Capítulo XI

Lucius cedió, pues si iniciaba una reyerta los piratas acabarían con ellos sin pestañear. Esperó y cuando Draco estuvo cerca. James se hizo a un lado como dándole permiso de llegar al joven. El rubio mayor no perdió el tiempo y corrió a ver a su hijo, seguido de cerca por Severus. James se giró y continuó con los tratos.

Severus tuvo que arrancar a Draco de los brazos de su padre para revisarlo, el marinero que lo llevaba explicó:

–Tiene las costillas rotas.

Severus miró y notó que era cierto y que si el rubio menor estaba así de mal era porque probablemente estas habían lastimado algún órgano interno.

–Debo abrir para verlo.

–¡¿Pero aquí, donde…?!

–¡Tenemos que buscar un lugar Lucius! ¡Es urgente!

–El carro.

–Es angosto, pero servirá.

Los dos hombres ni siquiera pidieron ayuda a los filibusteros y ellos mismos llevaron al chico al carruaje. James los vio alejarse, más sabía que no se irían sin pagar. Sirius se unió a él y poco después Remus.

–¿Crees que lo salven? –preguntó el Black.

–No lo creo, no he visto a nadie que viva si salió así de herido –informó James.

–¿Pagaran? –volvió a la carga Azul.

–Deben de, nosotros cumplimos.

Remus negó sin desear seguir oyendo esa conversación inhumana. Lo que no pasó desapercibido para los otro dos.

–¿Te vas? –cuestionó Azul.

–No hago falta, solo debía entregar a los chicos y ya casi están todos…

–¿Es eso o te molesta lo que decimos? –picó Sirius.

–¿Y si así fuera?

–Somos piratas y no monjes, no esperes que seamos bueno samaritanos, sin obtener algo a cambio. –cortó James.

–¿Y si fuera su hijo el que estuviera en esa situación? –preguntó a los dos y a ninguno.

Ninguno respondió. Remus continuó su camino. Harry iba en esa dirección y sabiendo que su padre no le informaría nada, interceptó a Remus.

–¿Cómo está?

–No lo sé. TY no importa.

–No fue mi inten…

–No es de mi incumbencia. –cortó molesto Remus, preguntándose si algún día podrían encajar de nuevo entre la gente… normal.

–¿Ese de capa era sanador?

Lycano se encogió de hombros. León miró hacia el carruaje y deseó ir hasta ahí y ver por sus propios ojos si el rubio estaría bien. Más se contuvo, pues eso se vería como debilidad y prefirió juntarse con su padre y Sirius.

000

Severus se quitó la capa y se dispuso a iniciar con la operación. Lucius ayudó en lo que pudo sabiendo que su amigo había estudiado todo lo referente a medicina de su país y de otros, por lo que era el más capacitado para hacer algo que ningún otro médico intentaría. Severus sacó un frasco y lo vertió en un paño.

–Colócaselo en la nariz.

–¿Qué es esto?

–Es alcohol* que lo hará dormir.

–…

–Confía en mí.

–Confió en ti más que en cualquier barbero. **

Severus se concentró en esa tarea, alejando el pensamiento de que no sabía nada de su hijo, pues si podía por lo menos salvar a uno… lo haría. El bisturí de obsidiana salió de las cosas del sanador y con este, abrió la carne amoratada del rubio menor…

000

Remus regresó con su gente a su barquilla y preguntó a Percy y Neville.

–¿Cómo va?

–El viento parece ayudarle, pues ya no está tan caliente.

–¡Gracias a Poseidón!

Percy dejó al herido al cuidado de Neville y bajó a la arena con su capitán.

-¿Cuál de ellos es el padre del almirante?

Remus vio al frente y negó.

–No está… no lo veo…

–Nos preocupamos por nada.

–Es extraño que no esté, a menos que… –Lycano vio a los merodeadores y comprendió– Prongs no envió carta para él.

El pelirrojo se rascó la nuca.

-Espero que salvarle la vida no haya sido un error, no quiero que la furia del capitán Prongs caiga sobre mí.

Remus vio con suspicacia al joven.

–Te recuerdo que tu capitán soy yo y que al que debes obedecer es a mí.

Percy se irguió y asintió varias veces.

000

Uno a uno los jóvenes fueron siendo entregados a sus familiares y si podían estos mismo se llevaba a otro si el precio no era elevado. De ese modo solo quedaban Theo y… Antares.

Azul se estiró y sonrió satisfecho:

–Esto ha salido perfecto.

–Así es y hasta mi hijo tendrá su mascota, pues su familia no llegó –se burló James.

Harry negó mirando al maniatado Theo.

–Creo que ya no soy de su agrado, pues…

Sirius intervino antes de que Prongs perdiera su buen humor.

–No tardaras en convencerlo, que no era tu intención.

James calló a los dos, pues del carruaje de los Malfoy se abrió y de este salió un Lucius en mangas de camisa. Prongs observó detenidamente al rubio y comprendió porque este compartía la cama con Riddle. El patriarca Malfoy llegó hasta ellos y los miró con profundo rencor.

–Mi hijo vivirá…., pero no creo que eso les interese. Su pago…

El rubio arrojó una gran bolsa que tintineó al caer en la arena. James se irguió orgulloso, pues a pesar de que ese gesto había sido para humillarlos, no le daría el gusto al noble.

–Hay nobles que quieren presumir con lo que no es suyo… –arremetió Sirius.

–Y otros que entregan a sus hijas sin un penique en la bolsa y que lo ocultan hasta que ya no hay ocasión de retractarse.

Sirius encaró al rubio.

–La herencia Black no fue de tu agrado.

–No la conocí, no puedo darte mi opinión.

–Mentiroso.

Gruñó Azul. Lucius no se amedrentó, en cambio miró hacia los botes…

–Theodoro Nott viene conmigo.

–¿Pagaras por él? –cuestionó genuinamente curioso León.

–Con dinero que no es tuyo te puedes dar el lujo de hacerlo.

Volvió a picar Sirius, hasta que fue callado por una mirada significativa de James. Afortunadamente el rubio no hizo caso a la puya. Del carruaje, bajó el mismo acompañante de Lucius Malfoy y caminó presuroso hasta ellos.

–Ya que estás de dadivoso ¿no te gustaría salvar al almirante?

Preguntó James, sabedor que probablemente la respuesta fuese negativa, pues el rubio y los otros padres culparían a Antares por lo que estaba sucediendo.

–Oh él… por supuesto, pero por él pagara alguien más.

000

Remus al ver que se llevaban a Theo ordenó a sus hombres.

–Bajemos al almirante y llevémoslo para allá.

000

Era temprano por la mañana y Nott padre consideró que el tiempo que había dado se cumplía y salió de su residencia tumbo a la casa del Cónsul Riddle.

No tardó más que un par de horas y cuando llegó a esta fue pasado de inmediato. Riddle desayunaba.

–Y dime que ese se rumor que escuche de mis sirvientes que traes una queja.

–Oh, denuncia su excelencia, es una denuncia…

Nott relató todo con lujo de detalles y Riddle sospechó que sus nobles estaban actuando por su propia cuenta, lo que no era ni remotamente de su agrado.

–Mandare a mis hombres a la Costa del Silencio.

000

Los interesados estuvieron reunidos en un par de minutos. Severus vio llegar a Antares siendo llevado por dos marineros, este con rastros de heridas y corrió a él. James lo quiso detener tomándolo del brazo.

–Primero el pago… ¿Lord…?

Preguntó el de ojos castaños tratando de ver debajo de la capucha. Severus se quitó esta de un movimiento veloz, se zafó del agarre de James y su vista se clavó en un anonadado Sirius. Snape sacó el medallón y lo arrojó a los pies de Azul.

–Eso pagara la vida de mi hijo… no lo creo, ni en mil años, pero que sea ese quien pague…

Señaló a Azul. Este recogió el medallón y vio con horror en dirección de Antares. James se colocó frente a Sirius y lo zarandeó.

–¡Se lo que crees! ¡Que no te engañe, él es hijo de Regulus…!

–Y eso… ¿hace alguna diferencia? –preguntó Sirius.

Severus se hincó a lado de su unigénito y vio a Remus que era el que estaba ahí y que conocía.

–¿Qué… fue…?

–La herida de una espada.

Snape desnudó el torso de su hijo y vio que la herida estaba supurando.

–Se está infectando.

Lucius corrió al carruaje y sacó el cofre de Severus. Lo llevó hasta este. El sanador comenzó a preparar un ungüento que picaba los ojos por el olor y lo colocó en fomentos sobre la herida, luego vertió el contenido en una botella y tomando la cabeza de su hijo lo hizo tragar esto. De ese modo se quedó hincado acariciando a Antares vigilando que su respiración se regulara.

Lucius se acercó y preguntó:

–¿Quieres que lo llevemos al carruaje?, podríamos acomodarlo junto a Draco.

–No podemos moverlo por el momento…

–Entiendo…Theo –llamó al castaño– ve con Draco por favor.

–Si lord Malfoy.

Sirius tuvo el valor de acercarse y se puso de cuclillas cerca de los dos pelinegros.

–Lo lamento yo… no… sabía…

–No creo que el saberlo hubiese hecho una diferencia.

–Yo…

James fastidiado de como Snape le hablaba a su amigo –y como este se veía perdido y dolido como nunca lo había visto–, intervino antes de que alguien lo pudiera detener.

–Te comportas muy digno y creo que Sirius no tiene por qué soportar tu arrogancia, si ese zagal es solo su sobrino o ¿crees que no nos enteraríamos que al perder a un rico heredero enredaste a otro?

–Imbécil –masculló Lucius.

–No tanto como tú ladrón.

–Yo no robe nada, pero si te satisface culparme a mí para no encarar al verdadero ladrón por que no tienes el valor de ponerte contra Riddle…

–¡Maldito…!

Remus detuvo a Prongs. Harry ordenó que los marineros se alejaran para dejarlos a los más cercanos solos.

Muchas gracias.

Gabriela Cruz, Ying Fa Malfoy de Potter, Aome-Hime, Alba marina, Acantha-27, Guest -Gracias-, kary muggle, kane-noona, Itsaso Adhara, Gina -Gracias a ti-, Kuroneko1490, dobbyhp, AnataYume y Sapphir Kyuubi.

Y a mi beta Pithiz Potter Malfoy.

*La clase más antigua de anestesia usada en arabia.

**Oh si los barberos eran los cirujanos de ese tiempo ;)