NÚMERO ONCE! :( Espero no extenderme mucho! ya quiero mostrarles el final!

Disclaimer: Hey Arnold! no es mío. Le pertenece a Craig Bartlett.

Antecedente: Historia situada cuando los personajes tienen más de 24.

:) Si tienen dudas o comentarios, sugerencias o jitomatazos! Se aceptan!

Muchas gracias por sus reviews. Los leo todos aunque no me crean, realmente me animan y me sacan una buena sonrisa!

Disfruten! Esto lo escribo para ustedes.


NOTA IMPORTANTE

Pensamientos, - Diálogos-, Llamadas.


La mañana llego más pronto de lo que ambos hubieran querido. Cuando los primeros rayos del sol entraron por el cristal que cubría el techo se comenzaron a escuchar los quejidos de Helga. Estos quejidos sacaron a Arnold de su sueño y observo como Helga se ponía la cobija encima y se volteaba ocultándose del sol. Sonrió para sí mismo al ver la escena. Ella le parecía tierna, muy adorable en su faceta relajada, sin ser la catedrática seria que venía a un congreso. Esa era la Helga que el solía recordar, la que por algunos meses cuando tenían 17 le robo suspiros varias veces al día.

Miro por encima de la cobija la figura de Helga, parecía una silueta menuda y torneada. Muy bella. Su cabello lucia enmarañado. Se sintió terriblemente atraído por ella y tuvo que buscar concentrarse en un pensamiento diferente, porque si Helga despertaba en ese instante pensaría que es un pervertido que se excitaba con la idea de verla dormir. Lo cual quizá si era verdad.

Recordó que estaban en la casa de huéspedes. Jamás había hecho esta clase de locura, normalmente solo venia yo solo cuando la situación lo requería… ¿Cómo sacare a Helga de aquí sin que lo noten? Volteo a ver a la rubia que parecía dormir plácidamente. Intento recordar que día era… Incluso había perdido la noción de los días por el perfume de frutas que venía desde el cabello de Helga. Después de algunos instantes recordó que era sábado. Con algo de suerte los huéspedes siguen durmiendo, deberíamos de salir de aquí ahora mismo.

-Helga… psss Helga – Dudo unos segundos sobre si debía agitar su hombro para despertarla, pues según recordaba ella tenía mal genio al despertar- Helga, debemos irnos- dijo finalmente tocando el hombro de la rubia y moviéndola lentamente.

-¿Qué? ¿Dónde estoy?- dijo mientras se tocaba la cabeza y volteaba hacia los lados, una vez que se ubicó y recordó lo que había sucedido la noche anterior, ella entro en algo parecido a pánico – Oh por dios Arnold, que pena… yo… - se sobo la sien de la cabeza – Oh dios, que resaca… - volteo a ver a Arnold, el cual aparentemente no tenía ningún síntoma. – Arnold… yo… - se agacho mientras no encontraba que decir exactamente.

-No pasa nada Helga, aparte de esta terrible resaca – dijo mientras él también se sobaba la sien, aparentemente mientras intentaba despertar no se había dado cuenta – Te invito a desayunar, quieres?- dijo mientras le sonreía.

Helga observo la habitación, se miraba mucho mejor iluminada con luz natural. Después miro que estaban los dos sentados en la cama, tapados con la misma cobija y sintió arder sus mejillas.

-¿Aquí?- pregunto con cautela y un poco de miedo

-No, a menos que quieras que todos sepan que dormimos aquí. Por eso te desperté, tenemos que irnos antes de que se den cuenta de nuestra presencia.- dijo mientras se salía de la cama.

Helga volteo hacia él y vio su espalda, sus hombros anchos y sus piernas ejercitadas. No lucia con músculos marcados, pero se miraba en buena forma y eso le parecía atractivo a ella. Miro como él se pasaba los dedos para intentar peinarse el cabello y volteo de nuevo a verla

-Debemos irnos, vístete, no espiare- dijo mientras le sonreía y se volteaba de nuevo.

Helga se salió de la cama y busco su ropa, se la puso torpemente, pues aún estaba dormida. Intento alisar su pelo con las manos y lo recogió en un moño alto para que no causara más problemas.

-Oye cabeza de.. Arnold, llévame a mi casa, luzco fatal- dijo mientras se ponía uno de los botines sentada en la cama.

Entonces Arnold supuso que ya estaba vestida y volteo hacia ella.

-Pensé que querías ir a desayunar-

-Nunca dije que sí, genio reprimido- dijo ella con sarcasmo y molestia

-como digas Helga – dijo el rodando los ojos y buscando sus llaves –bajaremos sin hacer ruido y si nos descubren, no digas nada… yo me are cargo.-

-si como sea- dijo ella. Para Arnold la chica asustada de ayer al parecer había desaparecido, no solo miraba a la Helga que recordaba de toda la vida, le gustaba verla así.

Abrieron la puerta con cuidado y bajaron en silencio casi sepulcral. Cuando llegaron a la puerta de la entrada y salieron de la casa suspiraron con alivio los dos y se voltearon a ver con complicidad. Helga juraría que vio una mueca picara en Arnold, pero no quiso indagar más en el asunto. Él le abrió la puerta y ella se subió. Después de algunos minutos viajando en silencio, miraron el reloj.

-5:56… ¿Es en serio zopenco? ¿Me levantaste a esta hora en sábado cuando tengo resaca?-

-No me lo tienes que agradecer- añadió Arnold con sarcasmo – Si querías que todos supieran que estábamos ahí pudiste haber dormido hasta medio día…-

-No fue mi idea quedarme, tú me lo pediste!-

-y tu accediste… - dijo sonriendo

Helga hizo un sonido de queja, más similar a una rabieta.

-Helga..- la llamo Arnold y cuando ella volteo a verlo él la beso, tan rápido que ella ni siquiera lo vio venir. Cuando termino de besarla Helga había olvidado su molestia – Listo, estás en tu casa-

Ella ni siquiera había notado que estaban frente a su casa. Arnold continúo hablando.

-Pasare por ti en una hora… Aun quiero desayunar y conozco un lugar que te gustara-

-Eso suena más como una orden que como una invitación- dijo ella arqueando una ceja

-¿No quieres venir?- dijo el sonriendo de lado, esperando que Helga bajara la defensiva

-De acuerdo, en una hora- dijo mientras se bajaba.

Helga entro a la casa y evidentemente nadie la esperaba y mucho menos a esa hora. Suponían que estaba con Phoebe y que volvería por la tarde. Subió las escaleras, entro a su habitación y busco ropa. Eligio finalmente un vestido rosa pastel con vuelos y tela ligera. Aparentemente sencillo y fresco, con delgados tirantes y un largo cómodo, bajo la rodilla. Se metió a dar un baño rápido y decidió no peinarse. Se pintó las pestañas y se puso brillo labial. Se colocó unas sandalias blancas con una flor de tela enorme y cintas que subían hasta sus tobillos. Cuando bajo encontró a Arnold a punto a tocar la puerta. Miro que el traía el pelo aun mojado y llevaba una camisa de color negro, jeans y tenis. Abrió rápidamente la puerta, esperando que no tocara, pues despertaría a Bob y Miriam.

-Oh!, ya estas lista- expreso Arnold al mirarla abrir la puerta – Que hermosa te miras…- soltó con naturalidad. Helga se sonrojo ligeramente y cerró la puerta detrás de sí.

-Que rápido fuiste Arnoldo, en menos de una hora estuviste de vuelta-

-Te extrañaba demasiado- dijo el con una naturalidad que a Helga le hizo flaquear las piernas

-No comiences con tus cursilerías, andando! Muero de hambre!- expreso mientras se subía al auto

-Como tú digas Helga-

El desayuno paso sin contratiempos, ambos conversaron como viejos amigos antiguas anécdotas del barrio y comieron. Arnold estaba seguro que nunca había compartido un desayuno tan perfecto con nadie más. Ella bromeaba y jugaba con su cabello. No temía decir lo que pensaba y sus respuestas eran siempre acertadas e inteligentes. Llenas de gracia y sofisticación. Lo tenía completamente embelesado. A su merced. Y de alguna manera extraña sabía que Helga jamás se aprovecharía de eso. Ella no.

-Tenías razón Shortman, la comida aquí es deliciosa- dijo ella mientras bebía un sorbo de café

-Me alegra que te gustara Helga- sonrió para ella y bebió de su taza - ¿Qué te gustaría hacer el día de hoy? – dijo viéndola fijamente

-¿A mí? Mmm veamos…- se puso el dedo índice en la barbilla en gesto de meditación actuada – es sábado… ohh cierto… Le prometí a Phoebe que iríamos a la playa…- hizo un puchero inconscientemente, pues aunque no lo aceptara, no quería pensar en la idea de separarse de Arnold.

-Excelente, Gerald y yo pensábamos ir mañana, pero podríamos ir con ustedes hoy-

-Genial!, deja llamo a Phoebe- saco su celular y marco el numero

-Hola Phoebe-

-Buenos días Helga, Son las 8 ¿Dónde estás?-

-Desayunando con… Arnold-

Se escuchó un ensordecedor grito por parte de phoebe que hasta Arnold escucho

-¿Qué paso Helga? ¿Acaso tú y el…?-

-no Phebs, nada de eso. Despues te digo. Te llamaba porque quedamos de ir a la playa. –

-Cierto, y aún sigo en la cama… ¿Paso por ti en una hora?-

-Arnold dice que lo invite y que tú invites al cabeza de cepillo-

-De acuerdo, entonces… ¿Nos vemos en la playa?-

-Me parece bien, lleva lo que te tocaba y nos vemos en un par de horas-

-de acuerdo Helga, Adios-

-Todo listo, vámonos! Tenemos que empacar para ir a la playa Arnoldo!-

-¿Empacar? Pensé que solo iríamos el día de hoy- dijo mientras pagaba la cuenta a la camarera

-Phoebe y yo pensábamos volver mañana por la mañana… Pero si quieres podemos volver hoy- dijo mientras se ponía de pie.

-No… Solo tendríamos que pasar por unas cosas a mí casa y le llamara a mi madre para que no se preocupe-

Salieron de la cafetería y así un par de horas más tarde estaban llegando a la playa, Arnold se sorprendió al ver salir a Helga del vestidor que había en la playa usando un bikini de dos piezas en color rojo, un pareo cubriendo la parte inferior de su cuerpo, un sombrero de playa y lentes oscuros. Pudo observar el cuerpo perfecto de la rubia, a pesar de que el pareo cubría desde su cadera, aprecio perfectamente la figura de Helga.

La miro de la cabeza a los pies, observo como recogió su cabello en un moño alto. Podría asegurar que ella era copa C por el volumen que tenían sus pechos y la angosta cintura dejaba ver que tenía una perforación en el ombligo y usaba un arete. Jamás habría imaginado eso cuando vio a Helga en el congreso. Y finalmente vio la peligrosa curva que se formaba entre su busto y la cadera. Parecía un monumento a lo que Arnold creía perfecto. Le pareció un cambio radical, pues recordaba que la última vez que ambos habían coincidido en la playa ella usaba una camiseta y un short. Pero en ese entonces solo tenían 9 años. La Helga de ahora no era ni la sombra de aquella malcriada niña.

Por su parte, Phoebe solía ser más recatada al vestir. Pues llevaba un traje de una sola pieza, clásico en color azul. Phoebe no tenía sus curvas pronunciadas, pero las que tenía la hacían lucir femenina. Ella se puso un pareo de color negro con algunas flores blancas y llevaba el cabello suelto. Para Gerald, Phoebe era la chica más linda de toda la playa.

Helga se acercó a Arnold y comenzó a sobar su brazo nerviosamente, justo como cuando era niña. Arnold sonrió al pensar que quizá la niña que solía ser Helga aún estaba ahí, solo que ahora era mayor.

-No me mires como un pedazo de carne Cabeza de balón… Me pones nerviosa-

-Lo siento Helga, no era mi intención-

-Oigan tortolos, no piensan disfrutar la playa?- pregunto Gerald mientras alzaba una ceja pícaramente

-Deja tus comentarios de secundaria cabeza de cepillo- dijo Helga sonando molesta

-Vaya pataki, aun no pierdes tu dulce temperamento… Esa del congreso no eras tú-

-Claro que era yo, pero ahí no estaban diciéndome las cosas que dices tú-

-chicos, chicos, calmémonos.. ¿Qué tal si vamos y disfrutamos de la playa?- dijo Phoebe para calmar la situación

-Sí, la playa se mira estupenda-dijo Arnold, tomando de la mano a Helga.

Helga se sonrojo y Gerald estaba a punto de decir algo sobre el sonrojo, pero Phoebe le dio un codazo y evito que dijera algo.

Pasaron el resto del día jugando con las olas y comiendo bocadillos a la orilla de la playa. Phoebe y Helga dijeron que tenían un bronceado soberbio. Pero los chicos las miraban del mismo color. Cuando la noche llego Arnold pensó que simplemente se irían a dormir todos. La sorpresa que se llevo fue enorme, al ver que las chicas e incluso Gerald comenzaron a arreglarse para ir a un sitio de baile que estaba cerca de la playa. Arnold no tuvo otro remedio más que acceder a lo que la mayoría pedía.

Helga se puso un vestido straple negro y corto con lentejuelas bordadas, tacones y accesorios. Dejo su mismo moño alto y se puso un labial rojo. Phoebe por su parte se puso un vestido tipo mono de color gris plata straple, con llamativos zapatos color azul rey. Gerald opto por una camisa de vestir en color guinda y pantalón. Arnold simplemente se puso una camisa de color gris y un pantalón con zapatos.

Se dirigieron al lugar en cuestión y al entrar las luces de color neon casi los dejaban ciegos. Se dirigieron a una de las mesas y pidieron una ronda. Pese a que Phoebe no quería más que una limonada.

La música electro sonaba y miraban como una gran cantidad de jóvenes bailaban en la pista. Gerald no tardó mucho en convencer a Phoebe de ir a bailar y de un momento a otro desaparecieron, dejando a Helga y Arnold solos en la mesa.

-oye shortman, ¿listo para beber algo decente?- dijo casi gritando en su oído

-¿A qué te refieres?-

-Pediré una bebida de verdad, ¿quieres?- dijo ella en un tono que más que un ofrecimiento, sonaba como un reto

Llamo al camarero, le susurro algo al oído y este volvió con un par de bebidas de colores extravagantes, sombrillas y popotes. Aparentemente inofensivas. Helga las pago y volteo sonriendo maliciosamente hacia Arnold.

-Listo shortman, hasta el fondo- dijo sonriéndole

-¿Estás loca?- dijo alzando una ceja

-Vamos, no te comportes como si nunca hubieras estado en un spring break…-

Fue solo cuestión de que terminaran de beber ese trago con popote para que Arnold recuperara el valor y Helga se dejara querer por él.
-¿Quieres bailar?- pregunto Arnold arrastrando sus palabras

-Pensé que nunca me lo pedirías- dijo Helga caminando hacia la pista

Nunca habían bailado juntos, se sorprendieron ambos al ver lo rápido que se acoplaron y mientras bailaban la cercanía de sus cuerpos hacia que el tono de las caricias al bailar fuera aumentando.

Helga sujetaba a Arnold por el cuello y él la sostenía por la cintura, mientras se movían al ritmo de la música. Helga se acercó al oído de Arnold y en un tono que él jamás había escuchado ella comenzó a hablar.

-Me encanta bailar, aunque no lo hago muy seguido… -

La respiración agitada de ella por estar bailando y la cercanía de los cuerpos ocasiono que Arnold sintiera como la piel de su espalda de erizaba.

Le respondió a Helga con una voz ronca que ella nunca había escuchado por parte de él.

-Me alegra ser la pareja de baile que elegiste para esta ocasión.- bajo la mano hacia la cadera de ella y no vio oposición alguna. Ella siguió moviéndose al ritmo de la música. Entre los destellos de luces logro guiarse hasta encontrar los labios de ella y comenzó a besarla. Después de un rato que parecieron segundos él la miro a los ojos – Helga… vámonos de aquí…-

-como tú quieras shortman- dijo besando la comisura de sus labios

Ambos estaban demasiado alcoholizados, salieron torpemente del lugar sin si quiera decirle a Phoebe o a Gerald a donde se dirigían.

-Helga… - él comenzó a besarla cerca del auto y se detuvo para verla – me encantas… desde hace tanto tiempo. Todo parece un sueño.-

Helga estaba tan alcolizada que todo le parecía sencillo, sin tapujos simplemente comenzó a hablar entre besos – Arnold, te amo tanto… te he amado desde que era una niña… Pensé que lejos de Hillwood podría olvidarte y cuando creí que te casarías… - estaba por comenzar a llorar

-No menciones eso, eso no me interesa… Me interesa este instante en el que estamos juntos… Quiero quedarme contigo así para siempre… -

-Arnold… - Lo beso por algunos segundos – Vamos a mi habitación- dijo ella

-¿Estas segura?- dijo el meditando la situación

-si…-

CONTINUARA!


Hasta aqui el cap! :3 Me gusta mucho dejarlos con la incertidumbre.

Diganme que les parecio... ¿Esta bien si sigo la historia con categoria T? ¿Esperan que termine pronto? ¿Le esta gustando el rumbo que tiene?

Cuentenme sus inquietudes y sus deseos. Creanme que leo cada review con calma.

Gracias por continuar leyendo esta falacia literaria.

Los amo :)