FALSO MATRIMONIO
CAPITULO 11 " SORPRESAS"
Le veía extrañada, ese que estaba sentada era Inuyasha, el amor de su antigua vida, de cuando sonreía y no tenía mayor preocupación que sus estudios. Una vida pasada que parecía querer regresar al presente. No sabía si era adecuado pero tendría que soportarlo, el ya había comenzado a hablar.
primero que nada te cuento todo esto por que al enterarme que esperabas un bebe me he dado cuenta de todo…- comenzó con un tono de voz estable y seguro – cuando nos separamos solo Dios sabe cuanto me dolió, eras muy importante para mi, pero no estaba listo para el matrimonio como tu querías, así que al estar separado de ti decidí vivir una aventura con alguien, para olvidarte, Kykio fue la candidata ideal, sexy, despreocupada, todo lo mas diferente de ti que podía ser y aún así tan parecidas físicamente, me hechizo por completo durante unas semanas pero poco a poco fui dándome cuenta de sus defectos y de lo mucho que te extrañaba así que estaba dispuesto a dejarla y volver contigo, te juro que lo estaba, incluso pensaba que podía casarme contigo, pero una noche todo eso se fue al caño, ella me dijo que estaba embarazada, yo no le creí pero hicimos una prueba de embarazo y otra de ADN y entonces todo se terminó, decidí casarme y formar una familia con ella, pero la verdad… a quien quería para pasar el resto de mi vida era a ti…
Aome se sorprendió tanto al escuchar esto que el monitor que se encargaba de su corazón comenzó a sonar más de lo normal, Inuyasha lucía tan vulnerable, tan sincero… era verdad cada una de las palabras que le había dicho y pensó que no podía pagarle de otra manera más que siendo sincera también.
el amor de mi vida lo conocí durante esa época, cuando estaba contigo, estaba y sigo convencida que nuestra vida hubiera sido genial, pero el destino no nos ayudo mucho, ya que después de que nos separamos mi padre enfermo y poco tiempo después murió, no te imaginas lo que pase, de pronto toda la prensa estaba encima mío, me enteré de que solo tenía una villa, que mi padre había usado todos sus vienes para pagar las deudas… y lo peor es que me había quedado sin nadie en el mundo, creí que todo había terminado, pero descubrí que encima tenía que casarme para poder conseguir la villa, no me importo hacerlo, lo principal era conseguir la villa, así que mi plan era conseguir marido y separarme al año cuando la propiedad fuera mía, Sesshomaru fue el candidato ideal, el también necesitaba casarse…
matrimonio por conveniencia – dijo Inuyasha estupefacto.
Así es, todo comenzó de esa manera… cosas fríamente planeadas, desde diálogos hasta pláticas con la familia, ustedes…
Ya me imaginaba que mi hermano no se enamoraría tan fácil….
Pero todo ha cambiado – dijo Aome convencida. Inuyasha la vio preguntándose que quería decir con eso – no me voy a divorciar por que este hijo es el comienzo de una familia, mi familia.
Pero no lo amas.
Ni tu tampoco a Kykio pero tienes un par de hijos encantadores.
Daría todo por ellos pero…
Basta, esto no va a cambiar nada, Sesshomaru es un buen hombre, me cuida y estoy segura que nuestro matrimonio funcionara.
Inuyasha vio a Aome por unos instantes y después sonrió tristemente. La tomo de la mano y le beso el torso.
lo se, lo he visto – dijo Inuyasha decepcionado – mi hermano ha perdido parte de su capa de hielo, al darnos la noticia del embarazo estaba… diferente.
Bueno, sinceramente creo que no será un padre muy activo pero…
Te equivocas, un Taisho no abandona a sus hijos, por más frío y seco que sea el se hará cargo de ellos, tendrá una participación activa en su crianza.
Me sorprende…
No esperaba encontrarte aquí – dijo una tercera voz. Inuyasha se volteo a ver a su hermano que lo veía extrañado.
Venía a disculparme con Aome por mi osca actitud de hace rato – dijo al ponerse de pie – sinceramente me alegro por ustedes, enseguida iré a decirle a Shippo y a Suri la noticia, vana brincar de contentos.
Espero verlos pronto – dijo Aome sonriendo
Tenlo por seguro, cuando se enteren que van a tener un primo… no van a querer dejarte sola ni un instante
Me agrada la idea.
Bien, ahora me voy, cuídate Aome.
Después de dos días de observación Aome salió del hospital y a partir de ahí las cosas comenzaron a cambiar vertiginosamente, mientras más conciente estaba de su embarazo mejor se sentía, su carácter había cambiado notablemente, volvía a ser la chica alegre y despreocupada de antes, sus ojos brillaban sobremanera, y su sonrisa era sincera. Era sorprendente como esos cambios habían obrado positivamente en su matrimonio, por que a pesar de que era una persona fría por naturaleza, su esposo se había visto arrastrado por ese entusiasmo de una manera que nadie creyó posible. Sin que ella se lo pidiera dejaba el trabajo temprano para poder llevarla a pasear, se aseguraba de que tomara sus vitaminas el mismo y sonreía mas a menudo cosa que ya era extraña para los demás.
Ese día Aome sentía nauseas, era normal, lo sabía pero la ponían de mal humor, muy mal humor a decir verdad. Ese mes no había tenido ningún problema, solo días como ese la hacían odiar estar en ese estado, pero todo terminaba con el primer trimestre y ella estaba cerca de hacerlo.
Se sentó en la cama pensando en como evadir el desayuno, Sesshomaru era muy estricto con respecto a sus cuidados, exageraba por supuesto, la verdad es que no imaginaba que fuera ser tan sobre protector, era un lado de el que sinceramente le agradaba.
Decidió que hacerse la dormida funcionaría, el tendría que irse y ella podría dejar el desayuno para después, así que se recosto y cerró los ojos. No tardo en escuchar la voz de Sesshomaru llamando por ella, fingió no escuchar hasta que el la toco ligeramente en el hombro para despertarle.
Aome- le dijo suavemente – despierta, es hora de desayunar.
Estoy cansada – le murmuro, no pudo ver el rostro preocupado de su esposo
¿te sientes bien? – le preguntó mientras le tocaba la frente
Solo estoy cansada – dijo
Supongo que es normal, pero no quitara nada si hablamos con el doctor.
Solo tengo sueño – dijo Aome sorprendida que se lo tomara tan enserio.
Bien, entonces pediré que traigan los desayunos aquí – dijo al levantarse. Tomo un par de frascos, saco dos pastillas y se las extendió con un vaso de agua.- toma
Gracias… - dijo y se las tomo – no tengo hambre.
Me lo imaginaba – dijo el suspirando – pero de todos modos desayunaras.
Tengo asco! – dijo enfadada
Eso no me hara cambiar de opinión.
Tu no estas pasando por todo esto!
Aome…- le llamó el para advertirle que estaba perdiendo la paciencia.
¡ me obligas a desayunar cuando me siento mal! ¡no quiero! Tu no tienes que levantarte a cada rato y…
Si, pero tengo que soportar tus arranques de furia – dijo el fríamente.
Sesshomaru enseguida se dio cuenta de su error, los ojos de su esposa se llenaron de lágrimas que comenzaban a desbordar, estaba por decir algo cuando tocaron la puerta, tuvo que levantarse para recibir ambos desayunos , el suyo lo dejo en la mesita y el que iba dirigido para Aome lo iba a dejar en sus piernas en la cama cuando noto que ella ya no estaba sentada ahí, escuchó las llaves del baño abrirse.
te dejo el desayuno – le dijo através de la puerta. No recibió respuesta alguna.
………………………………….
Después de dos horas el llanto había cesado, después de dos meses de amabilidad y cuidados se presentaba esta mañana y decía algo tan frío como eso. Lo peor de todo es la forma en que la había afectado, no pensaba que fuera tan grave y aún así sus palabras se clavaron en su mente cual si fueran dagas.
Pensó que seguir reflexionando sobre eso no llevaría a nada bueno así que se vistió, dejo el desayuno intacto y salió de su habitación. Fue entonces cuando notó que había dos arreglos de flores delante de su habitación.
¿serían de Sesshomaru?
No, el no se disculparía tan pronto y de esa manera, para que el le diera flores tendría que ser algo excepcional… vio la tarjeta y la abrió.
Quiero verte, deseo verte… quiero tenerte entre mis brazos… ven a mi. Serás mía tarde o temprano.
Naraku.
Aome quiso hacer la nota pedazos, ¿Cómo se atrevía a enviar flores de nuevo? Creía que todo había pasado después que ella ignoro sus llamadas y mensajes. Pero no, ahí estaba de nuevo. Sesshomaru apenas había sido conciente de las llamadas, pero como el problema empeoraba no le quedaría de otra más que decírselo, no sería como las películas que ella se callaría iría a hablar con el acosador y después los problemas se harían mas graves. No señor, lo inteligente sería hablar con el. Y eso haría.
Lo único que le preocupaba era su reacción, ¿actuaría con precaución o no le importaría en absoluto?
…………………..
Se había portado con un imbécil, si, tenía que admitirlo, sabía que las embarazadas sufrían de esos cambios, Aome no había presentado ninguno así que le tomo por sorpresa el de esa mañana. Generalmente no le tomaría importancia pero estaba sensible y si no hacía algo las cosas empeorarían, sería mejor que saliera temprano, la llevara a comer y le comprara algo lindo para disculparse.
Suspiro frente a la perspectiva de aguantar los próximos meses de esa manera, pero estaba decidido a tener paciencia, toda sería para Aome. No tenía opción.
Ahora se preguntaba si se comió el desayuno….
Tomo el teléfono y marco su número. Le contesto su ama de llaves.
buenas tardes señor
buenas tardes ¿sabe si mi esposa se ha sentido bien?
No lo se, imagino que no por que su desayuno sigue intacto y hace un rato subió a su habitación algo pálida.
¿no ha comido nada? – preguntó preocupado
No señor.
Trate que coma algo, no tardaré en llegar.
Si señor
La comida se tenía que adelantar, no podía dejar que una pelea influyera tanto en el comportamiento de su pequeña esposa. ¿Cómo podía ser tan terca como para no cuidar su salud? Tendría que tomar toda la paciencia que tenía y guardarla para ella.
Se recordó eso un minuto antes de entrar a su casa. Paciencia. Así que sin poner mucha atención a su alrededor se fue directamente hacía la cocina donde estaba el ama de llaves preparando una bandeja de comida.
no ha comido – dijo. Era una afirmación no una pregunta
no señor, pero esta algo nerviosa…
yo se la llevaré – le dijo al tomar la bandeja.
Al abrir la puerta la vio recostada con un brazo como almohada y otra mano en el vientre. Se le veía cansada y algo agotada, así que dejo la bandeja en la mesita de a lado y espero a que ella despertara sola. Cuando lo hizo le vio algo extrañada de que estuviera ahí y después de unos instantes se sentó y se recargo en la pared.
¿Qué haces aquí? – le preguntó curiosa y después cambio a enfado. – pensé que…
¿Por qué no has comido?
No tenía hambre y…
Te traje de comer – dijo señalando la bandeja
¿para eso viniste? – preguntó riendo
No, vine por que me dijeron que no habías desayunado y que estabas extraña, si es por la pelea de esta mañana es ridículo, fue un arrebato de mi parte, eres mi esposa, por supuesto que voy a cuidarte.
Bueno…- comenzó avergonzada. – al principio era eso, pero después… bueno..después…
Continua – le animo el mientras le servía agua.
Llegaron unas flores, ya sabes de quien, con esta tarjeta – dijo al entregarle la tarjeta. Sesshomaru la leyó y después de unos minutos la hizo bola y la tiro al suelo.
No es nada – dijo calmado. – no dejes que algo así te preocupe.
Pero… sus palabras… son tan…
No se acercara a ti – dijo Sesshomaru enfadado. Podía ver como su esposa temblaba, tenía miedo y todo por las tonterías de Naraku.
Pero no fue necesario que se acercara, todos los días hacía que su presencia fuera notada, enviaba flores a partir de ese día, regalos como ropa y todos acompañados de notas amenazantes, anhelantes de un amor inexistente, algunos eran bastante atemorizantes, los sirvientes tenían ordenes de no mostrar los mensajes a Aome pero de todos modos el miedo estaba ahí, la duda del por que ahora que estaba embarazada.
Mientras tanto Sesshomaru guardaba las notas, las mas atemorizantes, las mas incriminatorias, todas una por una para poder empezar una acción legal. No debía hacer nada más de lo contrario todo se complicaría.
Esa tarde llegó a casa después de estar con su abogado, las cosas empezarían a cambiar y tendría que ir a ver a Naraku tarde o temprano. Suspiro y pidió ver las notas que habían llegado en el día, dos, de igual estilo, con rasgos finos y papel caro. Las guardo en su abrigo y después vio el regalo del día, un ramo de flores secas, marchitas, con una foto de su esposa en una de las ramas. Era demasiado.
Subió inmediatamente a ver a su esposa, estaba en la terraza según le habían dicho, así que cuando abrió la terraza esperaba verla dando vueltas o pensando en algo pero lo único que vio fue a una mujer sentada con una taza en las manos y la mirada pérdida en la nada. La palabra que le recordaba al verla era desesperanza. No podía soportar verla así, algo en su interior le reclamaba a gritos que acabara con el imbécil de Naraku, fuera como fuera.
La abrazo por detrás y le dio un beso en la mejilla, raro en el. Ella solo dio un pequeño respingo y después sonrió como si estuviera saliendo de un trance.
debes estar muy preocupado por mi para comportarte así – dijo con un tono de tristeza. – es que no entiendo por que ahora y por que yo es decir…
no es tu culpa – dijo Sesshomaru aclarando su garganta -. Es mía
¿de que hablas?
Naraku era esposo de Kagura – confesó Sesshomaru – cuando yo tenía el romance con ella el era su esposo.
Aome volteo a ver a su esposo incrédula, Sesshomaru había estado de amante de una mujer, su romance con Kagura ya lo sabía pero ignoraba que fuera casada, de pronto lo vio con otros ojos, ¿era capaz de eso? ¿no le importo el matrimonio de ella?
no lo sabía – dijo el serio como si leyera sus pensamientos – ella me lo confesó después, pero para entonces ya era tarde, Naraku ya lo sabía y me culpo a mi por su fracaso y por lo que su querida esposa hizo después ante los medios.
Pero… entonces ¿es una clase de venganza? – preguntó pensando bien las cosas. Si era venganza ella era el blanco perfecto lo que le daba mas miedo aún.
Ya emprendí una orden de restricción – le dijo al mostrarle un sobre – no puede acercarse a ti por mas de 100 metros.
Pero…
Y eso no es todo… haré todo lo posible por que no te haga daño – le dijo con una decisión que nunca le había visto. – todo lo humanamente posible.
¿todo? – preguntó levantando una ceja en señal de incredulidad. Sesshomaru la tomo de la barbilla obligándola a verle a los ojos muy de cerca.
Cree en mi – le dijo serio – todo.
Después la beso con desesperación, una nueva forma de besar que ninguno había probado, llena de emociones tan fuertes que apenas pudieron entenderlo.
¿hasta donde llegaría por protegerla?
