N/T: Muchas gracias a todos y todas quienes leen ^.^ me alegra tanto que les guste la historia. Bueno a lo que vengo… este capítulo creo que les gustara aún más XD ;)

Close Contact: Contacto Cercano.


Posesión

Por HawkofNavarre

Capítulo 11 Close Contact


"Tiene que estar bromeando," Lucy echaba humo en la secretaria del hotel, mientras el dragon slayer miraba con diversión. "¡Podría pagar la mitad de mi renta mensual con la cantidad que está cobrando por una miserable habitación!"

"Le aseguro, Heartfilia-san, que nuestras habitaciones son las mejores en la ciudad," presionó la otra mujer con desesperación.

"¡Sí, 'mejor' debido a que este es el único hotel en esta estúpida ciudad!"

"Eso puede ser verdad, pero—"

"¿Pero qué? ¿Espera que usemos casi una cuarta parte de las joyas que ganamos salvando su ciudad de una banda de ladrones en una pequeña habitación para una persona?"

"Bueno, podría pagar por dos—"

"¿Y dejar que extraiga más dinero de nuestros bolsillos? ¡No lo creo!"

Natsu decidió que Lucy era sexy cuando estaba peleando por lo que ella creía. Obviamente él no quería ser un tipo raro, pero era casi imposible no encontrar a su alma gemela increíblemente atractiva—especialmente cuando ella estaba roja de ira en una batalla de ingenios, un destello de pura determinación en sus ojos. Ella siempre estaba hermosa. Su ira le daba otro tipo de atractivo.

"Natsu, estás mirando fijamente," le informó Happy, sabiendo muy bien la situación en la que estaba el mago de cabello rosa.

"No puedo evitarlo..." admitió, y era la verdad. La maga de espíritus celestiales sólo se estaba volviendo cada vez más y más difícil de no mirar. Sus sentimientos por ella no dejarían de crecer. Raramente encontraba a alguien más, y mucho menos algo, en su mente. Pensar en ella era normal para él ahora. Prácticamente podía mirar lo que sea y de alguna manera lo relacionaba con ella. Su cuerpo ya no recibía órdenes de él cuando se trataba de ella. Había sido un largo camino, pero finalmente había llegado a un acuerdo con eso. Este sentimiento no era algo que se iría pronto.

Además, ser capaz de divertirse era mucho más atractivo que ser pesimista por todo el asunto. No había nada malo con admirarla, ¿verdad? Lucy ya no parecía tensa cerca de él desde el festival de primavera, por lo que al menos eso era una ventaja. Él debía haber hecho algo bien, incluso si sólo había estado haciendo lo que sentía.

El único problema era que sus instintos dragón pateaban con frecuencia ahora. No estaba seguro de hasta qué punto su posesividad había ido aun, simplemente debido al hecho (y tristemente, también su alivio) de que la invocadora no había salido con chicos al azar recientemente. Si ella lo hubiera hecho, Natsu sin duda que ya habría matado a alguien. A penas había sido capaz de contenerse de golpear en la cara a los tipos que habían estado mirando sus tan llamados "atractivos".

Gajeel le había dicho que era una respuesta natural. "No la has reclamado correctamente, por lo que siempre querrás golpear a aquellos que estén tras tu mujer."

"¿Y has reclamado a Levy?" había preguntado Natsu, nunca viendo a los dos compañeros de la peliazul siendo aplastados por la mano del dragón slayer de hierro.

"Muy pronto lo haré, pero ahora mismo, ella sabe exactamente cuál es mi posición," respondió con brusquedad antes de sonreír, golpeando un puño en su palma abierta. "Pero tengo que decir que se siente bastante bien golpear algunas cabezas. Pequeños bastardos..."

Natsu estuvo de acuerdo mentalmente que probablemente se sentía muy bien, pero también conocía la posición de Gajeel con Levy y por qué no la había reclamado aun. Era evidente que ella estaba dispuesta, incluso si ella sólo tenía diecinueve años, pero Gajeel era una persona muy reservada y era igual de claro que él no estaba listo para abrirse a ella todavía. Juvia era la única persona con la que él podía hablar cómodamente y con franqueza y nadie sabía lo que se decían el uno al otro.

Francamente, el devorador de fuego realmente no pensaba que fuera su asunto de todas maneras. Estaba más preocupado por sus propios problemas en este momento. Gajeel sabía su situación con Levy, y eso era todo lo que Natsu quería también. Sabía que era bastante denso, pero el dragón slayer estaba seguro de que Lucy estaba enviándole señales por todo el lugar.

Algunas veces su toque parecía estática para ella y saltaba con terror. Otras veces, ella agarraba su mano, ya sea para tranquilizarse o por ninguna razón en absoluto. Él siempre se esforzaba por responder como corresponde, apretando su mano si necesitaba apoyo o dejando sus dedos flojos cuando ella lo agarraba sólo porque sí. De cualquier modo, siempre era una batalla por mantener el control, aunque hasta el momento, había sido bastante bueno en superar acciones que desesperadamente querían salir a la superficie. Se había entrenado después del desastre en el Día de la Creación.

"¡SERÁ MEJOR QUE TENGA UN MUY BUEN SERVICIO DE DESAYUNO!" Lucy gritó de vuelta a la mujer, agitando sus brazos con frustración, con una llave en su mano mientras bramaba caminando hacia la escalera. "Más vale que sea la mejor habitación que haya visto..."

Natsu la siguió en silencio, sin ganas de intentar calmar a la furiosa mujer. Ella podría lastimarlo. Sí, era muy probable.

Su ira se prolongó durante todo el camino a la habitación y ni él ni Happy dijeron una palabra. La línea entre la rabia silenciosa y la intención asesina era muy delgada, y nadie quería empujar a Lucy a través de ese umbral. Incluso se abstuvo de decir una cosa cuando ella metió la llave en la cerradura y casi rompió la puerta después de abrirla sin contener su fuerza. En realidad quiso preguntarle por qué siquiera se molestó en usar la llave.

"Supongo que es decente," murmuró la violenta maga, lanzando la llave en la mesa mientras entraba en la habitación "decente". Natsu pensaba que era mucho mejor que la mayoría de las habitaciones de hotel en las que se había quedado durante sus misiones, pero ciertamente no valía el dinero que pagaron.

Tristemente, a pesar de todo su espacio, sólo había una cama. Esto automáticamente significaba que Lucy tendría la cama porque ella era una chica, e Igneel no había fallado en darle una lección o dos en caballerosidad. Suspiró; sofá para él de nuevo—otro que era demasiado pequeño.

Sin embargo, la maga de espíritus lo sorprendió por sostener una moneda de Fairy Tail en la palma de su mano ofreciéndosela. "¿Cara o cruz por la cama?"

El dragón slayer simplemente la miró por un momento. Normalmente ella tomaría la cama y correría a ella entusiasmadamente, pero por alguna razón, parecía ansiosa de que él tuviera una oportunidad igual. Por supuesto, ella estaba mirando el sofá y era evidente que estaba pensando la misma cosa que él: él iba a estar terriblemente incomodo en esa pequeña pieza de mobiliario.

Él negó con su cabeza ante su oferta. "No, tómala tú." Porque prefiero que tengas por lo menos un poco de felicidad hoy. Y era verdad. La rubia se había metido en una enorme discusión con Acuario (como era de esperarse), uno de los ladrones había tocado su seno—a propósito—y su látigo había sido cortado por la mitad por uno de los cuchillos del pícaro. Encima de eso, ahora estaba este rico hotel, extrayendo con avidez sus joyas ya que era el único hotel en esta pobre ciudad. Los gremios oscuros no eran los únicos grupos llenos de imbéciles. No era de sorprender que Lucy estuviera jadeando confrontado la mujer en el vestíbulo.

"¿Estás seguro?" preguntó ella vacilante, su brazo cayó de vuelta a su lado con incertidumbre.

El mago de fuego dio un último asentir para asegurarle que eso era lo que él quería. Además, estar en una cama en una habitación con ella adentro sólo le daría pensamientos sucios, y no necesitaba más de esos.

"Entonces gracias, supongo," dijo Lucy con suavidad. Había algo de timidez en su voz, que usualmente no existía, pero su rostro rojo envió un escalofrío por su espina dorsal. Maldición. Linda. "Creo que tomaré una ducha antes de ir a dormir."

Ella reunió algunos artículos de ropa antes de desaparecer en el baño. Natsu no se relajó hasta que a la ducha inició. Se preguntó... ¿era esto lo que era estar enamorado? Era realmente extraño si ese hecho era la fuerza que impulsaba sus acciones. Estaba renunciando a cosas que quería sólo para verla sonreír. Lo único que sabía era que si Lisanna o Erza estuvieran aquí en lugar de Lucy, el dragón slayer nunca habría entregado esa cama tan fácilmente.

Por otro lado, estar cerca de Lucy estaba haciéndolo hacer todo tipo de cosas raras. Ni siquiera estaba seguro de cómo había mantenido su cordura hasta el momento.

"¿No vas a decirle?" preguntó Happy con preocupación, escalando en el sofá con menor dificultad.

Natsu se dejó caer junto a su Exceed y cruzó sus brazos. "No puedo decirle que ella es mi compañera. Ni siquiera ha accedido a hacer nada, y no la he reclamado. No puedo decir nada."

"No sólo es tu compañera, Natsu," comenzó el gato. "Sabes que es más que eso."

Y lo sabía. Su atracción inicial hacía ella había sido sólo eso: una atracción. Sin embargo, eso era lo que lo había ayudado a ver más allá de la amistad que tenían. Eso fue lo que lo forzó a ver que él quería más que una amistad. Ahora, la quería toda para sí mismo. Lucy era tan hermosa, pero él no había visto eso antes porque no le había interesado. Todavía no le interesaba que ella fuera hermosa, pero lo era, por lo que quería ser el que le dijera que lo era. Ella era tan fuerte—casi tan terca como él, y posiblemente aún más determinada. Ella era uno de los mejores amigos que había hecho, siempre está allí cuando la necesitabas y haciendo lo que puede para ayudar.

Había mucho más que podía ver en ella ahora que verdaderamente nunca apreció antes. Natsu quería que fuera suya, pero no sólo porque se suponía que era su compañera. Ahora entendía por qué Lucy tenía esos ridículos rituales de salir con esos chicos para ver si le gustaban o no. Ella quería esta sensación; la que te hacía querer tanto que casi dolía, pero era al mismo tiempo tan buena, que se sentía como si acabara de comer un pedazo de Etherion.

"No puedo decirle eso," dijo el dragón slayer más firmemente. "Eso—podría arruinar todo, y no puedo decir lo que ella está pensando. Algunas veces reacciona como si fuera veneno cuando la toco, y algunas veces..."

"¿Puede ser receptivo?" terminó Happy en pregunta. "Charle es así también. No le gusta estar juntos en público.

"No la he tocado en público..." murmuró Natsu en voz baja. Difícilmente querría que alguien viera algo íntimo que él estuviera haciendo con alguien. Se sentía un poco como un secreto entre él y Lucy que ellos habían incluso estado en esas situaciones juntos. La confianza que se tenían el uno al otro era difícil de encontrar en cualquier lugar. Él no estaba dispuesto a ir en contra de ella.

"Eso es raro," su compañero peludo declaró en confusión, su ceño fruncido en concentración.

"Me gustaría saber lo que ella piensa. Las chicas son raras," el hombre de cabello rosa suspiró en derrota. Las chicas eran raras. Él siempre sabía lo que Gray y Gajeel estaban pensando.

Happy asintió solemnemente, palmeando el brazo del dragón slayer para consolarlo. Natsu sabía que no había nada más con lo que su Exceed pudiera ayudarlo, con lo que el gato voló hacía la única silla y se acurrucó para ir a dormir, dejándolo sólo con sus pensamientos. El traga fuego miró hacia la puerta del baño donde podía escuchar la ducha todavía corriendo y el olor del suave aroma del jabón filtrándose a través de las ranuras de la puerta. Era imposible dejar de pensar en ella cuando estaba tan cerca de él y sin embargo tan inalcanzable.

Se preguntó si Lucy siquiera consideraría estar con él. ¿Si ella supiera cómo se sentía él, qué haría? La maga de espíritus celestiales podría evitarlo, algo en lo que ella había probado ser bastante hábil, por lo que no sería difícil hacerlo. Ella podría reírse, pensar que su confesión era una broma. Ella ya pensaba que era incapaz de sentirse de esa manera por una mujer.

¿Ella podría ir en serio con él? ¿Podría volverse loca por lo que usaría cuando se encontrara con él para una cita? ¿Podría querer que él pasara la noche en su casa haciendo lo que quisieran? ¿Podría querer aferrarse exclusivamente a su mano y sus labios? ¿Podría alguna vez sentir esto por él?

Natsu se recordó a sí mismo que todo eso era una posibilidad, pero todo era tan confuso. Algunas veces la rubia de verdad parecía querer lo que él quería, pero otras veces, se apartaba de él tan rápido como podía. Él terminó yendo en círculos tratando de descubrir lo que ella estaba pensando. Está chica era el más grande misterio con el que se había enfrentado.

La puerta del baño se abrió y una Lucy de aspecto refrescada se paseó en la habitación vestida en una camisa azul claro y unos shorts, su cabello recogido en coletas. Saltó sobre la cama con un libro y se acomodó en las sabanas, su espalda contra la cabecera.

"Puedes bañarte ahora si quieres," le dijo mientras abría su novela en la página marcada. Natsu descubrió que era un alivio que su humor se había levantado visiblemente.

"Sí, gracias," respondió el dragón slayer, mirándola secretamente mientras ella leía atentamente. Parecía tan concentrada cuando estaba leyendo, con su boca ligeramente abierta y los ojos yendo atrás y adelante, ocasionalmente frunciendo el ceño. Era adorable...

Adorable. Ugh.

Recogió sus pantalones de noche de su bolsa antes de entrar al baño. Oh Edolas, su esencia estaba impregnando cada rincón de esa pequeña habitación. ¡Lucy estaba persiguiéndolo a dondequiera que iba!

El mago de fuego entonces miró en la ducha, sus ojos aterrizaron en la barra de jabón parcialmente usado que estaba en la repisa asignada. Lucy había usado esa barra de jabón. Lucy desnuda había usado esa barra de jabón en su cuerpo. La piel desnuda de Lucy había sido limpiada por ese pequeño rectángulo resbaladizo. Lucy desnuda. LUCY. DESNUDA.

Cerró la cortina que colgaba en frente de la ducha antes de que su nariz explotara en sangre. Natsu había dejado de pensar en el cuerpo desnudo de su compañera—o sobre cómo usaría la misma barra de jabón para limpiarse él mismo como ella hizo—o como ella había frotado el jabón a lo largo de su piel suave—

Maldita sea. Demasiado tarde.

La ducha de Natsu terminó siendo una helada, su concentración en mantener la temperatura de su cuerpo baja. Si él iba a estar durmiendo en la misma habitación que Lucy esta noche, tenía que mantener esos pensamientos pervertidos al mínimo. La vida de verdad se había vuelto mucho más difícil en los últimos siete meses. Todo se reducía al control, el cual, a menudo encontró perder completamente en la presencia de su mejor amiga, independientemente de cualquier entrenamiento del que él se enorgullecía. De hecho, la vida era difícil...

Después de que se secó y cepillo sus dientes, abrió la puerta para encontrar la habitación completamente oscura. La ducha había tomado más tiempo de lo esperado, al parecer, y Lucy se había cansado y se había ido a dormir ya. En silencio, formó una pequeña flama en su mano izquierda y caminó hacia su bolsa. Era suficiente para ver a donde iba y le permitió meter sus cosas en la mochila. El dragón slayer luego si dirigió hacia el sofá cuando fue detenido por una pequeña voz.

"¿Natsu...?"

"Sí," respondió él no demasiado fuerte.

Hubo una pequeña pausa antes de que Lucy hablara de nuevo. "¿Puedes venir aquí?"

Él la miró aunque no podía verla muy bien. La luz era suficiente para revelar su forma, yaciendo sobre su costado y su rostro apartado de él, a pesar de que le estaba hablando. Ella se movió ligeramente en su sitio, acurrucándose más en las sabanas de la cama. El dragón slayer no se movió de su lugar, inseguro de qué hacer ante esta petición.

"¿Natsu? ¿Por favor?" su pequeña voz le pidió de nuevo.

Bueno, él no podía decir "no", por lo que el mago de cabello rosa dispersó sus llamas antes de ponerse una camiseta. De mala gana se movió hacia el costado de la cama para ver lo que ella quería. Natsu esperaba fervientemente que ella no estuviera triste o perturbada emocionalmente de alguna manera. Él no podría soportar cuando eso sucedía.

"¿Qué pasa?" le preguntó el traga fuego en voz baja para no despertar a Happy. La única fuente de luz era la luz de la luna ahora, y él podía ver el reflejo de la suave luz en sus ojos marrones mientras ella lo miraba a través de la oscuridad.

Fue tomado por sorpresa cuando su mano repentinamente tiró de la suya. Su boca se abrió para decir... algo, pero nada salió. Podía sentir sus delgados dedos cerrados entre los suyos mientras ella se sentaba y miraba el edredón en su lugar.

"Tengo... tengo frío," le ofreció Lucy casi con timidez.

Su mente voló en sobre marcha cuando la siguió. La maga de espíritus pareció deslizarse sobre la cama un poco más, tirando de él con suavidad en la cama junto a ella. ¿Cómo podría estar pasando esto? El dragón slayer acababa de lograr recuperar el control después de esa ducha y ahora sus esfuerzos se hicieron añicos por completo. ¡Él estaba en la misma cama con la chica que quería! ¡No había manera de que él luchara con esos deseos!

"Mantenme caliente, ¿está bien?" le dijo retóricamente. La invocadora envolvió intrépidamente sus brazos alrededor de su torso y apoyó su cabeza en su pecho como una almohada, presionándolo para que yaciera completamente en la cama.

"¿Está... bien...?" gruñó ligeramente, dejándola manipular sus movimientos. ¿Por qué estaba haciéndole esto? ¿No podía sentir cuán rápido iba su corazón por cómo ella estaba aferrándose a él? ¿Por qué lo necesitaba? Ella ni siquiera se sentía fría, se dio cuenta, mientras sus brazos la envolvían alrededor de sus hombros.

¡Espera un segundo...! ¡Eso es! La rubia estaba haciendo que durmiera junto a ella porque sabía que el sofá era demasiado pequeño para él. Su declaración de tener frío era una mentira descarada. Todo tenía sentido si ella simplemente estaba siendo amable al compartir esta cama con él—no es que él se quejara. Por supuesto, lo asustaba mucho, estar así de cerca de ella. ¡Natsu estaba siendo abrazado por ella en una cama! ¿Cómo podría no estar aterrado por la repentina pérdida de su cordura y su lado dragón queriendo fallársela hasta reventar?

Oh Mavis, todos esos sucios pensamientos finalmente estaban llegando a él.

Pero no, no podía quedarse en esta cama si era por bondad que le fue ofrecida. El dragón slayer no quería que ella sintiera la necesidad de hacer eso por él. Ella no tenía que ofrecer dormir junto a (ya sea medio o encima de) alguien por quien ella no mantenía en su corazón.

"¿De... de verdad tienes frío, Lucy?" preguntó, ya sabiendo la respuesta, pero quería sacar la verdad de ella.

Ella cedió con bastante facilidad. "No," respondió Lucy con honestidad, sin moverse de su lugar. "Sólo quería que estuvieras cómodo. Sé que nunca cabrías en ese pequeño sofá."

"Puedo dormir allí," protestó con firmeza el hombre de cabello rosa. Sin embargo no se movió, esperando escuchar lo que ella diría a eso.

"Natsu..." comenzó ella, con su cabeza inclinada hacia arriba para mirarlo con la luz de la luna. Su rostro inmediatamente enrojeció ante la preciosa mirada que ella le estaba dando. "¿Por qué tu corazón está latiendo tan rápido?"

Ciertamente no era útil que su corazón comenzara a latir aún más rápido ante esta pregunta que lo había atrapado completamente con la guardia baja. Entonces ella... ella lo había notado después de todo. ¿Qué se suponía que dijera ahora? ¿"Bueno, es porque he estado enamorado de ti por meses"? ¿Cómo podría decirle la verdad cuando todo entre ellos podría desmoronarse por eso? ¡Él ya había hecho a su amistad pasar por tanto desde que descubrió todo esto!

"Yo—uh—" balbuceó atónito antes de sentir sus labios interrumpiendo cualquier pensamiento siendo procesado en su mente.

Su boca se movió con suavidad contra la suya y él respondió después de sólo un segundo, tirando de ella contra él con más fuerza por instinto. Él podía sentir su mano acariciando su mejilla mientras sus labios se separaban, empujando contra el mago de fuego toscamente para profundizar su beso. Su lengua salió corriendo para encontrarse con la de ella, el calor entre ellos creciendo con cada segundo. El fuego corriendo por su cuerpo era tan sensacional que todo lo demás quedó en el olvido. Nada más podría importar cuando lo que él quería más estaba actualmente en su posesión.

Pero él estaba perdiendo el control otra vez. A penas registró a través de la bruma de felicidad y el deseo nublando sus pensamientos. Sus besos se estaban volviendo más frenéticos y sus manos estaban comenzando a vagar, su mano derecha de alguna manera ahora estaba debajo de su camiseta, explorando la elegante curva de su espalda y acercándose peligrosamente al gancho de su sostén. Sabía que tenía que detenerse antes de que hiciera algo peor, incluso si esto pudiera ser lo más cercano que tendría a Lucy para sí mismo.

"¡E-espera, Lucy! Esto—no puedo..." habló Natsu frenéticamente cuando se alejó, sin aliento por el anterior intercambio e incapaz de formar una frase coherente. Él sostuvo sus hombros cautelosamente mientras intentaba calmarse él mismo.

Ella tuvo la decencia de sonrojarse, enjugar sus labios con vergüenza mientras se movía fuera de su agarre. "No estoy equivocada..." susurró ella con convicción, sentándose para acomodar su camisa que se había subido debido a las manos errantes de Natsu.

"¿Q-qué?" él se sentó también, mirándola con confusión.

"Es por eso que has estado actuando tan raro. Ahora lo sé. Sé... por qué tu corazón estaba latiendo tan rápido," le dijo ella, hablando para él y ella misma. "Ahora sólo necesito escucharlo de ti."

El dragón slayer se encogió bajo su escrutinio. ¿Qué sabía ella? ¿Sabía cómo se sentía o pensaba algo más? Él no podía decirlo. Era demasiado arriesgado—demasiado peligroso. No había manera de que ella pudiera aceptar sus sentimientos. No había manera...

Segundos vergonzosos pasaron antes de que Lucy finalmente suspirara y negara con su cabeza. "Bien. Buenas noches, Natsu."

Con eso, ella se acostó de nuevo, de espaldas a él mientras tiraba el edredón sobre su cuerpo. Natsu miró su forma por su segundo, luego siguió su ejemplo. ¿Qué acababa de pasar? Trató de pensar en ello, pero su mente estaba en caos mientras miraba por la ventana en la noche tranquila.

El dragón slayer tenía un indicio esa noche, no dormiría en absoluto.