Disclaimer. Desde la casa de los astutos hemos osado elegir al moreno de fuego, para darle un protagónico, porque un chico como él, no merece ser segundo y porque pertenecemos a la Orden Zabinniana, nuestra devoción a él nos hace rendirle tributo en una historia. Claro que los personajes le pertenecen a J.K. Rowling


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FUEGO EN LA OSCURIDAD

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


Para ustedes que nos miran desde el cielo.

Siempre estarán en nuestros corazones.

D.B.M.

OoOoOoOoOo

Imposible…

Habían pasado varios días desde que había matado su curiosidad averiguando la identidad de su misterioso admirador.

«Blaise Zabinni… Blaise Zabinni…. Zabinni… Zabinni.»

Su mente replicaba una y otra vez el mismo nombre, comenzaba a darle migraña tratando de darle una explicación lógica, pero sólo lograba pensar lo peor de él, de esa vil serpiente.

—¡Es que no lo entiendo! Te juro por Gryffindor Luna, que si es uno de sus estúpidos juegos, lo haré pagar… —sus ojos se achicaron peligrosamente, mientras sus manos se volvían puños.

—No creo que sea un juego —intervino jugando con la nieve— y no es tan descabellado como crees, después de todo no te dijo él, aún como tu admirador, que no podía confesarte su identidad porque los separaban tantas cosas, que era mejor que eso se quedara así en la oscuridad, como un simple sueño.

Ginny detuvo su pasear furioso encontrando la mirada de su amiga. — Si… si dijo eso, pero quizás sólo estaba mintiendo después de todo, es una de sus especialidades…

—Pues yo no pienso eso, creo que él ha estado haciendo mucho por ti, supongo que quiso estar en la clase de Estudios muggles para verte, te compró ese hermoso vestido, te rescató de una horrible caída y te defendió de Kevin cuando él se puso agresivo —resumió curvando sus labios al notar como hacia dudar a su pelirroja amiga —. Además, él ya te había dicho que no te odiaba.

Ginevra abría y cerraba su boca tratando de encontrar los argumentos para debatir. —Pero yo si lo odio… y ahora más, no se cómo fue que me preste a su estúpido juego —bufó queriendo ocultar su verdadero sentir.

—¿Y por qué si lo odias sigues usando la cadena que te dio? —lanzó la pregunta mientras hacia una ángel con su silueta en la nieve—, porque estoy segura que la traes debajo de tu ropa ¿o no?

La pelirroja instintivamente se llevó la mano al pecho, donde se encontraba el camafeo, su corazón comenzó a golpear fuertemente su caja torácica, aún podía recordar cuando él se lo había colocado y eso la llevó a remembrar los labios de Zabinni, los besos que habían compartido, las sensaciones que él había despertado… el cosquilleo, las mariposas… el calor.

— ¿Ginny estas bien? —cuestionó al notar como el rostro de su amiga se había tornado rojo.

—¿Qué? Si… si… bueno, lo sigo usando… porque… porque… es lindo y… a nadie engaño con eso ¿verdad? —resopló con frustración, recargándose en el tronco de un árbol.

—Mmm quizás el primer día que te enteraste que era él —comentó tratando de ayudarla—, ese día creí que saldrías a cazarlo.

—¿Qué voy a hacer Luna? —giró su rostro mirando a su amiga con desesperación— ¿Será posible que no sea una cruel mentira? ¿Qué él de verdad este interesado en mi?

—Yo creo que él si esta interesado en ti, pero no sabía cómo decírtelo sin que lo fueras a tomar mal como lo hiciste hace unos días, que incluso querías buscarlo para lanzarle un avada… además como él te dijo hay muchas cosas que los separan. No creo que haya tenido malas intenciones al acercarse a ti encubriendo su verdadera identidad, sino ese día que estuvieron solos, no te hubiera tratado de esa forma.

Ginny se mordió su labio inferior sopesando lo que su amiga le decía. —¿Y entonces… eso a dónde me lleva?

— Pues… puedes buscarlo y pedirle que te aclare todo o dejarlo así.

—¿Sólo esas dos opciones tengo? —indagó sufrida.

Luna se encogió de hombros. —Mmm quizás haya más como el Lovepath…

—Luna… —suplicó, no quería escuchar más sobre animales extraños – creo que de verdad… me gusta —logró confesar, a pesar de que esas palabras se atoraban en su garganta. Incluso para su mente era difícil procesar eso, ese sentimiento que pugnaba por salir de su interior debatiéndose contra toda su lógica y pasado.

Le sonrió ensoñadoramente. —Por fin lo admitiste, pensé que lo seguirías negando el resto de las vacaciones.

—Es que no es fácil ¿me escuchaste? ¡Me gusta Blaise Zabinni! —espetó afligida llevándose sus manos al rostro.

—Ginn —avanzó hacia ella, tocando su hombro, logrando que dejara de esconder su rostro y enfrentara su mirada.

—¡Hay Luna! creo que no se escoger a las personas adecuadas, no soy buena con esto de los hombres ya ves lo que me pasó con Harry que decidió quedarse con Hermione y ahora esto… ¿una serpiente? ¿Un ex Slytherin? Sabes lo que eso significa… no es buena referencia.

—Al menos no lo escogiste por parecerse a Harry —añadió con una mueca.

—No, eso es lo que me asusta que es todo lo contrario…

—Bueno, pero ve el lado positivo, ahora que Harry y Hermione están en tu casa, no lo has pasado tan mal, has podido convivir con ellos… incluso ya intercambias unas cuantas palabras con Hermione… lo cual quiere decir que ya lo estas superando.

—Mmmm no lo sé, si es verdad que con todo esto de Zabinni no he pensado mucho en eso, pero no quiere decir que no me duele verlos juntos… aunque no creas, de repente me deprimo pero en cuanto sucede a mi mente vuelven las palabras…

—…que Zabinni te dijo —a completó por ella. Sonriéndole perspicaz.

Asintió abochornada, desviando su vista al cielo grisáceo. — Él dijo: yo no soy Potter y no debes estar triste por alguien como él, tú eres tan… hermosa, puedes tener a quién quieras, no te sumas en un sufrimiento por ese.

—Si y si mal no recuerdo lo que me contaste también te dijo: no vuelvas a estar triste y menos por ese Potter, sonríe que así te ves más hermosa, yo seguiré observándote.

—¿Crees qué él aún este observándome?—inquirió con un duda—, después de todo ni siquiera me ha escrito de nuevo —la decepción se dejo notar en su tono de voz.

—No lo sé —replicó hundiendo sus hombros mientras jugaba con su collar, pasándolo por entre sus dedos.

—No se si quiero enfrentarlo, no se si quiero saber la verdad, no se si sabría enfrentar que él sólo estaba jugando, no me gustaría empañar así el recuerdo de mi admirador… aunque ya sabiendo que es una serpiente cambió mi manera de recordarlo...

***** (B&G) *****

En la mansión Zabinni…

El moreno movía con un cubierto de un lado al otro su desayuno. Si, ya pasaba de media mañana y él apenas se había levantado ¿la justificación? Podría ser que ese había sido su deseo permanecer en su cama, o seguir durmiendo pero no, la verdad era que había tenido otra de esas noches horribles, en las que apenas y había podido conciliar el sueño, parecía que Morfeo se negaba a llevarlo a su mundo.

Se llevó la mano a su sien, tenía un dolor horrible de cabeza resultado de todo el alcohol que había consumido la noche anterior y ni así había logrado sacar de su mente a la pelirroja, parecía que ese era su karma a pagar, sufrir por una mujer que jamás lograría tener.

Y no sabía si lo peor era que anoche había convertido a Daphne en su novia, por fin había cedido a las presiones de su clase, estaba saliendo con alguien que si era adecuada para él, pero la pregunta era ¿por qué no lo sentía así?

—¿Qué hice? —se preguntó aventando la servilleta a la mesa.

—Aquí esta la poción que el señor pidió —dijo un elfo acercándole una pequeña botella.

Blaise tomó el frasco y despidió al elfo con una señal de su mano, bebió la poción que aliviaría su resaca de un solo trago. Se levantó y avanzó hacia el patio, de inmediato sintió el cambio de temperatura, se colocó bien su bufanda, para después buscar un cigarro entre su ropa.

Ese día al menos no tendría que ver a su nueva novia, pero había quedado con Draco y Nott de verse en un bar en el Callejón Knockturn, eso no lo animaba pero al menos lo distraería.

—Pelirroja… pelirroja... ¿por qué no puedo sacarte de mi cabeza? —profirió al viento. No podía olvidar lo que había sentido al tenerla entre sus brazos, al probar sus labios… eso lo tenía vuelto loco. Si el deseo era algo que no desaparecía con facilidad, porque él no podía estar enamorado de ella ¿o si?

Le dio una calada a su cigarro. —¿Pensaras en tu admirador? ¿Recordaras mis besos?

Siguió fumando en silencio observando los algodones blancos cubrir su patio… torturándose con el recuerdo de la pequeña Weasley.

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La tarde había caído, Ginny se encontraba subiendo la escalera que llevaba a los cuartos tan rápido como sus pies podían, al llegar al pasillo se topó con alguien logrando desequilibrarla y si no hubiese sido porque unos brazos la sujetaron de seguro estaría en el suelo quejándose.

—Lo siento —alzó la mirada en busca de la persona, creyendo que era alguno de sus hermanos, pero sus ojos se abrieron desmesuradamente al descubrir a Harry.

—¿Estas bien? —preguntó aún sosteniéndola.

—S-si —repuso casi sin aliento, sus mejillas se tornaron rosadas.

—Menos mal —lentamente la soltó, se pasó una mano por su cabello desordenándolo más si es que eso era posible. No le era fácil tratar con ella y menos después de lo que había pasado—. Ginny… no hemos hablado mucho estos días, y yo quería decirte que…

—Harry no lo hagas —pidió sintiendo como el nudo en su garganta crecía al igual que esa sensación horrible en la base de su estómago.

—Ginny yo no quiero que estemos así.

—¿Eres feliz a su lado?

La pregunta logró descolocarlo momentáneamente, hasta que captó el sentido. —Si, lo soy…

—Entonces no hay más que decir —resolvió dolida—, Harry dame tiempo, por ahora confórmate con saber que respeto su relación y que una parte de mi se alegra por ustedes —con eso se alejó de él entrando en su habitación, cerró su puerta de un sólo movimiento, recargándose en ella, mientras unas tristes lágrimas recorrían su rostro.

Le tomó varios minutos controlarse y tomar fuerza para regresar a la sala donde estaban esperándola para ir a las Tres escobas.

Buscó su abrigo, se acomodó su ropa y trató de arreglar su rostro tratando de borrar los rastros de su llanto, y en eso momento como un flash recordó a su admirador cuando él había besado el recorrido de sus lagrimas.

—Ginny, vamos —le habló Charlie desde la puerta, sacándola de sus recuerdos—. Anda deja de verte ya en el espejo, te ves bien.

Ella le sonrió en respuesta, se miró una vez más antes de ir con su hermano.

—¿Todo bien?

—Si —aseguró dibujando una sonrisa.

—¿Segura? ¿Es por Harry? ¿O tiene que ver con el misterioso chico?

—No es por Harry y… nada con el misterioso chico —contestó mordiéndose la lengua, detestaba mentirle pero no estaba preparada para decirle de quién se trataba, apenas ella lo estaba asimilando y no quería armar un lío.

—Sabes que te puede crecer la nariz por mentirosa —indicó mirándola significativamente.

—¿Qué? Yo…

— Eh… —la detuvo colocando un dedo en su boca.

—Esta bien se que me estas mintiendo, no te haré decírmelo pero recuerda que estoy aquí y te escuchare cuando lo necesites.

Ginny se encogió ligeramente, las palabras de su hermano no la ayudaban a sentirse mejor.

(B&G)

Finalmente se encontraban en las Tres escobas, bebiendo una cerveza de mantequilla, disfrutando de un buen momento… todos menos ella, lo único que agradecía era no estar sentada al lado de Harry o Hermione, se encontraba junto a Luna y Ronald.

Miró el liquido ambarino sin mucho ánimo, apenas y la había probado, paseó su mirada por el concurrido lugar sin realmente ponerle atención a algo hasta que se topó con Harry compartiendo un beso con su novia.

—Ahora vuelvo —se levantó abruptamente, dirigiéndose al baño. Su estómago repentinamente había deseado devolver lo que tenía dentro.

Al entrar al lugar inmediatamente abrió el grifo del agua, tomando un poco entre sus manos se refrescó su rostro.

—No quiero llorar… no más —se susurró a si misma, lo lamentable era que aunque no derramara lagrimas, el dolor seguía instalado dentro de ella. Era un huésped permanente.

Secó su rostro, nada podía evitar que eso pasara… sólo él tiempo, así que tenía que armarse de valor y volver ahí pretendiendo que nada había sucedido.

Salió del baño y observó de lejos la mesa que compartían, nadie parecía notar su ausencia, todos seguían riendo… miró la puerta de salida, quizás era mejor salir un momento, avanzó hacia ella y pronto se encontró caminando por el callejón observando las tiendas con sus adornos navideños, se abrazó a si misma, no sabía a dónde se dirigía con exactitud, sólo necesitaba estar sola.

Llegó a tienda donde había visto el vestido que Zabinni le había regalado, se quedó mirando el escaparate tenuemente iluminado, cuando el rechinar de un caballo llamó su atención.

—Señorita hágase a un lado que no ve que esta a mitad del camino —gruñó el cochero.

Ginny frunció el ceño molesta por el tono que aquel hombre había utilizado, se movió a regañadientes sin despegar la vista del carruaje, se notaba a leguas que pertenecía a alguna familia pudiente.

Estaba por seguir su camino cuando vio descender de este, a quien menos esperaba a... su admirador, mejor conocido como Blaise Zabinni.

Sus ojos se abrieron ampliamente y mientras su corazón palpitaba con tal fuerza que creía que se saldría de su pecho, estaba a escasos metros de él, podía terminar con eso enfrentándolo de una vez, claro si se encontraba el valor para hacerlo. Si antes sentía el estómago revuelto ahora no sabía describir la sensación que se estaba adueñando de él.

Lo observó dirigirse al Callejón Knockturn, perdiéndose entre las sombras.

«¡Por Merlín! ¿Debo ir?».

«Hazlo… averigua de una vez a que esta jugando.»

Miró con aflicción el camino que la regresaría con sus amigos, a la seguridad y a Harry con Hermione, sólo necesitó ese último pensamiento para motivarse a seguir a su supuesto admirador.

Atravesó la calle sin pensarlo más, adentrándose en el peligroso callejón, volteó a todos lados en busca del moreno, sentía como la adrenalina comenzaba a correr por todo su cuerpo, de alguna forma se sentía emocionada por verlo… esta era la prueba de fuego, se enfrentaría a su gran temor, a su gusto por una serpiente.

Siguió corriendo virando a todos lados, hasta que lo diviso entre la multitud, de sólo mirar la cara de esas personas la piel se le enchinaba, varios recuerdos de la batalla contra Voldemort y los mortifagos inundaron su mente.

Sacudió su cabeza en un intento por alejar aquellas horribles memorias, debía alcanzarlo pronto y cuanto antes salir de ese lugar.

«¿Cómo puede seguir frecuentando estos lugares? ¿A esta gente? ¿A que vendrá aquí? Eso no habla bien de él.» Un escalofrío recorrió su columna, eso le daba mala espina. Se apresuró a alcanzarlo aunque ahora las dudas de estar haciendo lo correcto asaltaban su mente.

—¿A dónde se fue? —de repente sintió que unos brazos la jalaban, gritó pero una mano cubrió su boca, sintió una punzada de miedo dispararse a través de ella, podía sentir una pared a su espalda, buscó su varita con desesperación. Alzó sus ojos atemorizada en busca del rostro de su captor pero lo que vio al dejó más que anonada.

—¿Weasley? —Blaise se había dado cuenta que alguien lo seguía así que le había tendido una pequeña trampa, pero jamás espero que se tratara de su eterno tormento. Su rostro no terminaba de reflejar la sorpresa que lo embargaba, su corazón se aceleró de golpe.

La soltó torpemente aún tratando de entender que hacia ella en un lugar así, siguiéndolo, contrajo sus cejas sin despegar su mirada de ella. —¿Q-qué haces aquí?

Ginny se pegó si era más posible a la pared, por fin estaba frente a él y lo estúpido era que se había quedado sin voz, simplemente mirándolo, pelando sus ojos de par en par, sintiendo como los nervios absorbían su capacidad de raciocinio.

—¿Estas bien? —preguntó al notar que estaba tan pálida como una hoja.

«¿Por qué me estaba siguiendo? ¿Por qué me mira así? ¿Le habrá pasado algo? ¿Cómo fue que llegó aquí? Porque estoy seguro que no es un lugar que este acostumbrada a frecuentar. ¿Será sólo una coincidencia que nos hayamos topado?».

Levantó su mano deseando poder tocar su mejilla y brindarle un poco de calor, como lo había hecho esa noche del Baile, realmente estaba preocupado. Este no era un lugar no era bueno para una chica como ella y menos sola, como suponía que se encontraba.

Estaba a nada de tocar su rostro, pero no podía, no debía, crispó su mano y la retiró de inmediato, la recorrió con su mirada su belleza natural era abrumadora, sus adorables pecas, sus labios… como dos pétalos de rosa, tan tiernos y deseables, la delicada curva de su labio superior se movió, provocándolo a probarlos, a perderse en ellos, degustarlos hasta la locura.

¡Merlín! Era tan grande su deseo… que no sabía si podría contenerse, ya era todo un milagro que se hubiese mantenido quieto con todo lo que ella le provocaba.

«Su voz… es la misma que la de mi admirador ¡que tonta fui! ¿Cómo no me di cuenta? Lo escuche hablar toda una clase y no me di cuenta.» Aún en estado de perturbación notó el movimiento del moreno, estaban demasiado cerca como para que pasara desapercibido.

«Él iba a tocarme.» El revoloteó en su interior aumentó.

—Tú… tú eres él que me mandó todas esas notas y las flores, compraste ese vestido para mi. Dime ¿por qué? —se sorprendió de que su voz saliera tan claramente y no se quebrara demostrando sus nerviosismo.

Blaise sintió que el corazón se le paralizó por un segundo antes de adquirir una velocidad desorbitada, contrajo confundido las facciones de su rostro, en clara muestra de no saber exactamente cómo responder.

«¿Cómo lo averiguó? Es imposible cuide cada detalle.»

—N-no se de qué estas hablando —logró decir al salir de su estupor, se sentía acorralado y muy asustado, recordó la pesadilla que había tenido hace días donde ella descubría la verdad y ahora todo se estaba haciendo realidad.

—Claro que si, eres tú… ¡no lo niegues! —interpeló subiendo el tono de su voz, acercando su rostro más a él, señalando su dedo índice el pecho del moreno.

—¿Te golpeaste la cabeza? No sabes lo que estas diciendo… sabía que estabas algo atrofiada…

—No, no me vengas con esas estupideces —le cortó sintiendo como el enojo crecía, quería respuestas y más que nada quería creer que él no la había engañado, quería aferrarse a eso, porque era lo único que la salvaba de ese maldito dolor que sentía por el desamor de Harry, porque quería creer que debajo de esa mascara de Slytherin estaba su admirador, aquel que la había hecho volver a ilusionarse, a sentirse querida, deseada…

Blaise notó aquel fuego en su mirada, estaba saliendo a la luz aquella chica que había conocido hace años, en la cual él se había interesado. En ese momento se imaginó a si mismo acallando sus reclamos con un beso…

Ginny rebuscó entre su ropa, aquella pequeña pieza que había recogido el día de su encuentro.

— Te pertenece ¿no? —le mostró la mancuerna, paseándola por su rostro y a pesar de que él había querido ocultar su reacción, había notado como sus ojos se abrían en reconocimiento — Es el escudo de tu familia, lo perdiste cuando estuviste conmigo esa noche ¿lo vas a negar?

Zabinni de repente sintió que el aire le faltaba, trató de mantener su expresión endurecida, pero no le era posible mantenerse sereno con todo lo que estaba pasando. Su corazón pegó un golpe violento contra su estómago. Tragó duro.

—¿Cómo conseguiste eso? Sabía que eras pobre pero no pensé que ahora te dedicaras a robar y que además alucinaras, se que soy guapo… pero de ahí a que tu crearas toda esa basura de que estoy interesado en ti… que mal estas Weasley —insultó esperando que con eso lo dejara en paz, estaban llamando demasiado la atención y en ese callejón no era bueno, además que no podía permitir que algún conocido presenciara su discusión.

Ginevra entrecerró sus ojos dolida, pero no le iba a dejar las cosas tan fáciles. Ahora estaba segura que él había sido, llegaría hasta las ultimas consecuencias así tuviera que hacerlo hablar por la fuerza.

—Eres un… —se detuvo casi mordiendo su lengua, no era momento para dejarse llevar por el enojo— sólo quiero que me digas la verdad —pidió con la desesperación gravada en sus palabras, tomándolo de las solapas de su abrigo—. Quiero que admitas que fuiste tu, dime que fuiste tu él que me dio esto, que fue real —se arrancó la bufanda para poder mostrarle la cadena con el corazón.

Él se quedó impactado, mirando fijamente la joya.

«Ella la esta usando… a pesar de que sospecha que yo se la di. Eso quiere decir que quizás haya una oportunidad… quizás…». Una ola de emociones se disparó dentro de él, sentía los latidos de su corazón zumbando en sus oídos.

La tomó de los brazos alejándola de su abrigo, sin saber qué decir, simplemente se encontraban ahí mirándose, tratando de encontrar el uno en el otro, las respuestas a sus preguntas, a sus temores, a su sentir.

Finalmente rompió su contacto, soltándola por completo poniendo distancia de por medio.

—¿Y qué si te dijera que tienes razón? Que aceptara que si fui yo él que te mandó las notas, las flores y el vestido… incluso él que te dio la cadena —profirió retándola, ansioso de escuchar la respuesta. En ese segundo estaba dispuesto a jugársela y dejar atrás todo si ella lo aceptaba.

Ginny se quedó paralizada sin saber qué contestar, la realidad la estaba golpeando y ahora no sabía cómo reaccionar, había pensado en enfrentarlo pero no en cómo ella iba a sobrellevar eso y a dónde quería llegar.

Blaise torció su boca en una sonrisa amarga, ella se había quedado en silencio y el que calla otorga, no estaba después de todo preparada para escucharlo decir eso, quizás no había tal oportunidad como él había creído.

—Es mejor que salgas de aquí —dijo tomándola del brazo, ya habían llamado demasiado la atención y en ese lugar con magos oscuros ella era un blanco fácil, la arrastró hasta la salida del callejón. Asegurándose de dejarla en un lugar con el suficiente flujo de personas.

Ginny se giró lanzándole una mirada confundida. —¿Qué fue eso?

—Ahórrate los agradecimientos… la próxima vez piensa dos veces antes de entrar ahí, él hombre que tu buscas… no soy yo. Adiós pobretona… —arrastró las palabras en su mejor tono de desprecio, prefirió no mirarla por última vez, ya había sido demasiado, sentía una punzada en su pecho que lo hacía querer doblegarse, esto debía ser lo que se sentía cuando te rompían el corazón.

Él nunca había sentido algo como eso, quizás había sufrido por una chica pero siempre se había repuesto y olvidado al poco tiempo generalmente siempre le había ido bien, hasta que estúpidamente había puesto los ojos en Ginevra Weasley.

—Espera… Zabinni —trató de detenerlo, quería decirle tantas cosas pero por alguna tonta razón se había bloqueado. Y para su desgracia cuando pensaba seguirlo la multitud se lo impidió.

—Ginny ¡Por Merlín! ¿Qué haces aquí? Todo el mundo te esta buscando —señaló Hermione, zarandeándola ligeramente ya que no parecía estar en este mundo.

La pelirroja permaneció con la mirada fija en dirección al Callejón Knockturn con mucho trabajo despegó su vista del lugar enfrentando la mirada interrogante de Hermione.

Se dejó llevar por ella hasta donde todos se encontraban, rápidamente la rodearon llenándola de preguntas.

—Estoy bien —casi grito, tratando de retener las lagrimas que amenazaban por brotar de sus ojos—, me voy a casa —sin decir más sacó su varita lanzando el conjuro para desaparecer, dejando atrás a sus familiares con expresiones perturbadas.

Luna fue la primera en reaccionar y la que decidió seguirla de inmediato, apenas apareció a fuera de la Madriguera cuando ya estaba corriendo hacia el cuarto de su amiga.

—Ginny… —musitó al entrar en su habitación y verla acostada sollozando en su cama.

—Lo vi Luna… y simplemente no supe qué hacer o decir —confesó en un susurró abrazando a su amiga.

OoOoOoOoOo

Continuará...

¿Un comentario como regalo navideño? ¿Avadas? ¿Señales de vida? ¿Algo?

Ahora ha llegado el momento de extenderles las gracias a todos ustedes por sus reviews.

Miss Black Potter: Hola, pues si el ultimo capítulo fue algo plano, pero era necesario. Esta mal que nosotras lo digamos pero son de transición, tenemos que desarrollar el argumento pero ya casi estarán juntos. Esperemos que te guste. Felices fiestas navideñas. Saludos.

Shay: Hola, si ya por fin Ginny sabe quien es su admirador. Esperamos que puedas leer este capítulo. Gracias por tus comentarios. Felices fiestas navideñas.

: Hola, ¿cómo estás? Es bueno saber que aún lees nuestra loca historia. Gracias lo apreciamos. Aquí un nuevo capítulo, ojala puedas leerlo. Felices fiestas navideñas. Saludos.

Natalia P: Hola, gracias por tus comentarios. En este capítulo veras qué es lo que hace Ginny al enterarse. Felices fiestas navideñas. Saludos.

Bellatrix Black Rosier: Hola, ¿cómo estás? Si un bombón como él no debe ser despreciado peor estamos seguras que Ginny lo sabrá valorar llegado el momento jajaja, y se lo comerá XD Ojala te guste el capítulo. Felices fiestas navideñas. Saludos.

Kristy Malfoy: Hola, ¿cómo estás? Pues en este capítulo nuevo descubrirás qué es lo que la Gryffindor hará y Daphne ya lleva terreno ganado, pero la vida da muchas vueltas. Felices fiestas navideñas. Saludos.

Gracias a todos los que se dan el tiempo de leer esta historia, los que nos tienen en alertas y favoritos, esperamos que se decidan a darnos un pequeño regalo navideño mandándonos sus comentarios.