Disclaimer: Todo al Ishida Usui.
Nota: Tabla básica- 30vicios [LJ]
Advertencia: - Smut (...o intento), y horror ligero.
- (Totalmente incoherente)
Tema: #22 –Triángulo.
La Tragedia
Párodos:
"You got that medicine I need.
Dope, shoot it up straight to the heart please.
I don't really wanna know what's good for me"
Touka lo besa, con fuerza, con hambre, pasando los brazos sobre su cuello, atrayéndolo hacía sí. Debe admitir que el contacto es osco, carece de experiencia, y asegura que apesta pero sin embargo no se aleja ni un centímetro de su cuerpo.
Maldice a Ken rompiendo el beso, porque no ha hecho más que quedarse observándola como estupefacto, y él parpadea un par de veces. Sus ojos están a escasos centímetros, y ella tiene que concentrarse para no perderse entre sus lunas, es que hay algo entre ellas que no sabe definir.
No puede evitar que su respiración descompasada, choque contra el labio superior de él. Le da pánico que la siga viendo de esa manera, la hace sentir tan débil, tan frágil, tan expuesta... Es que,¿a caso no le corresponde?, ¿es ella tan horrible?, ¿tan tonta como para confundir la simple amabilidad de él con... con eso?
Ken vacila, sus labios tiemblan y suspira—To-Tou...
Sin embargo no lo deja terminar, vuelve a atraer su rostro, hundiendo sus uñas en la mata de cabello azabache y buscando sus labios... No, no puede estar equivocada, no quiere. Ken vuelve a suspirar, y con una parsimonia (que a Touka le parece tortuosa), decide corresponderle. Y ella duda, duda con demasiada ansiedad, si es que ese beso será así de paulatino por inexperiencia, o por todo lo contrario.
Ken afianza ambas manos temblorosas en sus caderas y las pega a las propias, ella exhala. Y una fuerza (que no reconoce como suya) la insta a empujar sus cuerpos hasta el sillón. Él se deja guiar, aún cuando sus piernas chocan contra el límite del mueble y seden ante su fuerza. Terminan por encerrarlo entre su mismo y el respaldo.
Lo vuelve a besar por una tercera vez, y aventura su lengua en la boca del otro. Ken ahoga un bufido entre sus labios. Ella se atreve a entrecerrar los ojos para observar su expresión, él tiene los párpados cerrados y los pómulos teñidos en carmín. -Y a Touka le parece la expresión más inocente y bella que ha visto.
"Más, más." piensa, necesita saber, necesita obtener más de él con urgencia. "Por favor dime que sientes igual que yo." Y cree que la respuesta, es exactamente a lo que ella teme tanto.
(—Lo siento Touka-chan yo-yo— ", simplemente no te quiero." —, has-hemos confundido las cosas— "No es como si fueras algo más.")
Empero sus miedos parecen huir espantados, cuando Ken al final decide imitar su acción –, y al contrario de ellos, ella anhela estar más cerca (mucho más) hasta que sea difícil distinguir el uno del otro.
Al principio es demasiado tosco, Ken parece intentar adaptarse a su velocidad y ella desespera un poco, porque nunca ha tenido paciencia y menos con los nervios a flor de piel –dejando cada centímetro de si misma, tan estúpidamente, sensible.
Las dudas le parecen algo absurdas por momentos, mal o bien, de igual manera, no deja de pensar en lo bien que se siente. Es algo difícil de explicar, porque su piel arde un poco más en cada roce, y arde avasallante, exasperante. Así que cuando él comienza a mover sus manos de manera indecisa, intentando colarse por debajo de la camisa. Es como si todo se incinerara, como si su inexistente paciencia se hubiera reducido en cenizas, junto con su cordura.
Y hace tanto calor. No lo piensa mucho, se separa, rompiendo el beso abruptamente y se deshace del estorbo.
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Hay una pausa, se miran a los ojos. Y Touka se paraliza, en sus orbes luna hay algo inusual, algo oscuro. Están atiborrados, densos, fríos. Algo ha cambiado...
Kaneki se abalanza hacia ella, como un predador, devorando sus labios, mordiéndolos. Su cuerpo está arriba del propio, y sus manos, sus yemas frías suben por su piel desnuda. Marcando un camino conciso, desde los huesos de su cadera recorriendo cada centímetro cubico de su torso, cada vez más arriba...
Touka no puede pensar en nada coherente, ni si quiera puede seguir el hilo de sus pensamientos ¿Cómo es qué él puede tener ese efecto sobre ella? ¿Cuándo ha dejado atrás aquel cobarde? ¿Donde ha quedado aquel niño?...
Aquel niño... Ahora abandona su boca, pero no despega los labios ni los dientes de su piel, porque a diferencia de sus manos, su boca desciende. Desciende de forma tortuosa –lenta y dominante-, pasando por la quijada, la piel del cuello –donde ella tira de los cabellos albinos-, el hombro izquierdo, la clavícula, la cual recorre todo a su largo hasta el esternón, y así cada vez más abajo... Cómo si fuera alguna trampa, Touka está acorralada entre las manos y la boca de Kaneki. Y cada vez avanza más, siendo atrapada por toda esa vorágine de nuevas sensaciones.
Y ella todo lo que puede racionar es que, hay algo (ponzoñoso en Kaneki, algo que le hace doblegar todo los sentidos,) que le hace anhelar más –imperarsobre todo de él.
Así que cuando se encuentra librada de sus artimañas, (durante los inverosímiles minutos, donde él se deshace de la única prenda, y que no deja tenerla con libertad) ella aprovecha la ventaja de velocidad y recuperando el control.
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Touka lo despoja de la camiseta, y lo empuja hasta que su espalda caiga sobre el almohadón. Ken le mira con sus enormes orbes lunas, las mejillas sonrojadas, y hay algo raro entre eso y los mechones azabaches pegados por el sudor.
Sin embargo su cuerpo decide que no es suficiente motivo para detenerse, y prefiere pegarse al de él, recorrerlo con sus propias manos. Con sus palmas, sus yemas y sus uñas, deslizándolas.
Ken no deja de suspirar, sus labios le están provocando, y, ni si quiera tiene la idea de resistirse. Lo besa, sintiendo las manos de él apenas rozando sus piernas. Lo besa, aún sintiendo gorgotear bajo la piel esa sensación extraña, y luego le besa el cuello, tal vez pensando que así podrá librarse de eso.
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Kaneki gruñe y la atrae hacía su cuerpo, apretando sus muslos y pegándolos cerca de él, es cuando ella puede sentirlo.
Puede sentir que la sensación no ha menguado ni un poco, sino que ha aumentado abruptamente. Sin embargo, Kaneki demanda su atención con tal necesidad e intensidad, que Touka no puede hacer más que temblar y corresponder.
Él jala de sus cabellos para estamparle otro beso. Mordiendo sus labios y jugando con su lengua, con la mano presionando su nuca y la otra haciendo escalofríos en su cintura.
Touka se deja llevar, hundiendo sus caderas una vez, dos veces, tres... Piensa que tal vez ninguno de los dos pares de pulmones van a dar a basto, que sus cuerdas vocales se van a desgastar, que las manos de Kaneki se multiplican descendiendo, apretando, descendiendo, descendiendo, estrujando, descendiendo. Y en su piernas, ascendiendo.
Touka gime en voz alta, sin poder contenerse, cuando Kaneki la toca en el centro.
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Ella se deja caer en el colchón, arrastrándolo consigo a, y sus grandes ojos (que siempre parecen observar al mas allá, comprender cada situación y estar embarrados en esa tristeza tácita) no parece que la miran. No puede reprimir esa punzada que se desliza por las vértebras como víbora.
Sin embargon las palabras no salen de su boca, no sabe como ordenarlas de forma coherente, o pronunciarlas. No puede hablar porque hay (algo que la ataja) demasiadas sensaciones, como torrentes gélidas y cálidas que le recorren el cuerpo, desde dentro hacia fuera, desde fuera hacia adentro, en un ciclo infinito y que parece intensificarse en cada espacio.
Ella lo escucha, su tímpano derecho solo está concentrado en eso, y es como si todo la embriagara de tal forma que cada acción toma es por mero instintiva.
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Hay un punto en el que ella cree que va a desvanecer, todo se sume en un sin sentido y una vorágine de placeres espeluznantes, un hormigueo incesante en el vientre bajo y ella sabe que no va a resistir más.
Sorpresivamente él se aparta un poco de sus brazos, y la mira tan fijamente (que le estruja el corazón con vigor gélido), Touka junta todas sus palabras en un intento de poder sacarlas, y todo lo que puede hacer es ahogarse en ellas y ese argavieso de sensaciones, mientras entierra sus propias garras en la nuca.
—K...K—quiere llamarlo, llamarlo por su nombre. Pero algo le impide.
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Y todo se empieza a distorsionar, se mezcla como si estuviera en el ojo de un tornado.
Ella solo atina a aferrarse más a él, con terror, con desesperación (es que es arena entre sus manos, arena corroída).
— ¿Pasa algo Touka... (Touka-chan)? —sisea, su voz es distorsionada, la mezcla de un ácido y un dulzor putrefacto.
Siente que él también. Y que sus uñas negruzcas se clavan de forma dolorosa en su espalda, casi como desgarrándola.
Lo siente a él acercarse. a su oído.
—Y-o lo sé.
— ¿N-no sabes querernos Touka-cha...an?
El dolor se vuelve real, insoportable, se expande por todos lados (y ni si quiera sabe por donde comenzó). Su pecho arde, como si le hubiesen arrancado los pulmones.
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Y.
Y abre sus ojos. Sentándose en el borde de la cama por impulso, su corazón late casi estallando contra el tórax, el oxígeno de la habitación no es suficiente para sus pulmones, las lágrimas son completamente ácidas para sus párpados (queman para que las deje caer, como venganza).
Hay unos rayos de sol que se cuelan por las persianas, y queman.
N/A= Creo que esto es lo más incoherente que he escrito, creo. Y el intento de smut (hace añares no escribía mas que un lime), el horror de ahí, y ese final. No sé... Tomates a la izquierda, please.
Quiero dedicarles esto a Core Chocolate y Carito357 que me hacen sentir menos badficker con sus bellos reviews. (?)
Miu!~
