The Last Doll
10.-
… Las veinticuatro horas del día
Los oficiales del equipo de forenses abandonaron el sótano y dieron unos documentos al agente McKinney. Victoria, desde su habitación del ala este, espiaba las idas y venidas de forenses, técnicos, policías. Sabía que ocurría algo grave. Cuando volvió a la mansión, después de pasar la tarde en casa de Meredith, Jared estaba en la habitación de su tío, y Jake decía tristemente a todo el mundo que "Tito Jensen está malito y el buelo tambén".
Samantha no le había explicado nada, sólo le pidió que no insistiera porque en esos momentos lo importante era cuidar de su abuelo y de su tío.
Roshawna le tiró una bola de papel molesta, se suponía que estaban haciendo problemas de matemáticas, no espiando. Como no hizo caso a su amiga, ésta se acercó también a la ventana.
- ¿Se van ya? – preguntó la chica de color
- Eso parece – dijo Vicky sin apartar los ojos del nuevo agente del FBI
- En vez de espiar podrías preguntar a alguien – sugirió Rosh tratando de ayudar a su amiga.
- Ya te he dicho que mi abuela no me contará nada, y no voy a molestar a Jared, mi tío le necesita. Cuando se vayan los demás preguntaré al otro federal, Jared me dijo ayer que quería hablar conmigo – murmuró escondiéndose cuando el agente McKinney miró hacia dónde estaba – El caso es que estoy segura de que al nuevo lo he visto antes y no se dónde.
- Pues listo, venga, vamos a acabar los problemas o tendremos problemas mañana - insistió su amiga tirando de ella hacia la mesa.
- No puedo concentrarme Rosh…
- Debimos hacer caso a tu abuela y quedarnos en mi casa – gruñó irritada la otra chica.
Alguien llamó a la puerta, era Donna Hanscum y traía algo de merendar. Victoria conocía de poco tiempo a la mujer pero en esos días siempre había tenido una gran sonrisa para todo el mundo, incluso ella parecía abrumada con lo que fuera que estaba pasando.
- No se cariño – respondió a su interrogatorio – sólo se que ayer tarde tu tío y tu abuelo tuvieron una crisis nerviosa por algo que ocurrió en el sótano, y cariño, prefiero ayudar ahora en todo lo que pueda antes que satisfacer mi curiosidad, me entiendes ¿verdad?
- Sí, lo siento.
- No lo sientas, es natural que te preocupes, tu familia te necesita corazón – dejó su sándwich favorito en la mesita de estudio junto al que había traído para Rosh – tengo que salir a buscar a Tyler a su clase de esgrima, ¿Me llevo a Jake o lo dejo aquí contigo?
- Puede dejarlo aquí – se ofreció Roshawna de todas formas no parecía que fueran a acabar los deberes ese día.
- Voy a traerlo, está con Samantha…
- Yo lo traeré Donna, no te preocupes – sonrió Vicky.
Las dos muchachas fueron a la habitación de los Collins y Vicky llamó a la puerta. Jake le abrió con mucho cuidado y la mandó callar con un dedo en los labios.
- ¿Cómo está? – susurró cogiendo a su hermanito de la mano y entrando a la habitación
- Está descansando cariño – Samantha dejó en la mesita el libro de cuentos que le había estado leyendo a Jake - ¿Donna se ha ido ya?
- Si, hace un momento, le he dicho que me encargaría de Jake
- Pero yo soy gande, no nisisito que nadie me cuide – protestó el niño indignado – no estoy malito.
- Claro que no, pero no nos salen los deberes del cole y necesitamos ayuda experta – Vicky escondió la sonrisa para que su hermanito no tuviera una rabieta, Roshawna siempre era capaz de hacer que tanto sus propios hermanos menores como los de todas sus amigas creyeran sus excusas increíbles – ya se que vas al cole, a lo mejor puedes echarle un vistazo Jake
- Si, si, ya voy al cole, he ido ya muchos días, todos estos – dijo enseñándole la mano abierta – vamos, yo te lo ensplico.
La chica de color volvió a la habitación de su amiga con el niño, Vicky quería saber antes cómo estaba también su tío. Al menos Samantha parecía más animada que la tarde anterior.
- ¿Y tú como estás?
- ¿Yo? – la mujer miró a la niña con cariño – ahora tengo que estar bien
- ¿Encontraron algo malo en el sótano? ¿por eso se pusieron tan mal? ¿Algo de mi papá?
Samantha suspiró. Apenas había dormido alternándose entre Benjamin y su hijo. Aunque trató de negarse, Jared le había contado el motivo de que ambos estuvieran tan afectados. Era duro, pero al menos estaban a salvo y el federal le había prometido que no dejaría a Jensen solo ni un solo minuto del día. Pero no podía contarle a su nieta que su padre estaba vivo porque a pesar del horror que eso supusiera para su hijo o para ella misma se trataba de decirle a esa chiquilla que su querido papá había regresado de entre los muertos.
- Encontraron cosas, yo no las he visto – respondió vagamente – Jared dice que son pruebas
- Creéis que papá le hizo al tío Jensen lo que mamá pensaba que le había hecho su padre a él – los ojos azules de la niña estaban llenos de lágrimas, la mujer no la miraba a la cara y era lo suficientemente inteligente como para saber que le estaba ocultando algo importante – Papá jamás le habría hecho esas cosas al tío, no mi padre, el nos quería…
- Sólo están investigando
- Pero lo que encontraron es lo bastante grave como para que el abuelo y el tío necesiten sedantes…
- Vicky – Samantha comprendió que la pequeña llegaría a sus propias conclusiones si no le contaba algo más, la tomó de los brazos y esta vez sí la miró a los ojos – Victoria, han encontrado en el sótano el lugar dónde tu padre llevaba a tu tío… Jensen está así porque ha recordado cosas y tu abuelo no ha sido capaz de soportar la verdad. Yo misma, después de tanto tiempo, aún no me lo creo. Quise a tu padre como un hijo desde el mismo momento en que Benjamin y yo empezamos a salir. Fue fácil, el Misha que conocí era el chico más maduro, dulce y encantador que había visto nunca, tú, tu actitud, tu madurez, me lo recuerda muchísimo. A veces incluso quisiera… Vicky, tú misma sospechaste que Jensen era mi hijo antes que él mismo, eres muy inteligente…
- Pero mi papá…
- Están investigando Vicky, y el agente Padalecki removerá cielo y tierra para protegernos a todos y descubrir la verdad, en ese orden, yo confío en él.
- Samantha, yo… Si papá hizo eso, yo… - cogió el rostro de la mujer y le dio un beso en la mejilla – hiciera lo que hiciera él, yo os quiero, a ti, al abuelo, a mis hermanos, a Jensen… lo superaremos ya verás.
La niña salió de la habitación sin notar que el anciano había despertado. Samantha se sentó en la cama y tomó la mano de Benjamin. El doctor se incorporó un poco y la abrazó pidiéndole perdón por no haber sido capaz de descubrir que Jensen volvía a estar en peligro.
- Creí que aquí estaría a salvo, ¿por qué siempre me sale todo tan mal cuando se trata de Jensen? Mi pobre muchacho…
- No tuviste la culpa, yo tampoco pude verlo hasta que fue demasiado tarde – al menos ahora tenían algo que ofrecer a esos niños y a Jensen, Samantha por fin encontraba la fortaleza que nunca supo que tenía para luchar por su familia, y su compañero era un pilar de la misma – pero ahora lo haremos bien.
- Vicky, ella es como yo creí que era Misha…
- No es Misha, Benjamin, no es realmente como él – el hombre lloró derrotado en el pecho de su esposa – y tiene razón, ahora no estamos solos, estamos juntos, nos queremos y saldremos adelante.
En otra habitación de la mansión uno de sus ocupantes no podía ver las cosas con tanto optimismo. Jared Padalecki abrió los ojos sobresaltado en el sillón dónde estaba velando el sueño de Jensen. El activo gemía, tenía una pesadilla y él se había quedado dormido en algún momento de la tarde mientras repasaba las notas de McKinney sobre el caso de la hermana de Jensen.
Se levantó y se acercó a la cama. El sudor empapaba el cabello corto, oscureciéndolo, tomó la toalla de la mesa y lo secó suavemente, el pelo, la cara.
- ¡No! – los ojos verdes del activo se abrieron de par en par mientras su mano atrapaba con fuerza el brazo del agente.
- Tienes una pesadilla, soy yo
- Los niños, Ty – pidió con la boca seca, Jared separó los dedos agarrotados del pecoso de su brazo y Jensen se sentó en la cama dispuesto a levantarse y buscar a sus sobrinos – ¿y si va por ellos?
- No va a ir nadie a por los niños Jensen, MG ha registrado la mansión, no está aquí y ellos no están solos – todo su cuerpo le pedía abrazar al hombre que se cubría la cara aún temblando – me voy a quedar contigo las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, hasta que lo detengamos y no pueda volver a hacerte daño a ti ni a nadie más.
- Tengo que parecerte un inútil patético
- No, ni por un instante me lo pareces.
Jensen se levantó, fue un movimiento demasiado rápido para alguien que había pasado casi veinticuatro horas sedado, se mareó y cayó sentado en la cama. Jared humedeció un extremo de la toalla y le limpió un poco la cara, el cuello, mientras el activo se dejaba hacer.
- Recuerdo cosas
- Lo se
- Pero sólo desde que Victoria tuvo el accidente, es… raro – dejó que le pusiera unos calcetines y las zapatillas de casa – Venía a casa cuando no estaban los niños… después me hacía olvidar de algún modo, no… no lo comprendo.
- Misha es un enfermo, un psicópata
- Las últimas veces hablaba de Tyler y yo…
- Jensen – cogió el rostro del activo buscando su atención – le encontraremos, te lo prometo, no tocará a Tyler.
- Decía que también se lo había robado, el cariño de Ty, el de sus hijos, como le había robado el de su padre. Que tenía que compensarle.
No le dejó torturarse más con los recuerdos. Lo envolvió entre sus brazos hasta que se tranquilizó relajándose y protestando que estaba bien y que tenía hambre.
- Pero antes tengo que ir al aseo
- Vamos
- ¿No crees que estás exagerando lo de ser mi guardaespaldas las veinticuatro horas? – le miró asombrado
- Soy tu sombra Jensen, nadie va a impedírmelo, ni siquiera tú.
- Empiezas a darme miedo – dijo sacándole la lengua.
Jared se quedó parado en el umbral del cuarto de baño. ¿Y si Jensen empezaba a pensar que lo estaba acosando, la sonrisa confiada del activo cuando cerró la puerta desde el interior lo dejó más tranquilo. Probablemente sólo habría sido una broma, lo que no era broma era su intención de vigilarlo cada minuto. Se apostó en la puerta hasta que salió y bajaron a cenar algo.
MG recogía sus cosas para volver al hostal, la amiga de Vicky lo esperaba en la entrada jugando con Jake y charlando con los dos mayores. Al ver a Jensen, el pequeño y su hermana corrieron a abrazarle.
- Hola Jensen, me alegra que ya estés mejor – saludó Roshawna
- Hola Rosh, como ves hemos cambiado de casa – sonrió a la chiquilla, ella y Meredith eran las amigas de Vicky que consideraba más maduras, aunque después del intento de fuga de su sobrina se estaba planteando borrar a la pelirroja de la lista – aún no estoy muy despejado, avisaremos a alguien para que te lleve.
- No hace falta, el agente especial McKinney se ha ofrecido a llevarme.
- MG, por favor – el federal se acabó de colocar el sombrero y dio una palmada en el hombro de Jared – Vigila bien el fuerte chico, me llevo tu coche.
- Oye, en la oficina…
- Es una orden agente Padalecki, y como a mi no me van las vigilancias veinticuatro horas, esta te toca a ti – McKinney le guiñó un ojo, se despidió de los chicos y ofreció un brazo caballerosamente a la muchacha que lo esperaba – bueno jóvenes, volveré mañana, ¿nos vamos señorita Buttler?
- Cuando quiera agente – enganchada del brazo del adulto se despidió de la familia de su amiga con la mano
Jensen entró en la enorme cocina, no sabía dónde empezar a buscar para preparar unos sándwiches, su sobrina abrió la nevera, Donna también había dejado comida preparada para su tío y su abuelo, hasta para Jared.
- ¿Un bocadillo de lomo con queso roquefort? – el agente del gobierno cogió el pan con ansiedad – esa mujer es un ángel, esto está buenísimo.
- ¿Roquefort? – Jensen torció el gesto – este sí que está bueno, tortilla, beicon, rodajas de tomate y mostaza a la miel.
Vicky con Jake sentado encima de ella en uno de los taburetes miraba a ambos hombres en silencio. Jared le ofreció un poco de su bocadillo pero le dijo que no con la cabeza. Quería saber la verdad pero con el pequeño allí y esperando a que Tyler volviera sabía que no era el momento de preguntar.
Los abuelos se reunieron con ellos en la cocina, su abuelo parecía tan avergonzado, ni siquiera era capaz de mirarles a los ojos.
- Tengo algo que decirte Jensen, como ya le dije a Jared los anónimos fueron cosa mía – el activo le miró con sorpresa – sabía que no te lo habían contado, fui yo, creí que así tendrías que venirte a casa y podría cuidar mejor de vosotros. Fue una gran estupidez hijo.
- No es el momento Benjamin – murmuró Jared
- Lo siento, todo esto ha pasado por mi culpa – el buen ambiente de la cocina se difuminó rápidamente, hasta el pequeño lo notó. La tensión era tan palpable que durante unos segundos sólo se escucharon las respiraciones agitadas, hasta que Jake se bajó al suelo y tiró de su hermana para irse a ver la televisión.
- Donna está tardando mucho, ¿Cuándo se fue? ¿Hace una hora? – preguntó Samantha para cambiar de tema
El teléfono fijo comenzó a sonar estridentemente en su soporte de la pared, la mujer lo cogió, "Dios mío" susurró llevándose la mano a la boca, "¿Dónde los han llevado?". Como uno solo los tres hombres y la muchacha se levantaron de la mesa y se acercaron a Sam.
- Si, también había un niño, iba a recogerlo ¿Quizás no llegó? – preguntó la anciana con la voz temblorosa – Llamaré al colegio, ¿ustedes? Si, en efecto ese es el número. Tengo que ir al hospital, Donna ha tenido un accidente.
- ¿Y Tyler? – Jensen y Vicky preguntaron al mismo tiempo
- No estaba en el coche, van a llamar al colegio
- Llamaré yo – dijo Jensen - ¿Cómo está Donna?
- Ella no… - Samantha contuvo el sollozo al mirar a su nieta – el coche chocó contra la mediana en la autopista y…
El monitor de esgrima les confirmó que el ama de llaves había recogido al niño. El dolor por la muerte de la mujer se sumó al miedo de no saber qué había pasado con Tyler. Jared llamó inmediatamente a McKinney para ponerle al tanto y el federal volvió a presentarse en la casa minutos más tarde.
El agente especial se encargó de acompañar a los Collins al hospital e indagar todo lo que pudo sobre el accidente, mientras el matrimonio disponía todo lo necesario para el velatorio y el entierro de Donna, la familia del ama de llaves tomaría un avión desde Wichita esa misma noche.
El registro del vehículo siniestrado no sirvió para encontrar ninguna prueba de que el niño hubiera estado dentro del mismo cuando ocurrió el accidente. McKinney, conforme iba recopilando datos, llegó a la conclusión de que el profesor de esgrima había mentido al decir que Donna Hanscum había recogido al niño.
Jensen quería acompañarlo a interrogarlo. McKinney tuvo que discutir con Jared y con el activo para que se quedaran en la mansión con los otros dos niños. Subió las escaleras del centro deportivo y se dirigió al gimnasio dónde el profesor, un hombre muy delgado con aspecto de ratón, tenía un combate de entrenamiento con un miembro de la selección estatal de sable.
- Señor Qualls, soy el agente especial McKinney – sacó su placa y la abrió para que le echara un vistazo – necesito que responda a unas preguntas sobre la desaparición de Tyler Collins.
- Si me da un par de minutos… – lanzó un par de estocadas y el campeón del estado murmuró "touché" quitándose la máscara – la guardia más flexible Monroe, mañana continuaremos, a la misma hora.
Puso los sables en el armario de seguridad y se reunió con el agente del FBI. MG no tenía tiempo que perder, pero el profesor era convincente por mucho que las pruebas no indicaran la presencia de Tyler en el todoterreno cuando ocurrió el accidente.
- Dios mío, ¿y dice que Donna ha muerto? – estaba realmente afectado – es una auténtica lástima, sólo la había visto un par de veces, pero parecía muy amable. Ha tenido que ser un choque terrible, el todoterreno ese es un tanque.
- Lo ha sido, está prácticamente destrozado.
- ¿Y dice que sólo estaba ella en el coche en el momento del accidente?
- Por eso tenía que comprobar su declaración, señor Qualls, no hemos encontrado rastro del niño – explicó el federal convencido ya de que el profesor no mentía.
- Lo más seguro es que esté con el acompañante, llámeme Donald por favor.
- Perdone ¿Ha dicho un acompañante?
- Si, había otra persona en el coche, un hombre, no lo vi bien porque no salió pero tendría aproximadamente su edad, cabello oscuro, no puedo precisarle más agente, sólo vi su perfil un momento.
TLD TLD TLD
Jensen salió en ropa interior del baño sin importarle que Jared le esperara sentado en su dormitorio. No le había hablado desde que, unas cuantas horas antes, McKinney se negara en redondo a contarle lo que había descubierto en su interrogatorio a Donald Qualls. La negativa del federal había transformado parte del miedo que sentía por el chiquillo en enfado y el único que tenía a mano para desquitarse era el otro federal.
- Si MG cree que… - el enfado era tan evidente que Jared intentó explicarle porqué su compañero no le había contado nada.
- Es mi sobrino – cortó bruscamente
- Jensen se razonable, MG sabe lo que hace.
- Estoy harto de mentiras Jared, no sirven nada más que para empeorarlo todo – se puso una camiseta, lo niños ya dormían y los Collins acababan de llegar del tanatorio - ¿Crees que no decirme lo que ha hablado con el profesor de Ty sirve de algo? Donald es amigo mío, me contará lo que ha visto.
- Espera Jensen – le retuvo cuando empezó a ponerse los vaqueros – es tarde, espera a mañana.
- ¡Tyler ha desaparecido! ¡Donna ha muerto! – le gritó, el federal agradeció que Victoria y el pequeño se hubieran ido al otro ala de la mansión, a la habitación contigua a la de sus abuelos - ¡¿Cómo voy a esperar a mañana?!
- MG es el mejor Jensen, mejor que yo, mejor que cualquier agente encontrando personas, confía en él.
- ¿Por qué? – para Jared era como si de repente estuviera hablando con otra persona - ¿Por qué tendría que confiar en ninguno de vosotros? ¿O en los Collins?
- Jensen no estás pensando con claridad.
- Pues yo creo que ahora estoy pensando con claridad, ese fabuloso agente McKinney estuvo en el entierro de mi hermana hace tres años, supuestamente sabía quién era quién, sabía lo que Misha hacía conmigo, hace tres años, no hizo nada – acabó de vestirse y cogió una chaqueta – voy a llamar a Donald para que me cuente lo que sabe.
- Es peligroso, quien se haya llevado a Tyler podría querer usarlo de cebo para atraparte.
- Pues si esa es su intención sólo tienen que decirme lo que tengo que hacer para que lo suelten – replicó decidido el activo – como le hagan el más mínimo daño yo…
- MG… - trató de detenerle una vez más sin éxito
- Voy a ver a Donald, puedes acompañarme o quedarte aquí.
A toda prisa Jared se puso lo que primero pilló, unos jeans, una sudadera, la mansión estaba en silencio. La vieja camioneta de Jensen estaba aparcada tras el Maybach, las ruedas estaban prácticamente deshinchadas, o cogían el caro vehículo o iban a la pensión por el Mazda del agente.
- No me digas, McKinney tiene las llaves – gruñó el pecoso apoyado de espaldas en la puerta de su camioneta
- Si, tienes que tranquilizarte, por favor, después haré lo que quieras, hablaré con MG
- Pues como no hagas eso de hipnotizarme no se cómo – Jensen se escurrió por el metal hasta sentarse en el suelo – ni siquiera sé si esto que siento, este miedo, es mío, es por Tyler… ¡Dios! Dime que no le ha pasado nada, que no salió despedido en el choque, que quien se lo llevara no le va a hacer daño, es sólo un niño…
Jared se arrodilló frente a él, estaba tentado de hacer lo que había dicho el pecoso, pero no solucionaría nada, utilizar el control de voluntad implantado en el cerebro del activo sólo conseguiría confundirlo más a largo plazo. No sabía qué hacer, en menos de cuarenta y ocho horas todo se había descontrolado.
- Necesito estar solo – Murmuró Jensen recogiendo y abrazando sus piernas, hundió la cabeza entre las rodillas – por favor.
El agente se levantó dándole espacio pero no se marchó. Podía dejarle algo de intimidad pero hasta que no encontraran a Misha no lo perdería de vista.
Continuará...
