Mica: Kara-Neko ha sido descubierto Muajaja…^_^


¡Al descubierto!

Era un día común y corriente, cuatro de los sextillizos estaban sentados alrededor de una mesita y comiendo peras, todos con los ojos fijos en la televisión. Todo era tranquilidad hasta que…

-¡OSOMATSU!- los cuatro se sobresaltaron ante el grito. –¡VEN AQUÍ, AHORA MISMO!- el de rojo trago en seco, levantándose y casi corriendo hacia la puerta del baño.

-¿Qué haces?- enarco una ceja ante la escena que veía: Choromatsu estaba sujetando firmemente a Karamatsu, quien intentaba salirse por la ventana a toda costa.

-¡Cállate y ayúdame!- gruño. Oso rodo los ojos, rodeando la cintura de Choro con sus brazos y empezando a tironear, pronto terminando los tres tumbados en el piso.

-¿Qué fue lo que pasó?- el de rojo se sentó, sobándose la nuca ante el golpe.

-Karamatsu me pidió que lo acompañase al baño por miedo a que su instinto felino se activara…- se sentó lentamente. –Le di la espalda por unos segundos y cuando lo volví a ver, veo que intenta salir por la ventana con las orejas totalmente paradas y sus ojos felinos azules- suspiro lentamente, recorriendo la habitación con la visita y abriendo sus ojos al máximo al ver que algo o mejor dicho alguien faltaba. –¿A dónde se fue?- vio que la puerta estaba abierta.

-Maldición…- gruño levantándose y casi tropezándose, saliendo del lugar. –Los demás están abajo- corrieron, sudando frio al ver que Kara-Neko se acercaba a la espalda de sus hermanos. Oso, como primera reacción, lo tacleo y termino rodando por el piso, deteniéndose con el de azul bajo él. Sin perder tiempo, saco la gorra de su bolsillo y se la puso al de azul, suspirando de alivio.

-Osomatsu Nii-san…- se tensó, sus ojos dirigiéndose a sus hermanos que los veían con extrañeza. –…¿Qué hacen?- Totty enarco una ceja.

-Nosotros…bueno…solo estamos…- Oso se lo pensó bien. –Estamos jugando solamente- rio con algo de nerviosismo. –Ahora si me disculpan…- alzo a su hermano, quien recorrió al lugar con sus ojos. –…me voy- salió corriendo de la habitación, suspirando de alivio al volver al baño con Choromatsu. –Eso estuvo muy cerca-

-Muy cierto- asintió Choro observando como Kara se sentaba y empezaba a lamerse el dorso de la mano. –Tenemos que hacerlo reaccionar-

-¿Pero cómo?- se quedaron pensando un momento.

-Haz que te muerda- hablo el de verde de la nada.

-¡¿Qué?!…¡No!- negó rápidamente. –Sus dientes duelen aunque no lo creas-

-Vamos, funciono un par de veces y funcionara esta vez- sonrío Choro, recordando las veces que habían requerido aquel método.

-¿El que funcionara?- se tensaron, viendo a Totty y Jyushi parados en la puerta con Ichi detrás. –¿Qué está pasando aquí? Los tres han estado actuando extraño durante tres semanas- el de rosa se cruzó de brazos.

-Nosotros solo…- Choro vio a Kara, quien ya tenía medio cuerpo afuera de la ventana. Gruñendo, lo volvió a sujetar y logro meterlo, sujetándolo aun sentado en el suelo.

-¡Nya~!- llamo la atención de todos, removiéndose e intentando soltarse del solido agarre su hermano. Enojado por no poder irse, abrió la boca y mordió la tela verde que tenía en frente.

-Karamatsu, suéltame- el mencionado parpadeo, sus ojos volviendo a la normalidad.

-L-Lo siento, buraza- Kara se froto los ojos, dándose cuenta en ese momento de la presencia de sus otros hermanos. –B-Brothers…-

-Karamatsu Nii-san…- los ojos de los tres hermanos se agrandaron por completo. –¡KAWAI~!- Kara se sonrojo, no supo en qué momento se le había caído la gorra. No tardó mucho en tener a Jyushimatsu y a Todomatsu sobre él, tocando con delicadeza sus orejas.

-Karamatsu Nii-san, tus orejas son muy suaves- sonrío enormemente el de amarillo. Ichi se les acerco, mirándolo desde arriba. Kara bajo las orejas, levantándolas y sonriendo levemente al sentir la mano del de violeta sobre su cabeza.

-Tierno…- fue el pensamiento que cruzo por la cabeza del amante de los gatos.

-Con que…por esto actuaban tan raro- sonrío Totty cruzado de brazos. –Ya empezaba a pensar que había cometido un crimen o algo por el estilo-

-Karamatsu no querían que lo supiesen, no pidió que lo guardáramos en secreto- Choro se encogió de hombros.

-Fue divertido cuidarlo- sonrío Oso. –Aunque…fueron algo complicadas estas semanas- suspiro ligeramente, Kara riéndose ante aquello.

-Ho vamos…no creo que cuidar a Karamatsu Nii-san haya sido tan complicado- rio Totty.

-¿Eso crees?- Choro y Oso se miraron entre ellos, para después mirar al de rosa. Sin escuchar nada, Kara ronroneaba con una gran sonrisa ante las caricias que le brindaban sus hermanos.

Unos días después

-¡¿Cómo se te ocurrió dejarlo solo y con una ventana abierta cerca?!- reclamo Osomatsu con enojo mientras corría con sus demás hermanos.

-¡No pensé que se iba a salir!- respondió Totty con algo de vergüenza.

-¡Te dijimos que no lo dejaras solo!- grito Choro esta vez.

-¡Bueno che, dejen de retarme!- bufo el de rosa sin detenerse.

-¡Se detuvo!- hablo Ichi deteniéndose junto a los demás, viendo fijamente a Karamatsu sentado con su gorra en la cabeza en el techo de una casa cualquiera.

-¿Y cómo lo bajamos?- pregunto Choro cruzado de brazos.

-¿Por qué no le pedimos a la persona que vive en la casa permiso para entrar?- sonrío Jyushimatsu.

-Sí, claro- Oso rodo los ojos. –Podemos golpear la puerta y decirle a quien sea que no abra que necesitamos permiso para subir a su techo para bajar a nuestro hermano que tiene orejas y que salta de techo en techo como un gato- ¿Sarcasmo? ¿Dónde?

-No le respondas así- Totty frunció el ceño.

-¡Esto es tú culpa!- el mayor lo apunto con el dedo. –¡Tú deberías estar pensando en un plan!-

-¡Ho vamos!- el de rosa bufo. –¡Ya se los dije: no pensé que saldría por la ventana!- Ichi suspiro, viendo de reojo a sus hermanos discutir. Jyushi se paró a su lado, empezando a hacer señas exageradas con los brazos para ver si su hermano de azul le prestaba atención.

-¡Nya~!- Karamatsu parpadeo, sus ojos volviendo a la normalidad. No pudo evitar reír, sentado en lo alto y viéndolos discutir a los gritos en plena tarde. Se lamio el dorso de la mano, sonriendo con diversión y levantándose de golpe, empezando nuevamente la carrera. Pudo escuchar los gritos de sus hermanos y sabía que corría detrás lo más rápido que podían. Rio ligeramente, cerrando los ojos y abriéndolos, dejando a su instinto felino controlarlo nuevamente. Karamatsu amaba a sus hermanos pero sean sinceros: ¿Quién no aprovecharía la oportunidad de poder hacer algunas locuras y tener un motivo perfecto para hacerlas?