Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Esta historia está inspirada en el segundo OVA de la serie y en algunas imágenes que circulan por la Red, sobre todo, en las pequeñas obras de arte que nos deja la gran artista Rusky Boz.

Instituto Fairy Tail: un nuevo comienzo

Capítulo 11

Gajeel se pasó días pensando en Levy y en lo sucedido durante los grandes fuegos. Cuando detuvo aquel beso y alegó que era mejor si simplemente eran amigos, no pudo llegar a imaginar el dolor tan grande que sentiría después. La vio marcharse, huir de él y se sintió terriblemente apenado y algo mezquino por tratarla así. Pero era mejor de esta manera, era mejor cortar de raíz que dejarse llevar y romperle el corazón. Sí, Gajeel lo tenía claro, después, el golpe, el dolor, sería mucho peor para ella. Mejor pasarlo un poco mal ahora, que no después, cuando el daño fuera irreparable.

El joven sabía que ella estaría afectada (lo que era normal en estos casos, de hecho, él también lo estaba), por lo que pensó que sería bueno dejar pasar unos cuantos días antes de volver a verla para que se enfriaran algo las cosas. Quería que se mitigara el dolor (por parte de los dos), antes de volver a hablar. No fue hasta que Grandeeney le preguntó si había ido a despedirse de Levy a la estación, cuando recordó algo: ella se iría durante todo un mes a casa de unos familiares. Gajeel se sintió estúpido, muy estúpido. No se acordaba de que ella se iba ese lunes al pueblo de sus abuelos. ¿Cómo podría haberse olvidado? Se le pasó completamente. Estuvo pensando tanto en lo que sucedería cuando volvieran a verse que no recordó que ella se marchaba. Se sintió fatal cuando pensó que la había ignorado estos días y que ahora ya no podría verla hasta septiembre. ¿Qué pensaría ella de él en estos momentos? Desde luego, estaba seguro de que él no sería su persona favorita.

El mes de agosto eran vacaciones, por lo que no tenía nada que hacer salvo dedicarse a sus hobbies y a salir con sus amigos. De vez en cuando, echaba una mano en el taller de padre, pero tenía bastante tiempo libre. Cuando quedó con el grupo para tomar algo por ahí, pudo notar que Lucy estaba algo fría con él. La rubia intentaba no juzgarle, al fin y al cabo no había hecho nada malo; como bien dijo su amiga, simplemente no le correspondía. No obstante, le dolió ver a Levy tan mal por él.

Mientras todos estaban en un bar jugando al billar, Gajeel aprovechó para hablar con Lucy:

-Oye, rubia, si tienes algún problema conmigo, deberías soltarlo ya. - le dijo el chico sin que nadie más les escuchara.

-Rechazaste a mi mejor amiga, es normal que esté molesta contigo. – contestó sincera.

-Ya, francamente, me sorprende que Titania no haya intentado arrancarme los ojos. – él respondió con la misma sinceridad.

-Ellas no saben lo que ocurrió en los fuegos.

-¿Ah no?

-Ni Natsu ni los demás. Creo que sólo lo sabemos nosotros tres.

-¿Por qué no se lo has dicho?

-¿Por qué? Por respeto a mi amiga. No es necesario que la gente lo sepa… - él entendió el punto de la chica.- Levy no quería decirte lo que sentía. Yo la obligué pensando que a ti también te gustaba ella. - Gajeel se quedó de piedra ante aquella confesión.- En realidad, no estoy enfadada contigo, sino conmigo misma. Me hubiera hecho tanta ilusión que empezarais a salir…

-¿Por qué te haría ilusión algo así? - no entendía qué tendría de bueno que Levy saliera con un chico como él.

-¿Bromeas? Haríais una pareja genial. Ella se ve tan adorable cuando habla de ti o cuando te mira... - Y tú… parecías tenerle aprecio, la verdad pensó para sus adentros.

-¿De verdad? - Gajeel recordó el momento de la confesión. Nunca la había visto tan bonita como ese día.

-Perdona, no quiero molestarte con esto. No te preocupes, Levy y yo estuvimos hablando sobre el tema y ella se olvidará de ti.

-¿Qué?

-Me refiero a que se olvidara de verte como algo más que a un amigo, así que no te preocupes. – Gajeel sintió un pinchazo en su corazón.- Seguro que en septiembre, cuando regrese y os volváis a ver, ya se habrá olvidado del tema… incluso igual conoce a otro chico – un pinchazo más fuerte le sacudió el pecho.- Y las cosas dejaran de estar raras entre vosotros, ¿verdad? Es lo mejor, ¿no?

-Sí, es lo mejor... – el moreno se quedó en silencio aguantando el dolor.

Maldita sea mi estampa... pensó. Levy planeaba olvidarle, dejar de sentir cosas por él para quedarse sólo como amigos. Estaba cabreado, muy cabreado. Él mismo le propuso eso al rechazarla, pero el hecho de saber que ella no le querría más y que se podría ver con otro chico le partía el corazón. ¿Cómo había podido ser tan idiota?

Cada noche se acostaba en la cama escuchando música. Scorpions, especialmente "Lonely nights" fue la banda sonora de su tortuoso verano. Gajeel, por un lado, se sentía culpable y estúpido por haber perdido la oportunidad de estar con ella, pero, por otro lado, sabía que si estaban juntos, terminaría por hacerle algún daño. Se sintió, una vez más, un maldito egoísta. No podía tenerla, pero tampoco podía dejarla ir. Desde luego, el amor, y especialmente estar enamorado, era un auténtico tormento para él. Nunca en su vida se sintió tan confuso.

Levy sabía que escuchar a Lana del Rey no mejoraría en absoluto su estado anímico, más bien sería al contrario, pero era inevitable querer sumergirse en el dolor en esos momentos. Se sentía como una estúpida polilla que iba directa a la luz del fuego, pero no le importaba. Ese verano escuchó más de 100 veces "Summertime sadness"; se sentía tan identificada con esa canción: "Kiss me hard before you go, summertime sadness, I just wanted you to know that baby you are the best". Sobre todo, se ponía a escuchar música por la noche, cuando estaba sola en la que era su habitación en la casa de sus abuelos.

Levy se pasó el mes entero con su padres y abuelos. Tenía que reconocer que no fue un verano extremadamente divertido, pero estaba bien pasar tiempo con la familia. Al fin y al cabo sólo podía disfrutar de ellos un par de veces al año. Visitó los santuarios del lugar y comió mucho soba, los fideos típicos de la zona. Se hizo muchas fotos y compró muchos recuerdos del lugar para sus amigos. Todos los años les solía llevar algo.

El jueves 1 de septiembre, Levy regresó del pueblo con sus padres. Ése sería el último fin de semana con ellos hasta Navidades por lo, en vez de quedar con sus amigos, siguió pasando el tiempo con sus padres antes de que regresaran a Tanzania. Gajeel quería saber de Levy, quería hablar con ella, ver si estaba bien… Se moría de ganas por saber, pero le sabía mal ponerse en contacto con ella (no sabía cómo reaccionaría) y tampoco quería preguntarle a Lucy (le daba vergüenza hacerlo, aunque nunca lo reconocería). Viendo que Levy seguía sin dar señales de vida y ya era septiembre, al final, decidió enviarle un WhatsApp.

Se pasó más de dos horas pensando en qué podía decirle y cómo podía empezar la conversación. Después de calentarse mucho la cabeza, decidió apostar por una relativa normalidad.

Hey Enana : )

Has vuelto ya del pueblo? Ha sido una mierda o ha estado bien?

El lunes empiezan las clases : (

Voy a recogerte como siempre

Misma hora, mismo lugar

?

Para Gajeel aquel mensaje quedó perfecto. Nada elaborado, sencillo, como si no hubiera pasado nada entre los dos. Normalidad absoluta.

Cuando Levy leyó aquel mensaje no se lo podía creer. Después de un mes de absoluto silencio, ahora él iba y le enviaba un WhatsApp como si nada hubiera pasado. ¿Acaso no se daba cuenta de que le había roto el corazón? ¡Qué insensible por su parte! Podría haberse preocupado por ella, podría haberle preguntado cómo estaba o algo, cualquier cosa hubiera sido mejor que el silencio pero no, se pasó el mes callado y ahora que empezaban las clases se ponía en contacto con ella y, además, fingiendo normalidad… Se comportaba como si nada hubiera pasado entre ellos, como si no le importara... Muy bien, si eso era lo que él quería, olvidarlo, fingir que no había pasado nada, ella lo haría también, pero a su modo.

Hola Gajeel!

El verano ha estado bien. Se me ha pasado muy rápido : )

No te preocupes por venirme a buscarme

He quedado con Lucy y me iré con ella a clase ^^

Ya nos vemos

Gajeel leyó el mensaje y suspiró. Le tocaría esperar para verla hasta que empezaran las clases. Así, al día siguiente, fue el primero en llegar al aula 2-1. Se sentó en su mesa esperando a los demás. El tiempo se le estaba haciendo eterno… Le había sobrado demasiado tiempo para tomarse el café. Le resultaba extraño hacerlo sin la presencia de Levy. Esperaba (y deseaba) encontrarse con Levy en la máquina del café antes de entrar a clase, pero, al venir con Lucy, sabía que podría llegar algo más tarde de lo habitual. El joven estaba nervioso y no era por la bebida con cafeína.

La echaba de menos, realmente se pasó el verano echándola de menos. Estaba acostumbrado a verla casi todos los días, la mayoría del tiempo estaba con ella y, en agosto, de repente, de golpe y porrazo, desapareció de su vida como si la hubieran abducido. Aquello fue un golpe duro para él, pero también le sirvió para reflexionar sobre sus actos y darse cuenta de cuánto la necesitaba en su vida.

Intentó olvidarla con otras mujeres, pero no pudo. Tuvo que visitar el barrio Rojo varias veces antes de comprender que ya no le iban esas historias. Le gustaba ver las strippers desnudarse y bailar pero eso ya no le "motivaba"… Ya no podía simplemente conocer –o pagar- a una chica y acostarse con ella. Al principio, pensó que tenía disfunción eréctil, pero enseguida lo descartó porque algunas veces sí que podía empalmarse. Tardó un poco en darse cuenta y entender, por fin, que sólo podía excitarse con ella, pensando en ella, en su Levy. Para aliviar su pesar, tuvo que recurrir a su imaginación, pero, cuando se quedaba sin ideas, recurría al porno tal y como hacía cuando era más joven. Por supuesto, las protagonistas de las películas que veía debían parecerse a ella, de lo contrario, no surtían ningún efecto en él. Especialmente se aficionó a los films que contenían maids y conejitas Playboy. Imaginar a Levy disfrazada de esta manera tan provocativa le ponía cachondo de inmediato. Estaba loco por ella. Estaba tan loco por ella que no podía desear a ninguna otra. No tener sexo con ninguna mujer por ella significaba, sin lugar a dudas, que la quería, que estaba enamorado de ella.

Todavía podía recordar una noche de verano en la que lo pasó especialmente mal. Se sentía frustrado, tanto emocional como sexualmente, y se emborrachó, se emborrachó como no lo había hecho en mucho tiempo. Su amiga Juvia estaba muy preocupada por él, por lo que se quedó junto a él hablando toda la noche en el local. El resto de amigos ya se habían ido, pero ella, avisando previamente a sus abuelos, permaneció con él.

-Gajeel-kun, Juvia está muy preocupada. Llevas días más callado de lo normal y estás de mal humor. Hoy has bebido mucho, demasiado. ¿Pasa algo malo?

-Es una mierda…- suspiró apoyando su cabeza en la mesa.

-¿El qué es una mierda?

-No puedo hablar sobre eso…

-¿Por qué? ¿Es un secreto?

-Algo así…

-¡Qué interesante! Cuéntaselo a Juvia, igual Juvia te puede ayudar…

-¿Tú? ¡Tú no puedes aconsejarme sobre eso!

-¿Por qué no?

-¡Mira cómo te va con el stripper!

-¿Con Gray-sama? ¿Qué pasa con Gray-sama? Un momento… ¿acaso Gajeel-kun está enamorado?

-Tsk… - emitió un chasquido. Se le había escapado una pista sobre su situación.

-¡Oh Gajeel-kun! ¡Eso es maravilloso!

-¿Maravilloso? Es una puta mierda. Nunca me he sentido peor…

-¿Peor? ¿Acaso es un amor no correspondido?

-No exactamente.

-¿Ella también ama a Gajeel-kun? – él asintió. ¡Total! ¿Qué más le daba contárselo a Juvia? Era su mejor amiga después de todo. - Entonces… Juvia no entiende el problema.

-No quiero joderle la vida.

-¿Por qué Gajeel-kun pensaría algo así?

-Mujer… tú sabes mejor que nadie cómo era. Conoces perfectamente mi pasado.

-Así es. Y Gajeel-kun conoce el de Juvia. ¿Y qué? Juvia no entiende cuál es el problema.

-Mi pasado es más pesado que el tuyo.

-Juvia cree que todo lo pasado no importa. Lo importante es ser feliz en el ahora.

-¿Cuándo te has vuelto tan optimista?

-¡El amor por Gray-sama me hace ser mejor persona!

-Ya veo… - pegó un sorbo de su bebida.- Pero te ha rechazado…- y varias veces... pensó.

-¡Gajeel-kun no seas cruel! ¡Juvia seguirá intentándolo! – él se le quedó mirando intentando averiguar cómo era posible que Juvia sintiera ese amor incondicional y desinteresado sin siquiera preocuparse por nada más. De pronto, le preguntó sin más rodeos:

-¿No te da miedo que se entere de todo lo que hiciste en el pasado y perderle? Como amigo, quiero decir…

-Por ahora…

-Vale, como amigo, por ahora…

-No realmente. Gray-sama ya sabe que Juvia tuvo un novio y que era una delincuente y aun así Gray-sama es amigo de Juvia.

-Un ex y unas cuantas amenazas no es nada. Ahora dime, qué pasaría si fueran muchos tíos y delitos… ¿eh? Eso no es tan fácil de aguantar…

-Juvia cree que eso depende de la persona. ¿De quién está hablando Gajeel-kun? ¿La conozco? – él se sonrojó y Juvia dedujo que eso era una respuesta afirmativa. - ¿Va a nuestra clase? – continuó preguntando.

-¡Cállate! No te lo pienso decir- Juvia se emocionó. Eso en el idioma de Gajeel era otro sí.

-Ojalá fuera Levy-san.

-¿!Qué!? – escupió parte de su copa.- ¿Por qué la mencionas a ella? – al verle tan alterado supo que se trataba de ella.

-¡Oh Gajeel-kun! ¡Eso es genial! A ella también le gustas. Ups, Juvia no debía decírtelo…

-Ya lo sé… Me lo dijo.

-¿Levy-san se confesó? ¿Cuándo? ¡Juvia no sabía nada!

-Eso no importa. El caso es que la rechacé.

-¿Qué? ¿Por qué?

-En cuanto sepa las cosas que hice cambiará de opinión sobre mí… Incluso puede que yo la cague con ella antes de que ella sepa qué mierda de tío soy.

-Juvia no cree eso. Levy-san te ama de verdad. No le importará tu pasado.

-Ya claro. Cuando se entere de que le he jodido la vida a muchas personas, incluyendo a un par de ex, y que solía irme de putas va estar encantada…

-Gajeel-kun… - de pronto, Juvia recordó una cosa.- Bueno… Juvia tiene que confesarte una cosa.

-¿Qué? – al verla tan preocupada, se impacientó.- ¿Qué pasa?

-Un día, Levy-san me preguntó por tu pasado…

-¿Mi pasado?

-Sí, sobre tu pasado romántico, no el delictivo… Y Juvia… Juvia…

-¿Le mentiste?

-No. – miró hacia el suelo por la vergüenza.- Juvia le dijo la verdad, que Gajeel-kun se había acostado con diez mujeres.

-¿Qué?

-¡Juvia lo siente mucho! Juvia no pensaba que eso era algo malo. Juvia simplemente dijo la verdad.

-¿Cuándo? – elevó la voz.- ¿Cuándo se lo dijiste? – aquella verdad podría ser determinante para su relación.

-Juvia no recuerda… ¡Oh Dios mío! ¡Gajeel-kun está enfadado con Juvia! ¡Juvia se siente tan triste! ¡Juvia lo siente mucho! – empezó a llorar.

-¡No estoy enfadado mujer! – gritó expresando precisamente lo contrario. Luego bajó el tono recordando dónde estaban.- No estoy enfadado. Lo hecho, hecho está. Ahora piensa, ¿cuándo se lo dijiste? Es importante Juvia.

-No sé. Juvia no recuerda pero aún estábamos con las clases. Fue durante un descanso. Juvia recuerda que estabais jugando al baloncesto en el patio…

-Fue antes de los fuegos… - no fue una pregunta, pero lo pareció.

-Sí. Antes de los fuegos. ¿Por qué?

-Levy sabía sobre mi vida amorosa antes de los fuegos… - y aun así se me declaró pensó. De pronto, él empezó a reír.

-Gajeel-kun, ¿qué pasa? ¿Te has vuelto loco?

-No, mujer.- siguió riéndose.- Estoy feliz, muy feliz… - en su cara se dibujó una amplia sonrisa.

-Juvia no entiende nada, pero se alegra… ¿Entonces, Gajeel-kun no está enfadado con Juvia?

-¡Para nada! De hecho, has sido bastante útil… - gracias a Juvia, Levy conocía una parte de su pasado y Gajeel pensó que si a ella no le importaba su historial sexual, quizá tampoco podría importarle su historial delictivo, total… se libró de la cárcel.

-¿Juvia útil? ¡Juvia se alegra mucho pero no sabe cómo!

-Gracias a tu metedura de pata, sé que a la Enana no le importa parte de mi pasado…

-Pero eso era algo evidente, ¿no?

-¿Por qué lo dices?

-Juvia piensa que si a Levy-san le hubiera preocupado el pasado de Gajeel-kun ni siquiera se hubieran hecho amigos. – hostias… pensó Gajeel. Eso era un buen punto a tener en cuenta. Si Levy le hubiera temido o hubiera pensado mal de él, jamás se hubieran hecho tan cercanos. De hecho, ella se hubiera alejado. Debía reconocer que sus primeros acercamientos fueron tan solo un golpe de suerte: vivir cerca y tomar el mismo metro, estar en asientos cercanos, su afición al café… pero después, estaban sus momentos juntos en la biblioteca y luego ella se ofreció a ayudarle con sus tareas escolares, incluso le preguntaba si quería salir con sus amigos… Levy se convirtió en una parte fundamental de su nueva vida, así que, si utilizaba la cabeza para establecer un pensamiento lógico sobre lo sucedido, lo más inteligente era pensar que, para ella, su pasado no le suponía problema alguno.

-Entonces… Mi pasado no le importa… - aún estaba procesando sus pensamientos.

-Hasta Juvia sabe que si una persona te ama de verdad, te acepta tal cual eres y eso incluye el pasado.

-¡Joder! – golpeó en la mesa.- ¡Ella me quiere y yo la rechacé! ¡Soy imbécil!

-¡Tranquilo, Gajeel-kun! – Juvia se asustó.

-¡Soy idiota! ¡Idiota, idiota, idiota! – se golpeó tres veces la cabeza.

-Cálmate, por favor… Gajeel-kun, debes saber que cuando una mujer ama de verdad sus sentimientos no cambian tan fácilmente…

-¿En serio?

-Juvia piensa que podrías tener una nueva oportunidad con Levy-san. ¡Inténtalo de nuevo! – Gajeel sonrió feliz. ¿Quizá en septiembre tendría una nueva oportunidad? Podría corregir el error de aquella noche y le explicaría por qué reaccionó de esa manera. Con un poco de suerte, ella le perdonaría y podrían estar juntos. A Gajeel le pareció un buen plan. Tenía que recuperar a Levy sí o sí. No tenía más opción.

Las clases estaban a punto de empezar y Levy aún no había llegado. En principio, debía tocar Educación Física, pero la profesora Aquario no vendría hoy al instituto por un asunto personal (al menos, eso decía una nota en el tablón de anuncios de la escuela). Gajeel se estaba poniendo más y más nervioso hasta que la vio cruzar la puerta del aula con Lucy. Llevaba el uniforme de entretiempo, la camisa blanca de manga corta más el chaleco, y unas calcetas blancas muy por encima de sus rodillas. Su peinado había cambiado; llevaba dos moños a cada lado de la cabeza y una cinta roja. Gajeel se quedó mirándola; estaba tan bonita… Esperó que se acercara más a él para saludarla. Cuando ella estaba llegando a su pupitre Jet y Droy la asaltaron:

-¡Levy! ¡Te hemos echado de menos! – la abrazaron entre lágrimas de alegría. Gajeel gruñó desde su asiento. Él quería ser el primero en saludarla, en ver su sonrisa, y esos dos se le habían adelantado.

-¡Estás guapísima! Tienes que contarnos qué tal en Izumo. Y tus padres, ¿cómo están? – empezaron a preguntar. Ella respondió a sus preguntas tranquilamente, mientras Lucy se dirigió a su asiento. Estuvieron hablando unos minutos hasta que el profesor suplente llegó. Gajeel había perdido otra oportunidad de hablar con ella. Pero poco le importó ya que ella se sentaría a su lado el resto del día.

Nuevamente la decepción cayó sobre él cuando se enteró de que ese día cambiarían de sitio; les asignarían un nuevo pupitre a cada uno de ellos. A Levy le tocó en tercera fila, el tercer puesto desde la ventana, mientras que a Gajeel le tocó en la última fila (la quinta), en el cuarto pupitre. Se pasaría el nuevo trimestre alejado de ella en clase.

Ya había pasado la hora de la comida y todavía no había podido hablar con ella. Simplemente se saludaron desde lejos en el aula, pero no habían tenido una conversación, ni siquiera habían podido compartir unas breves palabras. Gajeel esperó hasta la hora de estudio para poder dar con ella. Seguramente estaría sola en la biblioteca, por lo que podría hablar con ella sin interrupciones. Tenía pensando en hablarle de sus vacaciones con la familia y preguntarle por las suyas, lo típico. Casi tenía planeado un guion para hablar con ella y que no le perdieran los nervios. Entró en la biblioteca y no estaba. Se extrañó, pero tampoco le dio mucha importancia y la buscó en clase. Tampoco estaba ahí. En la cafetería tampoco estaba; Gajeel había salido de ahí para buscarla. Se fijó en que Lucy y el resto de amigos estaban en clase, entonces, ¿dónde demonios estaba Levy? ¿Debía preguntar por ella? Cana le notó inquieto y empezó a hablarle:

-¿Qué pasa Gajeel? ¿Buscas a la princesa? – preguntó con malicia.

-¿Qué? – se tensó rápidamente. Lucy puso mala cara, de hecho, empalideció instantáneamente con aquel comentario. Cana no sabía que Gajeel había rechazado a Levy y ahora le preguntaba por ella. Esperaba que a Gajeel no se le fuera la boca hablando sobre el tema y se alegró de que Levy no estuviera en clase en ese momento. Se hubiera puesto roja como mínimo.- No estoy buscando a la Enana.- mintió. No quería hacer una escena en clase, pero todo el mundo le miraba. Para alejar sospechas, añadió: - No me interesa lo más mínimo en dónde se haya metido… - en ese momento, Levy cruzó la puerta de clase.

El joven vio cómo Levy se sentaba en su nuevo sitio en silencio. La cara de la chica era un auténtico poema. En ese preciso instante, Gajeel supo que ella había escuchado perfectamente su comentario. Quiso que la tierra le tragara para siempre. ¿Cómo diablos podía tener tan mala suerte? Llevaba todo el día pensando en hablar con ella y ahora ella pensaría que no le interesaba para nada. Se quedó helado sin saber qué decir. Miró a Lucy buscando ayuda. Se encontró con unos ojos enfurecidos. Buscó a Juvia con la mirada, pero ella aún no había llegado a clase. Protestó en silencio y maldijo nuevamente su suerte. Iría al aseo a refrescarse un poco. Lo necesitaba.

Desde su silla, Levy se tragó sus emociones. Las palabras de Gajeel le habían dolido, pero su indiferencia de todo el día, respecto a ella, la estaba matando lentamente. En su hora de estudio, había ido a la azotea para tranquilizarse y llorar a gusto, a solas. Sabía que allí nadie la vería porque se necesitaba una llave para acceder al lugar. Ella, como delegada de su clase, poseía esa llave. Era uno de los pocos privilegios que tenía.

Pensaba que un mes sería suficiente tiempo para olvidarle, pero, al entrar en clase y verle sentado, supo que jamás podría hacerlo: él era su primer amor después de todo. Haría de tripas, corazón y aguantaría estoicamente… Afortunadamente para ella, pudo calmar sus nervios en la azotea antes de que la siguiente clase empezara. Por su parte, Gajeel llegó tarde a la clase, por lo que se quedó fuera durante la siguiente hora. Otra hora más sin poder explicarse a Levy. Definitivamente aquel no era su día.

Gajeel se pasó el resto del día de muy mal humor. Estuvo muy crispado durante su entrenamiento en el club, por lo que el profesor Jura le mandó a casa antes de la hora. El moreno estaba a punto de coger su moto para irse a casa cuando se encontró con Levy sola en la puerta del instituto. Estaban frente a frente en silencio.

-Hola…- Gajeel fue el primero en hablar.

-Hola.

-Yo… yo… - no le salían las palabras.

-¿Qué?

-Yo no sé qué decir.

-¿Sobre qué?

-Sobre lo de clase… No quería decir lo que he dicho.

-¿Y qué querías decir entonces?

-Diga lo que diga estoy jodido con la respuesta, ¿no? – ella suspiró. No sabía de lo que estaba hablando pero, en el fondo, no le importó porque estaban manteniendo una conversación. De acuerdo, no era la conversación más fascinante del mundo, pero era un comienzo. Ya no la estaba ignorando.

-No lo sé. No puedo leerte la mente, Gajeel. – Ojalá pudiera hacerlo… pensó triste.

-No se me dan bien las palabras. – intentó explicarse.- A veces, digo justamente lo contrario de lo que en verdad quiero decir y cometo tremendas estupideces. ¿Entiendes lo que quiero decir? – tenía la esperanza de que Levy supiera entrever la verdad de sus palabras.

-Entiendo que, a veces, todos decimos cosas que desearíamos no haber dicho. – Gajeel se quedó helado. ¿Eso fue una indirecta?

-¿Tú te arrepientes de haber dicho algo?

-¿Por qué me lo preguntas?

-¿Por qué no me contestas?

-No estábamos hablando de mí. Hablábamos de ti, Gajeel.

-Yo no me arrepiento de haber dicho algo, sino de no haberme expresado con más claridad…

-¿En serio? Yo creo que eres una persona muy clara. Desde luego, conmigo lo has sido.

-Levy…

-No estoy enfadada, de verdad. – se calmó un poco. Estaba siendo más directa y ruda de lo que era habitualmente y eso no era justo para él. No podemos elegir de quién nos enamoramos y tampoco podemos enfadarnos si no nos corresponden.- Respeto totalmente lo que me dijiste. Sólo amigos. No pasa nada. Estoy bien con eso.

-Yo…

-Por favor, no toquemos más el tema, ¿de acuerdo? – era muy doloroso para ella.- Ya está todo muy claro.

-No lo creo, yo…

-Gajeel. Olvídalo, ¿vale? Yo ya lo he hecho.- mintió. Sabía que si le insistía, podría perderle como amigo y la ignoraría de nuevo y ella no quería eso.

-¿De verdad? – Gajeel se sintió morir. ¿Los sentimientos de Levy habían cambiado?

-Claro.- fingió una sonrisa.- Amigos- le tendió la mano.

-Amigos.- él la tomó pensando que no tendría suficiente sólo con eso. Necesitaba retenerla a su lado. - ¿Te llevo a casa?

-Vale…

Los dos se fueron hasta la moto. Levy se subió después de él, pero, contrariamente a lo que hacía siempre, no se sujetó de su cintura. Gajeel echó de menos ese contacto y la sintió más lejos que nunca.

Cuando llegó a su casa, Gajeel estaba abatido. Su reencuentro había sido bastante frío. Se tumbó en el sofá dejando caer todo el peso de cuerpo. Nunca se había sentido tan cansado como en ese momento. Emitió un sonoro suspiro.

-¿Y a ti qué coño te pasa? – preguntó Metalicana asomándose al salón.

-Nada… - volvió a suspirar. Evidentemente era mentira. Su padre lo sabía.

-Ya veo… ¡Anda! Déjame un sitio en el sofá. Vamos a charlar un rato…

Gajeel le contó absolutamente todo a su padre. Todo lo que había ocurrido con Levy desde los grandes fuegos hasta la conversación de hoy. Después de que Metalicana le mirara con cierto reproche unas cuantas veces, le dijo:

-Vale. Yo ya sabía que eres un idiota. Eso no es nada nuevo. Ahora, te voy a decir lo que tienes que hacer y, esta vez, me tienes que hacer caso, ¿de acuerdo? – él asintió.- Es muy sencillo, lo que tienes que hacer es volver a enamorarla. - ¿y eso cómo coño se hace? Pensó Gajeel.- Tienes que volver a ese punto en el que estabais antes. Ha pasado un mes, es obvio que las cosas se han enfriado, pues sólo tienes que "calentarlas" de nuevo, ¿me entiendes? – Gihi se rio Gajeel.- Vuelve a pasar tiempo con ella, a hacer vuestras tonterías, estudiar juntos, salir por ahí... que vuelva a cenar aquí, ¡haz lo que sea, pero recupérala!

Gajeel estuvo meditando durante un buen rato el consejo de su padre y decidió que éste tenía razón. Si había conseguido enamorarla una vez, ¿por qué no iba a hacerlo nuevo? Sólo le quedaba una opción: reconquistarla, y, esta vez, no se acobardaría de sus sentimientos, ni sentiría remordimientos por el pasado. Después de todo, ya sabía con total certeza que no era un pecado enamorarse de ella.

Fin capítulo 11

Agradecimientos a: Shonenevolution, Giuly DG, Zero2822, Thisguy, Carito Uchiha, Asia12, Lady-werempire, Lily-chan, Cana-chan, Carla S.C por sus comentarios.

Nota de autora: Sé que el capítulo anterior despertó opiniones (tanto positivas como negativas) muy variadas al respecto. Espero que con este nuevo capítulo se os haya pasado, al menos un poco, el disgusto. Nos vemos pronto. Gracias por vuestro apoyo. Siempre agradecida, Yume.