Gracias por todos los comentarios han sido increíbles... pueden creer que estamos a menos de un mes de ver Sinsajo parte 1... ?
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Cassandra Clare escribió TMI.
Yankee.
"Entré como una bola de demolición, nunca golpeó tan duro el amor. Todo lo que quería era romper tus muros, y tú me rompiste a mí" Wrecking ball, Miley Cyrus
Isabelle se levantó la siguiente mañana temprano y se fue a correr para disipar sus pensamientos y tenía toda la intención de no quedarse encerrada esta vez llorando, ya no era momento para eso, era momento para intentar recomponer su vida rota a pedazos. Ella encontró a sus dos hermanos y a su madre charlando en la cocina cuando regresó, estaban en el desayuno.
- Iz… ¿Cómo estás? – Preguntó Jace preocupado, Isabelle lo miró con cierta desesperación, porque él era el único que sabía que había sucedido la noche anterior.
- Yo… casi no logré dormir, tenía miedo de mis pesadillas.
- ¿Qué sucedió? – Preguntó Alec.
- Nada. No hablemos de eso. ¿Qué hay de nuevo?
- Tu padre quiere que vayamos a Alicante, quiere que conozcan las propiedades Lightwood, yo tengo que ir a poner en orden las propiedades Trueblood y Jace necesita empezar con el protocolo para obtener el apellido Herondale
- ¡Me apunto! – Respondió Isabelle inmediatamente, quería largarse de NY necesitaba distraerse, necesita no romperse, porque sabía que estaba a punto de hacerlo. – prometí que iría si Alec va.
- ¿tú quieres ir a Idris? ¿Ahora que las cosas van bien con Simon? – Preguntó Alec con curiosidad.
- ¿Podemos no hablar de mi vida sentimental?
- Está bien. ¿Qué le digo a Robert?
Isabelle les dio una mirada a sus hermanos casi de súplica.
- Yo tengo que ir igual. – Respondió Jace.
- Está bien yo voy. ¿Cuánto vamos a tardarnos?
- Un día o dos. No podemos dejar el Instituto solo, tenemos que esperar a que regresen Jocelyn y Luke.
- Hablando de ellos. Creo que Jocelyn debería poder ayudarnos en el Instituto. – Dijo Isabelle y Jace levantó las cejas sorprendido
- ¿Por qué lo dices?
- De hecho… estaba pensando en eso justamente. – Respondió Maryse. – Estudió en Alicante, era una de las mejores en clase y sabe muchas cosas acerca de runas.
- ¿crees que la Clave estaría de acuerdo?
- Ella también ayudó a salvarnos… podría intentar hablar con Jia. Apenas regresen de la luna de miel le avisaré a tu padre para informarle que vamos a Idris.
Isabelle salió de la cocina para darse un baño y entonces todos empezaron a susurrar.
- ¿Qué sucedió?
- Isabelle se enteró. Te lo dije.
- ¿de qué? – Preguntó Alec
- Simon tenía una cita anoche con una mundana. – Isabelle se devolvió enfurecida.
- ¡dejen de hablar de mi vida sentimental! Está prohibido. ¡Prohibido!
Simon estuvo encerrado toda la semana, el castigo sin Isabelle era insoportable, no comía lo suficiente y cuando dormía tenía pesadillas, y tampoco quería estudiar. Por lo menos había logrado alivianar las cosas con Eric quien le había prometido solemnemente que no invitaría a salir a Isabelle y que había sido un tonto por no notar que a Simon le interesaba y Simon reconoció que debía haberlo dicho antes, si tan solo lo hubiera dicho no hubiera arruinado las cosas. Isabelle no le contestaba las llamadas, ni los mensajes, Clary lo visitaba de vez en cuando, pero no le contaba nada de ella. - Lo siento Simon, no es bueno que yo me meta en esto.
- ¿Izzy está bien?
- ¡Simon! Hablemos de otra cosa (Clary había jurado por el ángel que no iba a decirle que ella estaba devastada), ¡Vamos anímate!
- ¿Crees que yo sería un buen cazador de sombras?
- Creo que tienes talento para hacerlo, te vi muchas veces hacer cosas asombrosas, pero es una decisión a la que debes llegar por ti mismo.
- Clary, ¿Por qué no intentaron devolverme la memoria antes? ¿por qué ahora?
- Yo quise pero la Ley lo prohíbe, Isabelle accedió porque pensó que no eras del todo feliz con tu vida mundana, ella vio que te angustiabas por recordar.
- He empezado a recordar la mayoría de las cosas que compartimos tú y yo, es como llenar los momentos en que me sentía solo con tu presencia y de repente una sensación de tranquilidad me invade, pero… acerca de cazar demonios y ser un vampiro, no recuerdo nada.
- Creo que es precisamente lo que el demonio quería hacer. Además nosotros fuimos amigos desde que teníamos 6 años, nunca me sentí sola cuando estaba contigo.
- ¿por qué borró mis recuerdos?
- Tú te ofreciste, de hecho. Lo hiciste para salvarnos a todos, el demonio quería la inmortalidad de Magnus, si eso hubiera pasado él hubiera muerto porque tiene cientos de años, pero tú tenías apenas 17. Así que él tomó tu inmortalidad y tus recuerdos. Creo que le plació enormemente tomar todo lo que sentías por nosotros. Simon yo… te metí en todo esto y creo que me arrepentí por mucho tiempo de haberlo hecho, te costó tu vida humana y tu familia, ahora es tu decisión. Haz lo que te haga más feliz
- Isabelle me decía lo mismo, "haz lo que te haga feliz"
- Siento, siento mucho haberte arrastrado a todo esto.
- ¿Algún día vas a dejar de disculparte? NO recuerdo mucho, pero si hice todo eso sé que nadie me obligó. Y sé que esto lo has hecho muchas veces, porque lo siento y necesito que dejes de disculparte.
- ¿Por qué le mentiste a Isabelle?
- Por idiota. Por eso y no más.
- ¿Te gusta no?
- ¿Tengo alguna otra opción? Ella me contó que la primera vez que la vi tomé tres tazas de una asquerosa sopa para impresionarla y la vez que la vi en la parada del autobús fue como wow…. creo que no tengo opción respecto a ella. Él tomó mis recuerdos pero no tomó mis sentimientos
- Creo que por fin entiendes lo que siento por Jace.
- ¿Me costó llegar a eso eh?
- Solo un poco.
Isabelle se la pasó gran parte de la semana levantándose temprano a correr y luego se metía en el cuarto de armas y ponía a entrenar con la espada ó golpeaba sacos de box, todos habían notado que estaba molesta respecto a algo pero nadie quería preguntar, ni siquiera Leo. Conocían a Isabelle, sabían que estaba intentando derrumbarse otra vez, así que se dedicaba a cazar en las noches y regresaba tarde. Muchas de las tardes Jace se ofrecía como voluntario para luchar con la espada, y cuando Jace no estaba Leo tomaba su lugar, a Isabelle le dejó de parecer tan irritable en ese momento, tal vez porque no estaba intentando ligársela todo el tiempo. Simon continuaba llamando y envían sms, pero ella había apagado y metido el teléfono celular en el fondo del cajón donde guardaba libros de historia, de manera que no caía en la tentación de mirarlo siquiera, no lo hacía ni siquiera tarde en la noche cuando llegaba a dormir, porque sabía que iba a llorar y no estaba dispuesta a darle ese placer, no cuando estaba saliendo con una mundana.
La segunda semana fue menos llevadera, Simon estaba desesperado de estar encerrado y quería escapar, de repente se sintió demasiado viejo para estar castigado. Clary le había contado lo que había sucedido a su madre cuando él tenía la marca de Caín, como había perdido su hogar y su relación con ella por eso. Él no podía estar enojado en ese momento con ella, había visto como Elaine había tenido que criarlos a él y a Rebecca con tanto esfuerzo y como se esforzaba por trabajar para darles una vida decente, y ahora como había ahorrado para que él fuera a la universidad. Eso no le permitía violar su castigo. Clary le decía que era demasiado leal para hacerlo.
Ya ni siquiera quería ir a los ensayos de banda, la idea de perder a la chica de sus sueños consumía todo lo que era. ¿Cómo podía tener algo tan fuerte por alguien con quien salía hacia solo dos semanas? Es como si solo pudiera imaginarse estando con ella, ninguna otra chica lograría lo que él sentía por la nefilim, todas eran ordinarias y comunes, o eran tan simples que no valía la pena conocerlas. Eric era un tonto si pensaba que él podía salir con alguien tan simple como una mundana cuando tenía a alguien tan misterioso y atrayente como Isabelle, y entonces lo había entendido, se había enamorado en dos semanas de una chica y estaba perdido. Ese pensamiento lo aterró, porque supo que Isabelle podía estar con cualquier persona en vez de él, al fin y al cabo él era un mundano ordinario y ella tenía el poder de los ángeles en su sangre.
Dylan llamó finalmente, estaba aterrorizado de la idea de ser Cazador de Sombras, pero había aceptación respecto a todo lo que Isabelle le contaba que existía, Dylan había estado fingiendo por mucho tiempo.
- Es bueno saber que no estoy solo. - Le dijo y el cabello le cubría la mitad del rostro, y tenía maquillados los ojos con lápiz negro.
- Ser cazador de sombras significa desaparecer para este mundo. Es lo único que tengo para ofrecerte. Si deseas esto, vuelve a buscarme. Nunca más vas a volver a ser diferente.
Isabelle buscó a su madre por medio Instituto hasta que la halló en el invernadero, estaba cuidando las plantas de Hodge, y había días como ese en que extrañaba a Iglesia y no era solo por ayudarla a ahorrar tiempo, era también por lo placentero que le parecía acariciar al gato detrás de las orejas.
- No creí que te gustaran las plantas
- El invernadero era hermoso y Hodge se dedicó tanto tiempo a él que me duele dejarlo morir. Hodge era un cobarde pero no era mala persona.
- Hablé con Dylan, creo que aceptará.
- Buen trabajo.
- Estoy ansiosa por irme a Idris, quiero salir de aquí lo más pronto que pueda.
- ¿Te vas porque crees que las cosas con Simon no funcionaron?
- ¿Qué sugieres entonces?
- ¡Arregla las cosas con él! y… ojala decida pronto porque tengo miedo que la Clave se entere y te despoje de tus marcas.
- No voy a arreglar nada con Simon, no le intereso y ya, es hora de ir aceptándolo.
- ¿Vas a volver a salir con un fantasma entonces? - Maryse estaba sonriendo.
- Oye acabo de tener una idea. ¡Hora de ver beisbol!
- ¿los Yankees? Lleva a Leo, está muy aburrido.
- Lo siento madre, iré sola.
- ¿Qué pasa con Leo?
- Olvídalo.
Isabelle no era muy asidua a visitar el Bronx, pero cuando lo hacía, lo hacía por la misma razón, el estadio de los Yankees de NY, era su pequeño secreto porque nadie nunca la había acompañado, claro que a sus hermanos les gustaban algunos deportes, pero ese era otro asunto de los cazadores de sombras, no apreciaban demasiado los deportes, Jace tenía su música y Alec siempre había sido solitario y ensimismado y ella, ella salía con chicos, diseñaba su propia ropa y miraba beisbol. Casi siempre usaba la runa de invisibilidad, y hasta ahora no había notado lo mucho que le gustaba mantenerse invisible para los mundanos. Regularmente tomaba el mismo asiento en la sección 123 y dejaba que el viento le arremolinara el cabello mientras veía la pelota volar. Y en una de esas tantas noches había conocido a Yankee, el fantasma del estadio de los Yankees, y ese chico fantasma era el que Jace siempre mencionaba cuando quería molestarla diciendo que había salido con tantos submundos que hasta había terminado saliendo con un fantasma.
- Isabelle Lightwood, volviste.
- Yank ¿Cómo te trata la vida?
- Estoy muerto Isabelle, ¿es una broma? – el fantasma estaba sonriendo y se sentó junto a ella y era como ver una imagen en un holograma, él había muerto en los años 90 justo en ese lugar, había salido en los diarios y todo, era un chico de unos 35 años, moreno y hablaba con el acento del Bronx, era experto en beisbol
- ¿Por qué siempre vienes sola?
- Es algo mío Yank, no tengo con quien compartirlo. Vamos perdiendo.
- El equipo no funciona bien, tenemos malos ponchadores.
- Eso veo. Deberíamos haber comprado a ese chico puertorriqueño el año pasado.
- Tienes toda la razón. ¿viniste a hablar de beisbol?
- No. Vine para distraerme de la cacería.
- ¿Por qué estas tan triste? No eres la misma Isabelle de siempre, la chica que podría seducir hasta un fantasma
- No quiero hablar de eso.
- ¿es un chico? ¿Tú estás triste por un chico?
- No puedo creerlo. – murmuró para sí misma – hasta un fantasma se divierte conmigo.
- ¡oye! Relájate.
- Necesito que me ayudes con algo Yank, es una idea que se me ocurrió.
- ¿en qué puedo servirte?
- ¿Escuchaste la guerra que tuvimos contra Valentine y Sebastian Morgenstern?, casi acaba con la raza nefilim
- Lo supe, en el bajo mundo se escucha de todo.
- Necesitamos humanos que tenga la Visión, hemos quedado bastante reducidos. Necesito tu ayuda, ves cientos de personas pasar por aquí, sé que muchos tienen que haberte visto.
- Muchos me ven pero no tiene la Visión, son sensibles a mí presencia.
- Es un porcentaje bajo.
- ¿Por qué habría de ayudarte nefilim?
- ¿Somos amigos no?
- Los amigos se cuentan cosas, cuéntame del chico y te ayudaré.
- ¡Eres un maldito!
- Soy un fantasma Isabelle. No me pasan cosas interesantes.
- Es mundano. Allí tienes la respuesta a todas tus preguntas.
- ¿Isabelle Lightwood cazadora de sombras enamorada de un mundano?
- ¡Yank! No es uno normal, además me enamoré de él cuando era un vampiro, perdió la memoria y me olvidó, y ahora sale con una chica mundana. No le intereso.
- ¿es ciego?
- No, ¡es mundano! Ya te dije lo que necesitabas saber, ahora ¿vas a ayudarme?
- Supongo que no tengo nada más que hacer. ¿Cómo te contacto?
- Tú sabes cómo: arruina el juego del equipo visitante y yo vendré
- No puedo hacer eso, ya recibí una notificación de tu hermano Alec por hacerlo, dijo que iban a desterrarme si me metía en el partido.
- Yo voy a venir en vez de Alec. Solo hazlo.
- Cada estadio tiene su fantasma, hay como una convención, si lo hago van a arruinar nuestro juego cuando estemos de visitantes.
- ¿tienes alguna otra idea Yank?
- Ven más a menudo por noticias y vemos el juego, invita al chico a venir.
Isabelle dio un respiro de exasperación pero al final se rindió.
- Ok tú ganas. – y en ese momento el bateador Yankee hizo un home run. – ese es mi chico. – Gritó poniéndose de pie y aplaudiendo
