Es domingo y la tarde ya está muriendo, igual que Dave.
Cada vez que los ojos rojizos del Strider menor se cierran de puro aburrimiento, ahí está John para dar un respingo emocionado y decir en voz alta que esa es su parte preferida de la película, lo cual pasa con demasiada frecuencia.
A pesar de que sabía que los gustos de John estaban un poco descarriados, no le pareció mala idea ver con él sus películas favoritas... grave error.
Ya van por la quinta y, probablemente, la más aburrida.
Lo único bueno de aquella extensa sesión de cine es que por lo menos puede estar cerca del moreno sin que éste le huya avergonzado. Dave creía que había sido un gran paso el de esa misma mañana, pero después de haberse duchado juntos, John no ha parado de huir de él... hasta que se sentaron juntos en el sofá a ver las películas.
A pesar de todo, se muere por volverle a acariciar y estar dentro de él.
Ya en el límite del aburrimiento, Dave empieza a besar el cuello de John sin previo aviso. El moreno se sorprende tanto que tira el mando al suelo e intenta huir.
—Dave, no. —Pide poniéndole las manos en el pecho para apartarlo.
—¿Por qué no? —Hace caso del otro y se aleja, pero no del todo.— Ya no puedes usar la excusa de siempre. —Advierte al final.
—Porque no... —Al sentirse observado por los ojos rojos del mayor, casi parece hundirse en el sofá.
—No me digas que... —Dave alza una ceja, viendo como el otro le aparta la mirada.— ¿Tienes vergüenza? ¿A estas alturas?
—¿Y qué si es por eso? —Dice casi desafiante, aunque en realidad lo que dice es cierto.
—Maldito Jehn Ohbert.
Maldiciendo entre dientes, Dave se estira y alarga la mano hasta que consigue recoger el mando de la tele del suelo. Pulsa un botón y la pantalla se apaga, quedando todo casi a oscuras ya que el sol se ha ocultado por completo, dejando paso a la noche.
—¿Contento? —Pregunta el chico de cabello dorado, esbozando una sonrisa ladeada.
—Bueno... —John arruga la nariz y rueda los ojos, pero al final se ríe y deja que Dave lo tumbe en el sofá.— Eres insaciable, eh.
—Si se trata de ti no me voy a saciar nunca.
Reafirmando sus palabras, el mayor le besa con fiereza. John se sorprende tanto que al principio no sabe qué hacer, pero después ladea la cabeza y corresponde como puede, dejando que el otro lleve las riendas.
Entonces se escucha un portazo y gritos que parecen cercanos. El rubio levanta la cabeza, cortando el beso, sorprendido.
—¿Qué ha sido eso? —Le pregunta a John.
—¿Eh? ¿El qué? —El moreno le mira con una sonrisa boba en la cara.
—Joder, John, los gritos. ¿No los oyes o qué?
—Uh, pues... probablemente sean Karkat y Gamzee. —Al prestar atención él también lo oye y se incorpora un poco, apoyando los codos en el sofá.— Es que esta semana Gamzee ha estado desaparecido.
—¿Y ese quién es?
—El compañero de piso de Karkat. Es un tío un poco raro pero... —Deja la frase en el aire y Dave frunce el ceño.
—¿Pero...?
—Pero nada. —Contesta rápidamente, causando un bufido del otro. Le pone un dedo en los labios, pidiendo silencio.— Deja de ser celoso y escucha.
—Ya no gritan tanto.
—El que grita siempre es Karkat.
Ambos se quedan en silencio, mirándose en la penumbra pero atentos a los ruidos que se escuchan al otro lado de la pared. Al principio parece que Karkat ya ni siquiera habla, pero de repente se escucha otro grito, más amortiguado y bajo pero claramente reconocible.
—No creo que se estén peleando. —Se ríe Dave entre dientes.
—Sí que se están peleando. Siempre lo hacen.
—¿Es posible que seas tan inocente aún teniendo diecinueve años? —Le pregunta el mayor, inclinándose de nuevo hacia él.— Aunque, bueno, eso me gusta de ti...
—Dave, no querrás decir que ellos dos... —Arquea las cejas con expresión significativa y el otro asiente.— ¡Imposible! ¡Si Karkat siempre le está gritando!
—Igual no sabe expresar sus sentimientos de otra manera.
—Oh, eso me suena. —John sonríe de lado y le acaricia la mejilla con cuidado.
—¿Te refieres a mi, Egderp?
—Puede.
—Tengo muchas formas de expresar lo que siento. ¿Quieres una demostración? —Susurra Dave, estrechando los ojos.
—Hmm... ¿puede?
Cuando John le rodea el cuello con los brazos y Dave reduce la distancia entre sus labios, el timbre de la puerta suena cortando el silencio.
Al principio no le prestan atención y siguen besándose y fundiéndose el uno con el otro, pero cuando vuelven a llamar, John corta el beso y mira hacia la puerta.
—Están llamando. —Anuncia.
—Muy bien, capitán obvio. —El rubio pone los ojos en blanco y le besa la mejilla hasta llegar a la oreja, ignorando el timbre de nuevo.
—N-no, Dave. En serio, para.
—Oh joder, siempre igual. —Bufa el mayor, levantándose de repente y dirigiéndose hacia la puerta, enfadado.
John se muerde el labio inferior, sintiéndose un poco culpable. Se sienta bien en el sofá, haciendo una pequeña mueca de dolor al sentir cierta molestia al final de su espalda.
Mientras tanto, Dave abre al insistente desconocido que no deja de tocar el timbre.
—¿Bro? —Incrédulo, Dave alza ambas cejas.
—¿Qué hacéis con todas las luces apagadas? —Dice Dirk a modo de saludo, mirando hacia el interior del piso.
—Pues íbamos a ...
—Comer. —Se apresura en decir John, temiendo lo que pudiese decir Dave.
—Sí, algo así. —El Strider menor sonríe con picardía mientras cierra la puerta.— De todos modos, ¿qué haces aquí?
—¿Estáis... bien? —El mayor parece algo confundido y mira a John con atención. Éste le sonríe a modo de bienvenida.
—Supongo. —Después señala al moreno con la cabeza.— Bueno, él no mucho.
—Dave, cállate. —Le pide el ojiazul, recolocándose las gafas con pudor.
—Creía que habrías echado a mi hermano de casa por las fotos de anoche.
—Sí, ha faltado poco. —John le echa una mirada asesina a Dave, que frunce los labios.— Pero... bueno, lo hemos arreglado. —Al final esboza una sonrisa delatora.
—Ya veo... —Dirk se queda unos segundos en silencio, sin quitarle ojo al Egbert.— Ah, Dave, tienes que ir a arreglar algunas cosas. Papeleo y eso.
—Se supone que tú haces esas cosas. Además, es domingo y casi de noche. —El DJ bufa, pero coge las llaves del apartamento y sonríe burlón.— Pero con tal de no ver la bazofia de películas de John haré lo que sea.
—¡No son bazofia!—Le grita el más pequeño, enfadado.
—Sí, sí... —Dave niega con la cabeza y se pone sus gafas de sol.— ¿El chófer está abajo, no? —El Strider mayor asiente con un cabeceo.— Entonces esperadme aquí, no tardo nada.
Sin decir nada más, Dave sale del apartamento y todo vuelve a quedarse en silencio. Entonces John se da cuenta de la situación: está a solas con Dirk Strider... y como si fuese una colegiala, se pone nervioso.
Se remueve incómodo en el sofá, tenso. Traga saliva antes de alzar los ojos y enfrentarse al hermano mayor de su ídolo.
—¿Q-quieres... zumo de manzana? —Pregunta al final John con una sonrisa nerviosa.
—No, gracias. —Dirk le devuelve la sonrisa por educación y se sienta al otro extremo del sofá.— Lo que ha dicho Dave de las películas...
—¡No me digas que a ti tampoco te gustan! —Dice con indignación el moreno, inclinándose un poco hacia él para darle más énfasis a sus palabras.
—¿Te gustan las películas?
—Las adoro. —Sonríe abiertamente. Si hablan de aquello, no tiene por qué sentirse nervioso... es más, se siente cómodo.— Me gustan muchas y a veces la gente suele decir que son malas pero... ¡en realidad son bastante buenas!
Dirk no responde y John ladea la cabeza, prestándole atención. Poco a poco, el rubio se lleva una mano a las gafas de sol y se las quita, dejando perplejo al otro.
A pesar de ser hermanos, los ojos de Dirk y Dave no tienen el mismo color, cosa que sorprende a John, porque esperaba ver dos rubíes tras las gafas oscuras y picudas del mayor. En cambio, se topa con unos intensos ojos anaranjados como ámbar oscuro.
—La primera vez que te vi, pensé que eráis hermanos.
—¿C-c-cómo? —Balbucea John, más atento a las pecas en el puente de la nariz de Dirk que a lo que dice, pensando cuánto se parecían los hermanos Strider.
—Mi hermano es un poco bocazas y seguro que te lo ha contado. —El rubio mueve una mano, quitándole importancia al asunto.— Lo de Jake.
—Oh. —Al escuchar aquel nombre, le presta atención. De repente la situación es aún más incómoda.— Yo ya sabía algo por la prensa, pero Dave me explicó... bueno, lo que pasó al final.
—Ya. Lo imaginaba. —Suspira el Strider mayor, mirando las manos unidas de John, que está nerviosísimo.— Espero que él no cometa la misma idiotez que yo.
—¿Dejarlo todo por una persona? —Cuando comprende lo que acaba de decir Dirk, las palabras se le clavan como una puñalada.
—No. —Contesta el rubio con una pequeña sonrisa de tristeza.— Dejar ir a la persona más importante para él.
—Pero yo no... quiero decir, yo no soy la persona más importante para él. —Avergonzado, baja la cabeza.
—John, nunca había visto a mi hermano así. Sonríe como un gilipollas cuando está contigo. —Encoge los hombros, moviendo sus gafas oscuras entre los dedos.— En realidad lo entiendo.
—Nunca le haré daño. —Dice reuniendo el valor necesario para ello.— Nunca me voy a ir de su lado.
—¿En serio? —El mayor clava los ojos en el suelo, esquivo.— A mí también me dijeron esa mierda una vez.
—Dirk, yo... —Sin pensarlo, le pone una mano en el brazo y vuelve a llamar su atención. El rubio le observa algo sorprendido.— ¿L-lo siento? —Susurra al final, sin saber qué decir.
Para su sorpresa, Dirk esboza una pequeña sonrisa, pero no de felicidad. Ve tanta tristeza intentando ocultarse en sus ojos del color del atardecer, que se le encoge el corazón y decide que tiene que ayudarle, sea como sea. No soporta verle así.
—Jake volverá. —Las palabras salen solas de sus labios, pero están llenas de decisión.— ¡Yo lo encontraré!
—Eso es jodidamente improbable, John. —Después de unos segundos de vacilación, el mayor suspira.— Pero supongo que gracias de todas formas.
—No, lo digo en serio. —Se sienta más cerca de él, con el ceño fruncido y muy serio.— No sé cómo pero... he dicho que lo encontraré y punto.
—Si es lo que quieres... —Accede al final Dirk, encogiéndose de hombros. John esboza una gran sonrisa y le mira con sus ojos cielo.— De verdad te pareces a él. Tanto que acojona.
Vuelven a quedarse en silencio mientras John se pregunta si es por esa razón por la que a veces se ha encontrado con el Strider mayor observándole tras sus gafas oscuras.
Entonces se da cuenta de lo cerca que está de él y por alguna razón se pone nervioso. Además, Dirk sigue mirándole con atención, como si tuviera especial interés en sus diferentes expresiones.
John baja un poco la cabeza y deja caer la mano que tenía en el brazo del mayor, vergonzoso. Le dedica una última mirada de reojo, una sonrisa nerviosa y súbitamente, el hermano del chico al que ama le está abrazando.
—Lo siento, John. —Le susurra, apoyando la cabeza en el hombro del más pequeño.
—N-no importa. —Contesta él, cohibido, correspondiendo al repentino abrazo de forma tímida.
Se quedan así un rato y el ojiazul se da cuenta de lo terriblemente dolorosa que tuvo que ser la pérdida de aquel tal Jake English para Dirk. Él, que parece sereno en todo momento y de alguna forma hermético al exterior, siempre neutral, mostrando apenas sus emociones...
"Todo el mundo tiene un límite" se dice a si mismo John, apoyando la mejilla contra el cabello rubio del Strider, sintiéndose realmente apenado.
Al cabo de unos minutos, Dirk se separa poco a poco del menor. Intenta evitar el contacto visual y parece avergonzado por aquella reacción tan repentina, pero cuando finalmente alza los ojos y John le sonríe de forma tranquilizadora, se relaja.
—John, mi hermano...
—No le diré nada. —Asiente y le coge las manos para darle más peso a lo que dice.— Lo juro.
—Eres un buen tío. —Le dedica una sonrisa ladeada que John a catalogado como propia de los Strider... y le encanta.
Entonces la puerta del apartamento se abre y ambos chicos dirigen su atención hacia allí. Al entrar, Dave se quita las gafas de sol y observa la escena con el ceño fruncido.
—Ya veo que sobro. —Masculla el Strider menor, cruzándose de brazos después de cerrar la puerta tras de si.
—Qué rápido has sido. —Ajeno a todo, John le sonríe y Dirk aparta poco a poco las manos del moreno de las suyas.
—Me voy. —Dice algo brusco Dirk, levantádose del sofá y poniéndose de nuevo las gafas de sol.
—¿Ya? —Pregunta el moreno mirando al Strider mayor, sin darse cuenta de que Dave cada vez frunce más los labios.— Ya hablaremos entonces.
—Sí. —Sonríe durante un segundo al ojiazul y después alza la mano, dirigiéndose al otro.— Te llamaré, bro.
Dave no responde, sino que sigue cruzado de brazos y de pie cerca de la puerta hasta que Dirk sale por ella y les deja solos. El moreno ladea un poco la cabeza, dándose cuenta del comportamiento extraño del rubio.
—Dave, ¿pasa algo? —Pregunta con inocencia.
—Espero que lo hayas disfrutado, John. —Gruñe él, entrando en la cocina para aparecer segundos después con una cerveza en la mano.
—¿Disfrutar el qué?
—A mi hermano.
—No te entiendo. —Parpadea confuso, observando con atención cómo el chico de cabellos dorados se sienta a su lado con expresión de indiferencia. Entonces algo se le ocurre.— ¿Crees que Dirk y yo...?
—Besa bien, ¿verdad? —Le dirige la mirada rojiza llena de ira infantil y John no puede evitar sonreír.— Oh vale, eso es una confirmación.
—Me gustas tanto cuando te pones celoso. —Confiesa de repente el moreno, sorprendiendo al mayor.— Pero me gustaría también que dejaras de pensar cosas raras sobre tu hermano y yo. Es un fetiche muy raro, sabes.
—¿Fetiche? —Se ríe Dave, relajándose un poco.—Fetiche el que tienes tú con los Strider. ¿Te gustan rubios, eh?
—No, me gustas tú.
—Vaya. —Murmura al cabo de unos segundos el rubio, sorprendido por la franqueza de las palabras del ojiazul.— Qué directo estás hoy, Egbert.
—Quiero que lo sepas. —De repente John le mira con seriedad, poniéndole una mano en la pierna con cuidado.— No voy a irme de tu lado ni nada así, pero quiero que sigas siendo DJ... o por lo menos no dejes de serlo por mí.
—¿Estabas preocupado por eso? —Dave le sonríe tiernamente y le acaricia la mejilla con cariño.
—Bueno, sí... un poco.
—Idiota. —Le susurra justo antes de unir sus labios.
.
John nunca había creído que el pecho de un hombre resultaría tan cómodo y perfecto para apoyar la cabeza. Está tan relajado y sosegado que le es imposible borrar la sonrisa boba de sus labios. Y bueno... la reciente sesión de sexo tal vez tenga algo que ver también.
Alza un poco los ojos y ve que Dave sigue totalmente despierto; de hecho, siente sus dedos acariciándole el cabello negro de vez en cuando.
—¿En qué piensas? —Susurra John, apoyando la barbilla en el duro torso del rubio.
—En nada.
—Dímelo. —Como respuesta recibe una mirada indiferente, pero se incorpora un poco, haciendo resbalar la sábana de la cama por si cintura.— Suéltalo, Strider.
—¿Intentas seducirme? —Pregunta el mayor, viendo como la sábana ha dejado de ocultar la desnudez de John casi por completo.— Lo estás consiguiendo.
—No, no, no. No cambies de tema.
—Bueno, John, intentaba guardar esto para darte una sorpresa pero... —Dave suspira y sonríe un poco.— Me quedaré aquí una semana más.
—¿Una semana más es...?
—Hasta el próximo domingo, Egderp. ¿Es que no sabes ni contar ya?
—¿N-no te irás el martes entonces? —El rubio niega con la cabeza y John se suba encima suyo, emocionado.— ¡Pero eso es genial!
—¿Sí? —Se ríe un poco y pone sus manos en las caderas ajenas, tensándose al sentir de nuevo las pieles desnudas rozándose.— Me alegro.
—¿Estás siendo irónico? —John estrecha los ojos desconfiado.
—No. —Dice alzando una ceja.
—De todas formas, la semana que viene tendré que ir por las tardes al trabajo... las clases puedo seguir saltándomelas.
—No sé si podré pasar tardes enteras sin meterte mano. —Suspira de forma dramática, fingiendo que es algo realmente duro.
—Lo sé, Strider. —Se ríe John dejando que las manos del rubio bajen por sus piernas desnudas, acariciándole.— ¿Y cómo que te quedas otra semana?
—Todo lo hizo mi hermano... tenía que ir a arreglar unos papeles sobre el viaje y por eso me he enterado. —Explica Dave, frunciendo un poco el ceño.— No sé qué le ha hecho cambiar de idea, porque él ni siquiera quería venir en principio.
John se muerde un poco el labio inferior y aparta la mirada, reacción que no pasa inadvertida por el Strider menor,que, a pesar de todo, no dice nada.
Sabe que el moreno le está ocultando algo, pero por alguna razón no quiere saberlo. Tal vez tenga miedo de descubrir algo que no le va a gustar, como lo que ha empezado a sospechar vagamente al presenciar cierta escena ese mismo día.
¿Y si su hermano y John le ocultan algo...?
VALE, ESTOY ORGULLOSA DE DECIR QUE ACABO DE COMENZAR EL ACTO 6 DE HOMESTUCK. (?)
Por fin he conocido oficialmente a Jake y más o menos a Dirk afksdfaslksda sí, lo he estado escribiendo sin conocerle. Soy una poser de mierda, lo sé. :_D Y bueno, he estado leyendo reviews en las que me decíais que este fanfic parecía que iba a ser largo... pues bueno, en teoría le quedaban 3 capítulos. Entonces he estado pensando y creo que en 3 capítulos no voy a solucionar algunas cosas que se han quedado ahí en el aire(?), así que, como bien dice Dave, se va a quedar otra semana en casa de Jehn Ohbert yay~~
Sí, sí, ya dejo de decir tonterías :_)
Por cierto, este capítulo va dedicado a Vriski que está ingresada en el hospital y fjksdalfas espero que se recupere pronto ;w;)/
Nos leemos~~ ´v`)
PD: no es como si shippeara el DirkJohn... o sí. (?)
