Los personajes de esta historia no son de mi propiedad, es de CLAMP. Las actitudes y acciones que puedan desarrollar en esta historia si son de mi autoría y mi imaginación.


XI

Ángeles de Megabytes, Gigabytes, Terabytes

Sakura está activa (ahora):

Ser masoquista es como... darte besos en los daños que te auto infringes, se bien que le había dicho que no, por educación, más que todo, pero de todas maneras dormimos en la misma cama hablando estupideces, mientras Syaoran me hizo reír con cosas y con otras me hizo sentir terriblemente mal, como que su familia era una de las más ricas de China luego de que su padre falleciera cuando él aún era un niño; que tenía más hermanas que paciencia, que tenía una colección de camisetas negras y blancas tanto en su país de origen como aquí.

Pero antes de reír tanto; guardamos silencio ante un recuerdo oscuro, cuando me comentó que un día su madre llego con una pareja nueva a casa, un señor alto y barbudo, él señor reprendió a la madre de Syaoran con que sus hijas eran muy bulliciosas y que debían ser recatadas, así que las encajaron en un internado. Syaoran que antes era alegre y un perfecto guardián para con sus hermanas y madre, pasó a estar más a la defensiva, así que al señor (al cual se reusó a llamar padre.) le molestó su actitud, lo reprendió numerosas veces mientras su madre triste no se metía en el asunto para proteger a su hijo, aún con la boca rota y un esguince en la mano; recuerda que la vio hablando con el servidor de la familia y así fue como partió a Japón.

Sentí pena por su historia, pero así pude ver cuán dinámico y valiente era por dentro, que de una u otra manera es por ello era tan difícil ingresar en su vida.

-…Pero como eres mi novia, pues. Supongo que debes saber toda esta información-dijo acabando con el silencio.

-¿Nunca has pensado que ese señor volvería por ti?

-Rara vez creo, a menos que necesite algo de mí, o que mi madre esté enferma, de todos modos Meiling está allá y ella me llamaría.-dijo como tabú para sí mismo, pues para todos los hijos parece inconcebible que su madre este enferma o que muera.

-¿Meiling?- él me sonrió socarronamente y arqueo la ceja. -¿quién es?

-Mi prometida.-respondió rápidamente.

Me dio un ataque al corazón y sentí como mi rostro se calentaba de la furia. Pegué un brinco de la cama y Syaoran me tomó del brazo.

-Sakura, es una broma, es mi prima. No me des un ataque de celos, estoy jugando.-me halo hacia él y yo caí rendida ante sus brazos más por su fuerza de tracción que por elección, me acurrucó en sus brazos y yo reí ligeramente. Era un crio.

-No me des esos sustos, ahora me tocará cocinar a mí como compensación por tu error. Así que vamos a dormir para ir al centro a comprar mañana.

-Sakura, poco sé de comida saludable.

-Syaoran, ¿tú crees que yo sí?

Syaoran está activo (ahora):

Me desperté y vi a Sakura acostada sobre mi pecho, sonriente le quité el cabello de la cara, para apreciar su bonito rostro mientras dormía, me despabile un poco y tomé el teléfono sobre el mesón para ver la hora y veinte notificaciones nuevas.

¿VEINTE? Imposible, me senté de golpe y Sakura se quejó, pero se acostó de nuevo mirando al otro lado y yo volví mi vista nuevamente al teléfono, tenía señal, siempre había tenido señal pero esta vez tenia señal de internet. Tenía más de noventa y nueve de notificaciones en el Facebook, sin contar que tenía montones de e-mails del video juego que solía jugar.

Pánico.

Solté el teléfono de golpe cuando Sakura suspiró en su sueño, volviéndose a dar la vuelta en la cama. Ahora ella dependía de mí, además de que no podía tomar esto tan a la ligera, era ya era parte de mí. Tome el teléfono con asco y envié un mensaje de texto a Ryu y otro a Eriol, poniendo en él la dirección donde estaba, dando indicaciones que necesitaba que alguien llevara a Sakura a la casa de Tomoyo y otro me llevara a mi casa, podríamos irnos en trasporte público; pero aún era demasiado riesgoso exponer a Sakura como si todo estuviese en orden, solo había pasado un día desde que herí a un ser vivo, con intenciones notorias de matar. Sabía bien que con Tomoyo estaría protegida, tenía guarda espaldas hasta para proteger sus zapatos, de hecho hubiese estado mejor con ella desde un principio. Digamos que el sentido de pertenencia era un poco más fuerte que la especulación y raciocinio, pero ahora había algo de por medio, el internet. Proyecté los correos electrónicos por encima, entre esos varios de aquel videojuego y algunos otros de compañeros gamers de otros estados preguntando que había sido de mi vida en esas semanas. Tan solo en unas semanas mi vida había cambiado de rumbo, trecientos sesenta grados; miré a Sakura junto a mí con una camiseta que le quedaba tan grande que incluso se le asomaba un pezón por encima de la misma, me reí y la arropé despejando mi cabeza de su cuerpo mirando el techo, que particular que fuera de un color distinto a las paredes. Estaba portándome como un adolescente estúpido, porque eso era, prefería el internet sobre mi novia justo ahora, a la cual perseguían con El Señor Sabrá Que Propósitos.

-¿Qué haces con el teléfono, Syaoran?- dijo una vocecita dulce, y yo volví la vista hacia mi lado, Sakura me miraba con ternura algo adormilada, sus ojos estaban más claros hoy. Le acaricié el cabello y ella se acurrucó más entre las sabanas, cerrando los ojos nuevamente.

-Volvió el internet, es todo.- acaricie su flequillo y lo quité de su frente hacia atrás. Ella abrió los ojos de golpe y me miró.

-Bromeas.-Yo negué con la cabeza, ella se salió de nuestro perímetro y corrió al pasillo, la vi desaparecer al girar a la derecha, luego la vi detenerse a mitad del pasillo con un teléfono inteligente. Entreabrió los labios en asombró y extrañamente se desconectó de mí.

Sakura está activa (ahora):

Ryu llego a casa de Syaoran en un aveo color negro y Eriol en uno azul, supuse que el carro de Ryu sería sacado de la casa de Eriol por que había identificado la placa del carro que Tomoyo a veces conducía cuando íbamos a visitar a su novio Eriol. Syaoran insistió una vez más en quedarme con él en su otra casa y yo me negué quizá demasiado brusco por la expresión herida mientras guardábamos silencio. Lo besé en la boca antes de subirme al auto donde mi amigo de ojos verdosos iba de conductor, Syaoran me respondió el beso de mala gana pero luego me tomo por la cintura y me mordisqueó el labio inferior, en mi pecho sentí una chispa qué suele lanzar un encendedor antes de arder, luego toqué mis talones nuevamente en el suelo cuando mi novio (increíblemente.) me soltó lentamente; cuando abrí los ojos Eriol nos observaba con una sonrisa socarrona a la cual Syaoran no puso atención. Eriol se asomó por la ventana del copiloto con la misma sonrisa, yo me sonrojé.

-Señorita su carroza.- dijo mientras abría la puerta. Me subí y al momento en que el motor se encendió, el vidrio ahumado entre Syaoran y yo no fue impedimento para despedirnos mirándonos, porque sabíamos que la esencia de uno se encontraba aun detrás de esa barrera, ambos tocamos el vidrio a la vez y Ryu avanzó. -¿Estas bien, muñeca?

Ryu me sacó de la ensoñación y asentí con la cabeza, quería llegar a mi casa a sentarme en el computador lo antes posible, cuando le dije a Ryu que estaría en buenas condiciones ahí, mi amigo se negó rotundamente.

-¿Tienes idea de lo fuerte que golpea Syao…
-Tengo una idea- dije sonriéndole.-Ryu estaré bien, no hay porque preocuparse tanto, ustedes hacen alarde de esto como si fuese una niña de diez.

-Sakura, Syaoran dio instrucciones y créeme que nos costó que su noviazgo tuviese consistencia, se lo está tomando en serio y hacemos esto por ambos.

-Ryu, apenas somos novios desde ayer.

-Sakura, TU naciste ayer- dijo riéndose mientras miraba por el espejo retrovisor.- Syaoran ya gustaba de ti desde hace tiempo, solo que no es muy sociable, a veces los muchachos y yo creemos que nosotros somos amigos de él, pero no Syaoran de nosotros.

-Syaoran nunca ha gustado de mí, si no me lo hubiese dicho hace mucho tiempo atrás, ¿no crees?
-Syaoran no estaba interesado en otra cosa que el internet hasta que se fue la señal, Sakura.

Me quedé callada por un segundo, miré directo al frente y Ryu dio vuelta en la avenida, la casa de Tomoyo no quedaba en esa dirección, Ryu lo sabía bien, pero por el modo en que miraba constantemente al retrovisor, me espanté,

-Encógete en el asiento.
-Pero Ryu…
-¡QUE TE ENCOJAS DIJE!

Me encogí en mi puesto y ambos nos abrochamos el cinturón al unisonó, cerré mis ojos y sentí que Ryu giró 4 veces a la derecha, por lo que supuse que le dio vuelta a una manzana completa. Suspiró relajadamente en una oportunidad, el auto se detuvo como nuestras respiraciones, lo cual hizo que de alguna manera me tranquilizase, pero aún así no me moví. Ryu acarició mi mano tranquilizándome, cuando me comencé a enderezar en mi asiento negó ligeramente con la cabeza.

— Aún no te muevas. — Asentí con la cabeza y volvió a mover los labios de una manera poco perceptible — no se van a detener hasta inmovilizar el auto, si eso llega a suceder…—tocó un botón y el seguro de mi puerta se subió.

—Debo correr ¿? — completé y Ryu asintió en una sola oportunidad.

Ryu comenzó a conducir otra vez se detuvo en un semáforo en rojo que podía ver desde mi posición y Ryu miró el retrovisor, luego miró a la izquierda en el cruce

—ahí estas… —susurró más para sí mismo.

Aceleró con fuerza cuando el semáforo cambio de color, frenó dos cuadras más adelantes y luego hizo driff con el auto poco capacitado para ello, para tomar el desvió que incluso yo había creído que no tomaríamos; nos sentamos bien en los asientos de cuero y yo me giré en mi asiento, ambos vimos como el auto que nos seguía siguió de largo y Ryu aceleró en la avenida, el carro nos sorprendió de frente y otro igual por detrás. Frenamos bruscamente, incluso yo aún no había terminado de quitarme el cinturón cuando no volví a ver a Ryu.

Comencé a correr, escuché a Ryu gritar que no mirara detrás y luego la contención de su voz a la fuerza, me imaginé la escena pero no dejé de correr por la calle, el viento me aturdía los oídos y más que acariciar mi cabello lo halaba con fuerza por mi velocidad, en el bolsillo de mi chaleco vibró el teléfono el cual atendí sin dejar de correr. Escuché la voz más dulce que jamás había oído, molesta, sin atisbo de felicidad, era Syaoran.

—Sakura, te sigo con el GPS, sigue corriendo, vas a seguir mis instrucciones cuando yo te diga y como te lo diga.

— ¿Cómo sabes que estoy…?

—SIGUE CORRIENDO.

Me sentí mal, muy mal, mi corazón golpeaba fuerte mi pecho, pensé que lo vomitaría. Pero era mi estómago o mi vida. No miré jamás hacia atrás, corrí con más fuerza como si cada vez que avanzara un paso estuviese más cerca de Syaoran.

—Vas a correr por el pasillo de la izquierda hasta regresar a la segunda avenida y al cruzar la calle habrá un callejón sin salida, vas a saltar la valla.

Di vuelta en cuanto vislumbré el camino que Syaoran parecía ver desde arriba, o lo más parecido a un mapa. En el corto pasillo vislumbre los carros andando a velocidad extrema, no había un solo peatón que haya presionado el botón de cruce. Pero milagrosamente cuando estuve a pocos pasos vi como cambio a amarillo y luego a rojo cuando pisé la acera final. Volví la vista mientras corría aun con el teléfono en mi oreja derecha, a mitad del camino el semáforo cambio a Verde incandescente nuevamente y dos hombres de rasgos Chinos muy pronunciados se detuvieron golpeando el botón del semáforo, Yo volví mi mirada al frente y tomé aire por la boca mientras guardaba el teléfono en el bolcillo, pues no me subí a la reja del modo tradicional trepando por ella, sino que hice una pirueta o bastante chueca, y aterricé en el conteiner de basura detrás de la valla, Salí de ahí y comencé a correr a troté, tomé nuevamente el teléfono.

—Bien hecho. — Apremió Syaoran, — Eriol estará al final de esa cuadra en el auto, Sakura.

— ¿Tu cambiaste el semáforo? —dije entrecortada

—…Y deberías saber qué más puedo hacer en la cama. —dijo a modo de chiste que no duró demasiado, tan rápido como mi sonrisa llegó se esfumó. —SAKURA REGRESA.

No, no podía, retrocedí un paso y a mi espalda estaban los dos hombres y frente habían otros dos, uno de ellos sostenía a Eriol con la boca partida y goteando sangre por la nariz, estaba en un estado de síncope completo. Su auto estaba mal estacionado a media calle interceptado por una camioneta negra impecable. Mi corazón estaba en mi garganta y palpitaba con tanta fuerza que me retumbaban los oídos. Esto era un secuestro de tamaño colosal; ahí supe que dejó de ser un juego hace mucho.

—Syaoran ¿qué hago? —dije esperanzada, pero ya no había nadie del otro lado de la línea, estaba sola

Mis sollozos y yo, con una aguja que implantaba en mi cuerpo un brebaje que dolía, lastimaba considerablemente, mucho, era demasiado espeso para mí organismo.

Desperté con el cabello enmarañado, el cual quite de mi rostro cuando me senté en el suelo donde reposaba; era un lugar bastante peculiar, no era básicamente una suite presidencial, pero tampoco una celda de preso, parecía más una habitación, si… eso, era una habitación; cuatro paredes grises, sin ventanas, dos camas, algo que parecía un filtro de agua, una reja negra con espacios de distancia muy cortos entre ellos, una puerta adyacente a la reja y dos niños.

¿Dos niños?

—oh… ¿Hola? —dije en un tono casi ausente y en propuesta. Ambos se arrimaron en su cama al mismo tiempo, se miraron y volvieron la vista a mí nuevamente. —Ya veo, no hablan mucho.

Eran muy parecidos físicamente, uno con rubios cabellos enroscados y el otro con el cabello lacio y negro, casi del color de Tomoyo.

—Si hablamos, señorita. — me sorprendió el Rubio, ausente en su mirada apagada.

Me levanté del suelo y me intenté equilibrar, casi me fui de lado cuando ambos niños me tomaron uno de cada lado, me llegaban por debajo de los hombros. Pestañeé varias veces antes de estabilizarme, me sentaron sobre una de las camas.

— ¿Dónde estamos? —pregunté, ellos se miraron y alzaron los hombros. —entonces tampoco saben, ¿al menos saben quién los encerró aquí conmigo?

—El esposo de mi tía Lerán nos montó en un avión después de verla en el hospital y nos trajeron hasta aquí. —me contesto el de cabello negro, luego se separó un instante y se inclinó con respeto, él y su compañero. — Yo soy Spinel y él es mi hermano Kerberos. — yo recliné la cabeza ante su presentación. — ¿Cómo se llama usted? —repuso.

—Sakura, es un placer.
— ¡¿Sakura?! — exclamaron al unísono.

Se miraron exclamando esperanza en sus ojos. Cuchichearon entre ellos dos y luego el rubio frunció los labios en desaprobación, luego negó con la cabeza y el peli negro asintió.

—De pura casualidad, ¿el nombre "Xiaoláng" para usted? —mis oídos se sensibilizaron a tan perfecta pronunciación del nombre, claro que significaba algo. Pero no podía arriesgar demasiado, pensé, quizás estos niños no eran tan buenos como creía y el modo más fácil de sacar información era la manipulación.

—Es el mismo nombre que un compañero de cla…

Sonaron unas llaves y los niños se sentaron de golpe en la otra cama.

—Niña, ten tu comida, es una obligación que la ingieras. —interrumpió un chico de unos veinte tantos dejando una carretilla con ruedas que traía comida de no tan mal aspecto.

Antes de correr a la puerta el hombre ya había cerrado la reja con candado nuevamente y al fondo se escuchó un portazo. Eran dos puertas. Luego miré a los niños como observaban la comida.

— ¿no se la comerá? —preguntó el rubio y el pelinegro lo golpeo.

Yo negué ligeramente con la cabeza, realmente no tenía hambre como para esto.

— ¿Tienen hambre? Realmente ¿hace cuánto que no comen?

—Unos tres o cuatro días, solo tomamos agua del filtro.

Yo les patee el carrito con ruedas en su dirección. Me vieron como a un ángel y yo les sonreí. Me levanté de la cama, me acerqué a ellos y les repartí la comida entre los dos mientras ellos comían, luego les acaricie el cabello a ambos. Era bastante sedoso, me recordó al cabello de Syaoran. ¿Él estaría bien?

...Necesito salir de aquí.


Nicky is online now:

¡Aleluya! ¡El internet regresó! Esperemos que Syaoran lo sepa usar, porque Sakura ya no tiene oportunidad. Ejem… ¡Hola! Amo la navidad, ¿ustedes no? Ocurren milagros, la verdad es que quiero agradecer tanto a los lectores que me dejaron reviews así que… lo haré.

Sakilu.123 gracias por leer para mí siempre, "siempre" es mucho tiempo, dejémoslo en "algunas veces" YuukoKino gritaré contigo que lees tu nombre aquí "WAAAAAAAAAAAA" eres preciosa, tus expresiones escritas me dan un mar de ilusiones y lo mas importante, ganas de escribir. Gabe Logan, si bueno, tu no dices mucho, pero gracias. Aladag desde mexico, wow, algunos autores preferidos que tengo son de allí 3 me sé que tu pasión por Ryu se cumple por navidad, no sé porque, pero daba la casualidad de que en este capítulo si aparecía, entonces al leer tu review supe que debía acomodarlo para poder hacerte feliz y publicarlo antes de que dejaras de respirar. Como fany smile que: por amor al cielo, necesitas respirar nena, después tus representantes me mandan a matar, me queman la casa y me dejan en la calle y este fanfic quedara inconcluso, así que por amor a su servidora… vivan.

El que nace Geek se queda, o eso creo, dejen sus preguntas, dudas que posiblemente no responderé nunca, porque siempre me preguntan cosas y luego no quieren saber spoilers ¡¿Quién los entiende?! "eso no me lo decían ayer"

Bien, les envió besos sabor a fresas y los últimos coloridos como estrellas... Para que tengan un excelente inicio de fin de semana. Los quiero.

-Estrella Nocturna.