Hola
Realmente siento no haber actualizado antes, se que prometí hacerlo rápido, pero creo que mi imaginación se fue de vacaciones, y venía a visitarme muy de vez en cuanto, por lo que realmente me costó mucho terminar este capitulo, por lo que lo hice largo para recompensarlos.
Bueno aquí les dejo el capi
CAPITULO XI
CONOCIÉNDONOS
BELLA POV
Las cosas con Em no fueron tan mal como yo pensaba, lo que ayudó fue que Rose habló con su osito (es decir mi hermano), y le explicó que yo necesitaba un tiempo para pensar. Además que Em era algo exagerado, ya que Alice y Rose el dijeron que me había ido para pensar y estar sola conmigo mismo, pero él simplemente no les creyó. Aunque creo que si estaba molesto es porque me llevé a su bebe, nunca cambiaría, a veces pienso que le importa más su bebe que yo misma.
Al que creo que no le fue tan bien, fue a Edward, porque él y mi hermano se quedaron a hablar un rato en la parte de afuera, me mataba la curiosidad, por saber que tanto le decía Em a Edward, pero mis oportunas amigas me bombardearon con miles de preguntas sobre mi día, así que tuve que llevarlas a mi cuarto para conversar con más tranquilidad, por lo cual no pude quedarme escuchando de que tanto hablaban.
En cuanto llegamos a mi habitación, Rose y Alice empezaron a bombardearme de preguntas, tantas que ni entendía, las deje que preguntaran y preguntaran hasta que se dieron cuenta de que yo no contestaba ninguna de ellas.
- ¡Bella! – gritó Alice al percatarse que yo no les estaba prestando atención. - ¿por qué no contestas ninguna de nuestra preguntas? ¡He! Te defendimos frente a tu hermano, y es así como nos pagas. – ahí estaba la dramática Alice.
- Si me preguntaran una por una, pausadamente de una manera entendible, les podría contestar. – dije sonriéndoles, estaban tan concentradas en preguntar que no se daban ni un respiro entre una pregunta y otra – pero llegan y me empiezan a bombardear con miles de preguntas que ni siquiera entiendo. – Alice y Rose se miraron y luego las tres empezamos a reír por lo absurdo de la situación.
- Lo sentimos – dijo Rose, entre risas para luego ponerse totalmente seria y continuar – Pero contestanos esta pregunta. – Vio a Alice y esta asintió – Porque llegaste al mismo tiempo que Edward, a caso estacan juntos, se escaparon o acordaron verse. – Soltó de golpe mi rubia amiga.
- Wow. Son muchas preguntas. Por donde empiezo. – dije haciéndome la que pensaba, quería hacerlas rabiar un poco.
- Limítate a contestar Isabella – dijo Alice, claramente molesta – en cualquier orden, ya no aguanto la curiosidad.
- Ok. Bueno si pasé todo el día con él. – dije sin evitar sonreír al recordar lo bien que lo pasamos. Ellas sonrieron igual, pero con un brillo extraño en los ojos, que estarían pensando estas dos. – No me escapé con él, es más ni planeaba encontrarme con él. – terminé de contestar, no había planeado encontrarme con él pero definitivamente fue algo genial, conocí a un Edward, que no creí que existiera.
- Entonces, que hicieron durante todo el día, demoraron mucho en llegar, al parecer estaban muy ocupados. – dijo Rose, moviendo sus cejas de manera sugerente. Esta mujer sí que no cambia, no quiero ni imaginarme la escena que se está armando en su cabeza.
- Conversar, y conversar. Además creo que arreglamos las cosas, decidimos empezar desde cero, y olvidar todo lo que nos hemos hecho desde que nos conocimos. – contesté, todo era verdad, solo que había omitido ciertas cosas, como el abrazo y la extraña forma en que me siento cuando estoy a su lado. Claro que se los contaría, pero primero tenía que aclararme y convencerme de que Edward y yo ya no éramos más enemigos. Aún me resultaba creer todo esto.
No pudimos seguir conversando, porque Emmett llegó a mi cuarto, quería hablar conmigo, así no quisiera tenía que hacerlo, ya que no quería que le contase a papá. La última vez que me escapé de clases y papá se enteró, me castigó y no me dejaba salir para nada y en vacaciones, eso sí que fue atroz no por el hecho de salir a pasear o algo por el estilo, porque no es algo que me emocione mucho, pero si por el hecho de no poder ir a la librería a comprar algunos libro. Es verdad que Emmett ofreció comprarme un libro, pero mi querido hermano llegó con cuentos infantiles. Y como no quería herir sus sentimientos, tuve que leer todos.
Como me vio aún con la ropa mojada me mandó a darme un baño y a cambiarme. Cuando Em quería podía ser muy serio y maduro, pero eso sucedía muy pocas veces en la vida. Eso es lo lindo de Em que siempre le sonríe a la vida, y siempre te da razones para también sonreírle. Simplemente es el mejor hermano.
Cuando ya estuve lista, Em apareció en mi habitación con un batido de fresa, mi favorito, se sentó junto a mí en mi cama y empezó:
- Me tenías sumamente preocupado Bella, sabes que odio que te vayas así sin decir nada, sin dar razones de adonde te vas. – dijo todo triste, lo cual me hizo sentir sumamente mal, era normal que se preocupe. – Se que dejaste una nota a Alice y Rose, pero porque no dejaste una exclusivamente para mí, explicándome que es lo que harías. He pasado un día fatal, pensando lo peor. – para cuando terminó, totalmente triste, lo cual hizo que me sintiera peor.
- Realmente lo siento Em, el día de ayer no fue nada fácil, el ver nuevamente a Jake aunque me hizo inmensamente feliz, me trajo muchos recuerdos que quisiera poder olvidar. – bueno no había sido en sí el ver a Jake, sino el comportamiento de Em, pero no quería culparlo de nada y hacerlo sentir peor. - Y terminé contándoles a las chicas lo sucedido. Tú sabes como suelo ponerme cada vez que recuerdo todo eso. Pero hoy al despertar, por primera vez desde ese maldito día me sentí libre de eso. – sonreí recordando la sensación de libertad que me invadió esta mañana. – Necesitaba pensar, pero sabía que si cualquiera de ustedes, conocía donde me encontraba no dudarían ni un minuto en ir a buscarme. No quería preocuparte, me hace mal verte tan triste y no como el verdadero Emmett. – terminé haciendo un pucherito, que siempre le alegraba.
- Ok. Ok. Pero no lo vuelvas a hacer enana. Me pongo demasiado ansioso e irritable. – Sonrió – Bueno hablando de otra cosa, con que te escapaste con Eddie. – dijo mirándome sugestivamente, que diablos pensaba ahora, en ese momento estaba tomando un sorbo de mi batido, y al escucharle decir eso, le escupí todo en la cara. Era igual a Rose, tal para cual. – Bells eres asquerosa. – dijo Em entre risas intentando limpiarse el batido, a la final desistió tendría que darse un baño.
- Lo siento. – dije toda sonrojada, mirando el diseño del cobertor de mi cama.
- Tranquila, fue gracioso. Je. Je. – se rió un poco y continuó un poco más serio – Bueno ahora sí, responde.
- La verdad, no me escapé con Edward. Solo nos encontramos en la playa y luego nos quedamos conversando todo el día. Se me fue el tiempo. Lo siento de verdad no quería preocuparte. – dije todo muy rápido, por alguna razón me puse muy nerviosa.
- Enana, ya deja de disculparte, ya lo hiciste y ya las acepté, solo no lo vuelvas a hacer. – Sonrió y me abrazó – Entonces ya arreglaste las cosas con Edward.
- Sí – le contesté no sonando muy segura, a pesar de que hablamos y de que había mucha verdad en sus palabras, aún así tenía mis dudas, lo bueno es que Em no se dio cuenta de mi titubeo.
- Pues me alegro mucho, mi mejor amigo y mi mejor hermana, son amigos. – dijo con una gran sonrisa.
- ¿Cómo que tu mejor hermana?, soy tu única hermana. – dije fingiendo estar molesta, para molestarlo un rato.
- Tú me entiendes Bella. – dijo riendo, y dándome un suave codazo. - Es solo que estoy muy feliz que hayan arreglado las cosas entre ustedes, me ponían en una situación muy difícil, por un lado tú mi queridísima hermana, y por otro lado mi mejor amigo. Es bueno que Edward empiece a mostrarse como realmente es.
Y en eso tenía razón Emmett, con lo mucho que hablamos hoy Edward y yo me di cuenta de que él no muestra siempre su verdadera forma de ser, y eso es muy lamentable porque si es como se mostro hoy día, era la persona más adorable que había conocido en toda mi vida.
- Por cierto – dijo luego de haber pensando un poco lo que iba a decir - ¿cómo conseguiste las llaves de mi bebe? Las tenía en mi cuarto.
- Ja Ja. – No pude evitar reír al recordar lo que pasó en la mañana, en su habitación. Ya cuando estuve un poco más calmada continué. – Bueno, entré en tu habitación mientras dormías, el cual por cierto está muy desordenado. – dije al recodar el enorme desorden con el que me encontré, provocando que Emmett hiciera una mueca. – Fue fácil encontrarla, estaba en tu mesa. – Termine y fue cuando recordé algo muy importante. – Ah. Lo olvide, tú roncas, y ahora si no me lo puedes negar, yo te vi, con estos ojitos que tengo. – él rió y negó con la cabeza.
- Está bien lo acepto, pero no se lo digas a nadie que sea nuestro secreto. Ok. – asentí y luego continuó. – Lo que me extraña, es no haber sentido cuando entraste a mi cuarto, si yo tengo el sueño muy liviano. – No pude aguantar la gran carcajada que me provocó escuchar todo eso, Em con el sueño liviano, no creo que haya sucedido ni en su anterior vida. Cuando me percaté de que me estaba mirando lleno de furia, dejé de reírme, y él muy ofendido me dijo. – Y ahora porque te ríes, no he dicho ningún chiste. – terminó haciendo un puchero.
- Lo siento Em, es que tu podrás tener liviano cualquier cosa menos el sueño. –reí un poco y continué. – Esta mañana al estar en tu habitación me golpee con una silla en la pierna, y aunque grité, tú no te despertaste. – Le di un pequeño codazo - Aunque debo aceptar que me diste un gran susto, al sentarte de golpe, sonreírme, y caer nuevamente dormido.
- Mmm. Este va a ser otro de nuestros secretos, que ni se te ocurra decir algo de esto a los chicos, no me dejarían en paz nunca. – dijo amenazándome.
- Pero tienes que prometer que no le vas a decir ni una palabra a Charlie, porque si se te llega a escapar una sola palabra sobre esto y yo lo suelto todo Emmy. – le dije con una voz toda inocente. Ya me lo había hecho una vez, y bueno ahora yo estaba al tanto de uno de sus secretos, eso facilitaba mucho las cosas.
Conversamos con Emmett un poco más antes de que se fuera a dormir, hace tiempo que no hablábamos, prácticamente desde que llegamos a Forks. Era lindo tener un tiempo únicamente para nosotros dos ya que ahora él estaba con Rose, y no me quejo ella es una persona grandiosa, la mejor cuñada del mundo, pero aún así necesitábamos un tiempo únicamente para nosotros dos.
Me recosté en la cama, pero no podía dormir, tenía muchas cosas en mi cabeza que no me dejaban dormir; después de dar miles de vueltas en la cama. Decidí que era mejor leer, había empezado a leer Orgullo y Prejuicio, y debo decir que me estaba demorando mucho en terminar de leerlo. Leer era algo que siempre me tranquilizaba, y me hacía olvidar de todo, pero esta vez no estaba funcionando. Luego de intentar leer la misma página, bueno más bien la misma línea, por más de 5 minutos me di cuenta de que era un caso perdido.
Lo único en mi mente, aunque quisiera negarlo era Edward, me encantó conocer al verdadero Edward, y la verdad me daba un poco de miedo encontrarme mañana con él y darme cuenta de que todo había sido un sueño. Sería muy triste.
Miré por mi ventana hacía el cuarto de Edward, tan cerca y a la vez tan lejos, me moría de ganas de conversar con él, pero se notaba por las luces apagadas que estaba dormido. Tendría que esperar hasta mañana.
Al mirar por la ventana me di cuenta de que la noche estaba despejada y muy hermosa, con una luna que iluminaba todo, la luna me resulta tan hipnotizaste, que no dude en ponerme un abrigo y salir al techito fuera de mi ventana, para admirarla un rato más.
Estuve unos diez minutos sola sino fue más tiempo, cuando de pronto escuché como se abría la ventana de Edward, salió y al verme me sonrió; no dude ni un segundo en devolverle la sonrisa.
- ¡Bella! – dijo a manera de saludo y sentándose al lado mío – linda noche, ¡No! – continuó mirando a la luna.
- Si, no solo linda sino hermosa. Hace tiempo que no veía una noche como esta. – dije suspirando, la verdad que hace tiempo no me daba el tiempo para admirar una noche como esta.
- Tienes razón, y al menos aquí en Forks, creo que se puede considerar un milagro, una noche despejada es algo muy poco común. – Dijo mirando el cielo luego me regresó a ver y continuó – Debe ser por lo que hoy ha sido un gran día. Pero que haces aún despierta.
- No puedo dormir, he intentado todo para hacerlo y simplemente no puedo. – me sonrojé un poco al recordar que la razón por la que no podía dormir se encontraba junto a mí. Lo bueno fue que él no se dio cuenta de mi sonrojo, lo cual fue bueno ya que de seguro si me preguntaba le terminaba contestando toda la verdad.
- Bueno pues ya somos dos, los que no podemos dormir. – me dijo regresándome a ver, dándome el tiempo necesario para que el sonrojo desapareciera.
Luego de eso continuamos conversando por horas, hasta que los dos bostezamos al mismo tiempo y nos dimos cuenta de que ya era muy tarde, o muy temprano sería el término adecuado porque ya estaba amaneciendo. Habíamos estado tan sumergidos en la conversación, en saber más el uno del otro que el tiempo nos pasó volando.
Luego de eso nos despedimos, entré a mi habitación, y solo con poner mi cabeza en la almohada me quedé dormida, ahora sabía que Edward se portaría de la misma manera que ayer conmigo y eso me alegraba más de lo que debería.
EDWARD POV
Mi hermana y Rose prácticamente arrastraron a Bella dentro de la casa, por lo que no pude ni despedirme de ella, que lástima. Aunque sabía que habíamos arreglado las cosas, aún me daba un poco de miedo de que pensara que el perdonara era un error y que las cosas entre nosotros continuaran como antes. Dicen que las personas ven las cosas de una manera muy distinta al día siguiente, solo espero que este no sea el caso.
Estaba tan metido en mis pensamientos que no me di cuenta de que Emmett se quedó a mi lado, de seguro quería hablar conmigo, lo cual no me extrañaba luego de haber desaparecido con Bella prácticamente todo el día.
- Edward – dijo luego de un rato Emmett, se lo escuchaba molesto, lo cual no era nada bueno, yo no dije nada y esperé a que continuara – Sabes que te apreció mucho, te considero como a un hermano. – Tomó un respiro y continuó – Pero te prometo, no te juro que si le llegas a hacer algo a mi hermana, por más insignificante que sea, te la vas a tener que ver conmigo, y no bromeo. – lo dijo mientras me mostraba sus puños cerrados, Emmett realmente era de temer. Se notaba muy claramente que no estaba bromeando, sabía y podía asegurarlo que estaba hablando muy seriamente.
Pero yo no lo haría, de un tiempo acá ella se había vuelto en una parte muy importante de mi vida, y nunca le haría algo que la hiriera, primero muerto antes de hacer algo como eso. Le iba a contestar a Emmett, que no se preocupara, pero él continuó.
- Si antes dejé que le hicieras esas pequeñas bromas – río – fue porque nunca la había visto tan animada, desde… bueno tú sabes. Además, fue tan divertido. – soltó una carcajada, y me dio un ligero golpe en la espalda, que casi me bota al piso.
Sin decir nada más, Em entró a su casa, y me dejo solo en la entrada. Camine a mi casa, mañana le preguntaría a Bella que tal le fue con Emmett, ahora yo tenía que ver que tal me iba con mamá, la cual de seguro estaría muy pero muy molesta conmigo, pero la verdad es que me encontraba tan feliz por todo lo que pasó hoy día, que no me importaría estar castigado de por vida.
Entré a mi casa esperando poder ir a mi habitación sin ser descubierto. Por Dios, parecía un niño y uno muy cobarde por cierto, pero tengo mis razones, mamá puede ser muy cariñosa y linda, pero cuando está preocupada y está molesta hay que tener cuidado.
Mi intento de huir, falló desde atravesé la sala, mamá me estaba esperando sentada en uno de los sillones, daba miedo, incluso salté cuando la escuché llamarme. Paré en seco y me fui a sentar en frente de mamá, se notaba realmente molesta, y eso no era nada bueno, la última vez que se molestó de esa forma, como castigo tuve que acompañar a Alice todo un mes al centro comercial, fue un tormento.
Sabía que tenía que explicarme y pronto, decirle algo pero realmente no se me ocurría como empezar. A la final mamá tomó la iniciativa.
- Edward, me puedes explicar que hiciste durante todo el día, me tenías muy preocupada, y ahora intentabas escapar directo a tu habitación. – dijo entre triste y molesta. Me sentía fatal, lo peor que podía hacer era entristecer a mamá.
- Lo siento mamá – realmente lo sentía, me acerqué a ella y me puse a su altura – realmente no quería preocuparte, necesitaba tiempo para pensar y por eso no fui a clases, luego me encontré con Bella, y creí que era el momento perfecto para arreglar las cosas con ella. – Sonreí al recordar que ahora ella y yo éramos amigos, mamá al verme sonreír también sonrió – estaba tan entretenido conversando con ella que no me di cuenta de la hora, realmente lo siento. – terminé mirando al suelo. Por más feliz que estuviera por todo lo acontecido con Bella, el ver a mamá triste y preocupada, me hacía sentir igual que ella.
- Realmente la quieres. – dijo mamá luego de estar por unos momentos en silencio, eso me tomó realmente por sorpresa. No sabía que contestar, por lo que opté por hacerme el tonto, como si no supiera de que me estaba hablando, no podía creer que fuera tan obvio.
- De que estás hablando, mamá. – dije, alejándome de ella y escondiendo mi mirada. Ojalá que solo fuera mamá la que se dio cuenta de todo, porque si Alice se da cuenta de esto estoy frito.
- Sabes perfectamente de que estoy hablando, Edward, no me hagas repetirlo. – dijo sonriéndome, realmente me conocía. – Pero tranquilo, me parece muy bien, Bella es una chica genial, para ti y tú eres perfecto para ella. – suspiré, creo que tenía miedo de que no la aceptaran, aunque era muy obvio que la adoran. – Además, me alegra que gracias a ella volvieras a sonreír. – eso me volvió a sorprender. Como yo no decía nada, ella continuó. – Se que algo te sucedió antes de mudarnos a Forks, y me alegra mucho que Bella te haya ayudado a olvidarlo.
Era verdad, desde que Bella apareció en mi vida, me había olvidado totalmente de ese problema, que me hizo cambiar totalmente y me aisló de las personas que más quiero, y me convertí en una persona totalmente superficial. Pero es mejor no recordarlo, y antes de que pudiera decir algo, mamá agregó.
- Será mejor que subas a tu habitación, si no quieres que Alice te interrogué, por lo sucedido hoy día. – si eso era cierto, era mejor irme para tener un poco más de tiempo para prepararme para el interrogatorio de Alice, que de seguro no me voy a librar.
- Gracias, mamá – le dije sin saber que más responderle, le di un beso y me dispuse a subir a mi habitación.
- Por cierto Edward – la regresé a ver – estás castigado. – en verdad me había olvidado de eso.
- Lo sé. – dije como si nada, es que en verdad no me preocupaba cual era el castigo, estaba tan feliz, que nada me importaba. Mamá me miró extrañada, como si algo malo me hubiera pasado.
- No te importa el castigo que te imponga. – dijo mamá feliz, negué con la cabeza. – Bueno eso es nuevo, debes estar muy feliz. Hay, hijo no sabes lo mucho que me alegra. – Me sonrió y agregó – Realmente la quieres, no hace falta que me lo confirmes.
- Realmente quiere a quién, mamá – dijo Alice al entrar, esta mujer siempre llegaba en el momento menos oportuno o en el más adecuado como siempre solía decir.
Mamá me miró con una cara apenada pero a la vez divertida, me susurró un "lo siento", aunque sabía que de verdad no lo hacía, no había peor castigo que tener que dar explicaciones a la duende de mi hermana. Lo bueno es que tal vez me libraría de otro castigo.
- A nadie Alice, no te metas en lo que no te importa. – dije subiendo a mi habitación, sabía que esto no se quedaría así y que ella se metería, y que no tendría otra opción que contarle todo, aunque la verdad no quería hacerlo. Porque de seguro ella querría ayudar, y siempre exagera, además yo quería hacerlo a mi manera.
Subí a mi habitación corriendo, y cerré la puerta de un portazo, hubiera puesto seguro pero en nada me ayudaría, Alice había conseguido una copia de la llave de mi cuarto y siempre la andaba a cargar por si había alguna emergencia según ella, o según yo cuando quería entrometerse en mi vida como ahora.
Ahora solo tenía que contar 5, 4, 3, 2, y Alice entró a mi cuarto sin ni siquiera tocar, a caso mamá no le enseñó que eso es de muy mala educación.
- Eddie, hermanito. – dijo Ali al entrar, con su caminar de bailarina, le respondí con un mueca, odiaba ese nombre, no sé porqué no lo entendía. Se sentó frente a mí, en mi cama y continuó – Ahora me vas a tener que explicar a quién se refería mamá cuando dijo "Realmente la quieres, no hace falta que me lo confirmes". Y no me digas que no es nadie, porque yo sé cuando mientes, además que no te voy a dejar en paz, hasta que me expliques quien es la afortunada y que tanto pasó entre tú y Bella, el día de hoy. Aún me cuesta creer que el orgulloso de mi hermanito, le haya pedido disculpas, eso es algo muy raro, inclusive en ti desde que llegamos a Forks.
Todo lo dijo muy rápido y sin respirar, a veces me preguntaba si Alice era adoptada o era de otro planeta, porque en verdad lo que hacía me parecía poco normal e inhumano, realmente mi hermanita era un bicho raro.
– ¡Oh! Por Dios. Ahora entiendo todo. – continúo, se levantó de mi cama y empezó a caminar de un lado al otro de mi habitación, no es de sorprender que haya entendido todo. – No lo puedo creer, porque no me di cuenta antes, creo que mis dotes como Cupido y psíquica se están perdiendo, no puede ser posible, debí haberlo visto venir. Tú y Bella, hacen una muy linda pareja y creo que muy en el fondo lo presentía, pero como iban las cosas llegué a pensar que mis suposiciones eran incorrectas. Y tú sabes yo nunca me equivoco. – Dijo señalándome con su pequeño dedo - ¿Pero porqué no me lo dijiste, Edward? – terminó acercándose a mí y dándome un golpe en el hombro. El cual realmente dolió, yo no sé de dónde saca tanta fuerza, pareciera que no rompe un plato, pero cuando se lo propone es como un pequeño huracán que va destrozando todo a su paso.
- Bueno Alice, querida duende – sonreí, así como yo odiaba que me llamaran Eddie, ella odiaba que le dijeran duende, - sabes no es algo muy fácil de decir y aceptar.
- Pero si no tiene nada de malo – gritó y casi me deja sordo – más bien es maravilloso, una de mis mejores amigas novia de mi hermanito, no puedo ser más feliz. – terminó suspirando y tirándose a mi cama a abrazarme. Me alegra que Alice esté tan feliz, pero aun no sé si Bella me quiere de esa forma, desde que nos conocimos no hemos parado de pelear, y con ella hice las paces recién hoy, por lo que aún tengo que esperar.
- Un momento, novia, no crees que vas muy rápido. Recién hicimos las paces, y no quiero asustarla. – le dije y recordé que Alice es experta armando planes, para que todo salga como a ella le da la gana – Así que Alice cuidado, ni se te ocurra hacer algún plan macabro, para juntarnos.
- Yo, armar un plan macabro – se señaló, haciéndose la inocente, odiaba cuando hacía eso.
- Si tu duende endemoniado, te conozco.
- Yo no soy ningún duende endemoniado, Eddie, además yo nunca armo planes macabros. – dijo como si nada. Esto no me olía nada bien.
- Debes prometer que no harás nada, déjame que yo lo haga. – había empezado a planear algo, pero quería hacerlo solo, mi hermana siempre se metía en mi vida, y realmente me estaba cansando de eso.
- Yo no prometo nada. Bueno creo que ya es muy tarde – fingió bostezar, lo cual fue una muy mala actuación.
- Alice promételo. – no pude decirle nada más porque salió corriendo de mi cuarto la muy escurridiza, ¡Dios! En qué me metí.
Luego de que Alice se fuera, tomé un baño y me puse algo de ropa seca, y me dispuse a dormir; pero aunque estaba muy cansado, no podía conciliar el sueño. Lo único que quería hacer en estos momentos era conversar con Bella.
En eso escuché unos ruidos en la parte de afuera de mi ventana, y cuando miré hacia afuera vi a Bella sentada fuera de su ventana mirando al cielo, por lo que no dudé dos veces en tomar un saco abrigado, ponerme unos zapatos y salir para conversar con ella.
Cuando la vi, no pude evitar sonreír, era como un acto reflejo a su presencia, y lo mejor es que me devolvió la sonrisa sin dudarlo, lo cual me hacía extremadamente feliz. Al parecer tenía un poco de esperanza con Bella.
- ¡Bella! – dije a manera de saludo y sentándome al lado de Bella – linda noche, ¡No! – continué mirando a la luna, me sentía tan nervioso.
- Si, no solo linda sino hermosa. Hace tiempo que no veía una noche como esta. –dijo suspirando, aunque era verdad, no era tan linda como ella.
- Tienes razón, y al menos aquí en Forks, creo que se puede considerar un milagro, una noche despejada es algo muy poco común. – Continué mirando al cielo para luego regresar a verla y continuar – Debe ser por lo que hoy ha sido un gran día. – que en verdad lo era, solo por el hecho de estar con ella. – Pero que haces aún despierta.
- No puedo dormir, he intentado todo para hacerlo y simplemente no puedo. – Se sonrojó, y no entendí porqué, pero preferí no preguntárselo y fingir que no me di cuenta, recién empezábamos como amigos, lo cual no me daba mucha confianza como para preguntarle algo así.
- Bueno pues ya somos dos, los que no podemos dormir. – la regresé a ver nuevamente, si tan solo supiera que ella era la razón por la que no podía dormir.
Continuamos conversando, hablamos de todo de cosas importantes de cosas banales, de todo, nunca había conversado tanto con nadie, y me encantaba. Lo hicimos por horas, hasta que nos dimos cuenta que estaba amaneciendo. Estábamos tan metidos en la conversación que nos olvidamos del tiempo.
Nos despedimos, y espere que entrara en su habitación para yo entrar en la mía, en cuanto me acosté en la cama, caí rendido con una gran sonrisa en mi rostro, ahora sabía que las cosas entre nosotros no cambiarían. Lo que restaba ahora era ganarme su confianza, y darle tiempo al tiempo.
Espero que les haya gustado el capi.
Y aunque se que no me lo merezco espero que me dejen algún review.
Nos leemos bye
ATT: 19diana92
