Capítulo 11
Carole admiraba las hermosas flores mientras se dirigían por el largo y sinuoso camino hacia la casa de los Anderson.
"¿Cómo diablos logra ella que sus petunias crezcan tanto? Son absolutamente magníficas."
"Te garantizo que Victoria Anderson no tiene nada que ver con esas flores. Estoy seguro de que tienen un jardinero."
Cuando la casa apareció ante su vista, los ojos de Burt y Carole se abrieron como platos.
"Wow. Simplemente... wow. ¿Qué demonios harías con una casa tan grande?"
"Al parecer, encerrar a un hijo en su interior."
Carole negó con la cabeza. "Pobre Blaine. Podía perderse en una casa tan grande."
"Vamos. Esperemos que nos dejen verlo."
Burt y Carol se bajaron del coche. Burt fue a buscar el baúl, pero Carole se lo impidió. "Déjalo. Estoy segura que tienen personal que puede sacarlo." Se acercaron a las enormes puertas y tocaron el timbre. Una pequeña mujer vestida con uniforme blanco y negro respondió.
"Hola. ¿Puedo ayudarle?"
Burt raramente hacía alarde de ser un congresista, pero esta parecía una buena oportunidad para hacerlo.
"Hola. Soy el Congresista Hummel. Estamos aquí para ver a Blaine."
La mujer lucía confundida. "¿Blaine?"
"Sí. Blaine Anderson."
La mujer negó con la cabeza pero se hizo a un lado para que pudieran entrar. "Esperen aquí, por favor." Ella desapareció al final del pasillo.
Burt y Carole compartieron una mirada de preocupación. Un hombre alto, vestido con un traje gris vino hacia ellos.
"Buenas tardes. Soy Marvin, el mayordomo de la casa Anderson. ¿Cómo puedo ayudarles?"
"Soy el Congresista Hummel y ella es Carole. Estamos aquí para ver a Blaine."
"¿Blaine?"
Burt decidió proceder con cautela. "Sí. Blaine. La última vez que hablé con Victoria, ella me dijo que él estaba en casa."
Marvin negó con la cabeza lleno de confusión. "Lo siento, pero deben estar en un error. Blaine no ha vivido aquí desde hace años. Vive en algún lugar de Nueva York con su amo y nunca nos visitan. Debo tener el nombre de su maestro y la dirección en algún lado. Estaré encantado de buscar."
Burt y Carole se miraron mutuamente y luego de vuelta a Marvin. Él parecía realmente confundido. También sonaba como si estuviera diciendo la verdad.
"¿Entonces Blaine no ha estado aquí?"
"No. Como ya dije, él vive con su amo en Nueva York. Ha estado allá desde que se graduó de la preparatoria. ¿Les gustaría que viera si puedo encontrar una dirección? No estoy seguro del nombre de su amo. Algo con C o K, me parece."
Burt no podía creer que Victoria pensara tan poco en Blaine y en su hijo como para que su personal ni siquiera supiera el nombre de Kurt.
"¿Victoria está en casa?"
"No. Ella está en California por cuestiones de negocios. Si me da su tarjeta, estaré encantado de hacerle saber que han venido y que querían saber de Blaine."
Burt pensaba rápido. Si dejaba su tarjeta, Victorria se daría cuenta de que ellos estaba enterados de que Blaine no estaba aquí. ¿Eso era bueno o malo? Podía haber una explicación inocente. Él podría estar con ella, pero si ese fuera el caso, ¿por qué no estaba enterado el personal?
"No. Está bien. Yo la llamaré. Gracias por su tiempo."
"No fue nada. Tengan un buen día."
Burt y Carole permanecieron en el carro en silencio, mirando hacia la casa. Finalmente Carole habló.
"No me gusta esto. Si él no está aquí, entonces ¿dónde está? No me la imagino cargando con Blaine en sus viajes y reuniones de negocios."
"A mi tampoco me gusta. Ella viaja demasiado, pero esta es su casa. A pesar de todo el dinero, ella no es propietaria de casas y apartamentos en otras ciudades. Prefiere los hoteles caros. Si ella iba a quedarse con Blaine, aquí es donde debería estar."
Carole lo miró con alarma. "¿Si? ¿Qué quieres decir con que 'si ella iba a quedarse con él'? No estarás pensando que ella... se lo dio a alguien más... ¿o si?"
Burt sacudió la cabeza. "No lo se. A Kurt le preocupaba eso, pero... Yo solo... No puedo creer que ella haya hecho eso. No quiero creerlo. No después de todo este tiempo. Ella tenía que saber que eso lo destruiría. Por otra parte, si ella no tuvo ningún problema en quitárselo a Kurt. Quén sabe de lo que será capaz de hacer."
Permanecieron en silencio, ambos pensando en lo mismo. Finalmente Carole lo expresó.
"¿Qué le vamos a decir a Kurt?"
...
Kurt miraba a su desnudo reflejo en el espejo.
No se reconocía a sí mismo.
Había perdido peso. Mucho peso. Lástima que no tenía intención de hacer el show. Él no tendría que preocuparse por caber en su vestuario. Por supuesto, ahora el traje le quedaría enorme.
Después de tres días yaciendo en la desesperación, había decidido seguir el consejo de Rachel. Ella tenía razón. A Blaine no le gustaría lo que se estaba haciendo a sí mismo. Si Blaine entrara por la puerta, no reconocería a su amo.
Cuando.
Cuando Blaine entrara por la puerta, necesitaría reconocer a su amo. Su Dominante.
Kurt tenía que estar mental y físicamente listo.
Tomó un baño y moldeó su cabello. Se aplicó corrector para las ojeras y un poco de bronceador para mejorar su color. Caminó a su closet y seleccionó un atuendo. Miró hacia el lado de Blaine. ¿Victoria le prepararía su ropa en la mañana? A Blaine le encantaba que Kurt le seleccionara su ropa. Un pequeño elemento de control, pero sin duda eso lo alimentaba. Kurt había pasado todo su primer año juntos aprendiendo cómo alimentar la sumisión de Blaine, tanto en pequeñas como en grandes formas. Era muy importante mantener la sumisión de Blaine perfectamente alimentada. Eso lo mantenía en control. En balance. ¿Victoria se haría cargo de él, o simplemente acabaría permitiendo que su sumisión se arrastrara lentamente a su natural y profundo nivel de asfixia, ahogando a Blaine completamente?
Kurt parpadeó para contener las lágrimas y se vistió. Definitivamente no se sentía mejor, pero se sentía... limpio. En silencio, salió de su dormitorio y escuchó a Rachel, Finn, Chandler, Seth y Kevin hablando en la sala de estar. Se quedó fuera para poder escuchar. Chandler estaba hablando.
"Creo que realmente lo debes empujar para hacer esto. Él necesita esto ahora mismo. Él no puede quedarse aquí, día tras día, en duelo por Blaine. No es saludable."
"Mira, estoy de acuerdo contigo. Lo quiero de vuelta. Lo necesito de vuelta. Tony es bueno, pero él no es Kurt, y muchos de los inversionistas se unieron al proyecto, en parte, por la fuerza del nombre de Kurt. Sin él, todo el show podría terminar incluso antes de empezar, pero no creo que esté en condiciones de realizar un espectáculo. Su corazón no está ahí. Está roto. No puedes sostenerte sobre algo que está roto."
Rachel estaba a punto de estallar. "Estoy totalmente en desacuerdo. El arte es buscar en las más profundas y desgarradoras emociones, y verter todos esos sentimientos en tu personaje y actuación. Esta trágica, atroz y horrible experiencia le permitirá a Kurt ser galardonado con un Tony. Está probablemente en la mejor forma para hacer la mayor actuación de su vida."
Mientras discutían entre sí, Kurt notó a Seth sentado en silencio junto a Chandler. Tenía las rodillas levantadas hasta la barbilla, con los brazos alrededor de sus piernas. Sus ojos parecían tristes. Kurt valoró la tristeza. Sentía que Seth era el único que compartía su estado emocional actual.
Kurt entró en la habitación causando que todos se callaran. Se sentó en el sofá.
"Oh, no se preocupen por mí. Por favor sigan hablando de mi futuro. Tan pronto como hayan llegado a un acuerdo, déjenme saber lo que debo hacer."
Todo el mundo parecía un poco avergonzado. "Kurt, ¿qué quieres hacer?" preguntó Rachel.
"Quiero concentrarme en conseguir traer a Blaine de vuelta." Seth se irguió y asintió. Kurt lo apreciaba aún más.
Chandler frunció el ceño. "Odio decir esto, pero realmente no deberías hacerte ilusiones, Kurt. Era una orden de revocación. Las órdenes de revocación son difíciles de revertir y..."
Chandler.
Siempre negativo, la voz molesta de la razón.
Kurt ya estaba al límite de sus emociones.
"... La madre de Blaine parece el tipo de persona que no dudará en informar al Ministerio. No puedes correr ese riesgo. Sé que es difícil, pero tal vez deberías dejar a Blaine solo por un..."
Kurt explotó.
"¿Sabes qué, Chandler? ¡Estoy harto de ti! ¡Estoy harto de tu negativa y cobarde inclinación a la autoridad de mierda! ¡Tú y mi padre! Sigue las reglas, Kurt. Haz lo que dice el Ministerio, Kurt. Bueno, ¿Saben ustedes lo que me ha traído seguir las reglas? ¡Nada! ¡Seguí las malditas reglas, y las reglas me jodieron!"
"¡Yo no quiero que te hagan daño! No puedes exigir que su madre..."
"¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Yo no quiero escucharlo! ¿Sabes qué Seth?, es mejor esperar que nada te suceda, porque sí así fuera, estarías en el maldito hoyo! Chandler estará demasiado ocupado siguiendo las malditas reglas como para ir y rescatarte!"
Chandler parecía que acababa de ser golpeado, mientras que Rachel, Finn y Kevin se quedaron sin habla. Seth se balanceaba atrás y adelante, llorando en silencio. Odiaba los gritos. Chandler se puso de pie.
"Me voy. Estoy harto. Estoy hasta la mierda tratando de ser tu amigo. Sé que estás pasando por un momento horrible, pero... ¿cómo te atreves? No necesito esta mierda. Vamos, Seth."
Seth se levantó lentamente, las lágrimas corrían por su rostro. Dio un paso para seguir a Chandler y se detuvo. "Por favor... por favor... No... no quiero... estamos perdiendo a todos. Por favor, Chandler? No... por favor... por favor Kurt... por favor sean amigos." Seth comenzó a sollozar. Primero Blaine. Ahora Kurt. Todo se caía en pedazos.
Chandler envolvió sus brazos alrededor de Seth. Kurt se sentó en el sofá con la cara entre las manos. Tal vez debería regresar a la cama.
Kevin se hizo cargo. "Está bien, mira. Todos estamos bajo mucho estrés. Todo esto ha sido horrible y terrible y muy, muy estresante. Chandler... sabes que Kurt no lo dijo en serio. Es sólo que... las cosas están mal y él está sacando su frustración contigo porque no puede sacarle la mierda a la madre de Blaine. Y Kurt, sabes que Chandler te ama. Él simplemente ve el mundo de manera diferente, pero es tu amigo y ahora mismo necesitas a tus amigos. Así que vamos todos a sentarnos y a calmarnos antes de que Seth tenga una crisis nerviosa. ¿No tienes un poco de vino por aquí? Necesitamos un poco de alcohol."
Rachel envió a Finn a la cocina por el vino y los vasos. Chandler volvió a sentarse con Seth a sus pies, con su cabeza apoyada en el regazo de Chandler. Chandler miró a Kurt.
"Lo siento. No quise molestarte. Es sólo que no quiero que te metas en problemas. No puedes..." Chandler se detuvo. Decidió sólo mantener la boca cerrada a partir de ahora.
Kurt suspiró. Se sentía cansado. Tan viejo y tan cansado. "Yo también lo siento. Me disculpo por lo que dije. Sé que harías cualquier cosa por Seth."
Finn apareció con dos botellas de vino y varios vasos.
Increíble lo que 30 minutos y un buen vino pueden hacer.
Por primera vez en varias semanas la atmósfera en el interior del apartamento se relajó. Rachel estaba riendo e intercambiando historias de teatro con Kevin, mientras que Chandler estaba en el piso acurrucándose con Seth. Discretamente acariciaba el miembro de Seth y susurraba promesas de azotarlo hasta que se desmayara cuando volvieran a casa. Finn los miraba a escondidas y se preguntaba por qué se sentía excitado.
Kurt miraba al suelo y permitía que las voces flotaran encima y alrededor de él. Estaba agradecido de que no estuvieran tratando de obligarlo a entrar en la conversación. Su presencia era suficiente por ahora, porque sabía que eventualmente estaría solo. Le recordó a la muerte de su madre. Durante las primeras semanas hubo gente entrando y saliendo de la casa, trayéndole alimentos y vigilándolos a él y a su padre, pero la vida continuaba. La gente regresó a sus propias vidas y él y su padre se vieron obligados a encontrar su propio camino a seguir.
No quería seguir adelante.
No sin Blaine.
Al menos Blaine estaba vivo y bien en California.
Burt no tuvo el valor para decirle a Kurt la verdad. Al menos no hasta que él supiera cuál era la verdad.
En cambio, le dijo a Kurt que Blaine y Victoria estaban en California. Tan pronto como regresaran a Ohio, Burt entregaría el baúl y le echaría un ojo a Blaine.
Kurt esperaba que Victoria llevara a Blaine a la playa. A Blaine le gusta la playa.
...
Una semana más tarde, Quinn se sentó frente a Burt en su pequeña oficina del taller mecánico. Ella había regresado de espiar a Victoria en California.
"¿Ni una sola vez?"
Quinn negó con la cabeza. "Ni una sola vez. Él definitivamente no estaba en el hotel en el que Victoria se hospedaba. Me las arreglé para sobornar al conserje para que me permitiera entrar en su suite. Blaine no estaba allí. No había ni rastro de él en absoluto. Nada de ropa, ni gel para el cabello, nada. Y yo nunca lo vi con ella. Ella pasó sus días en reuniones, visitando instalaciones de fábricas, y en el spa. Nunca vi a Blaine."
Burt se echó para atrás, recargándose en el respaldo de su silla. "Si él no está con ella, y él no está en Westerville, ¿dónde diablos está?"
Quinn se movió en su silla. "Tal vez sea el momento de conseguir un poco de ayuda profesional..."
"¿Cómo por ejemplo?"
"Necesitamos a alguien que haga este tipo de cosas para ganarse la vida."
"¿Te refieres a un investigador privado?"
"Sí... algo así."
Burt se frotó la frente y pensó en ello.
"Bueno, creo que eso no causará ningún daño. Voy a ver si algunos de los chicos de seguridad conoce a alguien."
"En realidad..." Quinn se sonrojó y lució un poco avergonzada. "Puede ser que conozca a alguien que nos quiera ayudar."
"¿En serio? ¿Quién?"
"Un amigo. Déjeme hacer una llamada y le informaré en uno o dos días. Mientras tanto, ¿le va a decir a Kurt la verdad, o va a seguir mintiéndole?"
Burt suspiró. "Suena tan mal cuando lo pones así... Sí, voy a decirle. Él merece saber la verdad; odio tener que darle más malas noticias."
Quinn asintió. "Entiendo, pero él debe saber. Todavía se considera amo de Blaine. Él debe saber lo que está pasando con su esclavo."
...
El miércoles por la noche Kurt estaba sentado en el sofá escuchando la súplica de Kevin para que regresara al show. Rachel también estaba allí, asintiendo a todo lo que Kevin decía. Ella quería ver a Kurt de vuelta en el trabajo porque pensaba que sería bueno para él, pero tenía razones egoístas también. Echaba de menos tener Finn con ella en los ensayos.
"Mira, yo sé que quieres enfocarte en traer a Blaine de vuelta, pero no puedes dejar de vivir mientras lo haces. No has salido del apartamento en casi un mes. Eso no es bueno, Kurt. Blaine quería que permanecieras en el show. Él me lo dijo. Él no quería que abandonaras tu carrera. Y, perdóname por ser honesto, pero no puedes permitirte el lujo de abandonar tu carrera. A pesar de tu reciente boicot de comida, tienes que alimentarte. Cuando Blaine vuelva a casa tienes que ser capaz de cuidar de él. Es necesario que trabajes, Kurt."
Kurt sabía que Kevin tenía razón. Traer a Blaine de vuelta iba a ser más difícil y le tomaría más tiempo del que había pensado. Había estado pasando sus días investigando maneras de apelar una orden de revocación y entablar la devolución de un esclavo. Era una batalla cuesta arriba y la posibilidades de éxito parecían ser nulas. Los pocos esclavos que habían sido devueltos, era porque los padres habían decidido hacerlo. El resto de las remociones por orden de revocación se mantenían de forma permanente, especialmente si era por una cuestión de abuso. La investigación dejó a Kurt en una nube de depresión y tristeza. Quería a Blaine en casa. Ahora. Lo extrañaba y lo necesitaba. Desesperadamente. Sobre todo porque estaba empezando a sentir algo que no había experimentado en mucho tiempo.
La necesidad insatisfecha de dominar.
Kurt no había pensado en su necesidad de dominar desde el instituto. En cuanto reclamó a Blaine, ya no hubo problema. Su dominio fue alimentado constantemente por la sumisión de Blaine. Pero ahora el dominio de Kurt lloraba la pérdida de Blaine y crecía de manera hambrienta. Kurt hizo caso omiso del dolor punzante y profundo en la boca del estómago. Él simplemente tendría que lidiar con eso hasta que Blaine volviera a casa.
"Kevin... no puedo volver al show. Tan pronto como Blaine regrese a Ohio, voy a ir a verlo."
"¿Lo harás?"
"Sí. Tengo que asegurarme de que está bien y tengo que hablar con Victoria. Tengo por lo menos que tratar de convencerla de que me lo devuelva."
Rachel frunció el ceño. "Pero Kurt ... ¿está permitido hacer eso? ¿Qué te hace pensar que ella te dejará ver a Blaine, o incluso escucharte?"
"Tengo que intentarlo. Tengo que hacer hasta lo imposible. Tengo que traerlo de vuelta. Tengo que hacerlo."
El teléfono celular de Kurt sonó. Su padre.
Kurt se puso de pie y caminó hacia la ventana. "Hola. ¿Cómo estás? ¿Ya regresó Blaine?"
"Estoy bien. ¿Hay alguien ahí contigo?"
"Kevin, Rachel y Finn están aquí. ¿Por qué?"
"Tengo algo que decirte y no quiero que estés solo. Ahora, no entres en pánico. Puede no significar nada, pero... creo que deberías saber."
Kurt cerró los ojos y apretó el teléfono. ¿Cuánto más podría soportar? "Okay. ¿Qué pasa?"
Burt le contó lentamente la visita a la casa de los Anderson y lo que Quinn descubrió cuando estuvo espiando a Victoria.
"Entonces, ¿qué estás diciendo? ¿Estás diciendo que Victoria... ella... ella no lo tiene? Ella... se... se lo dio..." La cabeza de Kurt empezó a girar y no podía respirar. Sintió que la oscuridad se lo traga. Su teléfono celular se deslizó de sus dedos y cayó al suelo seguido de Kurt.
Rachel se levantó de un salto. "¡Kurt! ¡Kurt! ¡Kurt! ¡Oh, Dios mío, Kurt!" Finn tomó el teléfono. "¿Hola? ¡Burt! Hey, ¿qué está pa..." Finn escuchaba mientras Rachel y Kevin llevaban a Kurt al sofá. "Sí... um... bien. Sí, Kurt está... bueno, parece que se desmayó o algo así, pero está bien. Um... sí... bien, sí. Adiós."
"Kurt, ¿qué ha pasado? ¿Qué te dijo?"
Kurt negó con la cabeza mientras las lágrimas comenzaron a caer.
"No está en Ohio. Ellos... creen que ella no lo tiene... ellos no... no saben dónde está. Ellos no saben dónde está y piensan que Victoria no lo tiene. ¿Dónde está? ¿Dónde está? ¡Dónde diablos está!"
...
Blaine no tenía idea de cuánto tiempo había estado en la isla. Había perdido por completo cualquier sensación de día y hora. Todo se hacía en conjunto, comer, nadar, ver películas, jugar al ajedrez y hablar. Era imposible no entablar conversaciones con una persona con la que pasabas tanto tiempo, sobre todo cuando ellos eran los únicos en todo el derredor. Los temas eran siempre elegidos por Sebastian. Discutían sobre películas, televisión, los derechos de los homosexuales, y si Maroon 5 volvería alguna vez a la grandeza de su álbum 'Songs About Jane', pero Sebastian era cuidadoso de no permitir que sus conversaciones giraran en torno a cuestiones personales. No quería oír hablar de lo maravilloso que era Kurt y lo mucho que Blaine lo echaba de menos; y se negaba a hablar sobre Tristan o cualquier otra cosa de su pasado. También se negaba a escuchar las súplicas de Blaine para ser liberado. Cuando Blaine sacaba el tema, Sebastian simplemente sonreía y negaba con la cabeza.
"Simplemente acéptalo, Blaine. Somos tu y yo. Ahora que finalmente te tengo... nunca te voy a dejar ir."
La mirada en los ojos de Sebastian y el tono de su voz dejaba a Blaine nervioso, paranoico y asustado.
Sobre todo porque podía sentir el cambio y la reconexión dentro de él.
Su verdadera naturaleza estaba empezando a crecer, lo que debilitaba su fuerza.
Un esclavo que había sido reclamado y dominado diariamente, tendría que luchar contra eso. Sobre todo si había tenido un maestro que le daba excelentes cuidados, yendo más allá para alimentar su sumisión. Sin Kurt, Blaine estaba empezando a sufrir. Día a día su sumisión iba creciendo lentamente, y con ella un anhelo agudo de ser controlado y dominado. La falta de un collar intensificaba la sensación. Mientras la sumisión de Blaine crecía, también lo hacía su anhelo de un maestro.
Y Sebastian era el único maestro en su presencia.
Blaine estaba determinado a luchar contra lo que le estaba pasando. Ignoraba la lenta y profunda ebullición que se cocía a fuego lento en su estómago, mientras que luchaba para suprimir la sumisión que crecía un poco más fuerte y más persistente cada día. Él era muy cuidadoso de no responder inmediatamente a las simples peticiones de Sebastian como "pásame el control de la TV", por temor a la alimentación de su sumisión a través de la obediencia hacia un maestro. Cuando podía sentir la presencia de Sebastian afectándole, cerraba su mente y corría hacia el bosque. Ahí se escondía y gritaba hacia el cielo.
"¡Kuuurrrt! ¡Date prisa y encuéntrame! ¡Estoy en algún lugar de Europa! ¡Por favor encuéntrame! ¡Por favor! ¡Quiero obedecerte, y lo hago! ¡No quiero someterme, pero... se está haciendo cada vez más duro! ¡Tan jodidamente duro! ¡Por favor, Kurt! ¡Encuéntrame! ¡Por favor encuéntrame!"
Pero estaba seguro de que Kurt no tenía forma de encontrarlo.
Así que cerraba su mente y luchaba contra su naturaleza.
Y se preguntaba cuando Sebastian lo empujaría más allá de su límite.
S & B & S & B
Sebastian amaba cuando Blaine se iba al bosque a gritar.
Lo consideraba un signo de progreso.
Blaine estaba empezando a agrietarse.
Sebastian fingía no darse cuenta de la lucha de Blaine, pero sabía exactamente lo que estaba pasando. Era lo que había estado esperando. Era lo que le daba la fuerza necesaria para resistir la tentación de presionar a Blaine contra una pared, rasgar su ropa y cogérselo hasta que pidiera clemencia.
Sebastian no era un violador.
No. Los esclavos siempre lo querían. Siempre.
Y quería que Blaine lo deseara.
Que lo deseara de la manera más salvaje y más desesperada posible. Quería a Blaine destrozado, derretido, goteando sumisión y necesidad a sus pies. Y entonces, y sólo entonces, Sebastian lo tomaría.
Él planeaba dominar toda la mierda de Blaine.
Y saber que la nena Hummel estaba en algún lugar llorando a lágrima viva, era la cereza del pastel.
Esto no era solamente una cuestión de deseo... Esto también era una venganza. La venganza de Kurt por atravesarse en su camino, y tomar algo que Sebastian realmente quería. A pesar de todas sus conquistas sexuales, y los innumerables esclavos que lo deseaban, la negativa de Blaine había lastimado a Sebastian profundamente. Algo acerca de ser despreciado y no deseado lo había hecho poner en duda su valor, haciéndole difícil aceptar el amor de alguien, sin importar cuán sincero, puro, fuerte y verdadero era ese amor.
Como el amor de Tristán.
Pero Sebastian no culpaba a Blaine. Culpaba a Kurt. Él era el maestro que gobernaba la mente de Blaine. Sebastian estaba convencido de que, si no hubiera sido por Kurt, Blaine habría sido suyo en la preparatoria.
Pero estaba bien.
Podía ser paciente porque siempre se salía con la suya. Siempre. Le había explicado esto a Blaine años atrás.
No tomaría mucho tiempo.
Blaine estaba empezando a desmoronarse. Un poco más cada día; y de noche, sin darse cuenta, Blaine iba arrastrándose hasta estar más cerca de Sebastian en la cama. Su sumisión instintivamente estaba estirándose tratando de alcanzar la presencia dominante de Sebastian.
Era sólo una cuestión de tiempo.
...
Burt miraba con cautela a su alrededor y luego se volvió hacia Quinn.
"Aquí es donde este tipo quería que nos encontráramos?"
"No, aquí es donde yo sugerí que nos encontráramos."
Burt miró a su alrededor otra vez. "¿Por qué? Este lugar es un tugurio."
Quinn suspiró. A pesar de haber estado en el Congreso desde hace varios años, Burt aveces actuaba como si acabara de llegar ayer.
"Exactamente. Nadie que pudiera conocer al Congresista del estado de Ohio, estaría aquí."
Burt asintió. "Cierto. ¿A quién estamos esperando?"
Quinn se movió y se colocó el cabello detrás de las orejas. "Alguien que puede eludir al Ministerio y ayudar a localizar a Blaine."
"Ya lo sé, Quinn. ¿Cómo se llama?"
Quinn de repente parecía nerviosa mientras sus mejillas se sonrojaban. Burt la miró más de cerca. Quinn siempre había sido atractiva, pero hoy parecía aún más hermosa. Tenía el cabello suelto en vez de recogido en una coleta, y en lugar de su habitual traje, llevaba un bonito vestido amarillo. Su rostro estaba un poco más maquillado de lo habitual.
"¿Quinn? Exactamente quiénes somos..."
El rostro de Quinn se encendió antes de que ella se obligara a controlar su expresión. Burt se dio la vuelta.
Un joven alto, de piel oscura y un mohawk negro se dirigía a zancadas hacia ellos. Llevaba unos vaqueros negros, una camiseta blanca, una chaqueta de cuero negro y gafas oscuras. Tenía diamantes en ambos oídos.
Se detuvo junto a la mesa, se quitó sus gafas y miró a Quinn.
"Hola Noah."
"¿Noah? Wow. No me habían llamado así en años. Maldición Fabray. Sigues estando tan jodidamente ardiente."
"No me habían dicho jodidamente ardiente en años."
"¿Acaso los hombres de Yale y el Capitolio son ciegos?"
Los dos se quedaron allí, mirándose el uno al otro hasta que Burt se aclaró la garganta.
"Oh, um, Noah, ¿recuerdas al padre de Kurt, El Congresista Burt Hummel?"
"Claro. ¿Qué hay?"
Burt frunció el ceño mientras miraba a Noah de arriba hacia abajo. "Hola."
Noah arrastró una silla de otra mesa y se sentó.
"Vi a Beth el mes pasado. Shelby mencionó que ha pasado bastante tiempo desde que fuiste."
Noah asintió lentamente. "Tengo que tener cuidado. Hay gente por ahí que no puede saber acerca de Beth. Es más seguro para los dos si permanezco alejado, pero la veo. Confía en mí, la veo. Shelby simplemente no lo sabe."
"Sería bueno si Beth pudiera verte."
Los ojos de Noah se tornaron fríos. "¿Es por eso que me llamaste?"
Quinn cambió a su modo profesional. "No. Necesitamos tu ayuda. Concretamente, Kurt necesita tu ayuda."
Noah miró a Burt y arqueó una ceja. "¿Qué podría necesitar Kurt que un grande y poderoso congresista no pueda manejar?"
Quinn negó con la cabeza. "En este momento Burt no puede estar involucrado. Él ya ha hecho demasiado. Es un asunto bastante complicado y delicado. Tenemos que ser discretos."
"¿Cuál es el problema?"
"Tenemos que encontrar al esclavo de Kurt, Blaine Anderson."
"¿Kurt perdió a su esclavo?"
"Se lo arrebataron."
"¿Secuestrado?"
Quinn dudó por un momento. "Orden de revocación."
Noah se echó hacia atrás y lanzó un silbido. "¿Qué demonios hizo Hummel?"
La ira de Burt se encendió. "¡Nada! ¡Él no hizo nada!"
"Él debió haber hecho algo para que una orden de revocación le pateara el trasero."
Burt estaba a punto de marcharse, pero Quinn levantó la mano para detenerlo.
"Escucha, te puedo asegurar que Kurt no hizo nada malo. Déjame explicarte."
Mientras Quinn comenzaba a contarle la historia de los últimos dos meses, Burt trataba de recordar la relación entre Quinn y Noah. ¿Cuál era la historia? Noah... Puckerman. Sí, Noah Puckerman, mejor conocido como Puck. Tuvieron una niña que dieron en adopción. Quinn era una Ama y Noah... bien parecía un Maestro. ¿Cómo habían tenido un hijo juntos?
No fue sino hasta que Noah colocó los brazos detrás de su cabeza, que Burt fue capaz de echar un vistazo a su muñeca izquierda manchada de tinta. Era una mancha a medias. No abarcaba todo el camino alrededor de su muñeca. Por supuesto. ¿Cómo podía haberlo olvidado?
Aunque era muy raro, había personas que nacían con sólo una media mancha en la muñeca. Aunque eran reconocidos como esclavos por el Ministerio, los esclavos de mancha incompleta tardaban mucho más tiempo en encontrar a un maestro. La mayoría de los maestros querían un esclavo que se sometiera a ellos por completo. Los esclavos de mancha incompleta se sometían, pero sólo hasta cierto punto. Ellos tenían suficiente dominio en su interior que hacía imposible una completa sumisión. Los esclavos de mancha incompleta tenían una tendencia a vivir según sus propias reglas en lugar de acatar las del Ministerio, muy a disgusto de los altos funcionarios del Ministerio.
Una vez que Quinn terminó la historia, Noah permaneció en silencio durante varios minutos.
"Muy bien. Digamos que estoy dispuesto a ayudar a Hummel. Una vez que encuentre a Blaine, ¿qué es lo que planean hacer?"
Quinn habló con cuidado. "Cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él. Ahora mismo sólo tenemos que encontrar a Blaine."
Noahé negó con la cabeza. "Uh uh. Me están pidiendo que interfiera en una orden de revocación. Eso es una mierda muy peligrosa. Incluso es más peligroso si Kurt planea tener contacto con él o, peor aún, si Kurt trata de robárselo. Necesito saber cuáles son los planes de Kurt."
Burt habló. "Kurt no tiene un plan. Él ni siquiera sabe que estamos haciendo esto. Prefiero no involucrarlo hasta que sea necesario."
Noah miró a Quinn. "Entonces, ¿por qué yo?"
"Porque he oído que lo haces muy bien."
"Si. Sabes perfectamente lo bueno que soy, ¿verdad?"
Quinn se sonrojó ligeramente. "Bueno en rastrear esclavos... entre otras cosas. Hice mi investigación, Noah. Sé en lo que has estado involucrado. Legal e ilegal. Y sé que el Ministerio trató de reclutarte, pero los rechazaste, cosa que los molestó. Me imaginé que estarías dispuesto a ayudar porque no te gusta el Ministerio, y porque conoces a Kurt."
"Estoy dispuesto a ayudar, pero no de a gratis. Ni siquiera por los viejos amigos."
"Por supuesto que pagaré por tus servicios," dijo Burt.
"No cobro barato."
La voz de Quinn se volvió dominante. "Tal vez podamos arreglar algo. Un descuento por los viejos tiempos."
Burt miró con sorpresa como la sumisión brillaba en los ojos de Noah. Su postura se suavizó ligeramente. Quinn lo miró fijamente.
"Puede ser. Voy a pensar en ello. Por el momento, voy a empezar a hacer algunas preguntas."
"¿Cómo?" preguntó Burt. "El Ministerio no responde a preguntas ni comparte los detalles."
El dominio de Noah volvió. "Usted no conoce a la gente adecuada para preguntarles. Por eso estoy aquí, ¿recuerda?"
Noah se puso de pie. "Estaré en contacto." Se dió la vuelta para irse, pero luego regresó.
"Sigues siendo la chica más hermosa del mundo, Quinn, y créeme, he visto muchísimas."
La sonrisa de Quinn iluminó todo el restaurante.
...
Tristan caminó lentamente a casa. Estaba cansado, pero era un cansancio agradable. Un cansancio perfecto.
Tristan tenía un trabajo.
A pesar de tener un título en mercadotecnica, Tristan decidió conseguir un trabajo en una tienda de comestibles del vecindario. Él no quería trabajar en el mundo de los negocios donde tendría que lidiar con Maestros día tras día. Sobre todo porque no tenía un collar de protección. Por ahora trabajar en la tienda de comestibles era suficiente. No tenía que pensar mucho y se sentía seguro en torno a sus compañeros de trabajo, quienes eran heterosexuales en su totalidad.
Tristan estaba muy consciente de su aspecto. Sabía que era considerado hermoso. Su belleza loe hacía deseable, y estar sin collar lo hacía aún más atractivo. Tenía que ser cuidadoso. Sobre todo porque su necesidad de ser dominado empezaba a estrangularlo. Si se encontrara con un maestro con una presencia bastante fuerte, todo habría terminado. Él sabía que iba a someterse de inmediato, y él no quería eso. Quería ser reclamado.
El deseaba a Sebastian
Trataba de no pensar en él. Dolía demasiado. Todavía no entendía por qué Sebastian lo había liberado de una forma tan fría y cruel. Sabía que Sebastian estaba mintiendo cuando le dijo que no lo amaba. Tristan estaba seguro que él era la única persona a quien había amado Sebastian, pero por alguna razón no podía dejar atrás sus demonios y aceptar el amor de Tristan a cambio. Tristán siempre intentó hacerle ver a Sebastian que su amor por él no estaba vinculado únicamente a la relación maestro / esclavo. Amaba a Sebastian el hombre, tanto como a Sebastian el Maestro. Pensó que Sebastian por fin había empezado a aceptar y a creer en ello cuando lo cegó con la cancelación de su reclamación. No tenía sentido.
Así que ahora estaba solo y no reclamado en la ciudad de Nueva York. Tenía que ser cuidadoso. Había decidido permanecer alejado de los clubes gratuitos, no porque Sebastian se lo hubiera pedido. Tan desesperado como se sentía, sabía que esos clubes solo le traerían problemas.
Sebastian le había enviado un mensaje diciendo que podía quedarse en el apartamento por el tiempo que quisiera, pero Tristan no confiaba en él. Podía vivir del dinero de su trabajo, y ahorrar el dinero que Sebastian le había dado por si él volvía un día para echarlo de ahí. Después de todo, había pasado antes.
Tristan entró en el apartamento y cerró la puerta detrás de él. Dejó su mochila y se quitó la playera. Se quitó la goma que sostenía su cabello hacia atrás y permitió que cayera sobre sus hombros. Tal vez se cortaría el cabello. Un nuevo comienzo.
Se dirigía hacia la cocina cuando alguien llamó a la puerta.
Se quedó inmóvil, escuchando. No conocía a nadie que lo quisiera visitar. Tal vez estaba oyendo cosas.
Otro golpe.
El corazón de Tristán se saltó un latido. Sólo una persona sabía que él estaba aquí. Corrió hacia la puerta y la abrió.
"Bueno hola, Pocahontas".
Royce.
Tristán dio un paso atrás cuando el dominio de Royce asaltó sus sentidos, enviando a su sumisión a un completo frenesí.
"¿Qué estás haciendo aquí?"
"Escuché que estabas en la ciudad, así que pensé en pasar por aquí."
Royce entró. Tristán se estabilizó mientras cerraba la puerta. Se sentía un poco borracho.
Royce se paró en medio de la sala y recorrió el cuerpo de Tristan de arriba a abajo con mirada lujuriosa. Siempre había pensado que Tristán era demasiado hermoso para Sebastian.
"Entonces, ¿cómo has estado?"
Tristán se quedó junto a la puerta. Un millón de alarmas estaban sonando en su cabeza. Había conocido a Royce durante el mismo tiempo en que había conocido a Sebastian. Él sabía cómo era Royce. Lo que él era capaz de hacer. Esto era peligroso.
"Um, he estado muy bien."
"¿En serio? No te ves muy bien. Digo, te ves hermoso como siempre, pero ... definitivamente no te ves muy bien. Te ves mas bien... hambriento."
Tristán agarró la manija de la puerta con más fuerza.
"¿Lo estás, Tristan? ¿Estás hambriento?"
Tristán sabía que debía correr, pero el dominio de Royce era fuerte y familiar, casi tranquilizador. En parte porque había estado a su alrededor por años, y en parte porque Royce era fuerte como Sebastian.
Royce siempre quería lo que Sebastian tenía.
"Ven aquí, Tristan."
"Tal vez deberías irte."
Royce se quedó mirando a los ojos de Tristan, su dominio ardiendo en su interior. "Ven aquí, Tristan."
Tristán caminó lentamente hacia él. Royce sonrió y extendió la mano para enredar un mechón del cabello de Tristán en su dedo. "Tu cabello es hermoso, Tristan. Eres hermoso. Tan jodidamente hermoso." Se inclinó y besó suavemente el cuello de Tristán. Tristán se estremeció.
"Royce... tú ... deberías irte. No puedes hacer esto. Tú no quieres hacer esto. Eres el mejor amigo de Sebastian."
Royce miraba fijamente en los ojos de Tristan, llenándose de placer por el remolino de confusión, deseo, necesidad, odio y miedo que mostraban. "Tú ya no eres su esclavo, Tristan. Eres libre."
Tristán negó con la cabeza. Definitivamente no era libre. Él amaba a Sebastian. "Por favor... no me hagas esto. No le hagas esto a él. Tú eres su amigo. Eres su mejor amigo."
"Una razón más. Es mejor que sea yo y no otra persona."
Royce empujó a Tristan contra la pared presionándolo con su cuerpo. Tristán gimió entrecortadamente cuando el dominio de Royce chocó con su hambrienta sumisión.
Tristán no tenía oportunidad.
Royce lo mantuvo atrapado en el apartamento durante tres días.
Fue cruel, sádico e insaciable.
Cumplió todas las fantasías que había tenido acerca de cogerse al esclavo de su mejor amigo.
Tristán se odiaba a sí mismo por haberlo disfrutado, pero no pudo evitarlo. Se sentía tan bien ser brutalmente dominado y utilizado después de meses de antojos constantes. Él simplemente cerró los ojos y fingió que era Sebastian.
Cuando finalmente terminó, Royce se vistió y sonrió con enferma satisfacción al ver a Tristán, tendido en el suelo, desnudo, arruinado y completamente consumido.
"Bien, Tristan, me aseguraré de decirle a Sebastián que lo estás haciendo bien y que fue un tonto al deshacerse de ese culo tan delicioso que tienes."
"¿Q-qué? ¡No! ¡No! ¡No puedes! ¡No puedes decirle acerca de esto!"
Royce se encogió de hombros. "¿Por qué no? Tú ya no eres suyo, ¿recuerdas? Él canceló tu reclamación, y estoy bastante seguro de que ya lo ha superado. No lo he visto en semanas, lo que me lleva a creer que él está ocupado atornilándose a alguien. Pero no te preocupes. Le diré que te las arreglaste para mandarle saludos mientras me la mamabas y gritabas mi nombre."
"¡No! ¡Por favor! ¡No le digas! ¡Por favor! ¡Todavía lo amo! ¡Por favor! ¡Él no puede saberlo! ¡No puede! ¡Por favor!"
Royce sonrió. "Adiós, Tristan."
