nada mal…- comenté con picardía.
-Dos veces…nada mal…- asintió Mina.
-¿De qué te quejas?- insistió Rei.
-Ya se los dije, es por el profesor, no por el sexo.- reiteró la loca.
-Como sea, prefiero mil veces esto que al imbécil de Neflyte.- me sonrió Rei como quien no quiere la cosa.
-¡Hay que pedir cervezas!- se emocionó Ami.
-No, nada de cervezas, empecemos con lo bueno.- decidió Mina.- ¡Querido!- llamó al camarero.- Querido, tráeme una margarita con hielo doble.-
-Yo quiero el Martini más seco que te encuentres.- pedí.
-Mmm… Quiero una caipiriña doble, por favor.- ordenó Ami y todas miramos a Rei.
-Yo me tengo que ir… tendría que haber estado ayer en Osaka.-
-Es verdad, ¿por qué no te fuiste?-
-Porque no, Serena tonta, porque no….- o sea, por Zafiro… ya veo, ya…
-Vale.- levanté las manos en señal de paz. Nadie parecía querer discutir al respecto, ni necear para que se quedara, y cuando se empezó a despedir, nos dimos cuenta de que el camarero seguía ahí.
-Querido, se me antojaron también unas cerezas. Sorpréndenos y tráenos algo digno de una orgía.- le guiñó Mina un ojo al camarero.
-Mina… de aquí sales con arreglo.- negó Ami con la cabeza, divertida.- Yo quiero ser tan atrevida como Mina y como tú, Sere.- yo casi me atraganto con su comentario, pese a haber estado girada mirando cómo Rei salía por la puerta.
-¿Cómo?- atiné a preguntar… hoy sí que el mundo estaba de cabeza. Ami asintió con vehemencia.- Vale, nada más que a ver si tú salvas nuestro nombre y te pones un buen revolcón.-
-Ok, esto empieza a gustarme.- se talló Mina las manos.- Veamos, Ami…- la interrumpí.
-Primero que nada, necesitamos conseguirte un vibrador.- propuse riendo.
-Buen inicio.- me secundó la loca.
-Y unas pelis porno, y unos libros eróticos y un novio que se muera de calentura.- seguí con mi lista.
-Eso del novio con calentura lo veo difícil. Taiki parece no tener sangre en las venas, ni en ningún sitio.- reí.
-Sobre todo en algún sitio…-
-Ami, veamos qué tan atrevida puedes ser.- la miró Mina y la tomó de las manos sobre la mesa.
-Bien… ¿atrevida? Pues… no sé, ¿qué tal luzco?-
-Toma mi bolso y date un retoque de maquillaje en el baño, desabrocha los botones superiores de tu blusa lo suficiente para que en el escote se vea parte de tu sostén, usa la diadema que traigo en la bolsa, y cuando salgas del baño quiero que, con la seguridad que nunca has mostrado, regreses a la mesa y les guiñes el ojo a los chicos de la mesa de al lado. Supongo que si haces lo que digo no podrán evitar mirarte, así que manos a la obra.- se talló las manos, Ami dudó.- Vamos, vamos, Ami, no lo pienses. Para ser atrevida no hay que meditarlo, sólo hay que hacerlo.- apremió Mina aplaudiéndole y arrojándole su bolso a las manos a Ami. En la cara de Ami se veía claramente la duda y miraba embelesada el bolso.
-¡Sí! ¡Vamos, Ami, sólo por un momento no pienses, es un juego!- la animé, emocionada. Esto parecía mucho mejor que estar sumida en mis pensamientos.
-Bien, lo haré.- se levantó con la decisión más ausente que presente, pero se levantó.- Ahí voy.- se dirigió al baño. Mina y yo nos quedamos en silencio, quizá ambas teníamos demasiadas cosas en la cabeza y no queríamos entrar en discusión ni en reflexión. Si yo le preguntaba cómo estaba, quizá activaría un botón equivocado, y si ella me preguntaba, más allá de la tontería, cómo estaba, quizá pasaría lo mismo. En este punto, en este tipo de situaciones, es donde más cómoda me sentía con Mina y con ella más que con nadie más; ella sabía el límite entre la tontería y el interior cavernoso cuando uno prefería que se quedara como interior.
-Mina, mira, ahí viene Ami.- la saqué de sus cavilaciones y ambas reímos.
-¡Oh! ¡La están viendo!- se emocionó.- ¡Kami! ¡Cómo cambia con el maquillaje!
-¡Le están viendo el trasero!- apoyé la cabeza en la mesa porque no podía contener la risa y tampoco era cuestión de que esto pareciera un circo.
-¡Vamos, Ami, gira!- dijo Mina en voz baja.- ¡Míralos, Ami, míralos!- Ami guiñó un ojo a los chicos de la mesa y siguió caminando hacia nosotras con una media sonrisa en los labios.- ¡Sí, eso es, nena!- por fin, llegó a la mesa, lentamente se sentó.
-Hola, ¿qué tal?- nos saludó como si nada.
-¡Me encanta!- grité entre risas.
-¡Ami, felicidades, cariño! ¿Cómo te sientes?- le preguntó Mina.
-Me tiemblan las piernas.- confesó ella, perdiendo momentáneamente la pose.
-Tranquila, dale un trago a tu copa… o te dejan de te temblar, o se te olvida que tiemblan.- sugerí muy inteligentemente.
-Recuerda caminar con un pie frente al otro, como si siguieras una línea recta, y con la espalda más erguida, te dará más seguridad, pero lo hiciste divino. Los pobres de la mesa de al lado no podían dejar de babear.- la animó Mina, y enseguida llegó el mesero con nuestra orden.- ¡Uy! Querido, esto está divino.- exclamó con voz de orgasmo.- Oye, guapo, pero no me has dicho cómo te llamas.- le dijo justo cuando estaba por irse, y yo sólo me llevé la mano a la cara, negando con la cabeza… No sé por qué no me sorprende… Cuando el pobre mesero de pudo zafar del ataque de Mina, ella y yo nos dispusimos a tomar, pero Ami de repente ya no estaba tan animada.
-¿Qué pasa, cariño?- le pregunté.
-¿Por qué no funciona nada de esto con Taiki?- respondió consternada.
-Porque esto fue una actuación, Padawan. No se supone que seas así siempre, sólo que te atrevas a sacar tu propia personalidad atrevida.- le dije.
-Es que, se supone que tenemos algo, pero no hay avances…- se sonrojó… creo que iba comprendiendo a qué se refería.
-Entonces, quizá haya que sacar el lado salvaje de Taiki.- dijo Mina alzando las cejas.- Déjale ver que la muñeca de aparador puede darle más diversión que una muñeca inflable.
-Tienes que preparar el ambiente, presionar en el lugar adecuado…y luego no hay quien los pare.- le guiñé un ojo.
-Pero es que siempre se detiene… saca algún pretexto como que hay que estudiar, o algo así…- resoplé al escucharla…
-Por si las dudas, podemos ponerle un estimulante en la bebida, eso le quitará la pena.-
-¡Mina!- exclamé.
-Lo sé, querida, soy brillante.- me dijo como si en verdad creyera que su idea había sido buena y que yo la apoyaba.
-¡No necesitamos hombres drogados!- seguí.- ¡Necesitamos bestias sexuales por naturaleza!- eso sí que era una idea genial, no las mamarrachadas de Mina.
-¡Ay!- se quejó como si le hubiera pegado.- Es sólo para que se ponga las pilas, no para que Ami se lo dé todos los días…-
-Pero debería ponerse las pilas solo.- la regañé.
-Aunque, Ami, podrías considerarlo como medida extrema si no cede.- siguió Mina con su tontería, para callarse enseguida al ver mi mirada.
-¿Saben? Me preocupa, realmente me preocupa…. Si las cosas no avanzan, creo que termino con él.- afirmó, pero buscando reafirmación de nuestra parte.
-Oye, Ami, quizá el problema no eres tú sino él… ¿no has pensado que quizá las mujeres no son lo suyo? O sea, ¿y si es gay?- no puede ser, yo me muero, ¿por qué me llevo con esta gente?
-Mina, tú ves gays por todos lados, ¿no serás gay tú?- le dije de muy mala gana, pero como siempre, ella no nota lo que no quiere notar.
-No querida, me gustan demasiado los hombres.- contestó riendo.
-En serio, creo que en verdad soy yo la que no funciona.- siguió Ami, y esta vez en verdad traté de hacer caso omiso de Mina y centrarme en Ami.
-No, Ami, no va por ahí.- negué.
-Me revienta no saber por qué pasa esto y por qué no me gusta lo que está pasando.- siguió.
-Yo creo que sólo es muy tímido, o que no es dado a entrar muy pronto en ese tipo de intimidad… y creo que está bien para ti… es decir, alguien que vaya con cuidado a alguien que se te tire encima desde la primera vez.- si bien mi opinión no era digna de ser plasmada en ninguna compilación escrita, sí era mucho mejor que las cosas que Mina me interrumpía para decir.
- ¡Cállate, Ami! Lo primero que debemos hacer es quitarte ese completo de "Todo yo, mi culpa yo, y eso"… Mujer, acabas de hacer que cuatro hombres se alborotaran como mandriles con sólo verte, ¿acaso crees que no funcionas? ¡Por el Kami!- bueno, detesto cuando Mina se pone así, pero es cierto que tiene un punto…sólo si quizá pudiera decirlo con otro tono, serviría de algo y no sólo para algunas risas.
-Sólo necesitas algo de técnica…- comencé.- De esa que no se aprende en los libros.- guiñé un ojo.
-¡Al diablo la técnica! ¡Debes darle un ultimátum! ¡O te dice qué diablos tiene o lo dejas, así de simple!- ¡joder! Esto parecía más bien una pelea a ver quién tenía mejores ideas que una sesión de "ayuda"… y estaba comenzando a desesperarme, no estaba yo para estar peleando con Mina… en realidad, tampoco estaba para buscar soluciones a los problemas de los demás, pero menos aún así…
-¡Mina!- casi grité.- ¡Pareces Rei!-
-No, Serena, es la verdad.-
-Mira, mejor escucha esto…- traté de mantener la calma y empezar de nuevo.
-¡No miro nada!- me contestó Mina, aunque ni siquiera me dirigía a ella.
-Ami, tienes que tener un poco de tacto y tener claro a dónde quieres llegar para que él también lo pueda notar…- ignoré a Mina, pero al parecer hoy venía insoportable.
-No, Ami, no escuches a Serena, hazme caso a mí: si él no pone de su parte, lo obligaremos, le meteremos miedo.-
-¿Cómo? ¿Que no me haga caso?- esto ya se estaba poniendo personal, ¿qué le pasaba a Mina hoy? ¿Cómo podía pasar de ser una persona perceptiva a ser una completa idiota?
-¡Eso es muy truculento!- casi grité.- Carajo, deja de interrumpirme y de decir estupideces… déjame exponer mi punto, y luego tú expones tus estupideces y que Ami decida.- está bien, creo que pasé un poco… y Ami…ella sólo nos miraba intermitentemente y trataba probablemente de encontrar alguna lógica en nuestra tontería. Pero claro, en la posición en la que estaba Mina, los hombres le importaban un pepino, pero yo, en mi posición, quería encontrar una solución esperanzadora, quizá para darme esperanzas a mí misma con mis cosas.- Ami, no puedes tener una relación basada en truquitos y presión.- dije de una vez, mirando a Mina con cara de "Tómala". "Serena, ¿alguna vez te escuchas?" me dije…
-¡Si Ami no está cómoda, que se lo diga! ¿Por qué ocultarlo? ¿Por qué intentar gustarle?- rebatió, nuevamente para mí y no para Ami.
-¡Yo no digo que se lo oculte! ¡Sólo digo que hay un periodo de adaptación en una pareja nueva!-
-¿Saben qué? Yo siempre he dicho que los problemas de una pareja son de dos, así que no sé ni por qué me preocupo. No tengo madera de pareja y por consiguiente, tampoco de asesora de parejas. Ami, te deseo toda la suerte del mundo, y si de verdad es el indicado, ¡ojalá que te responda antes de que el mundo se congele otra vez!- suspiré con cansancio… ¿por qué justamente hoy todo se tenía que volver personal?
-Mina por la tangente.- dije con sarcasmo.
-¡Qué tangente ni qué nada!-
-¡Sí, la tangente!- repetí.
-Tú, preocúpate porque Darien no te ha llamado, ¿ya viste la hora?- abrí la boca para responderle, pero muy tarde me di cuenta de lo que en realidad dijo, y ningún sonido salió. ¿Cómo se atreve? La miré con ganas de matarla, y sin poder decidir qué decirle, porque, claro, no sabía ni qué pensar al respecto. Mina se había, ahora sí, pasado tres pueblos. Ami notó la tensión e intervino.
-Ya, ya, tranquilas… esto no era para acabar así.-
-Gracias por recordármelo, Mina. Pero no te preocupes, eso ya me preocupa, no tienes por qué restregármelo… puedo preocuparme por dos cosas a la vez.- le dije seria, ignorando a Ami… bueno, no ignorándola, simplemente defendiéndome por mí misma. Mina se quedó también serie, cruzada de brazos, tomando de su bebida y mirando hacia otro lado.
-Hagamos algo, yo voy a salir mañana con Taiki y voy a intentar cambiar mi estrategia, y tú, Serena, con calma… puede ser que no llame hoy, pero eso no significa nada.- respiré y con todas mis fuerzas intenté sonreírle a Ami. A fin de cuentas, no la habíamos ayudado nada a resolver su problema, y ahí estaba ella, intentando resolver lo mío.
-Ya…descuida, Ami… ese no era el tema…que haga lo que quiera…- negué con la cabeza, con el humor arruinado completamente de repente, mirando a la mesa.
-Te va a llamar, sólo no creo que sea hoy… Siempre he admirado tu potencia, pero debes calmarla en ese momento.- reiteró el Padawan, y yo asentí por vicio.
-Recibí una llamada ayer.- dijo Mina de la nada y tanto Ami como yo nos callamos completamente.- De Armand… - completó, y entonces el silencio fue sepulcral. Levanté la mirada para ver a Mina, sin poder decir nada. Claro, en circunstancias así, nunca íbamos a llegar a nada, cada una con problemas, cada una en un estado no precisamente celebrable… Me sentía como una estúpida, Mina no solía hablar mucho de estas cosas, y yo levantándole la voz…- He pensando en retomar el contacto con él, pero no sé… No sé cómo sería verlo después de tanto tiempo… La última vez le grité que no quería volverlo a ver en mi vida… Me siento terrible. Nunca pude decirle que en realidad no lo odiaba, que sólo estaba celosa…- siguió, intentando que las lágrimas no le ganaran.
-Mina, creo que lo sabe.- intenté consolarla. Ami asintió.
-Esas cosas cobran perspectiva con el tiempo.- secundó Ami.
-Eras casi una niña… No pretendas compararte ahora con aquello.-
-Creo que eso me afecta hasta hoy… que si no lo resuelvo, quizá nunca…- negó con la cabeza y no terminó la idea, sólo se quedó mirando a la mesa. Después de Neflyte, la entendía bien.
Nos quedamos las tres calladas unos minutos. Creo que ninguna sabía qué decir. Las tres estábamos no de la mejor manera y las tres necesitábamos consejo, cosa que no iba a salir de la mejor manera en el estado en el que estábamos. Pienso también que las tres lo entendíamos. Pagamos la cuenta y decidimos irnos a casa a ver una película. Quizá estar acompañadas era lo que necesitábamos, mucho más que hablar o cualquier otra cosa. Nuevamente, al parecer, la cosa de abstraerse era lo mejor que se había inventado en el mundo. Lástima que no creo que se pueda vender…nos haríamos ricas… "Abstráigase por 8000 yenes"…
Entramos a casa, dejé mis cosas en mi cuarto y me puse cualquier cosa para estar más cómoda. Mientras tanto, Ami y Mina ya habían escogido una película, y estaban acomodadas en el sillón con unas mantas y un bote de helado… ¡Que el Gran Kami las premie de por vida!
-¡Quítate esa faldita! ¡Quítatela!- gritó Mina con la boca llena a la pantalla con Brad Pitt vestido de Aquiles… Ami y yo sólo asentimos como bobas, era excelso…era mejor que Porno. Podría ver a ese hombre 24 horas al día en cualquiera de sus facetas… Podría ver a Darien 24 horas al día… Mmm… Darien con una faldita así… Darien no me ha llamado…
Brad Pitt de repente ya no parecía ser suficiente, y mi humor cayó en picada superando la velocidad de la gravedad; sí, sí, ya sé que eso no se puede, ¡pero soy filósofa y no física! No pude evitar fruncir el ceño y comenzar un ciclo de pensamientos nada edificantes, pero, realmente, ¿cómo no iba a ciclarme? Analicemos los hechos: Serena se puso un poco borracha con Darien ayer en la noche. Serena fue a casa de Darien sabiendo perfectamente a qué iba. Serena quedó como una tarada y se comió sus palabras cuando lo que debería haberse comido era otra cosa. Teniendo lo anterior en cuenta, Darien no llamó a Serena, como era lógico y normal.
No voy a decir que mi visión de los hechos no sea parcial y dramática, pero ¿qué más se puede esperar de alguien como yo en un momento así? Quizá en verdad mi actuación fue tan nefasta que una llamada parece incluso ridícula… quizá para él sólo se trataba de sexo…pero, si así fuera…no…no creo…eso no…
Una sensación abrumadora de malestar me invadió. Me sentí por momentos desesperada, ansiosa, atada… Desde siempre, la sensación que más puede conmigo es la incertidumbre. El no saber me enferma, me desarma, me quita completamente la capacidad de ser, de razonar… ¿Por qué coño dice alguien que va a llamar y no llama? ¿Por qué se me ocurren mil pretextos para que la situación no sea pinte tan pesimista? Tengo un optimismo tan forzado, por un lado, preocupándome, y por otro pensando que seguro que su departamento se inundó, que o lo raptaron los extraterrestres…
¿Por qué dice que va a llamar si no va a llamar? No lo entiendo, no me lo esperaba, no me lo explico, ¡y punto pelota! Si algo tenemos los japoneses y los alemanes en común, misma cosa que probablemente nos llevó a la guerra juntos, es que nos tomamos todo muy en serio, y tanto aquí como en Alemania, "voy a llamar" significa eso precisamente.
Me puse de pie de repente, y enseguida me gané las miradas de Ami y Mina, pues mi determinación para levantarme no coincidía con lo que hice después: absolutamente nada.
-¿Tienes pulgas en el culo?- comentó Mina riendo.- Deja de asustarnos y siéntate a ver a Aquiles.- yo no respondí, sólo me quedé aquí, esperando a ver si la fuerza se me iba y caía sentada nuevamente. Ami puso pausa a la película y me jaló del brazo para que me sentara.
-Estás pensando den Darien, ¿verdad?- sólo asentí como ausente.
-Serena, el que no haya llamado no significa nada, seguro que llama mañana…- siguió el Padawan.
-Es que ya ni siquiera me importa pensar en que llamará mañana, me imagino que es probable que lo haga, pero me molesta en demasía que no llamara hoy cuando dijo que lo haría.-
-Bueno, es humano, aunque tú pienses que es un Dios, y quizá tenía muchas ganas de llamarte en la mañana y más tarde sólo quiso estar solo y ver la televisión o algo, esas cosas pasan y no tiene nada que ver contigo.- la frase magistral del día de Mina había llegado, como siempre, tiene unas cuantas cosas coherentes que decir de vez en cuando, y eso me parecía lógico…
-Tienes razón, pero igualmente pudo haber llamado para decir eso…- seguí en mi necedad.
-Sí, Serena, ¿cómo se iba a escuchar eso? "Te llamo para decirte que no quiero verte hoy"- imitó Mina a Darien y yo reí.
-Bueno, se escucha mejor que nada… además, la cosa no es decir que no me quiere ver, sino quizá proponer algo para mañana o…- ambas asintieron y Ami me abrazó.
-Ven, vamos a hacer Hot Cakes para cenar, no me digas que eso no suena bien.- y en verdad que sí sonaba bien.
Nos olvidamos de la película y nos fuimos a la cocina a acompañar a Ami mientras cocinaba. Comimos hasta sentirnos mal y pensamos por un breve momento en poner las cosas más interesantes y hablares a Mal y compañía, pero ante la primera negativa, cortesía de Lita, decidimos dejarlo por la paz y regresar a la película. Cuando acabó, decidimos que habían sido suficientes horas para el día de hoy y nos encaminamos a la cama. Mina se fue con Ami a su cuarto y yo al mío. Acomodé la ropa que me había quitado en la mañana y hace un rato, cogí un libro para adormilarme y me metí en la cama. Cuando estaba por ponerme a leer vi que mi teléfono parpadeaba y lo cogí enseguida; tenía un mensaje.
No caí en la cuenta de nada hasta que vi el nombre de Darien en la parte superior… Darien… ¡Darien me había escrito! ¡No lo había escuchado porque el móvil estaba en mi bolsa en esta habitación! Por el Kami, ya estaba más que emocionada y ni siquiera había empezado a leer el mensaje.
"Siento mucho no haber llamado antes, Pandora, me quedé dormido toda la tarde y desperté hace poco... ¿Quieres ver una película o hacer algo mañana? No tiene que ser una o la otra…hahaha…"
Como colegiala me dejé ir hacia atrás en la cama, con una sonrisa estúpida en la cara. Se quedó dormido, sólo era eso… sí tenía ganas de verme, pero se quedó dormido…se quedó dormido… Qué bien suena, ¿no? Se quedó dormido…
Quise gritar de repente, pero decidí quedármelo para mí, quería quedarme algo para mí, joder… bueno, también quería evitar el "te lo dije" de Mina… pero mi felicidad de repente fue sustituida por una sensación de nerviosismo… ¿y ahora? No le contesté…habrá pensado que me enfadé…que soy una caprichosa…que…que… ¡¿Dónde está Rei cuando uno la necesita?
Me obligué a ponerme en modo Tsukino-tranquilo, o en su defecto en modo Hino-normal. Ok, no le respondí porque no había visto el mensaje, es un contratiempo normal y común, como el que tuvo él, y así se lo diría. Cogí el móvil para escribirlo, pero me di cuenta de la hora…quizá lo despertaba si le escribía…y además no contestaría seguramente hasta mañana de todos modos… Dejé el aparato sobre el buró y me metí en las sábanas, y me obligué a tranquilizarme para dormir sin sueño y para convencerme de que en verdad no pasaba nada, sólo dos contratiempos en el mismo día.
Al día siguiente me desperté sola y, como siempre, un poco tarde. No había ruido en la casa, lo que me pareció muy raro dado que Mina estaba aquí. Antes de levantarme de la cama cogí el móvil de nuevo y volví a ver el mensaje de Darien… Tenía tantas ganas de responderle y de verlo de nuevo… Salí de la cama y fui a la cocina, donde Ami y Mina ya preparaban el desayuno.
-¿Cómo es posible tanto silencio?- les pregunté al entrar, pero ninguna me hizo mucho caso. Ami estaba absorta entre preparar la comida y leer el periódico, y Mina estaba como ida, parecía más dormida que despierta. Siguiendo la tendencia general, continué en silencio, mientras sacaba unos botes de jugo del refrigerador y los cubiertos de un cajón. Unos minutos después todas desayunábamos, y yo le respondía a Darien.
"Haces bien en sentirlo mucho, pero no puedo martirizarte más porque ayer dejé el móvil lejos de mí y no vi tu mensaje hasta muy tarde…así que estamos iguales. ¿Puedo escoger aún la opción de hacer algo hoy?"
Volví a leer el mensaje antes de presionar el botón de "enviar"… sí, creo que sonaba bien. Por fin lo envié y me quedé con una sonrisa tonta en la boca que Mina notó pronto.
-¿Y esa sonrisa? ¿Acaso le estamos escribiendo a Darien? ¿Acaso Darien nos escribió antes y merecía una respuesta?- me preguntó con un tono muy sarcástico.
-Sí.- contesté con la boca llena, y antes de que pudiera regodearse, le quité las palabras de la boca.- Y sí, me lo dijiste.- me miró mal por no haberla dejado terminar, pero enseguida reímos y Ami, como siempre tan prudente, sólo me sonrió.
Cuando terminamos de desayunar, Ami y yo decidimos que Mina tendría que lavar los trastes. Bueno, era evidente que Ami había cocinado, así que no iba a lavar, y yo tampoco quería hacerlo, así que decidí yo que Mina lavaría y Ami me secundó, así que salí corriendo de la cocina a la ducha… si pensaba hacer algo hoy, estaría bien empezar por ducharme y vestirme… Dejé el móvil al lado de la ducha… era una tontería, pero quería estar pendiente de la respuesta de Darien, aunque no pudiera contestar ni nada…
Salí de la ducha sin mensaje, pero con menos mugre, y eso siempre está muy bien… y bueno, también con mejor humor. Después de lo de ayer, mi optimismo forzado estaba a mil, y quizá Darien se estaba duchando también, o paseando a Fritz o cualquier cosa…pero hoy seguro que nos veríamos.
Me puse crema y salí del baño enredada en la toalla para cambiarme. Me puse a elegir la ropa interior, tratando, para qué me engaño, de verme sexy pero no planeada… haha… Podía pasar cualquier cosa... Escogí unos bóxers pequeños y ajustados, y un sujetador gris, del mismo color que el resorte de los bóxers… se veía bien. Y ahí estaba yo, admirándome felizmente en el espejo, cuando la puerta de mi cuarto se abrió con un gran estruendo, azotando contra la pared. ¡Ya está! ¡Ahora sí que ha llegado Terminator, el mundo como lo conocemos ha acabado! ¡Los Marcianos llegaron ya! Pero cuando pude superar el susto y ver cuál era el alboroto, me di cuenta de que era mucho más cercano a lo que decía de lo que yo esperaba. Rei estaba hecha un manojo de nervios, empezaba a hablar y no terminaba y daba vuelta como loca.
Yo no entendía lo que pasaba, pero sí entendí que estaba medio desnuda y que esto era una situación tipo May-Day. Cerré la puerta y me senté en la cama, esperando a que Rei se calmara y dejando el tema del medio desnudo de lado. Como la marciana no se calmaba, tuve que tomar cartas en el asunto.
-¡Rei! ¡Qué pasa!- subí la voz desde la cama.
-Hino está aquí, en Tokio…- la miré de lado sin entender.
-Tú eres Hino… tú estás en Tokio… Espera, ¿no tenías que estar en Osaka?- seguía sin entender nada.
-Sí, tenía que estar, pero no fui, y ahora el gobernador Hino está aquí, y quiere comer conmigo.- terminó, dejándose ir en la cama. Ahhh…ahora todo tenía sentido, y no por eso el problema era menor, sino todo lo contrario.
-¿Tu…tu padre está en Tokio? ¿Y quiere verte?- tartamudeé y Rei sólo levantó la cabeza para asentir.
-Serena, tienes que salvarme de esta, por favor. Ven a comer con nosotros, las cosas irán mucho más civilizadas si estás tú.- en verdad, Rei estaba histérica y muerta de miedo.
-Rei, con todo respeto, nunca mi presencia ha detenido los exabruptos de tu padre…y seguro que no le viene nada bien que llegues conmigo a la comida.-
-No, no…vamos a estar en un sitio público, no puede perder la compostura, además, me dijo que podía llevar a alguien de confianza, y ambas sabemos que se refiere a ti.- suspiré con pesar.
-Vale, te acompaño. ¿A dónde vamos a ir a comer?-
-No lo sé, pero ya sabes qué tipo de sitio será… Por favor, vístete lo más rápido que puedas, Ishido estará aquí en media hora.- el buen Ishido, el chofer del padre de Rei.
-¿Aquí en media hora? ¿Diste por hecho que iba a ir antes de preguntarme?- sabía que lo haría, pero de todos modos, no era manera de hacer las cosas.
-Discúlpame, Serena, pero no podía presentarme sola…sabes cómo es, y más después de que no fui a Osaka este fin de semana.- traté de quitar mi cara de mala leche, entendía a Rei, ella quería quedarse aquí con su novio y sus amigos a disfrutar el fin de semana.
-Vale, me cambio y estoy lista antes de que llegue Ishido.- me levanté de la cama y Rei también, y se dirigió a la puerta. Justo en ese momento sonó mi móvil, y la pantalla marcaba el número de Darien. Rei se quedó parada, esperando a que contestara.
-Anda con Ami, ahora salgo.- le dije y cerré la puerta antes de contestar. Quería hablar a solas con él. Suspiré y contesté.- ¿Moshi, moshi?-
-Buenos días, Pandora, ¿ya despierta?- se sentía tan bien escuchar su voz… Me senté en la cama y me relajé un momento, sonriendo y moviendo mi pie en el suelo.
-Claro que ya estoy despierta, ¿qué cosas piensa de mí, Doctor? ¿Que duerno hasta muy tarde?- ambos reímos.
-La verdad es que sí, por eso no te llamé antes, pero luego vi tu mensaje, y pensé que quizá te habías caído de la cama.- oí cómo tomaba un sorbo de algo, seguro que era café… y yo muy gustosa me caería de la cama si él cayera también conmigo.
-Debiste de haber llamado antes.- dije de repente con pesar. Sí, así Rei no me hubiera encontrado aquí ya… o ya tendría planes… bueno, eso no…porque igualmente los cancelaría, y sería más difícil.
-¿Por qué? ¿Ya es muy tarde para ti y tienes que ir a la cama?- rió de nuevo, pero desgraciadamente no era broma; no lo podría ver hoy.
-Es que surgió algo, y ya no podré hacer otros planes hoy.- carajo, odio a mis amigas.
-¿Qué pasó? ¿Está todo bien?- no, no estaba bien…yo quería pasar el día contigo…
-Sí, bueno, yo sí estoy bien, pero Rei tiene un problema en el que necesita que la ayude y no puedo zafarme, ya le dije que sí…- seguía con un inmenso pesar en mi voz.
-¿Es algo de la universidad? ¿Quieren que las ayude?- sonreí para mí. En verdad se escuchaba como que quería ayudar, y eso me hizo muy feliz, pero para mi desgracia, eso no se podía.
-Muchas gracias, pero esto es más de índole familiar.-
-Y entonces no te veré hoy…- por un momento se oyó tan decepcionado como yo.
-No, lo siento… en verdad quería…- no supe cómo terminar la frase.
-No te preocupes, Pandora, tu amiga tiene una urgencia y hay muchos más días.- dijo tomando otro sorbo y sonando normal de nuevo.
-Sí, eso creo…- me forcé a sonreír, esperando que la sonrisa se escuchara en mi voz.
-Es que así es.- reímos y nos quedamos un momento en silencio.- Entonces, creo que Fritz me tendrá para él solo todo el día…- reímos de nuevo.
-Le tengo envidia a Fritz.- y esta vez la sonrisa salió por sí sola.
-Yo también, está echado, con la panza en el suelo, y no se preocupa por nada… pero, en honor a la verdad, envidio más a Rei.- ay, su retórica, su maldita perfecta retórica.
-Créeme que no le tienes envidiar en casi nada, pero ya luego te contaré.-
-Muy bien, entonces te veré mañana en clases, y quizá se nos ocurra algo para después, ¿no?- oh, sí, no pasaba nada, nos veríamos mañana, podía irme tranquila a la comida con Rei, y mañana tal vez tendría a Darien para mí sola.
-Muy pertinente, Doctor, como siempre.- fingí tono propio.
-Claro que muy pertinente.- reímos.- Hasta mañana, Pandora.
-Hasta mañana, Darien.-
Colgué la llamada y me quedé un momento más sentada. Suspiré y me levanté, dejando atrás toda la llamada. En la noche tendría tiempo para repasarla mentalmente y fantasear, pero ahora, había "elegido" ir con Rei, y tenía que estar ahí mentalmente también. Escogí rápidamente algo para ponerme. Unos pantalones negros, una blusa de cuello de tortuga del mismo color y unas botas color camello…sí, eso bastaría. Me apresuré al baño a secarme el cabello y a maquillarme. Bendito sea el ruido de la secadora que cubría los gritos de Rei de "Serena, apresúrate" "Serena, se hace tarde"… Traté de ignorarla y no salir a gritarle que había dejado de ver a Darien por ir con ella… bueno, creo que nunca haría eso realmente, y que además no serviría de nada, pues, como bien se demostró, ella sabía de antemano que yo lo haría, y creo que ella lo haría también…con más malas palabras que yo, pero lo haría.
Me hice un moño bajo con raya en medio, elegante y sencillo, me pinté una línea en los ojos, me puse un poco de vaselina roja en los labios y ya estaba lista. Regresé a mi habitación por el abrigo y la bolsa.
-¡Ya, histérica! ¡Ya estoy lista!- le grité al aire mientras salía de mi cuarto ya con mi bolso en mano.- Y mira, me vestí decente.- dije dando la vuelta
-Sí, eso veo. Aún en contra de tus costumbres, parece que causarás buena impresión al gobernador Hino.- bromeó ella, al parecer de regreso a su humor normal, cuanto menos aparentemente.
-No es como que vamos a ver al emperador, ¿sabes?- le seguí el tono.
-Bueno, semejante, el protocolo es casi igual de estricto.-
-Lamento comentar que, aunque respeto mucho a tu padre, ¡no es el emperador!- probablemente el emperador era más laxo.
-Eso lo sé yo, pero parece que él no… Lamento de verdad haberte llamado así como así, no estaba planeado nada de esto; es uno de sus monitoreos de rutina de mi vida, aunque él diga que es "Convivencia Padre e Hija" porque hace mucho que no nos vemos y no fui a Osaka.- bajé la cabeza un momento, intentando no mostrar que no había llamado, había llegado, y que en verdad esta vez me pesaba el plan que había cancelado para ir con ella. Hoy era importante para mí ver a Darien, pero también sé cómo son las cosas con Rei y su padre, y sé que no necesitaba mis achaques ahora… eso sí, de la culpa hoy en la noche nadie la libraba… Levanté la cabeza y sonreí.
-Lo sé, pero mírale el lado chistoso, ¡seguro que vamos en limusina!- comenté lo primero que se me ocurrió, y que además en verdad era muy gracioso. El tipo de vida de mi familia no era de limusinas, y siempre estaba bien sentirse como en una peli surrealista de vez en cuando.
-Claro que iremos en limusina, Ishido debe estar a nada de llegar… no sé cómo te puede gustar todo eso, es horrible.- hizo cara de asco, y tenía razón.
-Yo sé que es horrible, pero es como estar en una obra de teatro.-
-Bien, entonces repasamos el guión.- me dijo mientras se ponía el abrigo y se ponía en pose.
-¿Lo ves? Hasta guión tenemos.- opté por seguir por el camino de lo chistoso para tratar de animarla, pero por desgracia para mí esto no era la vida real, y para ella sí.
-Sí, sí, tienes razón, es barrocamente horrible, pero no me queda más… Volviendo al guión, luego de las fórmulas de cortesía y de preguntarte por tus padres, el gobernador Hino tratará de llevar la charla al terreno de los estudios…-
-Y yo diré que nos va muy bien y que las tesis van perfectas, ¿no?-
-Muy bien, señorita Tsukino, respuesta correcta. Y ahora, por el millón de dólares, cuando te pregunte qué hacemos para divertirnos y quiénes son nuestros amigos, tú dirás…- abrió mucho los ojos, implicando que respondiera correctamente.
-¿Mmm? ¿Vamos al café y nos reunimos en casa? ¿Ami, Mina, Lita… y Diamante?- yo cerré un ojo como intentando adivinar.
-Ahá, y algunas veces Mal, a él le tiene cierto aprecio también… porque además no me creerá que llevamos una vida de monjas precisamente.-
-Claro, claro.- comenté, asombrada de repente por la capacidad mitómana de Rei… no sabía que para mentir se necesitaba tanta gracia, y mejor tenerlo en cuenta de ahora en adelante, ya que al parecer mi época de mentir a mis padres recién había comenzado ahora y no en la adolescencia… para mentir hay que crear todo un universo factible al parecer, no sólo ocultar o mentir sobre un hecho… interesante…
-Otra cosa, a Ante mejor no lo menciones, la vez pasada mi padre no se quedó con la mejor impresión, y ni cómo explicarle que Ante normalmente es bien portado, pero que ese día tenía dos vueltas más de cuerda…-
-Ok, Ante no, Mal sí…- asentía y negaba sin sentido con la cabeza.
-Sí, algunos amigos, así nada más.- claro, nada más… espero que no pregunte nada más…
-Entendido, Capitán.- hice el gesto militar con la mano en la cabeza.
-¡Muy bien, Serena!- me regresó la burla, pero con tono de abuela tierna.
-¡Soy la mejor alumna! ¡Le voy a decir a mi profesor que me dé un premio!- como adolecente pestañeé e hice un gesto soñador, pero la cara de Rei se transformó.
-¡Serena! ¿Cómo pude olvidarme de ese pequeño detalle? ¡Espero que entiendas que Chiba no existe en este mundo!- juro solemnemente que ni pensé en Darien cuando hice el comentario anterior…y si Rei conociera lo que yo conozco de él, nunca, nunca, nunca osaría referirse a nada de él como pequeño… hahaha…
-¿Darien no existe?- fingí tristeza y ganas de llorar
-¡No en este mundo!-
-¿Darien no existe?- seguí con el gesto de sorber el llanto.
-¡Obvio que no, Serena Tonta!- comenzó a desesperarse.
-¡Claro que no se lo voy a decir! ¿Quién me crees?- cambié de tono, a uno más normal y de que su comentario estaba de más.
-Por si las dudas, como últimamente tienes la cabeza en otro lado, repetiré mi punto: si le dices a mi padre que te acuestas con tu profesor, a pesar de lo mucho que te estima y a tus padres, no va a permitir que su hija, o sea yo, vuelva a ser amiga de alguien con tus costumbres poco edificantes.- estuve a punto de decirle lo mal situada que estaba mi cabeza como para cancelar a Darien para ir con ella, pero su expresión me partió de risa, y no pude mantenerme enfadada.
-¿Poco edificantes?- repetí mientras reía.
-Sabes que yo no creo eso, pero por desgracias Hino Keitaro es casi un Daimio de la era Tokugawa, así que mejor no tentar a la suerte…- volvió a empezar a ponerse nerviosa, y eso cortó mi broma. Miré el reloj, era hora, sería mejor comenzar a bajar.
-¿Lista?- pregunté abriendo la puerta del departamento.- Porque yo sí.
-La verdad no, pero no hay otra forma. Sere, gracias en verdad por ayudarme, te debo una.- sonreí de lado y ella también.
-Tranquila, yo estaré ahí para salvarte de cualquier cosa.- no sabía cómo, ni sabía tampoco cómo podía mi presencia resultar tranquilizante, pero aquí íbamos.
-Lo sé, y lamento si estropeé alguno de tus planes… En verdad te debo una.- dijo sinceramente, y yo sólo asentí.
-Ya que tienes tantas ganas de deberme algo, págame no haciendo menciones poco edificantes de Darien en una semana…-
-Lo pensaré de acuerdo a tu actuación.- los cambios de humor de esta mujer son impresionantes, hace un rato hablaba como gatito muerto de miedo, y ahora otra vez es la reina marciana… pobre Zafiro…
-Romeo, Romeo…- grité con tono teatral mientras salíamos a las escaleras.- ¡Auch! ¡No me empujes!
-¿Qué prefieres un empujón o un Seppuku si llegamos tarde?-
-Como a mí no me tocaría, con toda sinceridad te puedo decir que prefiero tu muerte sanguinaria.- dije tranquilamente mientras bajábamos.
-¿Sí? A veces pienso que yo también.- respondió en el mismo tono, como hablando del clima.
El camino fue muy tranquilo, demasiado para mi gusto. Ishido era de las personas más amables que conocía. Era el hombre que más horas al día pasaba con el señor Hino, cosa que no le deseaba a nadie, y aún así siempre tenía una sonrisa y unos modales impecables. También era sumamente discreto, nunca le contaba al gobernador las gamberradas que solíamos hacer en la limusina cuando nos subíamos, pero esta vez Rei en verdad estaba nerviosa y no estaba la atmósfera como para jugar a Paris Hilton. Esta vez no era como las anteriores y sospecho que tenía que ver con su relación con Zafiro que, aunque no lo dijera, se estaba tornando importante para ella y su padre no debía ni oler siquiera nada al respecto. Por un momento pensé que podía entenderla a través de mi relación con Darien, pero la situación de Rei era más desesperante sin duda. Mi relación era peligrosa por un rango definido de tiempo, mientras fuéramos profesor y alumna, pero no más allá de eso, y si no fuera por eso, no tendría razón para ocultárselo a mis padres, pero Rei tenía que ocultar eso y todo lo demás que la hacía ser ella.
Llegamos por fin a un impresionante restaurante francés que yo no sabía que existía en Tokio. Rei me repitió mil veces que me necesitaba sobria, e Ishido nos abrió la puerta, cuestión completamente innecesaria, pero obligada para él, y bajamos. En un último intento por hacer sonreír a Rei, me puse a hablar en francés pedante con el recepcionista, cuya reacción fue extra amable y lame culos cuando le dijimos que la reserva estaba a nombre de Hino Keitaro.
Rei no rió, sólo se limitó a seguir al hombre hasta un salón privado, y antes de entrar alcancé a susurrarle "respira" y ella lo hizo, como un último recurso-deseo de paz. El gobernador estaba sentado de espaldas a nosotras, pero enseguida oyó la puerta se puso de pie y sonrió. Primero saludó a Rei con un muy robótico abrazo-palmada, correspondido de la misma manera por Rei.
-Serena, hija, ¡qué gusto me da verte! Hace mucho tiempo que no tenía el gusto de saludarte…creo que desde la fiesta de año nuevo en Villa Hino. ¿Cómo están tus padres?- me saludo con una leve palmada en el hombro.
-Hino-sama.- me incliné.-Muchas gracias, es igualmente un gusto verlo. Mis padres están bien, como siempre.- sé que el hombre era casi un ogro, pero conmigo siempre era muy amable…quizá era porque cuando murió la madre de Rei mi madre la adoptó casi, e hizo de todo para que se sintiera acompañada. Una vez que pasaron las fórmulas de cortesía, como les decía Rei, todos nos sentamos.
-Reiko, hiciste muy bien en invitar a Serena, justamente a eso me refería con lo de traer a la comida a una amiga de toda tu confianza.- sí bueno, a eso y a que tengan a alguien que rompa la tensión que ninguno de los dos sabe manejar.
-Claro, Otou-san, sabes que nadie es más que mi confianza que Serena.- respondió Rei con tono amable, lo cual me tranquilizó…si las cosas seguían así, cabía la posibilidad de salir de aquí con todas nuestras extremidades completas.
-Gracias por aceptarme en su comida con Rei, Hino-sama.- sí, sí, hagamos todos como que yo vine a convivir lindamente con la familia feliz.
-Al contrario, Serena, a ti por aceptar. Tuve que mover muchos compromisos para estar aquí, pero no me arrepiento, no tenemos mucho tiempo para compartir Rei y yo.- desde que murió Akane, creo que ninguno de los dos supo llevar el dolor de la pérdida, y el espacio que se generó entre el gobernador y Rei creció tanto que ya no era realmente salvable. Un silencio incómodo tomó lugar, y el señor Hino siguió.- Pero díganme, ¿cómo va la escuela?- yo miré de reojo a Rei para que se tranquilizara, yo recordaba mi línea.
-Muy bien, como siempre, ahora con un poco más de carga por la tesis, pero todo marcha por bien camino.-
-Rei me comentó que se graduarán juntas.- dijo mientras ordenaba una botella de vino.
-Sí…- dudé un momento… ¿ensayamos esta línea?- Estábamos pensando en hacer una fiesta de graduación juntas, todas nosotras… bueno, si no le molesta.- ay…creo que la conversación no tenía que ir por aquí.
-No es molestia, para nada, las amigas de Rei son bienvenidas a Villa Hino si quieren aceptar nuestra hospitalidad.- con cada palabra de su padre, Rei se ponía más y más roja, hasta que al final explotó.
-¡Ni se te ocurra, Padre!- y aquí vamos…
-Rei…- la regañé entre dientes.
-¡Haremos la fiesta en un casino como la gente normal!- ¿ah, sí? ¿Y desde cuándo éramos gente normal?
-Rei…- repetí por lo bajo.
-No, Serena. Villa Hino es un museo, no podríamos poner música, ni bailar ni nada de lo que hacen las personas normales en una fiesta de graduación… no, no, no.- comenzó casi a gritar, menos mal que estábamos en un privado.
-Sólo digo que es algo que podemos discutir tranquilamente.- le dije igualmente entre dientes, con tono un poco más duro.
-No te molestes, Serena, parece que el afán compulsivo de Reiko por contradecir todo lo que digo no desaparece a pesar del tiempo.- no creo recordar una situación tan incómoda como esta en mucho, mucho tiempo… no quería parecer de parte del gobernador, pero tampoco podía apoyar a Rei para que esto se volviera una batalla campal.
-Hino-sama, si me permite, yo propondría hacer ambas cosas, la fiesta en el casino, y si Usted aún lo quiere así, la recepción en Villa Hino, y así todos…- comencé, pero me interrumpió cambiando de tema.
-Bueno, hablemos de cosas más interesantes; ¿qué hacen ustedes cuando no están en la escuela? ¿Qué tal sus amigos?- sonrió forzadamente el señor Hino. Miré a Rei que intentaba serenarse, y dejé el tema por la paz.
-¿Amigos? Sí, claro, los de siempre, Ami, que es mi compañera de piso, Lita, Minako, Malachite…-
-¿Malachite? Hace tiempo que no lo veo por el fraccionamiento, pero me encuentro a sus padres por las mañanas haciendo su caminata diaria… un buen chico sin duda.- sonreí, menos mal, parecía que las cosas iban regresando a la calma, pero Rei no las iba a dejar permanecer así, ¿verdad?
-¿Ves que todo es como te dije por teléfono, Padre?- apuntó con sarcasmo.
-No dudaba de ti, Reiko, y no me gusta que insinúes que mis preguntas a Serena son con el afán de investigarlas, no es así. Soy un padre que se interesa por las cosas de su hija, y eso es todo.- comenzó él a subir el tono de nuevo, azotando la servilleta de tela en la mesa, y como hoy yo me sentí Super Man, metí nuevamente las manos para que la cosa no se fuera más de lado.
-Mis padres estuvieron aquí esta semana, junto con mi hermano y la hermana de Malachite.- Keitaro respiró profundo y volvió su vista a mí.
-Me alegra mucho, de verdad me gustaría pasar a saludarlos más a menudo a todos, y de paso aprovechar para invitarlos personalmente a la fiesta de compromiso de Reiko.-
-Su auto se descompuso en el camino y…- de repente me cayó el balde de agua fría de lo que había dicho, y me quedé callada, sin saber qué estaba diciendo antes… Había olvidado completamente ese tema… yo no pensaba que fuera tan en serio, y de repente ya no había ni Super Man ni leches…
-Espero que tú, como amiga de Rei, puedas ayudarla a planear todo, Serena, porque mi hija se ha desentendido totalmente del tema.- ¿Que qué?
-¿Yo? Eh…claro…sí…- miré a Rei sin saber por dónde seguir la conversación, y menos mal en ese momento llegó el vino, y yo casi me tomo la copa de un trago… Houston, tenemos un problema… o quizá, más bien ocho.
-Padre, quedamos que no hablaríamos de ese tema.- pidió Rei con la voz de un hilo.
-¿Por qué no hablar, Reiko? Serena es tu mejor amiga, y es de toda nuestra confianza.- creo que este señor tenía otra Serena en la cabeza que no era yo.
-¿Cuándo dijiste que era la fiesta, Rei?- le pregunté como si fuera algo de lo que habláramos, y la verdad es que no había nada más lejos de la realidad…lo hablamos una vez, en una borrachera de esas sentimentales, y decidimos que nunca más lo haríamos… y así había sido.
-Tengo programado que la fiesta sea dos semanas después de la graduación, así que no quedará mucho tiempo y todo debe ser perfecto.- comentó con orgullo.
-¿Dos semanas después?- me fui haciendo pequeña en mi asiento, y seguro que tenía la cara más extraña del mundo… ¿y ahora? ¿Por qué no podía ser todo como cuando éramos pequeñas y Keitaro era un político más, estricto, pero nada más, que saludaba por las mañanas a mis padres y entraba a desayunar a casa cuando lo invitaban después de salir a caminar?
-Padre, la fecha jamás la aclaramos tú y yo.- reclamó Rei, pero no era un reclamo como tal, pues sabía que no había cómo discutir eso.
-¿Será una fiesta muy grande?- seguí con mis preocupaciones, ¿qué íbamos a hacer? ¿Existía algún programa barato de Mtv que ayudara en estos casos, como los de los Sweet sixteen? Keitaro ignoró a su hija y me respondió.
-Tiene que serlo, como corresponde al enlace de dos familias como las nuestras, será una gran fiesta.- podía ver en los ojos del gobernador que veía la fiesta dentro de su cabeza.
-¿Cree que el tiempo bastará, Hino-Sama? Es decir, ¿dos semanas después de la graduación?-
-Padre, dejemos ese tema, por favor.- suplicó Rei molesta. Pero Keitaro la ignoró nuevamente.
-Bastará. Después de todo, la fiesta será sólo un trámite. Rei y Kaitou están comprometidos desde pequeños, este momento es sólo da culminación de nuestros deseos.- ¿los deseos de quién? Seguro que no los de Rei, ni los de cómo se llame… Miré hacia abajo sin saber qué decir; el gobernador tenía la mirada más orgullosa que había visto en mi vida y Rei estaba a dos de hacerse Seppuku ella sola.- Así que desde este momento tú y tu familia están invitados.-
-Se lo agradezco, Hino-sama, es…todo un honor.- dije con un sarcasmo muy amargo que él no notó.
-¿Podemos comer como gente normal y dejar este tema para después, Padre?- pidió Rei con verdadera desesperación.
-Ya que parece que a Reiko le incomoda hablar del tema, dejémoslo de lado por ahora.- apenas alcancé a levantar la vista y a medio esbozar una sonrisa de lado, para volver mi mirada al plato vacío.
-Sé que no estás muy familiarizada con estas tradiciones, Serena, tu educación es diferente, y eso está bien porque es lo que tu cultura y estrato social requieren, pero para una familia noble japonesa, es importante asegurar que este tipo de uniones garanticen los blasones de nuestro clan. Los jóvenes de nuestras familias concretan sus enlaces desde que son pequeños, y las familias estamos de acuerdo en ello, al igual que ellos.- hizo un esfuerzo para explicarme su visión del mundo sin hacerme sentir mal, bien pudo haberme llamado clase media y de moral distraída, pero todo ese sistema de pensamiento seguía estando mal para mí…eso estaba bien hace un par de siglos… hice un desfuerzo inmenso para no decir nada al respecto.- Reiko sabe y conoce su deber como una Hino, y estoy seguro que lo aceptará gustosa.- yo sólo atiné a sonreír forzadamente y miré a Rei para que no dijera nada. ¿Se dará cuenta de sus incongruencias? Por un lado dice que Rei rechaza todo lo que viene de él, y luego dice que aceptará esa decisión… ¿Y si todos viviéramos en una novela romántica barata y Rei termina enamorándose de Kaitou?
-¿Ordenamos ya?- propuso Rei haciendo un esfuerzo por contenerse.
-Sí, sí. Muero de hambre.- con la boca llena era más difícil discutir y tratar de mantener la elegancia al mismo tiempo. Rei pidió lo primero que vio en el menú y se levantó al baño.- Todo se ve genial en el menú, parece verdaderamente un restaurante muy bueno, Hino-sama. Mi madre estará contenta de saber que hay restaurantes franceses tan buenos en Tokio.-
-Me alegra que te guste. Reiko se quejó cuando le dije dónde deseaba que nos reuniéramos; no comprendo a veces el afán de mi hija por ir en contra de todo lo que quiero para ella, y créeme, Serena, que sólo es por su bien.- me encogí de hombros, en un gesto que le hizo gracia al señor Hino. No dudaba que el creyera eso y que sus intenciones fueran buenas, pero no lograba nada así…y sin duda que no era lo mejor para Rei.- Ahora que ella no está, me gustaría hacerte una pregunta, pero sólo entre nosotros dos.- yo asentí, pero la culpa me atacaba… era toda una mentirosa.- Espero contar con tu discreción.- volví a asentir. Doble mentirosa, le respondería mentiras, y le diría a Rei qué me había preguntado… mentirosa, mentirosa. Me preparé para sonar convincente a lo que viniera.- ¿Mi hija sale con alguien? Es decir, con algún muchacho…-
-No.- me apresuré a responder, tratando de mantenerle la mirada, y siendo Hino-sama un hombre de pocas palabras, se dio por bien servido.
-Eso me da tranquilidad, gracias. De verdad me atormentaba pensar que este tiempo que le he permitido estudiar sola haya servido para que, estando aquí sola y sintiéndose "libre", como ella dice, se enredara en alguna relación poco conveniente para su nombre y reputación con algún muchachito poco digno de ella.- me dolió mucho su comentario, y me dolió mucho más saber que yo iba a darle la razón en mi respuesta…si conociera a Zafiro…era de todo menos alguien inconveniente y… bueno, en realidad, todo lo que fuera normal era malo para el gobernador, y yo sólo me preguntaba si él nunca fue alguien "normal"…
-Es difícil tener cualquier relación ahora con todo el trabajo de la tesis y lo que se viene.- bueno, dije difícil, no imposible, técnicamente no mentía.
-Claro, me haces sentir más tranquilo. A veces pienso que Rei quiere olvidarse de todo lo que está detrás, de sus orígenes…-
-No creo que ella olvide fácilmente de dónde viene.- comenté en un sentido que Keitaro no logró entender.
-Gracias Serena, gracias por tu sinceridad.- la, la, la…- A veces es difícil lidiar con Reiko.-
-Lo sé.- dije riendo y él rió también.
-No sé de dónde sacó ese temperamento.- usted, no se ve mucho al espejo, ¿verdad?
-De entre todo lo que podría decirle, esté seguro de que está rodeada de gente que la quiere y se preocupa por ella.- dije para quitarme la culpa por tanta mentira, él podría entenderlo como quisiera, pero eso era verdad, verdad pura y dura.
-Gracias, Serena, con amigas como tú, seguramente mi hija logrará terminar esta aventura loca de sus estudios correctamente.- cambié de tema para no tener que mentir más, creo que el señor Hino me aprecia, pero también sabe muy poco de mí en realidad y, como decía Rei, de mis costumbres "poco edificantes"…no creo que mi yo real le causara tanta gracia…debimos haber traído a Ami…
-Aunque todo se ve genial en el menú, de una vez puedo asegurarle que los Croissants no serán nunca como los de mi madre.- sonreí y él también.
-Eso es definitivo, Simone hace los mejores Croissants del mundo. Me mandó una canasta en su fiesta de Navidad, no duró mucho.- sonrió.- Creo que encontraré una escusa un día de estos para dar una vuelta por casa de tus padres y tomar chocolate caliente con Croissants.-
-También puedo sugerirle que le mande otra canasta.- el señor Hino rió sinceramente.
-Eso también sería una buena idea.- Rei regresó y se sentó.
-Sólo hablaron de comida espero.- comentó seria, sin querer mostrar su preocupación.
-De comida francesa.- le dije de lado.
-A Serena, contrario a ti, Reiko, le pareció excelente elección este lugar.- dijo por encima de su menú.
-Echo de menos la comida de mi madre.- me encogí de hombros.
-Al menos eso tendremos que agradecerle a mi Padre, y sabes que no es nada en contra de la comida, sólo que no me gustan estos lugares, Padre.- ¡que le traigan su comida y que se llene la boca!
-Sí, ya veo, de nuevo tu afán por no aceptar el mundo del que vienes, Reiko, pero ya aprenderás en el futuro.- bueno, no sé a quién culpar, ninguno da tregua…
Un rato después, ambas subíamos las escaleras a mi casa, con cara de haber regresado de la guerra. Llevábamos mucho rato en silencio, quería dejarla pensar, pero también decirle que aquí estaba.
-Arderé en el peor de los infiernos, soy una mentirosa.- hice como que lloraba mientras arrastraba mis pies por las escaleras.
-Sí, claro, como si tú creyeras en el infierno.- se burló Rei.
-Oh, no…y por si fuera poco, Nietzsche me desconocerá por decir que existe el infierno.- dramaticé.
-Serena, de verdad, gracias por acompañarme, te debo una y muy grande.- dijo sin mirarme.
-Por nada, sólo no quiero imaginarme la cara te tu padre cuando sepa que le he estado mintiendo.- seguro que me mete a la cárcel o algo…
-Esta reunión tenía por objeto que rodara mi cabeza, lo sé…- a veces no sé quién es más exagerado, si Rei o su padre.
-Qué bueno entonces que no mencioné el coche, si se entera que lo vendiste por la moto…- comenté como si fuera una cosa que en verdad pudiera habérseme salido.
-Sí, entre otras cosas que no mencionaste, esa debo agradecerla también.- dijo con sarcasmo.-La verdad es que estoy en un gran lío y no sé cómo acabará… Siento haberte puerto en este apuro, pero eres la única que sabe cómo son las cosas y…- a Rei le costaba ponerse sentimental, no sabía cómo terminar la frase, y yo la corté para ayudarla.
-Podría haber mencionado también que cuando fuimos a Paris con mis padres sí que te gustaban ese tipo de restaurantes.- comencé graciosa, pero su mirada me cortó.- Ya pensaremos en algo, lo prometo…-
-Gracias, sí que es necesario, si fuera por mí, alargaría la graduación indefinidamente, ese día será el final de todo…es como tener una sentencia sobre tu cabeza todo el tiempo, y aunque me haga tonta para no pensar, llegará el día inevitablemente.- habíamos llegado al descanso de las escaleras afuera de mi puerta y ahí nos quedamos unos minutos.
-No necesitamos pensar en eso hoy, sí necesitamos hacerlo, pero no hoy.- la miré a los ojos.- ¿Quieres quedarte a dormir? Aún queda comida de mi madre…-
-Siempre consigues hacerme sentir mejor, tú y la comida de Simone.-
-Bueno, además, así me puedes ayudar a decidir qué cara poner mañana cuando vea a Darien.- cambié el tema a uno menos nocivo.
-Oh, Darien, es cierto… vuelve a existir… ¿Cuánto es lo que debo de abstenerme de insultarlo? ¿Dos días?- bromeó.
-Una semana, ¡una semana!-
-Vaya, parece que le vendí mi alma al diablo, pero no diremos que no tengo honor, lo intentaré…- me giré para meter la llave en la puerta y escuché a Rei suspirar como buscando quitar todo aquello de su cabeza.
-¿Serena?- me giré a verla y asentí.
-Ya sé, ni una palabra.- ella sonrió, y mientras entrábamos, fue como si todo estuviera bien.
-Será una larga semana.- dijo regresando al tema de Darien.
Dentro, Ami estaba con Taiki en la mesa jugando lo que parecía algún tipo de juego de preguntas. Rei y yo nos miramos y decidimos que podríamos sacudirnos un poco el estrés de la comida haciendo un poco el payaso con ellos. Saludamos y nos sentamos junto a ellos. Decidimos jugar por equipos, Ami y Taiki contra Rei y yo. La cosa iba bastante empatada, pero, contra lo que podría esperarse, Rei y yo estábamos un poco adelante. No podía creer que le estábamos ganando a los súper nerds, y, como era lógico y normal en Rei y en mí, no dejábamos de burlarnos, cuestión que al parecer mató nuestros súper poderes, porque en poco tiempo ellos dieron la vuelta al juego, y ganaron finalmente como era de esperarse desde un principio.
Cuando terminamos el juego, Ami dijo por lo bajo que planeaban ver una peli, lo que entendimos rápidamente como un "váyanse, por favor", pero la jodimos un poco, en plan "ah, hace mucho que quería ver esa peli, gracias por invitarnos a verla con ustedes"… pero luego nos fuimos a mi habitación, dejando a dos muy sonrojados nerds en la sala.
Rei me pidió mi computadora y se puso en Skype con Zafiro un rato. Yo me tumbé a leer, y más tarde llamé a Mal…recordaba vagamente algo de unos planes en Kyoto este fin de semana, pero acordamos que como teníamos la fiesta de Haruka y Michiru, iríamos algún otro fin de semana.
Cuando ya no pude más con mi libro me tiré hacia atrás en la cama y me quedé mirando al techo y pensando en Darien. El estrés ya había pasado un poco después de la histeria inicial, y ahora sólo tenía muchas, muchas ganas de verlo. Sabía que sería un poco extraño la próxima vez que nos viéramos, pero seguramente eso también pasaría pronto. Lo vería en clase mañana por la mañana, y eso ayudaría, ya que lo vería en un terreno "neutro" y luego quizá ya hablaría con él, y sería más tranquilo después de haber estado con él casi dos horas en un salón de clase.
Sí, creo que así irían las cosas… esperaba no ser demasiado expresiva cuando lo viera, pero de alguna manera mostrarle que tenía muchísimas ganas de verlo…ahhh… tenía ganas de besarlo, de estar con él tumbada en el sillón hasta que las ganas no pudieran más y… sí, sí, quería la revancha…lo deseaba, pero aún más que eso, quería estar sentada en el suelo de su sala charlando y, no sé, que las cosas sólo fueran simples y normales…y salir de nuevo a cenar, y tenerlo desnudo sólo para mí… Joder, en verdad estaba mal de la cabeza por este hombre…sólo tenía día y medio de no verlo, y ya me estaba volviendo loquita, loquita…
Mi móvil sonó justo en medio de mis cavilaciones, y me puse inmensamente feliz, seguro que era Darien y llamaba para darme las buenas noches. Cogí el aparato, pero no, era mi madre… Decepcionada contesté, y tuve suerte de que ella no lo notara, pues seguro comenzaría el interrogatorio. Le conté de la comida con Keitaro, y le dije que Rei estaba ahí, y me pidió hablar con ella. Mientras ellas hablaban fui a la cocina por algo de comer, y sorprendí a un par de tortolitos en pleno beso e ignoración de película. Hice un esfuerzo máximo por no reír y pasé lo más rápido que pude. Seguro que si hubiera habido luz, podría haber visto sus caras rojas como el tomate. Preparé unos sándwiches y volví a mi cuarto sin siquiera voltear a ver a Ami y a Taiki para no hacer la cosa peor. Rei ya había terminado de hablar con mi madre y estaba poniéndose uno de mis pijamas. Las dos nos sentamos en la cama a comer, y cuando terminamos nos preparamos para dormir. Nos metimos en la cama y nos quedamos un rato en silencio, mirando al techo.
-Sólo sonríele cuando lo veas, de esas sonrisas que te llegan hasta los ojos y no hagas nada más, cualquier otra cosa sería notoria e idiota.- me giré para verla, ella seguía mirando al techo…pero tenía razón. Así que no respondí, dejé que tuviera su momento en el que ambas hacíamos como que lo anterior no había sido dicho nunca y encendí la televisión. Grey´s Anathomy estaba pasando, y ambas nos miramos un segundo. Éramos completamente las versiones filosóficas de Meredith y Christina…y dado que yo era la blanda, creo que Rei era Christina.
Me despertó Rei con una toalla en la cabeza y recién salida del baño. Me olvidé por completo de poner el despertador, qué tonta… me levanté con pereza y le tiré una almohada a Rei, que terminaba de secarse.
-¡Odio bañarme después de que alguien se bañó ya! ¡Odio los baños mojados, lo sabes!- le grité con la boca seca y empastada de recién despertar, y me fui a la ducha con mi enojo. El agua mejoró mi humor, y es que realmente odiaba cuando las cosas no iban a tiempo y como siempre, y eso era lo que me ponía de malas. Odiaba que no me hubiera despertado como siempre, a buena hora, para hacer todo mi ritual matutino...y bueno, Rei no tenía la culpa de eso. Y generalmente, cuando las cosas iban a buen tiempo, yo era alguien que tenía buena pinta por las mañanas, y no me ponía en plan Shrek.
Cuando salí del baño, Ami ya estaba despierta. Rei notó que el enojo se me había pasado y nos fuimos a la cocina a desayunar. Era un poco tarde, así que a Ami le empacamos su desayuno para llevar, y salimos hacia la universidad.
Rei se quejó todo el camino de no tener la moto…que si en la moto llega mucho más rápido, que si la moto no sé qué…y creo que era su forma de alabar su moto y su de hacer valer su desacato al gobernador, así que Ami y yo la escuchamos y cuando terminó sólo cambiamos de tema a Taiki. Al parecer, ayer estaban muy melosos, lo que, hasta donde yo entendía, tenía que estarle dando mucho gusto a Ami, pero ella no quiso entrar en ese tema, y sólo se quedó a nivel de ambiente familiar, adecuado para todas las audiencias. Y lo que sí que no era adecuado para todas las audiencias era lo que pasaba dentro de mi cabeza. En cuanto puse un pie en el campus, toda mi templanza y planeamiento de civilidad se fueron por el caño. Un temblor me atacó el cuerpo entero y una sensación de anticipación me abrumó por completo. Me sacudí antes de seguir caminando, como quitándome todas esas cosquillas del cuerpo, y Rei roló los ojos y no se detuvo a esperarme. Cuando pude caminar de nuevo, con menos nervios, pero no sin ellos, la alcancé; Ami se había quedado a medio camino entre las dos.
-Haces una clase perfectamente buena, todo un infierno para mí.- se quejó Rei.
-Pues ahórrate toda la parte infernal. Darien es un excelente profesor, y eso es muy independiente de lo demás. Puedes tener todas las pesadillas que quieras al respecto fuera de clases, no entiendo qué tiene que ver nuestra relación con lo que él enseña.- respondí mientras comenzaba a caminar más rápido, tenía muchas ganas de llegar ya.
-Pues que siento que si disfruto su clase, me pongo de su lado, me cae bien, y eso es como aceptar toda esta tontería.-
-Imagínatelo como dos personas diferentes.- me quitó Ami las palabras de la boca.
-Pero no es dos personas diferentes.- siguió Rei.
-No digo que lo sea, sólo digo que son dos facetas diferentes, y el hecho de que sea buen profesor no tiene que ver con lo otro.- aclaró Ami.
-No entiendo cómo tú, siendo tan racional y prudente puedes estar apoyando esto.- negó Rei con la cabeza.
-Rei, ¿cuánto tiempo llevas sin ver a Zafiro? Deja de ser bipolar y de arruinar el día desde primera hora, y ten este mismo diálogo contigo misma, en silencio.- me puse en tono sarcástico. Ella abrió la boca como para responder, pero no la dejé.- Hoy verás a Zafiro, y seguro que te mejora el humor, mientras tanto, déjame disfrutar de mis nervios, ¿sí?- Ami rió por mi comentario, pero lo dejó enseguida viendo la mirada de Rei al respecto.- Y te recuerdo que no puedes hablar mal de Darien en una semana, así que tu conteo tendrá que empezar mañana, porque esto te da por perdido el día de hoy.- como respuesta, me gané ver la lengua de Rei, ¡yupi!
Pasamos por el café en la cafetería de la universidad, pero yo ya estaba incluso de malas por alargar la llegada al salón. No quería llegar tarde, pero tampoco iba a llegar sola, dejando a mis amigas en la cafetería…era nada amable y sospechoso; así que traté de serenarme y de canalizar mis ansias hacia mi pie, que golpeaba el piso a velocidades ultrasónicas… ¿Cómo podía alguien tardar tan absurdamente tanto en hacer un café?
Por fin, con cafés en mano, nos dirigimos al salón, y todos los Kamis saben que lo último que necesitaba en ese momento era cafeína en mi organismo, pero igualmente me lo tomé como desesperada, aunque me quemara la lengua.
Eran 5 para la hora, ya estaba aquí…me calmé un momento…Darien aparecería en cualquier momento, y eso era todo, tranquila, Serena… Respiré, y parecí volver a modo normal. Ya estaba, no hubo impuntualidades, ni percances… Escuchaba a medias lo que decían las chicas, y saludé a Lita cuando llegó, mientras Rei le reclamaba todo el fin de semana que se había perdido, y justo cuando la marciana pretendía "ponerla al día" y decirle sobre mi muy feliz noche del viernes, se calló de repente, y yo me giré a ver por qué, y ahí venía él… Igual que siempre, pero no por eso menos excelso, con su cabello movido por el aire y con su perfecto andar…llevaba una carpeta en la mano, y una sonrisa en los labios. Intenté inútilmente voltear hacia mis amigas en lo que él llegaba…pero no, no pude despegar la vista de él, hasta que pasó frente a nosotras.
-Buenos días, chicas.- nos dijo a todas, haciéndome un guiño con el ojo, al que respondí con una sonrisa. No se detuvo, entró al salón con el mismo paso que traía, y proseguimos a entrar tras él. Estaba feliz por verlo, estaba como en una nube perfecta; ya no estaba nerviosa, sólo feliz, y con ganas de que toda esta gente no existiera para poderlo besar sin tregua.
Todos nos sentamos y nos pusimos listos para empezar la clase. Darien acomodaba sus hojas para comenzar, y justo cuando levantó la vista y comenzó a hablar, el inferno se desató. Traté de sacudirme la cabeza y poner atención, pero cada segundo que pasaba empeoraba todo. La mente se me llenaba de flashes X-rated que no querían salir de ahí… Ver a Darien de pie ahí, hablar y moverse, sólo me llevaba a pensarlo desnudo, a verlo en las mismas posiciones que adoptaba, pero sacado de contexto, comparado con iguales posiciones en el ambiente non-sancto del viernes por la noche-sábado por la mañana.
Cada segundo que pasaba era una tortura, no podía dejarlo de recordar desnudo y sudado…cada vez que hablaba, recordaba sus susurros en tono lascivo en mi oído, y no podía pensar en nada más allá. La gente tomaba notas y Darien sonreía mientras hablaba, pero para mí, era como estar en una habitación demasiado caliente, con imágenes demasiado sugerentes, de la que quería salir corriendo… Cada vez que me miraba, la cosa se empeoraba multiplicativamente, y no sabía ni qué cara poner para no parecer una idiota… ojalá que no me preguntara nada, porque lo único que podría salir de mi boca sería un gemido largo y tenso como cada uno de mis músculos.
Yo pensaba que tenía bajo control ya la situación de estar con él en clase, pero después del viernes, no había nada más lejos de la realidad. Ahora no podía más que retorcer mis entrañas y desear con todas mis fuerzas que el reloj se moviera más rápido para salir de ahí…después de haberlo visto desnudo y en todo su esplendor, eso lo abarcaba todo, no podía separar en mi mente al profesor del amante, y yo creía que si eso no había sido un problema hasta ahora, no lo sería más…pero, como siempre, ¡algún ente superior se empeña en probar que nunca, NUNCA, tengo la razón!
Cuando faltaban diez minutos para el final de la clase, no tenía ni idea de qué había hablado, y me sentía de lo más estúpida…una cosa es no poder concentrarse en clase por pensar en un chico, pero otra cosa es que esa clase sea tu clase favorita, tu casi especialidad, y que no te puedas concentrar porque el chico que te gusta es el profesor, y sabes de MUY buena fuente, que si algo supera su magnífico desempeño como profesor, es su increíble fuerza sexual, acompañada de su perfecto y miembro erecto… No, oh, no…claro, pensar en eso sólo me trajo de regreso a la mente su miembro entre mis manos, sus gruñidos y gemidos… Opté por bajar la vista a mi libreta y abstraerme en mis pensamientos para calmarme, pero nada funcionaba, y para colmo, sentí que alguien me picaba en el hombro, y cuando me giré, Rei me miraba con una ceja alzada, perfectamente al tanto de lo que me estaba pasando. Le respondí con un gesto arrogante con las cejas en plan, "sí, ¿y?", y justo cuando me giré escuché a Darien decir mi nombre. ¡Mierda! Me giré de nuevo, segura de no haber escuchado su pregunta.
-Seguro que Rei y tú nos quieren iluminar con sus comentarios…- nos dijo en realidad como en broma. Yo sentí mi cara arder, me puse muy, muy roja, y no hallaba qué decir que pudiera medio relacionarse con la clase, de la cual no sabía nada, y que se alejara lo más posible de "Rei estaba dándose la razón sobre que el acostarte con tu profesor no es la mejor idea para concentrarte en clase", cuando precisamente Rei me salvó.
-Le decía a Serena que me parece que Bataille, en su libro "El Erotismo", hace un clara alusión al Súper-Hombre de Nietzsche al hablar de la transformación de los valores que llegarían a tener parte en el Hombre si éste pudiera enfrentarse a temas como el Erotismo y la Muerte, y eso claramente tiene que ver con el rechazo al mundo cristiano que Nietzsche comprende como podrido y muerto, que Usted recién mencionaba.- cuando ella terminó de hablar, fue como una de esas escenas de cine en la que alguien espera un golpe que nunca llega… Levanté la vista, Darien me seguía mirando como esperando que yo dijera algo, y juro por el Kami que la adrenalina me hizo actuar, pues no hay otra forma de que hubiera salido de mi sonrojo y hubiera hablado claramente...sobre erotismo, en medio de media clase, con Darien, después de un día como el viernes y de una pesadilla como la de hoy.
-En efecto, si el erotismo para Bataille es la afirmación de la vida hasta en la muerte, verlo de frente sólo puede significar ver y tomar la vida, y eso nos lleva a cuestionarnos la sanidad o pertinencia de una sociedad que rechaza al erotismo, y por consiguiente, se emplaza en la muerte debido a sus bases judeocristianas, como apunta en todo momento Nietzsche.- dije con un aplomo que no sé de dónde saqué, y Darien se quedó viéndome un momento, como dudando de que de eso hablara antes con Rei, pero finalmente asintió complacido, y con una sonrisa continuó. Sin el comentario de Rei, en realidad, no habría sabido qué decir.
-Como bien apuntaron Serena y Rei, y como apunta Nietzsche con un tono mucho más altisonante en "El Anticristo" cuando dice que…- cuando se giró y volvió a hablar, por fin pude soltar todo el aire que tenía acumulado en mis pulmones y actuar en consecuencia a lo que había pasado, así que como era lógico y normal, llevé mi mano a mi espalda, y le di a Rei una muy linda mirada de mi dedo medio. Ami rió por lo bajo, y justo en ese momento Darien se giró a verla, lo que causó que por los nervios comenzara a reír más, intentando frenar la risa, lo cual todos sabemos que sólo la potencia, pero antes de que otro incidente pudiera desencadenarse, la clase llegó a su fin y todos comenzaron a guardar sus cosas mientras Darien subía un poco la voz para que la tarea se escuchara por encima del movimiento de todos. Yo, salí corriendo en cuanto pude, seguida de cerca por Ami y Rei, y cuando estuvimos afuera, estallamos en carcajadas las tres. A los pocos segundos Lita se nos unió, sin entender del todo el por qué de la risa.
Fue una clase rarísima en todos los sentidos. Nunca la gente se apresura tanto para salir, nunca nos comportamos como niñas, nunca los profesores actúan como maestros de secundaria…pero en fin…aunque me negaba a aceptar la culpa, creo que en parte sí que era mía, y esperaba que esto pasara lo más pronto posible…al menos al final el infierno lujurioso se calmó y…
-Serena, ¿puedes venir conmigo a la oficina por favor?- me dijo Darien cuando salió del salón…ni siquiera había notado que había salido y yo aún tenía lágrimas en los ojos por la risa. Recuperé la compostura tanto como me fue posible y me despedí de las chicas. Los demás pusieron cara de que me iba a tocar algún tipo de regaño, pero ellos no sabían nada de lo que pasaba… Por un momento me sentí como una estúpida; si estaba saliendo con mi profesor, no podía empezar justo en este momento a comportarme como una niña de catorce años…pero me concedí también un momento, es decir, estas cosas no me pasan todos los días, y no todos los días sales con un profesor y tienes que adaptarte a ello, y entonces sonreí internamente…quizá mi cordura, la poca que tenía, volvía poco a poco.
Caminé junto a Darien hasta su oficina sin decir nada, sólo nos mirábamos furtivamente de vez en vez, y aunque no nos sonreímos realmente ni nada así, me quedó claro que no era un regaño lo que iba a recibir, ni nada similar.
Cuando llegamos a su oficina, nada más cerrar la puerta, se acercó a mí y me besó. Al principio lento, y luego cada vez más apasionadamente. Yo crucé las manos tras su cuello y respondí al beso…se sentía tan bien…lo había echado mucho menos. Su olor me enloquecía, y la temperatura subía peligrosamente a una velocidad difícil de comprender… En un arranque, mordí su labio inferior, y él gruñó en mi oído, lo que causó que ambos riéramos y rompiéramos el beso. Caminó unos pasos sin separarse de mí, hasta que sentí el escritorio en mi trasero, y ahí nos detuvimos unos segundos, sólo mirándonos y sonriéndonos.
-¿Así que hablabas con Rei sobre Bataille?- me preguntó con algo de sarcasmo, y yo sólo asentí sonriendo.- No piensas que me creí esa, ¿verdad?- no, creo que en realidad nunca lo creí…si algo no subestimaba en absoluto eran las dotes docentes de Darien.- Señorita, ¿cree usted que trata con un novato?- siguió, y yo sólo alcancé a morderme el labio.
-Lo siento…- murmuré.- En verdad que lo siento, pero es que…- intenté comenzar a decir algo, lo que sea, pero me interrumpió con otro beso.
-Lo sé, fue extraño para mí también…y la verdad es que me pasé de malo…- y me sentí tan liberada de no tener que decir yo todo lo que me pasó por la cabeza y el cuerpo durante su clase, y sólo atiné a besarlo nuevamente. El beso nuevamente comenzó a salírsenos de las manos, sus labios bajaban por mi cuello, y sus manos comenzaban a sacar mi blusa del pantalón, cuando de repente se detuvo. Me dio un beso casto en los labios y negó con la cabeza.
-Casi olvido por completo en dónde es que estamos.- pareció contrariado, y yo bajó la vista…coño, estábamos en su oficina, en la universidad…me sentí abrumada por un momento, pero él volvió a hablar con un tono muy diferente.- Eres muy peligrosa, Pandora…no debo de olvidarlo ni por un segundo.- rió, y yo sonreí, y los nervios volvieron. Me separé del escritorio en donde estaba recargada, y por fin toda esa incomodidad que esperaba que llegara, llegó. Comencé a ver hacia todos lados, a buscar qué decir sin encontrarlo, y Darien lo notó, y fue él quien actuó. Me jaló del brazo, acercándome a sí, y me abrazó por un momento…fue raro…fue un gesto, no sé…un cercanía que no… -Tengo que reponer una clase ahora.- miré el reloj…joder, yo también tenía clase con Andrew…-Y hoy tendré juntas hasta tarde…- ambos hicimos una mueca, y enseguida reímos mirándonos sin separar las miradas.- ¿Puedo apartarte para mañana?- hice como que lo pensaba, pero enseguida respondí.
-No esperaba nada menos del sistema de planeación alemán.- sonreí…por fin estaría un rato con él y no 5 minutos, ni llamadas por teléfono...qué dramas…como si no lo hubiera visto en un mes.
-¿Seguro entonces? No juntas ni urgencias.- reímos.
-Seguro.- repetí, mirándolo como idiota. Se arregló un poco el cabello y la camisa, y yo al mirarlo hice lo mismo. Cuando consideramos que ambos estábamos presentables, nos acercamos a la puerta.
-¿Mañana a las cinco en mi casa?- yo asentí, y él se acercó a darme un beso muy por encima, que sólo me dejó deseando más, y antes de abrir la puerta, se acercó a mi oído.- Casi no puedo esperar.- dijo, para enseguida abrir la puerta y dejarme sin posibilidad alguna de reacción. Como pude, mantuve la compostura y salí caminando junto con él, hasta que cada quién tuvo que tomar su camino, ante lo cual sólo me guiñó un ojo, y yo sólo atiné a casi suspirar, y recargarme de la baranda para recuperar el control de mis gelatinosas piernas.
Camino a la clase de Andrew vi a Rei y a Zafiro en una banca, bastante amorosos, y pensé en molestarlos, pero mi "consciencia" me recordó la reunión del domingo con el gobernador, y opté por continuar mi camino, con mi sonrisa de imbécil. Fuera del salón me encontré con Ami, Mina y Lita, que esperaban la clase de Andrew con unas bebidas calientes en la mano.
-Me cuentan que te tocó "castigo" en la oficina del profesor.- se rió Mina, y yo me senté a su lado y le respondí en tono descarado.
-Sí, no sabes…horrible, me puso contra el escritorio y mostró qué les pasa a las niñas malas.- Ami casi escupe su café de la risa, y todas teníamos muy claro que mi respuesta era de todo menos cierta.
-¿Estás mejor, Master?- afirmó más bien Ami.
-Yo siempre estoy mejor, Padawan.- bromeé mientras todas nos poníamos con pesar de pie, pues Andrew ya entraba al salón de clases, y solamente Lita iba felizmente tras él, babeando como siempre.
Las clases transcurrieron tranquilamente. Antes de irme pasé a ver a Setsuna, quien, para no variar, tenía mucho trabajo para mí, así que me quedé a trabajar, pensando en dejar todo lo que tenía que hacer para el día siguiente, y así no arrancarme el cabello esperando ver a Darien.
Cuando salí de la oficina de Setsuna, fue porque ella fue quien ya se iba y era ya de noche. Se ofreció a llevarme a mi casa y yo naturalmente acepté. No me había dado cuenta qué tan cansada estaba hasta que me senté en el sillón y no pude moverme por más que lo intentaba. Ami no estaba cuando llegué, y con mis nulas fuerzas no podía ni pensar en ponerme a cocinar, ni similares, así que me puse a ver Friends en la tele. Cuando estaba en el punto más álgido de mi flojera, llegaron Ami y Taiki del cine. Me encantaba ver que parecía que las cosas iban bien a pesar de los reclamos de Ami, Taiki siempre me ha caído muy bien, y me gusta cómo es con Ami.
Después de los respectivos saludos, Ami propuso hacer la cena, a lo que yo asentí encantada, y como no quería dejar que Taiki ayudara, él se sentó conmigo en el sillón.
-¿Qué tal la película? ¿Cuál vieron?- comencé a charlar.
-Anonymus, es sobre la posibilidad de que Shakespeare haya sido siempre un fraude.- respondió mientras sacaba el control de la tele de bajo su trasero. Yo reí un segundo, pero enseguida regresé al momento.
-Sí, ya había escuchado esa teoría… ¿Y la película está bien?-
-Sí, la verdad que sí, no genial, pero muy disfrutable.- me sonrió.
-Oye, Taiki, no me olvido de la cena/comida/lo que sea que te debo por ayudarme ese día, ¿eh? No pienses que me he desentendido.- él sólo negó con la cabeza.
-No, no, para nada, ya te dije, cada quien aporta lo que puede.-
-Y yo puedo aportar una cena un día de estos.- ambos reímos y él terminó asintiendo.
-Si eso te hace feliz…-
-Si eso me hace feliz, hace feliz a Ami, y eso te hace feliz a ti, ¿verdad? ¡Qué inteligente!- reímos de nuevo, y él comenzó a sonrojarse, así que cambié el tema, porque, aunque incomodar a gente es una actividad que disfruto, no quería hacerlo con el novio nuevo de Ami.- Oye, y cuéntame, ¿cómo está Seiya? ¿Cuándo viene?-
-Está muy bien, parece que las cosas van saliendo cada vez mejor, y si todo sigue así, probablemente regrese en un par de meses.- yo aplaudí emocionada, tenía muchas ganas de tener a Seiya de nuevo con nosotros.- Tengo ganas de que regrese, pero no de vivir con él de nuevo.- ambos reímos. Seiya era el opuesto total de Taiki, desordenado, torpe, descuidado…un músico a fin de cuentas.
En poco tiempo Ami llegó con unas cosas tipo Rolls, con queso y salsa de Pizza dentro, lo comí muy agradecida, y con muy pocos modales pues me moría de hambre, y le supliqué después a Ami que me ayudara a levantar para irme a la cama. Ella me jaló de los brazos hasta que mis piernas por fin reaccionaron, y me fui a mi cuarto casi a rastras.
A la mañana siguiente no olvidé poner el despertador, por lo que a primera hora estaba ya despierta. Sin abrir los ojos del todo me fui al baño, y justo a la entrada, choqué con Taiki que salía. Por un momento me destanteé y no entendí qué pasaba, ¿era acaso que aún era de noche el día anterior? Pero Taiki se puso tan rojo y tartamudeó tanto, tratando de decir cualquier cosa, que ayudó a mi cerebro mañanero a reaccionar…se había quedado a dormir…uhhh…
Él desapareció enseguida en la entrada del cuarto de Ami, mientras yo me inclinaba para ver la puerta, y terminé por encogerme de hombros y entrar al baño.
Unos minutos después, me encontraba desnuda en frente de mi ropero con una incógnita que no era nueva en lo absoluto. ¿Qué ropa interior ponerme? Hoy veré a Darien, y seguro que pasaría lo que tenía que pasar, pero no quería caer en la cuestión de llevar un súper conjunto y que quedara como algo muy planeado, pero tampoco iba a llevar los calzones domingueros de abuelita, pero quizá también no pasaba nada y entonces simplemente sería una chica, con ropa interior muy reflexionada, linda, pero casual, que no llegó a nada… ¿Alguien conoce el chiste de las dos posibilidades? Hay dos posibilidades, que tengamos sexo o que no tengamos sexo, si tenemos sexo no hay problema, pero si tenemos sexo hay dos posibilidades, que se fije en mi ropa interior o que no se fije, si no se fija, no hay problema, pero si se fija…. ¡Ahhhh! Pensemos por un momento…lo mejor, sería repetir el plan del domingo. Ya está. Repetiría la cuestión de los bóxers ajustados, esta vez en versión blanco con Cebras estampadas, y con un sujetador negro, que le hacía juego muy bien. Y no me malinterpreten, no es que de forma inconsciente me ponga estas trabas para sabotearme por el miedo de no llevar esto bien o de resultar lastimada….pero sí, es eso más que nada…o quizá hay dos posibilidades…
Terminé de vestirme y me fui a la cocina a hacer como que estaba concentrada en cocinar para cuando Ami entrara…de esta sí que no se iba a salvar…ñaca, ñaca… Como esperaba, en efecto, Ami llegó a los 10 minutos y fingió sentarse como si nada pasara… Le puse en frente un plato con pan francés, y me senté igualmente frente a ella. No habíamos cruzado ni una palabra; ella hacía como que estaba muy entretenida cortando su tostada, y yo sólo me crucé de brazos mirándola fijamente, a lo que ella escapaba muy bien mirando a su plato.
-¡Ya! Deja de hacer eso.- se desesperó, soltando de golpe su tenedor.
-¿Hacer qué? ¿Acaso tienes algo que compartir con la clase, Padawan?- dije en tono formal y como si nada.
-Me vas a hacer decirlo, ¿verdad?- me miró como niña pequeña.
-¿El qué? Yo sólo quiero saber si tú tienes algo que quieras compartir. Yo, por ejemplo, te podría compartir que hoy, cuando iba a ducharme, me topé con un hombre saliendo del baño…lo cual no es que sea poco común, pero esta vez el individuo no me pertenecía a mí…-
-Ok. Taiki se quedó a dormir, y yo pensé que no habría problema, porque hasta donde yo sabía, yo vivía con la señorita libertad, y no con una monja ni con la Gestapo.- terminó mirando de nuevo a su plato, toda enfurruñada.
-¡Wo! Tranquila, Padawan, yo sólo quería saber cómo te había ido, pero prometo no volver a tomarte por sorpresa siendo como siempre he sido desde hace cinco años…- dije con sarcasmo y me levanté de la mesa para poner mi plato en el fregadero.- Te toca lavar los trastes, yo hice el desayuno.- terminé mientras salía de la cocina.
-Serena…- me detuvo la voz de Ami y me giré.- Lo siento…yo…sólo no estoy de humor para contar cada cosa que me pasa y…- volvió a bajar la vista.
-Si me da igual, yo sólo quería saber cómo estabas… La próxima vez que no quieras hablar, me dices, "Serena, no quiero hablar"… y generalmente, eso significa que no quieres hablar, y yo generalmente actúo en consecuencia.- y seguí mi camino hacia la habitación. Bueno, sé que no respondí de la mejor forma, pero que lo considere el pago a sus formas…
Cogí mi abrigo y mi bolso y salí al supermercado. Se me pegaron un par de artículos de más, pero es que nunca había visto una sandía en forma de corazón…y ni siquiera me gusta tanto la sandía, pero es invierno, en un país en el que casi nada es sembrable, y uno se encuentra sandías con formas de corazón, cosa que además sólo puede pasar aquí…hay que comprarla, y luego se la embutes a tus amigos…
Llegué a casa, tuve que subir y bajar dos veces para por fin llegar con todo arriba, pero lo logré, no como el arreglo del ascensor, acomodé todo en la cocina, puse una carga de ropa en la lavadora y me puse a hacer tareas en la mesa del comedor. Me metí en un bucle, de esos que agarro casi nunca, y cuando salí de mi concentración fue porque por fin terminé el libro, lo que quería decir que ya podía ponerme a escribir el capítulo siguiente, pero más que eso, lo que quería decir que ya podía darme una pausa y comer algo. Me preparé un arroz con verduras y me puse a ver las noticias, terminé, lavé mi plato, saqué la ropa de la lavadora, y volví emocionada a la mesa del comedor a empezar mi escrito. Ami llegó al poco rato, venía de la biblioteca por lo que se apreciaba, me saludó y se hizo algo de comer, me ofreció, pero le dije, como era cierto, que ya había comido.
Cuando volví a ver la hora, eran las cuatro y diez de la tarde. Enseguida, guardé mi documento, guardé mis cosas y me puse a darme una repasada. Me lavé los dientes, me puse perfume, me volví a delinear los ojos y me rehíce el moño bajo que tenía hecho en el pelo. Regresé a la cocina a poner los platos en su lugar luego de que estuvieran en el escurridor un rato, y tendí rápidamente la ropa para que se secara.
Como pocas veces, el tiempo me cuadró perfecto, y estaba totalmente a tiempo para irme caminando a casa de Darien…me moría de ganas…sabía que acabaría apretando el paso y llegando unos minutos antes, y no quería, pero sí quería… Salí al recibidor a ponerme me abrigo, pero el que quería no estaba ahí, así que regresé a mi cuarto por él, y pensé de repente que quizá y sólo quizá podría quedarme a dormir, y mañana tenía que ir a la universidad… Saqué de mi cajón una blusa y otros bóxers, los metí en mi bolso, y nuevamente me dirigía a la puerta, y me estaba cruzando el bolso, pensando en el mismo rollo de las dos posibilidades con respecto a llevar una muda de ropa, cuando escuché la voz de Ami.
-Serena…siento lo de la mañana, sí que quiero contarte, es que me frustré porque…- me giré y la miré con una ceja alzada…no es que siguiera enojada como tal, ni nada así, pero ella no quería contar en su momento, y yo no quería escuchar ahora…ya tendría que ser en otro momento.
-Ahora no puedo escucharte, Ami, ya será luego.- le dije mientras me ponía los guantes, y ella me miró mal.
-Ya…es sólo que tú antes me preguntaste y…- la voz de corderito degollado.
-Sí, Ami, quiero saber, pero tú no querías hablar hace rato, lo cual es muy entendible, y no entiendo por qué vienes a contármelo ahora, cuando ves que estoy por salir…así que no, no puedo oírte ahora, y la verdad es que tampoco me apetece, porque me voy a pasar la tarde con Darien y quiero pasarlo bien… A menos que sea un asunto de vida o muerte, me voy ya.- bajó la cabeza y yo maldije para mis adentros; había sido muy dura, y además ya no iba precisamente a tiempo.- Ami, lo siento, no te lo quería decir así, trata de entender las palabras que dije, pero con otro tono.- me sonrió.
-Tienes razón, también fue mi culpa por hablarte así en la mañana.- yo asentí.
-Estamos a mano… ¿Hablamos de esto después?- ella asintió y por fin logré salir de mi casa.
Llegué a casa de Darien razonablemente a tiempo, toqué el timbre y me abrió el portal. Subí, y justo antes de que tocara a su puerta, abrió. Enseguida abrió la puerta, me recibió con un enorme y fogoso beso que nos hizo casi tropezar y que acabó, sin así quererlo, con los dos riendo y Darien sosteniéndonos a ambos, con unos de sus brazos apoyados en la pared. Recuperamos la compostura, me ayudó a quitarme el abrigo, yo me quité los zapatos, y me jaló hacia él de nuevo, pero sin besarme.
-Hola Pandora, ¿cómo has estado?- sonrió mientras nos bamboleábamos como niños pequeños.
-Muy bien, ¿y tú?-
-No me quejo…- sonreímos.- ¿Te puedo invitar a sentarte en la sala y algo de tomar?- siguió con tono extra formal.
-Puedes.- asentí, y sin separarnos nos dirigimos al sofá, en el cuál no nos sentamos, al cual, más bien, caímos.
-¿Qué quieres tomar? Yo estaba tomando vino, pero tengo desde agua hasta Whisky…-
-Vino está bien.- se levantó y fue por una copa para servirme de la botella que estaba en la mesita, me la dio y alargó el brazo por la suya también, y brindamos.- ¿Qué hacías?-
-Estaba calificando y terminé antes de lo que esperaba, entonces me puse a leer un poco.- su libro estaba igualmente en la mesita. Cogió el control del estéreo y des-pausó lo que estuviera escuchando antes de que yo llegara… Wagner… Increíble… Le bajó un poco el volumen y lo dejó a uno muy agradable. Yo sólo lo miraba y sonreía. Estaba aún un poco tensa y nerviosa, como esperando que la velada se asentara.
-No me has contado qué tal tu domingo, ¿salió todo bien?- me preguntó mientras se acomodaba de lado en el sofá para verme de frente, a lo que yo hice lo mismo.
-Sí, bueno, más o menos, para mí bien, para Rei no tanto, pero contamos esta batalla entre las menos sangrientas.- rió al escucharme, pero negó con la cabeza en señal de no entender.- Lo que pasa es que el padre de Rei es un tipo extra conservador y muy, muy estricto, que piensa que quiere lo mejor para su hija, pero su idea de lo mejor no es la misma que la de Rei, y eso genera un ambiente muy tenso y de control que Rei no soporta. Mi familia conoce a la suya desde hace mucho, y puedo decir que nos tenemos cierto aprecio, entonces Rei me pidió que la acompañara a comer para que la cosa se mantuviera en los límites de la civilidad, porque soy la única amiga suya que él acepta y que no le tiene miedo.- Darien asintió lentamente como cuadrando todo.
-Según recuerdo, ella es de Osaka también, ¿no?- yo asentí.- ¿Entonces por qué come una vez con su padre aquí en vez de verlo en casa?-
-Porque a ella no le gusta ir a Osaka, y cuando su padre piensa que ha estado demasiado sin ir, hace un hueco en su apretada agenda para venir a comer con ella aquí o aprovecha algún viaje.- él volvió a asentir, como sintiéndolo por Rei.
-Qué complicado, supongo que sus negocios le quitan el tiempo para conocer a su hija y juzga sólo lo que ve cada nunca.-
-No es empresario, el padre de Rei es el gobernador de Osaka.- Darien, que estaba tomando de su copa, casi se atraganta al oír eso.
-¿El gobernador de Osaka? Pero yo pensaba que los políticos y sus familias aquí en Japón eran como…- y se interrumpió a sí mismo al conectar todo lo que le acababa de contar.
-Sí, y así son, y es ahí donde Rei no encaja, y donde todo se complica.-
-Nunca me hubiera imaginado que Rei fuese hija de un político de ese nivel.-
-Es que ella se ocupa muy bien de ocultarlo.- reímos.- ¿Y tu domingo? ¿Fue mejor que el mío?-
-Creo que sí, por lo menos más relajado…-
-¿Qué hiciste?- bajó la mirada un momento, y volvió a mirarme, y yo me sentí arder por dentro.
-Prefiero no revelar datos confidenciales.- susurró muy cerca de mí, y mis entrañas rozaron el punto de ebullición.
-Pero yo no le voy a decir a nadie.- le susurré igualmente.
-Vale, pero recuerda que soy un académico de alto rango, un intelectual, y que eso necesita a veces actividades un poco idiotas para que uno no se vuelva loco.- habló en tono académico y yo reí.- Ok, vinieron Andrew y Nicholas y jugamos Mario Kart.- y estallé en carcajadas, ya lo imagina ahí, sentado en el suelo con los otros dos, alardeando cada uno de ser el mejor.
-Vale, está muy bien.- dije cuando pude por fin calmarme.- Es lo que hace mi hermano cuando necesita relajarse.- y volví a reírme, y me hizo muy bien, me relajé, me sentí como dos personas pasándosela bien juntos, y él rió también, y cuando comenzamos a dejar de reír, ambos nos acercamos y nos besamos. Fue un beso fogoso y con alguna mordida, que sabía deliciosamente a vino, que agitó nuestras respiraciones, pero que curiosamente no fue más allá. Tampoco fue corto, simplemente nos besábamos, él con sus manos en mi rostro, y yo acariciando su cabello. Después de un rato nos separamos, y él se acercó a mí nuevamente a dar una mordida a mi oído; me dieron cosquillas y me ericé toda. Volvió a mis labios, y empezamos una sesión de besos cortos.
-¿Tienes algún plan?- me preguntó entre besos.
-Ninguno.- terminó los besos y me miró.
-¿Te gustaría ir al parque a pasear a Fritz y pasar a comprar algo de cenar?- asentí, me encantaba el plan…pero, ¿y Fritz? No lo había visto desde que llegué.
-¿Dónde está Fritz?- pregunté… un perro tan grande no debería ser tan fácil de perder de vista.
-En el cuarto de lavado, le gusta el calor de la lavadora.- dijo encogiéndose de hombros como sin entender.- ¡Fritz!- llamó, y a los pocos segundos apareció el susodicho y se acercó a nosotros. Yo lo acaricié un momento, y Darien se puso de pie y volvió con una correa y una bolsa de plástico, me tendió la mano y me jaló para levantarme, y cuando estuve de pie nos besamos de nuevo. Esta vez, la cosa sí que estaba yendo más allá, y justo cuando juntos dimos un paso hacia atrás, buscando caer en el sofá, Fritz ladró. Ambos reímos y Darien roló los ojos como dramatizando.- ¿Lo haces a propósito?- le dijo al perro, que volvió a ladrar reclamando, pues ya había visto la correa y la bolsa.- Sí, sí…vamos.-
Nos pusimos los abrigos y los zapatos y salimos con Fritz, que iba sin correa, a lo que Darien comentó que estaba bien entrenado, y que llevaba la correa sólo por cualquier cosa.
Llegamos hasta el parque y ahí nos quedamos un rato, cansando a Fritz según Darien. Encontramos algunas ramas que le tirábamos y él corría sin parar, mientras nosotros nos quedamos sentados en una banca. Estábamos sentados muy cerca, pero aún así ambos nos manteníamos a raya; creo que fue la primera vez que nos cayó el veinte de estar en un lugar público y de no poder comportarnos como queríamos, lo cual por un lado era muy frustrante, pero por otro, quitaba también de en medio cuestiones como: ¿le doy la mano? ¿Lo beso a media calle? Etc. Me preguntaba si ahora que esto estaba, supongo, "funcionando", nunca volveríamos a poder hacer nada en público, como besarnos como aquella noche en el bar gay, o esas cosas…
Después de un rato, decidimos que Fritz ya estaba lo suficientemente ejercitado, y nos levantamos para regresar a casa. Pasamos cerca de un restaurante italiano, no tan bueno como el de mi casa, pero un restaurante al fin, y pedimos una pizza y dos pastas para llevar. Al llegar a su casa de nuevo, me pidió que le sirviera agua a Fritz en su plato mientras él ponía la mesa. Debo admitir que fui tramposa, pues también le puse más comida al perro… Volví a la sala y vi que la mesa estaba puesta precisamente en la sala y no en el comedor, y me agradó la idea de comer en el suelo… Ambos nos sentamos, nos servimos más vino, y nos pusimos a comer. Al terminar, Darien se puso de pie un momento para llevar los trastos a la cocina, y volvió con un pequeño chocolate, que hizo "aparecer" de mi oreja, y en cuanto me lo metí a la boca, me jaló para besarme, resultando en una pelea deliciosa por el chocolate, que se disolvió lentamente, y que dio paso a una larga, larga charla.
Me sentía como aquel día en que ambos estábamos haciendo trabajos en el comedor; realmente bien, tranquila y ligera. Me preguntaba mentalmente cómo sería cuando está solo, qué haría por las tardes o antes de dormir, y me era verdaderamente difícil pensar, pues su plática era, como siempre, completamente envolvente. Hablábamos sobre filosofía, y la charla era tranquila, hablábamos sobre la gente de la universidad y reíamos…había un poco de todo. Un par de copas más tarde, reíamos un poco más de lo que hablábamos, y yo lo miraba un poco demasiado fijamente, y cuando ambos lo notábamos, volvíamos a reír… Era tan extraño y a la vez tan sencillo… Quería volver a tenerlo desnudo, a sentirlo entre mis piernas, y sabía que en realidad eso sería simple, sólo tenía que besarlo y nuestros cuerpos harían el resto, pero no me atrevía, sabía que no sería como aquella vez en que terminamos casi desnudos en el suelo, en que todo se dio simplemente, y aunque sabía que la híper-reflexión era el problema, no sabía por qué… Quizá porque esta vez era demasiado evidente que ambos esperábamos el momento, y eso siempre es algo entre embarazoso y torpe, y no por ello menos excitante… porque claro que lo era también…la espera sólo lo hacía más y más tentador y deseable…
-Dime.- pedí de nuevo, y él negó de nuevo.
-¡Qué gracia tiene que sepas de antemano! ¡Espera y verás!- me hice la enfadada.
-Pues yo tampoco te voy a decir.- me hice la digna.
-Tú ya me dijiste que no sabes aún.- ¡coño! ¡Hablé demasiado pronto!
-¡Vale, como quieras! ¡Pero no entiendo por qué tanto misterio, es sólo un disfraz!- seguí con mi drama, pero de repente la pierna se me quedó completamente dormida y tuve que estirarla, pues el cosquilleo me retorcía. Darien se puso de pie y me ayudó a hacer lo mismo. Ambos reíamos, y yo sólo agitaba como un gusano en agonía, hasta que por fin se me quitó la maldita sensación.
-¿Mejor?- me preguntó
-Sí, mucho mejor.- sonreí. Nos quedamos mirando un segundo, y yo estaba tan tremendamente caliente…había tomado justo la cantidad de vino que te hace estar feliz y caliente, pero no mareada, y sólo deseaba que se acercara y me besara hasta perder la consciencia y la ropa. Pero no. Este hombre disfruta de tener al mundo cual presa, cosa que yo aún tenía que memorizar, así que en vez de eso, sí que se acercó, pero cuando estuvo frente a mí, miró el reloj.
-¡Las once de la noche!- fingió alarma.- No, puedo dejar que salgas a esta hora y con este frío, ¿verdad?- yo sólo atiné a sonreír nerviosa para mí misma y a erizarme completa, el show estaba por comenzar.
Muy lentamente se acercó, para besarme de igual forma. Yo me quedé simplemente ahí, sintiendo mi cuerpo reaccionar a su mandato. Comenzó a bajar por mi cuello, trazando un camino desigual con sus labios y su lengua, y yo sólo me dejaba, mientras sentía cómo toda la habitación subía súbitamente de temperatura. Cuando llegó a mi clavícula, no pude evitar gemir, y en ese momento nos miramos a los ojos, y nos fundimos en un apasionado beso, mientras caminábamos, sin separarnos, hasta la habitación. Una vez allí, uno desvestía con prisa al otro, siguiendo la sesión de besos que poco a poco se iban convirtiendo en mordidas, y cuando nos habíamos sacado la camisa y la blusa, Darien se tiró a la cama y me llevó consigo.
Sólo un momento nos miramos antes de volver a los furiosos besos, pero pude ver perfectamente cómo sus ojos se oscurecían y trataban de abarcarme entera. Esta vez no era como la anterior, y si bien no estaba aún ni remotamente en el lugar en el que mi potencial explotaría completo, no pensaba perderme del espectáculo de hombre que tenía frente a mí. Con mis manos comencé a acariciar cada parte disponible de su piel, su pecho, su espalda, su abdomen, hasta llegar al límite de su pantalón. Comencé entonces a morder su cuello, a pasar mi lengua por su clavícula, probado su deliciosa piel, y nunca nada supo tan bien…el olor de su perfume se mezclaba con el suyo propio y con la humedad que comenzaba a cubrirlo, y juro que habría lamido cada pequeña gota… Seguí con mi boca, mientras con mis manos comenzaba a deshacerme de su cinturón y a abrir los botones de su pantalón. Él no se quedó atrás, y en cuanto se deshizo de mi sujetador, tomó mis manos y las sostuvo por encima de mi cabeza, mientras con sus labios tomaba uno de mis pezones y luego el otro, sin dejar de lado el ritmo al que nuestros cuerpos se frotaban justo donde aún estorbaba la ropa.
Esta vez no había desmedida atención como la anterior, había lujuria acumulada y calentura desmedida…era una especie de frustración que tensaba, pero que tendría sin duda una fabuloso desenlace. Soltó una de mis manos, abrió con maestría el botón de mi pantalón, y fue colando su mano por dentro de mi ropa interior, hasta acariciar mi clítoris por un momento, para acabar metiéndolo en mi muy, muy húmeda vagina. Gemí larga y guturalmente sin poder hacer nada al respecto, y, como respuesta, dejó de lamer y morder mi pezón y volvió a la altura de mi rostro para mirarme con expresión triunfal. A ese dedo, sumó otro más y eso sólo enardeció mis gemidos.
-Sí, así…-susurró en mi oído mientras lo lamía, y la urgencia tomó lugar.
Con la mano que dejó libre, regresé a la tarea de abrir su pantalón, pero me detuve un momento para acariciar su miembro aún sobre la ropa. Oh sí, estaba duro, y lo quería dentro de mí. Me zafé por completo de su agarre, abriendo su pantalón y bajándolo hasta dejar su miembro y su precioso trasero al descubierto, y lo primero que hice fue tomarlo firmemente y frotarlo contra mí, haciéndonos gemir a ambos, y acto seguido, deshacernos furiosa y apresuradamente de lo que nos quedaba de ropa.
Una vez desnudos, volvimos a besarnos con desenfreno. Sus dedos volvieron a mi centro, y mis manos tomaron por fin su miembro erecto y perfecto, acariciándolo de arriba abajo. No podía más, lo necesitaba sentir en mí, y lo único que atiné a hacer fue llevar mis manos a su cabello, aferrándome a él, mientras comenzaba de nuevo la tortuosa danza de frotarnos uno contra el otro a un ritmo desquiciado. Sacó entonces sus dedos de mí, alcanzando el cajón del buró para sacar un condón, se lo puso, y, al igual que la vez pasada, se lamió los dedos para después lubricarme aún más, y justo cuando estaba a punto de suplicar, se hundió completo en mí.
Ambos gemimos, era delicioso, al principio lento y profundo, y luego más rápido, casi salía de mí, para volver a enterrarse hasta el fondo. Mis manos vagaban por su trasero y su espalda, aferrándome cada vez más, mientras que él subía mis piernas aún más para penetrarme más profundo, y llevaba su boca nuevamente al píercing de mi pezón. Me aferré aún más a él, estaba tensa y no podía vislumbrar nada más que el orgasmo que amenazaba ya con llegar, y así fue. Mi interior se convulsionaba más allá de mi control, y una muy corta languidez me acometió, y digo corta porque Darien nunca paró, volviéndome a excitar, llevándome nuevamente más allá de la razón, y esta vez ante el total escrutinio de su mirada. Apreté nuevamente su trasero contra mí, logrando avivar sus gemidos, pero él entonces llevó su mano a mi clítoris, y perdí la batalla, dejé ir la cabeza hacia atrás, gimiendo corta y agudamente, mientras comenzaba a tensarme de nuevo, a punto de perder la razón. Darien volvió sus labios a mi oído, mordiendo y lamiendo.
-Estoy a punto, no sabes cómo me excita oírte gemir.- dijo entrecortadamente, y yo apreté con fuerza mi interior, arrancándole a su vez un gemido, y causando que acelerara tanto sus envestidas como sus caricias con la mano en mi clítoris, regalándole varios gemidos más, hasta que se hundió completamente en mí, profunda y uniformemente, llevándonos a ambos al orgasmo.
Gemí aún después de terminar, y nos quedamos un rato corto así, desplomados, y recuperando el aliento. Nos miramos a los ojos y su sonrisa me dejó aún más sin habla de lo que ya estaba. Nuevamente, al igual que el viernes, salió lentamente de mí, causándonos gemir a ambos, y si dirigió al baño a tirar el condón. Yo me quedé un momento pensando en lo gracioso que es efecto del vino, que borra todo pequeño detalle, para dejarte sólo un gran borrón como recuerdo… Abrí la cama y me metí entre las sábanas, mientras Darien salía del baño, deliciosamente desnudo, y se dirigía a la sala a apagar las luces y cerrar las cortinas, justo como la vez anterior. Sonreí como tonta al notar algo similar a una rutina, al notar algo conocido y por consiguiente confortable de alguna manera…al ver su impresionante dragón.
Volvió, levantó la ropa para ponerla sobre una silla y se metió conmigo en la cama, esta vez sin encender la lámpara de mesa, abrazándome y quedando mi espalda contra su pecho. Me beso tiernamente la sien, mientras terminábamos de relajarnos, y yo me quedé acariciando sus manos bajo mis senos. Me quedé mirando a la nada, en concreto a la silla donde colgaba la ropa, y sonreí de nuevo al notar que mi tontería de la ropa interior no había servido de nada…aunque claramente esa era una de las dos posibilidades desde el principio, y estuve a punto de reír, pero los labios de Darien en mi cuello, y sus manos acariciando mis senos, me interrumpieron, y sólo pude atinar a emitir un largo sonido de placer, y llevar mi mano a su cabeza, incitándolo a seguir.
Desde el lejano Asgard!
Hola, hola a todos y todas!
No sé por dónde empezar a disculparme y explicar, pero empezaré por dar las gracias a todas las personas que me ayudan con este fic/pesadilla….hahaha…. principalmente a Clara, Susy y Marta, pues son mi control de calidad, mis apoyos roleros para visualizar las escenas… y mucho más.
Quiero pedir disculpas también por tardarme tanto, tanto, tanto en actualizar. Sé que no tengo excusa, pero la verdad es que sí tengo…me mudé de continente dos veces, terminé y presenté mi tesis, y estoy por empezar el arduo camino hacia el Doc!... También he de decir, y esto pueden corroborarlo con control de calidad, que nunca he dejado de escribir, sólo que escribo en desorden, y tengo, por ejemplo, el final del fic, pero no tenía este chap, y no lo quería escribir. No voy a botar este fic, sólo que es largo y soy muy quisquillosa en algunas cosas, excepción es este chap, que subo sin releer, y es que sé que si no, no lo voy a subir nunca. Sé que es un chap que dice mucho y no dice nada, pero es un chap de conexión y era necesario. Iba a terminarlo en la escena siguiente al lemon, pero prefería dejarla para el próximo chap, ya que me pareció que era suficiente de este, y que quedaba mejor para después… Prometo que actualizaré pronto… repito que tengo escrito mucho, tengo muchos chaps listos, pero son de más adelante… me falta unir y pulir… y ya saben, esto es como el Table Dance, mientras más reviews, menos tiempo de espera… hahaha
Agradezco a todos los que me escriben y me comentan, todos sus comentarios me dan pistas, y me hacen seguir, y lamento no responder a sus rw´s esta vez, pero preferí subir ya… responderé sin falta la próxima vez….
Bueno, espero que el chap les guste, es muy largo, aunque muy vago, pero espero que con lo largo redima un poco mi tardanza…además de un par de sorpresas que dejé por ahí. Sé también que de emocionante tiene poco, pero después de la tormenta viene la calma, y, quién sabe?... Quizá luego la tormenta de nuevo... ahahaha...
Agradezco de una vez su tiempo, sus comentarios, y su espera.
Saludos y hasta la próxima!
La Reyna Dragón ha hablado!
