-Estás aquí de nuevo. Si intentas esconderte deberías cambiar más a menudo de escondite.
Tesla no se molestó en alzar la vista de sus sucias zapatillas cuando Teresa se acercó a ella entre los árboles. Ni siquiera cuando esta se sentó a su lado al pie de un alto y frondoso árbol. Con el cielo aún gris todo parecía mucho mas tétrico, aunque a aquellas alturas se había acostumbrado y, bien mirado, tampoco la importaba. Teresa se colocó en la misma posición que ella, con las piernas contra el pecho y las manos en el regazo. A diferencia de los de Tesla sus ojos miraron a su compañera con una mirada de serena inquietud.
-Thomas está gritando mucho. No podía seguir allí dentro más tiempo.
La noche justo después de aquel percance con Newt y Minho, que tan disgustada la había dejado Thomas decidió correr hacia un lacerador con la clara intención de recodar. Ahora, tres días después aún se encontraba gimiendo y retorciéndose en la cama. Tesla se había encargado de cuidar de él. Las visitas eran constantes. Teresa siempre estaba allí; Minho y Chuck iban constantemente, pero las visitas de Newt eran algo que a Tesla se le hacía muy difícil. Desde aquel día estar en la misma habitación que él se había vuelto demasiado complicado. No sentía dolor, ni pena, ni enfado en ninguno de sus grados. Eso era lo que más la asustaba. Realmente no lograba sentir nada. Era como si su mente quedara en blanco, como si la opción de soportar el dolor se hubiera vuelto tan difícil que en un último y desesperado intento su cuerpo hubiera borrado cualquier emoción posible, prefiriendo destruirse a sí mismo antes que soportar sufrir aún más.
Tesla no podía creerlo. No se tomaba por una de esas personas que se sienten tan heridas de una forma tan fuerte tan fácilmente. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que Newt no era solo una simple cara amiga más. Y eso fue lo que más daño la hizo.
Minho se había disculpado con ella en cuanto Newt dejó la habitación, y ella le había perdonado, pero nada más. Desde aquel momento se encontraba en un estado de completa apatía, exceptuando ese gran vacío que notaba como se hacía cada vez más grande en su interior, justo en la boca del estómago. Cuando Newt entraba en la habitación en la que cuidaba de Thomas su cara de lástima no hacía más que retorcer sus entrañas. En esos momentos Teresa le había dicho que se fuera, que ella cuidaría de Thomas. Y así habían sido aquellos días: lentos, grises, monótonos y vacíos.
-No ha preguntado por ti, pero puedo asegurarte que se muere de ganas por hacerlo.
Tesla soltó un suspiro a través de una sonrisa sarcástica.
¿Puedes leerle la mente?
-No me hace falta para saber que está pensando en ti cada vez que se queda con la mirada fija en cualquier lado –dijo con fría indiferencia-. Se lo merece. Aunque he de admitir que hasta a mi me inspira cierta lástima.
Teresa se mordía las uñas, y Tesla se dio cuenta de que ambas tenían la misma fea costumbre.
-Deberías ver su cara.
No quiero
Su voz sonó cortante y afilada como la hoja de una navaja. Realmente no quería. Teresa la miró de nuevo, haciendo una mueca con los labios.
-Quedándote aquí no lograrás nada –dijo con voz suave-. Ve, demuéstrale que lo estás llevando mejor que él –Teresa se levantó y se puso de pie frente a ella-. No será muy difícil.
Por la sonrisa que estiró las comisuras de sus labios Tesla supo que la cara de Newt realmente debía parecer tan horrible como ella la pintaba. Algo se movió entre los árboles, y al poco rato la silueta de Chuck asomó entre las ramas caídas que colgaban de la corteza seca y cuarteada.
-¡Ha despertado! –Gritó, y Tesla se puso de pie-. ¡Thomas está despierto!
[***]
-¿Qué ha pasado?
La voz de Teresa sonaba más intrigada que preocupada. Una vez Thomas hubo despertado los guardianes iniciaron una de sus reuniones, y a pesar de las circunstancias siguieron sin dejar participar a los clarianos. Thomas había salido, pero los demás no, y eso las dio a ambas qué pensar. Thomas se acercó a ellas evitando al gran número de clarianos que le estaban mirando, esperando con impaciencia. Miró a ambos lados y siguió andando. Teresa asintió y le hizo un movimiento a Tesla con la cabeza antes de agarrarla del brazo.
¿Él también?
Le preguntó, intrigada.
Sí.
Una vez apartados de los demás, en un lugar cercano a la Casa de la Sangre Thomas se detuvo y las miró a ambas. Tesla tuvo la sensación de que Teresa le había hablado a Thomas de ella.
-Vamos a escapar, esta noche –dijo con la garganta seca, decidido-. Vamos a atravesar el Laberinto.
[***]
Estaba sola en la pequeña sala de armas, haciendo lo que Minho le había pedido. Aún quedaban armas allí abajo, y alguien tenía que recogerlas y repartirlas entre los clarianos que aún no tenían ninguna. Tesla pensó que era estúpido. La gran mayoría no sabía defenderse, así como tampoco ella, que cada vez estaba más segura de que aquella noche no acabaría con el amanecer. Había estado en silencio, escuchando el ruido de las hojas al cruzarse y deslizarse unas sobre otras mientras pensaba en ello. Aquellos monstruos, los laceradores, acabaría con ella. No había forma de que pudiera enfrentarse a ellos, y no pensaba dejar que Minho la protegiera. Quería luchar, y si debía morir en consecuencia lo haría. Eso, claramente, no significaba que quisiera morir, o que le diera igual salir con vida o no del laberinto. Solo quería hacer lo correcto. Oyó los tablones de madera crujir bajo el peso de las pisadas que se encaminaban hacia el cuarto. Supuso que Minho había mandado a alguien a ayudarla. Tal vez fuera Teresa. Los pasos se detuvieron al llegar a suelo, y Tesla esperó unos segundos antes de girarse y observar al recién llegado. Se volvió con algunas cosas en las manos, encontrándose a Newt al pie de las escaleras. Tras unos breves segundos de incómodo silencio Tesla se acercó a donde él se encontraba. Newt pareció ir a decir algo, pero cuando ella estuvo frente a él le dio la bolsa llena de armas que tenía encima, empujándola bruscamente contra su pecho, consiguiendo que este retrocediera con una expresión que ella no había visto nunca, obligándole a cerrar la boca de nuevo.
Volvió al trabajo. No quería tener que mirarle a la cara. Tan solo el saber que estaba en la misma habitación que ella acrecentaba aquel agujero negro en la boca de su estómago.
-Tesla.
Su corazón se detuvo, pero sus manos no. De espaldas a él le resultaba mucho más sencillo fingir que no le afectaba. Era mucho más fácil que mirarle a los ojos y pretender que estaba vacía por dentro.
-Tesla mírame –pidió, casi en un susurro, desde el otro lado de la sala-. Por favor.
Casi pudo imaginarla, su voz, rompiéndose como cristal al escapar de sus labios como un suspiro que se eleva antes de desaparecer. Ella no se giró, pero no pudo evitar detenerse en sus tareas cuando le escucho decir aquello último. Su cuerpo simplemente se quedó quieto, como si realmente Newt pudiera hacer reaccionar su cuerpo con simples gestos o palabras. A aquello le siguió un minuto en completo silencio que pareció durar casi mil años.
-Si morimos esta noche quiero que…, necesito, que sepas algo –Newt miró al suelo, cogiendo aire y buscando las palabras adecuadas-. Tesla yo…
Pero no pudo terminar antes de que esta misma le empujara con todas sus fuerzas, haciéndole chocar con una de las mesas. Newt y ella se miraron unos instantes. La expresión de Newt era neutral, aun así con sus cejas fruncidas sutilmente sobre sus brillantes ojos. Se apartó de la mesa y habló de nuevo.
-Si morimos esta noche –las manos de ella volvieron a golpear sus hombros con fuerza, y él retrocedió de nuevo-. Si muero esta noche…
El pequeño puño de Tesla se estrelló contra su pecho, y luego otro, y otro, hasta que le estuvo golpeando con ambas manos mientras él estaba allí de pie, soportando los golpes e intentando mantenerse de pie. Había una expresión de dolor en su rostro, pero los golpes de Tesla no le dolían en absoluto. Podría haberlo soportado toda la noche, aunque tan solo hubiera sido para poder tenerla cerca. Tesla se apartó de él, con su corazón latiéndole con fuerza, amenazando con estallarle en el pecho, el cual subía y bajaba al tiempo que exhalaba profundas bocanas de aire entrecortadas, como si estuviera a punto de llorar. No iba a hacerlo. Tenía ganas de romper a llorar, de gritar y de romper todos y cada uno de los objetos en aquella habitación. Pero no lo hizo. Se quedaron el uno frente al otro. Tesla pensó que debía estar dando una imagen débil y equivocada sobre ella misma, pensó que debía enderezarse y mirar a Newt a los ojos. Se obligó a alzar la mirada, y cuando sus ojos se encontraron con los de Newt algo se activó dentro de ella. Fue como si la apatía de aquellos últimos días hubiera desaparecido y hubiera catapultado todas aquellas emociones reprimidas por todo su cuerpo. Podía sentirlas aleteando en su estómago como águilas imperiales. Las mariposas se quedaban cortas cuando se trataba de Newt. Sin embargo la mirada que él le estaba dedicando, tan solo la había visto una vez. Aquella noche, cuando Minho, Alby y Thomas quedaron atrapados en el Laberinto; cuando las puertas se cerraron. Entonces supo que él había estado pensando lo mismo que ella con respecto a la huida de aquella noche, y si él se sentía de la misma forma entonces no podía reprimirse más. No le hizo falta decir nada. Tan solo se miraron en uno al otro, con el silencio únicamente interrumpido por la respiración de Tesla, que aun luchaba por recobrar el aliento.
Cuando los brazos de Newt se aferraron con fuerza alrededor de todo su cuerpo decidió que no quería perderle. No quería morir aquella noche. Fue solo entonces cuando decidió que el único motivo por el que se permitiría morir sería para anteponerla a cualquiera de las personas por las que merecía la pena hacerlo. La abrazó con fuerza, tanta que Tesla pensó que la rompería, pero no la importó. Sintió el tacto de sus labios contra su pelo, justo sobre su oreja y después le oyó susurrar, con la voz distorsionada a causa de la cercanía con la que su voz habló próxima a su oído:
-Necesito que estés viva, Tesla –su áspera voz provocó que se le erizaran los pelos de la nuca con un agradable y placentero cosquilleo en la parte baja de la espalda-. Pero parece que estés dispuesta a morir a cada movimiento que haces sin que yo pueda evitarlo-. Tesla pudo notar entonces y solo entonces que Newt se estaba derrumbando, estaba siendo sincero. Sería la última vez que tendría la oportunidad de serlo, y eso la asustó-. Te necesito conmigo Tesla. Por favor.
Lentamente, y si deshacer su abrazo la miró a los ojos, aún con su frente tocando la suya y su respiración de repente acelerada haciendo chocar su aliento contra sus pestañas, que se movieron gráciles e inocentes al tacto de sus fríos suspiros. Se permitió aspirar el aroma de Newt, que siempre había sido el mismo desde que llegó a aquel lugar apenas tres meses antes. Podía oler el sudor en su ropa, en su cuerpo. Mechones de su pelo se pegaban a su rostro mientras algunas gotas le escurrían por las sienes. Aquel olor que venía después, aquel regusto dulce no provenía de ningún lado, y creyó que tal vez era simple y únicamente la esencia de Newt, su propio olor aquello que la hacía encontrar aquel aroma tan deleitable para sus sentidos. Era capaz de disfrutar a Newt con todos y cada uno de ellos.
-Por favor –pidió una vez más.
Sus manos se movieron hasta su cuello, acunando la curva de su mandíbula. Tesla creyó poder oír su corazón latiendo contra su pecho antes de que este mantuviera la respiración y la besara con vehemencia. Sabía a desesperación y a miedo. Sus labios eran firmes y exigentes, pero temblaban al contacto con los suyos. Tras unos segundos Newt rompió el contacto y recuperó el aliento que había estado guardando en su pecho a base de profundas y sofocantes bocanadas de aire.
-Devuélveme el beso –demandó con voz ronca, aun sin apartar a penas sus labios y con la punta de su nariz rozando la suya-. Bésame –pidió, casi suplicante.
Y Tesla le besó. Le besó con tanta fuerza que casi se calló al ponerse de puntillas. Pudo sentir como el miedo de Newt, aquella tensión en sus hombros se esfumaba y su cuerpo se relajaba bajo el tacto suave y húmedo de sus labios sobre los de suyos. Al menos durante aquellos escasos minutos en el que el Laberinto ya no existía. Tampoco los clarianos ni nada de aquello. Solo ellos dos en la sala de armas, olvidando por un momento que tal vez aquella noche murieran antes de haber saboreado la libertad.
[***]
Estaban a la entrada del Laberinto. Había un número considerable de clarianos si no se tenían en cuenta aquellos que habían decidido quedarse. Tesla estaba nerviosa, pero no asustada. Era cierto que la situación la inquietaba, pero ahora este daba paso a la excitación y a la anticipación, como si un chute de adrenalina estuviera recorriendo su cuerpo con calma y en pequeñas dosis que la mantenían alerta y preparada, pero no eufórica. Newt estaba haciendo un pequeño recordatorio, aunque apenas le estaba prestando atención. Un poco más adelante vio como Teresa, que estaba junto a Thomas se volvía hacia ella con una expresión tranquila y parecía sonreírle.
-Aseguraos de que lleváis vuestras armas.
Tesla observó el cuchillo que llevaba en la mano derecha, el cual estaba sujetando tan fuerte que tenía los nudillos blancos. No se había dado cuenta de ello hasta que notó que se le cansaba la mano de forma que ella pensaba era innecesaria. Pero allí estaba, con la mente calmada y el cuerpo agitándose y actuando con voluntad propia. Cuando terminó de hablar Minho levantó la voz.
-¿No debería alguien dar un discurso para animarnos? –avanzó unos pasos y se volvió hacia ellos-. ¿Tesla, quieres decir algo?
Esta le miró con una pequeña sonrisa ladeada antes de bajarla al suelo. Se alegraba de tener a Minho allí.
-Adelante –contestó Newt con voz rígida.
Minho los miró a todos antes de decir:
-Tened cuidado. No muráis.
Tesla le miró con incredulidad. Si la situación no hubiera sido tan seria le habría aplaudido sarcásticamente.
-Estupendo. Ahora estamos todos inspiradísimos.
Newt dio un último discurso antes de que los gritos de guerra comenzaran a oírse. Si Tesla hubiera podido rugir con los demás clarianos, lo habría hecho, y estaba segura de que habría gritado más alto que cualquiera de ellos. Newt se acercó a ella y la susurró al oído.
-Quiero que te quedes pegada a Minho, ¿me oyes? -Tesla le miró con una expresión de desconcierto mientras ladeaba la cabeza-. Él podrá protegerte mejor que yo.
La miró a los ojos algunos segundos más, parecía que estaba a punto de hacer o decir algo. Fuera lo que fuera se lo estaba pensando muy bien. Tesla sintió miedo de pronto. Si él no iba a decir algo ella lo haría. Levanto su mano y con el dedo índice hizo una cruz sobre su pecho. Newt la miró y frunció el ceño.
-¿Qué significa eso?
Tesla solo sonrió y le hizo un movimiento con la cabeza, diciéndole que era hora de ponerse en marcha. Newt asintió y se colocó al frente de los clarianos. Ella avanzó también, buscando a Minho, pero antes de que le divisara él la encontró primero.
-Mantente detrás de mi todo el tiempo, ¿de acuerdo verducha?
Tesla asintió. Newt entró en el Laberinto, seguido por ellos y un grupo numeroso de clarianos. Un poco más atrás vio a Teresa, Thomas y Chuck. Avanzaron en considerable silencio hasta que los primero sonidos amenazantes provenientes de los laceradores se escucharon a través de los muros. Unos minutos tensos precedieron al posterior arremetimiento a los laceradores por su parte. Tesla se había preparado para correr hacia ellos cuando notó como alguien la detenía y la echaba hacia atrás mientras veía como los demás corrían hacia los monstruos metálicos, que parecían estar esperándoles.
-Tienes que venir con nosotros Tesla –los ojos azules de Teresa resplandecían en la oscuridad-. Eres importante.
[***]
El mundo se había quedado mudo, casi tanto como ella. El Laberinto había quedado atrás. Los laceradores habían desaparecido.
El cadáver de Chuck yacía en el suelo.
Lo brazos de Minho estaban aferrados a su estómago y tiraban de ella hacia arriba mientras sus piernas desistían de intentar siquiera mantenerse firmes. Estaba gritando, pero nadie podía oírlo. Aquella gente estaba allí sin hacer nada, solo observando. Minho dejó de intentar sujetarla y cayó de rodillas con ella, sin soltarla un solo momento. Si no hubiera sentido como la arrancaban el corazón del pecho habría saltado contra Gally y le habría matado.
Le habría matado.
El dolor era indescriptible, y sentía como una oscuridad la carcomía por dentro y la estrangulaba. Aquella bestia feroz formada de pura oscuridad la estaba tomando por la fuerza, con sus brillantes ojos rojos y su sonrisa sin boca ni dientes. La oía aullar en su cabeza. Era lo único que podía escuchar. Alguien intentó levantarla, pero no era Minho. Era una chica a la que no conocía, y entre ella y Minho la levantaron del suelo y la sacaron de allí mientras ella veía suceder todo aquello como si estuviera siendo proyectado delante de ella. Era como estar viendo una película, como si realmente no estuviera allí. Sus sentidos estaban enturbiados, y las voces empezaban a llegar de de nuevo; sonidos y gritos. Cuando entró en el autobús fue como si el volumen hubiera vuelto a su estado natural, y todo pareció ir muy deprisa. Había mucho ruido y las personas iban de un lado a otro tropezando torpemente a cada dos pasos.
-Tesla –ella no respondió, seguía con la cabeza en otro parte. En aquel cuarto, con el cadáver de Chuck en el suelo y sus ojos azules brillando vidriosos y sin vida-. Tesla mírame.
Una mano se posó sobre su húmeda mejilla y la obligó a volverse hacia su derecha, donde Minho estaba sentado justo al lado de la ventana. Estaba lloviendo mucho. Respiraba lentamente, dejando escapar sollozos en vez de aliento. Minho tenía la cara destrozada. La rodeó con el brazo y la atrajo hacia sí, y Tesla lloró en seco. El horror reprimía ahora sus lágrimas, y lo único que podía hacer era intentar arrancarse a aquella bestia que estaba devorando su pecho como fuera. El autobús arrancó y pasó por un bache. Cuando llevaban un rato conduciendo Tesla ya había vuelto en sí. Fue entonces cuando se giró en su asiento y busco a Newt con la mirada. Estaba unos asientos detrás suya en la fila contraria, justo al lado del pasillo. La había estado observando, y cuando ella se volvió a mirarle este sonrió. Sonrió de verdad. Tesla quiso levantarse e ir con él, pero estaba demasiado cansada y algo la dijo que aquella gente la diría que volviera a su asiento si la veían de pie en mitad del autobús.
-Deberías dormir –le dijo Minho, que a su lado había dejado descansar la cabeza en la ventana.
Ella negó. Estaba cansada, pero no tenía sueño. Le hizo un movimiento con la cabeza y Minho sonrió con extenuación.
-Verducha, no pienso perderte de vista ni un solo momento.
Y dicho aquello Tesla se recostó sobre él, porque necesitaba a Minho para que no todo pareciera tan malo. Le necesitaba tanto como a Newt.
Tanto como había necesitado a Chuck.
Una punzada de dolor la atravesó el pecho y decidió que vería caer la lluvia y dejaría la mente en blanco hasta que llegaran a donde quiera que fueran. Minho estuvo despierto todo el viaje.
[***]
-¿A dónde os la lleváis?
Las personas que las estaban escoltando a Teresa y a ella, dos hombres y una mujer se detuvieron ante la pregunta de Newt.
-Las escoltamos a otra sala. Una para chicas.
Newt los miró uno a uno.
-¿Puedo hablar un momento con ella?
Tesla se separó de ellos, sin importarle si decían que no. Aquella gente le resultaba extraña. Newt fue a su encuentro y ambos se miraron el uno al otro sin saber muy bien que decir. Newt se acercó, y Tesla creyó por un momento que la besaría. Entonces tosió incómodamente y dijo:
-Te veo mañana.
Tesla sonrió. A pesar de todo sonrió. Se dio la vuelta y se puso al lado de Teresa, y ambas caminaron hasta otra habitación, dejando atrás a los chicos. Tesla pensó en lo que Newt había dicho y su sonrisa se ensanchó.
Al fin y al cabo, si habría un mañana.
[***]
Si Newt hubiera sabido que aquella sería la última vez que vería a Tesla no habría dejado que se la llevaran. A la mañana siguiente, cuando las cosas se pusieras feas Tesla había desaparecido sin dejar rastro, así como Teresa. No sería hasta tiempo después que volverían a encontrarse, y, para entonces, las cosas ya eran demasiado complicadas. Tesla había cambiado, y ya no volvería a ser la misma.
(Calma, calma, calma. Tesla volverá a meterse en líos mañana o tal vez pasado. Siguiendo con la cronología de los libros a partir del siguiente capítulo todo tendrá lugar en The Scorch Trials. Nos vemos dentro de muy pronto, lo prometo. Siento si el capítulo ha sido demasiado soso, pero me moría de ganas de empezar con la segunda parte y no se si he estado lo suficientemente inspirada.)
