Dislaimer: todo lo reconocible no es mío. Sólo la locura tras ello.
Agradezco a llusine, gore, Alisev, Ygramul, Kritias y vivaelanime los comentarios recibidos, me animan una barbaridad a seguir la historia.
Se acabará, por supuesto, pero a veces la vida mundana hace que se tarde un pelín más en publicar, por eso esta semana es tan tarde. Gracias y besos.
Por largo tiempo hemos dejado a la familia sola aunque vamos a ver que pasa porque seguro que hay algo interesante, puesto que ya se sabe, los niños se aburren aunque estén en el paraíso terrenal y echaban de menos a su primo así que Milo, otro de los nietos, se escapó de la visión de sus padres que estaban vigilando que no hicieran travesuras mientras se lo pasaban como enanos y abrió la puerta, claro que nunca pensó encontrarse con lo que vio:
-¡Ya es Navidad! – Exclamó inocentemente llamando la atención del resto de sus primos- pero Papá Noel ¿Dónde están los regalos?
- ¿Dónde están mis tíos? – Preguntó Kate preocupada, se giró hacia el hombre dragón y le dijo- Escúpelo, seguro que te lo has comido.
- ¿Cuántos años tienes? – le inquirió Alfonso a Merlín sin saber que era su tío preferido.
Los abuelos estaban viéndolo divertido, pero visto que ya no podían ocultarlo más decidieron contarle la verdad y sus identidades verdaderas a todos, aunque con ello tendrían que decirle sorpresivamente algunas realidades a hijos y nietos.
Visto que tenían tiempo, se reunieron en la mesa del jardín, se sentaron cómodamente y Oberón empezó a contar la historia familiar:
- Bueno, como veis no somos quien pensabais. – dijo mirando a sus hijos que aún estaban en shock.
Sin embargo los nietos estaban eléctricos, saltando y gritando.
- ¡El abuelo es papá Noel! ¡El tío es Mago! –
Aunque tras un rato pensando se acercaron a Jim y le preguntaron
-¿Qué puedes hacer?, ¿Puedes traernos todas las chocolatinas del mundo?
-¿Puedes cambiar la camisa de flores tan horrible que me regaló la tía Margarita?- preguntó Kate, no soportaba esa camisa, aunque su tía se empeñaba en vérsela puesta siempre que iba de visita. Más o menos dos veces al año, por lo que no podía tirarla.
-Chicos, chicos, tranquilos- decía su tío, - tenéis que escuchar a vuestro abuelo porque así entenderéis todo.
- Bueno,…vale- dijeron desanimados- Venga abuelo empieza, que estamos intrigados.
Jim en esto puso chocolate con tranquilizante para todos, iba a ser necesario, sobre todo porque sus hermanos aún miraban a Oliver y a su novia de una forma que no le gustaba nada.
Así que el abuelo comenzó de nuevo:
- ¿Cómo empezar? Querida, ¿alguna idea?
-¿Qué te parece por el principio? – dijo la abuelita de forma muy sensata.
-Cierto, - apoyaron Jim y Oliver al unísono.
- Bueno, pues esto podría contarse como una de nuestras historias- Comenzó el abuelo- aunque en este caso la diferencia es que es real y nada se puede cambiar.
Como podréis ver no todo es lo que parece, nunca lo fue y nunca lo será. Es nuestro sino.
-¿Qué es sino? – preguntaron los niños
- Nuestro destino, cual es nuestra función en la vida- les contestaron automáticamente sus padres, que estaban muy acostumbrados a la forma de hablar del abuelo cuando estaba preocupado. – Ahora no interrumpáis.
- Que interrumpan lo que quieran, esto también les incumbe a ellos.- Contestó la abuela- Tiene que quedar claro, es algo en que participa toda y cuando digo toda es TODA la familia.
- Bueno hecha esta aclaración, sigo- Dijo el abuelo con semblante serio- Voy a intentar hacerlo sencillo para que todos podáis entenderlo.
Así comenzó su historia:
Nuestra familia, hace muchos, muchísimos años, se situó al borde del mundo real y el de la fantasía. Estamos en el límite de la magia, y eso nos afectó a todos.
Todos ponían caras raras, menudo inicio más chungo.
Aunque parezca extraño, Adán y Eva, nuestros ancestros, los primeros que formaron esta familia como se ve en el árbol familiar, se hicieron amigos de nuestros vecinos, los del otro lado de la colina.
- ¿Pero ahí no viven tía Marga y tía Caperu? – preguntó Kate preocupada.
- Y Gazul no sedá realmente un ogo ¿vedad?- preguntó David, Gazul era su mejor amigo, pero los ogros comían niños, y eso no le gustaba.
Pues si, lo siento David, pero aún no os habéis dado cuenta de nada. Nosotros, nos hemos visto muy influenciados por su magia, realmente somos los guardianes de los límites, si os fijáis, no dejamos que nadie entre en nuestras propiedades. Si, ya sé, a veces viene gente huyendo a nuestra alacena. Pero del cole, nunca habéis podido traer a vuestros amigos, por si había una fuga de alguien de los cuentos y ellos lo contaran.
Nosotros nacemos y vivimos para proteger el equilibrio, chicos, - dijo Oberón mirando a los hijos- cuando decíais que los Reyes sabían demasiado, es que son mis hermanos.
- No fastidies con j- dijo Juan siguiendo la tradición familiar de no decir palabras malsonantes delante de los niños.
- Pues si, - les dijo Jim- ¿no os acordáis de esa Navidad en que los regalos llegaron a las 12 de la mañana? Sé que os dijeron que les habían llegado a ellos por equivocación, yo era un mico. Pero, ¿cómo no sospechasteis nada? Si aún venían en su identidad real.
- No nos dimos cuenta- dijo Juan avergonzado. Vale que tuviera 15 años, pero me gustaba creer que era cierto.
Bueno, pues ahora ya sabéis, -contestó el abuelo- ahora voy a seguir.
Tras algunas generaciones, hubo matrimonios entre nosotros y gente del mundo al otro lado de la colina, lo que nos proporcionó algunas características particulares. Además para los que no descienden de esa rama, como toda la familia protege este secreto, la fantasía se ha encargado de darnos misiones y dones para que la ayuda nos compense.
Sé que suena raro, pero Oliver no se enfermó nunca por ser un hombre-dragón. Aurora, su novia, es una mujer-unicornio, y por ello ríe perlas. Jim es Merlín, y por eso había veces que hacía cosas extrañas, y conseguía lo que nadie.
Me imagino que tú Juan eres un Oráculo, sueles tener grandes presentimientos, y se ocurren siempre. De los niños, tres serán los Reyes Magos cuando crezcan, eso está claro, mis hermanos no aguantarán mucho más, y otro será Papá Noel. Aunque no sé quien será cual, eso se ve a la mayoría de edad. Vuestra misión es clara ¿verdad?
- Somos los reyes, somos los reyes- cantaban felizmente los niños empezando a repartirse los papeles.
Como si pudieran decidir- pensó Oberón, el se había pedido Baltasar, le hacía gracia, una pena.
Kate, me temo que tú no puedes ser ninguno de ellos, aunque aún no sé si serás una Elfa de los Bosques o una Ninfa, pero por tu afinidad con los animales seguro que no me equivoco mucho. Y tu misión será proteger al bosque, es difícil y muy importante- comentó Oberón viendo que la niña se había entristecido por no ser una de las personas que llevan los regalos en Navidad y sacándole una gran sonrisa.- Hay más animales y criaturas de las que conoces, y tendrás alguien que te ayude siempre.
-Yo quería ser veterinaria, - dijo convencida- así que creo que escogí bien la carrera.
-Por supuesto, mi niña- le dijo su abuela sonriente- luego podrás hablar con los animales. Seguramente tu tío Dolittle te ayudará, tiene mucha experiencia en eso.
-Genial.
- A ver, ¿dudas?- preguntó el abuelo finalmente.
- ¿Cuándo nos lo pensabais contar?- le recriminaron sus hijos al unísono.
- Nunca, teníais que descubrirlo, di que Milo se encargó de que todos lo descubrierais a la vez, pero si no lo descubríais no podía deciros nada.
-¿Por eso nunca enferman?- preguntó la madre de Daniel.- mira que es gamberro pero nunca tuvo ni un catarro.
- Si, - le contestó la abuela- es por eso, la magia, la fantasía e imaginación les protege de una forma increíble. Eso si, si alguna vez la gente deja de creer, bueno, todos visteis la película de Peter Pan, pues seríamos como campanilla, en mayor o menor medida. Ah, por cierto, tú ahora debes tener algún poder escondido, por volverte de la familia. Pero no los sabemos todos, habrá que preguntar algún día a Lara, la experta en genealogías, porque no sé que dones son para los consortes familiares.
-¡Genial!- dijeron los esposos y esposas de los hijos de Oberón. No querían sentirse discriminados y les encantaba eso de poder ser diferentes. Odiaban la rutina, era algo que tenían todos en común.
Estaban ya charlando tranquilamente haciendo suposiciones de quien era que, cuando oyeron llamar a la puerta de la alacena.
TOC TOC TOC…TOC ….TOC TOC
- Esa es la clave- dijo Oliver, es Nick- pasa, está abierto.
Nick y Gordi, el perro parlante, salieron de la alacena seguidos del príncipe y el lobo panzón.
-Ay,…-se quejaba el lobo- creo que estoy de parto.
Rápidamente las mujeres del lugar junto con Jim, por si necesitaban magia, se pusieron manos a la obra. Juan, mientras tanto, aprovechó para llamar por teléfono a Agatha Christie, una vecina que era matrona y escribía en su tiempo libre, aunque dudaba que su forma de escribir interesara a alguien.
En menos de cinco minutos estaba en la puerta con todas las cosas necesarias para el parto, aunque no se asombró de ver a un lobo panzón, - seguro que está también en el tinglado- pensaba no sin razón Juan.
Sacaron a los niños de ahí, y el lobo empezó la labor de parto totalmente atendido.
Mientras tanto, nuestras magníficas princesas le habían robado la fragoneta a los teleñecos, ya sin relleno, y pusieron en marcha el GPS, pero como siempre, obligaron a Bella a conducir, aunque protestó enérgicamente, después de 100 años durmiendo ni siquiera había visto nunca un automóvil ¿Cómo se suponía que iba a manejarlo?
Le dieron instrucciones claras, pisa ahí y gira el volante, claro que nadie se fijó que marcha estaba puesta, ni nada por el estilo, por lo que pisó fuerte, tal como le dijeron y fueron marcha atrás cayéndose por un barranco y muriendo en el acto.
OOOOOOOOOO pobrecitas, - pensaron todos lo que lo vieron aunque se recuperaron rápidamente- ¿tenemos conexión con cielo e infierno? Preguntaron rápidamente.
-Si, -contestó Ninguno- vamos a ver que ocurre.
En esto el Hada llamó a Geppeto para ver si podía solucionar a los teleñecos y salvarles la vida.
Volviendo con las princesas.
-Buenos días- les dijo San Pedro- ¿qué les trae por aquí? Aún no tenían que venir.
-Pues entonces, ¿podemos volver a casa?- preguntaron de forma inocente.
- No, - contestó- tranquilas, hoy es un día de fiesta, podéis pasar, espero que vuestra estancia sea agradable.
En el cielo se seguía la teoría de que si eran tan tontas no podían ser malas. Claro que para todo había una excepción.
En una semana, ¿Qué en una semana? En dos días el cielo se había convertido en un infierno, se dedicaron a redecorar todo el cielo, criticando los gustos de todos, se volvieron las nubes rosas ¡rosas! A Dios lo tenían harto, que quien había hecho la distribución, que no había glamur suficiente, que donde estaban el resto de príncipes (NA: cof cof, en cuanto las vieron venir se escondieron) que si esas alas perdían muchas plumas, que por qué ellas iban a tener que vestir esa horterada de túnicas.
Así que se pusieron todos de acuerdo y las echaron mandándolas al infierno, pero este estaba temporalmente cerrado con un cartel que ponía. Cerrado por mantenimiento.
Si ya, nos iban a pillar a nosotros- decía el Diablo viendo todo por la pantalla- bien hecho Cassius, menos mal que avisaste a tu hermano, sino ufff… no quiero ni pensarlo.
Por todo esto, nuestras princesas volvieron a su mundo, les dejaron en la puerta de sus casas.
Se cambiaron por supuesto, cogieron el autobús de línea, que llegaba en media hora, y en tres horas más se plantarán en la casa de Oberón.
Mientras tanto en la timba.
-Por fin se dieron cuenta- decían los malos malísimos.
-Ganó Lore, ¿cómo pudiste adivinar que tardarían tanto en acordarse de autobus? Todos los años lo mismo, si es que no aprenden- Dijo el Diablo.
-Si, -le contestó el Hada Madrina- pero sino ¿cómo descansaríamos? Y ¿sobre que apostaríamos?
-Una carrera hasta casa de Oberón- dijo La bruja.- ¿Ya sabrán los niños quienes somos en realidad? Ya va siendo hora.
- ¿Apostamos? –dijo Heiko segura de si misma. –Yo digo que gano y que se lo dijo.
-Pues yo que gano, y que no se lo ha dicho.
-Pues yo…
Como es costumbre, sellaron las apuestas y se prepararon para la carrera que daba la salida mágicamente, sino seguro que alguno hacía trampa.
Como método de transporte había dragones, aviones, coches, motos, etc. Cada uno había cogido el vehículo más veloz llegando antes que el autobús de línea, por supuesto.
Una vez todos reunidos, y el bebé nacido pudieron ver que era un niño con orejas y cola de lobo, mmm… pensaban algunos que habían visto la serie de Songoku- ya sabemos quien va a ser el Songoku de esta generación, o ¿será el Songochan? También podría ser un hombre lobo, si no fuera porque la cola era permanente.
Interesante, - pensaban los niños. Cuando se acordaron y empezaron a perseguir a todo el mundo para ver quienes eran en realidad-
En eso estaban cuando llegaron las Magníficas, y fue el Hada a abrirles la puerta-
- ¿Dónde estabais?- Le preguntó Marga.
-¿Por qué nos abandonasteis? Nos traicionasteis- Le incriminó Ceni a Lore, que la miraba divertida.
En eso se fijaron en el centro de la conmoción.
-OOO que niño más bonito.
-Niay, quiero uno igual ¿alguien se ofrece?- dijo Caperu. Esa simple pregutna provocó una estampida e intento de ocultación de la gente.
- Vale, ya lo capto- mientras se hacía la compungida para dar pena-
- No te pdeocupes,- le dijo David para animarla- toma mi xupe, zegudo que encuentas a alguien, edes una tía mu simpatica, sólo tienes que cuidad de tuz amigoz y ya tá.
-Tienes razón mi niño,- le contestó emocionada, no por nada era su "sobrino" favorito- seguro que encuentro a alguien que me quiera, por como soy y no por quien.
- Yo también quiero- decían las magníficas.
-¿Puedo cogerlo?- le preguntó Ceni al Lobo
- Por supuesto.- le contestó
- y… ¿cómo se llamará?- le preguntaron.
La pregunta del millón, ¿cómo se llamará el niño en realidad? Esto y mucho más en la próxima entrega.
Agradezco ayuda para escoger nombres.
