DaniVal, ellos no podian faltar, sobre todo Nono XD Y no, no podia dejar pasar lo de las vacaciones XD Pobre Nono XD No, la verdad solo tengo planificdo a la familia mas cercana (los guardianes y a los amigos mas cercanos). Aunque, si quieres, puedo agregar un capitulo extra al final sobre Emma y tal vez algun otro personaje, serian algo cortos pero estarian alli. Uh, okay, si dices que no hay dolor... la verdad, aun me preocupo porque llores lagos .
Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
An Unwanted Wish
Capítulo 11: Reborn
-... si, si, ya está hecho. - Señor, si tenía que repetir lo mismo una vez más iba a correr sangre. - Espero mi paga en la forma usual. - Dicho esto, corto sin importarle cualquier cosa que pudiera decir su cliente.
Con un suspiro, se acomodó en su silla y tomo su preciado café, mirando de reojo como León seguía comiendo un trozo de torta de chocolate el solo. No iba a ponerse a rendir cuentas, mucho menos ante un cliente como aquel. Era el mejor asesino a sueldo del mundo, ¿por qué tenía que dar explicaciones, pruebas e incluso evidencia para probar que asesino satisfactoriamente a un civil común y corriente?, a veces se preguntaba para que se molestaba en tomar esa clase de pedidos, ya que obviamente dudaban de que en verdad fuera el mejor asesino a sueldo del mundo... tendría que recordárselo más tarde, al igual que el resto de esos infelices.
-… ¿Cuál hacemos ahora León? – Pregunto Reborn, tomando un sorbo de su preciado café mientras le enseñaba a su fiel compañero una lista de trabajos, una larga lista de trabajo…
Ser el mejor asesino a sueldo del mundo tenía sus ventajas, como una larga lista de solicitudes con grandes recompensas. Era algo que hacer cuando estuviera aburrido o quisiera desquitarse con alguien, aunque en la mayor parte del tiempo era una terrible molestia, en especial de limpiar.
- Ninguna, ¿huh? – Reborn sonrió un tanto divertido, sin recoger la hoja que León había bateado al suelo, mientras que su compañero regreso a su comida como si nada hubiera pasado.
Debía de habérselo esperado, él era igual con el café después de todo. Sin pensarlo mucho, tomo el periódico, luego de leerlo pasaría a-¡Smash!
- Reborn-san, disculpe la intromisión… - La chica temblaba de arriba abajo, maldiciendo su suerte. ¿Por una vez en su vida no podría haberle ido mejor en papel, piedra y tijeras? – Tiene una llamada urgente de Timoteo Von-
- Voy para allá.
- go-¡sí! – Salió corriendo como alma que lleva el diablo. ¡No quería morir!, tenía familia, ¡y era demasiado joven aun!
Sin la más mínima preocupación u interés en la empleada que acababa de cometer la fatalidad de entrar en su habitación sin permiso algo, Reborn salió de la habitación, directo a la zona de llamadas privadas del hotel con solo dos cosas en mente. La primera de estas siendo porque Nono quería hablar con él y pudiera ser tan urgente. La segunda era que había poseído a Nono para mandar a ubicarlo y a llamarlo al hotel y no a su teléfono celular, le irritaba y le molestaba también, pero eso podría desquitárselo con el culpable más tarde.
- Reborn-san. – Saludo uno de los gerentes, mostrándose lo más formal posible e ignorando olímpicamente al resto de los empleados que escapaban del sitio. – Por aquí por favor, Timoteo-san lo está esperando.
Reborn asintió leventemente, por mayormente educación, y siguió al gerente.
- Buenas tardes Reborn, ¿cómo te ha tratado la vida viejo amigo? – A pesar de que Nono sonreía amble y felizmente y su tono de voz era muy amistoso, por dentro el anciano estaba aterrado de lo que posiblemente pasaría una vez que terminara la conversación…
Unos días más tarde, Reborn bajo de un jet a un lugar que no pensaba visitar hasta fin de año. No había ninguna sonrisa en su rostro, y la gran mayoría de las personas se alejaban de él temiendo por sus vidas más de lo usual. León solo estaba felizmente sonriendo en el sombrero de su amo, disfrutando del paseo. Todo estaría mejor y quizás hasta incluso más pacífico si cierta persona-
- ¡Mira amor!, es un perfecto lugar para nuestra cita, ¿no lo crees? – Bianchi no parecía sentir en lo absoluto ninguna de las malas vibras que desprendía el Arcobaleno del Sol. Eso, o su amor hacia dicho asesino a sueldo era quizás un poco demasiado grande.
-… Ma Ma, cálmense un poco-
- VOOOOOIIIIIIIIIII. – Listo, aunque solo funcionaria por mucho por un minuto.
Reborn, desde su puesto en los brazos de Bianchi, solo arqueo una ceja. ¿Qué hacia Squalo aquí?, y seguramente toda la banda de psicópatas que ahora era Vongola… Jamás entendería que había poseído a Nono y al resto de Vongola para-
- ¡Cállate idiota!, ¡molestan! – Se oyó algo sospechoso a una mecha ser encendida. - ¡Double Bom-
- ¡Hayato! – Por supuesto, pensó Reborn aún más malhumorado, tenía que estar el hermanito querido de-
- A-Aneki… gahh…
Y así, el bombardero termino en el suelo con un sonoro golpe y botando espuma por la boca, alertando al resto del grupito de gente que no sabía quiénes demonios eran. Eso había que solucionarlo, ya, tenía que saber quiénes eran y que demonios-Espera, ¿qué demonios?, eso no era… Reborn entre cerro los ojos, mirando como las mechas de las bombas eran apagadas "mágicamente". Nadie más pareció darse cuenta de ello, pero Reborn sí que lo había hecho…
- Estará bien, fue la emoción de verla, seño-
- Romeo…
En este punto, Lambo recordó con horror que debía de empezar a correr si no quería que Bianchi lo ahorcara y lo castrara. ¡Magnifico momento había escogido su yo del pasado para usar la bazuca!
-… ¿Qué hace un conocido buscado en la lista negra…? – Pregunto Reborn cuando se pudo acercar a Nono, quien de inmediato le tendió un vaso de Ron.
- Ya no está en la lista negra. – Nono pidió silencio. – Déjame presentarte a todos, y luego procederemos a explicarte lo que sucede…
Con temor a que Reborn los terminara matando a todos, pero sin demostrarlo, el anciano se levantó a detener la quinta guerra mundial. Si, ya habían ocurrido la tercera y la cuarta… ya había tenido que mandar a reparar la isla dos veces y no quería hacerlo una tercera vez… ¡Quería sus vacaciones en paz por el amor de Dios!
- Kufufufu, Mukuro Rodoku, a su servicio… - Sonriendo de una forma muy espeluznante, continuo: - Chrome Dokuro.
- ¡Hola! – Nono suspiro derrotado, ese chico tomaba todo como si fuera un juego… No se daba cuenta del peligro de tratar al mejor asesino a sueldo del mundo de esa manera ni aunque lo tuviera escrito en su mano. – Soy Takeshi Yamamoto, un placer niño. – Termino con una gran sonrisa sincera.
Muchos, menos el grupito nuevo, se congelaron y temieron por la muerte del chico, debido a su gran falta de respeto. Reborn sonrió divertido, su mal animo esfumándose un poco. No obstante, a pesar de que su intención no era lastimar al otro chico, Reborn sintió una intensión asesina leve cerca, y Reborn entendió inmediatamente que eso era solo una advertencia.
- Ya conoces a Hayato, el chico siendo perseguido es Lambo… - Yamamoto señalo a una pareja nadando felizmente alejados de todos y uno de ellos gritando extremo a todo pulmón. – Ellos son los hermanos Sasagawa, Kyoko y Ryohei. – Señalo ahora a un chico que estaba peleando con unas tonfas y llevaba una increíble cantidad de gente inconsciente a su paso. – Él es Hibari Kyouka, el prefecto de nuestra escuela, odia las multitudes. – Dijo lo último como si eso explicara todo.
Reborn tardo unos segundos en entender, y luego miro a Nono:
- ¿Has reunido a otra serie de Guardianes? – Eso era lo único-
- No. – Nono respondió tomándose un trago de ron. – Ellos fueron reunidos lejos del conocimiento de Vongola y posiblemente toda la mafia… - Un suspiro. - ¿Acaso Dino-san no te lo menciono?, él fue quien encontró a este grupo y-
- Oh, seguramente eso era lo que estaba tratando de decirme cuando me canse de sus-espera, ¿quieres decirme que en serio hay un chico invisible? – Pregunto casi escéptico, pensando en que quizás Dino no se merecía la tortu-digo entrenamiento al que había sido sometido para no inventar estupideces como esa.
- Pues… sí. – Era incomodo hasta de decir.
- Estas de broma, ¿cier-
- Tsuna se molestará si se siguen refiriendo a él como el chico invisible, ¿saben? – Yamamoto comento como si nada, sonriendo un poco apenado.
-… ¿Has dicho Tsuna? – Pregunto Reborn lentamente, no queriendo pensar en-
- Reborn, amigo mío… - Nono le señalo a una mesa, allí se encontraban Iemitsu y su esposa, hablando…
Reborn no entendió a la primera, pero luego se dio cuenta que los dos estaban hablando con un tercero, y este "tercero" estaba devorando chocolates. Era raro ver chocolate flotar y desaparecer en el aire sin explicación alguna…
-… Esto tiene que ser broma. – Fue lo único que podía decir Reborn.
Él había visto el cuerpo, él había estado allí, había tratado de ayudar y todo, pero a la final… Los años habían pasado, y bueno, realmente esos dos no tuvieron o no pudieron tener más niños, por no hablar de que…
- ¿Por qué no vas a saludarlo Reborn? – Pregunto Yamamoto, ignorando como ambas personas se paralizaron. Reborn no le había dicho su nombre… ¿cierto? – Tsuna a veces comenta sobre usted, ¿sabe?, algo acerca de que para ser el mejor asesino a sueldo del mundo eres un idiota, se queja de que no eres feliz, no eres tan feliz como podrías ser, algo acerca de que no estás haciendo lo que en verdad quieres hacer… - Termino un poco incómodo, rascándose detrás de la nuca. – Y así también lo salvas de esa gente, siento que cuando se acabe el chocolate no tendrá la suficiente paciencia para ser civil al menos… - No sabía porque, pero ese rubio hacia que su amigo se volviera muy irritable…
-… Huh. – Reborn sonrió un tanto divertido, para sorpresa de Nono. – No me extrañaría si le guarda algún tipo de rencor a ese tarado, por mentirle a su madre y viajar tanto… - Y por lo que seguramente hubiera hecho si el chico hubiera vivido. – Veré que puedo hacer, con permiso.
Quería averiguar cómo es que ese… "chico invisible" sabía todo eso. ¿No era verdaderamente feliz?, ni que lo hubiera conocido o algo, y lo peor era que tenía razón. El disfrutaba más enseñar y tortu-entrenar a sus alumnos que ir de trabajo en trabajo haciendo lo mismo una y otra vez. Tener un aprendiz era increíblemente divertido y poco aburrido, por no hablar de que siempre podía hacerle maldades y más tarde podría verlo y sentirse orgullo de lo que se habían convertido. Tristemente, su ultimo alumno, o debería decir Dame-alumno, era Dino y eso fue ya hace un buen tiempo atrás. Aun así, era ridículo que un fantasma que nunca tuvo contacto con el supiera algo como eso cuando nadie más lo hacía.
-… no, y más no. – Escucho una voz baja, algo tímida, perteneciente a un adolescente. Tendría alrededor de los 12 por el tono de voz. Está bien, porque si en verdad era Tsunayoshi, este tendría 13 años ahora si estuviera vivo. – No es necesario, estoy bien como estoy. Además, es más divertido estar con ellos, sin ofender.
- Pero-
- Saben tan bien como yo que un cielo no se separara así como así de sus elementos. – Tendrían que secuéstralo, llevar su cadáver, o hacer algo tan horrible como para no querer estar con sus guardianes. – Ciausooo tarado, Nana-san.
- Rebornnnnnn… - Se quejó el rubio. No podía ser, primero Tsuna y ahora Reborn…
- Jeje, hola Reborn-chan, ¿tarta? – Le ofreció la mujer con una sonrisa, tratando de no llorar.
- Gracias, pero no en este momento. ¿Puedo estar a solas con… Tsunayoshi? – Estaba tirando una piedra al aire-
- Solo Tsuna. – Esto fue dicho por la misma voz de antes. – Ciausooo Reborn.
Iemitsu y Nana se miraron por un momento antes de retirarse sin decir palabra. Ese trato fue un tanto… familiar, a falta de una palabra mejor, sonó muy bien como si Tsuna solo hubiera salu-
- Ta-ra-do. – Iban a rodar cabezas, ¡nadie se dirigía de esa forma a Reborn! – Para ser una de las personas más famosas, inteligentes, y populares en el planeta eres un tonto Reborn.
A pesar del insulto, Reborn solo podía pensar que el otro estaba haciendo pucheros. Lo dejaría pasar, solo por un momento, luego le caería a tiros con León.
- Deberías de buscar a otro aprendiz, estar de trabajito en trabajito no te hace tan feliz como es hacerle la vida miserable a alguien y torturarlo con tus métodos espartanos. Aunque no negare su eficacia. – Si, Reborn estaba seguro de que estaba haciendo pucheros a pesar de no poder verlo.
-… ¿Hay algo de lo que me haya perdido aquí, Dame-Tsuna? – Pregunto sentándose y convirtiendo a León en una pistola. – Hablas como si me conocieras, y francamente a penas nos vamos conociendo mocoso.
-… Es porque te conozco. – Esto fue dicho de forma cansada. – Solo digamos que no soy exactamente de esta realidad, por así decirlo… - Reborn enarco una ceja. – Aquí no existo, no realmente, pero para mí fuiste mi tutor, mi amigo y alguien muy cercano. Me hiciste la vida un infierno y un paraíso al mismo tiempo, y por ello realmente te lo agradezco… - Continuo antes de que Reborn pudiera preguntarle a qué demonios se refería con eso. – Por ello me siento impotente a que puedas escucharme ahora y no antes, he tratado de decirte por bastante rato que busques a otro aprendiz y dejes de tratar la vida como una rutina.
Extra
- …
- Aplicar la ley del silencio no impedirá que tengas niñeras las 24/7 Dame-Tsuna. – Le recordó Reborn mientras tomaba un sorbo de su preciado café, leyendo el periódico y relajándose en contra de las esponjosas almohadas del sofá.
- ¿Y qué demonios sugieres que haga para que dejen de poner a Mukuro de niñera cuando me baño? – Se quejó Tsuna y algo sonó a que sospechosamente pateo o le metió un puñetazo a algo. - ¡Él puede verme!, y sé que por eso lo hacen, ¿pero de paso tengo que bañarme sin siquiera las cortinas?, ¡por Dios!
- Tú te lo buscaste, Dame-Tsuna. – Otro sorbo de café.
- ¡Yo no me busque nada!, ¡esto ha sido tu culpa!, ¡sé que fuiste tú Reborn!
- No sé qué te hace pensar eso, ni siquiera estaba aquí ese día. Deja de echarle la culpa a otros, fue tu propio descuido. – Ni siquiera levanto la vista de su periódico.
- ¡Reborn!
León solo reía desde donde está, sin disimular nada, rebotando en los cojines al lado de su amo. A diferencia de él, Yamamoto trataba de contener la risa, era su turno de ser la niñera de Tsuna, y sin importar cuan irritante podía ser estar con Tsuna mientras este estaba de mal humor y quejándose, igual siempre era divertido y finalmente las cosas se sentían como antes solían serlo…
