La Fragilidad de la Flor Lunar

Hortensia: Orgullo

"Más vale que esto valga la pena." Declaró finalmente el Nara al llegar al puente donde se encontraba la chica con uniforme standar jonin sentada en el barandal leyendo ese libro pervertido que su propio sensei había introducido a su aburrida vida.

"No sea escandaloso, Shikamaru-san." Respondió sin alzar la vista de las letras que tenía delante de sus ojos, devorando cada palabra con aparente avidez. "Aparte, tienes muchas preguntas que no quería que mis tiernos pupilos escucharan."

"No solo actúas como él, ya comienzas a sonar como Hatake también." Bufó el joven, a lo que solo consiguió unas risas ligeras y una sonrisa escandalosamente amplia de parte de la chica como respuesta, demasiado amplia como para ser real.

"Pasamos casi todos los días juntos y debía crearme una personalidad, no es lo más recomendable, pero..."

Lo había dicho a la ligera, pero en ningún punto mintió lo cual llevó al entrecierre de los ojos de Shikamaru, analizando el detalle de cada palabra mencionada. Para CREAR una personalidad, no se debe tener una para empezar, no era un tema de cambiar comportamientos, era algo de crear gustos, razones, formas de dialogo, implicaba usar las memorias o crearlas, mentir tan bien como para mentirse a uno mismo y auto-convencerse de que es lo que se desea aunque no lo sienta de verdad.

"No trates de distraerme, mujer." Se llevó los brazos detrás de la cabeza, alzando la mirada para poder ver las estrellas sobre las copas de los árboles. "Estás en el Butai." No era una pregunta, era una afirmación directa sobre el estatus de ella en el rango ninja. "No sé a que tipo de escuadrón pertenezcas, no me importa, pero si Ino descubre que estás por aquí y no le has dicho nada no te perdonará. De milagro que Hatake-sensei la ha estado eludiendo hasta el momento, pero no sé cuanto tiempo más podrá ser. Por suerte no tenías muchos amigos en la academia o fuera de tu equipo genin, sería problemático tener que limpiar tras tus pasos."

"Técnicamente recién hace unos meses me liberaron tras estar capturada cerca de 2 años y medio. Pero es demasiado complicado de explicar, así que no te preocupes." Las palabras en lugar de alejar su curiosidad la hicieron más fuerte, causando que se acercara para verla de costado.

"Si yo te descubrí, probablemente en poco tiempo llegarán otros a buscarte. Si vas a ser complicada al menos no les hagas perder el tiempo." La única respuesta que obtuvo fue ese sonido de su boca que le recordaba a Uchiha, si iba a construir una personalidad, al menos podría haber seleccionado rasgos positivos de las personas, no todos los malos hábitos que se le habían cruzado en Konoha. "¡¿Vas a hablar al menos?!"

"Ino es la hija de Yamanaka Inoichi, el cual ha estado tratandome durante meses. Si él no se lo ha dicho, ¿que te hace pensar que tu tienes derecho a hacerlo?"

Las palabras desapegadas y la mirada tajante le tomaron desprevenido, por un momento se había olvidado que no estaba lidiando con la niña caprichosa y ruidosa de la infancia, que iba proclamando su amor por el Uchiha a los cuatro vientos. Fuera quien fuera esta chica, era peligrosa, tanto desapego y desinterés solo servía para los de Ansatsu Butai del ANBU y no se usaba a menudo, solo se preparaba así a la gente para misiones suicidas.

"Mendokuse..."

"Tranquilo, sé que se enterarán pronto. Tu estás más al día con los movimientos de la aldea, no debe faltar mucho para que haya un ataque, ¿verdad?" Preguntó con seriedad, bajando el libro pero no guardándolo, solo dejando las manos en su regazo mientras observaba las aguas pasar bajo sus pies desde su posición. Junto a ella, él finalmente se inclinó apoyándose en sus antebrazos.

"Tienen miedo de que haya un ataque de aquí a unos meses. Se calcula que pasaron cuatro meses del Ichibi, ayer llegó un águila, el Akatsuki tiene el Nibi, si siguen así irán pronto por los otros jinchuriki. Se espera que esta semana regrese Naruto así que están aumentando la seguridad para mantenerlo resguardado dentro de la aldea, pero dudo que como es Naruto se vaya a quedar haciendo caso."

La chica asintió con la cabeza en un gesto pensativo para luego frotarse el rostro deseando dormir; dormir y no despertar para enfrentar todo esto que iba a pasar. Una guerra, jamás pensó en algo así. Siempre consideró su propia tortura algo inevitable para poder seguir adelante, para hacerse más fuerte, pero ahora... tenía tres niños huérfanos a cargo y su trabajo era asegurarse que todos ellos sobrevivieran lo que vendría.

¿Como lograrlo? ¿Como hacerles entender la vida que llevaba a la larga un Shinobi?

"Prepárate para tener reclamos de tu sensei y su sobrino pronto." Aclaró sin pestañear, poniéndose de pie en el borde de la baranda para poder verlo hacia abajo. "Si quiero que sobrevivan, lo único que queda es mostrarles la otra cara del heroísmo."

"¡OE! ¡Tampoco es necesario que les arruines la infancia!" Reclamó alarmado, observándole con la cabeza en alto a la mirada fría de ella que saltó para aterrizar sin sonido sobre la corriente de agua.

"Ustedes se la arruinaron cuando los nombraron Equipo Siete." Escupió las palabras, girándose para irse con solo un gesto de la mano.

"Mujer problemática..." Suspiró bajando la mirada al agua, perdido en un recuerdo de años atrás. Recordaba que Asuma-sensei y él habían quedado en un juego de Shogi luego de entrenar y algunas tareas de rango D poco después de la partida de Sasuke y las misiones sin éxito de su recuperación. Entonces le había hecho una pregunta que por una vez su sensei no pudo responder.

'Sensei, hay algo que no entiendo... El equipo 8 es perfecto para rastreo, el equipo 3 de Maito Gai está preparado para combate de media y corta distancia. Nosotros somos un equipo de inteligencia... pero el equipo 7. ¿Que clase de equipo es? No entiendo el análisis detrás de ese equipo. Tienen a Naruto que es puro chakra, Uchiha tenía un dojutsu y una cantidad de chakra impresionante. Haruno no es fuerte, le falta entrenamiento pero tiene excelente control lo poco que vi...'

Ahora se daba cuenta que no le había respondido no por desconocimiento si no por la realidad frágil del tema.

"... monstruos." Habló en voz alta, notando que la mujer que se alejaba se detuvo varios metros delante para girarse a verlo. No hablaba de monstruos de pesadillas, eran esas personas enormes, inalcanzables, esas personas que hacían temblar las naciones a su paso, la primer línea de defensa de una aldea ya que con su sola existencia hacía que los enemigos no se sientan inclinados a acercarse. "El equipo 7, históricamente, ha sido conformado por monstruos."

La dulce risa que acompañó su afirmación fue toda la confirmación que necesitó.


"¿Donde crees que vas vestida así?" Preguntó al detenerla en medio de la calle que marcaba el camino a la salida, la mano de él viajando a su muñeca de forma automática para que detuviera sus pasos.

Nuevamente ese traje de kimono atado por delante y el labio inferior de un rojo anaranjado brillante. Sabía que clase de misión implicaba esto, el problema era que sabía, Sai no se encontraba en la aldea aun, en unos días recién regresaría. Sabía que tenían el retorno anunciado para cuatro días a partir de este.

"Tenemos misión en el castillo del Daimyō." Explicó indicando detrás de ella a los tres genin que la observaban curiosos a la falta de las ropas standar. "Volveremos en una semana, Kakashi-sensei. No debe preocuparse."

"¿Quien te dio la orden?" Preguntó sintiendo la precipitación, no solo estaba yendo ella a otra de esas misiones suicidas donde la taza de muertes era de más de 10 individuos luego de exponerse para conseguir información, si no que estaba llevando un grupo de genin para que la escoltaran.

"Hokage-sama me entregó el pergamino." Aclaró mostrando el pergamino que iba a presentar en la entrada, siendo arrebatado de sus manos para ser examinado por los ojos y el sharingan de Kakashi, quien inmediatamente comprobó que las palabras habían sido escritas por nadie más que Shimura Danzo.

Al ver esto no pudo evitar un sonido que recordaba más a Pakkun de mal humor para gracia de la kunoichi, y a su vez para su desagrado, porque Hatake Kakashi no parecía nada contento con la idea de dejarla ir, causando que los genin se escondieran tras Sakura-sensei.

"Jamás le vi como una persona posesiva, Sensei." Agregó la chica con tono de burla, dando un paso al costado para tratar de eludirlo y tapar su molestia al ser cuestionada en su trabajo.

"Sakura, ya no trabajas para Danzo, ¿Por que insistes en ir allí afuera?" Preguntó ya exasperado con este juego del gato y el ratón solo para que ella se girara a verlo, por una vez la furia en sus ojos siendo evidente, desde el otro día que se había quebrado en su casa había empezado a reconstruir y recobrar sus emociones de a poco, pero hasta ahora ninguna había sido tan extrema como esto.

"¿Insistir?" Los niños dieron unos pasos hacia atrás para eludir la furia evidente. "¡¿Como te atreves?!"

"¡¿Que crees que hago aquí, Sakura?! ¡Te encontraron que apenas podías distinguir lo que estaba bien de lo que estaba mal! ¡Tardamos meses en que reaccionaras y mostraras una emoción verdadera! ¡Semanas para que pudieras salir sola de tu casa sin un ataque de pánico!"

"¡Es mi vida! ¡Es mi trabajo! ¡Me pagan para hacer lo que hago!"

"¡¿Y acaso crees que esa paga lo vale?! ¡¿O acaso soy el único estúpido aquí que está tratando de que estés bien?!"

"¡Bien podría ser! ¡Soy una kunoichi, sé lo que hago y soy malditamente buena en esto! ¡A menos que seas el Hokage, no puedes decidir sobre MIS misiones!" Dicho esto, bufando, con rostro rojo y el corazón exaltado manoteó el pergamino de manos de él y se dirigió con paso pesado y decidido a la salida con los tres genin corriendo tras ella.

"¡Si así lo quieres, entonces seré el Hokage aunque sea para evitar que hagas estupideces!" Declaró finalmente, girándose decidido a regresar a su casa. Bueno, no salió como esperaba, en realidad nunca había pensado en ser Hokage, ese era discurso de Naruto desde que era niño, pero ahora con esta pelea en la calle...

"¿Observan algo?" Preguntó mucho más calmo con su habitual desinterés antes de sacar el libro ICHA ICHA Takutikusu que le había regalado Naruto para poder caminar distraído como si nada hubiera pasado. A sus espaldas, Kamizuki y Hagane lo miraban a él y a su ex-alumna entre la incredulidad y el desconcierto. Muy en el fondo se recordó que era la primera discusión de enamorados que había tenido... en su vida.

Tapado por el libro verde se permitió una pequeña sonrisa.


Cuando le dijo a Sakura que pronto se enterarían todos de que ella estaba viva aunque él no lo dijera, nunca pensó que sería de esta forma.

Habían estado por comer algo dulce en Dangoya, puesto que Ino y Choji irían en misión con otro equipo mientras Asuma-sensei, su padre y él se quedarían para prepararse con el equipo de Barrera en caso de posibles futuras infiltraciones. El negocio no era muy grande pero tenía una puerta amplia por donde se veía pasar. Y así como habían llegado, descubrieron que el equipo 8 estaba allí también, de hecho, creía que Asuma los había llevado allí a propósito, después de todo, Kurenai y él tenían una relación estable hacía ya años a escondidas. En realidad era un secreto a voces, por ende toda la aldea lo sabía aunque lo negaran.

Y claro, cuando los dos equipos completos lograron acomodarse pasó Hatake por la puerta con una mochila que evidentemente no era suya por el color rojo que tenía, cargandola en la mano.

"¡Ey! ¡Kakashi!" Llamó Asuma, causando que todos se giraran a ver la puerta por donde entraba el hombre de cabello gris con esa sonrisa de un ojo ya que el resto del rostro estaba tapado.

"Io, buenas tardes." Saludó acomodándose mientras pedía un Anmitsu Mitsumame sin dar tantas vueltas, colocándose para molestia de los dos entre Asuma y Kurenai.

"¿Que te traes entre manos?" Preguntó la mujer tratando de mirar la mochila que llevaba con él solo para darse cuenta que era una mochila de ropa femenina. "Sabía que esos libros te pudrirían la cabeza, pero tampoco esperaba que te pusieras a robar ropa de mujer." Comentó al alzar la mirada, habiendo llamado la atención del resto de la mesa con su comentario.

De hecho, Hyuga Hinata que se encontraba allí comenzó a ponerse roja y atragantarse con el Dango que había mordido antes de que Kiba comenzara a sacudirla.

"¡Ey! ¡EY! ¡No está Naruto aquí! ¡Reacciona!"

"Creo que ayudaría que no la sacudas... ¿Por que? Estás causando que se atragante, se está poniendo morada."

"¡Shino! ¡Trae Agua!"

Kurenai que lo veía todo tras la revisión de lo que cargaba Kakashi solo pudo soltar una sonrisa indulgente. Años pasaron y aun no lograba arrancar la timidez de la mayor de las niñas Hyuga.

"No robé la ropa... bueno, quizá si. Pero no en ese sentido." Trató de explicar de forma pensativa. "Es la primera vez que sale en una de esas misiones desde que la recuperé." 'La recuperé' era técnicamente incorrecto, no es que él la recuperó de donde ella estaba, era que él la recuperó a su vida. Tenerla de regreso había sacado de contexto toda relación que hubieran tenido antes, aun ni se habían besado y no habían puesto un nombre a este tipo de relación que tenían, pero ella ahora era parte de su día a día y el hecho de pensar que salía a actuar como una oiran para servir a la aldea le revolvía el estómago de formas que nunca creyó posibles. "Y no quería que cuando regresara fuera directo a su casa..." Agregó indicando lo que traía que eran los elementos básicos como para pasar un par de días fuera de la casa.

"No sabía que tenías novia, ¿cuando pasó eso?" Preguntó Asuma aun sorprendido por la sola idea de que Hatake Kakashi, el hombre antisocial que había perdido a todos en su vida se abriera lo suficiente como para dejar entrar a alguien ajeno a ella.

Por el otro, Kakashi estaba en su eterna confusión de los títulos y las relaciones. Entendía como funcionaban los matrimonios y los compromisos para llegar a ellos, pero una parte de él se sentía viejo para calificarse 'novio' de una chica de casi la mitad de su edad. Por el otro lado, no es como si pudieran decir nada, vivían todos a una velocidad abrumadora por miedo a que no vivirían para ver otro día, la idea de matrimonio e hijos era hermosa cuando piensas que si esperas demasiado quizá no los podrías ver crecer.

Así que el antiguo líder del equipo 7 se encogió de hombros para restarle importancia.

"Sakura-chan es un manojo, me mantiene alerta." Comentó para restarle importancia bajo la nueva sorpresa de Asuma y Kurenai, y la ahora determinada disposición de la chica Yamanaka.

"¡¿Donde está la Frentona?!"

"Mendokuse..."

"I-Ino...t-t-tranquila..."

"Oye, Ino..."

"¡NO!" El grito cortó todos los intentos vanos de tranquilizarla, parándose para golpear el suelo con su pie, con tal fuerza que la mesa dio un rebote, los ojos fijos en el Jonin del sharingan. "¡No me tranquilizo nada! ¡3 años y medio! ¡Ni el cabello le he visto en la aldea! ¡¿Y ahora resulta que simplemente nos tenía olvidados porque andaba como pajarillo enamorado de su sensei?! ¿Que pasó con ella? ¿que pasó con Sasuke? ¿Dónde está?" Al decir esto dirigió su mirada a Shikamaru que se encontraba entretenido con una brocheta de dangos en salsa mitarashi. "No hagas el tonto que sé has estado eludiendo mis preguntas desde hace una semana."

El Nara levantó las manos en un gesto de inocencia, tratando de eludir la caída de lo que sería esta charla.

"Lo de Sakura es reciente, no la vi por tres años hasta hace unos meses." Aclaró Hatake con completa calma, incluso se inclinó con los codos en la mesa, observando a la chica Yamanaka con seriedad relajada. Ese gesto era algo deliberado, comenzó a notar Shikamaru, era como si él hubiera buscado esta charla, manipulando a la rubia para que se interesara en la otra chica, jugando las cosas de segunda mano, improvisando con la situación que se le había presentado.

"¿DONDE-ESTA-SAKURA?" Casi podía imaginar el humo saliendo de las orejas de su compañera de equipo, parecía un mal augurio en potencia.

"En una misión. El daimyo está dando una fiesta y necesitaba entretenimiento." Fue la calma respuesta. "Hace unos meses se convirtió en Sensei del nuevo equipo 7, poco después de..." La frase la dejó incompleta, ni él mismo sabía precisamente que había pasado antes de que fuera reintegrada al cuerpo corriente, solo sabía que tenía rango ANBU a pesar de no estar seguro de con quienes trabajaba.

"Sospechaba algo." Sonaron las palabras del Aburame entre ellos. "La pelea en las puertas corrió rápido entre los rumores de la aldea, al igual que su decisión de ponerse en posición para ser el próximo Hokage." Y allí regresaron todas las exclamaciones de sorpresa, solo que esta vez especialmente de los jonin que se giraron a verlo incrédulos.

"Haré lo que sea necesario para evitar que Sakura tenga que seguir siendo una kunoichi." Declaró finalmente, poniéndose de pie, dejando para sorpresa de todos el plato de anmitsu vacío que en ningún momento le vieron consumir, ni siquiera llegar a la mesa. "Trataré de convencerla de ir a verlos, pero no puedo hacer promesas." Aclaró levantando la mano en despedida, un gesto que le recordó a unas noches atrás la chica que era el tema en esa mesa.

La determinación en que ella dejara su puesto de trabajo y la forma en que había pronunciado Kunoichi le causaron un escalofrío, solo necesitó ver a su Sensei y a Kurenai para que le dieran la confirmación de lo que había escuchado: Kunoichi, ANBU, del Ansatsu Butai...

No pudo seguir comiendo, alejando su plato, pasándoselo a Chouji, de hecho, vio a los dos Jonin hacer lo mismo, perdiendo el apetito casi al instante, fuera de ellos, el único que parecía haber entendido lo implicado era precisamente el Aburame. Pensar que en la academia eran ellos tres los primeros lugares de intelecto, parecía que con el tiempo eso no había cambiado en absoluto.

Más tarde iría a Hatake y le preguntaría a que estaba jugando en estos momentos, solo para obtener una respuesta directa:

'Quizá ella no quiera aceptarlo, pero Sakura necesita a sus amigos. Estos meses he hecho todo lo posible por que se recupere emocionalmente, es mucho más estable, pero no puede vivir encerrada como ella parece creer.'

'Hablas como si esperaras que ella te dejara.'

'No sé lo que ella está pensando de mí o de nosotros, pero yo aprendí a prepararme para lo peor deseando lo mejor.'

Sin embargo, sus pensamientos, por el momento, solo se quedaron en un tema...

"¿Kakashi pagó?"

De hecho, pensaba Asuma, ¿desde cuando le gusta el Anmitsu?