Hola chicas!, gracias por pasarse por la historia.
Espero que les haya gustado el capítulo anterior.
Llegó con la continuación y como siempre, anhelo que sea de su agrado 3
Como siempre acepto todo tipo de crítica, espero ansiosa su opinión, sea mala o buena, de todas maneras mi mas grande propósito - además de entretenerlas - es llegar ser una gran escritora mediante al tiempo.
Nos seguimos leyendo
Disclaimer: Prince of Tennis pertenece a Konomi.

Capítulo 11

Tengo Frío

— ¡Demonios! – Gritó al sentir como sus pies chocaban contra algo - no….¡SAKUNO! - exclamó aun mas alarmado al sentir como la pelirroja salía de sus brazos.

—¡Ryoma! – exclamó la rojiza, al estar guindando nada mas del brazo de Echizén, todo lo que llevaba en mano había caído hacia el río que estaba debajo de ellos. Todo pasaba en cuestión de segundos, para su frágil mente y cuerpo lento, los continuos sucesos arremetían sin piedad y con velocidad contra su destino. ¿Desde cuándo las afueras de las canchas contaban con bosques – casi selvas – y acantilados? ¿Desde hace ya cuanto tiempo ella seguía guindando del único brazo de su compañero? Su cabeza estaba callada, como si su consciencia hubiese muerto antes de enfrentar el verdadero peligro. Actuando por pura supervivencia intentó mover sus dos piernas, aun así sólo una de éstas respondía, en un intento de forcejear la otra sus manos resbalaron hasta las de Echizen, su voz se agudizó en son de desesperación - ¡Ryoma!

Para Ryoma las cosas no estaban distintas, divisaba a Ryuzaki aferrándose a la única esperanza de no caer en el río que se ubicaba a unos cuantos metros de ellos, mucho mas debajo de ella el agua pasaba violentamente y con total rapidez, aguas turbias y verdosas que ahogarían a cualquier persona sin piedad alguna. Y no podía olvidar que Ryuzaki ahora cargaba con aquella pierna vegetal. De nuevo, se maldijo a si mismo por aquel accidente de aquella chica.

Aterrorizado sujetaba la resbaladiza mano de Sakuno. Entonces optó por sujetarle el otro brazo con su otra mano, ahora la jalaba hacia él, ella daba su máximo esfuerzo para subir, en unos segundos ya había subido hasta la cintura, Echizén la subió un poco más y en un movimiento casi invisible la sujetó por las caderas y la logró subir.

—…Bien…- susurró Ryoma mientras se recostaba el hombro de la chica y comenzaba a jadear cansado, pero calmado – tu….estás….¿bien?

— Pues….a pesar de todo – comenzó la chica.

— ¡Mocosos!- un grito los alarmó - los encontré hermano, aquí están ¡Llégate! – ambos distinguieron a uno de los hombres que los perseguían.

Echizén al verlos suspiró cansado mientras se disponía a sujetar a Sakuno fuertemente entre sus brazos, observó a los dos hombres en lejanía y comenzó a correr de nuevo alarmado. Los frondosos árboles no daban a conocer algún camino que fuera lejos de aquel largo y ancho acantilado, la tierra debajo sus pies se había vuelto pastosa y pantanosa, sabía que no todo podía resultar bien.

Sus fuerzas incrementaron al enterarse por Sakuno que los hombres le pisaban los pies, corrió mas rápido y con más fuerza, aun se preguntaba por qué esos hombres los seguían persiguiendo. En una fuerte y mal calculada pisada tumbó parte de la orilla del barranco, esa parte se fue abajo junto con ellos. Ambos gritaron de sorpresa y agonía, por pura suerte él logró sujetarse de una piedra sobresaliente del acantilado mientras su compañera se sujetaba mas debajo, de otra visible roca. Comenzó a buscar alguna salida, alguna solución para su mas reciente problema, pero nada apareció desapareciendo sus ilusiones, estaban perdidos.

— ¡Ryo! – escuchó desde abajo, bajó la mirada encontrándose con la mirada suplicante de la rojiza, sus ojos entrecerrados y temblante boca no le daban un buen semblante – Ryoma… - logró entender entre los susurros inaudibles de ella, sus dedos resbalaban de la extensa roca de la que se sujetaba, al notar que era lo suficientemente grande y estable para dos personas decidió caer hasta llegar junto a ella. Sabía que la chica débil estaba cansada y él iba por el mismo camino, su cerebro no reaccionaba muy bien, quizás por ello su actitud hacia la fémina era distinta.

— Tranquila – murmuró al llegar a ella – no dejaré que te suceda nada – Ryuzaki temblaba sin dedicarle la mirada – mírame – la sujetó de la cintura produciendo mas cercanía entre ellos, la castaña levantó la mirada – te lo prometo, todo estará bien –

Se quedó observándola por unos segundos, ambos hacían su mejor esfuerzo por mantenerse en pie, de pronto sintió algunas gotas golpear su cabeza, blasfemó esperando lo peor; subió la mirada encontrándose con grandes y grises nubarrones en el cielo que cambiaba su color natural a un color plomo.

Bajó la cabeza, sabía que una incesante lluvia comenzaría a caer en unos minutos, varios truenos retumbaban por el lugar, largos y estruendosos; observaba los rayos caer muy cerca de aquel lugar. Ahora lo sabía, morirían ahogados, calcinados, electrocutados o por moretones ocasionados por la caída.

La lluvia comenzó a golpear con furia la superficie terrestre, incluyéndolos. Ryuzaki jadeaba y temblaba, mientras él se sostenía lo mejor que podía a la roca. Su vista comenzó a nublarse. Podía sentir como la tierra dura de aquel acantilado temblaba bajo sus manos y paralela a su cuerpo, reaccionando a los truenos que cada vez se escuchaban mas claros y fuertes, casi podía palparlos.

Aun veía borroso, su cabeza de daba vueltas y el no poder identificar bien las cosas no le ayudaba mucho, bajó la cabeza tratando de auto recomponerse. Entonces, se encontró con la luz al final del túnel, la única solución que podía salvarlos.

– Suelo – murmuró algo nervioso, enfocó aun mas la vista tratando de entender lo que estaba viendo. Sería absurdo perder el quicio y presentar alucinaciones en momentos como ese. Pudo observar que a muy poca distancia debajo de ellos sobresalía una especie suelo, como si se tratara de un expectante hueco dentro del acantilado. Se encontraba lo suficientemente alto como para que el agua del río los alcanzara. Había resultado ser lo mas presentable para ellos en las situación en la que se encontraban.

No debía pensar mucho para lanzarse – de todas maneras no durarían mucho tiempo guindando – Observó de nuevo a Ryuzaki, juraba que en algún momento la chica se había vuelto invisible y había desaparecido de su campo visual.

— Ryuzaki, escúchame – demandó con voz ronca, la chica asintió débilmente – mira hacia abajo aparentemente hay suelo, me dejaré soltar – hablaba lenta y claramente, esperando que la chica lo entendiera – cuando escuches mi señal baja – y se soltó de donde se sujetaba.

Sakuno repetía en su mente las palabras, "espera a mi señal" "hay suelo" "lánzate". Su mente era un mundo revuelto, negro que no lograba procesar nada. Desde hace algunos minutos había dejado de sentir la mitad de su cuerpo, en su cabeza tarareaba aquella canción de Shakira donde lloraba cortando cebolla, "Tormento" si esa…

Ni siquiera sabía en lo que estaba pensando en esos momentos ¿Qué se vería mejor si se pintara el cabello de rubio? ¡Claro que sí!, su cuerpo entumecido no sentía las pesadas gotas de lluvia que caían, sus oídos no reaccionaban ¿De dónde provenía aquel calmado y suave silbido? ¿A qué pajarillo le gustaba cantar en la lluvia?

— ¡Ryuzaki! – respingó al sentir el sonoro grito, una punzada en su columna despertó sus sentidos por completo.

Gritó al sentir como descendía rápidamente por el acantilado y su trasero chocaba contra el suelo, cerró los ojos esperando algún dolor mas no sintió nada. Su cuerpo congelado aun no reaccionaba a nada, el dolor sería punzante una vez haya recobrado la compostura.

Observó aturdida el lugar frente a ella, un pequeño espacio donde podrían caber solo 4 Eijis y un gran Kawamura. Era lo expectativamente bueno para personas tan pequeñas como ellos dos.

— ¿Dónde estamos? – preguntó inconscientemente.

— Parece una cueva – le respondió Ryoma, mientras se adentraba en aquella pequeña cueva – es caliente, un metro de largo y algo mas de ancho…3 metros de alto, está bien - murmuró ya estando adentro – Oye – se sintió observada - ¿Te quedarás allí mojándote? -

— Pues considerando que no puedo mover mis piernas, sino vienes tendré que quedarme aquí – habló con un toque de rabia

— ¿Qué me darás a cambio? – sintió el aliento de Echizen en su nuca, aquello la turbó ¿Echizen la estaba seduciendo? Negó cualquier posibilidad que apoyara aquella teoría ¡Eso era imposible! Subió a la espalda de Echizen y ambos se adentraron a la cueva.

— Con suerte, mi mochila resistió – dijo ya sentada en una roca, se quitó la mochila que llevaba en la espalda y de allí sacó una toalla muy grande y comenzó a secarse, luego de hacer tal acción le entregó el paño a Echizén para que éste también se secara – sabía que ibas a jugar por lo tanto traje ese paño y también este mantel – al sacarlo se lo dio al chico para que lo colocara en una parte de la cueva – podemos sentarnos aquí mientras tanto -

— Esta bien – afirmó el ambarino mientras se quitaba los zapatos, las medias y la camisa para sentarse en aquella tela – es suave y grueso - comentó palpando el mantel - ahora, hay q buscar como salir de acá -

— E…..etto…- el tono rojizo había vuelto a las mejillas de la muchacha, era difícil creerlo pero ¡Echizen la estaba seduciendo! ¿Realmente tenía que quitarse la camisa? – será difícil acostumbrarme…

— ¿A qué?... – preguntó el chico confuso.

— ¿A que….qué? – preguntó Ryuzaki aun metida en sus pensamientos.

— ¿A que se te hará difícil acostumbrarte?, es mas ¿Por qué no te sientas aquí conmigo? Estás toda llena de tierra, y por lo menos también te puedes quitar la chaqueta que llevas puesta – mencionó el muchacho calmadamente – o lo demás si quieres –

— ¿Ah? – exclamó al borde de la locura, escuchó una carcajada del chico.

— Es broma -

La rojiza suspiró sonrojada, no tenía cabeza ahora para reclamarle al pervertido de Echizén. Por ahora, el tenía razón, todo lo que llevaba puesto estaba mojado y también sucio, dormir con ello sería muy incomodo y malo para su salud propia. Se sentó de nuevo en la piedra, comenzó a quitarse los zapatos y las medias con delicadeza, se desabotonó la chaqueta para quedarse en un top color crema ceñido a la figura de ella y todo lo que se quitaba lo ponía donde estaban las cosas de él.

Pero, ahora habría un problema. ¿Cómo ir a donde estaba Ryoma si no podía? Sus piernas seguían sin responder, sólo podía mover los brazos y eso si que no era bueno. En ese momento su mirada se quedó estancada en la de él, esa mirada era…distinta, había un toque de ternura que se podía sentir, ya la mirada no le causaba incomodidad, era mas bien como si le estuviese pidiendo que estuviera cerca de él. Sus ojos eran completamente hermosos, cualquier mujer y chica quedaría cautivada frente a los ojos del Echizén, ese tono ámbar casi oliva de sus ojos era muy bello, podía contemplarlos por completo.

— Es hermoso… - susurro la rojiza al ver sus ojos así de cerca…. ¿así de cerca? - ¡OH DIOS! – pensó al darse cuenta que el chico estaba a solo unos centímetros de su rostro, sus mejillas enrojecieron fuertemente pero solo eso pasó, no se movió ni tampoco él, se quedaron por un largo rato mirándose el uno al otro, observaba cada parte de su cara, sin duda aquel chico era todo un guapo varón. Por un momento cerró los ojos y se dejó llevar por la increíble sensación de agrado que sentía en ese momento, sentir la presencia cálida de Ryoma era lo mejor que le había pasado en su vida. Y no quería terminar ese momento jamás.

— Bésame - escuchó a su compañero, abrió los ojos estupefacta y allí se encontró a un ambarino con los ojos cerrados, ceño fruncido y muy cerca de ella, ésta sólo los cerró y le obedeció a lo anteriormente pedido.

— Etto - pronunció completamente nerviosa, comenzaba a temblar mientras poco a poco se inclinaba hacia el chico, sentía los calientes labios de él, con sólo un pequeño roce, solo faltaba mover sus labios.

Pero aquella deliciosa y tímida caricia fue interrumpida por un fuerte trueno que asustó a ambos, los dos brincaron por el susto alejándose así el uno del otro. Ryoma al darse cuenta lo que estaba sucediendo sacudió la cabeza varias veces, no podía dejar que sus impulsos lo controlaran de nuevo y mucho menos de esa manera, por lo tanto solo la cargó entre sus brazos y la colocó delicadamente sobre aquel mantel.

Por otro lado ella estaba anonadada y petrificada por supuesto, después de aquel "bésame" que dijo el ambarino y de aquel gesto que hizo, era completamente lógico que ella quedara asì ¿Qué sucedía con aquel chico? ¿Por qué comenzó a actuar de aquella manera tan extraña? Claro que, a ella no le molestaba tal actitud, pero debía saber con certeza que era lo que realmente estaba sintiendo Ryoma por ella en aquel momento.

— ¿Ryoma-kun?... – le iba a hablar pero Echizén le dio la espalda mientras se acostaba.

— Mejor durmamos, mañana será un día muy difícil para los dos y debemos descansar – habló ronco y fríamente, lo cual hizo que la muchacha resoplara y se acostara despaldas a él. Al carajo con ese hombre, su carácter era más imprescindible que el de una embarazada y sus antojos.

Pasaron los minutos, luego las horas, hasta que se hicieron las 9 de la noche, los dos estaban durmiendo mas no plácidamente. Estaban en una cueva, la cual era algo húmeda, con una lluvia descomunal frente a sus narices, mas sus ropas que seguían en el mismo estado le proporcionaban a cada uno mas frio de lo normal, mas a la chica puesto que ella tenia todo mojado, Echizén no tenía camisa y por alguna desconocida razón, él si estaba caliente.

La muchacha temblaba mucho y poco a poco fue despertándose, no se movía por ningún motivo sabía que si lo hacía el frío sería mas fuerte, pronunciaba el nombre de su compañero entre tantos escalofríos pero el chico no despertaba por mas que se le llamara, ella aumentó un poco mas la voz hasta llegar al punto que decía su nombre entre gemidos.

— ¡Ryoma! – Escuchaba claramente en su cabeza y veía a una castaña que lo miraba seductoramente – Ryoma – poco a poco aquella imagen fue tornándose algo subida de tono. Ryuzaki yacía bajos sus brazos desnuda, sonrojada y jadeando pronunciando sin pudor alguno su nombre.

— Ump, Sakuno – susurraba roncamente.

— ¡Ryoma! – ahora escuchaba gritos y eran mas alarmantes, ocasionando que se levantara rápidamente interrumpiendo su "grandioso" sueño.

— ¿Qué sucede? – preguntó molesto, pronto sintió como ella temblaba fuertemente.

Sakuno al escuchar por fin la voz del ambarino se volteó rápidamente y se acurrucó en su pecho, haciendo que el chico se estremeciera y se sorprendiera.

— Ten-tengo mucho fr-fr-friio - dijo mientras temblaba - abrázame – le rogó – por favor abrázame…

El príncipe solo emitió un "hmp" y se dispuso a abrazarla fuertemente. Su cuerpo reaccionó a la piel fría de la chica, respingó por un momento, entreabrió los ojos y la abrazó aun mas fuerte, atrajo la cabeza de la chica hacia su cuello y apoyo la barbilla a su cabeza, en un momento de debilidad besó su cabeza, luego su cuello y por último sus labios. La acurrucó mas entre sus brazos y luego de unos minutos, ya los dos se habían vuelto a dormir.

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A la mañana siguiente

El día era esplendido para la rubia de orbes azules, el día había amanecido alegre, se escuchaba a los pájaros cantar, los árboles se movían entre sí a causa del viento, en su cuarto los rayos del sol se introducían libremente iluminando toda la habitación, la luz llegó hasta sus ojos ocasionando que se levantara.

Observó su alrededor con gracia y sonriente, el olor de aquella mañana era divina, el olor de la llovizna de la noche anterior y ahora el desayuno que seguramente estaban preparando abajo, todo era una exquisitez para aquella chica.

Suspiro y se levantó de su cama alegremente.

— Me siento como una princesa de Disney - dijo ridículamente, luego de esto se fue al baño y unos minutos después salió de su habitación.

Mas nada era como ella lo esperaba, afuera todo era un desastre. Nanako revisaba la casa completamente agitada como si una tragedia hubiese sucedido, Karupin maullaba sin cesar, Rinko estaba sentada en el mueble de la sala meciéndose de adelántate hacia atrás…y lo peor…Nanjiro se encargaba de preparar la comida.

—¿Qué sucede aquí? – preguntó la muchacha confundida.

— Ryoma anoche no volvió a casa, tampoco hemos sabido nada de él, mira la hora que es y aun no ha llegado – habló Rinko preocupada, ella tenía razón eran las 10 de la mañana y ninguna noticia sobre él.

— Ya llamé a la policía y dijeron que ya iban a comenzar la búsqueda – dijo Nanako – sólo falta esperar -

Para esos momentos sonó el timbre de la casa, la catira que se había dispuesto a tratar de comer lo que había cocinado el Echizén mayor, se levantó y abrió la puerta.

— Sumire-sama – estaba anonadada, ¿Qué podría estar haciendo la entrenadora del club de tenis en la casa de los Echizén? – pase -

— Gracias querida - saludó Ryuzaki y se introdujo en la sala – busco a Ryoma. -

— Está desaparecido – le informó Nanjiro.

— ¡¿También?! – Exclamó Sumire – mi nieta Sakuno no volvió a casa, desde que salieron ayer no volvieron más y estoy realmente preocupada

Al decir esto la rubia se sorprendió y sonrió maliciosamente, volteó a ver a Nanjiro el cual tenía el mismo tipo de sonrisa que ella.

— Bueno, creo que ya todos sabemos que están haciendo nuestros muchachos…algún día tenían que crecer – habló sin vergüenza el hombre.

— Sakuno no sería capaz – dijeron las tres mayores en la casa.

— Que tal… ¿si los busco yo? – Interrumpió la conversación Angie - quizás estén en el hotel mas cercano a acá

En la sala estalló una carcajada por parte de los sádicos de la casa, lo cual molesto a las otras tres mujeres presentes allí.

— No hablando en serio - se corrigió la de ojos cielo – yo iré a buscarlos, tengo buen olfato y….no olvídenlo, no soy un perro – dijo mientras se desplazaba hacia la puerta – pero haré mi mejor intento… ¿si? -

Cerró la puerta sin escuchar respuestas y comenzó a buscar a los dos perdidos.

— Ryoma… ¿Dónde estás? – preguntó con la vista al cielo preocupada.

N/A

TsukihimePrincess: Si!, la suerte de Sakuno es como la mía, mala xD. La gente cuando está alterada, o en este caso siendo perseguidos por sádicos, van por la primera salida con la que se encuentren. Ya verás tu ahora, que la suerte de Sakuno cada vez se deteriora mas. Por lo menos Ryoma la besó un par de veces, y que Ryoma te bese hace que todo vagla la pena *-* xd.

Aralefics:Te requetechifla! jaja xD. Si a mi también al escribirlo me alteró un poco. Imaginas al pobre Ryoma calándose a la gritona de Tomoka? Creo que no hay peor martirio ni castigo que ese. Pero que puedo hacer?, soy mala quiero que ese hombre sufra!. Tranquila, te aseguro que Ryuzaki TARDE O TEMPRANO volverá a jugar tennis. Espero que te guste este cap Mujer 3.