Hey! Lamento aparecer hasta hoy, pero he tenido muchisimo trabajo en la universidad T.T Pero bueno, al fin he terminado el capitulo y es por eso que se los traigo, sin mas que decir, por favor leeanlo (:

Negritas: lo que piensa la protagonista

"" una exageración o una cita que se repite tal cual.

"" negritas: la concienca del personaje

Disclaimer: Todos los personajes del Anime/Manga Bleach son propiedad de Tite Kubo, yo solo tome los personajes para adaptarlos a mi historia.

La historia es un mundo alterno.


Capitulo 11: Una noche inusual.

La persona que menos esperaba ver, ahora mismo se encontraba en mi casa. No sabía el porqué de su visita tan inesperada, pero no me quedaría con la duda, se lo preguntaría.

Aclare mi mente por fin saliendo de mi estado de confusión, dándole una mirada de por mas cautelosa.

—Shiba Kaien. — Pronuncie con seguridad. — Es una sorpresa el tenerlo aquí, más aun, el que haya venido sin avisar antes.

—Pasaba por aquí y decidí venir a saludar. — Dijo desinteresadamente. — ¿Crees que ha sido atrevido de mi parte… Rukia? — Sonrió de lado. ¿Rukia? Y este idiota porque me llama por mi nombre…

—No, solo me sorprendió un poco el tener su presencia en mi casa tan de pronto. — Sonreí fingidamente. — Pero ya que esta aquí, Shiba-san, ¿Nos acompaña a cenar? Mi amiga y yo estábamos apunto de hacerlo.

—Acepto la invitación… con gusto. — Sonrió de una forma que no supe descifrar, me había parecido una sonrisa un tanto maliciosa…

—Bien, acompáñenos por aquí entonces. — Dije caminando hacia el comedor.

El sonido de los cubiertos al chocar entre si, era lo único que se escuchaba en la mesa del comedor. El ambiente era tenso, nadie se atrevía a decir palabra alguna y el silencio me estaba matando.

El tipo sentado frente a mí, al otro extremo de la mesa, no dejaba de mirarme. Su mirada me era incomoda, ¿En verdad este hombre frente a mi, es Shiba Kaien? Siempre lo había recordado de manera diferente en mis pequeños fragmentos vagos de memorias.

Tenia que reconocer, que el tipo no era feo, en absoluto. Tenía unos increíbles ojos verdes con pestañas largas, que le resaltaban aun más gracias al azabache color de cabello que tenia, su estatura, era muy alta, igual o más que la de Ichigo, su complexión física era delgada, pero se podía notar fácilmente que realizaba ejercicio con frecuencia.

— ¿No quieres que me siente aun lado tuyo para que puedas verme mejor aun, Rukia? — Dijo de pronto rompiendo el silencio en la mesa, mirándome con una sonrisa descarada en su rostro.

No me había dado cuenta que me le había quedado viendo tan obviamente, pero es que me había sido imposible el no ponerme a analizarlo, después de todo, era la primera vez en mucho tiempo que tenia a "mi prometido" frente a mi.

—Lo dice quien no ah dejado de mirarme durante toda la cena. — Dije astutamente.

—Si lo has notado es por que tu también me has estado mirando. — Introdujo alimento a su boca

—Eso es lo que usted piensa. — Volví mi vista al plato sin darle importancia a su comentario.

—Ya puedes dejar de dirigirte a mí como "usted". — Dijo con fastidio. — Y llámame por mi nombre.

—No me siento aun en la confianza de llamarle por su nombre. — Limpie mi boca con una servilleta. — Así que lamento si eso le molesta, Shiba-san. — Reí en mis adentros al ver su expresión fastidiada.

— ¡L-la comida esta deliciosa! — Grito de pronto Orihime. Sabia porque lo estaba haciendo, el ambiente no era muy bueno y ella trataba de aligerarlo un poco.

Tengo la sensación de que esta noche, será muy larga...


La interrupción de aquella chica de voz temblorosa, llamo mi atención, había olvidado que se encontraba en la misma mesa que yo.

Pose mi mirada en ella, causando que también ella me mirara y sonriera amablemente.

—No hemos sido presentados, un gesto claro de poca educación. — Mire de reojo a Rukia, dando a entender que había sido una indirecta. Ella solo resoplo y me fulmino con la mirada.

—No creo que Rukia-chan haya tenido la intención de no presentarnos. — Hablo con gentileza. — Es solo que Rukia-chan últimamente ah tenido muchas cosas en que pensar, así que no me sorprende que olvide detalles insignificantes. — Atisbe en aquella chica una sonrisa de complicidad hacia su amiga.

—Ya veo, error mio entonces. — Esboce una sonrisa a manera de disculpa. — Me presento entonces, soy Shiba Kaien. — Pronuncie con orgullo.

—Orihime Inoue. — Pronuncio con encanto… ¿Encanto? Definitivamente omitiré esa palabra.

— ¿Inoue? ¿Tengo frente a mí a la futura heredera de las más grandes empresas productoras, explotadoras y vendedoras de vino? — Dije un poco asombrado.

— ¿Eh? Ah, si. Mis padres son dueños. — Su respuesta estaba cargada de una humildad que nunca imagine escuchar de una persona proveniente de una familia tan poderosa, eso no era en lo más mínimo común.

Mi celular comenzó a sonar, sacándome de mis pensamientos.

—Es de muy mal gusto estar con el celular encendido en la mesa. — Dijo Rukia mordazmente.

La mire con el ceño fruncido y su rostro se descompuso en un gesto de sorpresa, eso fue raro…

—Si me disculpan, atenderé una llamada. — Salí del comedor con dirección a la sala.

Llegue a la sala y atendí mi llamada.

—Abuelo, ¿A que debo tu llamada? — Cuestione un tanto sorprendido.

—Kaien, ¿Has localizado a las persona que te pedí que buscaras? — Pregunto.

—No, aun no la eh encontrado. — Dije. — Tal vez si me dieras el apellido que adopto después de casarse seria más sencillo el encontrarla.

—Masaki Kurosaki. — Dijo sin más.

—De acuerdo, ten por seguro que de esa manera, localizarla será rápido. — Dije. — Pero abuelo, ¿Por qué quieres encontrar a esa mujer?

—Aun no es momento de que lo sepas, nos vemos. —Colgó

No cambia, siempre ha sido un hombre con muchos secretos.

Mire mi reloj, eran las 8 de la noche, lo que significaba que mi divertida velada, terminaría pronto.

Volví al comedor.

—Lamento la interrupción de hace un momento. — Tome asiento. — Señoritas, les informo para su desdicha, que este caballero esta apunto de retirarse. Claro, después de terminar esta deliciosa cena.

— ¿Empezamos con el postre entonces? — Dijo Rukia aceleradamente.

—Pero aun no he term…—

Estaba apunto de ponerme en contra de la repentina decisión que acababa de tomar ella, pero fui interrumpido por un efusivo y estruendoso grito de Inoue, haciéndome callar al instante y haciendo que automáticamente mi atención se posara en ella.

— ¡Ah pasado tiempo desde la ultima vez que probe las deliciosas tartaletas que prepara Shizuka-san! — El color gris opaco de sus ojos cambio a un gris platinado. Fue un detalle que no pude dejar pasar por desapercibido.

— ¡Señorita Inoue-sama! Me alegra el escuchar que mis postres sean de su agrado. — Sonrió la señora de edad adulta. — ¿La misma porción de siempre señorita Inoue-sama? — Pregunto con la misma sonrisa en su rostro, a lo que la chica asintió con una enorme sonrisa.

—V-vaya Inoue, sigo sin acostumbrarme a tu forma de comer. — Rio ligeramente, rasgo que no pude negar que era encantador en ella. — ¿O debería decir devorar?

— ¡Rukia-chan que mala eres! — Chillo la chica de una manera que me pareció ¿tierna?...

—Aquí están los postres. — Dijo la cocinera colocando las apetitosas rebanadas de tartaleta.

— ¡Wah! Lucen muy apetitosos! — Dijo la chica peli naranja, como si fuese una pequeña y adorable niña de cinco años…

En ese momento, fueron colocadas cinco rebanadas de tartaleta del lado de la chica peli naranja, mientras que en mi plato y en el de Rukia solo una porción. Tenia que ser una broma… un momento… no lo era.

—Que apetito tan interesante. — Dije fingiendo lo mejor posible mi sorpresa.

— ¿Eh? — Pronuncio con un poco de pedazos de tarta alrededor de su boca.

—Que me paso a retirar. — Dije levantándome de la mesa. — Señoritas, fue un placer haberme tenido como su compañía esta noche, con permiso.

— ¡EH! — Grito la chica peli naranja levantándose estrepitosamente de la mesa. — ¡No me di cuenta de la hora! ¡Es tardísimo! — Dijo mirando a su reloj. — Rukia-chan, yo también me retiro, llamare a Wakaouji-san para que venga por mí.

—Puedo llevarte, si gustas. — Instantáneamente esas palabras salieron de mi boca, ¿Por qué dije eso?

—No gracias, es muy amable de su parte, pero no voy a aceptar su gesto. No quiero causarle una molestia innecesaria. — Me rechazo educadamente, un momento… ¿Me rechazo?

—Insisto, no seria ninguna molestia. Al contrario, seria todo un placer el conocer a la mejor amiga de mi prometida y futura esposa. — Me vi impulsado a insistir en que aceptara, y al mismo tiempo, me provoco…

—Orihime. — Interrumpió Rukia. — Está bien. — En ese momento, fue como si sus miradas… hablaran sin necesidad de decir palabra alguna.

—De acuerdo, aceptare su invitación Shiba-san. — Dijo

Comencé a caminar hacia la salida. De pronto escuche otro par de pies andando detrás mio, fue una sensación extraña… causándome una sonrisa.

— ¿Por qué vas detrás mio? — Ella solo parpadeo ante mi repentina pregunta. — Una mujer tan hermosa no debe ir detrás mio. — Mi comentario formo una sonrisa un tanto… ¿Provocativa? A mi parecer en su rostro.

Me lamente mentalmente ante mi propio comentario, maldición… me eh dado cuenta de que, con esta mujer… no puedo planear las cosas.

Fue un golpe a mi ego el conocer a una mujer que pudiera hacer que perdiera el control de mi mismo.

Camine hasta ella colocándome a su lado sin siquiera mirarla, algo me lo impedía, simplemente no podía volver mi cabeza hacia ella y mirarla, ni siquiera por una fracción de segundo, ¡Estúpido! ¡Ni siquiera es una súper modelo! Es solo una absurda chica mas… ¿o no?

—Fue muy generoso de su parte ofrecerse de llevarme a mi casa. — Mientras lo decía y aunque no gire mi cabeza hacia ella cuando pronunciaba aquellas palabras, podía percibir que lo había dicho con una ligera sonrisa en su rostro.

—Te lo digo una vez mas, no es ninguna molestia. — Dije con una voz tan suave sorprendiéndome incluso a mi mismo. — Es todo un placer. — Sonreí de lado girando ligeramente mi rostro hacia ella.

No espere a ver la reacción que había tenido ella como respuesta, si no que camine hasta el marco de la gran puerta principal de la casa y me detuve.

—Shiba-san. — Llamo esta vez Rukia— Vaya con cuidado. — Dijo mirándome seriamente.

— ¿Preocupada por mi Rukia? Eso es encantador de tu parte— Guiñe un ojo para ella con el fin de hacerla enfadar. — Si sigues así puede que me enamore de ti. — Reí en mi interior al ver su ceño fruncido.

— ¡Ja! ¿Preocupada por t... por usted? — Corrigió rápidamente. — Por su puesto que no. — Dijo tan fríamente que incluso sentí una ligera molestia. — Lleva a una persona muy importante para mí, por lo que le pido que vaya con cuidado.

—Lo se de antemano. — Dije. — Nos retiramos de una vez, nos vemos, Rukia. — La mire una ultima vez y Salí de su casa.

Con esta cena había comprobado que Kuchiki Rukia, no sentía ni el más mínimo interés en mí. Me sentía retado a hacer que lo hiciera, y aun que yo mismo estuviera enterado de que no era más que un capricho, también estaba enterado de que nunca había deseado algo tanto… hare que tus pensamientos y sueños… solo sean míos.


Me despedí rápidamente de Rukia-chan con un beso en la mejilla y un abrazo. Salí detrás de Shiba-san lo más rápido que pude, no quería ser grosera y hacerlo esperar.

Llegue finalmente al auto, y respire hondamente tratando de calmar mi agitado pecho.

Él ya esperaba por mí dentro del auto, por lo que me apresure a abrir la puerta y subir.

—Lamento la tardanza Shiba-san. — Me disculpe.

No obtuve respuesta alguna.

— ¿Shiba-san? ¿Se encuentra usted bien? — Pregunte con una ligera punzada de preocupación.

— ¿Hmm? — Musito volviendo en si y mirándome directamente a los ojos, cosa que logro hacerme sentir nerviosa y ocasiono volteara mi vista al frente. — Perdona, no te eh abierto la puerta del auto, haz de pensar que soy un cretino. — Rio con amargura y coloco su frente en el volante. — Lo lamento.

—Está bien. — Sentía un poco de aflicción al verlo así, desconocía el porqué, y eso… me sentaba mal. Estar cerca de él, me provocaba nervios y ansiedad, ese era el motivo por el que me había negado a aceptar su invitación de llevarme a mi casa, pero había terminado aceptando solo porque Rukia-chan me lo había pedido. — Es imposible que piense eso de alguien que se ah ofrecido tan amablemente a llevarme a mi casa. — Me sentaba mal mas a un el hecho de que lo que estaba diciendo era verdad, el hombre… me parecía encantador.

—Entonces me dispongo a llevarte a tu casa. — Coloco su cinturón con sutileza. — ¿Te molestaría indicarme el camino?

—En absoluto. — Coloque igualmente mi cinturón.

—Perfecto. — Encendió el auto y arranco enseguida.


—Llegamos. — Dijo Shiban-san deteniendo el auto frente a la casa de mis padres.

—Gracias por traerme. — Sonreí mientras lo miraba.

Coloque mi mano en manija de la puerta del auto, disponiéndome a abrirla, pero fui detenía por una repentina calidez sobre mi mano… la mano de Shiba-san.

—Déjame abrirte al menos la puerta. — Pronuncio cerca de mi rostro.

La cercanía que había entre nosotros en ese momento, me había permitido apreciar el color esmeralda de sus ojos, junto con las gruesas pestañas que los acompañaban, sin duda alguna, me parecían fascinantes.

—E-esta muy cerca… Shiba-san. — Pronuncie con incomodidad.

—Lo lamento. — Se apartó rápidamente.

—Está bien. — Dije sonriendo tenuemente.

—Permíteme abrirte entonces. — Al instante, bajo del auto y camino hasta mi puerta abriéndola. — Listo, ya esta en su casa señorita. — Sonrió de lado.

—Gracias nuevamente. — Baje del auto y me coloque frente a él. — Buenas noches, adiós. — Dije comenzando a caminar a la puerta de la casa.

—Prefiero un hasta luego. — Hablo ocasionando que volviera mi vista hacia él. — Por que tengo la certeza… de que te volveré a ver.

Pedía a Dios por que mi corazón palpitara rápidamente por la adrenalina que sentía mi cuerpo al haber violado el toque de queda que me había sido impuesto por mis padres, y no por la palabras que acababa de escuchar de labios del hombre frente a mi. El rostro de Rukia-chan apareció en mi cabeza, acabando así… con mi acelerado palpitar, no debo…no debo simpatizar con el, pero…

—Nos vemos entonces, Shiba-san. — Sonreí con sinceridad sintiendo la culpa en mi pecho. — Hasta luego…

El subió a su auto y a los pocos segundos arranco, dejándome hundida en un sinfín de pensamientos.

Me decidí a entrar a casa finalmente, o mejor dicho, recordé que tenía que entrar a casa, por lo que lo hice.

Lo primero que vieron mis ojos al entrar, fue la mirada de alivio de mi hermano. Se encontraba sentado en el tercer escalón de las escaleras.

— ¡Orihime! — Mi hermano se puso de pie rápidamente y camino hacia mi a paso rápido. — ¿Por qué has llegado a esta hora? Te fuiste de la empresa sin decir nada y no has llevado tu celular contigo. Nuestros padres no lo saben, te he cubierto, pero… ¿Dónde estabas? ¿Has llegado sola? — Pregunto mientras tomaba mis hombros y me daba una mirada de preocupación.

—Lo siento hermano. — Me disculpe apenada. — Estuve en casa de Rukia—chan, le pedí a Wakaouji-san que me llevara. Perdona por haberme ido sin avisar de la empresa, pero te veías muy ocupado y no quise interrumpirte. Se me ha hecho tarde por que me he quedado a cenar con Rukia-chan y su prometido.

— ¿Kaien Shiba? ¿Kaien estuvo en casa de Rukia? — Pregunto mi hermano ya mas calmado.

—Si, incluso ha tenido la atención de traerme a casa. — Dije

—Ya veo. — Coloco su mano en su mentón de manera pensativa. — Puede que en verdad valla enserio…— Murmuro

—Una vez más te ofrezco una disculpa Onii-chan. — Lo abrace siendo correspondida.

—Ya está bien. — Dijo de manera agradable. — Después todo es tarea del hermano mayor preocuparse por su pequeña hermana.

—Gracias, Onii-chan. — Me separe de él. — Subiré a mi habitación.

—De acuerdo. — Sonrió. — Sube con cuidado.

— ¡Ya lo se Onii-chan! — Hice un gesto de sacarle la lengua a lo que el rio ligeramente.


Entre a mi habitación, estaba limpia como de costumbre.

Camine hasta mi cama y al estar cerca vi mi celular sobre ella, la pantalla me mostraba llamadas perdidas de mi hermano y de Rukia-chan, Debo llamarla…

Marque su numero y al segundo timbre contesto.

— ¿Inoue? ¿Ya has llegado a tu casa? — Note cierta incertidumbre en su voz.

—Si, ya estoy en casa. — Mire a mí alrededor dándome cuenta de ello. — ¡Siento llamar hasta ahora Rukia-chan! Pero olvide mi celular en casa…— Reí apenada.

—Descuida, lo importante es que me has llamado para saber que llegaste a casa. — Dijo con calma. — Aun no puedo fiarme de Kaien Shiba, no le conozco lo suficiente, Inoue… ¿Tú crees que sea una buena persona?

— ¿Eh? Ah, y-yo creo que…no es una mala persona— Conteste nerviosa— Incluso, sé que te sonara extraño, pero… me ah recordado a Kurosaki-kun. — Dije a la espera de una posible rabieta de Rukia-chan.

— ¿Tú también lo crees? — Escuche la sorpresa en su voz.

— ¡Si! ¡Su parecido físico es impresionante! — Dije emocionada por la extraña concordancia que teníamos.

— ¡Si no fuera por el color de cabello y de ojos… serian idénticos! — Agrego divertida. — Pero en su personalidad difieren notoriamente.

—Tienes razón. — Reí ligeramente.

—Pero dime Orihime, Shiba-san no se atrevió a portarse grosero contigo… ¿o si? ¡Porque de ser así, se las vera conmigo! — Dijo decidida

— ¡No! ¡No! Nada de eso Rukia-chan. — Negué con rapidez. — Se porto… amable, no te preocupes.

—De acuerdo, me alegra el no tener que verlo nuevamente, aun que sea para reclamarle por su mal comportamiento. — Suspiro con alivio

—Rukia-chan, a veces las personas, resultan ser de otra manera después de conocerlas. Yo creo que no deberías juzgarlo precipitadamente, simplemente recuerda lo que paso con Kurosaki-kun, decías detestarlo y no poder verlo ni en pintura y ahora…

— ¡Y-ya lo se! ¡Gracias por tu punto de vista! — Interrumpió apresuradamente. — Hare un esfuerzo de… tratarlo con amabilidad.

—Pase lo que pase recuerda que siempre cuentas con mi apoyo, Rukia-chan. — Sonreí automáticamente.

—Gracias Orihime, sé que puedo confiar en ti. — Dijo con alegría en su voz. — Te dejo, muero de sueño. — Bostezo. — Te quiero, descansa.

—Dulces sueños, también te quiero… Rukia-chan. — Dije dándole fin a la llamada.

Por algún motivo, sentí que la estaba traicionando, sentía que traicionaba su confianza…


Me levante esta mañana sin imaginarme que seria llevada a la escuela por mi propio hermano, quien no lo hacia desde que estuve en primaria.

—Aquí esta bien, Nii-sama. — Dije percatándome de que faltaba una cuadra para llegar a la escuela.

—Como gustes. — Dijo deteniéndose cerca de la acera.

—Gracias por traerme, nos vemos Nii-sama. — Baje del auto cerrando la puerta.

—Rukia. — Llamo mi hermano, haciendo que me acercara al carro nuevamente. — No olvides llegar temprano a tu clase de piano.

—No lo hare. — Dije con una sonrisa que se formo inconscientemente en mi rostro.

Mi hermano arranco después de escuchar mi respuesta, y yo, comencé a caminar con dirección a la escuela.

Los estudiantes pasaban en grupos de dos o más personas al lado mio. Fue entonces cuando recordé que en años pasados, sentía un ligero sentimiento de envidia al ver a mis compañeros llevarse tan bien entre si, simplemente el tener con quien caminar a la escuela o comer a la hora de receso mientras hablabas de cosas sin sentido, me parecía un motivo de envidia.

Sin embargo ahora, aquel sentimiento ya no formaba parte de mi, había sido remplazado por otro, el cual, aun me costaba aceptar…

Conforme me fui acercando a la entrada, grupos de chicas estaban cerca de esta, que extraño…

Llegue finalmente a ellas, ignorando los cuchicheos que posiblemente eran dirigidos hacia mí, hasta que sentí un ligero tirón de mi brazo.

Me gire hacia aquella persona que había tenido el atrevimiento y confianza de hacer tal acción.

— ¿Acaso ya no saludas? — Mi corazón comenzó a latir aceleradamente.

—I- Ichigo…— Atine a pronunciar. — Perdóname, no te vi, iba en mi mundo.

—Ya lo note. — Recorrió su mano por mi brazo hasta llegar a la mía.

— ¿Me estabas esperando? — Apretó un poco mi mano con nerviosismo.

— ¿Tu que crees? — Arqueo una ceja.

Un grupo de chicas que se encontraba cerca de nosotros, no paraba de mirarnos y susurrar, cosa que logro incomodarme y acto reflejo hacer que soltara la mano de Ichigo.

— ¿Qué sucede? — Pregunto Ichigo con extrañes en su mirada.

—Nada, es que… aquellas chicas…—

No había concluido aun la frase cuando Ichigo había jalado mi cuerpo hacia él y colocado sus manos alrededor de mis hombros.

—Ichigo…— Pronuncie con cara de sorpresa. — ¿Qué haces?

—Nada, si van a hablar… mas vale darles un buen motivo. — Dijo sonriendo hacia ellas con malicia. No pude evitar el pensar que esa actitud de chico malo le iba bien.

— ¿Un abrazo? ¿Enserio este es tu gran motivo para dar de que hablar? — Dije arqueando una ceja.

— ¿Quieres cambiarlo por uno mejor? — Cuestiono sonriendo seductoramente.

— ¿Tu que crees? — Sonreí aun con la ceja arqueada.

Sin decir nada, Ichigo hizo justo lo que tenia en mente…

— ¡Se atrevió a besarlo! — Exclamo una de las chicas.

— ¡Pero si él fue quien la beso! — Grito otra.

Me separe sonrojada de Ichigo, mientras el tenia una sonrisa en su rostro que logro contagiarme.

—Hemos causado un gran revuelo. — Agrego divertido mientras observaba la reacción de las chicas.

—Vaya… ahora si que he firmado mi sentencia de muerte. — Murmure

— ¿Has dicho algo? — Pregunto mientras tomaba mi mano.

—Eh dicho que es hora de entrar a la escuela. — Dije

—Es verdad, vamos. — Dije caminando junto conmigo de la mano.

Firmaría mi sentencia de muerte las veces que sea necesario… con tal de permanecer a su lado…


El tráfico en las calles de Tokio hoy estaba insoportable.

Recargue mi cabeza en el asiento, tratando de calmar mi ansiedad, tenia prisa.

El semáforo dio el verde y el cumulo de autos comenzó a moverse.

Volví a mi posición de manejo y fije mi visa al frente con atención.

Al fin había salido de aquel embotellamiento tan estresante.

Mire mi reloj de pulsera rápidamente, tenia la esperanza de que Byakuya-san me esperara un poco más antes de comenzar la reunión.

Nuevamente un semáforo indico el alto, apreté mi mandíbula en señal de desesperación, no llegaría a tiempo.

Espere pacientemente o al menos eso trataba de hacer, violar los semáforos en rojo no iba conmigo, me gustaba seguir las normas.

El verde no tardo en volver, por lo que acelere con confianza, tenia el camino libre.

De pronto vi a lo lejos a una chica cruzar la calle por en medio de la acera.

— ¿Qué demonios hace? —

Comencé a hacer sonar el claxon de mi auto, le avisaba que se apartara del camino, sin embargo el sonido de mi claxon parecía no haber llegado a sus oídos, lucia como si ella tratara de perseguir algo o a alguien…

Derrape las llantas de mi auto en un intento de detenerme, intento que logre milagrosamente, suspire aliviado por ello.

Busque a aquella chica intrépida que había cruzado la calle de forma inesperada con la mirada, pero cuando la encontré ella estaba en el suelo, un carro había logrado impactarla…

El carro se dio a la fuga, dejando a la chica inconsciente en el suelo. Carraspee indignado, en mis 18 años de vida, nunca había tolerado las injusticias, la chica merecía atención.

Encendí la intermitentes y baje del auto, dirigiéndome hacia aquella chica.

Cuando llegue finalmente a ella, me hinque a su lado y le di una examinada rápida en busca de alguna posible herida, no había ninguna.

Sin necesidad de llamarla, comenzó a abrir lentamente sus parpados, hasta mostrar por completo un color de ojos poco común.

— ¿Te encuentras bien? — Cuestione hablando bajo y lento, no quería aturdirla.

—S-si… creo. — Dijo tratando de sentarse.

— ¿Recuerdas como te llamas? — Pregunte cerciorándome de que no hubiera daños cerebrales.

—Dokugamine… Riruka. — Contesto mirándome esta vez con aquel color de ojos tan hipnotizantes. — ¿Quién eres tu?

—Mi nombre es Abarai Renji. — Dije. — Permíteme ayudarte a levantarte.

Extendí mi mano hacia ella, en un gesto de ayudarla a levantarse, ella dudo en si debería tomarla o no, pero finalmente termino aceptando mi ayuda, permitiéndome sentir al instante una extraña sensación que no sabia como describir, ¿Por qué esta chica me hace sentir así? ¿Quién eres Riruka? ¿Y por qué tus ojos… me resultan tan fascinantes?


Espero que les haya gustado! Gracias por sus reviews! Espero seguirlos leyendo hasta el final de esta historia (:

Me despido, les deseo un bonito San Valentin! Cuidence mucho, los quiero, chauu n.n