XI. Ángel caído
¿Cómo llegaste aquí?- preguntó impulsivamente, no sabía qué hacer, ni que decir, sus músculos no se movían ni un solo centímetro, sintió como sus mejillas arremolinaban un sonrojo, trago saliva nerviosa, sentía que el piso se le había movido y que apenas podía mantenerse de pie.
Que cálido recibimiento- expresó serio, él sabía que ella se lo preguntaría después de cómo la trato, pero no se imaginaba que Kagome era tan directa para preguntar esas cosas, además estaba haciendo una calor de infierno, por lo que el estrés y el calor no eran una buena combinación.
¿Qué se te ofrece?- cuestionó mordiéndose el labio, algo necesitaba, por algo estaba en su puerta a media noche, por algo había llegado a la puerta sin importar que el cielo amenazara con que llovería.
Necesito hablar contigo- contesto el ojidorado mirando el suelo.
¿De que si se puede saber?- formuló quisquillosa, tenía miedo y no sabía porque…
¿Podemos entrar?- replicó bufando, esas actitudes lo desconcertaban.
Vale, entra ya- cedió con los ojos cerrados, se hizo a un lado para que entrara.
Inuyasha observo cada figura de su casa, el color, el ambiente tan… vacio… Reinaba un ambiente tan ambiguo que se sintió incomodo repentinamente, los colores eran sobrios, blancos, marrones, y poco de un color durazno, hecho una ojeada a la cocina, y siguió a Kagome, hasta llegar a la sala de estar.
Kagome se sentó, se agarraba las manos y el pelo inquietamente, miraba para todas partes donde no estuviera él, movía los pies con indiscreta paciencia.
Inuyasha se quedo parado en el centro de la sala, no sabía que decirle realmente, todavía no estaba completamente seguro de porque quería verla, ¿para disculparse? ¿Para solo escucharla? ¿Para verla?, miro la mesa del centro y tomo un cuadro que estaba allí.
Puedes sentarte, no es necesario que estés parado- ofreció mirando las manos que llevaban ese retrato a los ojos amatistas de aquel enigmático hombre.
¿Eres tú?- interrogó curioso.
Si… Soy yo hace muchos años- contesto ella sonrojada, ese cuadro era cuando sus padres aún vivían y ella se encontraba sentada en el Templo que tanto tiempo le había permanecido, pero que con el accidente habían perdido completamente.
Ya veo- exclamo nuevamente nervioso.
¿Puedo saber el motivo de tu visita?- indagó directamente, se sentía harta que de un momento a otro las acciones demostraban todo lo contrario, cuando parecía que serían buenos amigos había algo que siempre hacía que se molestaran y terminaran mal, y peor aun diciendo cosas con las que lastimaban.
Bueno…realmente…yo…bueno…yo…- tartamudeó, ¡¿Quién rayos había dicho que disculparse era tan fácil como respirar?! Tomó aire y exhalo, no podía mirarla a los ojos, se sentía estúpido.
¿Sucedió algo en el hospital?- dudó rascándose la cabeza.
No, bueno yo…vengo porque bien las cosas…no…- tartamudeo nuevamente… ¡Estaba quedando como un idiota! Kagome le miraba raro, no podía conectar frases juntas porque sus ojos le hacían sentir culpable, él se sentía terriblemente mal.
¿Quieres café para tranquilizarte?- ofreció dulcemente, no podía entenderle y quizás era importante eso que quería decirle.
No bebo café, gracias- rechazo cortésmente.
¿Te molestas si esperas un poco? Iré a prepararme uno- aviso con la vista en la cocina.
No adelante, esta es tu casa- dijo, cuando ella hubo ido a la cocina, el se sentó en el sofá, no podía soltar esa palabra tan sagrada que tanto le costaba pronunciar, no entendía eso, no entendía absolutamente nada.
-O- Scarred -O-
Kagome en la cocina ponía la cafetera, pero estaba temblando, ¡que tonta era! Temblando por cosas tan sencillas como esas.
¿A que habrá venido?- se preguntó, mientras se mordía la uña del dedo pulgar, no sabía cómo hablar con él, después de lo que había pasado, no tenía ganas de discutir, no tenía ganas de estar allí.
-O- Scarred -O-
¿Qué le diré madre mía?- se preguntaba mirando el techo mientras se removía nerviosamente en el sofá.
Al menos ella debe odiarme…- susurro mientras el pequeño brilla dejaba de vislumbrarse en sus ojos.
-O- Scarred -O-
¡Que no sea nada malo, por favor!- rogo mentalmente, mientras se servía el café en una taza moteada de círculos de colores.
Al menos el debe odiarme…- susurró dolida, mientras se encaminaba a la sala de estar.
-O- Scarred -O-
Kagome al entrar a la sala conecto sus ojos con los de Inuyasha, y automáticamente los dos se sonrojaron y voltearon para distintos lugares como adolescentes, Kagome se sentó al lado de Inuyasha y dejó su café en la mesa.
Kagome…quiero…pedirte una disculpa- pronunció bajito Inuyasha, mientras se sentía azorado, realmente se sentía tonto.
¿Qué?- exclamo sorprendida, eso era lo menos que se esperaba de él, una disculpa, ¿es que acaso había escuchado bien? ¿De verdad se estaba disculpando?
No voy a repetirlo, yo solo sé que lo que te dije estuvo mal y…- se cortó solo, se levanto de repente cotizado, no podía decirlo, simplemente no se entendía nada de cómo reaccionaba, miro la cara confundida de Kagome e hizo ademan de sentarse más no lo hizo.
¿Por qué no te sientas?- interrogó.
No lo sé- respondió sentándose.
De repente, los dos se voltearon a ver y se quedaron callados, esta vez sus ojos se habían atrapado, Kagome se mordió el labio nuevamente, se sentía atrapada, como hundida en esos ojos dorados que brillaban de una manera que nunca había visto sin embargo Inuyasha se encontraba igual o peor, sus ojos chocolates lo hacían perder la noción del tiempo… Esa mirada lo tenía hechizado, esos destellos le hacían anhelar muchas cosas imposibles.
Inuyasha se relamió los labios inconscientemente, Kagome se agarro fuertemente a sus manos, ¡Por dios que sentía que se moría!, Inuyasha ni ella sabían que decirse.
De verdad, necesito que me perdones Kag…- pidió notablemente culpable.
Kagome estaba embobada viendo su rostro moverse, sus facciones aunque no eran perfectas las veía hermosas, había algo en ese problemático hombre que le gustaba, que la hacía sentir en otro lugar como en ese preciso momento.
Estas perdonado Inuyasha- perdonó ella con una pequeña sonrisa, ella no era rencorosa, pero era tan débil que le daba miedo salir siempre lastimada.
Inuyasha solo pudo sonreír un poco, cada vez que conocía un poco más a Kagome, se daba cuenta de lo inocente y de buen corazón que era, pero sus actitudes que lo consternaban eran sus emociones que cambiaban repentinamente, como si ella fuera bipolar y no se lo hubiera dicho. No era bueno preguntarlo en un momento así.
Pero a pesar de esos extraños cambios, Kagome había estado en sus últimos momentos más depresivos con él, era extraño saber que cuando más mal se ven las cosas siempre hay apoyos de los que puedes confiar ciegamente, y aquella mujer había caído del cielo para ayudarlo… Había sido un ángel caído, ¿enviado exclusivamente a él?
Kagome- llamó el mientras la miraba directamente a los ojos.
Dime- comento mientras miraba directamente sus ojos.
Inuyasha no podía soportar más, tenía rato queriendo besarla, ¡No tenían tanto tiempo de conocerse! Pero sus besos y suavidad eran tan difíciles de borrar, era como memorar la textura, el momento que se pasaba.
Estiro sus manos hasta posarlas en las mejillas de ella, Kagome tembló, ¡¿Qué estaba pasando?! Se preguntó asustada…
Está jugando contigo...
Ese pensamiento acabo con ella y sus ojos comenzaron a retener lagrimas que no quería derramar, Inuyasha se sobresalto ante tal asalto de emoción, ¡No sabía cómo actuar en esas situaciones! Y un impulso hizo acercarse a ella, mientras jalaba su mentón delicadamente y rozaba sus labios con los de ella.
Kagome al instante cerró los ojos, ¡Por dios que poco se resistía! Sentía los labios de Inuyasha cálidamente acogedores, con sus manos libres tomo la cara de Inuyasha y acarició su cabello. Inuyasha entrecerró los ojos, los besos de Kagome eran tan pasivos y dulces que pensaba que eran como una torturante adicción…
¡¿Qué mierdas pensaba?! ¡Eran casi desconocidos!
Pero lo bien que se sentían los hacía dejarse llevar, y de repente, tocaron a la puerta.
Los dos se separaron como rayo, Inuyasha abrió los ojos y Kagome hizo lo mismo, pero un sonrojo la delataba, Inuyasha sonrió complacido, lo tierna que se veía Kagome le hacía sentirse en la gloria, de nuevo tocaron la puerta, y Kagome se levanto instantáneamente.
Corrió hacia la puerta y abrió pero se llevo la sorpresa de que no es encontraba nadie… Los colores regresaron a su cara, sentía que no podía pronunciar nada, y entonces en ese momento sintió a alguien detrás de ella… Oh oh …
Volteo a ver a Inuyasha, que la miraba extraño, se sentía que iba a desfallecer allí mismo, ¡Era tan extraño y no sabía que sentía! Su corazón se agitaba con intensidad, pero deseaba tanto que la volviera a besar… Se sentía tan complacida y contenta cuando lo hacía que lo miro rogando, pero ninguno decía nada.
Yo…-
No digas nada Inuyasha- rogó tapando su boca con sus dos de sus dedos.
Inuyasha con la mano izquierda tomo la muñeca de Kagome y la retiro, Kagome tembló nuevamente, Inuyasha se acero más a ella…
-O- Scarred -O-
¿Qué qué?- preguntó Miroku sorprendido.
¡Como lo oyes amor! Inuyasha me llamo para pedirme la dirección de Kagome- comento con una gran sonrisa, ella si creía en el amor a primera vista, sabía que Kagome también e Inuyasha no era feo ni malo… Rogaba que estuvieran pasándolo bien.
Wow! Esta vez si me he quedado sorprendido, espero que estén bien- acotó mientras besaba a Sango.
Sí, eso también yo espero- confeso, mientras besaba a Miroku, cerrando los ojos y dejándose llevar.
Amor… ¿Te he dicho lo bella que te vez hoy?- exclamo Miroku respirando agitado.
No, ¿podrías decírmelo?- cuestiono mientras reía y besaba su nariz.
Estas encantadoramente bella- contesto mientras metía sus manos por la espalda de aquella preciosa mujer.
Gracias cosita linda- agradeció mientras besaba nuevamente a Miroku.
-O- Scarred -O-
Kagome se quedo inmóvil, Inuyasha la abrazo mientras dejaba su cabeza en el hombro de ella, ella se quedo asombrada y se enterneció, los gestos los hacían comunicarse tan especialmente que se sonrojo, no eran necesarias las palabras, y eso le atemorizaba, saber tan bien que querían decirse el uno al otro.
Inuyasha yo…- tartamudeo mientras miraba nuevamente directo los ojos color ámbar.
Inuyasha nuevamente asalto sus labios, ¡No podía contenerse! No era porque estaba urgido, era porque Kagome hacía los besos tan especiales, tan mágicamente agradables que lo hacían sentir satisfecho, lo hacían sentir poderoso.
El beso fue corto pero tan lleno de… ¿Qué? Los dos se separaron y se miraron.
Kagome, tengo que irme, ¿puedo venir mañana?- preguntó nervioso.
Seguro Inuyasha, eres bienvenido en mi casa- contesto mientras su sonrojo se intensificaba.
Inuyasha sonrió y acercó sus labios al oído de ella.
¿No te han dicho lo preciosa que te ves sonrojada?- susurró mientras besaba su mejilla, Kagome estaba en shock aun no podía 'digerir la información'.
Que descanses Kag- se despidió abriendo la puerta y cerrando.
Kagome tardo un tiempo en reaccionar, se toco la mejilla emocionada, su corazón había dado un vuelco al sentir sus labios ardientes, se sentía confundida pero feliz… Ella no entendía pero le gustaba muchísimo Inuyasha, ¿Sería amor?
Negó rápidamente con la cabeza.
No puede ser amor…no debe de ser- se dijo mientras corría hacia la ventana, pero ya no podía ver la silueta de Inuyasha, corrió hacia la puerta y la abrió intentando buscarlo en la oscuridad, pero no lo vio y cerro decaída.
Fue a su sala de estar y se terminó el café que había dejado, suspiró tocando sus labios…
¿Qué sentía por Inuyasha?
-O- Scarred -O-
Inuyasha camino por las calles, esta noche tendría pensando hospedarse con Miroku y Sango, ya sabía donde vivían, lo que no podía creer aún era al lugar a donde había ido, con Kagome una completa desconocida, una mujer que lo trastornaba…
¿Qué era lo que sentía por Kagome?
Suspiró, no podía contestar esa simple pero tan profundamente complicada, aún le dolía el suceso que lo había marcado con Kikyo.
Kikyo…- susurró perdiéndose en la oscuridad de la calle.
Continuara!
(N/A): Espero que les haya gustado este capítulo, si se dan cuenta el tonto de Inuyasha aun piensa en Kikyo U.U, uff xD, solo espero que les haya gustado, gracias por los reviews que me motivan a escribir *w*, de todas maneras me han salido unas ideas que … :O jojojo
slipknot390: Hahaha lo sé, me tarde demasiado en la continuación y realmente me disculpo xD, es solo que de repente como que se me va el avión de que ando publicando historias xD, pero esta vez he actualizado más pronto, ¿Te checas? xD, AHH): peligro… Cambiando dirección# xD, ah ya=D, gracias por tu comentario.
dark priinCess: Bueno, aquí solo en este capítulo se reconciliaron xD, pero ya verás que sucederá más adelante, puede que mi cruel pensamiento los separé xD, muajajaja, naah , no lo soportaría ni la escritora xD, bueno ya, gracias por el comentario(:
tania56: Muchas gracias por el comentario, espero que este capitulo también te haya gustado, es algo cortito pero muy significativo.
setsuna17: Gracias por el comentario, allí la llevo echándole los kilos para que esta historia siga en pie :D
Crystal Butterfly 92: , SI *w* fue hacia ella, pero lo malo es que Inuyasha como bien viste al final sigue pensando en cierta personita… ¿Tú crees que la seguirá lastimando? U.U, espero que te haya gustado el capítulo, gracias por el comentario.
Lolichan36: Si, yo también espero que las vacaciones me den tiempo para escribir, bueno Kagome esta vez no mostrará su ira, es alguien muy insegura si te das cuenta :B, pero jojo, ya más adelante viene , por el momento aún está muy sensible, pero espero te haya gustado, muchas gracias por el comentario(:
