Entre Planes, Seguimientos y Karaoke

1. Plan Mini Malfoys-Lupin: acechando la presa

-Mamá, me estás ahogando- dijo Scorpius tratando de respirar entre los brazos de su madre quien además alternaba besos en su cara y su estómago, haciéndolo reír.

Su madre había llegado esa tarde y habían cenado con sus abuelos, ya tenían todo empacado para regresar a su casa por red flu.

-Mamá, te ayudo con los platos- escuchó decir a su madre; era seguro que estarían un rato más hablando de su viaje de trabajo, era su oportunidad de poner en marcha su plan. Miró a Tari quien comprendió de inmediato y bajó de las piernas de su abuelo Robert para juntos caminar tras las adultas. Cuando hablaban, normalmente no ponían mucha atención al resto.

-Mamá- dijo dulcemente Antares mientras tiraba de su falda para llamar su atención.

-Cariño, estoy hablando con la abuela.

-Mami, queremos hablar con Teddy ¿nos prestas tu celular?

-Sí mami, por favor, no hemos visto a Teddy en siglos- suplicó Scorpius.

-Pero es un poco tarde ya- respondió mirando su reloj de pulsera- puede estar durmiendo.

-Tía Andrómeda siempre lo deja quedar más tarde los fines de semana- aseguró el pequeño rubio.

-Déjalos Hermione, no les hará mal conversar un rato con Teddy- interrumpió su madre guiñándole un ojo a los niños. ¡Por eso amaban a su abuela Jane, nunca les decía que no!

La castaña suspiró y recorrió los tres rostros, dos angelicales y otro adulto que la instaba a ceder.

-Está bien, tráeme mi bolsa Scor y llamemos, pero si Teddy está durmiendo deberán esperar hasta el domingo- les advirtió.

-Síiii…- gritaron dos voces infantiles a la vez.

Scorpius corrió a la sala de estar por la cartera y se la llevó a la cocina. Con impaciencia la vio revolver el interior hasta encontrar su celular y buscar entre sus contactos el número de la abuela de Teddy. Pasaron varios segundos antes que respondiera alguien del otro lado ¡menos mal!

-¿Andrómeda?- su madre no le quitaba la vista mientras hablaba- disculpa la hora pero los niños quieren hablar con Teddy ¿está despierto aún?- guardó silencio mientras escuchaba y luego frunció el ceño- ¿en serio? Bien, acá lo dejo con Tary y Scor- los miró interrogante y luego les extendió el teléfono- Teddy también estaba pidiendo hablar con ustedes.

-¡Gracias!- gritó Scorpius y prácticamente le arrancó el celular de la mano para luego salir corriendo hacia alguna otra parte de la casa seguido por Antares.

-Estos niños, son tan unidos los tres- comentó sonriente su madre volviendo su atención hacia ella- ¿así que no hubo inconvenientes?...

Scor esperó que Tari pasara y cerró la puerta de la habitación que sus abuelos tenían adecuada para ellos cuando se quedaban a dormir. Se sentaron en el pasillo que separaba las camas gemelas y Scor presionó el alta voz.

-Teddy ¿no hay cambio de planes?- preguntó el pequeño rubio sin preámbulos.

-No, mi abuela almorzará mañana en el Callejón Diagon con su hermana y su hijo- se escuchó emocionado- yo no la recuerdo mucho porque hace años que no la veo, pero era muy hermosa.

Tari aplaudió emocionada.

-¿Deberás ir?- le preguntó la niña.

-Le dije a mi abuela que me aburriría y tal como acordamos convencí a tío George para que nos deje acompañarlo en su tienda.

-Mamá no nos dejará- se lamentó Scor.

-Tío George la llamará más tarde, no se preocupen.

-Entonces nos vemos mañana- habló Tari.

-Sí, y no se olviden de traer la ropa muggle para mí- gritó Teddy.

El aparato acusó una llamada entrante con el nombre de George Weasley.

-Teddy, está llamando tío George, nos vemos mañana- Scor colgó y aceptó la otra llamada- ¡Tío George!- exclamó emocionado.

-Hola pequeño bribón- rió al escuchar la voz de su tío- ¿quieren pasar un día conmigo en la tienda y ganarse unos sikles de plata? Les pagaré, Teddy ya dijo que mañana me acompañaría.

-Síiii- gritaron ambos emocionados pegando el oído al teléfono.

-Bien, pásenme a su madre.

Los niños corrieron a la cocina pasándole el celular a Hermione y cruzaron los dedos para que no se negara. Al principio dijo que no, luego tío George algo debió comentarle porque se comenzó a mostrar dudosa y luego terminó aceptando con la condición que no saldrían de la tienda y no atenderían clientes. Excelente, mamá había aceptado y mañana pasarían el día en el mundo mágico, iban a espiar a su padre.

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George observaba a los tres pequeños que limpiaban afanosamente la bodega posterior de la tienda y de vez en cuando jugaban con algunas de las cosas que había ahí. Le había llamado profundamente la atención que Teddy insistiera en pasar el día trabajando y más aún, acompañado de los gemelos. ¿Pero cómo iba a negarse si ellos lo hacían para comprar un regalo a su abuela, en el caso de Teddy, y a Hermione, en el caso de Tari y Scor? "Queremos que sea algo que hayamos ganado", le dijo Scor cuando llegó en la mañana y la dulce Tari asintió poniéndose un mini delantal para no ensuciar su ropa. Por un momento pensó que le estaban tomando el pelo, los tres vestidos de negro y Teddy con ropa muggle. Esos rubios eran cosa seria cuando ideaban algo, y eso era bastante mérito considerando que lo decía él, y Teddy no se quedaba atrás en seguirlos en sus travesuras a pesar de ser el mayor; pero cuando pasó una hora y vio que no se distraían ni dejaban la limpieza, no le quedó otra que convencerse que realmente hablaban en serio.

-Niños, ¿quieren un poco de jugo de calabaza?- en cierto modo se sintió incómodo que estuvieran trabajando tanto. Tari estaba roja y Scor tenía el cabello pegado a las sienes con el sudor.

-¿Puede ser helado?- preguntó Teddy igual de rojo que sus amigos.

-¿Con este frío?- interrogó- lo siento, no puedo dejar la tienda Teddy.

-Pero ¿si vamos nosotros?- aventuró Scor, notando rápidamente que su tío se ponía serio.

-No, le prometí a su madre que no saldrían de la tienda- dijo seriamente- además podrían perderse.

-Teddy sabe llegar a Florean Fortescue- insistió Tari- por favor, llevaremos gorra y nadie nos verá ¿por favor? ¿Por favor? ¿Por favor?- rogó entornando esos bellos ojos grises que hacían que hasta el corazón más duro se derritiera ¿y qué hacer cuando tienes un corazón blando?

-Si su madre se entera me matará y nunca más tendrán permiso para quedarse conmigo ¿tienen eso claro?- las tres cabezas asintieron efusivamente.

-Nadie nos verá, tío George, te lo prometemos- aseguró Scor.

George se rascó la cabeza y se pasó las manos por la cara en un gesto de impotencia, sabía que se iba a arrepentir.

-Está bien, está bien- los niños comenzaron a saltar- pero no demoren o iré a buscarlos ¿está claro?

-Síiiii- corearon los tres a la vez.

Tari se sacó el delantal a una velocidad impresionante mientras Scor le pasaba una gorra negra de beisbol con el dibujo de unas curiosas barras cruzadas y él y Teddy se pusieron unos similares. Cuando ocultaron los ojos tras unas pequeñas gafas oscuras y Scor le acomodó el cabello de Tari de tal forma que no se viera comenzó a creer que esos demonios venían preparados. Además ¿con gafas en un día nublado?

-Saben niños, creo que… -pero no pudo continuar porque los muy sinvergüenzas salieron corriendo por la puerta trasera antes que les pudiera comunicar que había cambiado de idea.

-¡Volvemos pronto, tío George!- gritó Teddy cuando cerraba la puerta. Tuvo la intención de seguirlos pero la campana de entrada y varias voces le indicaron el ingreso de clientes. ¡Que no metan en problemas! Rogó a Merlín, Morgana y Circe, sino tendría que cambiarse de país para que Hermione o su familia no lo mate y su hijo nazca sin padre.

Scorpius corría con Tari de la mano mientras trataba de igualar el ritmo de Teddy que iba un metro más adelante. A pesar que su amigo era dos años mayor, ambos eran del mismo porte y después de recordar lo gigante que le pareció su padre cuando lo vio en el aeropuerto entendió por qué. Era tan alto como su padrino Ron. Tari era un poco más pequeña que ellos, pero era una suerte que fuera muy rápida y resistente, porque a pesar que ya llevaban rato corriendo no se veía cansada. Por varios pasajes fueron esquivando personas hasta que Teddy se detuvo frente a una tienda de ropa.

-Tenemos que esperar aquí- tenía su mano en sus rodillas y apoyaba su cuerpo en ellas tratando de recuperar el aliento- mi abuela dijo que se encontraría con la de ustedes en la tienda de Madame Malkin y que mi primo las vendría a buscar.

Los gemelos se apoyaron en el muro que estaba tras ellos mientras también recuperaban el aire. Habían pasado al menos cinco minutos cuando vieron llegar a tía Andrómeda y luego de unos segundos llegó la mujer del aeropuerto.

-¿Es nuestra abuela?- preguntó Tari admirando a la hermosa y elegante rubia que abrazaba a tía Andrómeda. Cuando Teddy asintió miró sonriente a Scorpius- parece una reina.

Cuando las vieron entrar se sentaron en el suelo y esperaron que llegara su padre. No supieron cuánto tiempo pasó hasta que un joven rubio ahora conocido para ellos y vestido con una elegante capa negra dio la vuelta por el callejón, deteniéndose frente a la tienda. Era más alto de lo que lo recordaba, pensó Scorpius, y Tari simplemente lo encontró perfecto. De pronto él se dio vuelta y los miró, rápidamente se escondieron asustados. El corazón les latía aceleradamente, se supone que hoy sólo lo observarían, no podían ser descubiertos ¿qué le dirían? "hola somos tus hijos", pensaría que le estaban tomando el pelo. ¿Y si se enojaba?, no mejor era sólo espiarlo.

Pasaron otros minutos y vieron a los tres adultos abandonar la tienda por lo que se fueron ocultando tras las personas para que no los vean. Caminaron varias cuadras cuando él nuevamente se volvió, obligándolos a ocultarse nuevamente; cuando se sintieron seguros abandonaron el lugar y siguieron tras ellos.

-Entraron a comer- dijo Teddy apuntando un restaurante- mejor volvamos antes que tío George venga por nosotros.

-¿No podemos quedarnos un momento más?- Tari no paraba de mirar esperando ver algo.

-Teddy tiene razón y si tía Andrómeda nos sorprende estaremos en graves problemas, pueden quedarse horas en ese lugar- dijo Scorpius mirando seriamente a su hermana- nadie debe saber que lo encontramos ¿entiendes?- su hermana asintió tristemente.

-Estoy cansada Scor- murmuró.

-Siempre me haces lo mismo Tari- la reprendió con indulgencia- sube, yo te llevo- se ganó en cuclillas y esperó a que se acomodar en su espalda, por suerte era liviana.

-Si te cansas te ayudo- se ofreció Teddy, caminando junto a su amigo de vuelta a la tienda de tío George mientras Scorpius se quejaba que su hermana lo estaba ahorcando.

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Draco giraba la copa de vino que tenía entre sus dedos mientras analizaba la curiosa situación de hace momentos atrás. Desde que se apareció en la tienda de Madame Malkin se sintió observado. Con el mayor de los sigilos observó el lugar buscando una señal de peligro pero todo parecía normal; todo menos tres pequeñas cabezas que se escondieron en cuanto fijó la mirada en la esquina donde se encontraban. No le dio importancia al principio, puede que sólo haya sido una casualidad y hubieran estado jugando.

Dentro de la tienda ubicó a su madre y se acercó a ella depositando un beso en cada mejilla. Al voltearse se vio rodeado por los afectuosos brazos de Andrómeda Tonks, quien a pesar de poseer rasgos muy parecidos a la loca de Bellatrix, la bondad y los rastros de tristeza que despedían sus ojos la hacían cálida, humana y cercana. Devolvió el abrazo y, al igual que con su madre, le besó ambas mejillas. A pesar que Narcisa tenía el cabello muy rubio y Andrómeda castaño claro, ambas compartían el mismo color de ojos azul turquesa y la elegancia innata que caracterizaba a los Black.

Draco pagó por ambas y solicitó el envío de las compras a las respectivas casas, al salir sostuvo la puerta para que ellas abandonaran primero el local. Comenzaron a avanzar con calma pues estaban bien con la hora de la reserva en el lujoso restaurante que inauguraron hace poco en uno de los costados laterales del Callejón Diagon, las damas conversaban alegremente y cada poco lo incluían en la conversación. Cuando dio espacio a que pasara una anciana se percató que los niños se encontraban a unos pasos tras ellos y arrugó el entrecejo cuando se volvieron a mirar una vitrina de herbolaria, supuestamente muy interesados al ser sorprendidos. Tuvo la tentación de enfrentarlos pero decidió ver hasta dónde estaban dispuestos a llegar. Fingió no haberse percatado para no asustarlos, pero reparó en que los tres pequeños estaban vestidos con ropa muggle, llevaban gorras con viseras y gafas. Miró el cielo, estaba oscuro y nublado. Cuando entraron al restaurante pidió al maître que los reubicara de mesa de tal forma que desde su posición podía observar el exterior a través de los ventanales ahumados y sí, efectivamente los tres se detuvieron fuera y miraban insistentemente tratando de ver algo.

Draco sonrió ante la situación. Por años sufrió el terror que lo mataran a él o a sus padres, fue torturado en su propia casa y juzgado por sus delitos forzados de guerra, llevaba una marca que odiaba en el brazo y podía decirse que lo había visto todo, pero que tres niños de cuánto ¿cinco, ocho años? lo estuvieran persiguiendo casi como los espías de las películas muggles que tanto le gustaban a Blaise era lo más divertido que le había pasado jamás. Los niños parecían estar poniéndose de acuerdo sobre algo y decidió que ya era hora de poner punto final a lo que sea que estaban tramando; mas quedó sólo en la intención cuando vio a uno de los niños subir a su espalda al más pequeño y caminar calle arriba. No podía negar que al menos dos le resultaban extrañamente familiar, pero con esos gorros que daban sombra a sus rostros y las gafas era difícil precisar sus facciones.

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Ese día había sido perfecto, pensaba Scorpius mientras guardaba en su alcancía de hipogrifo los tres sikles que le había pagado el tío George. Trabajaron mucho y le dolían los hombros, pero había valido la pena. Estuvieron muy cerca de su abuela y de su padre. De reojo miró a Tari que dibujaba en su cuaderno y cuando se dio cuenta que lo incluía junto a ellos y su madre la reprendió.

-Tari, mamá no puede ver ese dibujo si no nos meteremos en problemas.

-Lo esconderé- la escuchó suspirar- ¡Scor! Él es más guapo de lo que recordaba, si las niñas del colegio lo vieran se quedarían con la boca abierta y los otros ya no nos molestarían porque no conocemos a nuestro padre.

-La próxima vez que Ian hable de mamá lo golpearé- dijo enojado- es un idiota. Todo es culpa de él.

-¿De Ian?

-No, de Draco Malfoy.

-¿De papá?- Antares no entendía por qué Scorpius estaba tan enojado con él.

-De Draco Malfoy- repitió- mejor nos dormimos, mañana será un día muy entretenido. Recuerda que mamá nos llevará al cine.

No podía decirle a Antares que tal vez sería mejor no hacerse ilusiones, que a lo mejor él no querría nada con ellos; cuando los vio en el aeropuerto fingió no conocerlos ¿acaso no sabía que vivían en Londres muggle? Mamá nunca hablaba de él y todos sus tíos y padrinos evitaban el tema, tal vez nunca los quiso y por eso no les decían nada. Pero no importaba que el imbécil de Ian y los otros chicos se burlen, le daba tanta rabia tener que controlarse para que su magia no estallara y los descubrieran, se merecían al menos que le salieran sapos por la boca. Él era el hombre de la casa y eso era lo único que quería decirle a su padre… no, a Draco Malfoy, que a él, Scorpius Granger no le importaba. Él y sólo él siempre las cuidaría.

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-Mamá ¿puedo ir por un helado?- pidió Scorpius mientras hacían fila para comprar las entradas para ver Cigüeñas.

-Pero tomarás un refresco con palomitas cuando entremos.

-Pero aún falta mucho y también podemos aprovechar de ir al baño- insistió.

Hermione miró hacia adelante y tuvo que darle la razón. Estaban en semana de estrenos y calculaba que aún faltaban 20 personas antes que ellos para llegar a la boletería, debió comprarlas por internet como le sugirió Graham. Los niños no soportarían estar quietos por tanto rato.

-Está bien- aceptó- me buscan en la fila pero si no me encuentran porque me atendieron los esperaré junto al puesto de palomitas- indicó la tienda ubicada al lado derecho de donde se encontraban- ¿entendieron?- ambos asintieron- ¿tienen dinero para los helados?- nuevamente un gesto afirmativo- llevan la pulsera con el número de mi móvil?- ambos se levantaron la manga de la cazadora mostrando una banda azul con un número escrito- bien, nos vemos pronto- dijo besándolos en la frente y los vio desaparecer entre la multitud.

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-Quita esa cara de falso aburrimiento- lo reprendió Pansy- sabes perfectamente que disfrutas el cine tanto como nosotras- miró a Narcisa quien asintió en respuesta.

-¡Pero no películas infantiles!- reclamo por décima vez.

-¿Recuerdas Narcisa quién tiene gravadas todas las películas de la Era del Hielo?- preguntó irónicamente la morena a la mujer mayor, quien sonrió tiernamente a su hijo.

-No ofendas a la Era del Hielo- se defendió.

Narcisa volvió a sonreír. Por más que Draco reclamara, en el mundo muggle había recuperado una parte de su infancia, en un sentido figurado, claro está. Hoy estaba ahí por recomendación de Pansy, ambas disfrutaban las películas y las infantiles curiosamente eran bastante cómicas, siempre que veían una salían con una sensación de bienestar. Y compartía el dicho muggle de "no hay como la pantalla grande", porque a pesar que ellos contaban con la mejor tecnología en casa, ver el estreno no tenía comparación.

-No te quejes, muchos adultos vienen a ver estrenos infantiles y no necesariamente tienen hijos.

-Déjalo ya Pansy, te pones insoportable. Y esto sólo lo hago por mi madre, que quede claro.

-¿Dónde vas?- preguntó la morena.

-Al único lugar en el que me puedo librar de ti, el baño- sonrió cuando su amiga le sacó la lengua.

Se dirigió por el pasillo y lamentó no poder encontrar un lugar para aparecerse en su casa, por lo menos la fila no era larga.

-Su hijo acaba de entrar- le dijo un hombre mayor que estaba dos puestos antes que él. Lo miró extrañado.

-Lo siento, no tengo hijos-aclaró.

-Disculpe entonces, es que se parecen mucho a usted.

-¿Parecen?

-Unos gemelos preciosos, niño y niña, ella entró al otro baño…

Draco ya no prestó atención y ante la protesta de quienes estaban antes que él entró al baño de hombres. Miró por la parte inferior tratando de ubicar unos pies pequeños hasta que encontró unos zapatos que indudablemente pertenecían a un niño. Aguardó varios segundos y cuando la puerta se abrió se lamentó al ver que se trataba de un niño de color. Si no hubiera estado concentrado mirando esos pies se hubiera percatado del otro rubio platino que se lavaba las manos en la parte de los lavaderos y que estaba oculto por otro hombre al momento que él ingresó. Cuando iba a salir se encontró con el mismo hombre mayor de la fila quien le señaló el pasillo.

-Lo siento, se acaban de ir.

¡Maldición! Abandonó el baño y desde que se encontró nuevamente con su madre y Pansy no dejó de buscar a su alrededor unas pequeñas cabelleras rubias platinas, pero habían muchas ese día. Esa tarde, sin saberlo, Draco Malfoy vio la primera película con sus hijos, sólo que separados por dos pasillos y en completa ignorancia que estaban a un paso de encontrarse.

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2. El Plan de Theo: investigación de campo.

Cuando Theodore Nott se levantó esa mañana estaba absolutamente decidido a poner su plan en marcha. Ya había pasado una semana desde la última visita al Ministerio y en todo ese tiempo estuvo atento a todas las reacciones de Draco y Granger. En el último tiempo el rubio estaba muy enfocado en el trabajo, no es que antes lo descuidara, pero siempre estaba más que dispuesto a darse el tiempo para echar una cana al aire; ahora le daba la impresión que esas cada vez más espaciadas salidas y encuentros fogosos eran para tratar de auto convencerse de algo y no porque realmente lo deseara. Y su instinto le decía que la castaña tenía mucho que ver en ello.

Y en cuanto a Granger, ella siempre estaba focalizada en sus hijos y en el trabajo, no había comentarios ni bromas de novios o ligues anteriores o presentes. Siempre en compañía o bajo el alero de su primo. Estaba claro que desde que llegaron la posición de la chica cambió dentro de la empresa, sus continuas salidas con ellos causaban celos entre las empleadas femeninas, sin embargo, le sorprendió que ningún comentario tuviera connotación sexual; es como si la consideraran muerta emocionalmente. Pero él sabía que no era así, observaba cómo reaccionaba a cualquier provocación de Draco, como, inconscientemente se mantenía a una prudente distancia física del rubio y conscientemente lo mantenía alejado al llamarlo por el apellido. Llevaban siete meses en los que habían pasado horas y días enteros trabajando codo a codo; Pansy, Blaise y él mismo habían pasado la barrera de los apellidos, pero ellos no, insistían en mantenerlo prácticamente como si fuera un escudo. Y eso era justamente el motivo de su sospecha; eso y su relación del pasado.

Miró la hora en su reloj de pulsera, 07:55 AM. ¡Perfecto! Sabía que el Weismann de Draco no tardaría en ingresar al estacionamiento y que Granger siempre estaba a las ocho en punto. Si Merlín y Morgana se aliaban con él podría comenzar su plan en el ascensor. Primero vio las luces del automóvil de su amigo y esperó con fingida tranquilidad a que estacionara, abandonando al mismo tiempo su Audi SUV.

-Hola Draco ¿Qué tal el viaje a Eastbourne?- preguntó después de saludarlo golpeándole la espalda y con el interés normal que siempre daban a sus conversaciones.

-Bastante bien- el rubio sonrió de medio de lado- Greengrass trató de ponernos una trampa pero logramos identificarla a tiempo.

-¿En serio?- ya estaban llegando al ascensor. Miró la hora disimuladamente, 07:58. Presionó el botón pero el tablero indicaba que se encontraba en el primer piso ¿Por qué se tardaba tanto el maldito aparato?- ese viejo realmente te quiere acorralar para que te cases con su hija. No me extrañaría que anunciara el compromiso sin siquiera preguntarte- ¡maldito ascensor! Reclamó de nuevo.

-Lo sé pero…

En ese momento llegó el bendito elevador y las puertas se abrieron. El enojo del castaño se transformó en victoria cuando vio a la segunda involucrada acomodándose el bolso de su laptop en el hombro.

-¡Hermione!- la saludó con alegría y ante la sorpresa de la chica la saludó con un beso en la mejilla y un abrazo- justo le estaba preguntando a Draco qué tal el viaje a Eastbourne.

-Ho… hola Theo- tartamudeó roja como un tomate y miró al rubio que los observaba con una ceja alzada- Malfoy- saludó.

-Granger- respondió secamente y presionó el piso 26.

¡Gracias por nada! Pensó la chica, quien estiró el brazo entre ambos hombres para presionar el botón con el número 25.

-Hermione, necesito pedirte un favor- dijo Theo, quien la tomó del brazo y la acercó a su lado cuando las puertas se abrieron en el primer piso y subieron al menos seis personas. Dada la disminución de espacio, ambos castaños quedaron muy cerca uno del otro, provocando que la chica alzara la cabeza para poder mirarlo a la cara.

-Tú dirás.

-No ahora, si no tienes nada agendado ven a mi oficina para que lo hablemos- Theo le daba la espalda a su amigo pero podía sentir su mirada.

-No tengo nada. Dejo mis cosas en mi oficina y voy a la tuya.

-Perfecto. Llegamos a tu piso- las puertas se abrieron y sólo quedaron ellos dos.

-No sabía que tú y Granger estaban tan cercanos- su voz era plana y el castaño sonrió.

-Sí, en los últimos viajes al ministerio y después de una deliciosa comida decidimos dejar los apellidos- las puertas volvieron a cerrarse para llegar al último piso y se mantuvieron en silencio hasta que se abrieron nuevamente.

Saludaron a Camile y caminaron en el mismo silencio el corto trecho a sus oficinas. Al parecer Draco no le dio mayor relevancia a la invitación, pensó frustrado, si ese es el caso ya no valía la pena continuar con el plan, se había equivocado. Estaba abriendo su puerta cuando escuchó a su amigo preguntar:

-¿Qué favor tienes que pedirle a Granger?

-¡Ah!- se giró a mirarlo- sólo algo personal.

-¿Personal?

-Sí, quiero pedirle que sea mi pareja en la cena a la embajada de Singapur que tenemos esta noche. Blaise irá con Pansy- y antes de cerrar su puerta vio con satisfacción congelarse a su amigo.

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-¿Estás hablando en serio?- volvió a preguntar Hermione al chico sentado tranquilamente frente a ella- tienes un montón de chicas que estarían gustosas de acompañarte, Theo.

-¡Vamos, Hermione! Me harías un gran favor; mi cita se enfermó y no quiero tener una maniquí colgada de mi brazo. Es una cena de negocios que sólo tomará un par de horas- insistió- y no estarás sola porque Pansy acompañará a Blaise- la vio dudar y sabía que iba bien encaminado.

-No lo sé Theo.

-Vamos, será entretenido. Piensa en todas esas personas importantes como una clase más de economía, sabes que siempre se aprende algo nuevo en todas estas reuniones si uno está dispuesto a hacerlo- el rostro de la chica era de interés, ahora el golpe de gracia- y aprovecharás de conocer la nueva conquista de Draco, te va a agradar, es muggle.

Silencio. La leona lo miraba aún procesando la información, sabía que se había arriesgado demasiado soltando lo último, pero si sus pensamientos eran correctos ella aceptaría para probarse que no le importaba.

-Está bien- dijo poniéndose de pie- ¿a qué hora y dónde nos encontramos?

-Hermione, ¿qué clase de caballero sería si no te recojo en tu casa?

-Pero…

-Nada de peros, te recojo a las 19:00- le sonrió con amabilidad- gracias leona.

Esperó que la puerta se cerrara y dejó la sonrisa de la victoria apoderarse de su cara. Se puso de pie para dirigirse a la oficina de Draco; ahora debía observar su otro sujeto de estudio.

Caminó el breve trayecto hasta llegar a la puerta de Draco, que en ese momento se abrió y dejó ver a Pansy, quien la cerró inmediatamente y se acercó a él golpeándolo con su dedo índice.

-Dime en este momento qué estás tramando Theodore Nott o te lanzaré un imperius para descubrilo- susurró mientras lo agarraba del brazo y lo conducía a su propia oficina.

El castaño se dejó llevar y se sentó con calma en uno de las sillas frente al escritorio de Pansy.

-No sé a qué te refieres.

-Sí lo sabes…- lo miró por largos segundos- ¿cómo es eso que esta noche llevarás a Granger a la cena?

Theo sonrió. Así que Draco le contó, esto se estaba poniendo bueno.

-Veo que nuestro rubio amigo ya te informó.

-Sí, lo hizo. ¡Vamos, Theo! No me vengas con que no hay un interés detrás de esto, te conozco perfectamente ¿Qué pretendes?

-Pansy, sólo estoy haciendo algo que los muggles llaman investigación de campo- movió la mano tratando de restarle importancia, provocando el efecto contrario.

La morena cruzó las manos sobre el escritorio y lo miró a los ojos.

-¿Crees que entre esos dos pasa algo?

-No he dicho nada parecido.

-Pero lo piensas.

-No han dicho o hecho nada para pensarlo ¿o sí?- Pansy lo miró fijamente y arrugó el ceño- ¡suéltalo Pansy!- la conocía demasiado bien para descartar ese gesto.

-También tengo mis dudas y por eso tengo mi propio plan para averiguarlo- sonrió satisfecha- aunque tu "investigación" me ayudará un poco.

-Cuéntalo ya.

-¿Recuerdas el viaje a Eastbourne?- el castaño asintió y aguardó el resto de la información, sabía que la morena estaba disfrutando saber algo que él no- Draco hizo el viaje en automóvil aunque podían aparecerse directamente y movilizarse en el deportivo que mantiene allá para transitar en el mundo muggle.

-¡Vaya!

-Eso no es todo. Draco me pidió que cancelara la reserva del hotel de Hermione y ambos se hospedaron en la casa.

-Él no lleva a nadie que no seamos Narcisa y nosotros a sus casas- observó- ¿cuál fue su excusa?

-Que podrían moverse mejor entre ambos mundos y así no perdían tiempo.

Los amigos se miraron sin verse, los dos sumidos en sus propias elucubraciones. Para Theo, lo dicho por Pansy reafirmaba sus suposiciones, pero ¿qué tan profundo era lo que fuera que sentía su amigo por Granger? ¿Capricho, nostalgia de una noche? Con él no era tan fácil dar con la respuesta correcta, menos aún si estaba dispuesto a negársela a sí mismo.

-Creo que mejor vuelvo al trabajo- anunció poniéndose de pie y llamando la atención de su amiga.

-¿No ibas a hablar con Draco?

-Ya no. Mejor continuemos el estudio en la noche.

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Draco tomó la mano de la hermosa pelirroja que lo acompañaba esa noche y se sintió orgulloso de su belleza. Charlize era una hermosa muggle y una promesa del modelaje, además pertenecía a una de las mejores familias de Londres. Alta, elegante, un rostro impecable y unos bellos ojos verdes la hacían la delicia de cualquier hombre; sus piernas se veían kilométricas en ese escotado vestido de noche color mostaza que realzaba el bronceado de su piel allí dónde el vestido la exponía; lucía simplemente perfecta a su lado, no como cierta castaña que era tan pequeña y delicada que lo hacía andar pendiente de no perderla en el camino.

Entregaron sus abrigos en el recibidor y siguieron al acomodador al salón principal de la embajada de Singapur, su próximo foco de expansión. Antes de llegar al lado de los anfitriones hizo un barrido rápido de los asistentes buscando a sus amigos, a quienes divisó al extremo derecho del salón. Estaban junto a otros asistentes y reían de algún comentario. Realizó los saludos y presentaciones de rigor y se dirigió donde se encontraban. No pudo evitar buscar primero a Granger y debió reconocer que se veía bien en su vestido, sencillo y absolutamente elegante. La falda de un solo tono era de seda gris claro que hacía ver sus piernas largas aún para su diminuto porte y el cinturón del mismo material se ajustaba a su estrecha cintura, realzando la parte superior en forma de top de cuello recto a la altura del cuello y que debía terminar de igual forma en la espalda; si no fuera por el contraste del delicado encaje negro sobre la seda color plata, hubiera encontrado el vestido totalmente insulso y sin gracia.

Al verlo, sus amigos le hicieron espacio entre ellos y nuevamente procedió con los saludos y las presentaciones de su pareja a los presentes, dejando a Granger para el último. Su ego esperaba con ansias este momento.

-Charlize, te presento a Hermione Granger- las observó darse la mano mientras mantenía a la pelirroja firmemente agarrada de la cintura y pegada a su cuerpo- ella es uno de nuestros elementos valiosos en nuestra firma.

-Encantada- saludó la pelirroja.

-Igualmente- el rostro de la castaña mostró una sonrisa protocolar lo mismo que la respuesta.

-¿Entonces tú eres la actual novia de Theo?- preguntó la recién llegada.

-No es... –comenzó a aclarar sonrojada y el rubio entrecerró los ojos mientras observaba a su amigo.

-Eso aun no lo sabemos- respondió Blaise codeando a Theo, quien sólo sonrió aumentando el sonrojo de la otra chica- pero eso se lo dejamos a ellos.

El moreno le guiñó un ojo a Pansy, quien lucía preciosa en su vestido de seda y gasa verde turquesa con corte sirena. Draco observaba a uno y otro buscando la intención de su extraño comportamiento. En ese momento hicieron el llamado para ubicarse en las mesas redondas dispuestas para 12 personas e iniciar la cena. También fue en ese momento que el calor que invadió su cuerpo y la molestia que tiraba a cada rato de su estómago no lo abandonó durante toda la velada. El vestido de Granger por la parte de atrás poseía un escote en V que mostraba sus hombros y espalda para unirse a la altura de su cintura, era un escote elegante y hacía lucir su piel cremosa y pálida. Pero no era eso el motivo de su tensión, sino que Theo insistía en poner su mano directamente en la piel de la chica y no en la tela del vestido, que cerraba en la parte apropiada para ubicarla en la espalda baja.

Y así fue durante toda la velada. Participó de la conversación, rió cuando fue prudente, demasiadas veces se acercaba a su acompañante para susurrarle algo al oído y dejó que lo tomara de la mano y realizara gestos que a vista de todos daban a entender la intimidad de su relación. Todo eso para el exterior, porque internamente había contado cada una de las veces que la mano de su amigo se posicionaba en la espalda, brazos y hombros de Granger, tocando su piel y dibujando pequeños círculos que eran a todas luces caricias. La hora del baile fue la peor, la orquesta sólo se dedicó a tocar melodías suaves que invitaban a la intimidad; apretó las mandíbulas hasta que le dolieron cuando el castaño la tomó entre sus brazos y mantuvo la mano en la espalda de la leona durante varios temas. La diferencia de portes la hacía ver pequeña pero tan femenina entre los brazos de su amigo que le molestó ¿Así se veían ellos dos juntos? ¿Lucirían igual de bien o mejor? Cuando Blaise bailó con ella posicionó su mano en la tela ¿por qué carajos Theo no podía hacer lo mismo?

Ya hacía varias horas que la maldita fiesta había terminado; Charlize y él fueron unos de los primeros en abandonarla. Apreciaba demasiado su amistad con Theo y estaba seguro que su paciencia había llegado a su punto límite por esa noche. No quería decir algo que lamentara después. Estaba furioso y no entendía por qué. ¡Granger no era de su propiedad y podía meterse con quien quisiera!... Pero no con Theo, se dijo, no con Blaise… no con alguien de Dragonet ni con ningún empleado del mundo mágico. ¡Maldita Granger!

Volvió la vista a la chica desnuda que dormía entre las sábanas y luego la fijó en las luces de la ciudad. La pelirroja vivía en un hermoso condominio de apartamentos en Kensington, el que ya conocía de memoria. Esa noche la había poseído furiosamente, haciéndola gemir hasta el cansancio mientras su mente volvía una y otra vez a la mano de Theo tocando a Granger. Tal vez era momento de acabar esa relación; si Charlize no era capaz de hacer que dejara de pensar en otra mientras tenían sexo, lo que sea que los unía no se encaminaba a ninguna parte. Terminó de vestirse y silenciosamente abandonó el departamento. Él nunca dormía con sus amantes.

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Draco prácticamente arrancó de las manos los documentos que sostenía la castaña y comenzó a leerlos, tachando los términos que no le parecían. Y hoy por lo que pudo deducir la chica, no le parecía nada. ¡Era el colmo! Anoche tuvo que soportar cómo ese rubio arrogante coqueteaba y se dejaba acariciar por esa pelirroja de piernas largas. ¿No le importaba su imagen como hombre de negocios serio? No estaban ahí por placer, sino porque la empresa tenía intenciones de expandirse a Singapur, todos lo entendían menos él. ¡Claro! El muy estúpido esa noche había decidido pensar con la bragueta de su pantalón.

-Esto no sirve, Granger, rehácelo- dijo con hastío.

La castaña vio las correcciones y eran los cambios que él había solicitado hace una hora.

-Pero si estos son los cambios que pediste- la ira brillaba en los orbes mieles.

-¿Si? Pues o no quedaron bien o no entendiste la idea- ahora los ojos grises parecían una tarde de tormenta previa a la llegada de los relámpagos y la caída de rayos- parece que trasnochar no te sienta.

-Y parece que a ti tampoco- contra atacó la castaña- si tu pelirroja de piernas kilométricas no te atendió como querías no es mi culpa- dijo perdiendo la paciencia- ¡hoy tienes un genio de los mil demonios y yo no tengo porque aguantarte!- tomó los papeles y comenzó a caminar en dirección a la puerta, pero a la mitad del pasillo una blanca mano la tomó del brazo y la hizo girar violentamente, provocando que ambos cuerpos colisionaran.

El aroma del rubio la envolvió inmediatamente y perdió la concentración, volviendo de un golpe a la realidad cuando lo escuchó decir a su oído:

-Mi noche acabó excelentemente, Granger- dado que la chica fijaba obstinadamente su vista en su pecho la tomó de la pera para forzarla a alzar la cabeza y mirarla a los ojos- divinamente debo aclarar.

-Pues no lo parece, Malfoy- y se giró nuevamente para irse.

-Cualquiera pensaría que estás celosa, Granger.

-Eres un maldito narcisista, ególatra y egoísta- ahora sí la iba a oír- anoche era una reunión de negocios y todos nos esforzamos por dar lo mejor para establecer buenos nexos y fortalecer relaciones. ¡En cambio tú, andabas como pavo real comportándote igual que en Hogwarts cuando querías lucir la nueva chica de turno!

-Pues creo que tú te esforzaste en dejarte manosear por Theo- espetó furioso.

-¡¿Qué?! ¿Estás loco?- lo miró como le hubieran brotado verrugas de ogro en la cara- Theo es un caballero, jamás haría algo inadecuado.

Draco con tres pasos cerró los dos metros que los separaban y la tomó por la cintura pegándola a su cuerpo. Paseó su mano derecha sobre la fina seda de su blusa verde agua y recorrió su espalda trazando con los dedos el contorno que tenía grabado del escote del vestido que llevaba la noche anterior y se inclinó para inspirar el aroma de su cabello, olía a fresas; descendió lentamente trazando con su nariz la delicada línea de su mandíbula y descender por su largo cuello, en ese punto dejó que sus pulmones se llenaran de su olor a jazmín y cítricos. ¡Merlín! Se sentía tan perfecta entre sus brazos.

Para Hermione la situación no era diferente, su cuerpo comenzó a reaccionar sin que pudiera controlarlo. Un calor la cubrió de pies a cabeza y se concentró en su vientre. Sentía que se ahoga e inspiró profundamente impregnándose del aroma del rubio, sus manos se movieron al musculoso cuerpo pero las obligó a mantenerse firme en sus costados, agarradas a su saco. Debía detener lo que sea que estaba pasando.

-No sé a qué juegas Malfoy, pero tus cambios de humor no están ayudando hoy- rompió el contacto y se sintió vacía inmediatamente, caminó nuevamente decidida a la puerta y esta vez nadie la detuvo- te enviaré las correcciones por mail- estaba por cruzar la puerta cuando la grave voz del rubio la detuvo.

-Granger- se volvió y sus ojos se quedaron prendados de los grises- Theo será un caballero pero sigue siendo un hombre. No lo olvides.

Asintió y cerró la puerta tras ella envuelta en su aroma. Pasó las manos por su cara tratando de calmarse y se dirigió al ascensor ante la atenta mirada de tres serpientes que la observaban desde la puerta entre abierta del despacho de Blaise y que segundos antes habían estado pegados escuchando lo que sucedía en la oficina del rubio.

Draco por su parte caminaba como gato enjaulado en su amplia oficina. Estaba tenso y excitado, pero una sonrisa se dibujó su sensual boca al recordar cómo reaccionó el cuerpo de la castaña cuando la tuvo pegada a él. Inspiró su ropa y de esta percibía un olor dulzor que se combinaba con el suyo. Se sentó frente a su escritorio y observó su correo. Su día estaba mejorando, ahora también olía a Granger.

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3. El Plan de Pansy: provocar a la fiera

-Draco, estamos a miércoles ¿tienes ya el regalo de Astoria?- estaban revisando la agenda para lo que restaba de semana y este viernes era el cumpleaños de la rubia.

-Las únicas mujeres a las que personalmente les compro un regalo Pansy son mi madre y tú, del resto te encargas tú- respondió con la vista fija en su laptop- ¿ya compraste algo?

-No, estaba esperando por si querías algo especial para tu futura esposa- lo picó.

-Ja ja- pronunció sin atisbo de diversión- el día que te diga que me caso con Astoria puedes golpearme.

-Que conste que fuiste tú quien lo sugirió- aceptó gustosa- ¿Qué te parece alguna joya?

-No, rotundamente no- contestó enseguida- lo más probable es que lo tome como una propuesta de matrimonio. Antón Greengrass me detuvo el otro día para sugerirme que le regale una.

-¿Un vestido?

-Pensará que quiero quitárselo luego.

-Como si ya no lo hubieras hecho- se burló la morena- ¿un cuadro?

-Creerá que puede comenzar a decorar nuestra futura casa- la miró burlón.

-¿Un libro?

-A menos que sea de auto ayuda no creo que le sirva.

-¡Merlín Draco, pon de tu parte!- dijo exasperada- no estaríamos en esto si hubieras aceptado ir con nosotros a la reunión del cuerpo legal.

-No te tenía pensado ir al dichoso cumpleaños pero Ariana Greengrass iba a hacer campamento fuera de la mansión si no asistíamos y conste que no voy a permitir que mi madre esté sola con todos esos mojigatos que sólo quieren nuestro apellido y dinero.

-Okey, ya entendí.

-Sólo busca algo que ninguna mujer pueda mal interpretar y envíalo directo a la mansión Greengrass a nombre de mi madre y mío.

-Dalo por hecho.

Continuaron con la revisión de la agenda por otra hora y luego la morena dijo al pasar.

-El otro día me encontré a Víctor Krum en un restaurante de París …

-No sabía que estuviera en París- fue todo lo que contestó el rubio mientras seguía observando su computador.

-Y no lo está. Andaba concluyendo una campaña de ropa deportiva para el equipo búlgaro. Al final terminamos cenando juntos y le conté que Granger trabaja con nosotros y que vive en Londres- el ruido del teclado se detuvo por unos breves segundos y luego continuó- se mostró muy interesado.

No hubo ningún comentario por parte del rubio quien siguió o fingió estar concentrado en lo que fuera que tenía en el computador.

-Pensé que podría invitarlo a la cena de karaoke del viernes. Por lo que advertí aún está prendado de ella- sonrió con satisfacción cuando su amigo volteo a verla, ahora sí tenía todo su interés.

-Es una reunión de trabajo Pansy, no veo qué pueda hacer Krum ahí. Con su inteligencia de neandertal lo más seguro es que se aburra- bufó.

-Técnicamente no es de trabajo, sino de un equipo de trabajo.

-Pero donde habrá concursos y premios a mis empleados.

-Pero que no se paga con tu plata- recalcó- sino la de los asistentes. Además, podrá ver a Granger en una faceta distinta porque este año el concurso es de dos canciones a dúo pero en español, una movida y otra romántica.

-Ver a Granger en una faceta distinta no quita el hecho que ella tenga dos hijos- remarcó el rubio, como si esa fuese la mayor barrera que el búlgaro pudiera intentar cruzar.

-El hecho que tenga dos hijos es algo que sólo te detendría a ti - alegó mordaz la morena- pero te aseguro que "ese neandertal"- dijo haciendo comilla con los dedos- estaría fascinado en cambiar los apellidos de esos niños de Granger a Krum.

-¿Y desde cuándo resolviste ser la celestina de Granger?- preguntó el rubio abandonando ya la idea de concentrarse en el archivo que estaba revisando.

-Desde que trabajamos juntas y me di cuenta que está dejando pasar el tiempo. Es joven, bonita, alegre y muy inteligente- bufó cuando el rubio alzó las cejas irónico- si le repites a alguien que pienso eso de ella te lanzo un cruccio.

-Es su vida, si ella resolvió que así está más cómoda no tienes porqué interferir. Ser madre es un rol muy importante.

-Pues yo pienso encontrarle a su hombre ideal- dijo poniéndose de pie- tengo una larga lista de candidatos que le iré presentando de ahora en adelante hasta que aparezca el adecuado- no dejó que la satisfacción se reflejara en su rostro mientras lo observaba apretar la mandíbula- y dado que no tendrás que verlo el viernes, consideraré firmemente el invitar a Krum.

Cuando la puerta se cerró Draco fijó la mirada en su laptop y tuvo la intención de arrojárselo a la morena por la cabeza.

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Draco y su madre llegaron por red flu a la chimenea que se encontraba en el hall principal de la mansión de los Greengrass. Inmediatamente se vio rodeado por los brazos de Astoria quien nuevamente intentó besarlo en los labios. Trató de separarse de ella pero esta se colgó de su brazo mientras saludaba a los anfitriones. Miró a su madre, quien quedó varios pasos tras él y ya sin ceremonias se descolgó el brazo de la rubia y se acercó a ella, tomando delicadamente su brazo y enlazándolo al de él.

-Llegamos recién y sólo quiero marcharme- le susurró Narcisa acercándose a su oído.

-Cuando digas nos retiramos- respondió también en susurros.

-Sabrás el minuto exacto cuando ya no dé más.

Unos miembros del Ministerio y del Wizengamont se acercaron a saludarlos y el show comenzó. Recorrieron el salón, conversaron educadamente con cuantos conocían y comieron los refrigerios que llevaban los elfos. Sin embargo, Draco no podía dejar de pensar en lo sucedido la tarde de ayer.

"Faltaba un día para la noche de karaoke y era lo único que escuchaba comentar por los pasillos de Dragonet y con quien se reunía; incluso Atkinson era el presidente del jurado y le hizo una amplia descripción de la forma en que se desarrollaba el concurso y la elección de los ganadores. También le habló que el restaurante contaba con escenario y pista de baile, por lo que generalmente todo se extendía hasta altas horas de la madrugada, conservando, por supuesto, un sano ambiente de camaradería y sin incidentes que lamentar en los tres años que llevaban haciéndolo.

Eran más de las 16:30 PM cuando dejó su vehículo en el estacionamiento subterráneo y subió al elevador. Presionó el número 26 y comenzó el ascenso. El aparato se detuvo en el primer piso y grande fue su sorpresa cuando vio subir a Potter y Weasley que se veían muy molestos.

-Malfoy.

-Malfoy.

Saludaron ambos al mismo tiempo y vio como el pelirrojo presionaba el botón con el número 25. Por la seriedad de sus rostros se notaba que se trataba de algo delicado. Potter giró a verlo y le ahorró tener que pedirle explicaciones. Era su empresa y la oficina de su empleada donde se dirigían después de todo.

-Espero que no sea un inconveniente para ti pero necesitamos urgentemente hablar con Hermione y no puede esperar para más tarde.

La dureza en su voz le llamó la atención. Al parecer la leona tendría un momento difícil y se preocupó.

-Espero que lo que sea que tengan que hablar no generen escándalos ni problemas- advirtió.

-Nunca haríamos nada que la perjudicara- respondió el moreno.

-Eso espero- las puertas se abrieron en el piso 25 y los dos leones abandonaron el ascensor, mas cuando vio a Graham estarlos esperando con la ira brillando en los ojos y el rostro igual de serio que el que mostraban sus antiguos enemigos supo que se trataba de algo realmente grave. Presionó el botón de apertura pero el elevador ya había comenzado a moverse. Cuando las puertas se abrieron su piso chocó con Blaise, quien al ver la cara de preocupación del platino sólo atinó a seguirlo por las escaleras hacia el piso inferior.

-¿Sucede algo?- preguntó curioso.

-Eso- dijo señalando con un gesto de su cabeza la puerta de la oficina de Granger a la que acaban de ingresar tres hombres totalmente conocidos para el moreno.

-Parecen molestos- comentó Blaise.

-Y lo están. Acerquémonos.

Recorrieron el pasillo con fingida tranquilidad; para el resto era común que ellos bajaran a las oficinas de Puckle y Granger y al parecer Merlín también quería que se enteraran porque la secretaria de sección no se encontraba y su monitor estaba apagado. Se acercaron a la puerta y se apoyaron en el marco esperando escuchar algo.

-Estoy más sorprendida que ustedes- se escuchó la voz de Granger- cuando el director me llamó esta mañana no sabía cómo reaccionar.

-¿Cómo reaccionar?- el que levantó la voz fue Weasley- ¿le viste el ojo? Esos malditos niños muggles lo golpearon entre tres. El cardenal le llega hasta el pómulo y no lo podemos curar con magia porque sería extraño que hoy tenga el ojo prácticamente cerrado y mañana no.

-El director dijo que Scor dio el primer golpe- aclaró la leona.

-Sí, porque unos de esos mocosos empujó a Tari y se lastimó una rodilla- lo defendió Potter- Tari es pequeña y no les importó que podría salir lastimada.

En ese punto Draco y Blaise intercambiaron miradas. Blaise levantó el dedo pulgar y articuló 'bien por Scor', lo que el platino aprobó con un movimiento afirmativo de cabeza.

-Por lo menos las clases de boxeo que le he dado a Scor han funcionado porque le rompió el labio a dos- el orgullo en la voz de Graham les llegó claro a través de las paredes.

-¿Tú le enseñaste a pelear?- le reprochó molesta la castaña y Draco rodó los ojos.

Se escucharon dos 'yo también' pertenecientes a los otros dos miembros del trío dorado.

-¿Cómo pueden ser tan irresponsables? Sólo tiene seis años y no puede solucionar todo a golpes como un energúmeno

-¡Somos sus padrinos, maldición!- la ira en la voz de Potter indicaba que estaba a punto de perder la paciencia- no nos has dejado protegerlos en el mundo mágico y lo hacemos de la única forma en que sí podemos en el muggle.

-Por supuesto que debe saber defenderse- volvió a levantar la voz Weasley- no puede hacerlo de otro modo a esta edad y que esos otros mocosos den gracias que fue una explosión de magia menor porque fácilmente pudieron haberlos echo volar hasta la luna.

-Hermione- ese era Potter- no quiero que reprendas a Scor, ya tuvo una mañana suficientemente dura.

-Además- lo interrumpió Weasley nuevamente- fue la magia involuntaria de Tari la que se unió a la de él cuando vio que no podía defenderse de los otros tres. Los otros niños no supieron explicar lo que pasó por lo que no hay de qué preocuparse.

Hubo un breve silencio antes que se escuchara la voz de Graham.

-¿Sabes el verdadero motivo de la pelea?

-Scor estaba muy molesto y no quiso decirme nada- se escuchó a la castaña.

-Pues yo sí lo sé- volvió a hablar Graham- los molestan porque los otros niños dicen que tienen varios tíos porque su madre no sabe quién es su padre.

-¿Cómo?- Draco pudo percibir el dolor en la voz de la castaña y repentinamente lo sintió como propio, al igual que el de esos niños del portarretratos que imaginaba ella estaba mirando en ese momento. Era un niño valiente si a sus seis años se enfrentaba solo a otros tres para defender a su hermana y el honor de su madre. Por primera vez en lo que llevaba oyendo de la discusión se unió a la ira de los tres hombres que se encontraban en el interior.

-Los niños son crueles a esta edad, Jane- la voz de Graham era amarga- no tienen filtro y atacan justo donde duele y el no poder saber de su padre es el punto débil de Tari y Scor.

-Siempre has sabido cuál es la solución- habló Potter- remédialo antes que sea tarde- y el sonido de un plop les dio a entender que el moreno se había aparecido.

-Te quiero Herms, lo sabes- se escuchó a Weasley- pero él merece saberlo y ellos también, tienes una oportunidad de oro en tus manos, no la dejes pasar o puedes arrepentirte- un segundo plop anunció que el pelirrojo también había abandonado la oficina.

Draco y Blaise intercambiaron miradas y decidieron retirarse del lugar. Si Potter y Weasley se habían ido pronto la puerta se abriría para la salida de Graham;, no querían que los sorprendieran allí.

-Draco, querido- la voz de Astoria lo trajo al presente y la observó sin emoción alguna- agradezco mucho tu presente y el de Narcisa- él sólo asintió, no tenía idea qué mierda le había comprado Pansy y no le interesaba tampoco. Estaban en la mesa sirviéndose el postre y ni siquiera recordaba cuáles habían sido los platos principales.

Vio a su madre sentada a su derecha y sin disimulo miró la hora en su fino reloj de pulsera: 21:30 PM. Si no se equivocaba, los miembros del cuerpo legal comenzarían a reunirse en media hora más. Miró a su alrededor y supo que no quería seguir allí: sus amigos no estaban con él, "ella" no estaba allí y su madre se esforzaba por conservar la paciencia ante los absurdos comentarios e insinuaciones de Ariana Greengrass. ¡Por Circe! Una hora más en ese lugar y el mismo se aplicaría un desmaius.

Pasaron al salón principal donde una orquesta tocaba un suave vals.

-Draco, querido- lo llamó su madre con voz quebrada pero lo suficientemente alto para que él y los que se encontraban a su alrededor la oyeran- lamento tener que pedirte que me lleves a casa, no me siento muy bien.

Se acercó inmediatamente a ella y la tomó del brazo, esa era la señal.

-Pero Draco- dijo Astoria visiblemente contrariada- sólo estamos iniciando…

-Astoria- la interrumpió- mi madre se siente indispuesta y la llevaré a casa.

-¿No quieres tenderte en un cuarto de invitados, querida?- ofreció Ariana Greengrass igual de contrariada que su hija.

-Prefiero que Nimie me atienda en casa- aclaró llevándose la mano al cuello para dar mayor credibilidad a su actuación- lo siento querida.

-Pero Draco puede regresar luego- aventuró Astoria.

-No dejaré a mi madre sola si siente mal- le dijo mirándola directamente a los ojos- lamento tener que abandonar tu estupenda fiesta tan temprano- mintió.

Ambos Malfoy se despidieron de los anfitriones y los conocidos que se cruzaron en el trayecto hasta la chimenea. Cuando llegaron al salón de Malfoy Manor Narcisa lanzó un largo suspiro de hastío y tomó asiento en uno de los cómodos sillones de la sala en la que se encontraban.

-Ya no soportaba a esa mujer un minuto más- se quejó para luego esbozarle una enorme sonrisa a su hijo- ¡y pensar que Lucius y tu abuelo Abraxas querían casarte con Astoria…! ¡Bendito sea Merlín cuando se rompió ese compromiso!

Draco no pudo menos que lanzar una carcajada y asentir totalmente de acuerdo.

-¿Te sirvo algo, madre?

-No, quiero que te cambies el vestuario por uno muggle y vayas a esa fiesta en la que están Pansy, Blaise y Theo- dijo poniéndose de pie.

-No tengo deseos de ir- respondió mientras se servía en un vaso whisky de fuego.

Narcisa caminó hasta él y le quitó el vaso. Llevó sus blancas y estilizadas manos a las mejillas de su hijo y las acarició con profundo amor, luego lo hizo inclinarse para besar su frente. Cuando sus ojos se encontraron dijo sin dudar:

-Sé que quieres estar ahí aunque te lo niegues a ti mismo- movió la cabeza negativamente para evitar que la interrumpiera- te observé, estabas totalmente ausente en la cena y no es sólo porque los Greengrass te desagraden. Sea lo que sea que te está llamando ve ahí y enfréntalo.

-No sé de qué hablas madre- negó.

-Lo sabes, mi amor- lo besó en ambas mejillas antes de retirarse- ve ahora que estás a tiempo.

Draco observó la puerta cerrarse y suspiró. Miró la hora en su reloj de pulsera: 22:00 PM; su madre tenía razón, aún estaba a tiempo. Se dirigió a la chimenea para trasladarse por red flu a su mansión de Weybridge y dispuesto a disfrutar la noche. Sólo esperaba que Pansy haya tenido el buen tino de no invitar al neandertal de Krum.

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Hola a todas. Nuevamente agradezco sus reviews con sus comentarios, sugerencias e ideas. Ya estamos totalmente en tierra derecha para todo lo que tendrán que enfrentar los personajes. Cada uno juega un papel importante y los detalles serán importantes a medida que avanza la historia. Como siempre un abrazo y nos leemos pronto.

Sabina G.