Descargo toda responsabilidad sobre Glee, todos los personajes son propiedad del señor RM y de la cadena FOX, yo solo los adapte a mi historia.
-Rachel necesito hablar contigo –susurro el chico alto.
La pequeña morena se tenso antes de dar media vuelta y verlo por primera vez después del mal encuentro que hubo entre ambos y el chico del mohicano. Lentamente giro sobre sus pies, sin dejar de aferrar sus libros contra su pecho.
-Yo no tengo nada que hablar contigo –cerró la puerta de su auto –Si me disculpas, tengo que ir a clase.
El chico la tomo del brazo, usando un poco más de la fuerza que debía, haciendo que Rachel se pusiera nerviosa. Aun lloraba al recordar como casi él mismo abusaba de ella esa tarde.
-¿Estás bien Rachel? –Se acercaba Puck junto con su cuarteto favorito.
-Sí, solo… -Finn volteaba a verlos con cara compujida.
-¿Acaso no ven que mi novia y yo estamos hablando? –tenso la quijada después de eso.
-¿Tu novia? –Santana preguntaba mientras miraba incrédula a la pequeña diva.
-¿Estas sorda o qué? –el chico alto comenzaba a impacientarse.
-¿En serio Rachel? –La mirada de Quinn era indescifrable, estaba llena de dolor, decepción, tristeza. ¿Rachel solo había jugado con ella esa noche?
-Finn, tú y yo ya no somos nada –apenas fue un susurro, lo suficientemente fuerte para que todos lo escucharan.
-¿Qué fue lo que dijiste? –volteo a verla furioso, provocando que la pequeña tragara notablemente.
-Que tu terminaste con esta relación el día que dejaste de respetarme –su voz sonaba temblorosa, el joven la intimidaba.
-Ya escuchaste lo que dijo Hudson, así que ahora lárgate –el joven del mohicano se colocaba a lado de Rachel.
-Esto no termina aquí –lanzo una mirada llena de coraje al grupo que estaba a su alrededor para después irse.
-¿Estás bien hermosa? –susurraba el moreno mientras la diva lo abrazaba.
-Gracias Puck –susurraba contra su pecho –gracias chicas.
-En serio pensé que aun andabas con ese estúpido mastodonte –hablaba sin filtro la latina –te juro que si aun estabas con él…
-¡Santana, ya! –Intervino Quinn –No están juntos, eso es lo bueno –no pudo evitar sonreír. La latina se dio cuenta.
-Mereces a alguien mejor Rach, alguien que si te respete –hablaba por primera vez Marley, provocando una sensación de culpa en la ojiverde.
-¡Mi chicas favoritas! –Puck llegaba hasta la mesa en donde se encontraban –El viernes hay fiesta en mi casa y ustedes, no me pueden fallar –hablaba emocionado.
-Lo sentimos Puckerman –Santana lo miraba –pero ya habíamos quedado en tener una noche de chicas en la casa de Britt –mira a su chica para guiñarle un ojo.
-¡No pueden hacerme esto chicas! –Ponía cara triste el chico del mohicano –Ustedes son mis invitadas especiales –levantaba los brazos para darle más énfasis a sus palabras.
-Déjanos pensarlo Puck, yo te aviso después –le guiñaba un ojo Quinn, ella era fan de sus fiestas.
-Por eso tu… –se acercaba a la ojiverde –eres mi favorita –le daba un beso en la mejilla.
-¡Hey! ¿No que tu chica favorita era yo? –Rachel reclamaba la atención.
-¡Tu! –la señalaba mientras se acercaba hasta quedar en cuclillas a su lado -¡Eres mi judía sexy y favorita! –también le daba un beso en la mejilla, provocando la risa de todas en la mesa.
-Largo de aquí Puckerman –decía la latina mientras intentaba dejar de reír –Ve a ver a quien conquistar, nosotras tenemos cosas de que hablar –se ponía seria.
-Ok, esa mirada me da miedo –se levantaba y comenzaba a alejarse –Quinnie, convéncelas corazón, no me falles –le mandaba un beso en el aire al igual que a todas, provocando otra ola de carcajadas.
-Lo admito, a mi también me da miedo esa mirada –comentaba la diva antes de tomar un sorbo de su bebida -¿Qué ocurre?
-No ocurre nada Berry, solo quería que se fuera, para que nos pusiéramos de acuerdo para lo de la fiesta –encogía los hombros –es obvio que dejaremos nuestra pequeña reunión para el sábado.
-Por eso te adoro Santana –Quinn le guiñaba un ojo mientras sonreía.
-Marley, contén a tu novia –se burlaba –que después no respondo.
Todas las chicas abrieron los ojos al máximo, no se esperaban esa respuesta. Al ver la reacción de todas, la latina no pudo contener más la carcajada, provocando aun más sorpresa en todas, bueno, al menos la sorpresa era en las dos morenas. Britt solo sonreía igual que ella mientras que la ojiverde se sonrojaba.
-¡Oh Quinnie! ¿Por qué te sonrojas? –preguntaba con inocencia su amiga de ojos azules.
-Déjala amor, creo que ya olvido ciertas cosas –volvía a guiñarle un ojo.
Ambas chicas morenas solo estaban perplejas, ¿Qué cosas había olvidado? ¿Por qué Quinn estaba roja y encogida en su lugar? ¿Por qué Santana y Brittany sonreían como si fueran cómplices de algo? Preguntas que al parecer, no iban a ser contestadas. Al menos no por ahora.
-Bueno ya ¿No? –Se quejaba una sonrojada rubia –Ahora por esto iremos a la fiesta de Puckerman y nuestra noche de chicas será el día siguiente.
Nadie ponía impedimento, pero todas las miradas seguían sobre ella, en especial la de una latina y su novia.
La semana había pasado con rapidez. Miradas furtivas de vez en cuando entre Quinn y Rachel, sentían esa necesidad de hablar sobre lo que había pasado esa noche, pero no tenían el valor suficiente, preferían dejarlo como un sueño perfecto. Temían a la realidad y sus consecuencias.
-¿Y Marley? –preguntaba la latina desde la cama de Quinn.
Brittany, Santana y la rubia de ojos verdes se estaban alistando en casa de esta última. Marley había preferido hacerlo en su casa, había puesto de pretexto el tener que hablar con su hermana antes. Rachel había preferido llegar sola.
-Está en su casa, en una hora pasaremos por ella –hablaba mientras terminaba de delinear sus ojos de negro.
Había optado por usar esa noche un pantalón ajustado negro, con unas botas bajas del mismo color. Una playera sencilla blanco, sobre esta una camisa a cuadros roja y su fiel chaqueta de cuero negra. Su cabello había crecido un poco, pero solo prefirió desordenarlo y llevarlo suelto. Sus ojos perfectamente delineados de negro, haciendo resaltar el verde de sus pupilas, su mirada era coqueta. Y no podía faltar un poco de brillo labial.
Santana llevaba un vestido rojo que llegaba más arriba de sus rodillas. Brittany prefirió llevar un short verde militar con una camisa blanca y chaleco café. Ambas diferentes, pero únicas que se acoplaban perfectamente la una con la otra.
-¿Eres feliz con Marley? –pregunto la ojiazul de la nada, descolocando a Quinn.
-Sí, supongo –no comprendía a que venía esa pregunta -¿Por qué?
-Simple curiosidad –contestaba mientras seguía observándose en el espejo.
50 minutos habían pasado desde esa pregunta que había hecho Brittany y las chicas ya se encontraban frente a la casa de las hermanas Rose.
-Esperen aquí chicas, no tardo –Quinn se baja del auto para ir en busca de su novia.
-¡Cállate Lorena! ¡Ya estoy grande y puedo cuidarme sola! –La morena de ojos azules gritaba provocando curiosidad en la rubia que ya se encontraba frente a la puerta.
-¡Quinn! –Se sorprendía Marley al abrir la puerta –Pensé que todavía tardarían –miro sobre la chica y observo a sus amigas en el auto.
-Se arreglaron rápido, es algo casual la fiesta –respondió con una sonrisa antes de darle un beso -¿Está todo bien? ¿Quieres que hable con tu hermana? –pregunto curiosa.
-No te preocupes, este algo loca –tomo su mano y caminaron juntas alejándose de la casa.
Desde la ventana, una morena preocupada observaba a su hermana, sabía que Quinn la cuidaría, pero no podía asegurar que Marley hiciera las cosas bien.
El trayecto a la casa de Puck fue entre risas y bromas tontas, Santana manejaba su auto con Quinn de copiloto, Britt y Marley iban en el asiento de atrás bailando.
-Por fin llegas mis invitadas estrellas –gritaba el chico del mohicano desde el centro del salón.
-Llegamos justo a tiempo Puckerman, no molestes –gritaba la latina mientras se dirigía a la cocina con Britt de la mano.
-¿Saben algo de Rachel? –se acercaba a Quinn quien saludaba a los chicos del Glee Club.
-Me mando un mensaje diciendo que no tardaba en llegar –hablaba Kurt ante la mirada de todos.
-¿Siempre si viene sola? –pregunto la rubia.
-Eh, si. No quiso que Blaine y yo pasáramos por ella –la ojiverde se extrañaba por esa respuesta.
-¡Mi judía sexy! –Gritaba Puck mientras se hacía paso entre la gente que se encontraba en el salón.
-¡Puck! –le contestaba acercándose hasta él.
La morena llevaba puesto un vestido negro que llegaba sobre las rodillas, un vestido que perfectamente se adhería a su cuerpo, convirtiéndose en una segunda y sensual piel. A juego con ese vestido unos tacones de aguja del mismo color. Su cabello caía ondulado sobre sus hombros.
Maquillaje natural, con un rojo brillante en sus labios, incitando a cualquiera que los mirara a ser besados. Y esa brillante estrella que colgaba en su cuello. La imagen perfecta de la tentación.
Quinn al verla no pudo hacer más que tragar seco, su mirada viajo desde sus perfectas y descubiertas piernas, subiendo lentamente por ese vestido negro, llegando a sus labios, con los cual ella misma paso la lengua por los suyos, y finalizo con esa mirada, que la incitaba a pecar.
Marley fue consciente de la actitud de su novia, comenzaba a sospechar de Rachel. Confiaba en su la ojiverde, pero en la morena no.
-Se te va a caer la baba –le susurro Santana al oído, provocando un susto en la rubia.
-¿De… de que hablas? –tartamudeo la ex Cheerio intentando recuperar la compostura.
-Hola Rach –saludaba inocentemente Britt.
-Hola chicas –correspondía el saludo, dando un beso en la mejilla a cada una.
-Estas hermosa –Marley la alagaba, haciendo dudar a la diva.
-Hmm… gracias –sonreía.
Media noche y la fiesta avanzaba de normalmente, o bueno, tan normal como podía ser una fiesta en casa de Noah Puckerman. Chicos ebrios en el patio trasero, y dentro de la casa. Algunos bailando, otros jugando con la consola de Xbox. Cada cual estaba en su propio ambiente.
Santana y Brittany hace tiempo que se habían perdido en alguna de las habitaciones de la casa. Rachel bailaba animadamente con Puck, había sido su acompañante toda la noche, más sin en cambio no dejaba de lanzarle miradas furtivas y coquetas a una rubia que la miraba desde la mesa donde se encontraban las bebidas.
"Deja de provocarme Rachel Berry" –pensaba la ojiverde.
-Amor… -Marley se interponía en su perfecta visión.
-¿Te encuentras bien? –la chica se veía algo afectada por el alcohol.
-Estoy perfectamente… tanto que –se acerco lentamente hasta llegar a su oído –quiero que subamos un rato, ¿Qué dices?
Esa invitación sin duda había descolocado a la rubia. Entre la ojiazul y ella no habían pasado más allá de besos furtivos y caricias clandestinas, que terminaban en un "lo siento, aun no estoy lista" por parte de la morena.
Quinn estaba necesitada, realmente necesitada, después de esa noche junto con Rachel no había podido calmar sus ansias, tal vez liberarlas un poco, pero necesitaba más, quería más.
Y esa noche, su mejor amiga, había encendido ese calor interno que tanto la estaba torturando con miradas tentadoras, movimientos sensuales y mensajes silenciosos que solamente ella podía descifrar.
No supo como llego hasta esa habitación, solo se dejo guiar por su novia, quien no dejaba de besarla mientras cerraba con seguro la puerta. No quería ningún tipo de interrupción.
-Ma-rley, ¿estas… segura? –preguntaba la rubia mientras la morena besaba su cuello.
-Más que nunca –contesto volviendo a atacar sus labios.
No pudo resistirse, realmente había estado esperando esto. Quería estar con ella, quería hacerle el amor, pero no dejaba de pensar en otra morena de ojos color chocolate. Cerró los ojos con fuerza e intento mentalizarse, estaba con su novia, con la chica que estaba confiando en ella para entregarle su primera vez. Algo muy importante, ella sabía eso.
Lentamente caminaron hasta chocan con la cama, Marley se recostó hasta quedar en medio de esta. La rubia aun dudaba, hubiera preferido que su primera vez fuera algo más romántico, algo inolvidable, pero sus hormonas podían más con ella. El deseo era mayor.
Lentamente se coloco sobre la morena, acariciando su rostro un momento, observando sus ojos, quería perderse en ellos. La beso con pasión, con necesidad, con deseos de poder hacerle el amor.
Manos vagando por sus cuerpos, queriendo descubrir, queriendo poseer. La ropa desapareciendo conforme la insistencia se hacía mayor. Miradas que gritaban y callaban a la vez.
Besos que callaban gemidos, manos que acariciaban rincones, suspiros que aseguraban un gran final.
Quinn observaba a su novia, era hermosa, debía estar enamorada de ella, hacerle el amor había sido una experiencia nueva aun con lo que ya sabía, había sido la primera vez de su chica y la había tratado con delicadeza. Pero no podía evitar pensar en cierta morena.
Cierta morena que sabía que había ocurrido esa noche, las había visto subir a esa habitación, había visto la mirada de Marley, había descubierto sus intenciones, y ahora estaba herida, pero sabía que era su culpa, por no haber podido aceptar a tiempo que a quien siempre amo era a esa rubia de ojos verdes que en ese instante observaba dormir a su novia, después de haber hecho el amor.
Lamento la tardanza, en serio, he tenido un poco de contratiempos para escribir y realmente no tengo ni la más mínima idea de donde esta mi musa. La he perdido. Este capitulo, va rápido y no le di tanta importancia al momento Quirley, todo tiene un porque ;)
Disfruten y dejen sus reviews, son bienvenidos todos.
Próxima actualización Jueves 17-Enero.
PD: ¡NO RECIBÍ MI RECOMPENSA DE LAS DOS ACTUALIZACIONES PASADAS! Y estoy triste por eso u.u
En fin. Un beso.
Gabriela Maruri.
