Capítulo 11. El destino está escrito.
Llegamos tarde de noche, pero Daniel esperaba despierto para darle la bienvenida a su futura mujer, y nada más entramos por la puerta vino hacia a ella y la besó profundamente, haciendo que apartara la mirada de ellos. Oh, Dios, qué asco.
- Lo siento, Cosima, es que hace tiempo que no la veo. - el acento francés en Delphine quedaba de muerte, pero en este ser me entraba ganas de empezar a darle palos hasta que dejara de respirar.
- Tranquilo, cuando estaba conmigo yo tampoco podía resistirme, igual algo más allá de lo que tú has hecho... Ya sabes, ¿quién puede tener las manos apartadas de esta mujer? - le guiñé un ojo, dejándole con cara de perro y a Delphine perpleja. - ¿Dónde voy a dormir yo? - cambié de tema.
No sé si me está gustando haber venido aquí. Era un piso grande, se notaba que tenían los dos un buen sueldo, todo detalladamente decorado, y una sensación rara en el estómago de lo que podría haber sido. ¿Cómo seríamos nosotras si hubiésemos seguido juntas? ¿Cómo sería nuestra casa? ¿Nos habríamos casado ya? ¿Seríamos felices?
Cuando le dije que se casara conmigo se rió suavemente, y se apoyó en mi hombro como si lo que hubiera dicho fuera una broma. Y, bueno, me sentó como una patada en el estómago, porque iba en serio, lo cambiaría todo por ella.
*** Flashback ***
La fiesta estaba animada, y mucho. No solía traer a Delphine a las fiestas con mis amigos, porque había mucho alcohol y drogas, y tampoco quería que se desviara, ni que tomara nada de lo que había por aquí. Además que el plan que más me gustaba era estar a su lado relajada en casa, pero un día es un día, y aquí estaba con ella.
La miré y sonreí cuando ella lo hizo mientras me sentaba sobre sus piernas dejando que bebiera de la pajita de mi copa, solo por si las moscas, Delphine era aquí muy apetecible.
Encendí un cigarro y empecé a fumar mientras hablaba con Scott y Natalie, parejita del mes, ¿quién lo iba a decir? No sé cuánto tiempo estuvo Scott detrás de mí, pero me alegraba de que hubiera conseguido a alguien, era un gran amigo.
Mientras hablaba, con mi mano libre acariciaba la nuca de mi chica, acariciando esos largos rizos tan suaves. Llevábamos ya año y medio juntas, y todavía me podía quedar horas mirándola sin cansarme.
Estábamos mejor que nunca, y aun tenía que contarle lo de Canadá. Lo cual denegué, porque nada más pensar en estar separada de ella me ponía mal. En todos los sentidos.
En ese momento la giré para que me mirara y la besé lentamente. ¿Cómo iba a poder vivir sin estos labios? Joder. Era imposible.
- Eh… - se separó de mí lamiéndose los labios y algo avergonzada. Vale, el beso había sido algo más intenso de lo que esperaba. - Guardémonoslo para luego…
- ¿Luego? - mordí mi labio y ella asintió. - ¿Por qué no ahora? - susurré a su oído y la noté estremecer cuando disimuladamente lamí el lóbulo de su oreja.
- Hay mucha gente alrededor, Cosima… - susurró mirándome antes de volver a dirigirse a Scott y a su novia sonriendo nerviosa. Scott y su cara de "me encantan las lesbianas", Dios.
Me llevé otra vez el cigarro a los labios y vi a Shay acercarse. Mierda. ¿Qué hace aquí? Me levanté y antes de que estuviera delante de Delphine me paré frente a ella, cortándole el paso.
- ¿Es ella? - me dijo con cara de ilusión, aun no las había presentado, soy lo peor, lo sé.
- Claro, no suelo besarme con muchas últimamente. - sonreí pícara a la chica antes de quedarme bloqueada cuando pasó sus brazos por mi cuello y me abrazó . - También me alegro de verte. - la aparté y me quitó el porro para darle una calada.
- ¿Me la vas a presentar o piensas que va a estar celosa? - puso su mano en su cadera mientras echaba el humo por sus labios mirándome divertida.
- Hola. - escuché a mis espaldas, y me giré para ver a Delphine analizando a la pequeña mujer que tenía en frente. Dios, Shay era un tapón al lado de mi actual novia.
Me empecé a reír. Mierda. No era el momento. No, no pude evitarlo y seguí con las carcajadas ante los ojos de las dos chicas.
- Delphine, cariño, - agarré su cintura mientras hablaba. - ella es Shay. - uh… menuda tensión de repente. Shay sonreía de lado, Delphine la miraba seria y luego se percató del cigarro en sus dedos.
- Encantada, Shay, he oído mucho hablar de ti. - sonrió apretando los labios.
- Espero que cosas buenas. - volvió a dar una calada mirándola de lado antes de sonreírme.
- Algunas buenas y otras malas, ya sabes, no todos somos santos. - sonrió esta vez con sus preciosos dientes.
- Bueno, ¿queréis tomar algo? - intervine antes de que empezaran las dos a lanzarse cosas, agarrando otra vez mi cigarro y fumando intentando disimular otro ataque de risa que iba a salir.
Shay tuvo que elegir quedarse con nosotros un rato y, solo por si acaso, me puse un poco melosa con Delphine. Así que cuando la vi otra vez seria analizando a Shay agarré su barbilla y me la acerqué para besarla otra vez lento, y esta vez me respondió el beso, y era mejor, porque nos habíamos cogido el sofá y consiguió ponerme contra el respaldo besándome profundamente agarrando mis mejillas.
Wow.
Cuando se separó de mí, la miré asombrada por el beso en cuestión y me faltó el aire cuando volvió a besarme. Oh, mierda, me encanta la Delphine celosa. Abrí mi boca y agarré sus pelos para profundizar más, si se podía, el beso. Y ahogue un gemido que amenazaba con salir cuando dio con su lengua en mi paladar.
- Te necesito. - susurró a mi oído cuando se apoyó en mi hombro.
- Ven conmigo. - agarré su mano y desaparecimos de la multitud yendo hacia el jardín.
- ¿A dónde vamos?
Sonreí mientras me quitaba la ropa quedando en ropa interior y empezaba a correr tirándome en bomba a la piscina que había allí. Cuando volví a la superficie la vi observándome divertida y disfruté de cómo se quitaba la ropa ante mis ojos. Uff… estaba mejor cada día que pasaba.
La vi sumergirse lentamente, aguantando su peso con sus brazos mientras el agua la iba cubriendo. Nade hacia ella, y la pegué contra la pared de la piscina antes de empezar a besarla con urgencia. Notando sus brazos rodeando mi cuello y manteniéndome contra ella.
No sé si era el agua, o los besos que me estaba dando Delphine en esos momentos, o que tenía unas ganas horribles de escucharla gemir, no sé lo que era, pero me tenía muy excitada.
Sus brazos se movieron, y sus manos se deslizaron por mi vientre, y con el agua daba mucho gustito sentir esos largos dedos por mi piel. No me corté a la hora de acariciar yo también su piel desnuda, sintiendo como se estremecía con mi toque, como me deseaba, y me daba igual si salía toda la fiesta y nos veía, la necesitaba.
Me colé bajo su sujetador y apreté su pecho con la palma de mi mano antes de jugar con el piercing que tenía en el pezón escuchando su suave gemido y apartándome de sus labios para observar cómo miraba hacia abajo observando mis movimientos antes de volver a mis ojos y sonreír pícara para volver a besarme.
Volví a su vientre, y empecé a tantearla acariciando sobre la línea que hacía su ropa interior en su cuerpo, logrando lo que quería, que me ayudara a colarme bajo sus diminutas bragas. Era una sensación muy agradable, todo era húmedo, pero podía sentir cuánto me necesitaba, eran humedades muy distintas.
- Mmmm… ¿cuánto tiempo llevas pensándolo? - susurré contra sus labios sin poder evitar sonreír, admirando esa cara que ponía cuando le estaba haciendo el amor, perdiéndome en esos labios entreabiertos que soltaban suspiros y que iban a soltar un gemido nada más la penetrara, ya me conocía este baile, era toda una experta. - Shh… No queremos espectadores… - mi mano libre la puse sobre su boca, y me derretí cuando vi esos ojos entrecerrados con su ceño fruncido, sintiendo su aliento en la palma de mi mano.
Sus piernas rodearon mi cintura, y así fue mucho más fácil.
Me gustaba tenerla en esta postura mientras la penetraba, con una de sus manos agarrando el brazo que usaba para darle placer y, la otra, en mi pecho, apretándolo con su mano. Murmuró algo, pero no la entendí. Así que solté su boca, no para que lo repitiera, sino para agarrar ahora su cintura y empezar a moverme más rápido, golpeando su clítoris con mi pulgar, sintiendo sus dientes en mi hombro mientras intentaba ahogar sus gemidos.
Ay, mierda, esas contracciones en sus paredes vaginales, ese gemido que salía de su garganta, esos dientes apretando más fuerte aún mi piel y su cuerpo tensándose contra el mío sólo podía significar una cosa...
- Dios… - soltó respirando agitada bajo mi mirada.
- No, soy Cosima, debes confundirme con otra persona. - me golpeó en el hombro divertida antes de agarrar mi nuca y besarme suavemente. Beso que se volvió tórrido otra vez.
- Si te dijera que quiero que te pongas sentada en el borde y que te abras de piernas para mí… ¿qué me responderías? - la respuesta fue hacerlo rápidamente. La vi reírse mientras acariciaba mis piernas con sus dedos extendidos. - Acércate más…
Eso hice, y me entró un escalofrío cuando vi esos labios sobre mi piel, besando mi ingle, lamiendo el interior de mi muslo. Mierda…
Empecé a respirar muy agitada, sintiendo cada cosa que me hacía y disfrutando con la visión de cada movimiento suyo. No esperaba que echara a un lado mi ropa interior y la mantuviese sujeta con un dedo mientras acercaba esos labios que tanto me gustaban a mi intimidad.
- Joder, Delphine… - gemí mientras notaba esa lengua golpeando mi clítoris y moviendo ese piercing al que era adicta.
Agarré sus rizos y empecé a mover mis caderas. A veces, que estuviera entre mis piernas, me volvía loca, en el sentido literal. En los primeros encuentros sexuales me daba miedo hacerle daño, pero ella misma me lo pedía, le encantaba que me moviera contra su boca.
Era una mezcla de su hábil lengua, sus carnosos labios, los movimientos de ambas, que podría salir alguien en cualquier momento y vernos, que estábamos totalmente mojadas, en todos los sentidos… Mierda, mierda, mierda…
Me quedé quieta, totalmente. Cuando agarraba el pendiente con sus dientes creaba una mezcla extraña pero placentera en mi cuerpo. Pensamientos que iban desde "si me muevo, me lo arranca" a "joder, mierda, voy a correrme" que acababan siempre en victoria.
Se empezó a reír cuando empecé a hacerle cosquillas una vez nos metimos esa noche en la cama, y me quedé mirando cómo se calmaba su ataque de risa apoyada en mi codo mientras acariciaba su rostro suavemente con la yema de mis dedos. Era preciosa, de verdad.
- Te quiero. - susurró con una sonrisa en sus labios.
- Y yo a ti, Delphine. - también lo dije en un susurro y me incliné para besarla. - Sabes ese profesor…
- ¿Del que estás enamorada y si no fuera porque tu novia está muy buena te casabas con él? - me dijo bromeando y acariciando una de mis rastas, no pude evitar volver a darle un suave beso antes de volver a mi posición y acariciar su rostro otra vez.
- Se va a Canadá, lo trasladan allí. - casi me muero cuando puso morritos antes de sonreírme cálidamente.
- Bueno, te queda poco ya aquí, igualmente os ibais a separar.
- Me ha ofrecido hacer el doctorado allí con él. - su rostro cambió, no sé si para bien o para mal, o simplemente neutral, pero se sentó y se echó su pelo hacia atrás mientras miraba al frente seria.
- ¿Qué le has dicho? - me preguntó girando su rostro hacia a mí, y me senté frente a ella para que siguiéramos con el contacto visual.
- Que no me voy a ningún sitio. - contesté agarrando sus manos. - Delphine, igual es muy cursi, pero como he bebido y aun siento los efectos de la maría… No puedo vivir sin ti, te necesito en mi día a día. - ella sonrió entristecida.
- Es una gran oportunidad, Cosima, trabajar con él y en Canadá, siempre me has dicho que allí hay líneas de investigación que te interesan… No pierdas eso por estar aquí, juntas vamos a estar de una manera u otra, ¿recuerdas?
- ¿Pero y si morimos echándonos de menos? ¿Y si encuentras a alguien mejor que yo?
- Eso es imposible. - se acercó a mí y acarició mi mejilla.
- ¿Pero y si nos peleamos? ¿Y si no lo aguantamos y esto acaba? - finalicé en un hilo de voz.
-Cuatro o cinco años no son nada, a mi aun me quedan dos años más, y a eso le debes unir la especialidad, para cuando yo acabe tu ya habrás vuelto. Estaremos tan metidas en los estudios que cuando volvamos a estar juntas parecerá que ni han pasado todos esos años.
- ¿De verdad?
- De verdad, mi amor. - y agarró mi nuca para besarme y echarme sobre su cuerpo mientras se volvía a tumbar en la cama.
*** Fin del Flashback ***
Era extraño cómo todo acababa en un suspiro, y, en realidad, estaba ya loca por volver a mi casa, estar con Alice otra vez trabajando y, sobre todo, olvidarme de Delphine, otra vez.
O por primera vez, la mente humana era compleja.
Me había acostado sin decir nada, y me iba a ir sin decir nada. Así que antes de que se levantaran Daniel y Delphine iba a salir de su casa para ir al aeropuerto y quedarme allí esperando lo que hiciera falta, dejando una simple nota con un simple "gracias".
No tenía ganas de despedidas, ni de promesas de volver a vernos, ni nada de nada. Demasiado duro era ya, demasiado me estaba doliendo como para tener que pasar otra vez por un "adiós" y no un "hasta pronto".
Estaba tumbada en uno de los largos asientos del aeropuerto, leyendo uno de mis libros y con la cabeza apoyada en mi mochila cuando alguien lo cogió de mis manos y lo lanzo al suelo.
- ¡Eh! ¡Ten cuidado, joder! ¡Los libros son cada vez más caros! - me senté para ver a la francesa con el ceño fruncido y lágrimas en los ojos.
- ¿Así de fácil, Cosima? - y me levanté para encararla, o lo intenté.
- ¿Así de fácil el qué? - entonces me pegó un empujón dándome en el hombro, fuerte. - ¡Joder!
Y cuando vi que iba a volver a hacerlo agarré su muñeca, y cuando menos me lo esperé me besó furiosa. Me besó, en medio de la gente, en un aeropuerto. Pocas veces me ha besado en mitad de una multitud, así que aproveché y solté su muñeca y agarré su cuello, abriendo mi boca para empezar a devolverle el beso.
- ¿Por qué te has ido así? Pensé que no iba a verte más. - me soltó entre lágrimas apoyando su frente en la mía.
- No vas a verme más. - y suspiré cuando se separó de mi. - Delphine, me voy a ir, no quería una despedida, no quería pasar por eso otra vez…
- ¿No vas a volver? - nos miramos a los ojos unos segundos, y entonces noté que me escocían los míos.
- No está en mis planes. - ella se relamió los labios antes de asentir.
- Buen viaje entonces.
- Delphine, ¿crees en el destino? - último intento.
- Creo que nuestro futuro no nos incluye a las dos juntas. Hace diez años te habría dicho que sí, en la boda de Alison te habría vuelto a decir que sí, pero ya es demasiado tarde.
- Lo de que te casaras conmigo iba en serio. No tengo un estúpido anillo para pedírtelo, pero me casaría contigo, estaría el resto de mi vida a tu lado, si me dejaras hacerlo. Te quiero. - solté sin poder aguantarlo más.
Más lágrimas cayendo de sus ojos mientras negaba mordiendo su labio.
- Es tarde. - repitió. - Alguien llegó primero. - en ese momento se anunció mi vuelo, debía ir entrando, y cogí aire antes de recoger mis cosas ante la atenta mirada de Delphine.
- Adiós, Delphine. - dije firme, intentando controlar las ganas de llorar que tenía.
- Adiós, Cosima.
La miré unos segundos antes de ponerme a andar hacia la zona de embarque para pasar todos los putos controles de seguridad.
Cuando pasé junto a ella, agarró mi brazo y volví a fijar mis ojos en los suyos antes de cerrarlos con fuerza dejando escapar unas lágrimas mientras sentía sus labios otra vez sobre los míos, otra última vez.
Solté las maletas en el suelo al entrar al piso, y le di una patada a la grande haciendo que cayera al suelo soltando un sonido sordo por el golpe.
Alice apareció por el pasillo saliendo de su habitación, con cara de preocupación, y lo primero que hice fue quitarme el abrigo y tirarlo también mientras me acercaba a ella y estampaba mi boca contra la suya.
- Cosima, podemos hablarlo. - dijo entre jadeos mientras la desnudaba y la tiraba contra su cama, poniéndome sobre ella.
- No quiero hablarlo. - mordí su cuello mientras me movía contra ella, golpeándola con mis caderas y escuchando un ahogado gemido de sus labios.
- El sexo no te va a hacer olvidar, no va a ayudarte.
- Me importa una mierda. - me quité la camiseta y el sujetador antes de volver a besarla, y notar con satisfacción como Alice me lo devolvía introduciendo su lengua en mi boca.
- No, no es la solución. - me estampó contra el colchón y se puso sobre mi agarrando mis manos sobre mi cabeza. - No hagas esto por despecho porque Delphine no te ha elegido a ti. - apreté mi mandíbula cabreada y logré deshacerme de su agarre y sentarme en la cama para agarrar uno de sus pechos con mi boca y escucharla otra vez jadear sintiendo sus dedos en mi nuca. - Para, Cosima… - susurró, pero no paré.
- Quiero hacer esto, Alice. - y colé mi mano por sus pantalones de chándal penetrándola sin más, escuchando su grave gemido y como relajaba sus músculos de los brazos que me tenían agarrada por los hombros intentando separarme de ella. - Dios, muévete contra mí… Me pones tan cachonda… - y si, Alice era increíble, y esos putos movimientos de caderas sobre mi mano era lo que necesitaba ahora.
- Te he echado de menos…- susurró contra mi cuello. - Joder, Cosima…. - ella misma se bajó el pantalón y la ropa interior para dejarme más ángulo de trabajo antes de que la volviera a poner contra el colchón y empezar a follármela tan rápido que sentía todo mi brazo arder por el esfuerzo.
- Fóllame. - y solté un gruñido contra su oreja antes de morderla.
Alice no podía resistirse, era así, si la primera vez acostarme con ella me ayudó a seguir adelante, ¿para qué íbamos a alargarlo? Pero no, no me sentía mejor después de haberlo hecho con ella. La miré a mi lado en la cama, y seguía mirándome preocupada.
- Estás cabreada. - dijo, y se puso de lado para acariciar mi frente. - Es normal, Cosima.
- ¿Tan difícil era entender que es a ella a la que necesito todos los días de mi vida? ¿Tan gilipollas he sido que la he dejado escapar ya dos veces?
- No eres gilipollas. Eres humana, ¿sabes? - me levanté y busqué en mis pantalones la cajetilla donde guardaba porros ya liados. - Vuelve aquí, ni se te ocurra coger uno. - ordenó, y suspiré, pero volví a la cama a su lado. - Si Delphine no quiere estar contigo, ella se lo pierde, mil mujeres habrá mejores que ella en alguna parte.
- La única que hay mejor eres tú. - la miré a los ojos antes de dejarme abrazar por ella en la cama mientras escuchaba su suave risa mientras me apretaba con sus brazos. - Tú no me abandonas.
- Ya sabes que no. - y buscó mis labios para besarme despacio, pero no duró mucho porque me escondí en su cuello al venirme imágenes del último beso con Delphine. - ¿Quieres contarme algo más? - dejo caer.
- No, prefiero no hablar más del tema. - me acurruqué en sus brazos y me quedé dormida disfrutando de sus caricias en mi espalda.
Siete meses después.
- Alison, estoy enamorada de ella, no quiero ver cómo se va con un tío a pasar el resto de su vida. No puedo.
- Cosima, no seas tonta, te vas a arrepentir con los años de no haber venido.
-¡No voy a ir, Ali! - grité al teléfono, ya cansada de darle explicaciones y de que siguiera insistiendo. - ¿Qué pasa? ¿No lo entiendes?
- Además, - pasó de mi. - es una manera de estar otra vez bien con ella, ¿o quieres estar toda la vida haciendo como si no existiera? Delphine es importante en mi vida, por favor, haz el esfuerzo… - pude escuchar que ahora estaba llorando. - Cosima, estoy ya en los últimos días… ¿no vas a venir tampoco a conocer a tus sobrinos?
Apreté la mandíbula y fruncí los labios, antes de suspirar y aceptar la petición de la cabezona de mi hermana a pesar de las invitaciones que rechacé o incluso rompí cada vez que llegaban a casa, y de las llamadas que no descolgué...
Busqué a Alice en su habitación para explicarle que íbamos a la boda de Daniel y Delphine.
