Capítulo 11: …

No, no. simplemente no.
¿Ginny? ¿La alegre Ginny? ¿La que siempre tenía una sonrisa calida en el rostro?
No, no podía ser.
Hermione negó con la cabeza. Conocía a esa pelirroja, lo sabía todo de ella. Era su mejor amiga, su confidente en absolutamente todo. Ginny le hubiera contado.

-Ginny nunca me dijo nada-Susurró con decepción.
-Ella no sabe nada.- dijo Fred mirándola a los ojos otra vez.
-¿Cómo es posible…?
-"Trato" Hermione, "trato". Jamás llegó a nada.

La chica suspiró aliviada.
-No se si recuerdas la primera fiesta donde empezaron a salir los rumores de separación.
-Si. Fue en una fiesta después de un concierto en Edinburgh… ¡Y no fue un rumor! Tu empezaste a gritar que querías renunciar.-musitó Hermione sin poder esconder su fanatismo por la banda. Fred la miró extrañado, pero no dijo nada, supuso que al ser periodista, estaba bien informada.
-Todo termino ahí. George invitó a la fiesta a Ginny, a mi no me gustaba nada la idea, por que había visto como la miraba Carrey. Siempre traté de mantenerla lejos él, pero aquella noche no salio muy bien… ¡Maldito George! ¡Le dio a Ginny en bandeja de plata, el muy idiota!

-¿George? ¿Tu hermano? Pero…
-Él no sabía nada en ese momento sobre Gabriela o las andanzas de Carrey.
-Entonces él no tuvo la culpa. No sabía nada.-Lo defendió con rapidez Hermione

Había conocido a George hacia unos meses, cuando Ginny y ella viajaron a Australia por razones de trabajo.
Aquel muchacho pelirrojo era todo lo que alguna vez había sido Fred. Era aventurero, bromista y al igual que su hermana, siempre tenía una sonrisa calida y sincera que compartía con todos a su alrededor.

-Supongo… ¡Pero eso no cambia nada!-se encaprichó Fred. Estaba decidido a nunca perdonarle nada a su gemelo. Quería tener más de una razón para odiarlo, aunque eso le doliera en el alma.- Traté por todos los medios mantener a Carrey lejos de Ginny. Pero era muy difícil hacerlo sin que nadie se percatara, se suponía que Carrey era mi mejor amigo. Si llamaba mucho la intención, todos me iban a preguntar por que rayos no dejaba que él se acercara a mi hermana…. Lo peor era que Ginny se acercaba a charlar con David-Bufó- ¡Claro que lo hacia! Se suponía que él era de mi confianza, y ella siempre confiaba en mi criterio al escoger amigos.
-¿Pero no intentaste advertirle?-se desesperó la castaña.

Fred la miró como si le hubiera hecho la pregunta más estúpida en la faz de la tierra.

-Vamos Granger, se supone que conoces a mi hermana ¿no? Si yo le hubiera dicho algo, ella me habría ametrallado a preguntas que no podía contestar.

Hermione asintió dándole toda la razón.

-Traté de estar siempre con ella, pero llegaron James y Sirius a felicitarme por el show y la perdí de vista por un rato. Cuando al fin pude deshacerme de ellos, la encontré en una mesa junto a Carrey. Pero ya no era la de siempre…

Hermione soltó un grito ahogado. No quería escuchar lo que seguía, pero tampoco podía encontrar las palabras para pedirle a Fred que se detuviera.

-Estaba como adormilada, parecía como si no se diera cuenta de lo que sucedía a su alrededor… ¡Tenias que haber visto a Carrey! ¡Él muy hijo de puta estaba con una sonrisa en el rostro!
-¿Qué paso después?
-No dije nada, solo agarré a Ginny y con ayuda de Sirius la lleve al hotel. La dejamos ahí, estaba tan narcotizada que se durmió apenas tocó la almohada. Así que regresamos a la fiesta. Creo que Sirius sabía lo que estaba ocurriendo, porque en el camino me aconsejó que no le contara nada a Ginny. Que era mejor para ella vivir en la ignorancia. Yo no le hice ninguna pregunta y cuando llegamos a la fiesta vi como Carrey trataba de engatusar a otra chica…En ese momento perdí todo control sobre mí, estaba furioso. Había tratado de violar a mi hermana ¡A mi única hermana! Quería matarlo con mis propias manos. Pero Sirius y James me detuvieron, estaba tan impotente que comencé a gritar…. Dije que renunciaba. Amo la música, pero estaba harto de David, además esa era la única manera que tenía para asegurarme que él no tendría otra oportunidad para acercarse a Ginny.

Hermione lo vio apretar las manos una contra otra al tiempo que miraba el suelo.
Se sentía tan tonta. Por años había estado infantilmente enojada con Fred por haber destruido su banda favorita. Y ahora se venia a enterar que solo lo había hecho para proteger a su hermana de un maldito violador.

-Para mi sorpresa yo no era el único que quería abandonar la banda- continuó Fred, era como si de pronto algún tipo de interruptor fuera encendido en su interior y no pudiera dejar de hablar. Nuevamente sintió un Déjà vu, hablar con Hermione era igual que hacerlo con Luna. No tenía miedo de ser juzgado, simplemente se desahogaba. -A George no le importaba la música mucho que digamos, y solo esperaba el momento para presentar su renuncia. Lee Jordon quería ser solista… él único que en verdad dependía de Los Merodeadores era Carrey. Él nos necesitaba. Los millones que ganábamos eran la única fuente de dinero que tenía para pagarse la vida que llevaba… A él nunca le alcanzaba el dinero, siempre gastaba todo en coches caros, alcohol y mujeres.

-A Carrey no le gusto la idea de la desintegración.
-La odio, me amenazo para que no me fuera. Pero era demasiado tarde, George y Lee también se querían marchar y la banda siempre había sido una democracia. Eso molestaba mucho a David.
-¿Le gustaba ser él que mandaba?
-Si. Y se frustraba mucho al ver como poníamos todo a votación. Carrey siempre odio nuestros conciertos a beneficio. Él muy infeliz decía que si no había dinero de por medio no valía la pena subirse a un escenario.
-Es un…-concedió Hermione rabiosa. Una de las cosas que mas había adorado de Los Merodeadores era que siempre ponían sus manos en los bolsillos cada vez que se le presentaba la oportunidad, habían formado una fundación para ayudar a niños de bajos recursos y maltrato, y además habían hecho cientos de conciertos para beneficio de hospitales. ¿Cómo era posible que Carrey fuera tan egoísta?

-Trató de chantajearme con lo de Gabriela, pero le dije que no me importaba. Después tuvimos el concierto de despedida y él muy hijo de puta comenzó a hablar de Ginny de una forma…-apretó los puños.
-¿Por eso le pegaste cuando bajaron del escenario?
Fred hizo una mueca al recordar aquel momento en particular. Aquel golpe le había dado una gran satisfacción.
-Creo que le rompí la nariz.-sonrió con malicia.
-Bien merecido se lo tenía. Yo hubiera castrado al muy desgraciado.-Dijo Hermione con un brillo asesino en los ojos.

(* - * - *)

Ginny estacionó su coche frente a la antigua mansión de los Brown. Tenía una determinación que no había tenido en meses.
En el asiento del copiloto estaba Gabriela Smitd, su amiga y asistente. Como era normal, Gabriela estaba en silencio, con la mirada al frente sumida en su propio mundo.

-Llegamos- anunció la pelirroja al tiempo que se desabrochaba el cinturón de seguridad. Su asistente solo asintió. Salieron del coche y corrieron hacia la puerta principal debajo de sus paraguas.

En Londres solía llover bastante, pero este día parecía que la tormenta no quería parar nunca.

Un mayordomo fue él que las atendió. Enseguida llamó a la señora de la casa, la cual las recibió con su mirada de superioridad y su nariz arrugada, como si estuviera oliendo algo asqueroso.

-Buenas noches señora Brown-la saludó Ginny con una pequeña sonrisa.-Ella es Gabriela, mi…
-Señorita Weasley ¿A qué se debe su visita?-preguntó la mujer ignorando completamente a Gabriela.
-Queremos hablar con su hija, Rebecca- contestó Ginny fríamente.
-No dejare que usted se aproveché de la desgracia de mi pobre niña, Weasley
-No estoy aquí para escribir ningún articulo, señora Brown- le cortó tajante la muchacha- Solo estamos aquí para ayudar…
-Si, claro-chasqueó la lengua.-Ustedes no saben nada, solo son unas niñas que no pueden entender el sufrimiento de mi Rebecca.

Ginny no dijo nada, conocía a la perfección a su amiga como para saber que Agatha Brown había cometido un grabe error.

-¡¿Qué no podemos entender el sufrimiento?!- El rostro pálido de Gabriela se volvió tan rojo como el cabello de su jefa-¡¿Cómo se atreve?! ¡Usted es la que no puede entender nada!
-¡¿Cómo te atreves niña…?!- se escandalizó Brown.
-¡Claro que me atrevo! ¡Yo fui violada! Se que es lo que necesita escuchar su hija, solo estamos aquí para ayudar a Rebecca.

Brown estaba furiosa, estaba apunto de echarlas a patadas, pero la voz de una joven en lo alto de la escalera la detuvo.

-Déjalas mamá, quiero hablar con ellas-le pidió Rebecca mientras bajaba.

(* - * - *)

David aceleró aun más el coche. Estaba furioso y la velocidad la calmaba.

Estaba decidido, ya no le importaba terminar en la cárcel. Iba a terminar lo que había empezado años atrás. Aún no podía creer lo que le había hecho Fred. ¿Denunciarlo como si no le tuviera miedo?

La única explicación que tenía, era que él tonto cantante había descubierto la verdad…
Pero eso eras imposible, solo él sabía lo que en realidad había ocurrido aquella noche entre Gabriela y Fred…

Continuara…