Hola

Etto ahora si que tarde en actualizar, lo lamento, pero ya ven…xD. Tuve que salir de vacaciones, el próximo capitulo lo subo el viernes.

De mientras les dejo mi arrebatadora idea de cómo serían los padres de Naruto… espero les guste.


Esa tarde había llegado molido, luego de besar a Hinata estaba tan confundido como ella, no sabía ni porque lo había hecho y tampoco sabía que era precisamente lo que sentía.

Enseguida de que saliera de la escuela comenzó a llover y cuando llegó a su hogar estaba empapado, además de que con lo distraído que iba en lugar de correr se puso a caminar esperando que la lluvia lo ayudara a disipar sus dudas, se tomó muchas veces la mejilla pues aún sentía una leve punzada, se había inflamado, pero solo un poco y eso lo ayudaba a recordar una y otra vez los sucesos de ese día.

Cuando por fin tocó la puerta de su casa el cuidador Sasori le abrió de inmediato, además mando a llamar a Konan para que le diera ropa limpia.

La casa de Naruto (como ya lo mencioné) era casi tan grande como la de Hinata, sin contar que él no tenía que compartirla con prácticamente nadie, pues no tenía hermanos y sus padres trabajan casi todo el día, aunque a veces se quedaban mañanas completas o tardes y nunca se preocupaban de sus negocios los domingos, ese era el único día completo que pasaban con su hijo, ocurriese lo que ocurriese.

Eran algo así como la competencia de los padres de la Hyuga, también se dedicaban a comprar acciones de distintas empresas con una ganancia estable, pero a comparación de sus enemigos no se preocupaban tanto de darle renombre a su apellido, sino de crearle un buen futuro a su hijo, quien no hacía más que desesperarlos, pero igual lo querían demasiado y solían perdonarle todo, además, sabían que no era un chico malo en lo más mínimo y que tenía un noble corazón.

---Kushina Uzumaki es una mujer de 35 años, piel clara, estatura promedio y cabello rojo, que suele hablar mucho y es tan alegre como su hijo, digamos que de ahí saco su carácter. Conoció a su esposo cuando era una adolescente que tendía a comportarse como hombre para que la tomaran por igual y no coincidía con las ideas de uno de sus compañeros, Minato Kamikaze con quien pasaba la mayor parte del tiempo peleando, pero terminaron por casarse. Vive felizmente al lado de su esposo y de su desastroso hijo, a quien comprende debido al gran parecido de sus actitudes, es abogada de la empresa de autos de su esposo.---

---Minato Kamikaze es el padre de Naruto, tiene 40 años, es alto, de cabello rubio, corto y alborotado, de ojos azules, como los de su hijo, aunque mas pequeños, es decir, que si la actitud la obtuvo de su madre, de su padre Naruto solo tiene el físico y la testarudez. Minato era muy bueno para los negocios aún desde corta edad y de joven se la pasaba molestando a una de sus compañeras de clase, una pelirroja que siempre lo contrariaba y con quien, por supuesto, se casó. Teniendo a un hijo que adora rotundamente y viviendo con una esposa que ama demasiado. Tiene una gran cantidad de acciones en varias empresas que suele administrar desde una sola llamada el "Rayo de Konoha" (debido al apodo que tenía en su adolescencia), empresa de autos que le heredaron sus padres y que él logró levantar y volver una de las más importante no solo de Konoha, sino del los demás países.---

Cuando por fin entró a su cuarto lo abrió impacientemente, botó su mochila a un lado y se lanzó a la cama con los brazos y piernas extendidas, además de una mirada fija hacia el techo. Su cuarto era enorme, tanto que tenia un televisión de pantalla plana tan alta como él, un sofá, un amplio baño, una mesa, 2 sillas con ruedas y una cama en donde entraba 3 veces.

Luego de que se acostó apareció Konan, tratando de sacarlo de sus ideas para saber que le había sucedido y porque razón había llegado en ese estado a su casa.

Por unos minutos no obtuvo respuesta, hasta llego a asustarse de que algo realmente malo le ocurriera al joven, pero en el último instante de sus pensamientos, cuando lo vio sonrojarse y sonreír, obtuvo su respuesta, su niño, como lo llamaba en ocasiones, se había enamorado.

–¡Vamos, ya cámbiate de ropa y luego piensas en quien sea que hayas conocido hoy! –Aún ante tal grito, Naruto no quitó la cara de bobo pensativo, extralimitando la paciencia de su cuidadora–. ¡O te levantas ahora mismo o no comerás ramen en una semana!

–¡No por favor, todo menos eso! –Rogó el chico reaccionando al instante frente a tal amenaza mortal.

–Sabía que así reaccionarias –Declaró la señora peli-azul sonriendo por el triunfo.

–Que mala, con eso no se juega.

–Ahora explíqueme niño Naruto. ¿Por qué llega en ese estado? –Le cuestionó dirigiéndole una mirada de sospecha.

–Aaaa, pues porque esta lloviendo. ¿Qué no es obvio? –Contestó el rubio tratando de hacerse el listo con su cuidadora.

–¿Y la cara de bobo y la mejilla roja que?

–Pu… pues… –Eso era algo que el no deseaba explicar en esos momentos.

–¿Porqué esta lloviendo? –Le preguntó con ironía y burla la señora tras verlo atrapado entre sus mentiras.

–Exacto –Dijo tomándose la nuca con su brazo y mostrando una gran sonrisa.

–A mi no me mientas, que también te puedo dejar sin ramen por eso –Amenazó exaltada ante la actitud de su niño Naruto.

–¡Noooo! –Gritó él más que espantado, que le quitaran el ramen era como quitarle la vida.

–Entonces… –Presionó por una respuesta.

–Lo siento Konan-sama, pero es algo personal que no le puedo decir –Se excusó el joven diciéndole la verdad a la señora, aquello no podía ser dicho.

–Bueno, si lo pones de esa manera esta bien, más tarde me enteraré. "Si no es que ya lo sé". Ahora cámbiate de ropa que llevaré esa a lavar y ponte a hacer tus deberes, ya son las 4 y tus padres llegan en una hora.

–Hai –Respondió feliz de que aquel interrogatorio al fin terminase.

La señora dejó en una de las sillas ropa limpia para Naruto y se retiró, regresó en minutos por la ropa mojada de la que el chico se había despojado y se fue.

–"Mmm, creo que a veces Konan-sama se pasa" –Su rostró reflejó cierto tipo de dolor y casi se le veía llorando–. "¡No me debe amenazar con ramen! ¿Y ahora que hago? ¿Hoy dejaron tarea? Achuf… Genial, ya estoy estornudando. Debería recostarme un rato y ponerme a pensar."

Pensamiento de Naruto: … … Hinata… Hinata… Hinata…

–¡Aaaa! Esto no esta funcionando. ¡Nunca debí besarla, así no estaría tan confundido!

–¡Con que eso era. Jajaja, mi niño beso a una chica! –Gritó Konan de alegría, pues justo cuando el rubio declaraba sus frustrantes pensamientos ella había entrado al cuarto.

–No, no… no, eso no fue lo que quise decir, es que yo… yo…–El rubio se encontraba con la cara aún más roja de las que Hinata pone y por poco y comenzaba a jugar con los dedos como ella, pero logró dejar a un lado los nervios y poniéndose a la defensiva dijo–. Y usted Konan-sama que hace abriendo mi cuarto así como así.

–Soy casi tu niñera, así que tengo derecho a invadir tu privacidad –Le reclamó la señora con una fingida mueca de ofensa.

–Eso no es justo.

–Jajaja, ahora será mejor que bajes, tus padres han llegado antes y la mesa ya está servida.

–Aja –Expresó mostrando en su rostro algo parecido al enojo, sin dejar de lado su vergüenza.

–Y por cierto… –Mencionó antes de salir–. Hoy hicieron ramen.

–¡Ramen! –Aquello si que era noticia para él–. Achuf…

–Ya se enfermó –Suspiró.

–No, de veraz –Fue lo último que mencionó antes de atravesar su puerta, el pasillo, bajar por las escaleras, la sala y crear un record por el tiempo en el que llegó a la cocina.

–Hola hijo –Expresó una muy alegre pelirroja.

–¡Hola mamá, hola papá! –Aunque él aún la superaba con su alegría.

–¿Cómo te fue hoy? –Preguntó su padre.

–"Mmm, si no les cuento lo de no haber entrado a una clase y haber sido llamado por la directora del instituto mi primer día de clases, pues todo…" –Pensó mientras tomaba su lugar en la mesa y ponía una cara de reflexión–. ¡Bien, hoy me fue genial, de veras!

–Que bueno hijo, eso me alegra –Expresó su madre.

–¿Y ya hiciste amigos?

–"Sin contar a las niñas con las que casi ni hable, a excepción de la lindura, entonces…" –Otra vez puso la cara de pensador y esta vez tomó su barbilla entre sus dedos para darle más importancia al gesto–. Sí Papá, hice uno nuevo llamado Gaara y Sasuke esta en mi salón.

–¿El vecino? –Le cuestionó su madre, a lo que Naruto atragantándose de ramen se limitó a mover la cabeza de arriba hacia abajo.

–Entonces este ha sido un bueno primer día de clases para ti –Le dijo su padre con una marcada sonrisa en el rostro.

–¿Y qué me dices de las chicas? –Preguntó la pelirroja señora, poniendo una cara de curiosidad.

Minato dirigió la mirada a su esposa por lo sorpresivo de la pregunta, pero ella le dirigió otra en respuesta de que él también quería preguntar eso, cosa que no ocultaba y así ambos como cómplices voltearon a ver a su hijo.

–Mhaslujdnkesh… –Intentó hablar el rubio ahogándose con ramen.

–¿Qué dijiste? –Su madre, obviamente no había entendido absolutamente nada.

–Señora, creo que el niño se esta ahogando –Intervino Konan que se encontraba al fondo de la mesa.

–¿Minato no te quedes ahí sentado que no ves que tu hijo se ahoga?

–Pero si se esta ahogando por tus preguntas raras –Le reprochó el esposo.

–¿Yo? Pero si tú fuiste el que empezó con las preguntas.

–Pues sí, pero eran cosas fáciles de responder.

–¡Mmhakldhfakjl! –Naruto continuaba sin poder articular palabra o recibir oxígeno alguno.

–Señores, el niño se sigue ahogando… –Reprochó la ama de llaves, aún con tranquilidad antes de darle un sorbo a su ramen.

–¡Naruto! –Dijeron los esposos al unísono, mientras abandonaban sus asientos, para luego darle un golpe acertado a la espalda de su hijo.

–Al fin –Comentó el joven tosiendo para recuperar el aliento.

–Lo sentimos hijo –Se disculpó la madre con un deje de culpabilidad en la voz.

–¿Ya vez lo que pasa por andar echándome la culpa? –Le reprochó su esposo cuando ambos ya habían vuelto a sus asientos.

–Minato, no empieces de nuevo –Amenazó ella lanzándole una mirada asesina.

–Esta bien mi amor –Susurró él, algo preocupado por la acción que pudiera tomar en su contra.

Una vez dicho eso, el padre del rubio se acercó a su esposa y le dio un tierno y largo beso, que ella ni siquiera intentó rechazar, pues así es como terminaban la mayoría de las pláticas de los padres de Naruto.

–A pero que raros son mis padres –Suspiró, ya se encontraba recuperado y continuaba atragantándose de su querido ramen–. "Por lo menos me salvé de contestarles su pregunta".

–Y a todo esto hijo –La señora Kamikaze había dejado de besar a su marido–. ¿Conociste a una chica linda hoy?

Luego de aquel comentario Naruto volvió a ahogarse y sus padres a discutir amablemente entre de ellos.

–Amor, deja esa pregunta ya.

–Pero es que me interesa la vida de mi hijo –Expresó la madre pelirroja con exagerada preocupación.

–Pero es que esas cosas no se dicen.

–Señores, el niño otra vez… –Murmuró Konan, terminando de degustar su ramen, sin darle mucha relevancia al asunto del ahogamiento del rubio.

–¡Naruto!... –Alcanzaron a gritar Minato y Kushina al ver a su hijo en tremenda situación, nuevamente.


---Cuarto de Naruto---

–Al fin mis padres se fueron, no es que no me guste estar con ellos, pero serían capaces de dejarme ahogar por ver quien de los dos tiene la razón –Comentó en su soledad, para enseguida dar un sonoro estornudo–. Achuf… Mmm, tampoco he dejado de estornudar desde la comida.

Terminó de cerrar la puerta de su cuarto y avanzó hasta su cama, sentía las piernas y brazos débiles, además de que no soportaba la cabeza, pensaba que pronto le iba a estallar.

Tal vez si me acuesto un rato se me quite –Bostezó–. Y tal vez también pueda sacar a Hinata-chan de mi cabeza. A esa lindu…

Ni siquiera pudo completar la oración pues se había quedado completamente dormido por el cansancio.


Abrió lentamente los ojos, le pareció haber dormido una eternidad, pero aún se sentía como si no hubiera pegado el ojo en meses. Terminó por sentarse y ver que todo estaba totalmente oscuro, supuso que era de noche y había pasado la tarde durmiendo, se inclinó un poco hacia la mesa al lado de la cama y tomó un reloj para estar más seguro.

–Las 7, bien al parecer solo me quedé dormido 2 horas, apenas son las 7 de la noche, será mejor que me duerma otro ratito –Luego de cobijarse nuevamente sintió como alguien entraba a su cuarto y encendía la luz.

–Naruto, hijo, hijito despierta ya –Susurró su madre inclinándose cerca de él.

–Es hora de que te vayas a la escuela –Aclaró el dulce esposo de aquella pelirroja.

–¡A la escuela! –Gritó el niño rubio, levantándose de golpe y con una expresión de convaleciente.

–Sí, a ese lugar al que te mandamos para que no te quedes de ignorante y aprendas a seguir haciéndote cargo del negocio.

–Pero mamá. ¿Cuánto tiempo me dormí?

–Según Konan, desde ayer por la tarde, luego de que nos fuimos –Le explicó su padre.

–Pero… Achuf –Volvió a estornudar, sin contar que se cargaba una cara de triste y agripado–. No puedo ir a la escuela… Achuf, estoy enfermo.

–¡Naruto levántate! –Exigió su padre con su innata autoridad.

–Sí, jamás volveremos a caer en eso de "estoy enfermo hoy no puedo ir a la escuela" –Le reprochó su madre fingiendo su voz–. Ya nos lo has hecho muchas veces y lo único que haces es quedarte acostadote todo el día, comiendo ramen y jugando videojuegos, así que prepárate ya.

–Nosotros nos tenemos que ir, pero un chofer te llevara hoy a la escuela y también te pasará a recoger.

–Pero papá…

–Pero nada y dale vuelo hijo mío, que si no se te hará tarde –Enseguida la pelirroja se agachó para besar a su hijo en la frente como señal de despido y notó algo raro en él –¡Naruto! ¿Otra vez te pusiste la secadora en la frente? Ni con esos trucos te salvarás de ir a la escuela –Le regañó notablemente enojada.

–Ya nos vamos –Comentó Minato.

Sus padres salieron del cuarto decepcionados de su hijo, sin sospechar siquiera que en realidad estaba enfermo, el rubio por su parte no pudo ni levantarse, estaba demasiado débil, pero que podía hacer, sus padres no le habían creído y si no iba lo castigarían.

–Pero que hace, ni se levante, debe guardar reposo –Konan iba entrando a la habitación.

–Pero Konan-sama mis padres…

–Sus padres no conocen el estado en el que llegó ayer, será mejor que piensen que sí fue hoy a la escuela y se reponga aquí en su cuarto mientras ellos trabajan.

–Gracias Konan-sama –Expresó casi llorando de felicidad.

–En un momento le traeré un caldo de pollo para que recupere más rápido –Explicó dulcemente.

–¿Y si mejor me trae un miso-ramen? –Preguntó él mostrando una de sus sonrisas marca Uzumaki.

–Eso no sirve para los resfriados.

–¿Y el caldo de pollo sí? –Preguntó sorprendido ante su ignorancia.

–Tampoco, pero es lo que comen los enfermos –Sonrió.

–Aaaa… –Pronunció el rubio ante la decepción de esa explicación, mostrando una gotita descender desde su frente.

La señora se volvió a retirar del cuarto del rubio, fue a la cocina, pidió le sirvieran un plato de caldo y subió a llevárselo al joven, quien lo devoró de igual manera que si fuera ramen.

Después volvió a caer en un profundo sueño que duró toda la mañana y parte de la tarde, hasta que cierta persona que nunca antes había entrado a su cuarto tomó la perilla de su puerta dispuesta a entrar…


Gracias por leer y en especial por sus reviews… que son los que me mantienen escribiendo para ustedes.

Espero este año les vaya de maravilla, ya saben, todo deseo o propósito tiene un precio y hay que pagarlo para disfrutarlo, así que a esforzarse…xD o al menos eso creo yo.

Bye-bee…¡¡¡