Los personajes de Resident Evil no me pertenecen, son propiedad de CAPCOM, únicamente la trama es mía.
Aclaraciones:
Letra normal. –Narración general.
Letra en negritas. – Notas de autor, algunos pensamientos de los personajes.
Letra en cursiva. –Recuerdos, algunas frases.
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Sorority Row
Capítulo XI – La búsqueda, la hazaña de Piers Nivans.
Segunda parte.
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Pista de despegue, sector 10. –19 de Septiembre de 2018. Roma. Italia.
Chris Redfield extendió el mapa correspondiente sobre la mesa. Según la posición los Kennedy estaban al frente, Claire Redfield al costado izquierdo respaldando a Burnside pues no tenía seguridad alguna. Jake, Sherry y Helena del costado derecho con los dos respectivos equipos. Charlie, el tercero había salido a manos de Barry rumbo al departamento donde Milla había reportado su estadía próxima por enfermedad. Entonces, quedaban ellos para ser los siguientes en partir.
–Escuchamos el plan Chris –alentó la pelirroja apuntando las coordenadas en el móvil.
Chris observó detenidamente el plano. Algunas partes de China no contaban con acceso al público, aun llevaban revisiones periódicas para evaluar el nivel de contaminación. Al ser igual a Raccoon, existía la posibilidad de encontrar personas infectados en alguna parte, y él no quería improvistos de esa gala.
–El transporte aéreo es imposible en algunos sectores –reafirmó el hecho que todos conocían. –me veré tentado a tomar otras opciones. Leon, Ada. Ustedes irán conmigo por aire, luego nos separaremos.
–Anotado –Leon observó al equipo Bravo. –Soldados, ya escucharon al capitán.
Chris giró hacia la derecha donde dos personas esperaban.
–Jake, Sherry. Entrarán por el trasporte público y llevarán el modo de infiltración, las órdenes evitan contacto con cualquier persona, ¿entendido Sherry?
La rubia asintió. No necesitaba esforzarse, comprendía el significado oculto, cualquiera estaba bajo riesgo de encontrarse con Albert Wesker merodeando, esperaba que ellos no tuvieran esa mala suerte.
–Helena, contigo descubrí algo innovador –el castaño dejó caer una carpeta verde. –Lo leí, gracias a esto irás en automóvil. El historial dice que manejas altas velocidades bajo presión.
La castaña lo miró con desconfianza y al leerlo se avergonzó.
–Es un reporte –le aclaró al soldado. –Tiene varias multas por exceso de velocidad.
–Precisamente eso es lo innovador –señaló el Redfield. –un agente de seguridad nacional nunca obtiene tal puntaje de velocidad, será aprovechar una habilidad.
Leon acercó la mano, intentando leerlo. Helena lo apartó de cualquier alcance. Daba gracias a la partida de Barry, seguro reiría divertido con tal cosa.
–Hay un detalle, Chris – el rubio habló, cruzándose de brazos. –China es grande, por ende sus ciudades también, ¿cómo buscaremos sin herrar? Hunnigan enviará datos de nuestras posiciones y atajos, no algo así.
El grupo contempló al único hombre que podría darles respuestas. Chris le hizo una señal a su hermana, Claire asintió rendida.
–Steve, ¿nos dirás alguna dirección?
–Es trabajo suyo averiguarlo, lindura –sentenció el pelirrojo. –Ya sabes mi respuesta.
El soldado se masajeó las sienes. El hombre que su hermana insistía en defender le daba dolores de cabeza terribles. No requerían ayuda de alguien como ese bastardo.
–Hay pocos lugares importantes en China, tres de ellos resaltan entre todos.
Sacó de su bolsillo una lámpara. La alzó sobre la mesa, al instante aparecieron tres puntos azules sobre el mapa. Señalaban diversos lugares apartados el uno del otro, de diferentes compañías de antiguo prestigio.
–Lanshiang, Tatchi y Konoha...– murmuró la pelirroja. –Una de esas ciudades estuvo bajo los efectos del gas con el virus C.
–Sigue en el radar, nosotros iremos a él – apartó –Conocemos mejor las consecuencias, es todo nuestro por ambigüedad.
–Genial héroe, ya que estás tomándote la libertad de elegir escogeremos Lanshiang, hemos estado ahí. –La voz de Jake resonó. –No acepto sugerencias.
–Konoha ¿eh? –Claire entrecerró los ojos. –La ciudad más apartada, vaya cosa nos ha tocado Helena.
Chris miró a cada implicado guardar las coordenadas en sus respectivos PDA, registrando detalles anexos, cada quien había escogido cuando él era el líder y daba las órdenes. Suspiró, no tenía caso contradecirlos.
–Ustedes partirán primero –señaló a las dos últimas mujeres. –los demás, si encuentran el objetivo encárguense de avisar. Nos reuniremos, no importa la localización.
Todos separados con un objetivo particular.
–Estaremos en contacto, Chris – la pelirroja tironeó del brazo masculino. Steve gruñó antes de avanzar hacia el corredor que daría paso al estacionamiento.
El resto contempló la escena expectante.
–Van a estar bien, ¿cierto? Burnside es de preocuparse.
Ante el comentario de Sherry, Leon asintió.
–Seguro, las dos son compañeras fuertes.
Y si alguien podía controlar a Steve Burnside de hacer alguna estupidez, esa sin dura era Claire Redfield.
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La brisa matutina revolvió los cabellos castaños mientras conducía el Jeep de la B.S.A.A el letrero de bienvenida apareció tras haber conducido seis horas, conseguían pisar el terreno asiático. Helena Harper desde el retrovisor seguía a la pareja, quienes no hablan ni miraban. Y recordó la última plática que había tenido con Piers antes de llegar a la central.
–Entonces –dio un sorbo al café. – ¿Me dirás quien está tras este ataque bioterrorista?
–No.
El silencio apareció. Ella contempló la taza de café humeante, para después depositarla en la mesa con suavidad.
–Sigo sin comprender tus motivos para invitarme un café, Piers.
Él bufó.
–Es algo personal –justificó –además, es mejor tenerte a ti para una conversación decente.
Helena arrugó el entrecejo, viéndolo llevar su bebida a sus labios.
– Soy tu mejor opción entonces –reprochó, Nivans negó.
–Me entretienes, dejémoslo así.
– Dudo que volvamos a encontrarnos – se sinceró la castaña. –Hubiera sido interesante volver.
–Sí. Es una lástima –respondió el castaño con sarcasmo. –al menos dejaré de escuchar preguntas tediosas.
–Sí…
El sonido del móvil resonó, dando terminado el furtivo encuentro. Helena se levantó de su asiento con Piers Nivans tras ella. Pagaron la cuenta, mirándose.
Ella dio un paso hacia el exterior de la cafetería.
–Mantente con vida – susurró alto.
–Eso mejor déjalo para ti.
Harper sonrió sin mirar atrás.
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–Helena, nos detuvimos – La castaña parpadeó, afirmando las manos sobre el volante, Claire la observaba desde atrás y el pelirrojo soltó un sonoro gruñido de irritación. Helena le sonrió en disculpa a la pelirroja, encendiendo el Jeep.
–Guíame Redfield. – pidió. –conducir sin ver es molesto, también quiero desayunar algo.
La de los ojos aguamarina abrió el PDA examinando el rastreador. El primer punto estaba al norte de la cuidad, llegarían en cuestión de minutos si la castaña dejaba de pensar, las compañías sospechosas debían ser el primordial centro de atención.
–No está lejos – tecleó Redfield, expandiendo el panorama. – sigue derecho.
–Seguro – miró por inercia hacia atrás y logró ver algo. –Espera, que diablos…
Una criatura yacía corriendo a gran velocidad, la castaña pisó el acelerador, luego bajó la palanca de reversa. Chocarían contra el arma biológica, ¿acaso Harper intentaba matarlos? Claire colocó el cinturón de seguridad, señalando al pelirrojo que hiciera lo mismo.
–Sujétense, puede doler.
Arrancó, y la velocidad en reversa les revolvió el estómago a los pasajeros traseros. Helena vio al arma biológica desprender líquido corrosivo por la boca en forma de tuvo. Una especia nueva del virus A.
Zigzagueó, dándole un giro al volante, las llantas chirriaron. Helena elevó la velocidad una vez más esquivando los ataques. La Redfield se llevó la mano al pecho, de verdad que Chris no les había mentido ni un poco.
–Harper, disminuye la velocidad ahora. –pidió apretando el asiento.
–Si quieres, te recomiendo hacer otra cosa como prepararme algo para disparar.
Sonaba fácil. El problema radicaba en disparar con esa velocidad. La pelirroja sacó la maleta abriendo el seguro. Tenía armas básicas, cartuchos, pistolas de nueve milímetros y una escopeta. Las granadas, su rifle preferido yacían en otro lugar junto a Steve.
También Chris había dejado un lanzacohetes para medidas drásticas. Pero, si disparaba algo de ese calibre a una criatura cercana a ellos corrían el riesgo de recibir el impacto, morir instantáneamente. Disparar a francotirador jamás podría hacerlo adecuadamente al no llevar aquella práctica. ¡Ella siempre serían una activista de recinto!
–Dispara, no hay más opciones. –ella alzó la mirada, no esperaba que él entendiera el dilema mental. –Apresúrate pelirroja.
¿Cuánto había pasado desde el último? Posiblemente años, no había tocado instrumentos pesados tras la muerte de Neil Fisher, y la idea de volver hacerlo no le agradaba, más debía hacerlo.
Preparó el arma desde su lugar. Colocó la posición perfecta, Harper conducía rápido para apuntar fijo al blanco y la adrenalina burbujeaba por sus venas
–Claire, agradeceré sí lo haces rápido.
El suelo vibró, los gruñidos resonaban por todos lados, bolas de ácido impactaban contra el Jeep. Claire respiró viendo algún punto para disparar, una abertura o algo que efectuara el daño suficiente. Lo encontró en el torso, concentró toda su atención, se inclinó y disparó.
El proyectil impactó contra el arma biológica que explotó, perforándola. Pedazos del cuerpo caían por la calle, tiñendo de rojo el pavimento, repleto de viseras asquerosas. Claire Redfield suspiró aliviada, sujetándose la extremidad. Helena disminuyó la velocidad finalmente.
–No conducirás de nuevo. –fue lo único que atinó a decir la pelirroja, Harper sonrió. –enserio, nunca más.
–Claro, claro –le restó importancia al pálido rostro de ella. –Centrémonos en el objetivo, luego escucho sus quejas sobre mi manera de conducir.
Cierto. Habían perdido tiempo tras el percance. Claire desenfundó el PDA, y se sorprendió de ver que estaban relativamente más cercanos. Miró a Helena, pero al ver cual compañía sería, torció el gesto.
–Una antigua compañía Tricell –exclamó para sí misma – esto es relevador.
…
Las calles de Konoha parecían solitarias. Cosa extraña, la cuidad nunca había sido noticiada como foco de infección, las personas no estaban enteradas de algún suceso, ¿Dónde estaban los civiles? El castaño gruñó, girando el automóvil, pasando los semáforos de señalización verdes.
–Eres un estúpido, Douglas –habló por primera vez, maldiciéndolo. –Tatchi es el lugar de ataque, ¿por qué demonios deambulamos Konoha?
–Yo estor al mando, Nivans –respondió Ricardo. –La agente Harper fue enviada a Konoha acompañada de Claire Redfield. Si ella está, Steve también, hemos venido a tomarlo por la fuerza, o matarlas si se resisten.
Genial, justo cuando había pensado no verla. Los músculos de su cuerpo se contrajeron. ¿Acaso había poco personal en esta estúpida cede?
–Sabes mucho para haber huido antes, Ricardo.
El Douglas sonrió.
–La B.S.A.A tiene cámaras de vigilancia casi en todos los rincones, nadie sospecharía si alguien jaquea el estacionamiento. Vi a la mujer tras la cámara y hablaba sobre Claire Redfield, mi padre supuso que la acompañaría, ella nunca saldría sin Steve. Por eso somos la bienvenida.
–Entiendo, atraparemos a Redfield para recuperar a Burnside.
–No es tan fácil, Piers. Claire está fuera de la protección de su hermano mayor, si hay resistencia debemos matarlas, a las dos.
Llegaron al área central. El fuerte aroma a muerte se esparcía volátil. Nivans miró asqueado el panorama nada prometedor. Al menos encontraron el motivo de la falta de civiles, esa cosa se los había ingerido. Piers encontró marcas de neumáticos marcados en el pavimento. Los dos bajaron del auto contemplando el zigzag que las llantas habían creado.
–Demonios, una es hábil. Las huellas no mienten, tuvieron una cruda batalla.
Ricardo tocó la marca con su mano derecha. Él estaba de asistente por algo, y eso sería el rastreador interior que poseía. Calculaba con una precisión impresionante.
–Hacia dónde – el Douglas señaló la posición contraria a ellos.
–El norte, existe una vieja compañía Tricell de alto prestigio en esa ruta. Si seguimos daremos ellas.
Ellos seguían siendo rivales. No habría compasión por Rebecca, tendría que caer, aunque solo en sus manos.
–Andando. Acabemos de una vez.
…
–Para ser importante, su información fue nula – se quejó Helena.
Según los datos, la compañía de Tricell había albergado científicos importantes, pero a excepción de ese punto no relataba algo interesante como nombres o fechas.
Claire desde el asiento suspiró resignada.
–Esta ciudad no es la indicada – habló la pelirroja.
El siguiente punto consistía en el extremo oeste de Konoha, ahí si había población transitando, ignorando la presencia de un arma biológica devoradora que andaba muerta del lado norte. Claire observó de reojo a su acompañante. Desde el ingreso a Konoha no hablaban lo suficiente, y la pequeña gota que impactó su mejilla tampoco ayudaba.
Estúpida lluvia.
–Deja de mirarme lindura, es molesto.
¿Así le hablaba después de horas? Claire apretó los puños. Rebecca habló alguna vez con ella sobre las tomografías del cerebro masculino, no mostraban signos de alteración y contusiones capaces de hacerle perder la memoria. Todo andaba en orden, su conexión sináptica perfecta, por lo tanto, era el mismo Burnside de quince años. No un clon. El tono tosco e indiferente parecía ser personal y su cabeza le repetía a veces que dejara de intentar.
–Te devuelvo el favor, tú eres el molesto.
–Sí, claro –ironizó el pelirrojo. – seguro yo…
–Llegamos.
Helena interrumpió ayudándola. A Claire la había conocido en la boda del Kennedy, cuando algunos hombres intentaban cortejarla sin éxito alguno. Christopher incluso alegaba que Claire tenía un carácter difícil de manejar. La pelirroja defendía los ideales justicieros como Chris a sus soldados. Pocas personas veían el lado frágil de Claire Redfield, y curiosamente aquella mujer distaba mucho de ser la activista que trabajaba para Terra Save. ¿Tanto así apreciaba a ese hombre? No sabía con exactitud cuánto llevaban conociéndose, pero parecía ser una espina del pasado difícil, lo sentía. Las acciones confirmaban sus sospechas.
Harper colocó la mano en el hombro femenino.
–Tranquila, todo mejorará.
–continuemos, quiero alcanzar pronto a Chris.
Entraron al segundo punto y no se sorprendieron de encontrar otro Tricell. La compañía había imitado la fama de Umbrella, y sus sucursales estaban casi por todas partes del mundo. Konoha era de las famosas por sus científicos según la primera compañía, pero nunca se compararían a las grandes mentes de Umbrella.
–Es enorme –Claire encendió su linterna –y deteriorada.
Tricell llevaba varios años sin uso tras ser contribuyentes directos de Albert Wesker se rumoraba que el proyecto Uroboros, obra de la genetista Excella Gionne había salido de ese lugar y llevado a África para ver los resultados.
–Si Wesker decidió usar este lugar, quizá encontremos algo.
Helena estaba de acuerdo. Wesker no aparecía aún, más nada impedía buscar información sobre él. La primera planta, de dos que componía la compañía era la sala de archivos donde los científicos se registraban sus bitácoras diarias.
Había diez filas de archiveros, con documentos cuidados. La castaña le hizo una seña a la Redfield, juntas leerían la información de una en una. La manera de redactar de un científico llamó la atención de Helena desde el comienzo. Se llamaba Marcus Finnigan, habían solicitado su cambio a Lanshiang de carácter urgente y era prodigioso según las notas. Contaba con el post grado, graduado de una universidad especializada, un rango S como científico, con Derek Simmons como personal que autorizó el traslado.
Dobló el reverso del papel, releyendo la experiencia personal en el campo laboral. Y caminó hasta el lugar que decía ser la oficina del hombre. Era de un tamaño mayor a lo habitual gracias a su poderío. Al revisar el primer cajón encontró una vieja fotografía de dos personas.
Un hombre rubio yacía tomando por los hombros a una mujer rubia. Ambos apoyados contra la mesa metálica y varios microscopios a su alrededor. Los dos sonreían, dejando ver las batas de laboratorio, señal de haber tomado dicha foto en horario laboral. Helena sacudió el polvo dejando ver las letras enmarcadas de dorado.
"Annette y Marcus Finnigan. 23 de Agosto de 2009 convención científica internacional"
–Parecían felices –susurró a la nada. –El año data la fecha del ingreso de Simmons a seguridad nacional.
El dos mil nueve era una fecha que recordaba bastante bien. Simmons la había contactado para ofrecerle el puesto de custodiar al presidente de los estados unidos. Todo un privilegio. Seguridad nacional era el segundo mando al cargo, el primero lo llevaba el FOS, que el mismo presidente había fundado con ayuda de Hunnigan y Leon. Dejando el puesto a negociación.
La rabia corrió por su torrente sanguíneo al recordarlo. Derek Simmons había utilizado su posición en su tapadera con la muerte del presidente. Y con ello, miles de vidas perdidas que pesaban en su consciente. La muerte de Débora entre ellas.
El registro no habla más sobre ellos.
–Me pregunto su paradero actual, la otra mujer nunca salió de esta compañía.
La pelirroja entró acompañada de Burnside y lucía algo enfadada, señal de haber peleado durante la adquisición de información.
– ¿Encontraste algo? –preguntó Claire aferrando el retrato, ella negó.
–Nada interesante, pero tal vez ellos nos puedan decir algo más.
–Miren lo que tenemos aquí.
Al oír la voz de Ricardo la pelirroja apuntó a cualquier dirección. Desde la sombras aparecía, aplaudiendo y mirándolas sin compasión. Steve miró ofuscado intruso.
–Infeliz –bramó Helena. –Maldito traidor, ¡vendiste a la B.S.A.A!
–Corrección, no trabajo para ustedes. Así que lo siento cariño, no eres nadie para darme órdenes.
El pelirrojo dio un paso adelanta, Claire le cortó seguir avanzando.
–Vas a caer, Ricardo – aseguró Harper. Él sonrió ante el reto.
–Helena Harper, tu eres quien más dolores de cabeza le ha dado al mundo. –comentó el castaño. –el gobierno disfrutó usarte, ¿o no recuerdas? Gracias a ti el presidente murió, y tu hermana pasó a ser un objeto de experimentación. Simmons disfrutó cada parte de tus errores.
La mano que mantenía el arma tembló.
Recordar sus malas decisiones era algo que ese imbécil estaba disfrutando, pero ella no podía evitar caer.
–Cállate Ricardo. –habló Claire en su defensa. –Los errores siempre se pueden corregir. Es el arte de seguir vivos.
–Si lo dices así – el Douglas rió – disfruten esta bella creación, diviértanse.
Del suelo se abrió una grieta que derrumbó. Los tres cayeron al suelo, Helena sintió el impacto. Intentó levantarse, la abertura la había separado de Claire y de la ranura salió una criatura gigante. Lucía como una especie de mutación parecida a las del virus C, mas sabía que éstas no eran como las otras. Ladeó la cabeza buscando al castaño, mas él se había ido.
Miró por todos lados buscando algo con lo cual contraatacar y tomó dirección a la escalera. Ricardo seguro había escapado por ahí. El olor a muerte impactó contra sus fosas nasales, seguido del sulfuro proveniente del arma biológica. Esta aferró un trozo de vara metálica, arrojándola a su dirección y la esquivó, rozándole el cuello e impactó contra la pared. – ¡Helena! –llamó la pelirroja distrayéndola. – No puedo verte, pero si escuchas te cubriremos lo máximo posible. ¡Te encargamos una manera de llegar contigo, mientras se nos ocurre algo!
¿Steve cooperaría con Claire? Eso era nuevo.
El sudor bajaba por la frente de Helena, cayendo discretamente en sus lagrimales, dificultando la visión.
Subió los escalones con rapidez, Claire era la indicada para cuestiones de improvistos. Además, la luz solo provenía del exterior. La unidad no contaba con abastecimiento eléctrico en consecuencia a los años fuera de servicio. Si no buscaban una manera de salir o reencontrarse, Ricardo ganaría.
Siguió avanzando, el último piso de la planta aparecería en cualquier momento. Una vez que entró, logró distinguir la silueta masculina observando tras el ventanal. Se colocó tras él y apuntó.
–Hasta aquí llegaste, Douglas.
–Sabes Harper, tu error es confiarte –tronó los dedos. –Nunca ando solo.
La criatura volvió a aparecer y su cerebro tardó en procesar la información. Una estaca impactó contra el estómago de la castaña que le hizo caer al suelo. Tosió, cogiendo aire. Alzó el rostro y vio otro objeto en su dirección sin poder evitarlo. Helena cerró los ojos esperando el impacto.
Pasó rápido. Muy rápido.
–Demonios –oyó un quejido.
Abrió un ojo, alguien apretaba su brazo izquierdo y, al darse cuenta de la mirada azulada molesta suspiró aliviada de estar bien. Más no duró demasiado, la risa ahogada de Ricardo se escuchó por todos lados, causándole escalofríos. El hombre la ayudó a levantarse, apoyándose sobre él.
–Vaya Nivans, eres todo un héroe –añadió el castaño con sorna. –qué conmovedor. Entonces mentiste sobre no haberla visto en Oxford ¿cierto? Estabas preocupado por ella, resultaste ser ineficiente.
–Te equivocas –respondió –si mal recuerdas estamos buscando a Burnside y estás perdiendo el tiempo.
El tiroteo comenzó entre ambos. Balas, olor a pólvora disipándose en el aire. Nivans se ocultó en la pared tomando por la cintura el cuerpo femenino. Helena seguía en Shock, él la necesitaba en sus cinco sentidos si querían derrotar al hijo del rubio. Uno de los dos no iba a contarla.
La castaña al sentir el penetrante ahora del hombre parpadeó ¿qué rayos estaba pasando? Casi tenía la nariz enterrada en su cuello. Como pudo, creó una separación entre los dos y se recostó contra la pared, sujetándose el brazo lesionado.
–Estás haciendo algo estúpido –reiteró ella.
Él curveó los labios entretenido.
–Lo sé.
– ¿Por qué?
–No te diré.
Regresó su atención al objetivo. Sus orbes castaños rebuscaban cada espacio. No había rastros de Douglas. Si calculaba bien, la distancia entre ellos y él estaba en un rango no mayor a cinco metros. Por lo tanto quedaban pocas opciones para pensar. Si salían, corrían la suerte de ser acribillados. No hacerlo, los volvía un blanco fácil para tirar explosivos. Entonces, la primera sonaba más viable, pero mortal.
Y Piers pareció llegar a la misma conclusión que ella al desenfundar su escopeta. Estaba dispuesto salir, más Harper lo impidió.
–Solo vive Piers, no te dejes morir.
Nivans asintió saliendo del escondite. El refuerzo de balas apareció, Ricardo también había cambiado el arma, usaba una ametralladora. El espacio comenzaba a disminuir a la par que sus ideas. Pronto se vio acorralado. Ricardo era habilidoso en el manejo de engañar. Toda la B.S.A.A había caído durante su mentira, más ese chiquillo no iba a ganarle, aun habían cosas en juego.
Para sorpresa de ambos, los muros crujieron amenazando con desplomarse. La inestabilidad del edificio se debía a la grieta ocasionada del arma biológica que habría cuarteado la pared hasta volverla frágil. Era una situación de vida o muerte, irónicamente para salvar al enemigo. Piers estaba en desventaja, lo reconocía y las municiones se acabarían. La extraña adrenalina que surcaba se le antojó entraña, parecía a gusto con el peligro. Como si morir fuera algo sin importancia, seguro era la presión de verse sin escape.
–Piers, todavía puedo perdonarte tu error. Eres indispensable – volvió a hablar el Douglas menor. Un eco ruidoso. –Deshazte de ella, mátala y haré que nada sucedió.
–Ella no es el objetivo – aclaró – desisto tu generosa oferta.
–No me dejas otra alternativa Nivans.
El suelo tembló y Ricardo lo empujó hasta impactar. Tomó el cuello del otro entre sus manos aplicando presión en el agarre. Piers lo sintió, el descender de los niveles de oxígeno. Intentó liberarse sin éxito
Hombre idiota.
Fue el pensamiento de Helena, contemplando la escena atónita. Él quería protegerla arriesgando su propia vida. La piel masculina perdía color y juraba que pronto luciría azulado.
No, ella no volvería a matar a nadie otra vez.
– ¡Déjalo!
Corrió hasta Ricardo, lo empujó contra la ventana. Aplicó más presión, escuchó el ruido del cristal romperse lentamente. La respiración pasó a segundo término al ver esa imagen. Piers estiró la mano, ella lo miró una vez antes de romperse el vidrio completamente, llevándose a los dos al vacío. No había nada más que obstruyera el final. Tarde, demasiado tarde.
–Helena – susurró su nombre incrédulo.
Calló sobre sus rodillas, enfrentando una realidad en la cual Helena Harper estaba muerta.
"–Sabes, he cometido varios errores de los cuales me arrepiento. Uno es la muerte de mi hermana, me prometí no dejar que nadie muriera por mí. Nadie pasará lo mismo así deje de existir. Solo entonces, sentiré que hice lo correcto."
La efímera plática le taladró la cabeza. Ella hablaba en serio, y reaccionó, Helena protegía las cosas importantes para ella, él entraba ahí sin motivo o razón aparente. Se negó a aceptar esa prematura muerte.
–Ricardo, te mataré.
Golpeó la pared, ignorando si resistiría el golpe. La sensación de rabia era aturdidora que solo se saciaba con venganza.
–No debiste hacer eso, Harper – habló, reprimiendo su impotencia.
…
Claire Redfield respiró aliviada. El arma biológica bajo sus pies estaba muerta gracias al disparo certero del pelirrojo. Le costaba asimilar su ayuda, después de todo Steve Burnside actuaba a su manera y encontrarse a dicha criatura en el amigo creaba más preguntas sobre él. Mientras caminaban buscando algún indicio de la ex compañera de Kennedy escucharon balas, producto de alguien enfrentándose. Subieron la inestable escalera, encontrando más agujeros de bala hasta que el olor a pólvora les llegó. La pelirroja notó el ambiente melancólico y logró ver una silueta sobre el piso. Claire lo reconoció, era el mismo joven que su hermano había aceptado y quien le envió noticias al desaparecer su hermano seis meses durante en virus C.
La ventana rota, le llevó a preguntarse dónde estaba Helena, pero luego comprendió todo.
Nadie habló.
La compasión nunca llegó y el silencio les afirmó sus sospechas.
Las lágrimas se abarrotaron sin poder hacer nada por evitarlo. Luego sintió la mano del pelirrojo apoyarse ligeramente. Ella lo miró antes de caminar hacia Piers Nivans sin apuntarle, si él quisiera matarlos ya estarían muertos
– ¿Te encuentras bien?
Steve reprimió un gruñido. Estaba claro que no.
–Ella no debería haber muerto.
Ninguna persona merecía morir así. Pensó en Chris al instante. Su hermana valoraba la vida humana sobre cualquier cosa, ¿cómo le diría que un agente había muerto? Claire tampoco lo creía.
–Iré con ustedes – habló Piers, sorprendiendo a la pelirroja. –Ese bastardo de Marcus pagará las consecuencias de su miserable hijo.
Ese nombre sonaba familiar.
–Alto ahí –Steve se cruzó de brazos demandante. –estás cruzando la raya Piers.
Claire boqueó ¿qué tenía de malo?
–Burnside, nos uniremos a ese bando.
Steve alzó las manos, cabreado.
– No, es tu problema si quieres hacerlo –aclaró. –caíste en los sentimientos a esa mujer. No pienso ser uno de ellos.
La pelirroja lo golpeó en el pecho. Se quedó unos momentos así, con el puño enterrado firmemente.
–Me importa un demonio tus opiniones, Burnside – el pelirrojo arqueó una ceja, Claire estaba al borde la cólera para llamarlo por su apellido. –Y no me importa si tengo que golpearte hasta cansarme si con eso cambias. Todavía estás en mis manos, irás de nuestro bando te guste o no.
¿Esa era la mujer que anhelaba desesperadamente atraparlo? Sí, la Claire Redfield Cruel debía salir más a menudo que esa mujer chillona. Steve gruñó en respuesta caminando a la salida. En ese estado de furia masiva por alguna razón le atraía no contradecirle. Y estaba cayendo lentamente, por eso la odiaba más que a nadie.
Redfield mayor no se quedaba atrás.
– ¿Sabes a dónde ir? – le preguntó al ex soldado.
Todavía no hablaría con él sobre el pasado. Parecía menos cruel que Steve y eso le daba cierta ventaja. Otra vez, se preguntó que tanto habrían pasado los dos para no recordar nada. Más Piers era mejor que Steve, sin duda.
–Tatchi, el bastardo se oculta en ese lugar.
Entonces Chris había escogido bien.
–Primero buscaremos un medio de trasporte para llegar – se limpió una furtiva lágrima e honor a su compañera caída. –Caballeros, se los dejo a ustedes.
–Acabaré con ese miserable, Helena. Lo prometo –Piers ocultó el rostro entre sus manos. Él contaba con ese medio que necesitaban. Su venganza personal por acabar con algo importante para él también.
A veces pienso que te juegas el pellejo demasiado. No lo hagas, pero recuerda, si la vida pone obstáculos difíciles yo te haré entrar en razón. Mientras tanto, solo vive.
…
Algunas piedras se incrustaban en su ya dañada piel. Pronto alcanzaría la cumbre para salir de ese lugar obscuro. Daba gracias a Leon por siempre insistirle en llevar ese molesto equipo de emergencias. Nuevamente había pasado la muerte.
–Un poco más Helena – se animó avanzando paso a paso.
Al subir buscaría la manera de contactar con Nivans y Claire urgentemente. Pensarían que estaba muerta, pero también le había prometido algo a él, esta vez se encargaría de cumplirlo.
Este mundo está cargado de gente mala. Por eso solo vive Helena, algún día las cosas serán diferentes.
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¡Hola gente bella y Hermosa! ¿Cómo están? aquí con el capítulo 11 dedicado a la pareja ganadora que resultó ser Helena/Piers
Quiero aclarar que Piers está sumamente encolerizado por la "Muerte" de Helena (pero no sabe qué pasa con ella) la hazaña de Piers Nivans es su lucha contra Ricardo a muerte por protegerla (Al final no logró su cometido) y espera su conflicto personal entre los malos
Claire/Steve que ya va limando las asperezas, y aunque no participan mucho pronto tendrán un capítulo solo para ellos.
Saben estoy algo rara, un comentario por PM de una tipa que ni quiero mencionar me dijo que la historia no tenía sentido solo porque Ada y Leon no participan mucho y yo opino que es una estupidez ¿dejarán de Leer solo por eso? Yo sé que no xD
Las palabras en negrita "SOLO VIVE" es una mención a la historia de mi genial amiga Lirionegro1, justo como lo prometí
¡Haciendo propaganda! Los invito a leer The War Of Seduction, mi nueva y loca historia
Una disculpa para los que leen 20MLA, ese fic me roba todas mis ideas, pido paciencia
Respondiendo los comentarios…
CandeEsp: un pequeño Claire/Steve solo para ti n.n
Camy: me alegro que te haya gustado. Espero que este también te guste
Naty17: me alegro n.n espero que esto sea de tu agrado
Luisa Mendoza: pronto habrá más de Shake, te lo prometo :)
Yune69: AMO tus amenazas (?) me pone muy feliz verte por estos rumbos xD
Bloody Mary Fire: Un helena/Piers recién salido solo para ti. Espero que te guste. Falta su desenlace, ya verás cómo los reuniré *-*¨
Lirionegro1: ¡amiga! Espero que te guste la mención de tu fic. :)
Capítulo 12
Fecha de actualización: Entre miércoles o viernes xD
Se me cuidan.
Fatty Rose Malfoy.
PD: Capítulo editado 26/11/15 para hacer más clara la historia.
