11. Adiós a las hadas

- No sería estupendo que la pequeña Weasley volviera a caer en manos del lado oscuro – Draco sonreía de forma fría, pero sus ojos le brillaban intensamente - ¿Verdad que sería un duro golpe para los Gryffindor que una de sus bellezas se enamorara de un Slytherin? Si he de ser franco, no me importaría ser quien le hiciera el favor ¿Entendéis? – Draco se reía a carcajadas con sus dos inseparables amigos

- Estoy seguro que tú lo conseguirás – dijo Goyle mientras engullían el desayuno

- Sí, seguro que tú puedes – dijo Crabbe con la boca llena

- Da asco ver como os repetís, porque sois perros fieles sino ya me habría deshecho de vosotros – Draco miraba a la última mesa del Gran Comedor. Enfrente de él se encontraba Ginny Weasley, con su cabello rojo ardiente, su piel de porcelana y aquellos ojos castaños que reflejaban la intensidad de su pelo. Se había convertido en una chica muy atractiva, él no era el único que lo veía así. Sabía que Ginny era una pieza muy cotizada en todas las casas, los muchachos, incluso los de años superiores, se habían fijado en ella, realmente era un bombón delicioso a la vista y él no iba a parar hasta probarlo – esa Gryffindor caerá en mis brazos ¡LO JURO!

- ¿Y cómo se supone que esa mosquita muerta va a caer en tus redes? – Parkinson había oído el comentario de su amado Draco Malfoy y estaba que echaba chispas

- A ti eso no te importa, lárgate de mi presencia, Pansy

- ¿Por qué no te fijas mejor en lo que tienes delante de tus narices, Draco?

- ¿No te referirás a ti, verdad? Sería como comparar a un rey con un gitano

- Ya quisieras que esta gitana estuviera contigo ¡tú te lo pierdes, Draco! – se dio la media vuelta y se marchó

- Permíteme que dude de ello... – se burló Draco – Esta noche tendré mi primer acercamiento con la dama, a ver cómo reacciona, estoy seguro que su amado Potter no la hace caso y se sentirá muy sola... eso es justo lo que haré... consolarla y adularla hasta que caiga en mis brazos

Llegó la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas y se dirigieron a la cabaña de Hagrid con sus hadas. Todos los alumnos de quinto curso de las casas de Gryffindor y Slytherin esperaban ser quien más polvo de hadas hubiese sacado pero, como se mantenía invisible, nadie tenía ni idea de quién podría ser el vencedor.

- No os lo he dicho antes, pero me muero de ganas de ganar yo – dijo Hermione camino a la clase

- ¿Qué deseo pedirías? – preguntó Ron

- No lo puedo decir, es muy personal

- El mío no se puede cumplir así que me da igual ganar o no – dijo Harry, vio que sus dos amigos lo miraban con pena – No os pongáis así, ya tendríais que tener superado lo del pobre chico huérfano, y tú Ron ¿qué pedirías?

- Yo tampoco lo puedo decir – dijo rojo de los pies a la cabeza

- Buenos días. Hoy se presentan, como espero ya sepan todos, los trabajos sobre las hadas y como tiene que ser algo privado para que no se copien los que no hayan descubierto su secreto, os mandaré pasar a la cabaña uno a uno y al final de la clase diré las notas de los trabajos y el ganador del deseo – Hagrid subió las escaleras de su cabaña y fue llamando por orden alfabético a los alumnos

- ¡Qué rabia! seguro que soy el último – dijo Ron – por lo menos tendré tiempo de jugar un rato mas con mi hada – se sentó en el suelo y comenzó a chinchar de broma a su hermosa hada

- Sí, ahora que lo dices, tiene su ventaja estar de los últimos – Harry se sentó al lado de Ron

Hermione hizo lo mismo y sacó una especie de minichocolatina y un dedal, lo llenó de agua de una pequeña cantimplora y las tres hadas se sentaron a comer. Harry sin pensar lo que decía dijo:

- ¿Por qué me cantaste esa canción?

Entonces las hadas comenzaron a volar alrededor de Harry y, una a una, formaban las frases:

- Tú eres...

- el guardián...

- Te rige...

- un destino...

- Debes saber...

- que tienes un...

- deber para...

- con todos...

- Tomar conciencia...

- es tu obligación...

- Que ellos ayuden...

- también lo es...

- Formáis la estrecha...

- guardianes de ella...

- Todos sois...

- la misma luz...

- pero cada uno...

- con su misión...

- Hay que esperar...

- a que llegue...

- el nuevo año...

- La estrecha brillará

- cada día mucho más...

Las hadas dejaron de volar y volvieron a su comida. Hermione escribía como una loca lo que había escuchado, pero esta vez su letra era mucho mas atropellada que de costumbre.

- ¿Cuáles eran las dos últimas frases?

- La estrecha brillará cada día mucho más – dijo Harry atónito – Si antes solo teníamos una canción para descifrar, ahora tenemos dos

- Hermione Granger – Llamó Hagrid

- ¡Oh, no me he dado cuenta que era la siguiente! UN MOMENTO – pidió amablemente a su hada meterse en el tarro, recogió su mochila del suelo y se fue hacia la cabaña – Lo siento, no me di cuenta porque nombre iban

- No pasa nada – sonrió Hagrid

- Seguro que si es un Slytherin, nos hubiera quitado puntos – dijo Malfoy

- Si no quiere que se los quite a usted, cállese – dijo Hagrid con su peor cara y la voz tan tajante que parecía que cortaba

- Pasa, Hermione – Hagrid acomodó a su alumna favorita en la mesa – bueno, a ver que me traes

Hermione sacó el trabajo sobre las hadas que tenía escrito y el papel en el que había apuntado la última canción. Su trabajo estaba dentro de una carpeta y estaba dividido a su vez en dos grupos.

- Mi trabajo consiste en una investigación sobre el mundo de las hadas, sus costumbres, poderes y ventajas mágicas, las cuales ya han sido probadas y corroboradas. También he añadido un apartado de cómo las mistifican y cuales son los poderes que se las atribuye, sin llegar a ser nunca probados. Por otro lado, he desarrollado una memoria del mes que he pasado con Sabana, así se llama mi hada, consiste en sus reacciones, lo que ha comido, el tiempo que ha descansado, sus hábitos de higiene personal, su manera de divertirse, de comunicarse conmigo y con las hadas de Harry y Ron. Por otra parte, la observación de su anatomía y sus cambios de humor dependiendo de la luna...

- ¡Vaya! eres la primera que me muestra esa apreciación – dijo satisfecho Hagrid

- Sí, he observado que cuando hay luna nueva, o sea, la luna no se muestra, su magia disminuye y tienden a estar más tristes, como consecuencia se pasaron casi toda la semana durmiendo

- Muy bien, Hermione, digno de ti ¿has descubierto su secreto?

- Mas bien diría uno de ellos, creo que sí

- ¿Y bien?

- Sabana, es un hada del atardecer, por eso tiene un tono rosa pálido, como cuando se está marchando el día. En ese momento es cuando ella tiene más poder, incluso crece dos centímetros, su luz se hace más fuerte y suelta mucho más polvo. Si en esos momentos la complaces, te llena el tarro por completo

- Excelente, Hermione, con respecto a los polvos se sabrá a última hora quien es el ganador, se medirán delante de todos, espero que seas tú la ganadora

- Hagrid, hemos descubierto otro secreto

- ¿Cuál?

- Ellas saben de nuestras condiciones mágicas, en dos ocasiones nos han cantado canciones que parecían mensajes proféticos, cierto era que iban dirigidos a Harry, pero es algo que el director nos ha mandado investigar y justo antes de que me llamaras, han cantado la segunda

- Interesante, muy interesante... eso ya queda fuera del trabajo, pero el fin de semana que viene o cuando tengáis un hueco, podéis visitarme para aclararlo, buscaré información al respecto. Ahora, si eres tan amable, espera fuera con tus compañeros – Hagrid se levantó y acompañó a la muchacha – Anna Holmes, pase por favor...

Hermione se dirigió a sus amigos y les contó por encima lo que había pasado. Los tres habían hecho el trabajo parecido, claro está sin la investigación sobre el mundo de las hadas, pero el resto lo habían hecho entre los tres. A Harry le fue parecido que a Hermione y le contó que el secreto de su hada, llamada Marina, era que pertenecía al mundo marino, aunque también se encontraba bien en la tierra, pero su hada no podía vivir lejos del mar, un río o un lago. La había dejado suelta en el lago y luego el hada volvía a su tarro con su bonsái y un pequeño lago en miniatura, también le había dado de comer algas, que era su comida favorita, y siempre se lo había agradecido llenando su tarro de polvos mágicos, que luego desaparecían.

- Muy bien, Harry, Hermione ya me ha dicho lo del otro secreto y tendré que investigar el asunto. Lo has hecho muy bien, no esperaba menos de ti

El último fue Ron, que le explicó que su hada era una auténtica hada de los bosques, por eso su color verde y su alimento favorito eran las semillas que de los árboles se caían, se llamaba Vesta y era igual de juguetona que él, cosa que le hacia pensar quién había elegido a quién, según Ron fue su hada la que le eligió y no al revés.

- Bueno Ron, esta vez te has superado, está claro que trabajas mejor bajo presión. Has hecho un trabajo soberbio, ahora acompáñame fuera para medir las cantidades de polvo – los dos salieron de la cabaña – ATENCION TODOS, FORMEN UN SEMICIRCULO DELANTE MIO, ATENCION

- ¿Qué tal fue, Ron? – preguntó Hermione

- Fenomenal, ahora a ver quién gana

- Me da igual quien sea pero no de Slytherin y menos Draco o tendré a Voldemort delante de mí en menos que digo su nombre – bromeó Harry

- Ni se te ocurra bromear con eso – se asustó Hermione

- Bien, aquí tengo una enorme cubeta, lo suficiente como para que se pueda llenar, que no creo que nadie lo logre, pero bueno. Las marcas dirán que cantidad de polvo ha sido recogida por el alumno, pero será el hada quién vuelque su tarro en el medidor, así que sin mas dilación iré nombrando otra vez por orden alfabético e iré apuntando los resultados – explico Hagrid - Empecemos...

Fue llamando a los alumnos, algunos conseguían llenar la cubeta hasta la mitad, otros solo un cuarto, evidentemente de Slytherin. A unos pocos se les veía desilusionados ante la idea de que ya no conseguirán su deseo. Llegó el turno de Hermione, su hada volcó el tarro y el polvo fue cayendo, todos vieron como sobrepasaba la mitad, llegaba hasta los tres cuartos y alcanzaba la última medida. Hermione había llenado la cubeta hasta arriba, no se lo podía creer, tenía posibilidades de ganar y de que se cumpliera su deseo. Los alumnos empezaron a aplaudir incluso alguno de Slytherin lo hizo, hasta que una mirada fulminante de Draco los paraba en seco. Fueron pasando otros muchachos pero nadie conseguía rebasar un poco más de la mitad. El hada de Harry fue la siguiente, le guiñó un ojo y vertió poco a poco el polvo en la cubeta, empezó a pasar la mitad, los tres cuarto y cuando todo el mundo pensaba que ganaría a Hermione, Harry le ordenó mentalmente a Marina que lo dejara ya, él no quería ser el ganador. El hada así lo hizo y se quedó a dos rayas de Hermione. El murmullo incrementaba y se oían también algunos aplausos. Hermione estaba orgullosa de Harry pero no podía evitar sentir un pequeño alivio.

- Ronald Weasley, es su turno

Ron, que ya sabía que contra Hermione era imposible ganar algo que no fuera el ajedrez mágico, estaba resignado. Vesta empezó a vaciar lentamente su tarro y para asombro de todos, ocurrió lo mismo que con sus amigos, rebasó la mitad, rebasó los tres cuartos y rebasó a Harry, pero no paró allí sino que siguió y marcó exactamente lo mismo que Hermione. La cara de sorpresa de los dos amigos era evidente. ¿Qué significaba eso? ¿Quién ganaría? ¿A quién se le concedería el deseo? Hagrid llamó a las hadas, todas acudieron alrededor del semigigante y al cabo de dos minutos, las criaturas volvieron con sus respectivos alumnos, sólo dos se quedaron, una en cada hombro de Hagrid. Eran Sabana y Vesta.

- Hermione Granger, acércate - dijo Hagrid

Hermione se acercó dubitativa y escuchó lo que Hagrid le dijo al oído.

- Se te ha concedido tu deseo, se lo puedes pedir a Sabana y ni yo ni nadie puede oírlo, es sólo entre vosotras dos ¿vale? ¿Lo tienes claro ya?

- Sí – contestó nerviosa la chica

- Pues acércate a mi hombro, donde ella está, y como si me dijeras algo al oído formula tu deseo

Hermione se acercó lentamente hacia su hada, la sonrió y dijo:

- Desearía saber si el chico al que yo amo, me corresponde – lo formuló con cierto rubor en sus mejillas

- Así es, aunque él no se atreve a reconocerlo de momento y debes esperar a que él dé los pasos, te aseguro que lo vuestro será amor verdadero

Hermione no podía contener su sonrisa, le temblaban las piernas, le sudaban las manos, su corazón latía a mil por hora y se sintió feliz como nunca lo había estado. Se separó de Hagrid, miró al suelo para disimular su alegría y volvió a su sitio.

- Ronald Weasley, acércate

Ron hizo lo mismo que su amiga.

- Se te ha concedido tu deseo, se lo puedes pedir a Vesta y ni yo ni nadie puede oírlo, es sólo entre vosotros dos ¿vale? ¿Lo tienes claro ya?

- Sí – dijo nervioso de los pies a la cabeza

- Pues acércate a ella y formula tu deseo

Ron se acercó a su hada, la cogió en su mano, la hizo cosquillas con la otra y le dijo, acercada a su boca y muy bajito:

- Quiero saber si Hermione está enamorada de Krum o de Harry

- Ella no está enamorada de ninguno de los dos, pero debes saber que tienes que dejar que vuestra relación transcurra con normalidad, los sentimientos de ambos aflorarán dentro de poco y tienes que saber respetarlos para poder seguir siempre juntos, recuerda que sois parte de la estrecha y ésta tiene que pertenecer unida – contestó el hada al oído del muchacho

Ron se encontraba satisfecho, se había asegurado de golpe y sin tener que hacer el ridículo que Hermione no estaba enamorada de Krum ni de Harry. Él había pensado en pedir otro deseo, una escoba nueva o una buena bolsa de galeones de oro, pero seguiría con esa pregunta en la cabeza y no habría podido disfrutar de los otros deseos. Se dirigió a los amigos de nuevo, sonriendo orgulloso. Hermione lo miraba con un brillo especial en los ojos, él pensó que quizá ella no había conseguido el deseo y estaba desilusionada pero en verdad no lo parecía.

- Bien los deseos de los dos ganadores ya se han formulado y las hadas me dicen que han sido concedidos, así que... – de repente un caja rectangular blanca apareció delante de Hagrid – Este es el regalo de Hermione – otro paquete forrado con papel marrón apareció – y aquí está el de Ron

Los muchachos se miraron atónitos, ellos creían que su deseo ya se había cumplido, se acercaron y cogieron cada uno el suyo. Hermione abrió la caja y descubrió un hermosísimo vestido de diseño, con abrigo, zapatos y bolso a juego.

- ¡ES PRECIOSO, GRACIAS!

Ron no tardó en abrir su paquete, delante de él tenía una flamante Saeta de Fuego, igualita a la de Harry pero con su nombre grabado en oro en el mango.

- ¡GUAU! ¿ESTO ES PARA MÍ?

- Sí ¿no es lo que habías pedido? – preguntó Hagrid

Entonces Vesta se posó delante de él y le dijo en bajito:

- Disimula, te he concedido otro deseo porque el primero era pequeño y de corazón

- Sí, sí, sí, claro, es que aún no me lo creo

La gente felicitó a los ganadores y el resto de la clase fue para despedirse de las hadas. Harry no quería que Marina se marchara, la había cogido mucho cariño y ella a él.

- Me tomaré eso como un deseo, ya que eras el verdadero ganador y volveré a verte más o menos una vez al mes. No te preocupes por donde estés, yo te encontraré

- Se me ha hecho corto el tiempo contigo, realmente hubiese querido conocerte mejor, así que cuando vengas a verme estaré encantado

- Cuídate mucho, Harry, y recuerda las canciones, busca dentro de ti – Se despidió Marina revoloteando alrededor de la cabeza de Harry y soltando polvos mágicos

- Hasta siempre, amiga, cuídate mucho – Harry la lanzó un beso, la sonrió y terminó estornudando enérgicamente por los polvos

Los tres se fueron a almorzar con un sabor agridulce en sus gargantas, ninguno quería despedirse de sus hadas pero sabían que, en el fondo, volverían a verlas. Ron intentaba animarse deleitándose con la visión de su nueva escoba y la verdad es que no le costó mucho. Hermione sonreía sin parar pero su boca se quejaba por la despedida. Los chicos se planteaban seriamente que la faltaba alguna tuerca, claro está que estos no sabían el porqué real de su alegría y pensaban que era por su nuevo modelito.

Cuando llegaron a la sala común se encontraron a la gente revolucionada hablando sin parar de los nuevos cambios que se estaban dando en el colegio, todos ellos para mejor, como recalcó Dean y Seamus. Ninguno de los tres amigos sabían de qué estaban hablando, hasta que se fijaron en el tablón de anuncios que convocaba a todos aquellos que quisieran ir al cine a ver la película "Minority Report" en la mazmorra Nº 10, el sábado a la 11:00, obligatorio para los alumnos que estudiaran Estudios No Mágicos y optativo para el resto pero reservando plaza. Ahora entendían de qué hablaba todo el mundo. Harry observó que la gente parecía muy interesada y eso le hacía pensar que Emy triunfaría por su idea.