Disclaimer: los personajes pertenecen a S.M.
Muchas gracias a: lunaisabella, Taly Cullen, Strangeeers, lexa 069, isiscullen, Kerenbells, martuu, Lily Masen, a, Mimabells, Deisy Maria, flexer, soffi, Marcellita Cullen, lababyody, BeliceAurora Cullen, Vanniiah, Fran Ktrin, Ginebra Potter y Elizabeth Cullen x sus reviews, nunca había recibido tantos para un cap, en serio no saben lo feliz que me hicieron, tengo mil que estudiar, pero no me importa, se merecen este cap. Oh y tmb muchas gracias a toda la gente que lee anónimamente , me da gustó que les guste mi historia. Espero que les guste este cap =].
Capitulo 11
Todo basta
BellaPov
Habían pasado exactamente un mes y medio desde mi caída por las escaleras. Hoy por fin me darían de alta. Este mes ha sido horrible, eh tenido que hacer mucho reposo y después mucha terapia, mis músculos me dolían terriblemente y desgraciadamente perdí un poco de peso durante mi "ausencia". Pero aún así nada se compara con lo que vivió el Edward, no me imaginó que hubiera hecho yo en una situación así, aunque gracias a Dios eso es imposible. Y pensar que todo esto sucedió por mi estúpida torpeza, nunca me habría podido perdonar el hacerle daño a mi bebé. Pero bueno, lo importante es que las dos estamos bien. En mi cara se veía el fantasma de un moretón, pero nada grave. Por lo pronto, me prometí a mi misma y a Edward que no pensaría más en eso. Después de esta experiencia, si hay algo que aprendimos bien, es que el pasado es pasado y desgraciadamente por más que queramos no lo podemos cambiar. Así que ahora pensaremos solo en el futuro que nos espera.
-¿Y estas lista, amor?- dijo Edward entrando a la habitación con los papeles de mi alta. -¿Por qué todavía no estas cambiada, te sientes mal?- me dijo preocupado. No me había dado cuenta que no me había mudado de ropa.
-No, Edward- le dije rodando los ojos –Lo que pasa es que estaba teniendo una platica muy interesante conmigo- le dijo sonriendo. Él me dio una de sus hermosas sonrisas y se acercó a besarme.
-Hmm- me dijo sin soltarme – ¿Y estas segura que no estabas hablando con nuestra bebé?- me acarició el vientre cuando dijo eso.
-Oh, claro amor, estaba hablando con nuestra hija de 29 semanas- le dije riéndome.
-Hey, no te burles, yo se que mi hija es muy inteligente para su edad- fingió una cara de enojo –No me sorprendería que cuando nazca, ya sepa matemáticas- me dijo muy seguro de si mismo.
-Si amor, nadie duda de eso- le contesté todavía riéndome, él me iba a contestar, pero en eso entró un torbellino al cuarto.
-Bella, ¿Por qué no estas vestida para salir?- me regañó Alice. –Todo es tu culpa Edward Cullen. La quieres tener nada más para ti- le dijo acusándolo en broma. Edward y yo nos abrazamos más.
-Si, la verdad si. No la voy a soltar nunca mas- me apretó a su cuerpo. –Pero creo que Alice tiene razón, amor. Será mejor que te cambies, no puedo esperar para estar contigo fuera de esta habitación. –Yo asentí y me fui a cambiar, si él tenía ganas de irse, yo las superaba por mucho. Solo quería volver a mi vida de antes. Alice me ayudó a cambiarme, por que aunque baje un poco de peso durante las dos semanas que estaba… dormida. Edward se había asegurado de que lo subiera. Era literalmente una bola. Y no estoy exagerando, podía ser utilizada como pelota de pilates o algo por el estilo. Me vestí con un simple jean de mezclilla y una blusa morada.
-Lista- grité emocionada mientras salía del baño. Edward y Alice ya habían guardado todas mis cosas.
-Entonces vámonos que tu hermano ya nos está esperando en tu casa- me dijo Edward tomándome de la mano y por fin salimos del hospital. Mi hermano quería venir al hospital, pero yo se que este mes ha sido muy pesado para él, así que lo convencí de que me esperará en casa, además necesito hablar con Edward antes. Con lo del accidente también me di cuenta que no debemos postergar las cosas, así que hablaré con mi hermano sobre mi compromiso. Bueno hablaré bien, por que según Edward, mi hermano ya sabe que soy oficialmente su prometida.
Se sentía muy raro estar fuera del hospital, muy bien, pero muy raro. Mi casa sigue completamente igual, no se porque, pero tenía miedo de que todo hubiera cambiado. Fue un alivió descubrir que era en vano mi temor. Edward me ayudó a bajar del auto y a entrar en la sala mientras mi hermano bajaba las maletas.
-¿Estas segura que quieres hablar de esto ahora?- me dijo Edward un poco preocupado. –Podemos esperar un poco más. – yo negué con la cabeza.
-Estoy segura- le dije firmemente –Quiero que el mundo este completamente seguro de que eres mío y solo mío.
-Mi Bella, el mundo no necesita ver un anillo- me dijo sonriendo –Con tan solo vernos saben que yo soy tuyo y que tú eres mía. – cuando terminó me dio un beso muy intenso beso. Nos separamos cuando mi hermano entró a la habitación y se aclaro la garganta.
-Lo siento- dijimos Edward y yo después de separarnos. Él nos sonrió.
-Y bien chicos, ¿Qué es eso importante que quieren decirme?- nos preguntó como si no supiera nada.
-John, vamos, no seas así, ya sabes lo que queremos decirte- le contesté.
Él suspiró –Bella, ¿Estas segura de esto?- me dijo dudando.
-Johnny, amo a Edward más que a nada en este mundo.- él me iba a interrumpir pero no lo dejé –Se que estamos un poco jóvenes, pero no importa, por que estamos seguros de que esto es lo que queremos.- Edward me tomó la mano y la beso.
-Se que piensas que estoy haciendo esto por responsabilidad- le dijo Edward, probablemente leyendo sus pensamientos –Pero, te aseguró que no es así. Yo no voy a casar con Bella solo por que vaya a tener una hija mía, me voy a casar con ella, por que es lo que eh esperado toda mi existencia.- dijo viéndome a los ojos y en su mirada no había nada mas que sinceridad.
-Chicos- nos interrumpió mi hermano –Yo nunca eh dudado que ustedes se amen. Es mas, creo que desde el primer momento en el que los vi juntos, supuso que se iban a casar. Pero, me parece que nos están pensando muy bien las cosas. Me refiero a que, su idea del matrimonio, quieran o no gira en torno a su hija. Y yo se que ustedes quieren darle una familia, pero a veces es mejor no apresurar las cosas. Bella.- dijo viéndome a los ojos. –Yo estoy seguro que no quieres terminar como nuestros padres.
-Te he dicho millones de veces que Edward y yo no somos como ellos- le dije enojada. Y no es que tenga nada en contra de mi papá, fue el mejor papá del mundo. Lastima que de René no se puede decir lo mismo –Tú sabes que mi papá si quería a mi mamá, ella fue la que tuvo la culpa de todo.
-Eso no importa ahora Bells, lo que quiero decir es que…- yo no deje que siguiera.
-No, es que no hay nada más que decir, Edward y yo nos vamos a casar y punto- le grité enojada.
-¿Y qué crees que va a decir mi mamá de esto?- el me devolvió el grito.
-Realmente René se puede ir…
-Isabella- me interrumpió antes de que termina. Cosa que le agradezco.
-Creo que es mejor que todos nos calmemos- dijo Edward –Terminaremos de hablar de esto después, ¿Por qué no vamos a que te acuestes, Bella?- me dijo dándome la mano para que me ayudara.
-No Edward- me paré sola –No hay mas que hablar, nos casaremos y punto.
-Bien, entonces no entiendo para que te molestaste en decírmelo, si esta claro que no te importa lo que yo opine- me dijo mi hermano con una cara de puro dolor, después de eso se fue de la casa.
-Johnny…- traté de correr tras él pero Edward me detuvo.
-Es mejor que lo dejes calmarse, necesita procesar todo esto solo- me dijo abrazándome.
-Soy la peor de las personas- le dije llorando.
-No, no lo eres, simplemente los dos son muy obstinados- me respondió con una media sonrisa.
-¿Crees que en nuestras vidas, alguna vez podamos tener un momento de tranquilidad?
-Estoy seguro que cuando tu hermano vuelva todo se arreglará- me levantó en sus brazos y en un segundo me llevó a mi cuarto. –Ahora solo descansa, este ha sido un día muy pesado para ti- me dijo poniéndome en mi cama.
-No quiero- le dije haciéndole un puchero –Llevo mucho tiempo acostada, necesito salir un poco.
-No, ni pienses por un segundo que saldremos- me dijo Edward firmemente, mis ojos se aguadaron y él inmediatamente se arrepintió –Tienes que descansar, Bella. Por favor, no me veas con esos ojos, sabes que lo hago por tu bien.- yo suspiré.
-Lo sé, pero no quiero estar acostada, en serio, Edward, no es un capricho, pero si estoy más tiempo acostada me voy a volver loca. – me senté en la cama con los brazos cruzados, parecía una niña haciendo un berrinche.
-Bien, entonces que te parece si te compró una pizza y vemos una película en la sala- me dijo con una sonrisa. La idea era tentadora, pero la verdad es que solo quiero salir de la casa por un momento. Él al ver que no le contestaba, suspiró. –Esta bien, si tanto deseas salir, iremos a mi casa. Pero solo por una hora y media. Y no quiero discusiones. – yo asentí muy contenta por su respuesta. Me estiré para poder darle un beso.
-Sabes que te amo demasiado- le dije cuando me separé para tomar aire.
-Hmm… si me amas un poco de lo que yo te amo a ti, entonces si es demasiado. – me respondió.
-Yo creo que te amo mas que tú a mi- seguí con nuestro pequeño juego.
-Si, claro. Bella, eso es completamente imposible.
-Creo, Edward. Que entre tú y yo no existe la palabra imposible- cite las palabras que me había dicho antes.
-Bueno, creo que tienes un poco de razón. Mis disculpas- después de eso nuestra pequeño juego termino en una danza de nuestros labios.
Llegamos a casa de los Cullen en cuestión de nada. Nunca me acostumbraré a su psicópata manera de conducir. Edward me ayudó a salir de auto, es tan difícil hacer estas sencillas cosas con mi nuevo cuerpo. Antes de entrar, Alice salió dando saltitos y me abrazó.
-Bella, que bueno que vienes. Yo iba a ir a tu casa más tarde, pero se me adelantaron- me dijo emocionada. –Entre mas pronto empecemos, mejor.- en serio estaba muy confundida.
-Me parece bien, Alice. ¿Pero qué quieres que empecemos?- le pregunté muy confundida.
Ella rodó sus ojos antes de contestar –Los preparativos para tu boda. ¿Qué mas podría ser?- me contestó como si fuera lo más obvio en el mundo.
-Alice, no necesitamos hacer preparativos. Será una ceremonia muy pequeña, me parece que después de la misa, podemos hacer una pequeña cena con la familia. Pero no más. – le dije firmemente.
-Por Dios Bella, ¿Escuchas algo de lo que dices?- me dijo con una cara de completo shock. Empecé a sentirme como una persona que esta en un juicio o algo por el estilo. –Bella, la boda es el sueño de toda mujer. Créeme cuando te digo que te vas a arrepentir si la haces de esa manera.
-Alice, no la presiones. Si Bella quiere una boda pequeña, entonces eso tendrá.- Intervino Edward y yo le di una mirada de agradecimiento. –Además, es mejor que sigamos esta conversación dentro de la casa. – él me ayudó a subir los escalones de la casa y nos cargó hasta su cuarto, nos sentamos en el sillón negro de su cuarto, viendo hacía la ventana. Alice se quedó en la sala, estoy segura que murmuró algo como "haremos la boda del año, quieras o no." Espero que no lo haya dicho en serio.
-¿En qué piensas, amor?- me preguntó Edward.
-En nuestra boda.- de pronto me entró una pequeña duda -¿Tú quieres que sea pequeña?- le pregunté ahora yo.
-Para serte sincero, lo único que quiero es que tú seas mi esposa. No me importa que siga después. – Pensó un momento antes de agregar –Aunque el ser tu esposo, es algo que definitivamente amerita una gran celebración.
-Ósea que si quieres una boda grande.
-No, amor. Lo dije sinceramente, el casarme contigo es algo muy digno de un banquete. – y creo que él tiene razón, no lo había pensado de esa manera, pero el casarme con Edward es lo mas maravilloso.
-Creo que puedo entender un poco tu punto. Tal ves Alice tiene razón, creo que puedo hacer una boda un poco más grande.
-Será como tu quieras amor- me dijo besándome el cabello –Yo solo quiero que seas la Sra. Cullen.
-¿Sra.? Eso si que me hace sentir vieja, como mi abuela. - le bromeé.
- Pues déjame te digo que era una viejita muy sexy.
-Oh si claro, no me imaginó nada más sexy que una mujer con 100 kilos de más.- y es cierto, juró que a partir de un mes, solo rodaré y rodaré.
-Amor, no seas ridícula. No tienes ni 10 kilos de más- aja, como si él no hubiera visto los números en la báscula. Yo le di una mirada de puedes-hacerlo-mejor-que-eso. –Bien, está bien. Tal ves un poco más de 10 kilos, pero eso no importa. La verdad es que estas mas que hermosa.
-Tú eres mi prometido y él padre de mi hija. Tienes que decirme eso. Por que si no, te podría demandar ante la sociedad de mujeres- le respondí.
-Como descubriste eso, amor. Pensé que disimulaba muy bien mi miedo. Parece que estaba muy equivocado- me dijo con una cara de fingida decepción. Nos reímos un rato más. Después bajamos a platicar un poco con sus hermanos. Emmett y yo jugamos wii car. Se burló tanto de mi inhabilidad en los video juegos. Pero no importa, por que Jasper lo derrotó en mi honor. Alice, se puso más que contenta cuando le dije que quería una boda un poco más grande. Pero que ni crea que podrá hacer la boda del año, como ella la llama. Quiero algo más grande, pero no muy grande. Tendré que darle mi larga lista de restricciones. Después de dos horas (me costó una eternidad rogarle a Edward por solo 30 minutos), nos despedimos y nos fuimos a mi casa. La verdad es que en todo este tiempo, no había podido dejar de pensar en mi hermano. Espero que ya esté en la casa, quiero disculparme con él.
Y para mi fortuna, mi hermano ya estaba en casa cuando llegamos.
-¿Está igual de molesto?- le pregunté a Edward antes de entrar. Por la ventana se veía que estaba dando vueltas por toda la sala.
-No, él también quiere arreglar las cosas- me dijo sonriendo –Quiere hablar conmigo, a solas. – yo tragué en seco. Esperó que todo salga bien. Entramos a la casa, mi hermano se sentó en el sillón en cuanto entramos a la sala.
-Hola- le dije tímidamente.
-Hola- me respondió él obviamente más calmado. –Siento haberme ido así en la tarde. Fue de muy mala educación haberlos dejado así. – me dijo antes de que pudiera decirle algo.
-Yo lamento haberte gritado y lamento haberte dicho las cosas como si tu opinión no importara.- le dije sinceramente –No tienes idea, cuanto me importa tu opinión. Pero me enojó un poco que no creyeras en el amor de Edward y yo.
-Bells, yo no dudo de su amor. Es solo que… es mi trabajo sabes.
-Creo que los dejaré para que hablen tranquilos- dijo Edward saliendo de la sala –Si no te importa, me quedaré en la cocina. Necesito hablar algo contigo, John.- le dijo Edward educadamente.
-Sí, yo también necesito hablar contigo, Edward.- le respondió mi hermano. Edward asintió y se fue a la cocina. Yo se que el puede oír todo perfectamente desde ahí, pero mi hermano no lo sabe. Así que, podemos hablar con sinceridad.
-Bells, cuando tú llegaste de Phoenix. Hace tres años. Estabas tan destruida, primero por lo de papá y después por lo que te hizo René. Yo me juré a mi mismo que te cuidaría y que nunca más volverías a sufrir. Obviamente eh fallado millones de veces. Primero cuando se fue Edward y tú te hundiste en esa terrible depresión.- me sintió muy culpable por eso, mi hermano nunca dejó de sentir que era algo que él estaba haciendo mal, yo le iba a corregir pero no me dio tiempo -Después con lo de tú embarazo. Y yo se que fue tu decisión. Tú sabías lo que estabas haciendo. Pero, no puedo dejar de pensar en que hubiera pasado si hubiera hablado más contigo. No me malinterpretes por favor, estoy muy contento por mi sobrina y realmente la amo, pero. Tenías tantos sueños y era mi deber que los cumplieras. Ahora todo se te complico y solo por que no supe hacer bien mis labores de hermano mayor. – bajó su cabeza y la recargó en sus manos. Yo me senté a su lado y lo abracé.
-Pero ya no era una niña. – le dije suavemente –Según René y tú, nunca lo fui. ¿Recuerdas como decían que yo había nacido con 42 años?- le dije riendo ante la memoria. Él levantó la cara y también me sonrió un poco. –No se que hubiera hecho sin ti, en estos dos años te preocupaste por mi mas que lo René se preocupo en 15 años. Me has enseñado tantas cosas, todo lo que necesito para ser una gran persona como tú. Por eso tienes que confiar en mí. Se lo que estoy haciendo y puede que no sea la forma en la que quería que sucedieran las cosas, pero no eres tú él que siempre dices que Dios tiene un plan para todo- hice una pequeña pausa –Creo que esté es mi plan John, y tal ves al principio no lo vi. Pero Edward, mi hija y tú son lo más preciado que tengo, no quiero tener que dividirlo. Y lo principal, no quiero que te pierdas el momento más importante de mi vida. – le dije entre lágrimas. En me envolvió en sus brazos, como cuando era una niña y me caía o tenía miedo.
-Y no me lo perderé Bella. Y aunque no parezca, estoy tan orgulloso de tus decisiones. Se que Edward y tú serán unos padres maravillosos.- por fin mi momento de paz llegó. Duramos hablando un poco más. Después él se fue a la cocina a hablar con Edward. Yo iba a espiarlos, pero además de estar segura que Edward lo sabría, estaba muy cansada, así que decidí que lo esperaría en mi cuarto y después interrogaría a Edward.
Él no se tardó mucho tiempo en subir, me dijo que habían hablado de hombre a hombre. O en esté caso de hombre a vampiro. Aunque mi hermano no lo supiera. Mi hermano como todo buen macho, le amenazó con dejarlo sin armas si me hacía algo. Si tan solo supiera que Edward es vampiro. Pero la intención es lo que cuenta, lo importante es que estamos todos felices y contentos y espero que así nos quedemos.
-Creo que es hora de dormir, amor- me enredó en la cobija –Mañana iremos a nuestro primer curso de preparto. – me dijo emocionado. A mi me daba un poco de miedo, no tengo ni idea de cómo es un parto. Pero eh oído que el dolor no es nada agradable. Me acurruqué en su pecho y caí rendida.
Después de desayunar mis usuales huevos con tocino, nos fuimos a las clases prenatales. Iban a ser en el hospital. Llegamos temprano y tomamos nuestro lugar atrás del salón. Había otras dos parejas en ese momento, las dos nos veían como ven a sus hijos después de hacer una travesura. Me imaginó que es por como nos vemos Edward y yo de padres. Pero la verdad es que ya no me molestan más esas miradas. Estoy tan orgullosa y feliz por mi familia, que nada lo puede arruinar.
-Buenos días a todos- dijo una amable enfermera entrando al salón –Mi nombre es Lydia y les impartiré la clase hoy, esperó poderlos ayudar para facilitarles el parto. Lo primero que haremos es ver un video de un alumbramiento. – dijo mientras encendía la tele y apretaba el botón del control remoto.
El video empezó con imágenes tranquilas, las contracciones se veían muy dolorosas, pero podía pedir la anestesia, así que no me asustaban tanto. Pero en cuanto comenzó el alumbramiento, sentí como mi miedo se elevaba. O más bien dicho, mi terror.
-Dios, ¿Eso me va a pasar a mi?- le pregunté aterrada a Edward. Él asintió.
-Pero no te preocupes amor, se ve peor de lo que es- me dijo tratando de consolarme, cosa que no lograba –Además yo estaré contigo todo el tiempo, lo haremos juntos. Verás que ni siquiera sabrás en que momento nació nuestra pequeña.
-Eso espero. Aunque de lo que si estoy segura es de que vas a estar en deuda conmigo toda la vida.- él solo sonrió. Nos enseñaron unos ejercicios muy tontos de respiración, se supone que son para las contracciones falsas, por que como si no fuera poco, voy a tener contracciones falsas. Tenemos que tomar otro en un mes.
-¿Te gustó el curso, amor?- me preguntó Edward.
-Sí, aunque después de ver eso, no estoy muy segura de querer que ya suceda- le bromeé. Bueno, eso creo.
Después de ahí me llevó a comer y pasamos toda la tarde en Port Angeles, hacía tanto que no teníamos una cita normal, estaba tan feliz, no quería que mi día acabará. Pero, desgraciadamente mi cuerpo me pide dormir más de lo necesario.
Cuando llegamos a mi casa mi hermano estaba terminando de revisar unos papeles. Me fui a despedir de él. La ventaja de mi embarazo, es que Edward puede dormir libremente conmigo.
-Buenas noches, John. – le dije dándole un beso en la mejilla. –Edward y yo nos vamos a dormir.
-Buenas noches Bells, Edward. – Edward también se despidió y empezamos a subir las escaleras.
-Ah Bells, antes de que se me olvide. Llamó Jacob, me dijo que necesitaba que le devolvieras la llamada de inmediato. No importa la hora. Tal ves deberías llamarle antes de dormir. – me dijo antes de desaparecer en la cocina. Esto me agarró completa y totalmente en sorpresa. Miré a Edward en busca de una respuesta.
-Tal ves debas llamarlo mañana, pero por ahora necesitas descansar.- y tiene razón, ahorita no puedo hacer otra cosas que no sea dormir.
-Ok, mañana lo llamaré- le dije tomándolo de la mano.
Esperó que mi felicidad no se arruine mañana.
A/N: Perdón, yo se que dije que a mas tardar el viernes, pero no pude, tuve que ponerme al corriente con mis otras historias. Pero bueno, al menos no lo subí muy tarde. Ahora volviendo al cap, como podrán adivinar, en el prox cap vuelve Jacob, prometo que esta ves será mas agradable y también será el cap del baby shower yay!!!! Pura diversión. Háganme saber que piensan, su opinión es super importante para escribir. Y como recompensa si cumplimos los 100 reviews, actualizaré antes del miércoles o el miércoles. Lo prometo jejeje.
P.S: tengo una pic de Bella y su pancita jejeje :).
Elizabeth Cullen: que menza estoy, se me había olvidado decirte que me metí a tu metro, pero no me dejo firmarlo =[. Muchas gracias por tus hermosos reviews, tqm 3.
Salli =]
