Capítulo 10 'Llegada inesperada'
Los personajes son de Stephenie Meyer, la cual no ha aceptado regalarme ni un solo vampirito. La trama es nuestra.
Alice POV.
Allí estaba yo, sentada en el banco de una plaza con poca iluminación desde donde se podía observar una clínica. Había gente entrando y saliendo de esta a cada instante. Jamás me imaginé que a estas horas de la noche pudiese haber tanta actividad en aquel lugar.
Lágrimas amargas de frustración corrían por mis ojos, pero ya no me importaba que me vieran llorar, no iba a intentar ocultarlo más. Tenía todo el maquillaje corrido. Bueno, aunque no acostumbrara a usar exceso de maquillaje, al parecer tenía la mala suerte de querer hacerlo justo en el momento menos oportuno.
Quería que Jasper llegara rápido, no me gustaba estar sentada allí, me estaba congelando, pero simplemente no tenía ánimos para buscar un abrigo en la maleta, que se encontraba a mi lado. Y es que me sentía tan… culpable, abandonada, indignada, deprimida… Eran demasiadas emociones al mismo tiempo, difíciles de describir.
Y es que las cosas iban tan bien… quizás no perfectas, pero Jasper se estaba haciendo cargo de su futura paternidad, y había conseguido el apoyo de mi madre y de Jamie. Ahora sentía que todo se derrumbaba con aquella llegada inesperada…
Conduje sin contratiempos hasta casa. Estaba feliz, bueno, no tan feliz. Las cosas entre Jasper y yo seguían sin estar totalmente en orden, pues no es que pudiera decirse que un rodillazo en 'sus joyas familiares' fuera un buen final para una discusión. Pero yo no estaba molesta, aunque quizás él sí. En fin, tendría que esperar hasta mañana para saber su reacción.
Al llegar a casa pude ver el mercedes negro de mamá aparcado en la entrada. Eso era extraño, ella normalmente trabajaba hasta poco después de las cinco. Bueno, si quería saber tendría que entrar para averiguar, igual no me preocupó en exceso.
-¡Mamá!- grité mientras cerraba la puerta de la entrada detrás de mí.- ¿Por qué llegaste tan temprano a…- al voltear las palabras se me quedaron en la boca. En uno de los sofás del recibidor estaba sentado un hombre. Un hombre de cabello negro, igual que el de Jamie, y unos ojos verdes bastante llamativos que caracterizaban bastante su cara. Los mismos ojos verdes que teníamos mi hermano y yo. No había cambiado mucho desde la última vez que nos había visitado y aún se mantenía en forma. Bueno, trabajando como piloto de avión y teniendo poco tiempo de descansar, no daba tiempo para ganar peso. Se veía un poco agotado, con ojeras bastante marcadas.
-¡Alice, tiempo sin verte! ¿Como has estado?- corrió a abrazarme aquel hombre. Se separó al ver que yo no respondí, pues su aparición me había dejado petrificada por la impresión. Me tomó por los hombros y me miró a los ojos.- ¿Qué pasa? Parece que hubieses visto un fantasma ¿Estas son formas de recibir a tu padre?- preguntó indignado.
Mi padre. El que veía como máximo unas tres o cuatro veces al año, estaba en aquel lugar, llegando por sorpresa. En realidad siempre llegaba sin avisar, pero esta vez era diferente. Habían pasado muchas cosas. Bueno no muchas, solo una: estaba embarazada. Hablábamos con regularidad con él, pero yo nunca había mencionado nada del tema. Y no tenía idea de cómo lo tomaría. O quizás… ¿mi madre ya le hubiese hablado de ello?
-Eee… si tienes razón. Es que me impresionó tu visita, pero estoy feliz de que estés aquí con nosotros.- farfullé nerviosamente.- Hum madre, ¿podemos ir a hablar en la cocina? Necesito preguntarte algo.
-Ah, claro.- asintió ella. El sujeto sentado en el sofá nos miró extrañado mientras nos alejábamos en silencio. ¿Hacían falta palabras acaso? Estaba segura que mi madre sabía lo que le preguntaría, así que simplemente le dirigí una mirada interrogante.- No Alice, no sabe nada.
Suspiré. ¿Eso era bueno o malo? En definitiva era malo. No se me había pasado por la mente las palabras que le diría a mi padre, la verdad no pensaba mucho en él. Pero estaba allí y tendríamos que hablarlo. Porque a simple vista se notaba que algo pasaba, pues luego de que en el instituto se enteraran de ello, ya no intentaba ocultarlo más, sería absurdo.
-¿Por qué no le pudiste decir?- reclamé. No quería tener esta charla.- Mamá te lo ruego, habla con él.
-No, nada de eso.- negó rotundamente ella.-Tú te metiste en esto sola y ahora debes afrontar las consecuencias. Además, es algo que tienes que decirle tú, no me parece correcto darle la noticia.- mi madre en ocasiones era cruel. La mejor madre del mundo, pero cruel. ¿Cómo pretendía que yo le informara a mi padre que su pequeña hija de 17 años estaba embarazada de cuatro meses? Eso no parecía ser fácil.
-Por favor mamá, tienes que ayudarme.- hice un puchero lo más convincente que pude. Ella desvió la mirada hacia otro lugar, sabía que si veía mi carita no podría resistirse.
-Entonces, Thomas ¿qué dijiste que querías cenar?-preguntó en voz alta mientras abandonaba la cocina, dejándome ahí. Resoplé ¡no la había podido convencer! ¿Y ahora qué hacía? Intenté escabullirme silenciosamente a mi habitación.
-Hey Alice.- la voz de Thomas interrumpió mi elaborado escape justo cuando me encontraba al pie de la escalera. ¡Rayos, tan cerca!- ¿Dónde esta tu hermano?- maldije internamente y me di la vuelta.
-Ah Jamie…- me rasqué la cabeza incómoda.- El está en la práctica de fútbol. Llega en una hora.- sonreí afectada.
-Oye…-mierda.- ¿Y es así todos los días?- dijo con tono casual. Me relajé un poco, ya que no había salido a flote 'aquella' conversación que intentaba evitar.
-El tiene práctica todos los días.- asentí. Y para finalizar de una vez por todas dije.- Si quieres hablamos mas tarde tengo que ir…a darme una ducha.
-Vale así se hace tiempo mientras llega Jamie para cenar.- estuvo de acuerdo Thomas, mi padre… en fin, no estaba acostumbrada a llamarlo así.
-Aja- me giré para subir la escalera prácticamente corriendo.
Al entrar en mi habitación y cerrar la puerta pude sentirme un poco más aliviada. Inconscientemente comencé a dar vueltas por todo el lugar, como intentando encontrar así la solución a mis problemas, luego de diez minutos me di cuenta de que eso no sucedería.
Decidí darme un baño para despejar mis ideas, y así pasé todo el tiempo que quedaba para la cena, dejando que el agua corriera por mi cuerpo intentando calmar mis nervios. Pero no funcionaba, el estado de pánico seguía. Salí de la ducha temblando por el frío y fui a buscar alguna ropa bastante sugerente que diera a entender aquello que no quería expresar con palabras.
¡Vaya, si que me veía embarazada con esa camisa blanca de tiras y esos pantalones de mezclilla! Quizás así se haría más fácil de entender el mensaje. Me acicalé un poco y distraídamente, sin darme una segunda mirada en el espejo, salí de la habitación.
Al bajar, pude ver que Jamie estaba sentado en uno de los sofás manteniendo una animada charla con Thomas. Mamá estaba en la cocina terminando los preparativos para la cena. Cuando llegué ellos interrumpieron la conversación y me miraron expectantes.
-Ah, Alice. ¡Ya estas lista!- exclamó Thomas mientras me daba un vistazo.- Te ves muy bien.- Abrí los ojos con sorpresa ¿¡Te ves muy bien! Esa no era la observación que esperaba. ¿Pero cómo podía no notarlo? Le dirigí a Jamie una mirada y él se encogió de hombros.
-Chicos la cena está lista.- interrumpió mi madre.
Todos nos sentamos en la mesa y comenzamos a comer. La tensión en el lugar se podía sentir y nadie decía ni una palabra, haciendo que lo único que se escuchara fuera el ruido de los cubiertos al chocar con el plato. El maldito silencio se estaba volviendo insoportable.
-Oigan ¿adivinen qué?- dijo Thomas haciendo su mayor esfuerzo por no dejarse llevar por la incomodidad que invadía el ambiente.- ¡Traje regalos para todos! Los podemos ver luego de terminar de cenar.- exclamó. Regalos. Siempre regalos que trataban de hacernos olvidar el poco tiempo que pasaba con nosotros. ¿No se daba cuenta que aquello no funcionaba? Los momentos perdidos no se podían recuperar así.
-Ah eso es genial.- comentó Jamie con una falsa sonrisa. El pensaba lo mismo que yo, pero intentaba ser amable.
-Si Jamie. Es genial.- prosiguió Thomas.- Te compré esos nuevos video-juegos que aún no han llegado al país. Son japoneses.- mi padre no sabía que a Jamie le habían dejado de interesar los video-juegos cuando pasó los catorce.- Ah Alice, a ti te compré muchos conjuntos de la nueva temporada en Praga. Aunque…- se detuvo pensativo.- quizás no te queden. Digo, creo que has aumentado unas tallas en estos últimos meses. Pero no te preocupes, tengo una amiga que es una excelente nutricionista y te puede ayudar con tus problemas de sobrepeso.- en ese momento dejé de comer y el tenedor cayó en el plato con un ruido sordo. Entonces si lo había notado. Pero pensaba que estaba GORDA. Mi propio padre me había dicho GORDA. Ahora estaba bastante enojada.
-No creo que pueda rebajar con ninguna dieta.- comenté amargamente. Jamie y mi madre intercambiaron una mirada de preocupación.
-Oh, por favor, tonterías. Yo también gané peso en mis años de secundaria. Alice, se que va a ser difícil comenzar dietas y rutinas de ejercicio, pero va a valer la pena cuando…
-Papá lo estoy diciendo en serio. Esta gordura no se puede adelgazar.- discutí de manera cortante.
-¿Estas diciendo que eres de esas que desea operarse para estar delgada al instante? Nada de eso.- en este punto Jamie se había llevado una mano a la frente. Es que era realmente increíble que nuestro padre fuera tan poco receptivo.- Ah, ¡ya entiendo! El problema es que no quieres hacer dietas. Alice, debes rebajar. Así como te ves ahora, cualquiera pensaría que estas embarazada.- En definitiva, creo que la inteligencia la heredé de mi madre.
-¡Maldita sea papá!- exclamé levantándome de la mesa con irritación. Me miró sorprendido, yo nunca utilizaba ese tipo de lenguaje con él.- ¿De verdad no lo entiendes?- negó con la cabeza. Yo bufé.- No es que no quiera bajar de peso. Es que no puedo. Porque yo estoy EMBARAZADA.- solté bruscamente. El abrió los ojos desmesuradamente y todo el color que tenía se esfumó de su cara.
-E-embarazada.- repitió titubeante. Asentí con impaciencia.- Pe-pero ¿Co-cómo?- rodé los ojos, al parecer no podía elaborar una frase coherente.
-¿Es que siempre tienen que preguntar cómo? ¿Que quieren, detalles?- mi voz destilaba sarcasmo. Y quizás debía ser más suave con él. Ese tipo de noticias nunca caen bien.
-O-osea que tú… co-con un chi-chico… se…- antes de poder completar la frase ya había caído inconsciente en el suelo. Mierda. Fue peor de lo que esperaba. En definitiva mi falta de tacto era notable. Debía mejorar eso antes de matar de un paro cardiaco a alguna persona.
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Un hombre ataviado con una bata blanca salió del cubículo para ir a informarnos de la situación de mi padre. Estar en la sala de emergencias de un hospital no era precisamente la situación más idónea para ninguno de nosotros.
-Señora, su esposo no sufrió de ninguna contusión, esta todo en orden. Seguramente se desmayó porque escuchó alguna noticia que le perturbó, eso puede afectar los nervios que controlan la presión sanguínea. - se dirigió el doctor a mi madre. Y yo tenía la culpa de esto, aunque nadie me lo había reprochado, sabía que era así.- Ya está despierto, pueden pasar a ver como se encuentra.
-Esta bien.- asintió mi madre.- ¿Cree que sea necesario que pase la noche en el hospital?
-No, no. Como le dije no fue nada grave. Lo más posible es que en unos treinta minutos ya esté conduciendo de nuevo para su casa.- afirmó el doctor dirigiéndonos una sonrisa. Luego se perdió entre los pasillos, al parecer bastante ocupado.
-Casi lo matas, Alice.- bromeó mi hermano. Le miré como con ganas de asesinarlo, haciendo que callara.
-No digas esas cosas Jamie.- reprendió mi madre.- Quizás Alice fue un poco directa al decirle a Thomas… pero la noticia había que dársela.- suspiró.- Creo que deberías entrar a hablar con él. Ahora que ha digerido un poco la situación supongo que podrán charlar más calmadamente.
-¿No van a entrar conmigo?- inquirí con preocupación.
-No. Esta conversación la deben tener a solas.- argumentó mi madre y Jamie la apoyó.- Si quieres vamos a dar una vuelta por ahí para darles un poco más de privacidad.- ellos se alejaron con dirección a la cafetería y yo compuse una mueca, no quería que me abandonaran.
Tuve que obligarme a no salir corriendo fuera de la clínica y a regañadientes entré en el pequeño cubículo. Thomas estaba acostado en una camilla de hospital y al percatarse de mi presencia se giró para observarme detenidamente, en realidad no a mí si no a mi vientre, que estaba comenzando a adoptar cada vez una forma más redondeada.
Tomé asiento en el sillón contiguo y esperé a que él dijera algo. Luego de unos minutos me di cuenta de que eso no sucedería, así que respiré hondo e intenté que las palabras salieran de mi boca.
-Espero que no te vayas a volver a desmayar- comenté calmadamente.- Oye sé que esto es muy repentino para ti y que la noticia te ha caído como…
-¿Cuántos meses tienes?- preguntó, sin dejar que acabara mi frase mirándome a los ojos con una expresión inescrutable en su rostro.
-Cuatro meses.
-Ah, y supongo que te querrás quedar con el bebé.- asentí, eso era más que obvio, la adopción jamás había estado entre mis opciones.- ¿Y tú madre…te permite tener novios a esta edad? Digo, estuvo de acuerdo con…
-Mamá me ha apoyado desde el principio y yo soy la única culpable de lo que ha pasado. No entiendo a qué viene esa pregunta, Jasper y yo no somos novios ni tenemos ningún tipo de relación.- repliqué cortante. No pensaba tolerar esas falsas acusaciones. La cara de mi padre pasó de su color pálido natural a un intenso rojo.
-¿Me estas diciendo que el padre de tu hijo ni siquiera es tu novio?- casi gritó mientras se incorporaba ligeramente.- Entonces, ¿Te acostaste con él así sin más? Yo no crié a mi hija para que se volviera una cualquiera.- comentó ácidamente. ¿UNA CUALQUIERA? ¿Pero que…? Ese comentario mordaz había caído como una puñalada directo en mi pecho.
-A ver si aclaramos algo, Thomas.- dije poniéndome en pie.- TÚ NO ME CRIASTE. TU NISIQUIERA ME VISTE CRECER. HASTA TE PUEDO ASEGURAR QUE EL REPARTIDOR DE CARTAS HA TENIDO MÁS MOMENTOS COMPARTIDOS CONMIGO, ASÍ QUE NO TIENES MORAL PARA HABLAR DE MÍ DE ESA FORMA.
-¿CÓMO TE ATREVES A DIRIGIRTE DE ESA MANERA JOVENCITA? TE RECUERDO QUE TE GUSTE O NO, YO SOY TU PADRE. ¿SABES CUÁNTO HE TENIDO QUE TRABAJAR PARA QUE TÚ Y TU HERMANO TENGAN UNA VIDA DIGNA…?- vociferó también él. Bueno, el mal genio al parecer era algo característico de toda mi familia.
-PADRE.- reí histéricamente.-TÚ NO TE MERECES ESE TÍTULO. NUNCA HAS SIDO UN VERDADERO PADRE NI PARA MÍ NI PARA JAMIE. SER PADRE NO ES UN TRABAJO DE UNA SOLA NOCHE. Y ¿CREES QUE REGALARME UN PORSCHE DE CUMPLEAÑOS 16 HACE QUE ME OLVIDE DE QUE JAMÁS HAS ESTADO PRESENTE EN ALGUNA DE MIS FIESTAS? ¡MALDITA SEA, A NADIE LE INTERESAN TUS ESTÚPIDOS REGALOS!
-BASTA.- bramó. Mis palabras también lo habían herido, pero no estaba dispuesta a retractarme de nada de lo que había dicho. Quizás había explotado, pero había hablado con la verdad.- TODO LO QUE HAGO ES POR USTEDES. Y NO TOLERARÉ QUE SEMEJANTE ABERRACIÓN SIGA DESHONRANDO A LA FAMILIA. NO QUIERO QUE VUELVAS A PONER UN PIE EN MI CASA.- esa declaración me cortó la respiración y me dejó helada.
-¿Qué?- pregunté con los ojos muy abiertos.
-Ya me has oído. No quiero volver a ver tu cara. A partir de ahora, no eres mi hija.- su voz era controlada y fría. Las piernas me fallaron en ese momento, pensé que me podría desmayar.
-Nunca lo fui.- murmuré con amargura.- Y descuida, a partir de ahora, me encargaré de que no vuelvas a ver mi cara. Tú hija, la ramera.- obligué a mis piernas a reaccionar antes de que las lágrimas cayeran incontrolables por mis ojos, podría llorar, pero no en su presencia.
-¿A dónde irás?- se escuchó la voz de Thomas antes de que saliera por la puerta. Me volví para mirarlo con los ojos vidriosos.
-A HACER OTRO BEBÉ- dicho esto cerré con un golpe la puerta del cubículo y salí de allí corriendo.
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-Aquí están las cosas que me pediste, Alice.- dijo mi madre con expresión afligida tendiéndome una maleta y un bolso de viaje.- ¿De verdad estás segura que no quieres que hable con él…?
-No mamá. Ya se dijo lo que tenía que decir y yo no pienso retractarme de mis palabras. ¿Sabes lo que se siente que tu propio padre te diga ramera?- quería llorar, pero no lo haría, no todavía.
-Todo esto es mi culpa. Si yo hubiese sido la que le contara a Thomas, quizás…
-Mamá no es tu culpa, déjalo ya, con eso no ganas nada. Además no es que no volveré nunca, simplemente pienso esperar a que mi padre se vaya de nuevo.- le recordé.
-Esta bien, pero quiero que sepas que no me agrada la idea de que tu padre se marche y ustedes sigan molestos.- comentó ella.- ¿Y en dónde te vas a quedar?
-No lo sé… yo resolveré, no te preocupes por eso.- farfullé.
-Tienes razón.- suspiró.- Pero es que aún no puedo creer que esto nos esté pasando. Y no pienses que estoy muy feliz con la actitud que ha tomado Thomas…Como odio tener que quedarme callada…
-Mamá, el solo estará unos días aquí. Lo más saludable es que no discutas tú también.- al observar el reloj vi que ya era bastante tarde.- Te tienes que ir. Deben estar esperándote en casa.
-Es lo más seguro.- me dio un abrazo.- Alice me siento como la peor madre del mundo por dejar que hagas esto cuando…
-Ya mamá. No te atormentes. Llamaré a Bella o a Leah, lo más seguro es que no les importe que pase unas noches con ellas.- intenté sonreír, no me gustaba ver a mi madre preocupada.
-Esta bien, lo voy a intentar. Telefonéame cuanto antes.- se despidió dándome un beso en la mejilla y luego se alejó. Vi como se subía a su auto y conducía hacia la casa.
Cuando estuvo lo suficientemente lejos decidí que ya había aguantado mucho. Comencé a llorar desconsoladamente. Con las manos temblorosas saqué mi teléfono móvil de uno de mis bolsillos, y marqué el número de la primera persona que se me pasó por la mente. Quizás no sería la más indicada en estos momentos, pero sentía que era la que necesitaba a mi lado ahora.
-Alice estás temblando.- algo me sacudió ligeramente. Salí de mi trance y al girarme pude ver que era Jasper, el cual tenía una expresión alarmada en su rostro.- ¿Qué paso? ¿Por qué estas…?
No lo dejé terminar, sino que me abalancé sobre él comencé a llorar de nuevo. Primero se tensó pero luego me estrechó entre sus brazos. ¿Por qué carajos tenía que ponerme tan melodramática siempre? Como odiaba las lágrimas. Pero el no querer seguir llorando solo hacía que el llanto se incrementara.
-Jasper yo… ashad ksh fjsgf… entonces él aeoir thejb dajb.. y yo ajfdh aguyr hgejng… luego aydyagsd urghjhd oisafh…- sollocé incomprensiblemente, pues las palabras se atoraban en mi garganta.
-Alice no te entiendo.- comentó Jasper dándome suaves palmadas en la espalda.- No tienes que hablar ahora si no puedes. Yo estoy aquí contigo, no pasa nada.
Me quedé abrazada a él por unos cuantos minutos hasta que sentí que ya no saldrían más lágrimas y entonces me separé un poco para observar su rostro.
-¿Ya estas más tranquila?- preguntó él posando una mano en mi mejilla y secando una lágrima que aún estaba allí. Asentí, porque aunque no quisiera admitirlo teniéndolo a mi lado una sensación de calma invadía mi cuerpo.- Entremos al auto. No quiero que te resfríes.
No me separé de él hasta que estuve dentro, me sentía incapaz de poder soltarlo. Cuando Jasper estuvo sentado a mi lado no dudó en volver a interrogarme.
-Alice, no quiero presionarte, pero quisiera que me explicaras qué pasó. Digo, ¿nuestro hijo…?
-Nuestra hija está bien, no le ha pasado nada.- corté de manera automática. El suspiró aliviado.
-Pero entonces ¿Qué pasó? ¿Por qué tenías unas maletas a tú lado?
-Mi padre y yo… hemos tenido una discusión.- torcí en gesto.- Y él… ¿cómo decirlo? Me ha dicho que no quería volver a verme… y aquí me ves, botada de mi propia casa.
-¿Tú padre?- inquirió atónito.- Disculpa, pero no sabía que tenías padre. Digo no te ofendas, pensé que…
-Que estaba muerto, que nos había abandonado…- enumeré. Bueno, en cierto modo nos había abandonado, o así lo sentía yo.- No te preocupes, todos piensan lo mismo. Lamentablemente, no es así. Él es piloto, no esta mucho en casa. Ha llegado hoy de visita, y no tomó muy bien el hecho de que yo estuviera embarazada…-mi voz en este punto estaba rota.- Jasper, me dijo que era una cualquiera, que no siguiera considerándome su hija.- no maldita sea… ¡No mas llanto!
-Alice, eso no es verdad. Tú nunca…-musitaba Jasper intentando tranquilizarme. Valoraba su tierno intento, pero las palabras que Thomas había dicho lo se podrían deshacer.
-Descuida, no es tú culpa. Yo lo único que quiero es que me lleves a algún hotel o algo donde poder pasar la noche. Mañana hablo con Bella, no creo que le importe que pase unas noches en su casa…
-Nada de eso. Tú te puedes quedar en mi casa.
-¿Qué? No, no, no.- me apresuré a negar abriendo mucho los ojos.- Yo mmm… no quiero incomodarte y tú sabes….
-Alice, no es molestia. No voy a dejar que la madre de mi hijo pase algún tipo de incomodidad.- me dirigió una deslumbrante sonrisa.- Créeme que en mi casa lo que sobran son habitaciones.
-Esta bien.- acepté. Quizás no había tenido que insistir mucho en ello, pero como sabía que no pensaba aceptar un no por respuesta, preferí ahorrarme eso.
En realidad tuvieron que pasar algunos minutos para que tomara consciencia de lo que acababa de aceptar. Mierda, quedarme en la casa de Jasper. ¿Acaso estaba drogada cuando dije que sí? Esto iba a ser perjudicial para mi salud mental. Esperaba no cometer ninguna locura de la cual me arrepentiría luego. Pero es que ¡soy tan débil! ¿Podría pasar cuatro días junto a él sin caer en la tentación? Eso iba a ser un desafío. Un muy difícil desafío.
Ok, se que quizás querrán retorcer mi cuellito. Las dejé con la duda, pensando que a Alice e había pasado algo.. y !plaf! ¿Inesperado? Bueno, espero que las haya sorprendido. No tengo planeado matar a nadie u.u Es una comedia y bueeeno... ¿Qué les pareció la charla de Alice con su padre? Sopesé bastante la actidud que el debía tomar con respecto a su embarazo... pero hay que ser realista no todo siempre puede ser color de rosas. u.u No lo odien... (no mucho) intenten comprender su punto de vista...
Les aseguro que este capítulo costó.. por que como el género es de humor no me puedo poner dramática en exceso. Pero tampoco había que poner un escenario tan perfecto. Además la inspiración estuvo viajando.. para otros proyectos.. en fin, en fin. Los capítulos que vienen se van a poner, muy pero que muy interesantes. Ah y les cuento algo... en el próximo capítulo va a haber un POV que no va a ser ni de Alice ni de Jasper... ¿Se atreven a adivinar cual será? Bueno ahí les dejo una incógnita. Y ya saben, cualquier cosa que tengan que decir (o si no tienen nada que decir igual) dejen un review! Me hace muy faliz.. ademas si tienen alguna idea divertida (que no incluya asesinatos ^^) pueden decírmela! Siempre intentaré complacerles!
Sin más que decir, se despide Katherine.
Contestacion a los reviews ( creo que quizás siga poniendo por acá esta sección ^^)
Khriss Cullen Hale: Gracias a tí por leerla. Me encanta que te encante :)!
lilibethsatalin: a mi también me encantó lastimar a maría muahah! Bueno si has leído el capítulo verás que se fue por algo totalmente diferente u.u.. Es mejor mantener sana a Alice! jajaj (:
SrtaWhitlock: gracias por el review.
leitakhr: si, busqué antojos extraños.. Alice no comerá jabón.. pero si cosas que revolverán el estómago de solo pensarlas muahaha. Aw que bueno, que bueno que sigas mi historia! Mil gracias!
